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Transformados por el salmo119:86

Celia Elizabeth Arriola4:59

Transcription

No olvidemos que en este bloque estamos viendo la situación desesperante en que se encontraba David. Podemos examinar su cuadro meditando en cómo nosotros reaccionamos ante los sufrimientos. Todos pasamos alguna vez, o muchas veces, situaciones difíciles de tribulación, de angustia, de dolor, de tristeza.

Pero lo que hemos aprendido a través de la vida de David, y lo que este salmo nos refleja, es que David nunca perdió su devoción a Dios. En el versículo 86 dice: "Todos tus mandamientos son verdad; sin causa me persiguen; ayúdame".

Todos hemos oído la frase: "Cosecha lo que siembra". Todos hemos sentido el dolor de alguna herida, como el aguijón en nuestra propia ignorancia. Todos hemos probado el amargo sabor del pecado. Una cosa es ser perseguidos por nuestra propia culpa. Pero David es perseguido sin culpa alguna de él. Él comprende que tal persecución se ajusta perfectamente a las fieles palabras de Dios.

Nosotros hoy día gozamos aún más luz que la que David tenía. El Nuevo Testamento acentúa este punto de modo enfático. Juan 15:20 dice: "Acordaos de la palabra que yo os he dicho: el siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; y si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra". Y en segunda de Timoteo 3:12 dice: "Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución".

¿Estás pasando ahorita una persecución? ¿Te sorprende? No debes de sorprenderte. No debes de sentir que lo que estás pasando es para que alguien te vea con ojos de lástima. Debes de recordar las escrituras anteriores. Dios nos dice que ocurrirá. Vamos a ser perseguidos por ser fieles a la palabra de Dios. Si está sirviendo o si deseas servir, vas a seguir siendo perseguido.

La palabra de Dios es fiel. Podrás ser perseguido, podrán atormentarte, podrán quizá llevarte hasta el borde mismo de la desesperación. Pero recuerda, casi al borde. Esa es la realidad de un cristiano. Debemos reconocer que si la persecución nos está acechando, imitando a David, esos tiempos son los que donde más debo buscar de Dios, refugiarse, refugiarte en la palabra, atesorar, vivirla, cantarla, porque es la única manera en la cual podrás salir adelante como un hombre o una mujer victoriosa.

[Música]

Oremos. Padre santo, te damos gracias por las persecuciones que pasamos. Sabemos, Dios, que no nos gusta, sabemos que no queremos vivirla, pero estamos conscientes y gracias por el recordatorio que nos das en segunda de Timoteo 3:12, que quienes vivimos piadosamente o deseando, esforzándonos para imitar a Cristo, vamos a ser perseguidos. Estamos en un mundo caído, un mundo destrozado donde no hay valores y donde debemos buscarte más fuerte y con más devoción. Permítenos, Señor, tener ese corazón como lo tenía David. Gracias. En el nombre de Jesús. Amén.

[Música]