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IglesiaJRS │ ¿Que Clase De Terreno Eres? - Pastor General David Gutierrez 09/13/22

Iglesia JRS1:17:08

Transcription

Dios bendiga nuestro hermano Marito, y Dios les bendiga a cada uno de ustedes. [Aplausos] Sonría, que a Cristo le ama. Hermano, Dios bendiga a toda la audiencia que está conectada a través de Radio Hekselman y Radio Estéreo Revelación, y también TVG ese man. Y un saludo para todos ellos en el amor de Dios. Para nuestro hermanito Amílcar, la hermana Ksenia, para el hermano Adonay, hermanas, hoy la gloria a Dios. La hermanita Laurel, hermano Rolando, la hermana Esteni, Alemán, Amada ahí, y también Ja Danza. Todos ellos un saludo en el amor de Dios. Y por supuesto, a todos los siervos y siervas de Dios, pastores, evangelistas, maestros, predicadores, hermanos que sirven al Señor y aman a Dios con todo su corazón. Un saludo en el amor del Señor para ustedes también. Para nosotros es un grato privilegio poder servirles. Amén. Y esperando en el Señor que Dios haga algo extraordinario. Sean bienvenidos todos. Bienvenidos los que están aquí presentes en este culto. Y yo sé, hermanos, con todo mi corazón. [Música] [Aplausos] Hay una audiencia hambrienta, pero hambrienta de Dios. Amén. Y estamos sonando muchísimo por ustedes, amigos, hermanos apartados, la iglesia del Señor. El que está desanimado, desalentado, triste, el que te ha levantado una batalla terrible. Confiamos en Dios que Dios va a hacer algo tremendo. A su nombre sea la gloria. Bueno, muy bien, iglesia. Esta noche quiero compartir con ustedes la bendita palabra de Dios. Y vamos a ver, yo les voy a hacer un reto a ustedes. ¿Cuántos quieren disfrutar conmigo de la palabra? [Música] [Aplausos] [Música] Ya mi alma te alaba, Jesús. Te lo voy a repetir. Disfrútalo. Quiero que aprendas a disfrutar de la palabra de Dios. La palabra de Dios no es para diente, no es para ofender, no es para destruirte. La palabra de Dios santifica, la palabra de Dios restaura, la palabra de Dios limpia. [Música] [Música] Vamos a gozarnos en esta noche con esas enseñanzas benditas de nuestro Señor. Abran sus Biblias en el Evangelio de Marcos, capítulo 4. Aleluya. Qué bueno es Cristo. [Música] Y quiero hablar bajo el tema: ¿Qué clase de terreno eres? Vaya meditando en eso. Escúchalo. [Música] Cuando venga la palabra, no mire al que tiene a su lado, ni al que tiene al frente, ni al que tiene atrás. Mírese con la palabra a usted mismo. Gloria a Dios. Aleluya. Jesús. Escúchenme, iglesia bendita del Señor. Jesús era un maestro. [Música] Era, era una delicia oírlo, oírlo. Y yo disfruto de estudiar su bendita palabra. Hermanos, yo no sé con qué unción Jesús enseñaba la palabra. Sin duda alguna que tenía unción especial. Yo me imagino, yo me imagino que los corazones se repetían, se luchaban. El que tenía la bendición, la dicha de oírle, de una vez, yo creo que quería oírle siempre. [Música] Al grado, al grado que hasta este día, por más de 30 años, no me he cansado de esta bendita palabra. Porque es vida. [Música] Porque es eficaz. Aleluya. Te adoro. ¿Para cuántos siguen disfrutando de esa palabra? Hermanos, yo quiero invitarte en esta noche. Escúchame. Dije Marcos, capítulo 4. De ahí vamos a empezar del verso 1 en adelante. Vamos a hablar de esta gloriosa parábola, esa de ese gen que Cristo nos puso. Amén. Del sembrador. Sea bendito el nombre del Señor. Pero quiero invitarte a algo muy especial. Quiero que te vayas conmigo a las orillas del lago, donde estaba predicando Jesús. Que no te quedes aquí, que te vayas conmigo. Gloria a Dios. A través de la palabra, a oír a ese bendito maestro que estaba sentado en una barca enseñando esta palabra. Santo. Aleluya. Te adoramos, Jesús. Todos lo tienen. Marcos, capítulo 4. El tema: ¿Qué clase de terreno eres? Yo no te voy a poner el dedo, no te lo va a poner nadie. El dedo te lo tienes que poner tú con la palabra. Esa pregunta te la tienes que responder a ti mismo. ¿Qué clase de terreno tú eres? Porque Jesús tenía esa virtud de enseñar. Mi hermano, Jesús te escribió en esta parábola, aleluya, los diferentes terrenos donde cae la semilla del bendito evangelio, la palabra de Dios. A la luz. Empecemos con el verso 1. Dice la Biblia. Escuche, por favor. Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar. Me gusta esa palabrita, otra vez. Porque una de las grandes pasiones que tenía Jesús era enseñar. O sea, lo hacía constantemente. A través de la Biblia, o sea, que esa no era la primera vez. Una vez más, Jesús empezó a enseñar. Gloria a Dios. Que yo estoy infinitamente agradecido por cada palabra, por cada momento, por cada escritura que quedó plasmada en este libro sagrado. Bendito sea el nombre del Señor. ¿Cuántos quieren que Jesús nos enseñe en esta noche? ¿Cuántos anhelan, desean? Oiga bien lo que dice la Biblia. Cuanto él empieza a enseñar, ocurre lo que me imagino que hubiera ocurrido esta misma noche si Jesús estuviera aquí en persona. Dice la Biblia: Y se reunió alrededor de él mucha gente. Como, hermano, como, como era posible que Jesús estuviera enseñando y alguien no se acercara para escucharlo. Gloria a Dios. Mi hermanito, en aquel tiempo no existían las redes sociales, no había radio, no había televisión. Pero yo creo, mi hermano, que apenas se oía ya Jesús está allá. Gloria a Dios. A la orilla del mar y todo el mundo los vecinos. Óyeme, ya Jesús está a la orilla del mar y dicen que va a empezar a enseñar. Yo me imagino que la gente corría, la gente le avisaba a los vecinos. Vamos, hay que ir a escuchar al poderoso. Nos va a enseñar en esta hora. Gloria a Dios. Con esa actitud tienes que venir en esta hora a la casa de Dios, hermano. No vengas a estar bostezando, no, no vengas a perder el tiempo. Mira cómo esa gente cuando oían que Jesús iba a enseñar, todo se empezaron a acercarse. Gloria a Dios. Mi alma te alaba a Jesús. Estoy más que seguro y sin duda alguna, hermano, allí nadie estaba obligado. Allí todos estaban porque sabían que allí había un personaje, aleluya, que tenía palabra de vida, que tenía palabras de poder, que cuando él hablaba, aleluya, te llenaba el corazón, te llenaba el alma, te restauraba, te sanaba. Gloria a Dios. Algo grande pasaba contigo. Ay, mi alma te alaba. Chau, desear es para él. Nada te basta. Gloria. Aleluya. Ya lo sé tú. Pero yo sí deseara estar ahí. Gloria a Dios. Pero no, esto no estuve allí. Pero tenemos esa palabra en esta noche con nosotros. [Música] Soy ama y más allá. ¿Cuántos lo adoran en esta noche? No pude estar en ese culto, pero sí estoy en este culto. Y la palabra no ha cambiado. Es la misma. El maestro es el mismo. Jesús hasta el mismo de allá y será el mismo de mañana. Cuando tú adoras. [Música] ¿Cómo es que yo me imagino, hermanos, la gente deseando tener un lugar privilegiado? Gloria a Dios. Yo creo que algunos cuando escuchaban, ya va a llegar Jesús, algunos iban corriendo porque no querían quedarse en la parte de atrás. Alguien quería quedarse al frente. Gloria a Dios. Donde se escuchara claramente lo que Cristo tenía que enseñar. O gloria a Dios. Bienaventurados los que en esta noche están aquí y han venido con hambre, con hambre de esta palabra, con hambre de oír. Gloria a Dios. Palabra de Dios para crear. Fajas para lava. Lo que olvidan. Santo. Mi alma te alaba. Bienaventurado aquel que dijo: Voy a cancelar esto, no voy a hacer aquello porque hay servicio en la iglesia y no me puedo quedar en la casa. Tengo que ir de hoy en palabra de Dios para alumnos. [Aplausos] Ojos. Dios mío. [Música] Si usted me pregunta a mí, que yo, que yo hubiera hecho, hermanito de mi alma, yo hubiera corrido, corrido, corrido. Le hubiera ido gritando a la gente: ¡Ya llegó Jesús! Está enseñando la palabra. Aleluya. Se empezó a reunir, dice la Biblia, alrededor de él mucha gente, tanto que entró en una barca y se sentó en ella en el mar, y toda la gente estaba en la tierra. Gloria a Dios. Porque Jesús sociales que ya abarca, mi hermano, porque es imposible, es imposible que Jesús estuviera a la orilla del mar y la gente no se le fuera a pegar a las indirectas en sus lamentos. Came. Ahora por mi gloria, Dios, dame un consejo a la suya. Pero él tenía aquel porque era sabio. Mi maestro era muy sabio. Buscaba una barquita, desde allá de la barquita les empezaba a predicar. Aleluya. Les empezaba a enseñar. Qué triste ver la gente indiferente. Qué triste por la gente apática. Qué triste ver la gente venir al culto, aleluya, y que nada extraordinario pase en tu vida. Qué triste, hermano. Pero eso no puede ser posible, querido hermano. Eso no puede ser así. Gloria a Dios. Créanme, yo decía: Ha de estar donde ustedes están sentados en esta noche y oír esta palabra de parte de nuestro Señor. Ay, santo. Te adoro. Escucha bien. En el verso 2 dice la Biblia. Escúchalo. Les enseñaba por parábolas muchas cosas. La escala. Las parábolas eran ejemplos. [Música] Que Jesús tomaba para dar una enseñanza espiritual a las personas que lo estaban escuchando. A veces hablaba de las ovejas, de los carneros, del trigo, de la cizaña. Eran parábolas, eran ejemplos que él ponía para enseñarnos. Por cuál era el propósito. El propósito de él era transmitir el mensaje de Dios para que pudiera ser comprendido por gente humilde como nosotros. O gloria a Dios. Que esta palabra estuviera al alcance de cualquier extracto social. O gloria a Dios. De gente sencilla, de gente humilde, de gente sabia, de gente, aleluya, intelectual. Porque esta palabra, la manera en que Cristo enseñaba, es el único. Sabes por qué un gran maestro no es el que te hace difícil la enseñanza, sino aquel que te hace entender lo difícil y te lo simplifica. Es Jesús. ¿Cuánto no adoran? ¿Cuántos adoran a ese bendito Jesús que nos hacía ser entender cosas celestiales? Gloria a Dios. Cosas que no se podían entender en una mente humana. Él te la simplificaba para que tú y todos las entendiéramos en esta noche. Es por eso que hoy estamos disfrutando de la bendita palabra de Dios. [Música] Les enseñaba en parábolas muchas cosas, muchas cosas. Y dice la Biblia: Y les decía, atención a esto, en su doctrina. Esta doctrina no es la doctrina del pastor David Gutiérrez. Estamos claros, hermanitos. Yo no vine a enseñar aquí mi doctrina. Yo vine a enseñar su doctrina. [Música] ¿Cuántos adoran? Lo que cambia al hombre no es el pastor David Gutiérrez. Lo que cambia al hombre es su doctrina. La doctrina de Jesús. Lo que tenemos que estar enseñando hoy no son doctrinas de hombres, no son cuentos de hombres. Tenemos que enseñar la doctrina de Jesús. Aleluya. Esa doctrina que cambia el corazón de los hombres. Esa verdad, gloria a Dios, que Jesús dijo en Juan 8:32: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Libres. ¿Cuántos son libres, hermanos? Mi alma te alaba, Jesús. ¿A cuántos lo libertó esa palabra? ¿Cuándo los ha libertado esta doctrina? Esta doctrina es la que no tenemos que cambiar. La doctrina de Jesús. No adopte doctrinas de hombres, no malos de doctrina de, aleluya, de religiones. No adopta la doctrina de estos hablaba lo que él vive. Gloria a Dios. Él enseñaba su doctrina. Su doctrina. Y eso es lo que tiene que estar enseñando cada pastor, para el predicador, cada maestro, cada hombre de Dios, cada mujer de Dios. Les debe de hablar menos de uno y más de él. Gloria a Dios. Porque los que cambian los hombres no son las mentiras que hoy serán. Es la bendita palabra de Dios. [Música] Porque la gente no deja de explicar, porque la gente no se aparta de la rebeldía, porque la gente no tiene un cambio radical, porque no están dándose la doctrina del Señor. Gloria a Dios. Yo te voy a decir algo. Cuando la doctrina de Cristo llega a tu corazón, a ti nadie te tiene que pedir que sea santo. Tú deseas el santo. Gloria a Dios. Cuando tú tienes la doctrina del Señor en tu corazón, nadie te obliga a ser cristiano. Tú deseas ser cristiano. A nadie te obliga a venir a la iglesia. Tú deseas venir a la iglesia. A nada, a nadie te obliga a que te des de vivir el amor. Tú deseas practicar el amor de Dios. Mi alma te alaba, Jesús. ¿Cuántos están conformados por esa doctrina, hermanos? ¿Cuántos han sido cambiados por esa doctrina? El que tiene esta doctrina no se le hace difícil ser cristiano. Gloria a Dios. Porque esa palabra, esa doctrina es la que me cambió a mí, es la que te cambió a ti, es la que va a cambiar mucha gente en esta noche, es la que está cambiando a muchos de los que me oyen a saber en las redes sociales, a través de radio, a través de televisión. Es el poder de esa doctrina, la doctrina de Jesús. Aleluya. Es la que cambia borrachos, cambiadores, adictos, cambia pandilleros, cambia adúlteros, cambia, cambia, cambia. [Música] Obvio, limpiadora. Mi alma. Y [Música] que les enseñaba en su doctrina. Lo primero, escucha lo que dice el verso 3. Hoy. Ahí está la clave. [Música] Hoy. [Música] No vengas a la iglesia, está sacándola a la tierra de las uñas. No vengas a la iglesia a estar pensando en el negocio de mañana. No. [Música] Por favor, no. [Música] Cuando entres por esa puerta, lo primero que tienes que venir es como un oído bien afilado. [Música] [Aplausos] [Música] Por eso, usted no tiene idea, hermanito, lo que está pasando en este momento. Desde el momento en que se empieza a enseñar la palabra, se desató una guerra espiritual. Gloria a Dios. Y el te empieza a poner en la mente preocupaciones, aleluya, pensamientos negativos. Se empieza a poner mil cosas en la mente. ¿Sabes cuál es el propósito del que no oye palabra de Dios? Porque el día que la palabra empiece a talar, de alabar, lo suma, la plata, grita, manso, quema, se acataba, q malaya. [Música] Cuando la palabra empieza a ser oída, la fe, la fe empieza a crecer en ti. Gloria a Dios. Cuando la palabra empieza a ser oída, algo revoluciona, una revolución empieza a pasar en tu ser espiritual. Gloria a Dios. Y no porque te lo estén pidiendo, es el poder de la palabra, el poder de la palabra, el poder de la palabra. Cuando la palabra empieza a penetrar, gloria a Dios, se le arma un problema terrible a Satanás y los demonios. Gloria a Dios. Alguien que oye la palabra, él no lo saca viaje, no lo sabía, muchos acababa ya, daba gloria, deja, gloria a Dios. Mi alma te alaba. La gente que está oyendo la palabra, no hay demonios que la derriben. La gente que oye la palabra, no hay demonios que la voten de la gracia de Dios. El que oye la palabra, ay, bendito Dios, algo grande empieza a suceder. [Música] Yo, ya, ya. Ay, ay, ay. [Música] Wow. Jesús se la sabía todo. [Música] Nadie, nadie era mejor que nadie. Jesús conocía todas las estrategias. Bendito sea ese Cristo, mi Señor, que no dejó esa palabra, porque hoy tú y yo podemos disfrutar de ella. [Música] Oye bien, oye. Si te pierdes, si te pierdes, te vas a perder porque tú quieres perderte, no porque Dios no haya hecho algo por ti. [Música] Esa palabrita, esa palabrita es clave. Hoy, gloria a Dios, que nadie te distraiga. Gloria a Dios. Mira, hasta cuando el enfermo esté enfermo y esté oyendo la palabra, tú puedes recibir tu milagro. Mientras se predica la palabra, gloria a Dios, no te preocupes, no pienses en ese cáncer que tienes, en ese problema que tienes, no pienses en la palabra y oye la palabra, que la palabra tiene poder, la palabra tiene poder. Gloria a Dios. Y este puede ser el momento de tu milagro. Este puede ser el momento de tu milagro. Este puede ser el momento que Dios rompa cadenas, ataduras. Este puede ser el momento de tu liberación. Gloria a Dios. Porque la palabra tiene poder para libertar. Más ataque, baja de los repito, la palabra tiene poder para levantar. [Música] Santo. Mi alma te alaba. Yo mismo lo estoy sintiendo aquí en el espíritu, hermanos, que mientras predico esta palabra, hay gente que está a través de la radio, a través de televisión, a través de las redes sociales, que la palabra está causando un impacto en tu vida. Está pasando un impacto en tu vida. O gloria a Dios. No, aleluya. Esto no es por los hombres, es el poder de la palabra. Fue el maestro el que dijo: Oye. [Música] Oye. [Música] Y a partir de ese momento empezó [Música] a hablarles de la parábola del sembrador. [Música] A partir de ese momento. Y bien lo que dice la Biblia, desde este versículo hasta el 8. Dice la Biblia de esta manera: Oye, he aquí el sembrador salió a sembrar. A sembrar qué. La palabra. [Música] Lo que destruye al por la palabra fueron hechos los cielos y la tierra. Por la palabra fueron hechos ese sol y la luna que tú miras en ese espacio. Por la palabra. [Música] Cuarto, los cielos y la tierra y todo lo que en ellos hay. [Música] Por la palabra. [Música] Dice la Biblia en el verso 4: Y al sembrar, estemos muy atentos, por favor, atentos, porque el tema de esta noche es: ¿Qué clase de tierra eres? Escuchando. Y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Qué triste. Espérate. Qué triste. Verso 5 dice la Biblia: Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra, y brotó pronto porque no tenía profundidad de tierra. ¿Sabes cómo estaba? Por encimita, hermanito. No me sirvas a Dios por encimita. Hecha raíces. [Música] Hecha falsas. [Música] Te voy a decir cuándo es que esas raíces empiezan a crecer. Escucha, por favor, atentamente. Cuando alguien te diga: [Música] Y tú lo puedas seguir amando. [Música] Entonces estás echando raíces. Apúchalas. [Música] ¿Sabes cuándo estás echando raíces? Cuando el te dice en tu mente: Allí nadie te ama. Para qué vas a la iglesia. Entonces ese día tú vienes más temprano al culto. [Música] Gloria a estas cuartos de la palabra. [Música] Y más suite a la más sana la. Aleluya. Mi alma te alaba, Jesús. Pero el que no tiene raíces, hermanitos, aleluya, una mala mirada lo saca de la iglesia. La crítica de alguien lo saca de la iglesia. La pruebita esa que le viene lo saca de la iglesia. O gloria a Dios. Pero en este momento de la historia de la iglesia, lo que necesitamos es cristianos con raíces profundas en este evangelio. [Música] Dele fuerte aplauso al Señor que se lo merece. [Aplausos] [Música] [Aplausos] Valórelo. Adórelo. Adórelo. Verso 6 dice la Biblia: Pero salido el sol, se quemó porque no tenía raíz, se secó. Verso 7. Oiga la palabra, disfrútala. El maestro enseñando. Los quesos. Esto no es mi mensaje, este no es mi doctrina. La doctrina de él. No te molestes con él. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron y no dio frutos. Qué triste. Cómo me duele el corazón leer esta palabra y saber que eso es una realidad en la vida de muchas personas. [Música] Porque todo lo que salió de la boca de Jesús se cumple. Si usted me preguntara a mí, cuántos he visto entrar por esa puerta, son miles y miles y miles y miles. Y de esos miles que han entrado, mire cuántos estamos en esta noche. A la lucha, porque esa palabra se tiene que cumplir. Esa palabra se tiene que cumplir. Y por eso te vengo a preguntar, iglesia amada, ¿qué clase de terreno eres tú? Gloria a Dios. Deja que la palabra empiece a tratar contigo. Deja que la palabra empiece a administrarse y empieces a averiguar si esto está junto al camino o estás entre espinos. Aleluya. Y luego vamos a continuar, hermanito. Cuidado, hermano de mi alma. Este camino no es para estar por encimita. Aquí hay que enamorarse de Dios. Y toman sofía lay. ¿Cuántos aman a Dios en estas horas? ¿Cuántos aman esa palabra? ¿Cuántos siguen valorando esa doctrina? Hermanos, ¿cuántos quieren esa doctrina? ¿Cuántos están dispuestos a defender esa doctrina? No la doctrina del pastor Navy Gutiérrez, no la doctrina de Jesús. ¿Cuántos están dispuestos a defenderla? La doctrina del evangelio, la doctrina de la palabra. Gloria a Dios. Aquí no defendemos instituciones, aquí defendemos el bendito evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Porque el evangelio no es una religión, no es una institución. El evangelio es el camino santo y bendito de este bendito Salvador llamado Jesús. Aleluya. [Música] Y dice el verso 8: Pero otra parte cayó en buena tierra. [Música] Y dio frutos, pues brotó y creció y produjo a treinta, a sesenta y a ciento por uno. Por eso, nunca critique, o nunca des de menos cuando tú ves a otros siervos de Dios que está pastoreando una iglesia de 20 miembros y tú pastoreas una de 200. No lo mire de menos. Que el hecho de que tú tengas 200 no quiere decir que tú eres más. Es el mismo Señor. Gloria a Dios. Este algunos dan el 30%, otro dan el 60% y otro dan el 100%. Gloria a Dios. Pero todos, todos dan frutos. Long ya vio. Así que no me des de menos al que tienes a tu lado. Gloria al Señor. Si Dios te está usando a ti, dale la gloria a él y sé humilde. Sé humilde. No se te sube el humo a la cabeza. Que el que hace los milagros no eres tú. El que sana los enfermos no eres tú. El que salva las almas no eres tú. El que convence al hombre despejado no eres tú. Es el Espíritu Santo de Dios. A su nombre, todo. [Música] Wise. Oiga bien, amada iglesia. [Música] En el verso 9, vuelve a repetir estas palabras y dice Jesús: Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. Qué palabra, sensación de consejo. ¿Sabes qué? Yo lo hago mío. Yo no sé si tú lo quieres agarrar. [Música] Yo no sé si tú también lo quieres agarrar, hermano. Lo hago mío. El que tiene oídos para oír, oiga. Hoy. [Música] En el verso 10. [Música] Ocurre algo que a mí me impactó. A mí, a mí personalmente, mientras estudiaba esta palabra, porque me impactó. [Música] Y [Música] le voy a explicar por qué me impactó. Porque no hay nada, nada más bello, más glorioso que ver un cristiano hambriento de la palabra de Dios. Y aromas. Así puedo sentir lo que sentían aquellos e de aquellas personas en su espíritu después de que Cristo [Música] después de que Jesús les estaba enseñando aquella parábola. Yo me imagino que entre ellos, mira, yo, yo no terminé de entender lo que Cristo dijo. Y yo no me quiero ir así para la casa. Gloria a Dios. Yo tengo algo que me falta. Yo siento que hay algo que me falta. Yo quiero entender esa palabra cabalidad. Yo quiero que me hables con claridad. Yo quiero que me dé el tema de Dios para mi vida. ¿Cuántos hambrientos de Dios ya están aquí en esta noche? ¿Cuántos tienen hambre de Dios? Escuche lo que pasa. Jesús está enseñando. Había una multitud escuchándola. Muchos de los que estaban en ese lugar, a lo mejor cuando terminó el servicio dijeron: Bueno, ya estuvo la enseñanza, se terminó. Vámonos para nuestra casa. Algunos volvieron, volvieron a sus quehaceres, a sus actividades, al voto. Se fueron con la palabra en el corazón. Pero había un grupito que se había quedado con una hambre. [Música] Y ese grupito es conjuntamente con los 12, quizás decían: Dejar que se vayan todos, deja que se vayan todos, porque yo quiero hacerle una pregunta al maestro acerca de esa parábola. Gloria a Dios. Porque hay algo que no me quedó claro y yo no me quiero ir con esta duda en el corazón. Yo quiero que esta noche Dios haga un cambio radical en mi vida. Yo quiero que Dios trate conmigo. Gloria. Yo no me quiero ir de este servicio siendo el mismo evangélico de siempre, siendo el mismo problemático, siendo el mismo pasillo, siendo el mismo rebelde, siendo el mismo pasillo del Espíritu Santo. No, yo me quiero ir con un cambio radical. Gloria a Dios. Yo quiero que a Dios está conmigo hoy. Y dice la Biblia, dice la Biblia. [Música] Cuando estuvo solo, estas son los versos. Ya la gente se ha ido. Los que estaban cerca de él. 7. Por eso, mi hermanito, ven yendo de la presencia de Dios. [Música] Vénte temprano al culto y busca ser los primeros lugares. Con esto no estoy diciendo que el que está atrás está mal, no, no, no me vaya a malinterpretar. El templo está lleno, pero sé de lo que estoy hablando. ¿Sabes si algo hizo algo grande en mi vida es que siempre me gustaba sentarme aquí al frente, porque cuando mi pastor daba la doctrina, yo no quería que nadie me estuviera interrumpiendo. [Música] Nadie quería comerme la palabra. Quería que Dios hablara mi vida, quería que Dios cambiara mi vida. Y si alguien se sentaba al frente de mí, me iba a hacer una silla y me la ponía un poquito más adelante. Gloria a Dios. Porque tenía hambre de esta palabra. Que la vio. Esa palabra fue la que empezó a cambiar mi vida. Esa palabra en la que fue cambiando mi carácter, cambiando mi forma de pensar, mi forma de vestir, mi forma de hablar, mi forma de comportarme. Gloria a Dios. Si tú cambias porque te lo pide el pastor, mañana volverás a ser el mismo. Pero si el poder de la palabra es lo que te cambia, jamás volverás a ser el mismo. [Música] Hay gente que cambia para que lo vea, pero el que cambia porque quiere agradar a Dios es otra historia. [Música] Y si el texto sagrado que cuando estuvo solo los que estaban cerca de él con los dos se les preguntaron sobre la parábola. [Música] Queremos saberlo. [Música] Y sabes qué dice la Biblia: Bienaventurado el que tiene hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. [Música] Adóralo. Lo que él vivió. Adóralo. Lo que él vino. Nunca, nunca le dejes a Dios el último lugar, hermanito. Nunca cometas ese error. Cuando Jesús llegó a la casa de Marta y María, mira, dice la Biblia, aleluya, que inmediatamente cuando Jesús entra aquella casa, María se sienta a los pies del maestro para oír. Marta estaba ocupada en muchos quehaceres. Y de momento, Marta le dijo: Maestro, ¿no te da cuidado que mi hermana no me ayude a servir? Gloria a Dios. Y el Señor le dijo: Mira, Marta, Marta, turbada y afanada estás en muchos quehaceres, mas María ha escogido la mejor parte, y esa no se le será quitada. Gloria a Dios. Óyeme bien lo que te digo, iglesia amada, no le des desafíos, software a de tu vida. No pongas a Dios en segundo lugar. Dale a Dios el primer lugar. Cancela lo que tengas que cancelar. Aleluya. Por amor a Dios, cancela cualquier cosa. No vendas tu primogenitura por un miserable plato de ventaja. Salto de lucha. Hay gente que están deseando la bendición de Dios, hermanos, y han vendido su primogenitura por un plato de lentejas. No te vaya a pasar lo que le pasó a ese. Después dice el libro de Hebreos, capítulo 12, versos 16 y 17, que la procuró con lágrimas, pero no la pudo volver a, aleluya, conquistar. Hermano de mi alma, la bendición que Dios te ha dado, no dejes que te la roben y te la quites. No dejes que nadie te lo dio e interrumpa tu relación con Dios. Alaba. No es que el pibe. [Música] Y almas de alaba, Jesús. Y hay un verso en la Biblia que dice: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se te va a morir. Estos hombres tenían hambre de Dios, hombre de la palabra. [Música] Aleluya. Tanto eres. Ahora vamos a empezar. [Música] Porque ahora viene Jesús a explicar, a desmenuzar la parábola del sembrador. [Música] Esta ley es tu hermanito, no se preocupe que tenemos el tiempo bien medido. [Música] En el verso 14 dice la Biblia: El sembrador es el que siembra la palabra. Quiero que aprendamos algo aquí en esta noche y escúchelo bien. El problema no está en el sembrador. El problema no está en las semillas. [Música] El problema está en el terreno. [Música] ¿Cuántos hablaban a Dios? [Música] Ahí está el problema. El problema no está en el que predica la palabra. El problema no está en la palabra que se predica. El problema está en la dureza del corazón del que la oye. Y ahí está el problema. No busques los problemas afuera, busca el problema en ti mismo. Quieres tener victoria, deja de ver para los lados, mira que a ti mismo y vas a encontrar el problema para solucionarlo en esta noche. Gloria a Dios. Porque a veces decimos: Es que el predicador me la está tirando a mí, ese mensaje me lo compusieron a mí. No, mi hermanito, ese mensaje es el mensaje de Dios. No lo desprecie, es la palabra. Gloria a Dios. Abre el corazón y deja que Dios trate con tu vida. [Música] Vamos a disfrutar de lo que Jesús enseñó. Verso 15. Ahora, te explicamos la parte, dice el texto sagrado, y mucha atención. [Música] Y estos son los de junto al camino. Escúchalo. Estos son los de junto al camino, en quienes se siembra la palabra. [Música] Pero después que la oyen, en seguida asimila rápido. Bien, es Satanás, rápido, quita la palabra que se siembre en su corazón. ¿Sabes qué es lo que está pasando exactamente? [Música] Como en este mismo momento yo estoy sembrando la palabra. Bueno, ya está él diciéndole al amigo: No aceptes. Hoy vas a tener que dejar ese picado, vas a tener que dejar ese adulterio, vas a tener que, aleluya, las cosas del mundo, vas a tener que dejar el vicio, vas a tener que empezar. Él sabe lo que está haciendo. Él quita la palabra. No permitas que las tristes. [Música] Abre los ojos, que cuando se predica la palabra, haya estas tapadas. Santo. Mi alma te alaba, Jesús. Esto es una batalla, hermano. Es una, gloria a Dios. Usted le dice a los hermanos: Hermanos, no dejen de congregarse, como lo dije el martes pasado. Pero algunos de ellos, Satanás inmediatamente le dijo: No le hagas caso al pastor, tú tienes negocio, tú tienes trabajo, tú tienes que pagar viles. Él no te los va a pagar. Ahí estaba él quitando la palabra, quitando la palabra. Aleluya. Porque a él no le conviene que la palabra se te quede en el corazón. Porque si la palabra se queda en tu corazón, vertió, él estaba apagado, hermanos. La pierde en esta hora. La va a perder. Jamás, sweet a la maca. Ya ahí está esa batalla. Mire, mientras estamos hablando esta palabra aquí, hay desatada una guerra espiritual, hermanos. Hay que ser listos, hermanitos. El Cristo de la gloria ya nos enseñó. Ahora vive la palabra. Vive la palabra. Al amigo le está diciendo él: No aceptes. Tú le estás diciendo al amigo: Mira, Jesucristo dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre sino es a través de mí. Pero ya está él y le dice: No lo aceptes. El predicador está diciéndole: Si te mueres en tejados, te vas a ir al infierno. Y él le dice: Todavía está joven, te queda mucha vida. Mentiras del hermano. Amigo de mi alma, corre al Señor. Cristo te está avisando. Mira, hay gente que está oyendo la palabra, pero el enemigo está e inmediatamente quitando la palabra, quitando la palabra. O gloria a Dios. Aquí mismo hay una gran batalla espiritual, hermanos. Dios quiere levantar esta iglesia. Dios quiere llenar esta iglesia del Espíritu Santo y fuego. Dios quiere desatar aquí un gran avivamiento. Pero él quita la palabra. Y cuando se habla la palabra, la gente rechaza la palabra, contienda con la palabra, hermanito. Ese no eres tú, es el diablo que te quiere quitar la palabra de Dios. Quiere sembrar en tu corazón. [Música] [Aplausos] Qué forma tan bella explicarnos el Señor. Sabe lo que pasa con este, este primer terreno que estaba junto al camino. La semilla ni tan siquiera nació, porque hay uno que dice que nació, sino que dice que inmediatamente Satanás quita la palabra. No tuvo la oportunidad ni tan siquiera nacer. Esos son los que vienen a los cultos, oyen el mensaje y se van siendo los mismos para su casa. [Música] Dios le dijo: No te quiero chismoso. Y anda, sale por la puerta y es lo primero que va a hacer. ¿Sabe por qué? Porque Satanás quitó la palabra. Dios le dijo: Déjate el adulterio, que te va a llevar al infierno y la destrucción de tu familia. Pero él sale por esa puerta y lo primero que piensa es: Me voy a ver con la otra, con el otro. Gloria a Dios. Porque Satanás logra sacar. [Música] ¿Cuántos adoran a Dios? [Música] Vamos. Y entendimos la primera, la que está junto al camino. Verso 16. Pero antes, no dejes que nadie saque de tu corazón la palabra. Amén. [Música] Verso 16. Estos son asimismo los que fueron sembrados en en pedregales, los que [Música] han oído la palabra y han oído al momento la reciben como, hermanito, con gozo. Aleluya, aleluya, hermano, ya soy evangélico. Aleluya, quiero trabajar en la iglesia, quiero hacer esto, quiero ser aquello. Valórelo. Y allí nos caben las hermanos, los casos. El problema de ese tipo de gente es que así como aceptan a la palabra de Dios con entusiasmo, así aceptan cualquier oferta del también. La primera oferta que les pone el, la toman también. [Música] No, mi hermanito, cuando usted acepte a Cristo, hágalo con convicción. [Música] Hágase con seguridad. Yo ya estás seguro de lo que está haciendo. Gloria a Dios. Gloria a su nombre. Mi alma te alaba. Gloria a Dios. Que cuando usted le diga a Cristo: Te quiero como Señor y Salvador de mi vida, y al mismo tiempo le esté diciendo: Asqueroso, apártate de mi vida, porque ya no quiero más licor, ya no quiero más cerveza, ya no quiero más cigarrillo, ya no quiero más droga, ya no quiero más pescado. No más. [Música] Mi alma te alaba, Espíritu Santo de Dios. Entonces, dice la Biblia, que recibe con gozo. Verso 17 dice la Biblia: Pero no teniendo raíz, se acuerda de lo que hablan, están así por encima. [Música] Aleluya. Pero no teniendo raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación, escucha, hermano, cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. [Música] El manito, ¿y por qué no viene a la iglesia? Me siento desanimado. ¿Y por qué, hermanito, es que nadie me llama? ¿Acaso porque te llaman tú vas a ir al cielo? Tú verás el cielo porque te agarraste de Jesús. Tú debes ir al cielo porque la sangre de Cristo te ha limpiado. Tú vas a ver el cielo porque pide la palabra. Santo. Tú no vas al cielo porque te dan la mano. Tú no vas al cielo porque tengas mucha gente en la iglesia. No, tú vas al cielo porque eres un auténtico cristiano delante de la presencia de Dios. Vamos, iglesia. Hoy hay demasiado evangélicos que están viviendo una vida cristiana por encimita nada más. Alaba lo que él vive. Gloria a Dios. Cualquier prueba nos saca del camino de Dios. Cualquier tribulación lo saca de los caminos de Dios. Basta ya. ¿Qué clase de terreno eres tú? ¿Qué clase de terreno es usted, hermanito? Vamos a echar raíces en este camino. Vamos, iglesia. Hay que empezar a crecer, hay que empezar a madurar, hay que empezar a ser responsable. [Música] Ahora lo que vives. [Música] Ahora no adoran. Adora lo que él pide. Mi alma te alaba a Dios. Mi hermanito, yo le decía a mi pastor: Si usted me bota por una puerta, me le meto por una ventana. Y si usted me bota por una ventana, me meto por la puerta. Yo le decía a mi pastor: Todo lo que usted me diga, lo voy a obedecer. Lo único que no puedo obedecerle es el día que usted me diga que yo no puedo venir a la iglesia a alabar el nombre de Dios. Aleluya. Hermano de mi alma, pero dónde está sembrada tu. Aleluya. ¿Qué clase de terreno eres tú en esta noche? Bendito sea Dios. Si estás en esta clase de terreno que cualquier tribulación te saca de la iglesia, empiece en esta noche a echar y dice: Gloria a Dios. Que muchas veces, hermanos, ese hermano que te quedó viendo mal es que mira, Dios permite que te miren mal para que esas raíces en este camino, para que demuestres cuánto amas al Señor. O gloria a Dios. Porque hay gente que está puesta en la iglesia para probar qué clase de cristiano tú eres. Alaba lo que olvida. Más aquí mal o joshua bien a mi alma. Labios. Porque hay gente que es buena para alabar a Dios cuando la cartera está llena, cuando los viles están pagados, cuando no hay enfermedad, cuando todo va a saber de ellos. Así cualquiera es cristiano. Demuéstrame que lo eres cuando venga la tempestad, cuando venga la prueba, cuando venga la tribulación. Entonces saca pecho y dile a Cristo: No lo negué. ¿Cuántos adoran a Dios? Aleluya. Aleluya. Aleluya. ¿Dónde están los evangélicos en esta noche? Entonces están los que van a echar raíces. Deja de vivir ese evangelio por encimita. Empiece a echar raíces. [Música] Aleluya. [Música] Es triste ver los cristianos de hoy en día. Cinco años en la iglesia, diez en el mundo, vuelve a la iglesia, otros cinco y se vuelven diez al mundo. Si ya Dios te tiene aquí, no te salgas. No seas cobarde. [Música] Que cuando Cristo tomó la cruz, nunca renunció hasta que entregó su última gota de sangre por ti. Me formé al ávalos. Mi alma te alabe esta noche, Espíritu Santo. Aleluya. ¿A cuántos les gusta esta doctrina, hermanos? ¿Cuántos reciben estas doctrinas? ¿Cuántos vamos a echar raíces en esta noche? ¿Cuál es el problema de este tipo de cristianos, de este tipo de tierra, de este tipo de corazón? Que son cristianos like, por encimita, son cristianos en latinas, cristianos que usted tiene que andarlos todo el tiempo chineando para que vengan a la iglesia, para que no se queden. Hay que andar los niñando todo el tiempo, hay que andar es todo el tiempo como un poco tu hermanito. Y que les pasa al niño que le pasa. Lo vieron mal. Espere sé que a usted le dieran azotes como le daban a Pablo, que le tuvieran que dar con varas, como le dieron a Pablo y a Silas, que lo tuvieran que meter a la cárcel por ser cristiano. O gloria a Dios. Mira, hermano, si volvieran los tiempos de la iglesia primitiva, las iglesias que hoy en día estuvieran base y a gloria a Dios. Y ahora lo que el vino solo se quedarían unos cuantos. Gloria a Dios. Están echando raíces en este camino. Y él dice: Mira, aunque el me quiera sacar, aquí me quedo. Aunque tenga una prueba terrible encima, aquí me quedo. Aunque no tenga ni cómo pagar la renta, pero a Cristo no lo dejo. Gloria a Dios. Aunque todo el mundo me ha dado la espalda, pero él nunca me ha mirado de menos. Gloria a Dios. [Música] Pero no teniendo raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación, mi hermanito, las tribulaciones van a venir sin que usted la vida. A todo evangélico. Se cree que es el está teniendo vacaciones. Como usted no, firman. Ese anda loco por sacarte de la iglesia. Bien, ahora vamos a ver este evangélico que estuvo cantando lo emocional esta noche. Dijo a ese pastorcito que está predicando las palabras. Cuando termine el culto.

Lo quiero ver allá afuera. Dirán: "Un demonio", pero el Ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen. Y no te fijes, el que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Yo tengo quien me cuide, tú tienes quien te cuide. Lo único que necesité: serle fiel a Dios. Séle fiel a Dios y averigua qué clase de terreno tú eres. Si está junto al camino...

[Música]

...cuesta, pedregales. Vamos concluyendo. Verso 18. Oiga lo que dice el Maestro: "Estos son los que fueron sembrados entre espinos". Este eso nos da duro a los evangélicos del siglo XXI, porque los evangélicos del siglo XXI son un chorro de afanosos materialistas.

[Música]

Primero es mi compañía, primero es mi trabajo, primero en mi casa, primero son mis deudas, primero es mi banco, primero es mi avión, primero, primero, primero. Y Cristo en la cola. ¡Gracias!

[Música]

¿Sabe qué dijo el Señor? "Estos son los que fueron sembrados entre espinos". Los que oyen la palabra, la oyen. Pero los afanes, hermano, ¿y por qué no vino a la iglesia? ¡Cállese, varón! Me ha salido un contrato. ¡Ojalá Cristo no venga en ese contrato!

[Música]

Y tengo que salir a eso de las nueve de la noche.

[Música]

Después estás llorando lágrimas.

[Música]

No te estoy diciendo que no trabajes, no te estoy diciendo que seas irresponsable. No, lo que quiero decir es que en lugar de Dios no lo puede ocupar nadie.

[Música]

Cuando hablaban a Dios con eso, no negocié esa iglesia. No dice la Biblia: "Estos son los que fueron sembrados entre espinos". Los que oyen la palabra, pero el afán de este siglo, del siglo XXI, y el engaño de las riquezas y la codicia de otras cosas. Es que el Señor se las sabe todas. Entran...

[Música]

...y ahogan la palabra y se hace infructuosa. Mi hermano, no hay nada que destruya más la vida de los evangélicos hoy en día que los afanes, que las riquezas, que los deseos de muchas cosas.

[Música]

La gente estaba nada, hermanito de mi alma. El cielo vale más que todo el oro del mundo.

[Música]

¿De qué le aprovechará al hombre que gane el mundo entero, dijo Jesús, y pierda su alma? ¿Qué recompensa dará el hombre por su alma? Concluyó.

[Música]

Qué triste es esto. Verso 20 dice la Biblia: "Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra". Escúchalo. Los que oyen la palabra y la reciben y dan fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno. Buena tierra. Y yo te pregunto en esta noche: ¿Le puedes escuchar a Jesús en esa palabra? ¿Qué clase de terreno eres tú? ¿Estás junto al camino? ¿Estás entre pedregales? ¿Estás entre espinos o eres buena tierra? Averígualo. Si necesitas oración, si hay algún amigo que necesite Jesús, está contigo. No permitas que él te quite la palabra. Si hay algún hermanito que necesita de oración y diga: "Yo no voy a dejar que él me quite la palabra, yo voy a vivir esta palabra". Si es así, Dios te bendiga, mi hermano.

[Música]

Qué lindo es el Señor. ¿Alguien más? ¿Alguien que se quiera reconciliar, aceptar? Si usted, aleluya, quiere hacerlo, por lo menos póngase de pie y vamos a orar.

Sangre. ¿Qué clase de tierra?

[Música]

Voy a pedirle al cuarto ramoncito. Casi no puede venir. Ahora, Dios bendiga estas almas que están pasando. Dios bendiga. Qué lindo es el Señor. Hermanos, hermanita Carla, si me ayudan con ellas dos también, por favor. Gloria a Dios. Qué lindo, hermanos. Qué maravillosa es la palabra. Hermanos, ¿qué clase de terreno eres?

Ah, ella. Tus amigos. Manténganse orando, hermanito. Hablé con el Señor. Hable con el Señor. O dígale: ¿Qué clase de terreno soy? ¿Soy de buena tierra? ¿Estoy dando fruto al treinta, al sesenta, al ciento por uno? Deja que Dios trate con tu vida. Deja que Dios trate con tu vida.

[Música]

Deja que el Espíritu Santo de Dios trate contigo. Tú que estás a través del radio, televisión, tú que estás a través de las redes sociales y se pasa a reconciliar y le vas a pedir perdón al Señor porque no has echado raíces. En la tribulación te has ido de la iglesia. En la prueba se ha abandonado al Señor.

[Música]

Los afanes de esta vida están ahogando la palabra que te fue implantada. Por favor, quiero orar por ti. Tú que estás en tu casa, tú que estás, aleluya, en ese sillón, en esa sala, en ese automóvil, que sea derramando lágrimas porque sabes que Dios estaba tratando contigo y lo dejaste. Lo dejaste. Hoy estás pagando un precio amargo. Hoy estás sufriendo las consecuencias de haberle dado la espalda a tu Salvador. Él no fue el que te dejó, fuiste tú. Pero él está llamando. Él te está llamando. Ahora, conmigo, por favor. Señor Jesús.

[Música]

Perdóname.

[Música]

Perdón. Reconozco, Señor, que yo soy uno de esos que estaba junto al camino. Yo soy uno de esos que fui, que la palabra fue sembrada en pedregales. Yo soy uno de esos que la palabra fue sembrada entre espinos y los afanes de la vida, Señor, ahogaron la palabra. La empresa que abría, ahogó la palabra. El amor al dinero ahogó la palabra. Señor, perdóname. Ahora me siento vacío porque reconozco, Señor, que tú eres el dador de la vida. Perdóname, límpiame con tu sangre preciosa, santifícame y sálvame con tu Santo Espíritu.

[Música]

Reconozco mi necesidad. Reconozca el vacío que llevo por dentro, que aunque lo he probado todo: el dinero, el placer, la mujer, el oficio, pero nada ha podido llenar ese vacío tan inmenso que llevo en el alma. Jesús, perdóname. Perdóname. Límpiname. Limpia y escribe mi nombre en el libro de la vida. Gracias por... hermano, por favor, por él, porque yo sé, mi hermano, que hay cientos de personas a través de las redes sociales que están aceptando, a través de radio, televisión. Padre, en el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús, toque esas vidas que están allí. Padre, en el nombre de Jesús, restaure esos matrimonios, restaure esas... ese joven, a esa jovencita. En el nombre de Jesús, dice que está atado por la droga, con el alcohol, ese que está atado por el homosexualismo, lesbianismo, aquel que está atado por un espíritu de enojo, de ira, de contiendas, de envidia, de pleitos, aleluya, de división. Y el Señor, en el nombre de Jesús de Nazaret, padre, yo reprendo toda fuerza del que no tiene. Ha estado en el nombre de Jesús. Derrama de tu Espíritu. Derrama de tu Espíritu y restaura vidas. Restaura vidas. Restaura vidas. Salva, Señor. Salva. Salva esas multitudes que están oyendo la palabra en este momento. Salva los. Sálvalos. Salva a los que están en Chile, los que están en Colombia, los que están en Perú, los que están en Argentina, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Brasil. Aleluya. En el nombre de Jesús te lo pido, padre. Salva esas vidas que están, Señor, en Panamá, en Costa Rica, en Honduras, Nicaragua, El Salvador, Belice, Guatemala. Aleluya. México, todo Estados Unidos, España, Inglaterra, Francia. Aleluya. En el nombre de Jesús, para dentro del continente europeo, asiático. Aleluya. En el nombre de Jesús, ven, sean y allá en África. Salva. Salva. Salva. Salva. Salva. La cima. Gloria. Hay poder. Hay poder. Hay poder. Hay poder. Hay poder. Restaura la iglesia. Restaura la iglesia, padre. Restaura la iglesia. Espíritu Santo. ¡Ay, Dios mío! Desata un avivamiento de santidad en esta iglesia. De santo. Un avivamiento de llenura del Espíritu Santo. Desata, padre mío. Gloria a Dios. Es algo grande que esta congregación saca la vaca. Van a más allá. Caiga en todas las iglesias filiales. Hay te pido un gran avivamiento. Dictaba y malaya.

[Música]

Si estás manos son indagadas, o la gloria. Haz algo grande en toda la iglesia, en toda la iglesia, en toda la iglesia, en toda la iglesia, en toda la iglesia. ¡Ay, Dios mío! Yo siento algo grande. Para, para. Algo grande te pido que esta palabra no la saque él. No le quite él de la iglesia, padre. Mire que está retenido. Mire que se quedó en la casa. Mire el que está desanimado, el que está desalentado. En el nombre de Jesús, que él no nos robe la palabra, nos quite la palabra. Gracias, Señor. Gracias, Espíritu Santo. Le lucha mi alma. Te alaba, papá. Algo grande tú vas a hacer con el poder de la palabra. Aísama la bacanal. Avanza hasta la máxima zona maya. ¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Dios santo! Gloria. Y fíjate, padre. ¡Ay, Dios santo! Desata un avivamiento en este lugar. Algo grande te ruego. Para, para. Algo grande, Espíritu Santo. Le lucha. Muévete en medio de tu pueblo. Muévete, papá. Muévete en el ministerio de alabanza, en el ministerio de viaje, no en el ministerio, señor, pastoral, en el ministerio de los chóferes, señor, en los ujieres de la iglesia, en los directivos de la iglesia, la congregación. Muévete, papá. Muévete. Muévete. Muévete. Muévete. Si en este pueblo del Espíritu Santo. ¡Ay, Señor! Te alabo. Que a la voz y alabó galaxias. Aleluya. Toda la gloria es para ti. Toda la gloria es para ti. Gracias.

[Música]

Dios te bendiga, iglesia amada. Dios te bendiga. Dios te bendiga. Dios bendiga a todo el pueblo de Dios, a todos los que estuvieron conectados a través de televisión, radio y redes sociales. Que Dios los bendiga muchísimo a todos. Sigamos adelante y que él no quite la palabra. Dios te bendiga. Vamos a permitir en este momento.