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Transformados por el salmo119:66

Celia Elizabeth Arriola6:00

Transcription

[Música] Como mencioné anteriormente, en este bloque del versículo 65 al 72, examinaremos las experiencias de David en lo que se le llamará la escuela de la aflicción de Dios. En este salmo 119, hemos aprendido sobre la pasión que tiene el salmista David de aprender la palabra de Dios. Veamos los requisitos necesarios para ser admitido en esa escuela.

La mayoría de las escuelas de enseñanza superior exigen un expediente del candidato a la admisión. El expediente, sencillamente, certifica que el alumno cumple con los requisitos necesarios para ser admitido al programa de estudios. El versículo 66 dice: "Enséñame buen camino y sabiduría, porque tus mandamientos he creído". Nos revela tres cualidades de la vida del salmista que le permiten cursar exitosamente su programa de estudio. Todo alumno potencial en la escuela de la aflicción de Dios deberá cumplir con estos requisitos para poder aprender las verdades necesarias para graduarse.

David quiere que Dios le enseñe no solo qué hacer, sino cómo hacerlo. Por eso dice: "Enséñame buen sentido", es decir, "Enséñame cómo hacerlo", y también "sabiduría", para que le enseñe qué hacer. Él sabe que para esto es necesario que tenga un corazón educable. David nos muestra que para esto es importante tener una actitud correcta. Por ello, este versículo termina diciendo: "porque tus mandamientos he creído".

Pensemos en este ejemplo: un equipo de fútbol estudia detenidamente sus jugadas preparadas. Con ello, básicamente aprenden qué hacer, cuándo y cómo hacerlo. Sin duda, si dudan de la calidad de la jugada o si no tienen fe en lo que el director técnico les dice, no los llevará al éxito. Al llegar al campo de juego, tendrán problemas porque no están poniendo en práctica lo practicado, lo aprendido en esas jugadas.

La primera cualidad que David mostró como alumno para tener éxito es que su corazón estaba educable. También David creía que el libro de texto era la verdad, o sea, la palabra de Dios, y lo mismo se aplica al alumno que estudia sobre las bases bíblicas. Hemos aprendido que la verdad fundamental de la escuela de la aflicción es saber que Dios hace bien con sus siervos conforme a su palabra. Si nosotros no confiamos en esa palabra, no existe razón para seguir adelante. ¿Y cómo sabes que no confías? Porque quizá ya no la escudriñas, porque quizá ya no te interesas con el mismo auge, con la misma pasión o con el mismo deseo para poder moldear tu carácter, para poder dejar tu enojo, para poder dejar tus malos pensamientos, sino simplemente se va haciendo una costumbre.

David sabía que el ser alumno de la escuela de la aflicción de Dios era determinante para tener victoria en todas las áreas de su vida. Y por supuesto que el alumno va a creer en el libro que lo está instruyendo. Creemos en este libro que tenemos, es la palabra de Dios.

Oremos: Mi Dios y Padre bueno, te damos gracias por esta mañana. Damos gracias, Dios, por el versículo de hoy, donde nos muestra qué importante es creer en el libro que tenemos para poder ser instruidos por ti. Permite que nuestro corazón sea enseñable, educable, para tener cada día más herramientas para la transformación que necesitamos tener. Gracias, Señor, por el ejemplo, por la instrucción, por la enseñanza. Cambia nuestro corazón y ayúdanos a permanecer en ella todo el tiempo que estemos con vida. Te agradecemos y oramos en Jesús. Amén.

[Música]