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ICSE. Unidad 6: Herramientas. P. Bertino

Marina Conte6:38

Transcription

En dentro de la unidad número 6, la última unidad de la materia que se denomina "La política argentina en un mundo cambiante", va de 1983 a 2001. Tenemos el texto de Paula Bertino que se denomina "Democracias delegativas".

Si bien las democracias delegativas, ¿qué son? Bueno, son un tipo de democracia con unas características distintas a la democracia representativa que nosotros más conocemos. No son democracias que arrancan alrededor de la década del 80, abarcan también la década del 90 hasta el 2001. Estamos en el período en Argentina, por ejemplo, podríamos mencionar el gobierno de Alfonsín, el gobierno de Carlos Saúl Menem, como características tal vez de democracias delegativas.

Cuando surgen estas democracias delegativas, bueno, surgen en momentos de crisis. Por ejemplo, en Argentina y en casi toda Latinoamérica, el contexto era el del fin de las dictaduras militares. En estos momentos, cuando lo hemos visto también con Nicolás y Mony, que habla sobre las transiciones, luego de un fin de un gobierno autoritario hace una democracia, es una transición. Eso siempre es muy complejo, a veces violento, con avances y con retrocesos. Muchas veces traen crisis económicas, crisis de representación. Por eso, todo eso, estos miedos, esas tensiones sociales y demás, son como el telón en el campo para que surjan este tipo de democracias que son las democracias delegativas para la autora. Así se denomina.

Bien, vamos a diferenciar primero la democracia representativa de la democracia delegativa, porque es muy importante y no son lo mismo. Las democracias representativas son un tipo de democracia que surge en 1950 aproximadamente. Son un régimen político en el cual los ciudadanos votan, eligen a sus representantes mediante el voto y una vez que estos representantes llegan a la, por ejemplo, a los puestos de gobierno, a la presidencia o a la gobernación, deben rendir cuentas a los ciudadanos que los pusieron ahí. Esta ciudadanía es una ciudadanía activa que pide rendición de cuentas.

En cambio, las democracias delegativas se sostienen en las elecciones. Es decir, hay elecciones cada cuatro años, igual que las democracias representativas, pero ahí queda. Es decir, no importa lo que ocurra después, no importa cómo el presidente gobierna, si no hay un pedido de rendición de cuentas. La sociedad está mucho, mucho más pasiva y mucho más paciente frente a estos presidentes elegidos de esta manera. Las elecciones, dice la autora, constituyen una firma de "cheque en blanco". "Cheque en blanco" es, se le otorga a esta élite política o estos gobernantes acción total para que resuelvan los problemas que tenemos en el país. Acuérdense que venimos de una crisis, de un problema de representatividad, crisis económica, social, etcétera. Entonces, la sociedad le delega a estos políticos el poder para que hagan lo que sea necesario para sacar al país de ese problema. Y los canales de diálogo, dice la autora, entre el gobierno y la ciudadanía solamente se abren cada cuatro años y nada más, como que después el presidente o los gobernantes no dan rendición de cuentas de nada.

La democracia delegativa no son autoritarismos, ni son democracias representativas, tampoco son populismos, dice la autora, sino que son un tipo disminuido de democracia, de democracia. Son una democracia, sí, pero un tipo disminuido, sin una calidad distinta de democracia. Frente a la crisis, se busca salir siempre de la manera que sea. Por eso también hay una lógica hiperpresidencialista, dice la autora. ¿Qué es esto? Al delegarle todo el poder a los presidentes, el presidente se convierte en una especie de "hiper presidente" que hace lo que sea para resolver los problemas del país.

En las democracias delegativas, los liderazgos suelen ser carismáticos y se concentra en ellos todo el saber para resolver y salir de la crisis. De hecho, muchas veces estos presidentes que llegan al poder en estas democracias delegativas, justamente que esta característica de ser carismático, también el presidente es la encarnación del país, como el gobierno y el país son prácticamente lo mismo. Y realmente esto sí tiene un poco que ver con los populismos. No contradecir a este "hiper presidente" es contradecir a la nación o es contradecir los intereses de la patria. Esto también se mezcla mucho en las democracias delegativas, muy parecido a los populismos. Suelen tener un discurso polarizador también, similar a los populismos. Y las decisiones presidenciales son las mejores siempre y las únicas para el país. Nos volvemos otra vez con esto del hiperpresidencialismo. Por eso, por supuesto, cualquier obstáculo que se le ponga al presidente que toma las decisiones es un obstáculo a la nación, al desarrollo nacional. Bueno, eso también es una característica que se asimila a los populismos.

Muchas veces los presidentes de las democracias delegativas se sostienen en los grandes movimientos de masas muy heterogéneos, pero más en estos movimientos de masa que muchas veces están en las calles, digamos, siguiendo los más que en sus propios partidos políticos, que son los que también un poco ordenan a veces las acciones del presidente.

Cuando se terminan estas democracias delegativas, según la autora, ¿en qué momento podemos decir que las democracias delegativas caen y comienza una etapa de democracia representativa? Cuando, por ejemplo, es superada la crisis y cuando esa crisis económica o política se resuelve, comienzan a caer. ¿Por qué? Porque la ciudadanía va a empezar a pedir rendición de cuentas, ya sea a través de los representantes del Congreso o en una nueva elección presidencial. O sea, que en conclusión, de alguna manera, podemos decir que las democracias delegativas tienen un inicio, tienen un fin y duran poco tiempo. Buscan resolver un problema particular que tiene que ver, en general, con una crisis económica, social o política.