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¿Qué necesitamos para competir con los depredadores más feroces de la Tierra? Dominar el fuego, fabricar herramientas, sobrevivir cataclismos y desastres naturales y pasar de ser criaturas y miiescas a transformarnos en seres humanos. Lo único que estamos haciendo es desvelar los secretos de los muertos, volviendo la vista tras millones de años. Esta es la historia de nuestra batalla por la supervivencia. Nuestra especie casi se extinguió de una lucha que acabó empujando a un animal a elevarse por encima de las demás criaturas de la Tierra. Esta es nuestra historia, la historia de lo que nos hace humanos.
[Música] Ciencia al desnudo, origen del hombre, de dónde vinimos. La búsqueda de lo que nos hace humanos comienza en Sudáfrica. Aquí esperamos descubrir los secretos de nuestro pasado, cómo desarrollamos el lenguaje y la inteligencia, qué nos transformó de simples bestias en seres humanos.
[Música] La investigación está encabezada por el Dr. Lee Berger, un detective científico que se pasa la vida desenterrando fósiles de criaturas de aspecto humano. Buscamos a nuestros antepasados, no al antepasado de cualquier animal, sino algo que nos diga de dónde venimos, lo que somos, qué nos hace funcionar como humanos y qué nos convierte en tal vez la criatura más singular del planeta. Berger se a las cuevas de Gladis Bale, al oeste de Johannesburgo. Es un fenómeno africano. Los fósiles están en África, que es donde tuvo lugar toda la historia. Todos los acontecimientos críticos de la evolución humana se produjeron en este continente. A partir de fósiles hallados en cuevas de esta zona, paleoantropólogos como Berger han desentrañado los detalles de nuestro pasado. Aquí tenemos seguramente los mejores archivos de los últimos 3 millones de años, desde el origen de nuestro gran cerebro al origen del fuego, las herramientas primitivas y la evolución del hombre moderno. Es una circunstancia extraordinaria en materia de fósiles que solo se da aquí en Sudáfrica. Hay decenas de miles de huesos acumulados durante milenios en una zona muy compacta. Entre los cientos de criaturas halladas enterradas en cuevas como esta se encuentran los fósiles de tres de los primeros miembros de nuestro árbol genealógico. Uno de ellos es nuestro antepasado directo, el primero Homo Sapiens. Caminó por las llanuras de África hace unos 200,000 años. Sin embargo, no es la primera criatura que muestra rasgos humanos. Los yacimientos arqueológicos de África contienen los restos de otras dos especies con características humanas. Esta es la historia de tres seres muy distintos con un rasgo en común. Los tres comparten al menos una señal de que son humanos. Pero no se trata de un romance histórico. Es un relato sangriento y violento. Porque solo una de estas criaturas es nuestra antepasada. Solo una sobrevivirá para convertirse en el hombre moderno. Vamos a conocer a los sospechosos no habituales. Primero está el australopitecusfarensis, un gran nombre para un individuo pequeño y con poco cerebro. Y sin embargo, se las arregló para conseguir un logro asombroso. Hace casi 4 millones de años se irguió y caminó sobre las dos piernas. Eso basta, según algunos, para convertirle en humano. Pero, ¿y si le comparamos con nuestro siguiente candidato? El Homo Erectus. Apareció alrededor de hace 1,8 millones de años. Su cerebro solo era dos tercios del tamaño del nuestro, pero su contribución a la humanidad fue la fabricación de herramientas y la capacidad para dominar el fuego, por lo que parece que exhibía rasgos humanos esenciales. Finalmente, nuestra tercera especie es el primer Homo Sapiens. Vivió hace solo 200,000 años. Tenía nuestro mismo aspecto y un cerebro similar al nuestro, pero aún le faltaba mucho para comportarse como nosotros. caminar erguido, tamaño del cerebro, comportamiento, qué factor es el que nos hace humanos a los humanos y por qué al final solo una de esas tres especies evolucionó hasta convertirse en nosotros.
Nuestra investigación comienza con la más antigua de ellas, el farensis. ¿En qué se diferenciaba de los demás simios que vivían en África hace 4 millones de años? Para responder a esa pregunta tenemos que remontarnos a los años 70. Los detectives de fósiles habían buscado obsesivamente durante décadas el eslabón perdido de la evolución humana, el fósil de una criatura simiesca que revelase cuándo evolucionaron los humanos a partir del mundo. Creían que lo que tenían que encontrar era el fósil de un simio con un gran cerebro. Etiopía, 1974. Los científicos desentierran un fósil intrigante, analizan las rocas donde se encuentra y determinan que tiene unos 3,2 millones de años de antigüedad. Cuando reconstruyen su cráneo, comprueban que su cerebro es un poco más grande que el de un chimpancé, pero cuando examinen la pelvis se quedan sorprendidos porque es increíblemente similar a la nuestra. La pelvis significa que la criatura debió caminar sobre dos patas como nosotros. Es una revelación.
[Música] Algunos simios y otros mamíferos pueden erguirse sobre dos patas, pero solo por poco tiempo. Solo los humanos pueden caminar de verdad. Los científicos lo llaman bipedismo. El bipedismo es el primer rasgo definitorio de nuestro árbol genealógico. Los científicos de los años 70 le dieron a esta especie el nombre de Australopitecusfarensis, pero le pusieron el apodo de Lucy por la canción de los Beatles Lucy in the sky with Diamonds. El farensis tiene muchas características simiescas. Debido a su pequeño cerebro, sobrevive por su instinto más que por su intelecto. Pero su bipedismo libera sus manos y le permite [ __ ] cosas y lo que es más importante, obtener mejor comida. Este fósil extraordinario demuestra que el farensis caminaba de pie como nosotros hoy en día. Pero, ¿cómo de vital es este rasgo dentro del catálogo de cualidades que nos hacen humanos? Si hoy nos encontráramos cara a cara con una farensis, ¿le consideraríamos humano? ¿O si quiera un antepasado remoto de nuestro complejo árbol familiar? Para responder a esa pregunta habría que resucitar al homofarensis. Y para hacerlo, acudimos al mundo del maquillaje de cine. En Inglaterra, Nick Williams fabrica prótesis para la industria del cine. Peter Elliot estudia e interpreta el comportamiento de los primates para películas como Gorilas en la niebla. De alguna forma, partiendo de este esqueleto fósil, Williams y Elliot tendrán que reflejar el posible aspecto de la farensis. Han llamado a la profesora Leslie Aielo, una de las mayores expertas del mundo en anatomía antigua. Las pruebas que tenemos son fragmentos muy pequeños. Aquí tengo un esqueleto completo al 40% y lo que falta de un lado está presente en el otro, así que se puede reflejar la imagen simétrica. Nos permite comprender las proporciones de todo el cuerpo. Partiendo de unos diagramas anatómicos, Williams reconstruye la mandíbula de una farensis medio humana, medio simia. Me queda bastante bien. La mandíbula de Afarense terminada transforma la cabeza humana moderna de Elliot. Williams fabrica un mecanismo para controlar los movimientos de la boca. Después cubre el esqueleto de alambres y cinta aislante con carne de goma. Aelo contempla en sí mismada cómo cobra vida nuestro pariente lejano. Nos ayuda a formularnos hipótesis sobre nuestros primeros antepasados. nos ayuda a verlos con carne, con el rostro que podían tener y con los movimientos basados en nuestros parientes no humanos. Pero falta algo. Si Peter Elliot quiere retratar a la farensis con exactitud, tendrá que averiguar cómo caminaba realmente. Una pista se encuentra en la pelvis. La pelvis es la que nos permite andar erguidos y sostener el tronco en vertical, además de mover las piernas como las movemos en la locomoción bípeda. Pero la pelvis sola no le sirve a Peter para saber cómo andaban entonces, cómo caminaba de verdad el hombre mono. Los científicos creen conocer la respuesta gracias a una extraordinaria serie de coincidencias. Hace 3 millones y medio de años, un grupo de afarensis vivía aquí en una llanura al este de África llamada La Etoli, en lo que hoy es Tanzania. Un día, un volcán entró en erupción. cubrió el paisaje con una capa de fina ceniza. Poco después, un torrente de lluvia transformó la ceniza en una especie de cemento húmedo. Entonces, dos afarensis, probablemente Macho y Hembra, salieron de paseo y su salida quedó grabada para siempre. Cuando caminaban sobre la ceniza húmeda, dejaron sus huellas y no se descubrieron hasta 1976. Para descubrir más sobre esta pista vital, acudimos a la Universidad del Sur de California. Cre Stanford es un experto en comportamiento de grandes simios y orígenes humanos y sabe apreciar el momento crucial que significó el hallazgo de las huellas. Las huellas de la Etoli son, sin duda, las huellas más importantes de la historia de la humanidad, junto con las de Neil Armstrong en la luna. Las pisadas ayudaron a los detectives de fósiles a reconstruir el perfil de la farensis. Calculan que medían entre 120 y 1,5, pero eso no es todo. Irónicamente, las huellas de la etoli son más importantes que muchos de los huesos fosilizados que hemos encontrado, porque nos revelan el comportamiento que es lo más difícil de reconstruir. No se sabe cómo actuaban las antiguas criaturas extintas, incluidos nuestros antepasados. Estas huellas nos indican que caminaban en grupos o al menos en parejas que iban en alguna dirección y sobre todo que caminaban erguidos, lo que es un hito en la historia humana. Para Stanford, las huellas que dejaron esas criaturas hace 3,5 millones de años resultan muy familiares. Cuando me fijo en ellas siempre me recuerdan a las huellas que dejan en la playa mis hijos o un niño de unos 8 o 9 años. Nunca se te pasaría por la imaginación que no pertenecen a un ser humano. La forma y la separación de las huellas de la Etoli ofrecen datos cruciales sobre cómo se movían los afarensis. Y lo que es más importante para nuestro equipo, le ofrecen pistas a Elliot sobre cómo tiene que moverse. Parece que distribuían su peso alrededor y se apoyaban en el dedo gordo como nosotros porque tenían el dedo gordo más grande. Sí. Y así es como lo hacían. y cambiaban el peso de un lado a otro.
[Música] Como el equipo sabe que el farensis conservaba muchos rasgos y miescos, basa el color de la piel y de los ojos en los de un simio.
[Música] Se tarda 3 horas en transformar a Elliot en un especimen científicamente exacto.
[Música] final está listo para exhibirse en público. Moverse sobre dos patas es un hecho absolutamente significativo. Constituye el primer paso de la humanidad, valga la redundancia. El rasgo físico que nos distingue de los simios en esa época remota es la capacidad para andar erguido.
[Música] Es muy divertido ver a alguien recrear una farensis y la recreación está basada en la ciencia. Hace unos 4 millones de años, esta criatura se puso de pie.
[Música] Con manos ágiles y libres de tener que caminar. Se parece más al hombre que cualquier otra criatura anterior. Pero, ¿cómo de humano era una farensis? Queremos saber si el hombre de la calle reconocería algún rastro de sí mismo en esta criatura tanto tiempo extinguida.
[Música] Cuando Peter Elliot se dirige al centro de Londres disfrazado de afarensis, detiene el tráfico. Todas las cabezas se giran. Enseguida todo el mundo saca una cámara. Pero, ¿quieren sacarle una foto como recuerdo de un pariente perdido hace mucho tiempo o porque piensan que se ha escapado del zoo? ¿Creen que el Farensis es más humano que Simio? Ahí está. Claro que es un hombre mono. Parece más un simio. Tiene el cuerpo de un mono, pero la cara parece humana.
[Música] Me recuerda el planeta de los simios y King Kong. La verdad es que el cerebro de la farensis nunca evolucionó hasta lo que hoy consideraríamos un cerebro humano. Su comportamiento también era típicamente simiesco. Veo su conexión con los humanos, pero no parece un hombre. Puede que no se nos pareciese ni se comportase como nosotros, pero el Aarensis tenía algunas similaridades.
[Música] Su oído era tan bueno como el nuestro y la vista era más importante para él que el olfato como para nosotros. Y por supuesto, caminaba sobre las dos piernas. Lo que importa es que no se parecía a ninguna otra criatura de la Tierra. Muchos científicos están de acuerdo en que estaba desarrollando elementos muy humanos, pero hoy se le percibe como un mono, no como un hombre. ¿Y por qué no? No tiene nuestra habilidad para el lenguaje y la fabricación de herramientas ni nuestra creatividad. Es muy peludo, jorobado y no muy listo según la media humana. Y como la farensis no resulta calificable como humano, vamos a recorrer los milenios en busca de un bípedo con mayor cerebro, un físico más humano y mejores modales.
[Música] Un protohumano que reúne todos esos requisitos es el homoerectus. En 1984 se efectuó un descubrimiento asombroso. Unos arqueólogos que trabajaban en Tanzania, al este de África, hallaron un esqueleto extraordinariamente bien conservado a orillas del lago Turcana. Lo clasificaron como un homoerectus
[Música] y la característica más notable del erectus es su enorme cráneo. El volumen de su cavidad craneal es de más de 1 lro, más del doble que el de la farensis. Solo tenía dos tercios del volumen del cerebro de un hombre adulto moderno, pero eso bastó al Homoerectus para hacer algo más que caminar a dos patas.
[Música] Ha pasado alrededor de un millón de años desde que desapareció el farensis y el homorectus lleva un estilo de vida muy distinto que le resultará extremadamente provechoso. Los afarensis existieron durante un millón de años. El Homerectus, sin embargo, sobrevivió casi 2 millones de años antes de extinguirse, 17 veces más de lo que hemos sobrevivido nosotros. Y algo asombroso que revelan sus fósiles es que aunque el homorectus no evolucionó hacia nosotros, cuando se extinguió, su cerebro casi había alcanzado el tamaño del nuestro. Y cómo desarrolló el homorectus un cerebro tan grande, una vez más, las pistas están en manos de los detectives de fósiles.
[Música] De vuelta sobre el terreno, el paleoantropólogo Lee Berger está buscando restos del homorectus. Esta vez no busca huesos fosilizados, sino fragmentos diminutos de piedras que indiquen que el homorectus estuvo allí. No hay mayor momento que cuando encuentras una herramienta por primera vez. Es el momento de tu vida por el que todo merece la pena. Esta herramienta de Homoerectus es la madre de todos los inventos. Con herramientas como esta podía cortar la carne y cambiar su alimentación. Las proteínas de la carne son como combustible para la mente y con el tiempo permiten que el cerebro evolucione y crezca. Un cerebro grande es una de las características que definen a los humanos
[Música] y la fabricación de herramientas es una de las fuerzas impulsoras de la evolución. Un millón de años antes del Homorectus, los afarenses pudieron usar una roca para aplastar algo, pero no tenían inteligencia para crear herramientas.
[Música] Los científicos saben que el homorectus tenía el cerebro más grande. ¿Puede considerarse ese nivel básico de inteligencia como característicamente humano?
[Música] Para averiguarlo, acudimos al Instituto de la Edad de Piedra de Indiana.
[Música] Aquí trabaja el arqueólogo experimental Nick Toh, que cree que la mejor forma de entender la inteligencia del homorectus es a través de sus herramientas. Pero a Toz no solo le interesan las herramientas, sino cómo las hicieron. Cuanto más comprendamos cómo se hicieron las herramientas y, sobre todo, cómo se emplearon, mejor entenderemos cómo evolucionaron nuestros antepasados. Para ello, Tod estudia cómo recrear herramientas primitivas.
[Música] De este modo puede introducirse en la mente del homorectus.
[Música] Primero tiene que comprobar que el Homorectus empleaba la maña antes que la fuerza. Sus manualidades se graban y se digitalizan informáticamente.
[Música] Sus colaboradores analizan la técnica plano a plano para estudiar la biomecánica del proceso de fabricación. A partir de ahí, calculan cuánta fuerza está utilizando TOD. También pueden detectar qué músculo emplea exactamente. La película analizada informáticamente revela que la técnica se basa en un movimiento de muñeca especializado que requiere una gran habilidad mental, lo que demuestra que el homorectus utilizaba el cerebro. Al fabricar las herramientas, él mismo, Tod descubre cosas que los fósiles no pueden contarnos. el número de decisiones que tuvo que tomar el Homorectus con cada golpe de piedra, la fuerza de sus golpes y el ángulo de impacto. Y no son más que algunos de los factores que tiene que considerar. Para fabricar una herramienta sofisticada tienes que tomar miles de decisiones. Me sorprende que nuestros antepasados fueran capaces de hacerlo. Nos aporta datos sobre su inteligencia y la evolución de esa inteligencia. To también sabe que el homorectus había comenzado a resolver problemas, otro rasgo del cerebro humano moderno. Pero, ¿cómo era de hábil para el trabajo manual? Una forma de averiguarlo es comparar las herramientas del homorectus con las que empleamos hoy en día. Para hacerlo acudimos a Spencer en Indiana. donde nos reunimos con los expertos ideales. Steven y Luis Fender son dos hermanos carniceros. Su herramienta de trabajo habitual es un afilado cuchillo de metal.
[Música] Con sus modernos cuchillos, los carniceros pueden cortar en filetes un buey de 400 kg en menos de 60 minutos. Pero hoy han retrocedido un millón de años en el tiempo para probar algunas herramientas del Homerectus.
[Música] ¿Qué tal les irá?
[Música] Los hermanos nunca han usado antes herramientas de piiebra y enseguida concluyen que el hombre primitivo debió tener una técnica mejor que la suya. El filo está casi tan afilado y es casi tan eficaz como un cuchillo de metal moderno. Mira qué bien corta la carne. Es muy fácil. Pero no están familiarizados con los cuchillos sin mango y las herramientas les resultan engorrosas de usar. Ten cuidado. Esto se lo daban a su cachorro de tigre de dientes de sable. Tardan cuatro veces más que con sus cuchillos habituales, pero el buey no tenía escapatoria. Ya está por fin. El veredicto es que el Homorectus era un buen fabricante de herramientas. Durante su estancia en la Tierra, la pericia del Homorectus sirvió para que su cerebro creciera un 20% a lo largo de 2 millones de años. Pero incluso armado con herramientas y un cerebro más grande, el Homerectus tiene que enfrentarse a la lucha por la supervivencia. En las llanuras africanas vive aterrorizado a diario por las bestias salvajes y los feroces incendios.
[Música] ¿Cómo utilizó el Homoerectus su creciente inteligencia para volver a un enemigo mortal en contra de otro?
[Música] [Música] Hace casi 2 millones de años, el Homerectus poseía un trazo humano esencial, un cerebro más grande que el de sus ancestros y mayor inteligencia. Pero, ¿bas eso distinguirle del resto del reino animal? Algunos científicos creen que sí. La prueba está en la forma en que nuestro antepasado empleó la inteligencia para luchar por la supervivencia. Pero, ¿y si la batalla era tan desigual que la victoria era imposible? Y si su oponente tenía dientes más largos, podía matarle de un solo mordisco y correr más rápido que él. A esto es a lo que se enfrentaba el omomptus, al leopardo. Un hombre que conoce bien la potencia letal de los leopardos es Brian Jones, que los rescata y los reintroduce en su entorno salvaje. Para mí, los leopardos son los animales más peligrosos de África. Tienen mal temperamento y casi volar hacia ti. Siempre han sido una amenaza para los humanos. Nadie quiere cruzarse en el camino de un depredador como este. Y el homorectus tampoco quería. Significaba una muerte dolorosa y terrible. Cuando te alcanza un leopardo, te despedaza, te corta la cabellera, te sujeta con una zarpa mientras te levanta el cuero cabelludo y con las patas de atrás te destripa. A no ser que nuestros antepasados hubiesen desarrollado una forma eficaz de defensa, serían una presa perfecta para el leopardo y, de hecho, lo eran. El doctor Francis Sakary del museo Transvalde Pretoria en Sudáfrica tiene la prueba hallada en estas cuevas. Tenemos cráneos de hombres mono como este que muestra dos agujeros y la distancia entre ellos encaja con la separación entre la punta de los dientes caninos de un leopardo.
[Música] Podemos determinar, como si fuésemos la policía científica, que este especimen fue víctima de un leopardo. Este protouhumano tuvo una muerte horrible a manos de un leopardo. El homorectus vivía bajo un temor constante a esos ataques. No podía correr más rápido que los depredadores ni defenderse de ellos, pero tenían una ventaja sobre el leopardo, un cerebro más grande, y tuvo la oportunidad de lograr algo asombroso. Utilizar el cerebro para controlar el fuego y emplear las llamas para defenderse de los colmillos. Pero existen pruebas de que el homorectus supiera dominar el fuego. El doctor Zacre cree que sí. Tiene pruebas de que el homorectus utilizaba el fuego en su cueva, probablemente para calentarse y cocinar. Aquí se han hallado huesos de animal quemados de hace un millón de años y parte de los huesos están manchados con motas blancas, lo que indica que ardieron a altas temperaturas. Zakery cree que son una prueba de humanidad y de que el homorectus estaba empezando a dominar su entorno. Para probarlo, tiene que descartar la posibilidad de que los huesos se quemasen en un incendio natural. Los rayos caen sobre Sudáfrica.
[Música] El paisaje se ilumina en llamas. Los fuegos de los arbustos se descontrolan. Tienen una potencia increíble y serían iguales que en la época del homorectus. Puede que los huesos hallados en la cueva se quemasen en un incendio natural en lugar de por obra del hombre. Para investigarlo, solicitamos la ayuda de Chris Austin del programa Working on Fire de Sudáfrica. Su trabajo consiste en controlar los incendios de Matorral que se propagan muy deprisa. Cuando hay un incendio de matorral con viento fuerte, no puedes escapar de él ni aunque vayas en un camión. Austin sabe que los incendios son lo bastante rápidos como para atrapar a un animal, pero son lo bastante calientes como para provocar manchas blancas en los huesos. Para averiguarlo, Cris coloca el cadáver de un antílope en la trayectoria de las llamas. Adelante, Eco 2. Al día siguiente vuelve a comprobar el cadáver. Está muy quemado. Pero, ¿hasta qué punto?
[Música] Los huesos están ennegrecidos, pero no se parecen nada a los de la cueva.
[Música] Los huesos de la cueva ardieron a tales temperaturas que le salieron manchas blancas, algo que solo se consigue con una hoguera fija. Podemos descartar que fuera un incendio de matorral lo que quemase muchos de estos huesos. Está claro que se quemaron de forma controlada en los confines de la cueva.
[Música] Zakre cree que el homorectus no tenía inteligencia para prender fuego, pero era capaz de [ __ ] una rama encendida de un matorral ardiente y con solo eso ya podía transformar el mundo. Al dominar el fuego podía cocinar la comida, calentar las moradas frías en invierno y lo que no es menos importante, asustar a sus enemigos. supuso un avance abrumador. Es probable que ninguna criatura de la Tierra lo hubiera hecho nunca antes y sus implicaciones resonarían a lo largo de los milenios.
[Música] Ser capaz de controlar el uso del fuego es un avance tecnológico notable. Sin el uso controlado del fuego no se habrían fabricado cohetes para llegar a la luna, por ejemplo. Así que el uso controlado del fuego supuso el primer pequeño paso tecnológico que condujo al gran salto hacia delante de la exploración espacial. Si el Homorectus había desarrollado semejantes rasgos humanos, se diferenciaba mucho del hombre moderno. Para ver lo similar que era, este programa lo ha comparado con el hombre actual. Vamos a reconstruir un especimen basándonos en los restos fósiles disponibles. Y para recrear al homoerectus hemos llamado a un actor, Mike Hamon. Es de constitución fuerte, ágil y camina sobre las dos piernas, así que es el candidato ideal, pero necesita un poco de magia del cine de Hollywood para parecerse a su personaje. ¿Qué pistas necesita nuestro maquillador para transformarle? Las medidas de los huesos de homorectus hallados en África indican que un adulto podía medir entre 60 y 10. Es probable que fuera fuerte y flexible a causa del entorno hostil. También sabemos que si usaba herramientas, sus manos debían ser parecidas a las nuestras con el pulgar enfrentado. Y las pruebas científicas demuestran que caminaba sobre las dos piernas. La fase número uno consiste en una máscara protésica para que los rasgos de Hamon se parezcan más a los de un homoerectus. Aunque la cabeza del homoerectus era mayor que la de sus predecesores, los de efectos especiales tienen que arreglárselas para que la cabeza de Hamon parezca un tercio menor que la nuestra. Lo que le pasa al Homo Erectus es que sus proporciones corporales son más parecidas a las nuestras y te da la sensación de que te sentirías más cómodo hablando con él. Pero, ¿cómo de cómodos nos sentimos confraternizando con esta criatura de nuestro pasado? Con la transformación completa, el homorectus está listo para enfrentarse a su jurado.
[Música] En las calles de Los Ángeles pensarán los residentes que es un simio o solo otro aspirante actor de Hollywood. tiene cara de mono. El auténtico humorectus habría estado desnudo, pero en aras de la decencia le hemos puesto a Hamon un taparrabos. Incluso así vestido nadie le presta mucha atención. Pero es que esto es Los Ángeles. Su cerebro enriquecido con la dieta carnívora podía ser capaz de comunicarse, pero no mediante un lenguaje hablado como el nuestro. ¿Qué es? Después de un rato, la situación mejora para nuestro humorectus. Parece muy humano, o sí, menos por el pelo. Es muy peludo.
[Música] Creo que uno de mis exnovios se parecía a él. El homoerecto se extinguió hace unos 50,000 años. Al igual que el Aarensis, no evolucionó hacia nosotros, pero sus logros pervivieron. La capacidad de fabricar herramientas y controlar el fuego nos sigue acompañando. Pero el homorectus no tenía los rasgos cruciales que nos hacen especiales de verdad. un cerebro grande, creatividad y la capacidad para resolver problemas.
[Música] Por eso hemos tenido que recurrir al hombre sabio del reino animal, el primer homo sapiens. Pero ser miembro de esta especie tampoco garantiza la posesión plena de los rasgos de humanidad. Poseían los primeros homo sapiens las cualidades que nos hacen singularmente humanos y que nos han conducido a los múltiples avances de la era moderna. Una de las características clave de nuestra especie es un enorme cerebro de litro y medio, mayor que la suma de los de la farensis y el erectus. Ese cerebro relativamente grande es el que nos ayuda a lograr cosas que ninguna otra especie puede. Tras millones de años de andar erguidos, utilizar las manos y comer carne, el cerebro de nuestros ancestros evolucionó y se hizo cada vez más grande. Y al final nació nuestra especie.
[Música] Los primeros homo sapiens del planeta aparecieron en África hace unos 200,000 años. Pero, ¿se puede afirmar que poseían los rasgos esenciales que nos hacen humanos? El Dr. Lee Berger no está convencido. El homo sapiens arcaico es difícil de clasificar. vivió 200,000 años antes del actual cúspide de la civilización y todavía no era igual que nosotros. Para científicos como Berger, pertenecer a la especie homo sapiens no basta para ser calificado humano. ¿Y cuál es la gran diferencia entre nosotros y esos antepasados? En Washington DC, el Dr. Spencer Wells, genetista, cree que hay una cosa por encima de todas que nos convierte en humanos.
[Aplausos] [Música] Para mí, la esencia de la humanidad está en la creatividad. Es la capacidad de imaginar cosas que no existen y hacerlas aparecer. Y eso seguramente incluye el lenguaje. Somos nuestro cerebro. Nuestro cerebro nos define, de hecho, es la única herramienta de la que disponemos como especie. Es lo que nos ayuda a adaptarnos rápidamente a nivel cultural. El cerebro es algo asombroso.
[Música] Pero, ¿es esa imaginación creativa algo que siempre tuvimos como especie? De momento no existe ninguna prueba de que el primer Homo Sapiens tuviera una gran creatividad. Sus herramientas todavía eran primitivas. No queda rastro de cerámica o pintura rupestres y el lenguaje que utilizase seguramente era rudimentario. Estaban al principio del camino de la civilización. Eran criaturas casi humanas y muy parecidas a nosotros en muchos aspectos, pero no eran lo que yo definiría como humanas. Pero entonces ocurrió algo sorprendente. Hace unos 60,000 años el Homo Sapiens cambió. Adquirió la capacidad de hablar, crear y dominar el mundo que le rodeaba. Se observa un cambio en la forma en que fabricaban las herramientas, los principios del arte, el florecimiento de la auténtica creatividad humana y posiblemente el lenguaje moderno. Fue un gran salto, como lo llaman los antropólogos. Supuso el paso de una cultura bastante a la modernidad, a ser como somos ahora. Pero, ¿qué provocó esta gran transición del Homo sapiens?
[Música] ¿Qué pudo pasar para acelerar el progreso humano? De forma que en menos de 75,000 años pasamos de ser poco más que primitivos cavernícolas a convertirnos en la especie más poderosa del planeta. Una posibilidad es que ocurriese algo catastrófico que obligase a los más capaces, imaginativos e inteligentes de nuestra especie a adaptarse y sobrevivir. Pero, ¿qué? Hay que retroceder en el tiempo para investigar un cataclismo que se produjo hace 74,000 años. Es el hombre moderno el resultado de una erupción volcánica que casi lo extermina.
[Música] Hace 74000 años, uno de los mayores supervolcanes del mundo entró en erupción en Indonesia y tuvo consecuencias devastadoras. A lo largo de los 1 años siguientes, el clima terrestre cambió hasta volverse irreconocible. La temperatura global descendió dramáticamente. Europa y parte de China se volvieron inhabitables. Poco después, el mundo sufrió una glaciación.
[Música] Los científicos como Wells creen que la población de homo sapiens de la Tierra se redujo a niveles peligrosamente bajos, muy por debajo de la de muchas de las actuales especies en peligro de extinción. Puede estimarse que la población humana se redujo a unos pocos miles de personas, tal vez a solo 1000 o 2000 individuos. Para los científicos supuso un cuello de botella poblacional que estrechó la variedad de la raza humana. El cambio climático pudo haber significado el fin de la humanidad, pero en realidad quizá fue lo que provocó que seamos como somos. Los supervivientes experimentaron un cambio de comportamiento. Cambió la forma en que se hacían las herramientas. Apareció el arte y probablemente también apareció el lenguaje sintáctico moderno. Es evidente que en esa época nos convertimos en hombres modernos. Los supervivientes fueron aquellos lo bastante listos como para superar ese periodo hostil. Los primeros signos de creatividad humana datan de después de la erupción del supervolcán. Las formas más primitivas de arte humano son de hace 40,000 años. No solo demuestran que nuestros antepasados pensaban de forma creativa, también demuestran que los humanos comunicaban sus pensamientos y para ello, según algunos expertos, tenían que disponer de un lenguaje. Fue entonces cuando nos hicimos humanos, cuando nos convertimos en hombres modernos por completo. Otras criaturas habían caminado sobre dos patas, habían fabricado herramientas y dominado el fuego, pero en un avance crucial, nuestros antepasados llegaron mucho más lejos. Los homo sapiens pensaron con antelación, planearon, se comunicaron y se elevaron por encima de las demás especies de la Tierra para convertirse en hombres modernos. Pero, ¿cuándo ocurrió exactamente y dónde? Para responder a esta pregunta, el doctor Wells ha recurrido a las pruebas genéticas que todos llevamos dentro. Todos llevamos un libro de historia en nuestra sangre y en cada célula de nuestro cuerpo. En búsqueda de nuestro pasado, Wells ha viajado por todo el mundo en busca de las comunidades más aisladas y ha recogido muestras de sangre para estudiar el ADN que contienen. Lo que busca son unas variaciones diminutas en el código genético que se llaman mutaciones y se producen cuando hay un error de copia en la transmisión del ADN de una generación a otra. Las mutaciones se acumulan a lo largo de las generaciones y actúan como una especie de reloj molecular que permite a los genetistas determinar la antigüedad de una especie. Cuando analizó el ADN recogido, Wel y sus colegas efectuaron un hallazgo sorprendente. Parece que todo el mundo tiene un origen común. Descendemos todos del mismo hombre, un superviviente del cataclismo que vivió hace unos 60,000 años. Y lo que es más asombroso aún, la genética puede proporcionarnos pistas sobre el aspecto de nuestros antepasados. A partir del ADN recogido en todo el mundo, los científicos creen que han localizado la tribu más antigua del planeta. La investigación conduce a Wels a África, la cuna de la civilización. Ha ido a encontrarse con el pueblo san del desierto de Calajari.
[Música] El ADN de los indica que son los descendientes más directos de los pocos miles de homo sapiens que sobrevivieron al hundimiento de la población. En cierto modo, todos llevamos un secreto en la sangre. Es como si fuera nuestro árbol genealógico. Así que es un privilegio para mí haber venido aquí a conocer a estos parientes lejanos.
[Música] El título de tribu más antigua del mundo de los san parece confirmarse en los rostros de sus miembros. Escondidos entre sus rasgos se encuentran trazos de todos los pueblos del mundo. Los pómulos protuberantes de los mongoles, los ojos rasgados de los asiáticos, la piel morena que puede ser más clara o más oscura y lo que resulta más significativo, sus caras son vestigios de los que sobrevivieron al cuello de botella poblacional. Los primeros hombres verdaderamente modernos. De su base genética surgió la increíble explosión de creatividad humana que cambió el mundo para siempre. Las 2000 personas que superaron lo que llamamos el cuello de botella, la casi extinción, son nuestras antepasadas. Fueron los primeros humanos modernos.
[Música] y su progenie se propagó para poblar el mundo. Los actuales 6000 millones de habitantes de la Tierra son descendientes de esos primeros humanos modernos. El desarrollo de las cualidades humanas ha tardado más de 4 millones de años en evolucionar. En ese periodo, nuestros antepasados aprendieron a caminar sobre las dos piernas, a fabricar herramientas, a competir con los depredadores, a dominar su entorno y al final sobrevivieron a una gran catástrofe natural. A pesar de que casi significa nuestra extinción, puede que la erupción de un supervolcán nos ayudase a convertirnos en lo que somos. impulsó la aceleración de la creatividad en lo que fue el sprint más reciente de la larga carrera de relevos de la evolución humana y nos distinguió del resto del reino animal.
[Música] [Música]