Transcription
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Ustedes, pues, oigan lo que significa la parábola del sembrador. Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría, pero no tiene raíces. Es inconstante y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe. Lo sembrado entre abrojo significa el que escucha la palabra, pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende. Ese da fruto y produce ciento o 60 o 30 por uno.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Hoy Jesús nos explica la parábola del sembrador. Tú y yo tenemos que ser esa tierra buena donde llega la semilla, que es la palabra de Jesús, y produce mucho fruto. Esos buenos frutos los vemos en la vida de los santos. El día 22 de julio celebrábamos a Santa María Magdalena, una discípula de Jesús que estuvo al pie de la cruz y fue la primera en llevar la buena noticia a los apóstoles. Cristo ha resucitado. Ayer celebrábamos a Santa Brígida, quien nació en Suecia, fue esposa, madre de ocho hijos, queda viuda, se hace religiosa, funda una congregación y hoy celebramos a San Charbel. Cada santo ha sido diferente, porque cada uno es diferente. Somos diferentes. Bendito sea Dios porque nos ha hecho diferentes. Cada uno tiene su forma de ser, pero todos tenemos que ser santos.
San Charbel dio muchos frutos. Es uno de mis santos favoritos, por varios motivos. Nació el 8 de mayo. ¿Cuándo nació yo? El 8 de mayo. Pero él nació el 8 de mayo de 1828. Yo el 8 de mayo de 1970. Así que ya saben mi edad. Hoy es aniversario de mi bautismo, 24 de julio. Hoy que es la memoria de San Charbel. Mis bisabuelos por parte de mi madre son libaneses. ¿De dónde era San Charbel? Libanés.
San Charbel es considerado un santo taumaturgo. Voy a explicar esto. ¿Qué significa taumaturgo? Son aquellos santos donde Dios ha hecho muchos milagros. Todos los santos son diferentes, pero han habido santos donde Dios ha manifestado de manera especial su presencia, porque esos santos han sido instrumentos para que se realicen hasta hoy muchos milagros. Por ejemplo, San Antonio de Padua, el padre Pío y San Charbel. San Charbel tiene la fama de que a través de su intercesión se obran muchas curaciones hasta hoy. De hecho, su tumba es un lugar de peregrinación y hay muchísimos milagros de curación certificados por la ciencia. Pero no todos tenemos ese carisma de ser taumaturgos, pero sí todos tenemos que ser santos.
¿Y qué podemos imitar en la vida de San Charbel? Voy a señalar unos puntos concretos. En primer lugar, la oración diaria. No vamos a ser santos si no rezamos. San Charbel descubre su vocación de ser monje, se fue de su casa, entró en el monasterio de los maronitas. Los maronitas son una orden de Líbano. Ahí estuvo como monje maronita. Y luego de unos años, él decide, con el permiso de sus superiores, irse a una ermita a vivir solo, dedicándose totalmente a la oración y a la penitencia. Ni tú ni yo tenemos esa vocación, pero todos los días, hermanos, debemos estar en contacto con Dios a través de la oración. Dediquemos todos los días unos minutos para orar. Si no hay oración, no hay santidad.
Un segundo punto es la vida eucarística. San Charbel llevó una vida profundamente eucarística. También nosotros, alguno de ustedes tienen la gracia de la misa diaria, pero por lo menos cuidemos mucho la misa dominical y centremos nuestra vida en la Eucaristía. La Eucaristía no es algo, es alguien, es el mismo Jesús. Cuidemos todos los detalles que tienen que ver con la Eucaristía. Recibamos la Eucaristía siempre correctamente en gracia de Dios. San Charbel tuvo una profunda vida eucarística. Lo mismo tiene que pasar con nosotros.
En tercer lugar, meditar la palabra de Dios. San Charbel meditaba la palabra de Dios, sobre todo valoraba los evangelios. Uno de los carismas que tenía San Charbel era la sanación de los loquitos. Yo no tengo ese carisma. Cuando venía una persona con problemas mentales, San Charbel cogía la escritura y ¿qué hacía? Abría la escritura e imponía sobre la cabeza a la persona con problemas mentales la Sagrada Escritura y esa persona quedaba sana. Ese es un carisma que él tenía. La palabra de Dios tiene poder. Meditemos siempre la palabra de Dios.
El siguiente punto muy importante, San Charbel. Ciertamente se dedicaba a la oración, a la penitencia, pero también trabajaba. Por si acaso, los monjes también trabajan, no salen del monasterio, pero ¿qué hacen? Por ejemplo, tienen la huerta dentro del monasterio. No están ciertamente todo el día en oración. Gran parte sí, pero una parte están trabajando, están ocupados. San Charbel siempre estaba ocupado, incluso cuando se retiró a la soledad también tenía sus ocupaciones para poder subsistir. Tenemos que estar ocupados, hermanos, porque sabemos que la pereza es la madre de todos los vicios. Hay que estar ocupados. Hagamos bien nuestros deberes de cada día. No perdamos el tiempo y todo lo que hagamos hay que hacerlo en la presencia de Dios. Decía San Charbel: "El Señor me quiere enteramente para él." Qué bonito. El Señor me quiere enteramente para él. Por eso todo lo que hago se lo ofrezco a Dios.
Y el último punto, su gran amor a la Santísima Virgen María. San Charbel, como todos los santos, nos enseña a ser recontra marianos. San Charvel consagró su vida a la Virgen María, se dejó guiar por la Virgen María y vemos los frutos que hubo. Dejémonos guiar todos los días por la Virgen María, porque ese encuentro con la Virgen desemboca siempre en Jesucristo.
Pidámosle hoy a San Charbel que nos ayude a cuidar esos puntos que les he dicho que son asequibles para todos. No les he dicho que ayunen una semana. No les he dicho que se vayan de rodillas a la plaza de armas. Les he dicho que imitemos en la vida de San Charbel la oración diaria, que valoremos la Eucaristía, que meditemos la palabra de Dios, que hagamos bien nuestros deberes de cada día y que tengamos un gran amor a la Virgen María. ¿Se puede o no se puede? Sí. Hermanos, ciertamente, repito, ni tú ni yo vamos a ser taumaturgos, pero tenemos que ser tan santos como San Charbel. Pidamos hoy a San Charbel que interceda por nosotros ante Jesús para que esa semilla que es la palabra de Dios produzca en nosotros frutos de santidad. Que así sea.
Hoy es viernes, día dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Nos encomendamos a ese corazón que solo sabe amar y perdonar. Rezamos las letanías al Sagrado Corazón de Jesús.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
Jesucristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, hijo del Padre eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien mora toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los cuidados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, liberal con todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, colmado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, desgarrado por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón.
Oremos. Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te tributa, concede aplacado el perdón a estos que piden tu misericordia en el nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
Hoy es la memoria de San Charbel. Vamos a bendecir las estampas que se les ha repartido al inicio de la misa. Levanten las estampitas. Que Dios todopoderoso bendiga estas estampas de San Charbel. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Nos encomendamos a la intercesión de San Charbel y hacemos la oración que está en la estampa. Decimos: Shar, tú que viviste como un auténtico hijo de Dios, acudimos a tu intercesión ante Jesús, único salvador del mundo, para que nos ayudes a cuidar, como tú lo hiciste, la oración y el abandono total en nuestro Padre Dios, fuente de amor, ternura y paz. San, tú que tenías como alimento la Eucaristía, pan vivo bajado del cielo y la palabra de Dios que es viva y eficaz, ayúdanos a frecuentar los sacramentos, que son los canales por donde viene la vida de Cristo, nuestro Redentor. Tú que tratabas con familiaridad al Espíritu Santo, Señor y dador de vida, ruega por nosotros ante Jesús, para que nunca pongamos obstáculos a la acción divinizadora del Paráclito. Tú que viviste una profunda devoción a la Santísima Virgen María, convencido que ella nunca nos falla, acoge esta intención que te presentamos y llévala ante Jesús, a quien seguiste con radicalidad. Amén.
En silencio pidamos la intercesión de San Charbel. Pongamos nuestras intenciones en la intercesión de este santo monje Maronita.
Hermanos, hoy Jesús nos ha explicado la parábola del sembrador. Él es el sembrador, la semilla es su palabra. Y tenemos que ser esa tierra buena porque hay que dar frutos. Esos buenos frutos son las obras santas. Todos estamos llamados a la santidad. San Charbel hoy en día debe ser uno de los santos más populares, sobre todo por la cantidad de milagros que se obran a través de su intercesión. Quiero aclarar que quien hace los milagros, ¿quién es? Dios. Eso que quede claro, hermanos. San Charbel intercede ante Jesucristo y, de hecho, tiene ese carisma. Hoy en día hay muchos milagros obrados por la intercesión de San Charbel, pero no todos tenemos ese carisma de ser taumaturgos. ¿Quién es el taumaturgo? Aquel que se vuelve instrumento de Dios para que haya muchos milagros, sanaciones, por ejemplo. Pero sí, todos tenemos que ser santos, tan santos como San Charbel.
Hermanos, cuidemos la oración diaria. Sin oración no hay santidad. Cuidemos nuestra vida eucarística. Sin la Eucaristía no hay santidad. Cuidemos la meditación de la palabra de Dios. Practiquemos la palabra de Dios. Ahí está todo en la palabra de Dios. La palabra de Dios nos pide ser personas caritativas, misericordiosas, de un corazón limpio, de una mirada limpia. Hagamos bien nuestros deberes de cada día con mucha alegría y ofreciéndolos a Dios. Y tengamos una gran devoción a la Virgen María como lo hizo San Charbel. Pidamos a la Virgen María que nos ayude para que seamos esa tierra buena donde la semilla, que es la palabra de su hijo Jesús, da mucho fruto.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.
Dulce Corazón de María, sé la salvación del alma mía.
San José, ruega por nosotros.
El Señor esté con ustedes. Con tu espíritu.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.
Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.