Transcription
Buenas tardes Carol, ¿cómo estás?
Buenas tardes, Florencia. ¿Cómo te va? Bueno, al principio, te quiero agradecer, digamos, por participar en este ciclo de charlas sobre el mercado del coleccionismo y que habíamos visitado en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de CABA. Bueno, al principio, digamos, para los que no te conocen, yo te voy a presentar. Sos museóloga de la casa de subastas Sarachaga. Bien. Y el tema por el cual, digamos, te convocamos es hablar sobre el coleccionismo y las subastas. No queríamos vos, digamos, precedente, digamos, en esta en esta cuestión, ¿no? Porque supongo que habrás visto dentro de lo que es el ámbito del coleccionismo, muchísimas colecciones. ¿Es así?
Es así, Florencia. Voy a comentar, digamos, haciéndote una pregunta muy particular, que es la siguiente: ¿En qué consiste, digamos, la subasta de bienes artísticos? ¿Los procedimientos de venta? A ver, vos pensá que estamos hablando, digamos, para gente, digamos, nos va a haber personas que no están, digamos, involucradas con el tema.
Perfectamente entiendo. O sea, que te explique un poco cómo es el proceso entero de una subasta artística.
[Música]
¿Me puedes explicar, digamos, cómo es el procedimiento? ¿Cómo se venden las piezas a diferencia de un negocio?
Por supuesto. En principio, voy a voy a explicar una cosa que por ahí no es exactamente lo que le sirve al comprador, pero para que sepan cómo nos manejamos nosotros. O sea, una casa de subasta lo primero que tiene que hacer es conseguir los bienes que son los que tiene que subastar. Y para eso, a lo largo de los años, ha cambiado muchísimo la manera que encaramos eso. Tradicionalmente, las casas de remate, por ejemplo, hacían publicidad en La Nación, hacían grandes campañas publicitarias. Eso con los años ha ido cambiando. Recientemente, a ver, desde que las redes sociales explotaron, se ha dejado un poquito de lado todo lo que era la publicidad para captar mercadería y nos movemos más a través de las redes sociales. De todas maneras, lo que importa mucho es la trayectoria de una casa, la confianza que ha generado a lo largo de los años a través de la gente. O sea, es muy importante el boca a boca, ¿no? Que la gente conozca cuál es la trayectoria y sepa que es una casa que hace las cosas bien y seriamente.
Bueno, entonces esa es la manera donde se capta la mercadería. Una vez que la gente accede a nosotros, nos llama para para que pasemos las obras. Eso también ha cambiado. Tradicionalmente se visitaban cantidades de domicilios y hoy en día, la verdad, que a través de WhatsApp, los mails, lo que sea, tenemos para que nos muestren de antemano las cosas y sabemos si es algo que nosotros podemos vender o no. Bueno, en eso se nos ha facilitado, toda esta tecnología nos ha facilitado muchísimo el trabajo.
Claro, por supuesto. La verdad que eso, la tecnología ha sido de gran ayuda. Una vez que realizamos la tasación, tenemos diferentes maneras de enviarlo. Por supuesto, lo que explicamos que la manera que nosotros tenemos para tasar una obra, el valor que nosotros ponemos es una base de remate. La base de remate es un valor mínimo en el cual convenimos con el dueño de la pieza, un valor en el que nosotros estamos autorizados. O sea, intentamos que sea un valor más bien conservador, pero tampoco es un valor bajo. ¿Por qué? Porque hoy en día también, digamos, somos varias casas de remate, somos varias galerías, por supuesto, o sea, tenemos competencia, no somos los únicos que estamos en el mercado, evidentemente. Entonces, intentamos que sea un valor conservador, pero que se acerque al valor de realización. Eso es lo que suele ser. Pero también en los remates se dan grandes sorpresas, ¿no? A veces los valores de base son ampliamente superados y bueno, todos quedamos muy satisfechos.
Volviendo al tema, entonces, realizamos la tasación, enviamos esos valores como base de remate y la gente accede o no. Bueno, a veces consulta con varias personas, este, y una vez que están de acuerdo, se realiza el traslado. Los bienes que nosotros subastamos, y esto es muy interesante, ¿no? No todas las casas de remate son iguales y no en todo el mundo es muy diferente. Pero la casa donde yo trabajo, casa Sarachaga, sigue trabajando de la manera tradicional, donde todos los bienes que nosotros vendemos están en nuestra posesión. O sea, son trasladados a nuestra casa de remates, a un salón de ventas en la calle Juncal 1248, este, donde van a ser catalogados, fotografiados. Eso también ha cambiado mucho. Antes se realizaban algunas fotografías, hoy en día cada lote tiene una fotografía, se sube a la página web y además hacemos el siempre tradicional catálogo impreso, que hacemos muchísimos menos de los que hacíamos en su momento. Antes la gente, la única manera que tenía de acceder a un previo o una, digamos, prever las cosas que se vendían era a través de un catálogo impreso que nosotros le enviamos a la gente. Todo eso ha cambiado, pero una barbaridad.
Como les decía, entonces la pieza ingresa a la casa de remate, se cataloga, se hace un catálogo, se se arma una venta. Nosotros solemos tener tres o cuatro remates al año. Desde que desde la pandemia, eso se modificó un poco y este año estamos viendo si van a llegar a ser tres, este, pero usualmente eran tres o cuatro subastas al año. Entonces se programa una subasta y se incluye cada una de las piezas que hemos tomado, se le asigna un número de lote y luego se prepara una exposición. Le asignamos unos días, una fecha, hacemos una campaña publicitada en las redes sociales, le decimos a la gente que puede venir a la casa de remates o puede venir a ver online todos los bienes. Este, bueno, una vez que que que hacemos la exposición, la gente viene. En una época venía muchísima gente a las exposiciones, ¿no? Eso también a través de los años ha cambiado mucho y la pandemia es como que dio un poco el golpe de gracia a lo que eran los remates tradicionales en las que la gente sí, sí o sí asistía. Era hasta como un evento social, ¿no? O sea, hacía un cóctel de inauguración, la gente no solamente veía las cosas, sino que se encontraba, era como un evento social. Bueno, eso con la pandemia ha cambiado bastante y coexisten los dos sistemas, ¿no? La gente viene a la casa de remates y hay gente que solamente comprando por las fotografías que ve online.
Bueno, una vez que realizamos la exposición, se hace el remate propiamente dicho. Entonces, ahora ya sí, lo puedo contar un poquito desde el punto de vista de ustedes, ¿no? De la persona que le interesa comprar una una pieza en la casa de remates. La persona ella puede asistir a la exposición o ver o ver el o ver el catálogo online y decidir qué es la pieza que quiere vender. Qué es lo que se va a encontrar con una descripción, con un valor, que es ese valor base, y sabe que determinado cuadro de determinado autor lo puede comprar a una base de 500 dólares, supongan, estoy diciendo un valor cualquiera. Acá me pongo a hablar un tema interesante que también que es el tema de la moneda. La verdad es que a mí me encantaría que los remates se hicieran en pesos argentinos, pero bueno, no nos vamos a poner a hablar del país. El país es complicado y una de las maneras de poder mantener el valor es tenemos que hacer los remates en dólares. Una época de cierta estabilidad donde donde hicimos los remates en pesos y la verdad que lo lógico, pero bueno, nuestro país tiene ciertas complicaciones, ¿no?
Entonces, como les decía, ustedes como compradores van a ir a la exposición, van a elegir el cuadro o el mueble o la pieza que quieran comprar y la van a traer en mente. Y el momento del momento del remate, o sea, cada pieza se le asigna un día al que va a salir a la venta. Sabemos que los lotes puede fijar el catálogo, decir, bueno, el cuadro este que a mí me interesa va a salir la primera noche de venta, que generalmente son las ventas son, eso sí les puedo contar, siempre son martes, miércoles, jueves o martes, miércoles, jueves y viernes. Y antes solían a ser bastante tarde, eran como las 19 horas. Y también a partir de la pandemia, eso ha cambiado. Lo haremos, lo hacemos un poco más temprano porque hay mucha gente que participa online y bueno, la gente no se está moviendo tan tarde como solía hacerlo. Así que bueno.
[Música]
Continúo contándoles. Uno uno entonces ya determina cuál es la obra que quiere comprar y el día del remate asiste a la casa de ventas o se comunica telefónicamente. El remate nosotros lo pasamos online en un canal de YouTube, en un canal privado de YouTube, mandamos el link a los interesados, este, y la gente entonces puede comprar por teléfono. No hacemos el remate online donde la gente puede ofertar por porque porque bueno, lo intentamos y no resultó provechoso para nadie. Mucha gente se quedó contenta, no podía hacer ofertas. Bueno, finalmente decidimos que la mejor manera era hacerlo como estamos haciendo ahora, que es la gente mira el remate que ocurre en la sala, lo mira por un canal de YouTube y hace ofertas telefónicas. Si no se puede comunicar, puede decir, por favor, llamadme al lote que a mí me interesa y quiero ofertar.
Bueno, la subasta propiamente dicha es, sale un lote, el martillero me pregunta la sala o le pregunta a los televidentes, ¿quién quiere ofertar la base por ese lote? ¿Quién dice 500 dólares por este lote que estamos vendiendo? Bueno, y ahí comienzan las ofertas. Nosotros en la casa de remates no hacemos que la gente se anote. Simplemente, si no están presentes, deben dejar una seña. Y si están presentes en la sala, evidentemente, si resultan vendedores, van a van a dejar una seña por el mismo. Y ahí comienza la puja. No estoy explicando así detalladamente todo, pero para que ustedes vean cómo es. Ahí comienza la puja. Por ejemplo, alguien puede decir la base y el martillero va subiendo lentamente. No hay no hay una cuestión oficial de qué porcentaje se sube. Yo sé que, por ejemplo, en Estados Unidos son muy formales con ellos y, por ejemplo, si un cuadro tiene 500 dólares, creo que solamente pueden subir el el 5%. Es como que es muy exacto. Como es la puja acá, realmente eso es algo totalmente aleatorio. El martillero, si ve que hay cinco manos, puede hacer un remate bastante rápido. No le está preguntando lentamente. Si ve que hay muchísimo interés, la puja puede ser mucho más rápida. No. Y bueno, y ahí se determina finalmente quién es el último que hace la oferta, va a ser el comprador. Y bueno, el martillero le pregunta cuál es su nombre, puede decir una inicial, no hace falta que diga públicamente su nombre. Y se le emite una boleta, un contrato que se le entrega, se firma, que es una copia y deja una seña.
Bueno, ahí les conté cómo es el proceso sencillo de comprar en un remate. Pero finalmente, lo interesante de todo es que en las casas de remates se encuentran piezas sumamente interesantes, ¿no? Porque a veces uno tiene acceso a casas que han quedado como como como suspendidas en el tiempo. Y aparte, nos hemos dado cuenta que por más que los remates, digamos, lo que es más comerciante comercialmente viable para nosotros y lo que más ganancia nos da, evidentemente es vender cuadros caros o pintura, lo que fuera, lo más caro posible. Sin embargo, tener cosas con gracia, cosas simpáticas o cosas que le traen recuerdos a la gente o recuerdos de su familia, hace que un remate sea mucho más interesante. Al menos a mí, particularmente, me encanta cuando voy a una casa y hago una tasación y por ahí encuentro piezas que que tienen un valor bastante pequeño y que no nos van a dejar una comisión muy grande. Sin embargo, yo creo que le aportan un montón. Me encanta al remate muchísimo. Me encanta al romance.
Bueno, ahí les conté un poquito más o menos cómo cómo es el asunto. No sé, Flor, si me querés comentar algo más.
Oh, quedó clarísimo. Me parece, digamos, lo importante que ha salido. Hemos mencionado hasta la cuestión de estos objetos que tienen cierta gracia, ¿no? Porque a ver, que va a comprar también, digamos, quiere descubrir, digamos, claro, el conjunto, digamos, el tesoro, ¿no?
Claro. Digamos que sorprende, digamos, el remate que sorprende en cuanto, digamos, cómo se traduce en el precio, ¿no? Cosas que uno no pagaba, digamos, nada, cómo se convierten en objetos deseados.
Totalmente, totalmente. Y a veces también pasa, por ejemplo, en remates este familiares. Por ejemplo, una familia muy interesante, pero una familia, por ejemplo, pone a la venta toda una colección de una tía. Heredan muchas personas y que evidentemente a veces es muy difícil hacer la división entre ellos, por qué, porque no se ponen de acuerdo. Entonces sí, dicen, ponemos todos a la venta, ponemos toda la venta y ahí, bueno, el que quiere comprar lo que quiere. Y realmente apareció muy justo. Y además participa el público ajeno. Y entonces el valor, sabes que va a ser exactamente el valor de mercado, no solamente el que usaron con una tasación para repartirse, sino que va a ser el valor de mercado. Participa toda la gente que ha ido a la casa de remates también haciendo el valor justo, ¿no? Que de eso se tratan un poquito los los remates. Este, pero bueno, también a veces pasa que la familia se entusiasma muchísimo para quedarse con una pieza que era de un familiar y pagan arriba del valor de mercado. No es, es algo, son son situaciones particulares que ocurren en remates y que son bastante graciosas.
De competencia entre dos familiares.
Claro, claro, claro. Es así, es así, es así.
Un poco, digamos, para terminar, te quería preguntar dentro, digamos, de todas las colecciones que se subastaron, ¿cuál crees que, digamos, es importante destacar? Sé que son un montón y que es muy difícil esta pregunta.
Sí, sí, sí. No, a lo largo de los años, digamos, interesante compartir. Bueno, te cuento. Sí, Sarachaga, a lo largo de los años ha tenido colecciones sumamente, sumamente importantes y además variadísimas. O sea, para para comenzar, voy a hablar de un tema muy particular, que es el tema de los carruajes. Era un era un mercado que era muy, muy chiquito en su momento y manejado por por poca gente. Y digamos, era como de campo. Y creo que fue antes del año 2000, una persona que era amiga de la casa se acercó a nosotros ofreciéndonos una colección de carruajes. Una colección de carruajes magnífica. Bueno, esa era la familia Anasagasti y tenían una se llamaba una cochera, o sea, donde se guardaban los carruajes. Carruajes son los carros tirados por caballos, digamos, lo que existía antes de los automóviles. Pero una colección realmente de nivel internacional. La verdad que era una radiografía de lo que fue la Argentina hacia los 1900, ¿no? Cuando era Argentina potencia, realmente. Era una colección digna de de una de una colección casi real. Había muy variado tipos de carruajes que, bueno, les podría decir los nombres que los que me acuerdo, este, pero inclusive había muchísimos, eran carruajes importados, ¿no? De Inglaterra, del luego de la época victoriana. Había carruajes de unas marcas realmente notables que existen en los museos. En Alemania, Alemania es un país donde hay mucha tradición del carruaje. Bueno, ese remate fue un éxito y a lo largo de los años surgieron muchas colecciones más. O sea, eso es como un mercado tradicional de la casa de remates y, bueno, fue un suceso, fue un éxito durante muchos años. Después hubo otras colecciones variadas y, bueno, eso fue algo muy interesante.
Y después otra colección que que fue muy interesante porque el personaje, digamos, la dueña de las cosas era era una figura internacional. Era una señora, transfer, que era una, la verdad que es una señora de muy buen pasar, una millonaria, se puede decir, y tenía casas en varias partes del mundo. Entre ellas, había comprado una estancia en Argentina que se llamaba La Favorita, que había pertenecido originalmente a una familia Méndez-Gonzálvez. Era un casco muy lindo y ella, para decorarlo y para poder habitar ella, que no vivía acá, pero vivía unos meses al año, trajo antigüedades, inmuebles que había comprado en anticuarios por todo el mundo. O sea, era una colección sumamente ecléctica. Y la persona esta, Rosemary Kingsland, había, como les digo, había comprado en todo el mundo y había traído esas piezas para acá. Ella se había casado varias veces, o sea, era una especie de socialité, ¿no? Una figura muy interesante del internacionalmente. Bueno, como les digo, tenía una colección muy variada. Había muebles alemanes, bargueños, había había piezas de platería inglesas sumamente antiguas, cosas que la verdad que nunca he vuelto a ver acá en Argentina. Había un plato de plata inglesa labrado, un plato muy pesado, muy importante, muy grande, y creo que era de la época de Carlos II, o sea, era de cuando había empezado el punzonado de piezas en Inglaterra. Eran piezas sin encontrarles, la verdad que tesoros, este, increíbles. Después habían cantidades de piezas victorianas, no solamente muebles, sino muchos elementos, este, bordados. Fue sumamente interesante.
Sí, sí, sí, sí. Muy pintoresco. Y de hecho, como ella tenía tantas relaciones, una persona tan social, este, bueno, también hubo muchas amigas de ellas o gente que la conocía, este, también a veces pasa eso, ¿no? Que la gente que que conoce y quiere a alguien y después quieren tener algo de esa persona, aunque sí, aunque no sea un tesoro, es algo de esa persona o algo de una casa a la que fueron. O sea, como que están atados también a a los a los deseos, a los recuerdos. O sea, los remates son sumamente particulares. Las ventas en remates son muy diferentes a las que se realizan en las ferias, ¿no? Que son sumamente profesionales y eso es muy diferente. Es un sistema muy diferente de ventas.
Se puede ver todo, ¿no? La transparencia.
Exactamente. Eso, eso es algo también que lo comentamos anteriormente, o vos me habías dicho que porque por ahí sería algo interesante de tratar, es en qué se diferencia una venta en remate a una venta, no, digamos, tradicional, porque hay muchos otros sistemas de venta, ¿no? De galerías, de ferias. Bueno, hay varias maneras, ¿no? Las más tradicionales son las galerías. Y bueno, pero en qué se diferencian los remates.
Y yo justamente creo que lo interesante de los remates es que es absolutamente transparente. Los remates, o sea, la esencia del remate, que el remate hay remates privados, pero los remates, en esencia, la esencia del remate es que sea público. Cualquiera puede acceder al remate, cualquiera pueda durante la realización del remate, las puertas permanecen abiertas hasta cuestiones legales de que que uno debe cumplir. El remate es público, todo el mundo puede hacer sus ofertas, cumpliendo por supuesto con las reglas básicas que, bueno, comprometerse al pago, bueno, una serie de factores así medio como como legales. Pero bueno, la transparencia en los remates es una de las cosas más interesantes. Es donde uno ve el valor de mercado total de una pieza, ¿no? No no no hay ninguna, o sea, uno puede decorar bien, puede presentar las cosas bien, pero ahí está la cosa. Y estamos diciendo un valor base, pero de ahí vemos cuánto está dispuesto la gente a ofertar por determinada pieza. Es es sumamente auténtico y real, es el valor de mercado de una pieza.
Bueno, Carol, te volvemos a agradecer por participar.
Bueno, nos encantaba la vida, eh. Un poco borborrágica.
Bueno, gracias, Flor. Gracias. Agradecer y agradecer, digamos, también al Consejo que digamos nos brinda, digamos, este espacio.
Muchas gracias. Muchas gracias al Consejo por invitarme. Gracias.
Y bueno, nos veremos próximamente.
Vale.