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Diego González Rivas, cirujano. “La gran medicina depende de las personas”

AprendemosJuntos5:36

Transcription

En junio del 2010 hicimos el primer caso del mundo, la primera cirugía mayor por un tumor con una sola incisión. Estábamos creando algo que cambiaría el rumbo de la cirugía a nivel mundial.

La hemos perfeccionado en los últimos dos años con el desarrollo de un nuevo robot, que estamos desarrollando en Shanghái. Un robot ya con un solo brazo, que despliega dentro del tórax tres y cuatro brazos y una cámara.

Uno nunca puede pensar que ya ha llegado al tope, que ya ha hecho todo, que ya lo hace perfecto. Yo me preocupo de aprender cada día de cada persona y ¿sabéis dónde aprendo más? En los países más desfavorecidos. Ahí es donde recibo el mayor aprendizaje. Es curioso, ¿verdad? Como cirujanos que llegamos a un nivel de excelencia, con una experiencia enorme, y voy a África y aprendo muchísimo más que si estuviera operando aquí con colegas en hospitales de primer nivel. Porque la medicina buena no depende de hospitales de gran tecnología, la gran medicina depende de las personas.

En mi libro Curando el mundo se cuentan historias de superación y hay historias realmente emotivas. Muchos pacientes con historias dramáticas que os podría contar. Uno de ellos sucedió en Kinsasa, en el Congo, en una de mis visitas, haciendo una masterclass allí. Era la primera vez que se hacía cirugía mínimamente invasiva en el Congo, torácica, hubo mucha expectación. Eran dos días de masterclass. El primer día hicimos cirugía mínimamente invasiva, casos muy complejos, y salimos en los medios de comunicación allí.

¿Y qué ocurrió? Que una paciente que estaba en su casa vio los medios y vio que estábamos allí. Y su madre, que sabía que su hija tenía un problema muy serio, no dudó en venir al día siguiente a primera hora al hospital para contarme el caso de su hija. Me dijo: "Doctor, mi hija tiene una llave dentro del pulmón desde hace dos años. Se tragó una llave jugando con sus amigas. Nunca llegamos a saber muy bien lo que había pasado".

Lo que sí que sabíamos es que esta niña era una superviviente, porque cuando uno se traga una llave, y estamos hablando de una llave grande, de casa, lo primero que sucede es que se muere por asfixia. Pero tuvo la suerte esta niña de que la llave cayó, desobstruyó la tráquea y se metió en el bronquio principal derecho, en el pulmón derecho. Claro, esta niña fue al hospital y allí nadie sabía quitarla, porque no tenían los recursos necesarios. Intentaron hacer una broncoscopia, a ver si la podían... Dijeron que no se podía, que volviera en un mes, que ya se la quitarían. Pero, claro, esta niña, al cabo de un mes, imaginaos el mes de infierno que pasó, cuando esa llave le estaba bloqueando el bronquio. Tenía el pulmón completamente cerrado, sin poder respirar. No me quiero imaginar lo que sufrió esta niña.

Lo que hace el organismo cuando tiene un cuerpo extraño dentro del pulmón es que, con el tiempo, va buscando salida, y esa llave lo que estaba intentando era perforar el bronquio y salir, y eso produciría una mediastinitis y se moriría en poco tiempo. Entonces, esta niña, sorpresivamente y por milagro, vivió durante dos años. Es algo inaudito. Os podéis imaginar la vida de esta chica: sin salir de casa, con infecciones de repetición, etc.

Pero tuvo la suerte de que estábamos allí, y, al venir al hospital y al plantearme ese caso, lo primero que dije fue: "Esto hay que solucionarlo. Esta niña tiene toda la vida por delante". Así es que les dije a mis colegas de allí: "Vamos a operar a esta niña hoy". Me dijeron: "Pero no tiene recursos, no tiene dinero". Y dije: "No hay ningún problema, lo solucionamos. La vamos a operar hoy".

Y lo que hicimos fue operarla. Y gracias a mi experiencia, gracias a la experiencia que yo tengo en cirugía mínimamente invasiva, desde hace muchos años, en este tipo de tumores, que son tumores centrales, que tengo que reconstruir el bronquio y luego cerrarlo, pude abordar este caso de forma mínimamente invasiva, con una incisión de dos o tres centímetros, abrir el bronquio, quitar la llave que estaba a punto de salir, ya asomando la cabeza, es decir, esta niña, a lo mejor, en un mes se hubiera muerto, quitarla y reconstruir el bronquio. Y sin quitar nada de pulmón, darle el alta a los tres días a esta niña con todo su pulmón y con una nueva vida por delante.

Y este creo que es uno de los casos más exagerados dentro de la cirugía torácica a nivel mundial, que una niña con una llave en su pulmón dos años pueda sobrevivir. Y a día de hoy, alguna vez que hablo con los colegas de allí, me dicen que ella está feliz, haciendo una vida ya normal, la vida que le corresponde como una niña de 12 años.