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Expresión emocional - Paul Ekman

nueces y neuronas30:34

Transcription

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Cuidado con las emociones. Défense solo de la inteligencia y la razón. Bueno, este ha sido el discurso de los últimos 2000 años. Y ahora viene la ciencia y dice: "No es verdad. Sin emociones no se puede ni vivir ni decidir". En redes, en unos instantes verán por qué.

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Había que prohibirlas, ni hablar de ellas. Lo importante era la lógica y la razón. Las imágenes de la felicidad, de las emociones, lo distorsionaban todo. Y ahora resulta que la ciencia nos dice exactamente lo contrario: sin emociones no se puede sobrevivir. Las emociones están al comienzo y al final de cada proyecto. Es muy malo dejarse controlar por las emociones, pero es peor no tener emociones. Es posible enfrentarse con tranquilidad a una bestia que está a punto de atacarnos, a menos que uno sea domador profesional. Sentir miedo es inevitable y necesario.

A lo largo de muchos siglos hemos creído que las emociones eran obstáculos. Filósofos clásicos e investigadores académicos popularizaron la idea de que las emociones son inútiles o que entorpecen nuestra vida y nos impiden ser racionales. Hoy sabemos que este punto de vista es erróneo. Somos seres emocionales, incluso mucho antes de que el Homo fuese Sapiens. Las emociones existen hace millones de años, simplemente porque han resultado útiles para la supervivencia. Vivir sin ellas es una sentencia de muerte, y la ciencia lo comprende cada vez mejor.

Experimentamos cuando sentimos que algo importante nos está sucediendo o puede suceder. Gracias a la reacción emocional, nuestro cuerpo y nuestra mente se preparan automática e involuntariamente para responder a esta situación de la mejor manera posible. El miedo, por ejemplo, tonifica nuestros músculos para correr con más fuerza y enfoca nuestra mente solo hacia la fuente del peligro o hacia las posibles vías de escape, excluyendo todo lo demás. Un hecho positivo nos condiciona a intentar repetir esa situación favorable en el futuro, y la repugnancia nos impide comer alimentos en putrefacción, por más que estemos famélicos, evitando así una infección.

Las emociones afectan nuestra manera de ver y pensar el mundo, pero lo hacen negativamente. Está demostrado que las emociones influyen en la atención, en la memoria y en el razonamiento lógico. Veamos cómo. Suele decirse que las emociones nos distraen. Sin embargo, su efecto es justo el contrario. Las emociones nos apartan de un pensamiento determinado solo para hacernos prestar atención a otro que emerge como más [Música] importante. Nuestro cerebro no está hecho para recordar el 100% de lo que se le presenta. En este caso, las emociones intervienen en la memoria como un criterio excelente para determinar qué datos recordar.

Creemos que las emociones son perjudiciales a la hora de tomar decisiones. Sin embargo, algunas decisiones podrían tornarse en disquisiciones eternas. En estos casos, resulta más eficaz que intervengan las emociones para poder ser [Música] expeditivos. Un ser como el Capitán Spock de la serie Star Trek, muy inteligente pero carente de emociones, solo puede existir en la ficción. De hecho, la selección natural lo habría eliminado mucho antes de llegar a las naves [Música] espaciales.

Hoy en día ya no convivimos con fieras salvajes, pero estamos habituados a coches que parecen conducidos por bestias. Necesitamos emociones no solo para sobrevivir al tránsito de la ciudad, sino también para tomar ciertas decisiones de manera eficaz, para comunicarnos y comprender a otras personas y, en definitiva, para asegurar la transmisión de nuestros genes.

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Después de 30 años investigando la universalidad de las emociones básicas, Paul Ekman es una de las personas que más sabe del mundo acerca de cómo expresamos nuestros sentimientos. En redes, viajamos hasta San Francisco en busca de sus hallazgos, que hoy en día se emplean en campos como la detección de mentiras o las películas de animación. Paul, realmente eres un pionero. Hace 30 años a nadie le importaban las emociones y todavía menos las expresiones faciales de las emociones. Seguramente nadie se había ocupado desde Darwin y William James, y tú llevas trabajando en esto 30 años. En realidad, 40 años. ¡Dios mío! Esto es mucho tiempo. Casi 50 años. Y realmente, lo que la gente siempre recordará es que, en contra de lo que casi todo el mundo pensaba, tú sostenías que las expresiones faciales... la sorpresa, la ira, asco... eres bueno, debería fotografiarte. Bueno, tú dices que son universales. Estas caras.

Empezamos pensando que no lo eran. Yo estudié a finales de los 40 y principios de los 50, cuando todo el mundo estaba muy influenciado por el punto de vista de Margaret Mead sobre el impacto cultural. Lo importante del comportamiento social era producto de la cultura y era una visión de la naturaleza muy poco probable. Éramos como una tábula rasa e incluso se creía que había culturas que no tenían ninguna emoción. Las expresiones no existían porque eran un invento cultural. Y yo también creía en esto y no acababa de creérmelo. Pero como me había educado en este sistema, pensaba que tenía que ser lo correcto. Pero conseguí que me financiaran un proyecto en el que tenía que investigar si las expresiones y los gestos eran universales o específicos de una cultura. Yo empecé pensando que demostraría lo que decía Margaret, pero lo que encontré era justo lo contrario. De manera que soy un científico cuyos descubrimientos han cambiado mi forma de pensar. Pero resulta que son innatos y que ocurren en todas partes.

Está claro que no podemos estudiar todas las culturas. Estudiamos 21 culturas que eran literarias y dos culturas que no habían estado nunca en contacto con el mundo exterior. Creo que esto es suficiente para poder establecer generalizaciones, particularmente con las culturas aisladas visualmente, preliterarias, ya que no podían haber aprendido por medio de contactos con otras culturas y nunca habían visto fotografías, revistas, periódicos, televisión o películas. O sea, que cuando se está allí, se pregunta: "¿Qué cara pondrías si te dijeran que se ha muerto tu hijo?" y ponen la misma cara que en cualquier otra cultura. Es completamente convincente.

¿Y qué me dices de los gestos simbólicos? Darwin también tenía razón, ya que se aplica a la cultura. Esto en Estados Unidos quiere decir que eres el ganador, pero en Rusia quiere decir amistad. Es decir, que tiene un significado completamente distinto. Los italianos hacen esto para el teléfono y nosotros no tenemos ninguno. En Alemania hacen esto para tener buena suerte y nosotros hacemos esto. Aquí tenemos un lenguaje corporal auténtico. La cara también es un sistema de señas y es el mejor que tenemos para las emociones, un sistema de señas universales, involuntarias. Es decir, que es muy valioso porque no lo hacemos a propósito. Pero muchas de las expresiones sí que se pueden hacer deliberadamente, lo que nos puede llevar a que una cara nos engañe. Todo el mundo puede hacer una sonrisa, pero hay unas diferencias muy sutiles que te puedo mostrar entre una verdadera sonrisa de disfrutar y una sonrisa social, que es la que tenemos que poner cuando en realidad no estamos disfrutando, como la que ponen los políticos, por ejemplo. Pero en algunas ocasiones somos unos artistas muy buenos. Y ya sabes que los actores están en el límite entre la verdad y la mentira, porque un buen actor consigue llegar a identificarse con el papel que interpreta y mientras lo está interpretando, esto lo hemos investigado, su fisiología es la misma que si estuviera sucediendo. Esto sucede con los buenos actores y es por esto que nos llegan a emocionar. Aristóteles dijo que nos emocionamos cuando vemos la tragedia y llegamos a tener miedo porque lo que vemos no es una... que estamos viendo a unos actores que en realidad son capaces de generarlo. Lleva mucho tiempo de ensayos y de habilidad, pero con mucha escuela se puede llegar a conseguir. Se puede ver y sentir.

¿Para qué sirven las emociones? Las preguntas de qué sucede, cuándo y cómo. Y no hay mucha gente que haga la pregunta de por qué sucede, porque es muy difícil obtener una respuesta científica. Te puedo ofrecer mi teoría, pero solo es la mía y las pruebas funcionan con la teoría en este momento, pero no es más que una teoría, no es un hecho. La universalidad es un hecho. Pero, ¿por qué es el sistema de señas universal más importante que tenemos para informar a otros miembros de otras especies de lo que nos sucede? Me imagino que durante el curso de la evolución era útil para las personas porque podía informar a los que me rodeaban de cuando estaba enfadado para que se alejaran y también por mi cara de miedo cuando había algún peligro, un predador. Cuando me lo paso bien, quería decir que quiero más y cuando lo estoy pasando mal, quiero que me ayuden. Incluso ahora que en el siglo XX tenemos unas vidas más individuales y pensamos que quizá es mejor no saber cómo se siente todo el mundo. Durante toda la historia de la evolución ha sido justo lo contrario. Ha sido muy útil, ya que de otra manera no existiría. Pero es porque soy un darwinista y tengo que escribir la información que se espera de mí.

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Los políticos hablan a los ciudadanos y, por lo tanto, necesitan encontrar un discurso que les permita llegar y ser recibidos de la mejor manera posible. No por eso los políticos intentan encontrar empatías emocionales, sintonías emocionales que permitan después ser como una especie de... hacia las nuevas ideas o hacia los mensajes políticos. No, sin este puente emocional es muy difícil hacer política hoy. Y para ese puente emocional, el conjunto de recursos de imagen, gestos, movimientos, posturas, tono, timbre son determinantes. No, porque las emociones se construyen así, no con movimientos, con gestos, con tonos de voz.

Esta escena histórica hay tres personajes, pero hay un gran dominador de la escena es Arafat, que con su gesto siempre lleva la iniciativa. Con su firmeza de de posición y de postura, consigue girar toda la situación y todos los personajes hacia él. No, en la escena hay un detalle interesante y es que Rabin lleva los papeles de su discurso arrugados en su mano izquierda, que es un gesto de inseguridad y de timidez y también de [Música] desconfianza.

En esta escena, Franco se dispone a agradar a Hitler. Su actitud, su manera de dar las manos tan afectuosa, cruzando la una sobre la otra, es un gesto inhabitual para dos personas que no se conocen, pero en la que una quiere mostrar un grado de afecto y de familiaridad inexistentes. La actitud de Franco, yo creo, sorprende a Hitler, que quizás esperaba un saludo marcial inicial. Por eso lleva los guantes en la mano y le obliga finalmente, de manera improvisada, a sacarse el guante de la mano derecha para poder de nuevo saludar a Franco con el contacto de las palmas de las manos. En su intención de agradar, Franco es consciente de la actualidad militar hitleriana. No tiene el brazo permanentemente a punto, está totalmente rígido, dispuesto a saludar marcialmente a las tropas alemanas como se merece la situación histórica.

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No hay un elemento en esta secuencia que es la distancia entre los cuerpos. Es decir, la distancia que, por ejemplo, hay entre el presidente Barroso y Blair, y entre Blair y y Bush, es mucho mayor que la que tienen, digamos, Bush y Aznar. No, las distancias, digamos, en la posición de una fotografía marcan también los grados de proximidad y de sintonía. La secuencia también nos ofrece la sonrisa de Aznar. No, no es tanto una sonrisa, sino una posición facial de máscara de protección y de distancia respecto a cualquier situación que le permita protegerse.

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No, Paul, si existe de veras una expresión facial ideal que exprese la agonía y la tristeza, ahí la tenemos. Eh, sí, es muy intensa y probablemente no podría serlo más. Pero si pensamos en las circunstancias de esta pobre mujer, se acaba de enterar de que habían encontrado el cuerpo de su hijo, un adolescente. Durante meses se había dado por desaparecido, pero ella todavía tenía esperanza de encontrarlo vivo. Sin embargo, lo habían secuestrado, torturado y matado. Ella tiene, como la tendría cualquier madre, una angustia tremenda. Y, por supuesto, no hace falta entrar en los pequeños detalles, cualquiera puede verlo, ya que todo está marcado en su cara. Las cejas que se levantan en ángulo. Este es el signo más fiable de la tristeza. También se puede ver cómo las mejillas se levantan y los labios están estirados y arqueados, como si estuviera gritando. Yo creo que en este momento estaba llorando. Y la barbilla también está elevada. Podemos ver también aquí una versión reducida de su cara, que debe ser un familiar o alguien que pasaba. Incluso esta imagen hace que nosotros también nos pongamos tristes y que el mensaje, la función de la angustia, es decir, que se necesita ayuda y que alguien fuerte en este momento está desesperada. Y después te enseñaré también el signo sutil que señala el comienzo de la angustia o que se la está intentando esconder. Pero aquí está completamente desarrollada y descontrolada.

Veamos, veamos estos detalles que muestran la tristeza cuando ya ha empezado, pero todavía no es evidente. Lo podemos ver para cada emoción. Y en esta prueba vamos a comprobar lo que podemos aprender. Ahora aparecerá una imagen, pero yo no sé cuál es. ¿Qué crees que era? Tengo que verlo otra vez. No puedes, solo tienes una oportunidad. Sorpresa. Tienes razón. Muy bien. ¿Quieres verlo otra vez? Pues no sé. ¿Lo llamarías eso? Asco. ¿Quieres verlo otra vez? Vamos a ver. Sorpresa de nuevo. No, ahora aparece la respuesta correcta. Enfado. Y la vuelve a mostrar.

Cuando se hace esta prueba, se puede ver cuando se ha acertado o no. Y después de haber hecho unos cuantos, se pueden identificar en un momento. Esto es sorpresa. Aquí tenemos la sorpresa. Las cejas están elevadas, los ojos están elevados y muy abiertos, y estaba aquí abierta. Esta es una fotografía con mucho grano de un periódico. El fotógrafo no esperaba tomar la foto de una mujer cayéndose. Estaba haciendo acrobacias en lo alto de un edificio y él la estaba enfocando cuando ella perdió el equilibrio y se cayó. Obtuvo un premio de fotografía. Y, por cierto, ella... la caída. Y dices que eso está muy vinculado al miedo. La sorpresa es la emoción más corta, porque tenemos que estar sorprendidos hasta que sabemos de qué lo estamos. Siempre se trata de algo inesperado y después se puede estar o aliviado o divertido o con miedo. Muy a menudo se siente miedo, porque a menudo las cosas inesperadas nos suponen una amenaza.

Algunas personas disfrutan con el miedo e incluso del terror. Cualquier emoción se puede disfrutar y hay gente que disfruta incluso con las emociones negativas. Por ejemplo, a mí no me gusta llorar, pero hay gente que quiere leer novelas que les hagan llorar o quieren ir a ver películas que les hagan llorar. Hay otros a los que les gusta sentir miedo, como son con las películas de suspense, que cuando voy a verlas, yo estoy sentado al borde de la silla y cuando miro las caras de los que me rodean, todos tienen caras de miedo. Pero, por supuesto, no es verdad, no se corre ningún riesgo y es como un ejercicio emocional. Hay otros a los que les gusta sentirse enfadados y ven películas como Rocky o películas de boxeo. Hay muchos niños que les gusta sentir asco. Hay toda una industria que fabrica juguetes asquerosos con olores desagradables para niños y también hay adultos a los que les gusta sentir asco. También hay a quien le gusta sentir desprecio o sentirse superior. Hay gente a la que no le gustan las sorpresas. Y si les organizas una fiesta sorpresa, te dice: "No se te ocurra volverlo a hacer, no me gustan las sorpresas, me gusta saber qué es lo que va a pasar".

Las emociones nos dominan. El legado genético que hemos heredado determina nuestras reacciones ante situaciones concretas. Son las emociones innatas. Sin embargo, a lo largo de nuestra vida también aprendemos a emocionarnos ante determinados estímulos y estos quedan grabados en nuestro cerebro. Es la memoria emocional, un resorte que se activará en situaciones concretas. Con cada estímulo que desencadena una emoción, se crean nuevas conexiones entre un grupo de células en nuestro cerebro. Es una especie de asamblea celular que retiene el aprendizaje emocional. El conjunto de todas estas asambleas celulares forma la base de datos que contiene todo lo que nos emociona. Y aunque es fácil añadir datos, borrarlos es muy complicado. Por eso es tan difícil controlar totalmente nuestras emociones.

Este proceso se produce de manera inconsciente a un nivel cerebral muy primitivo. Incluso animales como la mosca de la fruta o los caracoles experimentan este tipo de aprendizaje emocional.

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Pero solo si el organismo posee un cerebro suficientemente evolucionado será consciente de la emoción que está sintiendo. En otras palabras, en animales con un nivel de conciencia alto, como los humanos, las emociones y sentimientos son consecuencias conscientes de procesos inconscientes. Una diferencia básica entre un cerebro evolucionado y otro más primitivo es la capacidad de distinción entre realidad y representación. Este se da en animales con cerebros suficientemente desarrollados como los humanos y su funcionamiento es así: en primer lugar, nuestros ojos ven una fotografía que da miedo. La información pasa desde los ojos al tálamo, donde es procesada y redistribuida inmediatamente a la amígdala. Esta rápida conexión permite que el cerebro active los mecanismos que preparan el cuerpo para afrontar el posible peligro. Paralelamente, la corteza cerebral también recibe la misma información procedente del tálamo. Esta conexión se produce más lentamente y la corteza tiene más tiempo para analizar el mensaje detenidamente. Así puede determinar que no existe el peligro, ya que tan solo se trata de una fotografía. De nuevo, esta información, una vez analizada, se transmite a la amígdala. Como la corteza ha determinado que es una falsa alarma, la respuesta de miedo se detendrá.

Pero como en todo lo demás, nuestros genes también condicionan este proceso. Se ha demostrado que en personas con una variante genética defectuosa, el mecanismo de distinción entre representación y realidad no funciona correctamente. Esto supone que se genere un estado de ansiedad a partir de una amenaza irreal. Eran básicamente fotografías de caras que daban miedo, pero que, por supuesto, no suponían ningún peligro. Lo que sucede es que la amígdala se activa al ver las fotografías y se pone en contacto con el cíngulo, que es una zona más moderna del cerebro que la amígdala. El cíngulo de la persona sin la variante genética dice: "Esto es simplemente una fotografía" e inhibe la respuesta de miedo, puesto que no existe ningún peligro real y no se padece ansiedad. En la persona con la variante genética, no se produce la inhibición. La amígdala está hiperactiva y da lugar a una respuesta de miedo.

Pero todo este conocimiento acumulado durante 30 años, ¿qué utilidad tiene? ¿Para qué sirve? ¿Puede ayudar a alguien saber todo esto? ¿Se puede evitar, por ejemplo, que la gente sea violenta simplemente porque hayan aprendido a ser conscientes de cuándo está brotando la ira? Hay cuatro capacidades y en este último libro, no sé si escribiré otro, pero en el más reciente, "Emotions Reveal", he puesto todo lo que he aprendido sobre las emociones durante estos 40 años y que puede ser útil durante la vida. Si había cosas que eran interesantes pero solo para mí y no tenían ninguna aplicación práctica, las he dejado fuera del libro.

La capacidad número uno es más difícil de aprender y es el ser capaz de elegir el ser o no ser emotivo. Incluso el Dalai Lama, con quien he hablado, dice que no se puede elegir de dónde nace el impulso de la emoción. Esto es automático, pero lo que se puede desarrollar es la capacidad de darse cuenta de que nace el impulso antes de que se actúe. Es decir, que hay un espacio entre el impulso y la acción. En casi todos nosotros, este espacio es muy pequeño, pero se puede ir ampliando para adquirir esta capacidad, aunque sea en ocasiones, para decir: "No quiero responderte con enfado a tu enfado" o "Voy a hacer esto y no me va a superar la sensación de miedo". Es duro, porque se está actuando en contra de la naturaleza, ya que no quiere que haya interferencias en ese punto. En la vida cotidiana, eso es difícil de aprender, ¿no? Pero si se quiere, se puede. El primero es el más difícil.

Y la capacidad segunda es cuando se está emotivo, pero se puede elegir cómo es el comportamiento cuando se está emotivo. Me enfado con mi mujer. Regreso del trabajo y me dice que por qué me he vuelto a olvidar de hacer la compra. He hecho la compra y está ahí. ¿Por qué se enfada?

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¿Cómo voy a comportarme para expresar mi enfado de forma que maximice la utilidad del enfado para ella y para mí? Se puede elegir esto. El impulso natural, desgraciadamente, cuando se está enfadado, es ir a la persona con la que se está enfadado y eso hace que se destruya todo y que las cosas vayan a peor. Lo que hay que intentar hacer es dirigir el enfado hacia la acción que ha herido, no hacia la persona. Como actor, el tercero es una bomba. Los dos primeros son duros y hay que trabajarlos de forma continuada, pero mejoran la vida. El tercero es aprender a ser más sensibles a las emociones de otros. Si tengo una emoción, es completamente visible, cara o en mi voz, no hace falta aprender a reconocerla. Pero a menudo las emociones se esconden o son tan sutiles que no se ven. Y yo tengo la herramienta que ya hemos visto que enseña a todo el mundo a reconocer esto y a saber automáticamente cómo se siente la otra persona, incluso si ellos no saben cómo se siente. Es increíble. Una información que se puede ver en la micro... Eso es, en la microexpresión facial.

Y luego está la última capacidad, a la que en la época en que escribí el libro no le di mucha importancia. El libro se publicó en 2003 y esto quiere decir que yo lo entregué a la editorial en 2001, que es cuando sucedió el 11 de septiembre. Y en la actualidad, trabajo casi por completo y aplico mi trabajo a la seguridad nacional para intentar disminuir el número de errores que se cometen cuando se hacen los interrogatorios y las investigaciones y para aumentar la exactitud.

¿Habías pensado alguna vez durante estos 30 años, cuando empezaste a estudiar las expresiones faciales de una tribu en el Pacífico, que acabarías siendo un valor para la seguridad nacional? No, nunca lo pensé. Y las aplicaciones de este trabajo son impresionantes. He sido consultor de las más importantes de animación en este país, Disney, Pixar, Industrial Light & Magic. He formado actores y he rechazado la petición de algunos políticos para hacerlos más creíbles. Y mi trabajo se ha utilizado en un contexto médico para evaluar a pacientes que están en riesgo de sufrir enfermedades coronarias. Esto quiere decir que la cara, las emociones, se aplican en todas partes y en todo lo que importa. Y lo que he hecho es abrir y revelar cómo funciona.