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ESTADOS UNIDOS HUMILLA AL RESTO DE ECONOMÍAS DEL G8

Daniel Lacalle15:21

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Hoy vamos a hacer algo que yo creo que es distinto, es mirar la economía de Estados Unidos con una perspectiva no solamente constructiva, realista y apoyada en los datos de la última semana, sino también mostrando la importancia de defender a América en un entorno en el que todo el G8 está en estancamiento.

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Vamos a ir punto por punto recordando en el camino que la economía de Estados Unidos lo está haciendo francamente, francamente bien. Mejora de la renta disponible real neta de los ciudadanos. ¿Por qué? Porque mientras en otros países la inflación y los impuestos se comen la renta de los ciudadanos, en Estados Unidos los salarios están creciendo más que la inflación y además los impuestos están bajando, que son elementos muy relevantes. En otras palabras, no estamos ante una economía perfecta, por supuesto, pero sí ante una economía que ha resistido muchísimo mejor de lo que muchos anticipaban. No te olvides de lo que muchos anticipaban.

Vamos a recordar qué era lo que estimaban esos expertos de consenso keynesiano. Número uno, que la inflación se iba a ir por encima de los niveles de 2023. Falso. Número dos, que íbamos a tener precios de gasolina que superarían los seis, los siete dólares por galón. Falso. Número tres, que íbamos a tener escasez de productos esenciales energéticos, todo lo que tiene que ver con fertilizantes, etcétera, etcétera. Falso. Y esto es muy importante en una semana como esta, porque las noticias vuelven a confirmar que América está mucho mejor de lo que ninguno de los mal llamados expertos del keynesianismo estimaban.

Un titular importante de este programa es el del consumidor estadounidense. La AAA prevé 72,2 millones de viajeros en la semana festiva, una cifra que refleja una demanda de movilidad muy fuerte. Y esto importa mucho, porque viajar no es solamente ocio, es consumo en gasolina, en hoteles, en restauración, en comercio y en servicios. Y eso se va a notar en los datos del segundo trimestre del producto interior bruto. Aquí hay una lección económica clave. Cuando una economía mantiene ese pulso de gasto en un entorno de tipos relativamente altos y con energía que todavía era cara, lo que está mostrando es una capacidad de adaptación inmensa.

No podemos olvidar el factor de la gasolina. El dato nacional medio de la AAA se sitúa en 3,81 dólares por galón el 4 de julio. Es un nivel que parece alto, pero no podemos olvidar que la media la estropea California, que tiene la gasolina más alta de todo Estados Unidos. Los ciudadanos de Estados Unidos han llegado al 4 de julio con una bajada de la gasolina de más del 15% en un entorno en el que la geopolítica sigue siendo relevante. No se trata de negar los problemas, por supuesto que hay que continuar llevando a cabo políticas de desregulación, de competencia, de energía doméstica, de bajada de impuestos para que la inflación se reduzca. Hay que continuar reduciendo el gasto público, por supuesto. Todos esos son factores muy claros, pero no se puede negar la realidad que estamos ante una economía muchísimo más flexible y más resistente de lo que sugería el relato catastrofista a principios de marzo. No nos olvidemos que a principios de marzo nos hablaban de destrucción de empleo y no ha habido destrucción de empleo.

Así que hablemos de los datos de empleo de Estados Unidos, porque aquí está una de las claves más interesantes de la última semana. El informe laboral de junio ha mostrado una creación de 57,000 empleos, que es verdad, estaba por debajo de las previsiones, aunque la tasa ha bajado al 4,2%. Es importante esto, porque a primera vista el dato de 57,000 empleos creados puede parecer negativo, pero para interpretar bien el contexto monetario hay que ir un paso más allá. Un mercado laboral que se ha enfriado ligeramente sin derrumbarse es exactamente lo que la Reserva Federal necesita para considerar que las presiones inflacionistas se están moderando. En lugar de ver el dato solamente como una señal de debilidad hay que leerlo como una señal de fortaleza del sector privado, que es lo que realmente importa.

Los tipos siguen siendo restrictivos. Esto hay que recordarlo para las familias, para las empresas y para el crédito inmobiliario. Pero una pausa prolongada acompañada de datos que indiquen moderación de inflación y enfriamiento laboral ordenado, pero potente creación de empleo privado reduce muchísimo el riesgo de una nueva oleada de endurecimiento monetario. La clave aquí es la previsibilidad. Los agentes económicos no necesitan necesariamente tipos muy bajos para tomar decisiones, necesitan saber que el Banco Central no va a sorprender con movimientos bruscos cada pocas semanas. Y esa sensación de previsibilidad ha mejorado claramente. En términos históricos, las economías suelen sufrir más por los extremos que por las transiciones lentas. El empleo está creciendo y de qué manera suave pero consistente. La inflación cede y la energía deja de escalar. El balance general mejora incluso aunque algunos titulares individuales parezcan ambiguos.

Y volvamos un instante a lo que es el día a día, a la calle, al bolsillo y a la economía cotidiana. ¿Qué significa todo esto para una familia media estadounidense en esta semana del 4 de julio? Significa que el coste de llenar el depósito se ha reducido de manera muy importante, más de un 20% desde los niveles de junio. Y esto es absolutamente clave. Ya no hay un empeoramiento en la capacidad de compra de los ciudadanos. Hay una mejora clara. El crédito sigue mejorando y los tipos no están subiendo. Y además, el empleo no solamente no se hunde, sino que crece de manera robusta en los sectores privados y por supuesto para los ciudadanos legales, no tirando de inmigración ilegal.

Este conjunto de factores genera algo muy importante, una mejora relativa del entorno de decisión. Las familias pueden planificar mejor. Las empresas pueden presupuestar con algo más de visibilidad y los mercados financieros pueden trabajar con menos ansiedad y percepción de riesgo. El 4 de julio es una fecha cargada de narrativa nacional, pero este año también sirve para recordar un rasgo estructural de la economía estadounidense. Su enorme capacidad de ajuste ante shocks simultáneos. Estados Unidos ha convivido en poco tiempo con energía volátil, inflación alta, endurecimiento monetario, incertidumbre geopolítica y dudas sobre el crecimiento. Además de una narrativa de consenso anti administración Trump. Con todo ello, la fotografía de la última semana no es la de una economía paralizada, sino todo lo contrario, sino la de una economía que sigue moviéndose, viajando y reordenando sus expectativas con mayor inversión, mayor consumo, mayor crecimiento del sector privado, control de las cuentas públicas y mejora de la situación de la inflación.

Este contraste es muy importante para el entendimiento de lo que está ocurriendo a nivel global. Mientras el resto del mundo se va hacia el estancamiento liderado por el gasto público, altos impuestos y la inmigración descontrolada, Estados Unidos crece más que nadie con menor inflación que entre el 2021 y el 2024 y menor inflación que sus comparables y además con muchísima mayor capacidad de fortalecimiento del sector industrial. Todo eso es una realidad. Y esto no es un mensaje triunfalista, es institucional y sereno. La capacidad de resistencia también es una forma de resistencia y de fortaleza económica clarísima.

Conviene insistir en una idea muy clara. No hace falta entrar en la euforia económica para construir un argumento optimista. Basta con demostrar que el peor escenario pierde probabilidad y además que todos los datos son muchísimo mejores a los que nos intentaban acostumbrar aquellos analistas que hablaban a principios de 2025 de una economía que iba a entrar en recesión, de una economía que iba a tener inflación descontrolada y de una economía que iba a tener destrucción de empleo. Ninguna de esas tres cosas se ha cumplido y lo que se ha cumplido es el boom manufacturero, el crecimiento económico robusto y además desde el sector privado y por supuesto la mejora del empleo también americano y por supuesto privado y con mejora de los salarios reales netos después de impuestos, es decir, más renta disponible por menor impuesto. Esto es clarísimo.

La lectura de conjunto para esta semana para mí es muy clara. La economía estadounidense encara el 4 de julio con tres apoyos muy claros. La corrección de la gasolina es inexorable. La demanda de viajes es muy potente. La Reserva Federal puede permitirse ser más paciente, incluso bajar tipos a medio plazo. Ninguno de esos tres apoyos resuelve todos los problemas, pero junto a políticas que lo que hacen es promover el crecimiento económico, la inversión, atraer capital y traer empleo de calidad, todo ello combinado hace que Estados Unidos sea mucho más potente. Todo forma una combinación muchísimo más favorable que la de una economía como la alemana, la francesa, la italiana, la japonesa, la canadiense o la del Reino Unido que están en absoluto estancamiento. Eso es muy claro.

Así que vamos a cerrar con lo que es la idea principal de este especial. En la semana del 4 de julio llegamos a una evidencia económica que deja una imagen de Estados Unidos que merece subrayarse. Gasolina a la baja y además con consumidores que siguen viajando en cifras récord. Empleo que se enfría pero que muestra robustos datos de empleo privado americano y de calidad y en el sector privado. Y una Reserva Federal que observa con más paciencia y menos dramatismo el entorno. Todo esto es positivo para el tercer trimestre, incuestionablemente. El nuevo orden económico mundial ya en cuarta edición. No te lo pierdas. Mil gracias a todos. Te va a gustar El nuevo orden económico mundial.

El balance de esta última semana, en la semana del 4 de julio, permite una lectura mucho más optimista. Menor presión en energía, más capacidad de inversión de planificación, boom industrial y manufacturero, un horizonte monetario potencialmente menos agresivo, incluso de bajadas de tipos. En tiempos de tanta volatilidad y tanto riesgo, esta combinación ya es una noticia muy valiosa. Y quizá sea la mejor manera de recordar el 4 de julio desde la economía.

Estados Unidos llega a este 4 de julio recordándonos que Estados Unidos y el dólar siguen siendo la moneda de reserva del mundo. Recordándonos que la economía estadounidense es la economía más fuerte, más sólida, más rica y más próspera de todo el mundo. Que además refleja un crecimiento que no tiene ninguno de los países de su entorno. En este 4 de julio hay mucho que celebrar, un sector manufacturero que vuelve a Estados Unidos, un sector industrial que vuelve a atraer inversión, que vuelve a atraer empleo a aquel sector que nos decían que se había perdido para siempre, un sector tecnológico que lidera la innovación en todo el mundo, un sector energético que reduce de manera significativa cualquier shock externo, una posición internacional en la que Estados Unidos es hoy más respetado, más querido y más potente que nunca. Por fin Estados Unidos recupera el liderazgo que había perdido por decisión política en las últimas décadas. Hay que hacer mucho más, por supuesto, pero lo que nosotros podemos decir claramente es que no estamos celebrando una perfección inexistente, sino la prueba de que la mayor economía del mundo sigue teniendo una enorme capacidad para adaptarse, para mejorar, reducir desequilibrios y seguir avanzando incluso cuando el contexto nos muestra prudencia. Seamos conscientes, la moneda, la economía, las finanzas, el mercado, la industria y el sector energético líderes del mundo en Estados Unidos. Sigue defendiendo la libertad, que no te engañen.

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