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15 Años de Conocimiento sobre el Dinero en 17 Minutos

Jesús Orozco17:38

Transcription

Puedes seguir todas las reglas del dinero y aún así sentir que nunca avanzas. Puedes ahorrar más, invertir pronto, trabajar duro y aún así tu cuenta del banco no se mueve.

Yo pasé de ser dependiente en una tienda de Apple cobrando 600 € al mes a construir un grupo de empresas que facturan más de 1 millón de euros al mes y a echar una mano a más de 2,000 emprendedores a montar y escalar sus negocios en internet. Y lo que aprendí es que el dinero no sigue reglas, en realidad sigue leyes. Así que aquí van las siete leyes que te van a ayudar a entender cómo funciona realmente el dinero.

Mira, hay un sistema para ganar dinero y tiene tres partes. Las tres partes son momentum, estructura y asimetría. ¿Y qué quiere decir todo esto? El trabajo del momentum es descubrir cómo puedes componer más tu dinero. El trabajo de la estructura es descubrir quién controla el dinero y qué resultados obtienes. Y el trabajo de la simetría es maximizar las ganancias y minimizar las pérdidas.

Empezando con la ley uno, el dinero ama la velocidad, pero la riqueza ama el tiempo. Cuando empecé a emprender, caí en la fiebre del pelotazo. Quería ser el tío que tenía muchas empresas y ganar dinero rápido. Así que me dediqué a saltar de proyecto en proyecto. Montaba una tienda online, vendía el producto y luego pasaba a la siguiente. Y estuve así 6 años, 6 años saltando de oportunidad en oportunidad, persiguiendo el cash rápido. Y mientras tanto, había gente que hizo algo completamente diferente. Empezaron con solo un e-commerce, una marca propia. Esperaron un par de años, reinvirtieron, escalaron la marca y al final de esos años yo había tocado más de cuatro proyectos y ganado algo de dinero, pero ellos tenían una marca sólida que valía 10 veces más que todo lo que yo había generado, porque yo estaba trabajando en velocidad y ellos estaban trabajando en tiempo.

Entonces, si el dinero ama la velocidad y la riqueza ama el tiempo, ¿qué es velocidad y qué es tiempo? La velocidad es cuando ves una oportunidad y actúas sobre esa oportunidad. Es la distancia más corta entre ver y actuar sobre una oportunidad. Cuanto más rápido acortamos la distancia, más rápido se mueve el dinero. ¿Y qué significa que la riqueza ama el tiempo? Significa que tomas una buena decisión y te mantienes en ella un periodo largo de tiempo. Pero la parte loca es que durante el primer periodo parece una decisión del montón. Ni siquiera sabes que algo está pasando. Es solo a medida que pasa el tiempo cuando ves el valor real de esa decisión. Y lo que hace la mayoría de la gente es confundir acción rápida con resultados rápidos. Acción rápida no es siempre igual a resultado rápido. Tienes que acertar con la velocidad y tienes que acertar con el tiempo.

Warren Buffett con Berkside Haway le dio la vuelta completamente a la idea de mantener algo durante un periodo largo de tiempo. Compró empresas de calidad y las mantuvo para siempre. Desde 1965 hasta 2024, Warren Buffett consiguió casi un 20% de retorno anual. Le dobló al SP500. Su retorno total llegó al 5,0000%. Así que recuerda, la velocidad es la distancia más corta entre ver una oportunidad y actuar. El tiempo es tomar una buena decisión y dejar que el tiempo la componga. Hay una razón muy importante para esto. El mejor socio que tienes en la creación de riqueza es el tiempo.

Y una vez que entiendes que la riqueza se construye con el tiempo, la siguiente pregunta es, ¿quién se beneficia realmente de ese tiempo? Porque en el juego del dinero, la persona que da el dinero controla el resultado.

La ley número dos, quien da el dinero tiene el poder. Hay algo que la mayoría de gente no ve cuando mira las grandes fortunas del mundo. Todo el mundo admira al que crea algo desde cero, pero la realidad es que la persona que pone el capital encima de la mesa se lleva una parte mucho mayor que la persona que solo aporta su trabajo. El que decide dónde va su dinero controla el resultado. Si estudias quién está en la lista de Forbes 400, encuentras un patrón clarísimo. Puedes dividir a esas personas en tres grupos. El primero serían los asalariados, gente que acumuló riqueza solo con su nómina. ¿Cuántos hay? Cero, ni uno solo. El segundo grupo son los que vendieron una empresa para entrar en la lista. Ahí encuentras nombres como Mark Lore conjet.com o Dan Gilbert con Quick and Loans, pero el tercer grupo es el que domina gente que se dedica a adquirir y hacer crecer negocios de forma continua. El Musk, Jeff Bezos, Warren Buffett, Mark Zuckerberg. Todos repiten el mismo patrón. Compran, construyen, retienen. El propio Dan Gilbert, después de vender Quick and Loans, la volvió a comprar y la sacó a bolsa otra vez, porque cuando te sientas en el lado del que pone el capital, los números cambian por completo.

Los ejemplos están por todas partes. Meta adquirió Instagram cuando era una app pequeña y hoy genera más de 45,000 millones en valor. YouTube costó 1600 millones cuando Google la compró y se convirtió en el corazón de todo su ecosistema. El Mask desembolsó 44,000 millones por Twitter. En el deporte pasa igual. El fundador de Broadcom pagó 70,000ones por los Anahim Daxs en 2005. Hoy valen más de 1,600 m,000000es. Mark Cuban compró los Dallas Mavericks por 285,00000 y en 2023 vendió la mayoría por 3,500,000000es. Hasta el mercado inmobiliario funciona así. Sin alguien dispuesto a poner dinero no existe mercado porque el capital es lo que desbloquea las oportunidades y el que lo aporta controla las condiciones.

¿Y qué tiene que ver todo esto contigo? Pues todo, piénsalo. Cuando eres empleado, otra persona decide cuánto ganas, en qué se invierte y qué pasa con los beneficios. Tú pones el trabajo, pero otro pone el dinero y el que pone el dinero manda. Cuando montas tu propio negocio, aunque sea con poco, tú eres quien decide dónde va cada euro. Tú eliges qué producto vender, cuánto reinvertir en crecer. Eso te pone al otro lado de la mesa. De hecho, a mí me pasó exactamente eso. Pasé de vender fundas de iPhone por 600 € al mes, donde todos los decidían mis jefes a montar mi primera tienda online, donde yo controlaba cada decisión y a partir de ahí cada euro que generaba lo reinvertía en crecer. Y no necesitas tener mucho capital para empezar. Lo que sí necesitas es estar en el lado correcto de la ecuación. Cuando montas tu e-commerce, tú decides dónde va cada euro de beneficio. Tú controlas y eso con el tiempo es lo que separa a los que construyen riqueza de los que solo ganan un sueldo.

Y si todavía no tienes claro qué tipo de negocio encaja mejor con tu situación, tengo una cosa para ti. He creado una calculadora muy sencilla que menos de un minuto te dice cuál es el mejor modelo de negocio para tu caso concreto. Vamos a probarla ahora mismo. Es muy sencillo. Vamos a dar a descubrir mi modelo y tenemos que contestar siete preguntas muy fáciles. La primera es, ¿cuánto tenemos para invertir? Voy a poner entre 200 y 1,000 €. ¿Cuánto puedo esperar antes de ver ingresos? Voy a poner 3-6 meses. No creo que alguien en menos de 3 meses pueda conseguir ingresos de verdad, por lo menos consistentes. ¿Cuál es el objetivo que tenemos? Vamos a poner en primer lugar entre 1,000 y 3,000 € al mes. Estamos empezando. ¿Cuántas horas semanales puedo dedicar? Entre 10 y 20. El el nivel de libertad personal que busco. Eh, quiero sistemas que trabajen por mí, por lo menos en un futuro. Quiero tener libertad. ¿Cuál es mi nivel de habilidades técnicas? Voy a poner que empiezo desde cero sin experiencia y mi tolerancia al riesgo. Voy a poner que puedo asumir algo de riesgo controlado. Somos emprendedores.

Y lo que hace esta herramienta es que coge todas las respuestas que has dado y lo contrasta con miles de puntos de datos que nosotros hemos reunido durante más de 10 años echando una mano a miles de emprendedores. Y lo que nos sale es el modelo ideal para tu caso concreto. Te dice cuál es el modelo, te hace una comparativa con los seis modelos disponibles y te da también los siguientes pasos en caso de que quieras avanzar. Si la quieres, ve a mi cuenta de Instagram, Jesús Orozco Mo, y envíame por mensaje privado la palabra negocio y te doy acceso gratis.

Ahora, una vez que decides estar en el lado del que controla, descubres algo. Los que construyen a lo grande no trabajan más horas, usan mejores palancas. Y la palanca que menos gente entiende es el apalancamiento. Esa es la ley número tres. El apalancamiento multiplica todo. La mayoría de gente piensa que el apalancamiento significa pedir un préstamo al banco y teóricamente sí, es una forma, pero el apalancamiento real es mucho más simple. Es conseguir un resultado mayor sin aumentar proporcionalmente tu esfuerzo o tu dinero.

Y ahora mismo estamos viviendo la mayor revolución de apalancamiento de la historia. Te pongo un ejemplo que todo el mundo entiende. Si compras un piso pagando todo en efectivo y sube un 10%, ganas un 10%. Pero si pones solo el 20% y financias el resto, esa misma subida te da un 50% sobre la cantidad que has puesto. Es la misma casa, distinto resultado. Eso es apalancamiento financiero y es como se ha construido riqueza durante décadas. Pero hoy existe una forma de apalancamiento que no requiere dinero prestado, no requiere colateral y está al alcance de cualquier persona con un ordenador y con una conexión a internet. Se llama inteligencia artificial.

Piénsalo, hace 5 años para montar un e-commerce necesitabas un diseñador para las creatividades, un copywritter para los textos de producto, alguien que te ayudara con atención al cliente, otra persona para investigar productos y analizar la competencia. Y hoy una sola persona con las herramientas de inteligencia artificial adecuadas puede hacer todo eso solo. Y no estoy hablando del futuro, estoy hablando de ahora mismo. Te voy a dar cuatro ejemplos de cómo la IA funciona como apalancamiento en un negocio online.

El primero es la creación de contenido. Puedes generar textos de producto, guiones para vídeos, ideas para publicaciones, descripciones para toda tu tienda. Eso antes te llevaba semanas y ahora lo puedes producir en un par de horas. Y el contenido que publicas trabaja para ti las 24 horas. Un vídeo que subes hoy puede estar vendiendo dentro de un año. Eso es un esfuerzo con resultados que se multiplican en el tiempo.

El segundo es la investigación de mercado. Antes tenías que pagar o herramientas caras o pasar semanas analizando tendencias. Ahora puedes usar la inteligencia artificial para encontrar productos con demanda, analizar qué está haciendo tu competencia, entender qué busca tu cliente y en pocos minutos tienes información que antes costaba semanas y miles de euros.

El tercero es la experiencia del cliente. Puedes montar sistemas de atención automatizada que respondan preguntas, gestionen pedidos y resuelvan incidencias. Tu cliente recibe atención a cualquier hora sin que tú estés delante. Eso te permite escalar sin tener un equipo grande desde el principio.

Y el cuarto es la operativa del negocio, la gestión del inventario, los emails automáticos, el análisis de ventas, cosas que antes requerían a alguien con experiencia y un buen sueldo. Hoy las configuras tú con las herramientas correctas. Cada proceso que automatizas es tiempo que liberas para lo que realmente importa, crecer.

La IA es el mayor igualador que ha existido. Por primera vez, alguien que empieza con poco puede competir en velocidad y en calidad con empresas que llevan años y tienen equipos de decenas de personas. Pero hay una cosa importante, el apalancamiento multiplica lo bueno y lo malo. Si tu producto es bueno y tu estrategia funciona, la IA lo acelera todo. Pero si no sabes a quién vender o tu producto no resuelve nada, la IA solo te ayuda a descubrirlo más rápido. El apalancamiento por sí solo no genera riqueza, lo que hace es amplificar lo que ya tienes.

Y para entender qué es lo que deberías estar construyendo, necesitas separar dos conceptos que la mayoría confunde, el cashflow y el equity.

La ley número cuatro, el cash flow te mantiene vivo, el equity te hace libre. El cashflow es lo que te permite vivir hoy. Cubre tus gastos, mantiene las luces encendidas y te da tranquilidad mes a mes. Pero el equity es lo que te libera mañana, es participación, es propiedad, es el valor acumulado que no desaparece cuando dejas de trabajar.

Y aquí es donde tienes que elegir bien qué modelo de negocio montas, porque no todos te dan equity. Si haces trading, generas cashfow cuando aciertas, pero no estás construyendo nada que valga más con el tiempo. No tienes clientes, no tienes marca, no tienes un activo, cierras el ordenador y no queda nada. Si montas una agencia de marketing o de IA, dependes de tu tiempo. Cada euro que ganas requiere que tú estés ahí haciendo el trabajo. Y si un día te quieres ir, la agencia vale poco o nada sin ti. E incluso si vendes en Amazon, puedes generar cashfow, pero Amazon es el dueño de tu cliente, no tienes sus datos, no controlas la relación y si Amazon cambia las reglas mañana, tu negocio puede desaparecer de un día para otro.

Cuando montas tu propio ecommerce con tu marca, pasan dos cosas a la vez. Por un lado, las ventas del día a día te generan cashflow para vivir, pero por otro lado, cada cliente que entra en tu base de datos, cada pieza de contenido que publicas, cada sistema que montas, está aumentando el valor de algo que es tuyo. Tu marca aumenta de valor, se revaloriza, tu base de clientes crece, tus sistemas se hacen más eficientes y ese valor no depende de que tú estés ahí 8 horas al día, te paga un salario mientras se revaloriza como activo. Eso es equity.

Mira el caso de McDonald's. Todo el mundo cree que su negocio son las hamburguesas y sí, las hamburguesas generan mucho cashflow, pero la riqueza real de McDonald's está en otro sitio. Los royalties de sus franquicias suponen 1600 millones dólares y sus activos inmobiliarios rozan los 45,000 millones. Las hamburguesas pagan la mayoría de las facturas, pero la marca y el ladrillo construyen patrimonio.

Y aquí es donde se atasca la mayoría de la gente que gana dinero. Confunden tener un buen sueldo con tener riqueza, pero la riqueza de verdad aparece cuando comprendes que la relación entre lo que arriesgas y lo que ganas no funciona en línea recta.

Ley número cinco. Riesgo y recompensa no son lineales. La gran mayoría de las startups que reciben dinero de un fondo de inversión fracasan y aún así los fondos ganan fortunas. ¿Cómo es esto posible? Piénsalo con números. Un fondo reparte 500,000 € entre cinco empresas, 100,000 € en cada una. La primera quiebra, la segunda quiebra, la tercera apenas recupera lo invertido, pero la cuarta multiplica por 10 y la quinta multiplica por 100. Solo con esas dos, el fondo ha transformado medio millón en decenas de millones. La pérdida máxima estaba definida desde el principio, pero la ganancia potencial no tenía techo. Es lo que se conoce como asimetría de riesgo y recompensa. No es un juego donde pones 1 € y solo puedes ganar 1 €. Es un juego donde pones 1 € y la ganancia potencial puede ser de 100 o de 1000.

La trampa mental en la que cae la mayoría es pensar que riesgo y ganancia van siempre proporcionados, que si arriesgas poco ganas poco, que si quieres ganar mucho, tienes que jugártela mucho, pero los mejores inversores del mundo hacen exactamente lo contrario. Buscan situaciones donde lo que pueden perder está acotado, pero lo que pueden ganar es desproporcionadamente mayor. Es la misma lógica de la hipoteca, del apalancamiento de cualquier inversión inteligente. Tu trabajo es poner techo a lo que puedes perder y dejar abierto todo lo que puedes ganar.

Cuando montas un e-commerce, estás en este tipo de juego. Tu pérdida está acotada porque no puedes perder mucho, pero si aciertas con el producto y el mercado, la ganancia puede multiplicarse muchas veces. No es un juego lineal y eso es lo que lo hace tan buen modelo de negocio. Ahora bien, si escuchas asimetría y tu conclusión es, "Me lo juego todo a una sola apesta", ahí es exactamente donde la gente se arruina. El objetivo no es acertar una vez y retirarte, el objetivo es seguir en el juego siempre.

Ley número seis, no apuestes el imperio por un caldero de oro. En 2021 tuve el mejor año de mi carrera. Mis empresas generaron millones de euros de beneficio y encima como estábamos en pleno rally de criptomonedas, mi patrimonio personal se disparó todavía más. Así que hice lo que mucha gente hace cuando le va bien. Empecé a repartir dinero en cosas que no controlaba. Puse varios millones de euros en cash entre pisos, fondos, criptomonedas y otras inversiones. En mi cabeza estaba diversificando, pero en la práctica estaba apostando el imperio por un caldero de oro.

¿Qué pasó? Pues que el mercado de las criptomonedas se desplomó y perdí un 70% de lo que había metido. Los pisos me generan una infelicidad tremenda, gestión, inclinos con problemas y una rentabilidad ridícula comparada con lo que producían mis empresas. Y lo peor de todo, mientras yo tenía la cabeza repartida entre inversiones que ni entendía, mi negocio principal creció menos de lo que debería. Dispersé el foco y lo pagué caro.

Y la lección no está en que el cripto bajó o que los pisos no fueron una buena inversión. La lección está en el tamaño de la apuesta. Puse una cantidad que podía hacerme daño real en cosas en las que no tenía ningún control ni conocimiento profundo. Eso es exactamente lo que no debes hacer. No arriesgas lo que te ha costado años construir en una sola jugada. Y lo que hice fue vender todo, los pisos, el cripto, los fondos. Y desde ese momento mi regla es muy clara. Todo mi dinero se invierte en mis empresas, en lo que conozco y en cómo yo puedo mejorar como persona y como empresario. Ninguna de mis empresas pone 1 € de su pasado para financiar su futuro fuera de donde tenemos control total.

Esto conecta con algo que Rey Dalio explica de forma brillante sobre la gestión del riesgo. Toda inversión tiene un nivel de riesgo y un nivel de retorno. Lo que Dio plantea es que el trabajo del buen inversor no es buscar más retorno, sino mantener el mismo retorno reduciendo el riesgo. Puedes conseguir un 12% con un riesgo de 100, bien. Y si consiguieras ese mismo 12% con un riesgo de 80 o de 70, eso es lo que buscan los mejores. El fallo habitual es obsesionarte con subir la rentabilidad sin mirar cuánto estás exponiendo. Los que de verdad construyen patrimonio a largo plazo lo hacen justo al revés, fijan el retorno y comprimen el riesgo.

Cuando ya sabes dimensionar tus apuestas para no salir del juego, la siguiente capa de protección es directa.

Ley número siete. La diversificación es cobertura contra la ignorancia. El mensaje convencional de las finanzas es que tienes que repartir tu dinero en muchos sitios para protegerte. Pero si observas lo que hacen las personas que realmente han construido fortunas enormes, verás que operan justo al revés. Concentran casi todo en lo que dominan. ¿Por qué? Porque diversificar es básicamente admitir que no sabes lo suficiente sobre algo como para apostar fuerte sobre ello.

Yo veo esto todo el tiempo con la gente que viene a nosotros. Hay personas que quieren emprender y en lugar de elegir un camino intentan tres a la vez. Montan una tienda online, pero al mismo tiempo están probando en trading y al mismo tiempo están pensando en abrir una agencia de marketing y no avanzan en ninguna. Porque cuando repartes tu tiempo, tu energía y tus pocos recursos entre tres proyectos, no le das a ninguno lo suficiente para que funcione. Y no es que los otros modelos sean malos, es que si no te concentras solo en uno, ninguno va a llegar a nada.

Hay una forma muy clara de decidir cuándo concentrar y cuándo repartir y se basa en dos ejes. ¿Cuánto entiendes del riesgo y cuánto control tienes sobre el resultado. Si entiendes el riesgo a fondo y además tienes control directo, concentra sin miedo. Estás hablando de tu negocio, de lo que haces todos los días. Conoces cada variable. Ahí metes todos los recursos que puedas. Si entiendes el riesgo pero no tienes el control como cuando compras acciones de Apple, sigue siendo una inversión razonable porque al menos comprendes el negocio aunque no decidas su rumbo. Si tienes el control accionarial pero no entiendes bien el riesgo, lo que te falta es un buen operador, alguien que sepa gestionar el negocio por dentro mientras tú tienes la propiedad. Y cuando no entiendes el riesgo ni tienes el control, ahí sí reparte. Diversifica todo lo que puedas porque estás operando a ciegas y tu única defensa es no depender de una sola apuesta.

Esto explica por qué los emprendedores más grandes del mundo tienen prácticamente toda su fortuna concentrada en una empresa. Si a Bill Gates le retira su participación de Microsoft o a Elon Max la suya en Tesla, su posición en el Force 400 ca en picado. Gente como Bezos, Zuckerberg o Mask no diversifican porque tienen algo que el inversor medio no tiene. Conocimiento profundo del riesgo, acceso a los planes internos y capacidad real influir en el resultado. Para ellos, diversificar sería renunciar a su mayor ventaja.

Y para ti, si estás montando un e-commerce, la lógica es la misma. Tú eres quien más sabe de tu negocio. Tú eres quien más control tiene. Concentra ahí. Y si todavía no tienes claro cuál es el mejor modelo de negocio para tu situación, acuérdate de ir a mi cuenta de Instagram, Jesús Orozco Mo. palabra negocio por mensaje directo y en menos de un minuto lo tiene resuelto.