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TOME TU CRUZ CADA DÍA - Pastor David Gutiérrez

Camino a la Verdad56:00

Transcription

[Música] Tomemos la cruz cada día. [Música]

Abra su biblia en San Lucas capítulo 9. [Música] Alabanzas al Cordero de Dios. [Música] Aleluya. [Música]

Cuando usted lo tenga dice amén. Tomemos la cruz cada día. [Música] Ya lo tienen hermanito, escúchenme por favor un momento. [Música]

Hoy en día se está presentando un evangelio sin cruz. Es un evangelio donde le dicen a uno, yo te veo que te vienen días mejores. Dios te va a bendecir de una manera sobrenatural. Y yo todo eso lo creo, pero no hay evangelio sin cruz. Aquí se llora, aquí se sufre, pero no hay un lugar donde te goces más que aquí también. [Música] No hay. [Música]

Alabanzas al Cordero de Dios todos los días. Desde el día, el momento que usted se levante. [Música] Lo primero que tiene que hacer es entender que usted tiene que tomar su cruz. [Música] San Lucas capítulo 9, verso 23. [Música]

Por favor, lo que decía Jesús, decía a todos. Me gusta todo eso, hermano, que dice el Señor. Porque cuando la palabra de Dios se decía a todos, allí estaba incluido tú, porque estás oyendo la palabra de Dios esta noche. O sea, quiere decir que esta palabra también es para ti, es para mí. Y decía, todos, si alguno quiere venir en pos de mí. [Música]

Vamos a dividir este texto en tres partes. Esa es la primera parte. Si alguno quiere venir en pos de mí. Escúchame por favor, hermanito. Esa primera parte, Dios no quiere aquí a nadie a la fuerza. Si a usted lo trajeron obligado a la iglesia, usted tiene la libertad de levantarse de esa silla y salir. [Música] A nadie. Dios no te quiere a ti aquí a la fuerza. Dios no te quiere orando a la fuerza. Dios no te quiere a ti ayudando a la fuerza. Dios no quiere que estés en la iglesia a la puerta. Cuando yo oigo a alguien que dice, yo estoy en la iglesia porque estoy aquí porque mi papá me trajo, mi mamá me trajo, estoy aquí porque me dijeron que viniera, estoy aquí porque no sé qué cosa. Verdad que a ti Dios no te quiere a la fuerza. [Música]

Santo. ¿Cuántos están aquí porque aman a Dios? [Música] ¿Cuántos están aquí porque realmente sienten pasión, deseo, anhelo? ¿Cómo se lo explico? Menos alabado sea el nombre de Jesucristo. [Música] Yo estoy aquí agradecido. Estoy aquí apasionado. Estoy aquí porque estoy muerto de amor por el Señor. A mí nadie me obligó a venir al evangelio. Que estoy aquí agradecido eternamente con Dios porque me abrió las puertas del cielo para ser salvo, porque derramó su sangre por un vil pecador que no merecía perdón de sus pecados, porque yo me decía el infierno, el castigo eterno. Pero él tuvo misericordia de mí, perdonándome, llamándome a sus santos caminos. Ahora mismo hay miles de millones de personas que se van a morir sin Cristo, sin Dios, sin esperanza. Aleluya. Algunos morirán borrachos, drogados. Algunos estarán en la delincuencia. Otros estarán en algo terrible, cometiendo pecados horrendos. Pero bendito sea Dios que te tiene a ti aquí hoy en la iglesia. [Música]

Y yo agradezco a ese bendito Señor Jesús que cuando abría su boca, nadie engañaba a nadie, le mentía a nadie, lo trataba de adular con palabras escogidas. No, hablaba la verdad con una crudeza única. A él no le interesaba si los grupos se le iban. Él quería la gente genuina aquí en este camino. Porque yo creo, hermanitos, que a todos nos gusta, hasta las amistades que tenemos, nos gusta que sean verdaderas. [Música] Y yo no concibo a alguien en el cielo diciendo, yo estoy aquí porque me obligaron ir a la iglesia. Yo no lo puedo concebir. No, no, no. El cielo es muy grande, es muy santo para que alguien llegue allá obligado. No, señor. Santo su nombre.

Entonces, las palabras de Jesús es la primera parte de este versículo. Si alguno quiere venir en pos de mí. Obligarlo, empujen lo. No, hasta para ser santo, Dios no te quiere que sea santo aplicado. Porque el que es obligado a ser santo, nunca es santo. Es hipócrita, es falso. Cuando tú disfrutas vivir la palabra de Dios, ay mi hermano, te alabo mi alma, Jesús. Cuando tú disfrutas la palabra de Dios, cuando tú disfrutas este camino. Mire, hermanito, de ustedes, si estás en la presencia de Dios, tú sientes que el alma se te hace pequeña. Tú sientes, aleluya, aleluya, angustia. Cuando frente al Dios santo y poderoso, nadie te obliga a ser santo. Nadie te obliga que seas cristiano. Dios te quiere aquí voluntariamente. Y quieres mirar. Y el que lo hace voluntariamente, disfruta ser cristiano. [Música]

¿Cuántos aman este camino, hermano? ¿Lo aman? Ay, san dimas a ballack y más. Ojalá oye la voz de tu maestro como te llama. Si alguno quiere venir en pos de mí. Hasta en eso ha sido tan especial Dios con nosotros, hermanos. A Dios nada le costará ponerlos aquí a temblar a todos. A Dios nada le costará convertirnos en cristianos a todos. Solo se viene un terremoto, un maremoto, o lo que sea, hermanitos, una epidemia, una pandemia, y nos hace detenernos a todos y convertirnos a Dios. Pero Dios no quiere usar ese método. Él te llama con palabras de amor para que lo sigas por amor, para que nos sigas voluntariamente y que no te sientas en la iglesia oprimido, obligado, nada. Él quiere que disfrutes, que disfrutes ser cristiano. De lucha. [Música]

Toma tu cruz cada día. Si gano, y yo estoy aquí porque estoy con un deseo profundo de seguirlo. Por eso estoy aquí. [Música] ¿Cuántos han respondido a esto, hermano? ¿Quieres ir en poder? [Música]

Este la primera parte. [Música] Tiene la segunda parte. [Música] Y sabe qué dice la segunda parte. Porque todos quieren ser salvos, todos quieren ir al cielo, todos quieren, no quieren ir al infierno. Pero viene la segunda parte. Niéguese a sí mismo. Se lo voy a simplificar. No hagas lo que a ti te dé la gana. [Música] [Aplausos]

En este camino no se podría hacer lo que nos da la gana. Aquí hay un Señor con una S mayúscula. Señor de señores. [Música] [Música]

Niégate a sí mismo. Esa es la parte más difícil de la vida cristiana. Porque a la gente le encanta el milagro, a la gente le encanta la alegría y el gozo, la paz. La gente quiere ser salva. Todo eso está bien. Pero cuando Dios le dice, niégate a ti mismo, renuncia al show, renuncia a tu orgullo, renuncia a tu voluntad y métete en la milla. No hagas lo que tú quieres, vas a hacer lo que yo te diga. Ahí es donde la gente se efectúa en la silla. O gloria a Dios. Y la gente se encierra entre aquella palabrita, soy cristiano, pero hacen lo que les da la gana. Tú no eres cristiano, nada. Si haces lo que te da la gana, si eres rebelde y no obedeces a Dios, y no obedeces la palabra, y no te sujetas a Dios, y no te sujetas al líder, y no te sujetas a la Biblia, tú eres un rebelde. Tú no eres cristiano. Mentiras hablaba lo que él vivía. Alábalo. Hay que poner esto con claridad total. No hay que engañarnos. La gente está engañada. La gente hace lo que le da la gana y dice, yo soy cristiano porque voy a la iglesia. Mentira de eso. No es el evangelio de Cristo. El evangelio de Cristo dice en esta palabra bendita, el que me ama, mis palabras, no me será, gloria a Dios, guardará, dice la Biblia. Niégate a sí mismo. Aleluya. Gloria a Dios. [Música]

Esa es la gran guerra que tenemos ahora mismo. Es una batalla terrible. Los demonios están peleando por tu alma, a ver de quién, a quién tú mereces primero, si a Dios o al si la palabra o lo que él te diga. Aquí hay una lucha campal por la salvación de tu alma. Tú eres el que tiene la última palabra. Tú decides con quién te quedas, con quién te vas. Aquí no se puede servir a dos señores. Aleluya. Porque amar hasta el uno y aborrecer hacia el otro. No se les puede servir a Dios, dice la Biblia, y a la riqueza. Hay que decidirlo de una vez por todas. No nos quedamos con Dios o nos vamos con el solo. Hay dos señores. La pancita masala. [Música] Alábalo, que él vive. Alábalo. [Música]

La gente ha jugado tanto, pero tanto con las cosas de Dios. Ha jugado tanto, mi hermano, que yo a veces me pregunto, ¿por qué Dios tiene tanta paciencia? ¿Por qué Dios ha soportado tanto? O gloria a Dios. Porque hay gente que ha provocado tanto la ira de Dios. Yo no entiendo. Se lo digo con franqueza de corazón. Yo no entiendo cómo los Dios no ha derramado su juicio, cómo Dios no ha castigado. Pero el problema es que Dios está como dice el libro de Romanos, capítulo 2, verso 5. Aleluya. Que estamos guardando ira para el día de la ira de la revelación del justo juicio de Dios. Ellos tienen paciencia, pero Dios se las está guardando todas. Ay, mi alma. Lo alabe en esta noche. Mi alma lo alaba. Yo le pido, iglesia amada, con todo mi corazón. Yo me he entregado a Dios de todo corazón y me he entregado a la predicación del evangelio y he deseado con la fuerza de mi alma y haré este pueblo por el buen camino de la verdad. No engañarlos. Yo no soy aquí predicador de la prosperidad, ni tampoco soy predicador de libertinaje mundano, ni tampoco soy del extremismo religioso. Soy predicador de la Biblia, de la palabra de Dios, sin quitarle ni agregarle. Ese es mi deber, predicar y practicar lo que dice la Biblia. Gloria a Dios. [Música]

A manso quita la amazona. Y porque entendí que Dios no me llamó a este camino a hacer amigos. Dios me llamó a este camino a predicar la verdad, ya te caiga bien o no te caiga bien. Para algunos, posiblemente le voy a caer mal, porque la verdad frente al que anda mal. Gloria a Dios. Pero el que ama la palabra y el que quiere ir al reino de los cielos, esta palabra no le ofende. Esta palabra le provoca fe, le provoca alegría, le provoca gozo del verdadero. Este padre de esta palabra se cumple cuando dice, conoceréis la verdad y la verdad es la que te hace libre. Para la gloria de Dios. Para la gloria de Dios. Alabado sea Cristo. La verdadera que libertad a los hombres en esta tierra. La verdad rompe las cadenas del engaño, de la mentira, y te hace un hombre feliz, una mujer feliz. [Música]

Ahora, yo quiero saber qué vamos a hacer. [Música]

Niega te a ti mismo. Eso cuesta. [Música] Porque hay cosas que nos gustan. Pablo me enseñó. Jesús nunca enseñó que las cosas iban a ser fáciles o que al hacerte cristiano ya no hay va, ya las cosas malas no te iban a gustar. Niégate a ti mismo. [Música] Eso cuesta. Cuando tu carne te dice, estás cansado, quédate en la casa, no vayas al culto. Y tú te levantas de la cama, Señor, estoy cansado, pero voy para tu casa. [Música] Estoy agotado, no tengo fuerzas. Aleluya. Me siento débil, no siento deseos, llorar, no siento deseos, no siento deseos de ir a tu casa. Pero voy para allá porque soy consciente de lo que dice la Biblia. Niégate a ti mismo. [Música] No quiero, no tengo la fuerza para hacerlo, pero voy para allá en el nombre de Jesús de Nazaret. Alabado sea Cristo. Aleluya. Y llegas al templo desbaratado, llegas al templo cansado, llegas al templo bostezando, llegas al templo, aleluya, que te duele el cuerpo, sientes sueño. Pero el Dios de la gloria dice, cansado, pero está en mi casa. Se negó a sí mismo. Aleluya. Alabado sea Dios. Y empiezas a sentir una fuerza de parte de Dios que te sostiene. Osama calla soja maíz. Mi alma no hablaba. Gloria a Dios. Cuando ya no tiene deseo de orar, aleluya, alabado sea Dios. Pero de momento se pone de rodillas y le dice a Dios con la verdad, no tengo fuerzas, no puedo, tú lo sabes, pero aquí estoy de rodillas en contra de mi voluntad. [Música] Me niego a mí mismo. [Aplausos] Quiero servir de Dios. Quiero servirte. [Música] [Aplausos] Mi alma te alaba. Tú haces un esfuerzo por servir a Dios, y el resto lo hace Dios por ti. Porque la parte que tú puedas, la haces tú. Pero la parte que tú no puedes, la hace Dios por ti. Iglesia, jamás. Ojalá. ¿Cuántas veces no hemos venido a este lugar santo sin ganas, sin fuerzas, sin ánimos, y nos vamos de aquí como gigantes espirituales? Aleluya. Gloria a Dios. Llenos de fuerza del espíritu, con la autoridad de parte de Dios, animando a otros, ayudando a otros. Cuando a veces los necesitamos somos nosotros, pero empezamos a ayudar a otros. Aleluya. Mi alma lo alaba. Estoy hablando realidades. Alabado sea Dios. Entonces, que una iglesia empieza a levantarse para la gloria de Dios, porque él es un experto en pelear. Él está en guerra constante contra la iglesia, pero solo la iglesia que persista es la que va a vencer. [Música] Por eso a mí se me ha quedado en mi corazón las palabras de aquellos hermanos de la iglesia primitiva, porque ellos decían: [Música] Salvar a alguien que no tenga voluntad es un acto de obligación. Pero salvar a alguien que tiene voluntad, eso es un acto de gracia. [Música] Y por eso hoy yo te digo, iglesia amada, Dios no te quiere en el cielo a la fuerza. Aleluya. Dios quiere gente que se niegue, no gente que no es tentada, no gente que no tiene pruebas, no gente que se niegue. Gente que sabe, aleluya, que puede hacer lo que se tiene por delante, que puede hacer su propia voluntad, pero él dice, no. Yo sé que yo no quisiera hacer lo que estoy haciendo, pero lo voy a hacer porque amo a Dios más que a mi propia vida. Aleluya. Y Dios lo sabe. A su nombre, gloria. [Música] Alabanzas a Cristo. Esa es la parte más difícil que nos ha tocado a los cristianos, doblegarnos a nosotros mismos, negarnos a nosotros. El orgulloso está ahí. Te has o la cia. A mí nadie me dice lo que tengo que hacer. Yo conozco la Biblia. Y él la conoce más que usted. Y es [Música] Si usted conociera la Biblia y lo que decía era, fuera una oveja en el rebaño de Dios. [Música] Mírese a sí mismo. Protección cuyo bote es arrogancia, esa soberbia. Hay gente que tiene cara de humildad, pero son soberbios. [Música] Soberbios. [Música] Orgullosos y dicen, soy humilde. Usted no tiene humildad. Pero hermanito, ni en el miren, ni en la mirada tiene humildad. El que es humilde se quebranta delante de Dios. El que es humilde, hoy un niño predica y obedece la palabra. Hoy un anciano predica y obedece la palabra. Hoy el joven predica y obedece la palabra. Hoy el hermano predica y obedece la palabra. ¿Sabe por qué? Porque es humilde y se niega a sí mismo.

Tercer lugar de este versículo. Tome su cruz cada día. ¿Sabe qué dijo Cristo? Entonces sígame. [Música] Tome la cruz. [Música] ¿Sabe por qué? Porque desde el momento que usted sale de su casa, de su de la iglesia, van a venir hasta acá del tentaciones, desafíos, provocaciones, gente que te va a provocar a ira, a pleitos. Tú llegas bien ahora, 250 a tu esposa endiablada. [Música] Tú ya la piel dorado, bien dorada, y en cuenta a tu esposo endemoniado. Aleluya. [Música] Y se va a provocar para sacarte de la paciencia, para vestirte del camino. No suelte la cruz. Si llorando, no suelte la cruz. Vas a llegar al lugar de trabajo y allí vas a encontrar un compañero de trabajo que te va a provocar, aleluya, a ira, te va a servir de tropiezo para probar tu paciencia. Pero tú llevas la cruz de Cristo. Aleluya. Y en lugar de caer en esa trampa, mi alma alaba a Dios. [Música] La gente empieza a glorificar a Dios por la vida que tú vives, por el testimonio que tú das en tu trabajo. Aleluya. Y la gente empieza a decir, si algún día yo voy a la iglesia, si algún día que voy a la iglesia, yo voy a ir a la iglesia del hermano fulano de tal. Si algún día yo soy cristiano, yo seré miembro de la iglesia donde se congrega el hermano fulano de tal. Porque yo lo provoqué, porque yo le hice esto, le hice lo otro, y nunca respondió como un convenio. Siempre puso en alto el nombre de Dios, demostró que es cristiano y que el Dios que predican en su iglesia cambia los seres humanos. ¿Cuántos alaban a Dios? Santos. Aleluya. [Música]

Y yo le voy a decir algo, hermanito amado. [Música] Que no hay nadie que se convierta mejor a Cristo que aquel que se convierte por el puente testimonio de la iglesia. Nosotros somos cartas leídas, nosotros somos mensajes vivientes. Cuando usted vive la palabra, usted predica la palabra con su testimonio. Los primeros cristianos no tenían Biblia. Lo que tenían era un estilo de vida diferente que los demás. [Música] Y alaba a los que él vive. Alaba a los que él vivos. Aleluya. Mi alma alaba a Dios. Alabanzas al Cordero de Dios. La gente se convertía porque miraban la gloria de Dios en Pablo, miraban la gloria de Dios en Pedro. Gloria a Dios. Miraban la gloria de Dios cuando aquellos hombres predicaban y como decían en los dichos de la iglesia primitiva, nosotros no decimos grandes cosas, las vivimos con gloria a Dios. Aquellos no solamente hablaban, porque óigame bien, este el verdadero cristiano no se conoce por el mensaje, no se conoce porque canta bien, porque predica bien. Se conoce por la vida que lleva, por el testimonio que tiene. Santo su nombre. Yo sé quién es usted por la vida que usted está viviendo, por el testimonio que usted lleva, por los frutos que usted da. [Música] ¿De qué sirve que usted ande Biblia en la iglesia y hable bonito y predique bonito y enseñe bonito y cante bonito y toque bonito y después del culto se van a estar al cine y se va a meter a la barra y se va a la discoteca? ¿De qué sirve? Usted no sirve para nada. O gloria a Dios. Eso no sirve de nada. Los verdaderos cristianos nos distinguimos no por predicar solamente, sino practicar. Habla valor. [Aplausos] Aleluya. Aleluya. Aleluya. Alabanzas a Cristo. Y por eso dijo el Señor, tome su cruz cada día, sígame. Desde el día en que usted se convierte en Cristo, usted tomó la cruz. Y la cruz es símbolo de sufrimiento, de sacrificio, de dolor, de muerte. Tiene que conocer a Dios. Muere al sol. Muere. Él dijo, hombre, hasta que mueras al viejo hombre, conocerás a Dios. [Música] Vete a tu casa, métete en tu cuarto y llora. Dime y dile a Dios, quiero morir. Quiero morir al pecado, quiero morir al viejo hombre, quiero morir a este carácter que tengo que no me deja ser cristiano, quiero morir a la vanidad, quiero morir al orgullo. [Música] Quiero morir al viejo hombre. Aleluya. Y cuando muera el viejo hombre, dirás lo que dijo el apóstol Pablo, ya no vivo yo, vive Cristo en mí. [Aplausos] Aleluya. ¿Cuántos lo sienten? ¿Cuántos lo sienten, hermanitos? Usted tiene que hablar, orar, al horario, horario, horario, hasta que Cristo pierda el a usted. A manson está más allá. Días, no te conformes de menos que eso. No te conformes que la ama, hasta que Cristo vive en ti. [Música] Hasta que puedas decir, ya no vive David Gutiérrez, vive Cristo en mí. Y lo que vivo en la carne, no voy a vivir en la fe del hijo de Dios, el que me amó y se entregó asimismo por mí. Aleluya. No fue por él, fue por ti, fue por ti, por ti, por ti, hermanito. Él es santo y te ves santo. Él no necesitaba de salvarse. Él nunca cometió pecado. Los pecadores hemos sido nosotros. Gloria a Dios. Y me delante de Dios para que Dios tenga misericordia y que te rescate, que te ayude. Pues el cristiano verdadero no se puede ser cristiano si no tomas la cruz cada día y sigues en pos de él. Esto no es un día sí, un día no. El cristianismo no se practica por temporadas. Hay cristianos de verano, hay cristianos de invierno, hay cristianos que cuando el calor está fuerte no vienen a la iglesia, hay cristianos que cuando el frío es demasiado, no vienen al templo. No, mi hermano, toma tu cruz cada día y síguelo. Porque tú no sabes si Cristo viene en el verano o viene en el invierno, o viene un día caliente o viene un día frío. Tú tienes que llevar tu cruz cada día y síguelo. Síguelo. Aleluya. Si el amigo que tienes a tu lado ya no quiere, tú síguelos. Si tu esposa ya no quiere, sigue a Cristo. Si tu esposo ya no quiere, sigue a Cristo. Si tus hijos se apartan, tú síguelo. Si todos te dejan y te abandonan, tú sigue a Cristo. Alábalo, que él vive. Aleluya.

E no hagas lo que te dé la gana. Da la voluntad de Dios. No te muevas si Dios no va contigo. Esos tiempos se han terminado. Hoy la gente se cambia de iglesia como cambiarse el zapato. Hoy la gente se acá, aleluya, nan brincando de un lugar a otro. Ese no fue el evangelio que un día yo aprendí, ni es el evangelio de la Biblia. Cuando Dios te llama y te pone en un lugar, te mueves hasta que Dios te saca de ese lugar y no te vas fuera de la voluntad de Dios. [Música] ¿Sabes qué decía Moisés? Si tu presencia no va conmigo, no me saques de aquí. Aleluya. Y está manso, le está más allá y acá. Y hay tanto cristiano fracasado, hay tanto cristiano vacío, muerto espiritualmente, vacío de la presencia de Dios, porque andan una vida desorientada, andan una vida absoluta sin dirección de Dios. Este camino no es así. Hay que obedecer la palabra, hay que sujetarnos al dueño de la iglesia, que se llama Jesús de Nazaret. O gloria a Dios. Aquí yo no predico al David al pastor David Gutiérrez. Aquí yo predico al dueño de la iglesia, al príncipe de los pastores. Alaba los sabios, al gran sumo sacerdote. Aleluya. A Emmanuel, Dios con nosotros. Al Alfa y la Omega, el principio y el fin. El Rey de Reyes y Señor de Señores. Abas a la vãctima cristiana y al malba la wta en esta noche. O gloria a Dios. [Música]

Vaya conmigo al libro de Romanos, la carta a los Romanos. [Música] Aleluya. [Música] Capítulo 7. [Música] Creo que nadie entendió tan claro la batalla que tenemos aquí como el apóstol Pablo. Y gloria a Dios porque esta palabra quedó escrita y hoy puede hablarnos a nuestra vida. Romanos capítulo 7. Cuando usted lo tenga, me dice amén. Vamos a leer del verso 19 al 25. Oiga lo que dice Pablo. Aquí hay que darle, hermano. Usted está sentado allá en la silla y usted está librando una batalla contra el yo, contra su propio ego, contra su voluntad. Lo más difícil para Dios es dominar su voluntad. Con esto es lo que Dios lucha. Dios quiere que tú hagas la voluntad de él, pero la voluntad tuya se opone. Llega lo que dice Pablo, verso 19 en adelante. [Música] Porque no hago el bien que quiero. Lo está diciendo Pablo. ¿Por qué no hago el bien que quiero? No está diciendo Pablo. Yo quiero hacer el bien, pero tengo una batalla. Que lo que quiero hacer, no, no lo hago. [Música] Sino el mal que no quiero. Eso. [Música] Tengamos claro la batalla que se está librando. Hay una guerra dentro de usted por su alma, por su salvación. Él peleando para que usted no haga la voluntad de Dios. Bienaventurado el hombre que se doblega a Dios, ya sea rinde, que se quebranta, que dice, basta ya con mi orgullo, reconozco que estoy mal. Yo me arreglo. No me interesa lo que opine fulano, mengano, sutano. No me interesa. Lo que Dios diga. Si luchas. Verso 20. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, si no el pecado que mora en mí. 21. Así que, [Música] queriendo yo hacer el bien, ah, yo esta ley. Que el mal está en ley. Deje de buscar los problemas de otros. Deje de buscar los defectos en los demás. El problema está en usted. [Música] Hay que fulano, es que mengano, es que mire el hermanito, es que él me vio así, me hizo así, no me saludó, no me dio la mano, no me dio un abrazo. No, hermanito, el problema está en usted. Si no lo abrazan, venga usted y abrace a los demás. Si no lo aman, venga usted y llámenos. [Música] Eso es el evangelio. [Música] Lo vamos a hacer, hermano. Si usted siente que nadie lo ama, esta noche se va a levantar de esa silla y le va a dar una prenda donde mano a todos los hermanos. Hermano, yo siento que usted no me ama, pero yo lo amo. Y a lo mejor el hermano le mataron invitado chino para que usted vea cuánto lo vamos. [Música] Mi hermano, que alguien tan grande como el apóstol Pablo, que Dios lo había levantado con un conocimiento, una capacidad, una vida espiritual envidiable. Gloria a Dios. Un hombre ejemplar, de buen testimonio, un hombre que fue capaz de decir, sed imitadores de mí, como yo soy de Jesucristo. Que esté reconociendo que él es un necesitado de Dios. Eso es grandeza. Hay gente que con solo que Dios lo use un poquito, ya no cabe para ese. Hermanito, que aunque Dios te use, tú sigues siendo un necesitado de Dios. [Música] Verso 22. Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios. Pero veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi mente y me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. Sale lucha. Se da cuenta que la tierra lucha. Batalla. Hombrecito de aquellos que no ahora. [Música] Al que lucha, ¿qué va a ser de usted si usted no ora? Aleluya. [Música] Verso 24. Y dice Pablo, miserable de mí. [Música] Voy a lo que dice Pablo. Miserable de mí. Grita Pablo en exclamación. Y se habla de mí. ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Pregunta Pablo. [Música] Verso 25. Gracias a Dios. Alguien lucha por Jesucristo. [Música] Señor nuestro. [Música] Ay, levante su manito. Gracias a Dios. [Música] Gracias. Gracias. Gracias. Gracias a Dios por Jesucristo. Después de que Pablo dice, miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Pero luego en el siguiente versículo dice, pero gracias a Dios. [Música] Gracias a Dios que no estás solo. Gracias a Dios que hay alguien que murió por ti para darte la victoria, para libertarte de la esclavitud del pecado. Aleluya. Gracias a Dios porque él murió por ti para que vivieras una vida victoriosa, para que pudieras vivir una vida en el espíritu, para que puedas acostarte en esta noche y no estar atado por el ni por demonio, ni por vicios, ni por el pecado, sino que seas un hombre libre, que tengan libertad para servir a Dios, libertad para alabarlo, libertad para vivir en santidad, libertad para orar. Cam, aquí está más solo yo. Gloria a Dios. Ay, Dios mío, te alabo. Padre, ya la voz. Mi hermano, la tabla está como que yo no sé cuando Pablo está escribiendo esa carta y por esas palabras de admiración, miserable de mí. Pero de momento, como si el espíritu de Dios tomara la vida de Pablo y llenara su corazón y su mente y se acordara, pero gracias a Dios por mi Señor Jesucristo. Es como si le dijera el Dios del cielo, Pablo, óyeme, Pablo, yo sé cómo te sientes, yo sé lo que tú estás pensando, pero yo quiero que tú sepas que alguien murió por ti, Pablo. Aleluya. Aisha, odia la botella, lavo, te alabo, mi hermanito. Con esta palabra basta para vivir una vida cobarde en este camino. Toma tu cruz cada día y síguelo. No seas cobarde, no te quedes a medio camino, no le sirvas a medias, no seas un cristiano problemático. Conviértete en un cristiano verdadero, fructífero, lleno de gozo, lleno de paz, de santidad y obediencia. Aleluya. Mi alma alaba a Dios. [Música] Qué tremendo es esto. Y empieza Pablo el capítulo 8 con el verso 1. Dice, ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Para los que no están, perdón, para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al espíritu. Guau, qué poderoso esto. Váyase ahora a Gálatas, capítulo 5, por favor. [Música] Santo es un hombre. [Música] En breve vamos a ir concluyendo. [Música]

Por eso es que yo le digo, hermano, el evangelio que hoy se está enseñando es un evangelio falso, no un evangelio bíblico. Se está enseñando el evangelio sin cruz. [Música] Volvamos a lo que dice la palabra de Dios. Aquí hay una batalla. Y yo quiero que todos los hermanitos, tanto hermanos de muchos años como hermanos recién convertidos, seamos conscientes de que a usted le van a venir pruebas, luchas, oposición, batalla. [Música] Gálatas, ya todo lo tienen, capítulo 5, verso 17 en adelante. Oiga lo que dice esta palabra bendita. Verso 16. Empezamos en el 16. Digo pues, andar en el espíritu y escuchen esto, hermano, y no satisfaga los deseos de la carne. Esta carne pide de todo. [Música] Esta carne quiere placeres, lujuria, vanidad, todo lo que el mundo ofrece. La Biblia nos dice a nosotros, no satisfaga. En otras palabras, no la complazca. No hagas lo que ella quiere. [Música] Allí está la guerra. Allí es donde se desata la batalla. ¿A quién usted obedecer? Verso 17. Porque el deseo de la carne es contra el espíritu. [Música] Y el del espíritu es contra la carne. Y oiga cómo es este asunto, hermano. Y estos se oponen entre sí para que no hagáis lo que queréis. Esa es la gran lucha que llevamos dentro. Y una cruz cada día. Llevar la cruz cada día. Usted no se puede descuidar aquí. Usted tiene que entenderlo. Gloria a Dios. Estos dos poderes espirituales de la vieja naturaleza. Y entiéndase claro que cuando la Biblia está hablando de la carne, no está hablando de ese cuerpo físico que usted tiene. No está hablando de esta materia que cuando usted se muera, del polvo fue tomada y al polvo volverás. No. Cuando está hablando de la carne, está hablando de esa naturaleza vieja, de esta voluntad que a usted lo dominaba antes, cuando era esclavo del pecado. Esta voluntad que se opone a la voluntad de Dios. De eso está hablando cuando habla de la carne, no de la materia, sino de ese de esta batalla espiritual que hay tanto de usted dentro de mí. Gloria a Dios. Y ambas se oponen para que usted no haga su voluntad. Aleluya. Mi alma lo alaba. Y dice la Biblia, pero si sois guiados por el espíritu, no estáis bajo la ley. Al que lucha, bendito el nombre de Jesús. Por eso es importante la vida llena del espíritu. Tú quieres tener éxito en esta guerra, vive una vida llena del espíritu. Los que viven llenos del espíritu saben perfectamente bien cuál es la voluntad de Dios. [Aplausos] Él se opone, él pelea, pero si andas en el espíritu, le dice en el nombre de Jesús de Nazaret, reprendo Satanás. Aleluya. Mi alma te alaba. La carne te quiere dominar y tú le dices, no. Mañana presento ayuno porque siento que me estás atacando en el nombre de Jesús. A más ojalá haya. Y si sigues molestando, pasado mañana presento otro ayuno. [Música] Y empieza la guerra espiritual. Gloria a Dios. Y el que ande en el espíritu derrota a los deseos de la carne. O gloria a Dios. Y por eso es que cuando él se te levanta, tiene esa autoridad de decirle, el Señor te reprenda, Satanás. Aleluya. Aleluya. Aleluya. Viene la tentación. Él te tienta y tú le dices, te reprendo. Yo no voy a caer en su trampa. Yo sé por dónde vienes. Quieres hacerme pecar. Yo sé que quiere hacerme caer. Quiere sacarme de la iglesia. Tú tienes discernimiento de espíritu. Y cuando en esta batalla se ande en el espíritu, no caes en las garras del. Oh Dios, Dios siempre te da discernimiento. Y para cuando él viene, Dios te avisa que él viene y tú te levantas para la gloria de Dios. Por eso, iglesia amada, toma tu cruz cada día y síguelo. Ahora mismo son cientos de cristianos que ya pusieron la cruz. Siempre van a la iglesia, pero ya no llevan cruz. [Música] Se congregan cuando quieren y como quieren. [Música] Son cristianos a su manera. [Música] Dejaste la cruz. Tú agarraste la cruz y la pusiste [Música] a un lado. Ya no llevas la cruz. Esto cuesta. Déjame orar por ti si lo necesitas. [Música]