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Newton Vs. Leibniz - Grandes peleas de la ciencia - Proyecto G

Proyecto G4:57

Transcription

Grandes peleas de la ciencia hoy: Newton versus Leibniz.

Damas y caballeros, bienvenidos a una de las peleas más feroces de la historia de la ciencia. Con todo lo que el público quiere y reclama: trampas, engaños, insultos y genios malhumorados recluidos en sus habitaciones pensando cosas muy locas y muy científicas.

En un rincón, desde Inglaterra, Isaac "Manzanita" Newton. En el otro rincón, el germano Gottfried Leibniz. ¿Quién ganará esta contienda? ¿Quién se quedará con el título de los pesos pesados de la matemática? Ya comienza el cálculo infinitesimal. ¡Segundos afuera!

Según se cuenta, Isaac Newton no solo fue uno de los científicos más grandes de la historia, sino también el que más ganas tenía siempre de andar peleándose. De chico, tuvo que irse a vivir con su abuela porque, luego de la muerte de su padre, su mamá volvió a casarse y el padrastro no lo quería ver ni en figuritas. Antes de irse, incendiar la casa materna con sus integrantes dentro, pero se arrepintió a último momento.

Con el tiempo, ya siendo un hombre de ciencias consagrado, Newton cambió para mal. Y el que se animó a enfrentarlo fue Gottfried Leibniz, que no tuvo mejor idea que investigar el famoso cálculo infinitesimal. Porque eso era un problema, porque Newton, por su lado, estaba investigando lo mismo.

En 1669, Newton redactó un texto en el que resumía su método de análisis numérico. En él, establecía una serie de procedimientos que serían bautizados posteriormente como el alumbramiento del cálculo infinitesimal. Tres años más tarde, Leibniz encontró la manera de sumar las diferencias entre grandes series de números. Don Gottfried aseguraría que fue en ese momento cuando descubrió las "y" las integrales, elementos básicos del cálculo infinitesimal.

Buscó ser reconocido como el legítimo padre del cálculo infinitesimal, pero la cosa no venía fácil. Del otro lado del ring estaba el pendenciero Newton.

Hacia fines del siglo XVIII, el matemático John Keill, otro amigote de Newton, acusó a Leibniz de haber plagiado los conceptos del cálculo al bueno de Isaac. Y ahí sí se pudrió todo. Leibniz respondió que era él quien tenía los derechos sobre la invención y trató de demostrarlo diciendo que los primeros textos alusivos al cálculo los había escrito él.

Newton, que no era ni lerdo ni perezoso, llamó a otros matemáticos para que empezaran a decir por todos lados que Leibniz le había robado. La contienda no cesaba. Newton y su gente escribieron libros y artículos, hicieron charlas públicas, de todo, de todo, para liquidar a Leibniz.

Leibniz no se quedó atrás. Los dos adversarios llevaron la disputa hasta los mínimos detalles. Uno decía "A", el otro decía "B". Uno cantaba "truco", el otro cantaba "quiero retruco".

Leibniz cree que tiene la solución para darle el golpe definitivo a su rival y propone que sea la Royal Society, como gran autoridad académica, la que declare quién es el legítimo ganador de la contienda.

Después de dos meses de pseudo debate, la resolución fue: Isaac Newton es el primer inventor del nuevo cálculo. ¿Por qué pseudo debate? Porque hacía muy poco, sin que Leibniz lo supiera, Newton había sido nombrado presidente de la Royal Society. Leibniz besa la lona y madura el knockout.

Después de ese episodio, Newton dijo que estaba contento por haber roto el corazón de Leibniz y concluyó que los segundos inventores no tienen derechos.

Los analistas más recientes reconocen que la paternidad por la invención del cálculo infinitesimal debe corresponderle por igual a ambos, porque llegaron a resultados parecidos pero por mecanismos diferentes. Si alguno de los dos ganó, fue por puntos y en fallo dividido.

Proyecto G, quinta temporada.