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Sanidad Interior | Apóstol Sergio Enríquez | Servicio devocional

Apóstol Sergio Enríquez1:01:23

Transcription

[Música] Impresionantes, increíble. Bueno, increíbles es un decir, va, eh, aunque algunos sí tal vez no lo creem, pero los datos del alcance que tuvo las predicaciones en Facebook, en las redes sociales, en Instagram, todo, eh, rebasan los 15 millones de personas. Usted, qué tremendo. Eso es impresionante.

Eh, ellos me lo desglosaron a mí, ¿verdad? Ellos me desglosaron, eh, cuánto en Facebook, cuánto en YouTube, cuánto y padres dije yo, esto es impresionante, impresionante, porque creo que es parte de lo que Dios está haciendo en el final del tiempo, no solamente con nosotros, sino que con todo su cuerpo, con todo el cuerpo de Cristo. Y qué lindo que a nosotros también nos haya dado el Señor eh un espacio para poner un granito de arena y él multiplicarlo todo, ¿verdad?

Estoy asombrado yo, francamente, el principio, como no entiendo mucho de esa de esas situaciones, cada vez que me decían decía, "Pero esos esos datos son buenos, malos o regulares. Son buenísimos", me decía. Y gracias a Dios, ¿verdad, hermano? Eh hemos estado entonces eh recibiendo eh esa retroalimentación, siendo muy muy muy bendecidos.

Espero que eh lo que se recibió, la comunión, la coinonía, la unción, las promesas, las profecías, la palabra, la enseñanza, la exhortación, el regaño, en algún momento, la humillación, porque de todo recibe uno, ¿verdad? para ir creciendo nos eh nos sirva para que al final de cuentas alcancemos aquello para lo cual hemos sido alcanzados. Así que le damos gracias a Dios por eso.

Tant eh la gente también, hermano, cómo se volcó. Mire qué hermoso que también el Señor permitió que vinieran todos sin ninguna novedad y que todos se fueran sin ninguna novedad, ningún incidente lamentable, ¿verdad? Eh, gracias a Dios hemos estamos agradecidos con Dios y pues aquí nos encontramos nuevamente para buscar, para seguir buscando al Señor, ¿verdad? Y mero la proclama. Ah, sea nada, tampoco tampoco. Tranquilos, tranquilos. Aleluya.

Todavía estamos en el cuarto mes. Yo me desfasé un poquito hoy en la oración de la mañana porque dije que era 25 y después dije, "¿Dónde saqué la fecha 25?" Si es 20. Hoy es 29. Ah, sea. Y entonces, pero es una gran bendición.

Padre, te damos gracias por habernos permitido eh realizar, Señor, esta actividad en honor a ti, Señor. Eh, hacer una fiesta para ti, Señor. Gracias por habernos bendecido con tantos siervos y siervas que permitiste que vinieran. Gracias por todas las bendiciones. Ahora te suplicamos, Señor, que esa bendición permanezca sobre nosotros y se va incrementando y que la unción de tu Santo Espíritu, Señor, por favor, no se aparte de nosotros a pesar de nuestras debilidades y flaquezas. En el nombre de Jesús apelamos a tu piedad, a tu misericordia, a tu fidelidad, en donde has sido muy claro diciendo que aunque nosotros fuésemos infieles, tú permaneces fiel. Apelamos a esa fidelidad tuya, esa misericordia, para suplicarte que nos hables, para que nos enseñes, para que nos liberes, para que nos eh eh exaltes al final de cuentas, Señor. Háblanos, por favor, en el nombre de Jesús. Amén. Amén y amén. Dale ese aplauso al rey bendito.

Bueno, yo quisiera hablarle un poquitito eh acerca de este tema que eh le pusimos sanidad interior, pero quiero explicar algunas cosas eh de esto porque en diferentes iglesias, congregaciones, misiones, cuando se habla de sanidad interior habría que ver exactamente de qué se está platicando. Eh, digamos, la primera vez que nosotros tuvimos que yo tuve contacto con esta palabra de sanidad interior, eh yo particularmente la confundí. Yo la confundí, déjene contarle cómo es eso que la confundí.

Nosotros habíamos eh sido bendecidos con unas visitaciones extraordinarias de parte del Espíritu Santo y en esas en esas eh manifestaciones, bendiciones, vimos liberación de demonios de una manera tremenda, así eh de cosas que tal vez eh solo en las películas se ven, ¿verdad? de aquel aquel tipo de endemoniados que se arrastran o tuvimos que vimos unas cosas impresionantes, las seguimos viendo, pero en aquel momento las estábamos recién descubriendo, entonces estábamos muy asombrados, digamos, aquí mismo eh en en esta congregación, aunque yo las empecé a ver en la congregación que pastoreaba mi pastor, pero aquí por solo por ponerle un ejemplo, digamos los días viernes nosotros predicábamos acá y después de la prédica, nos íbamos a evangelizar en las noches a la sexta venida, la quinta avenida y y cuando regresábamos hacíamos una vigilia y se convertía gente de malvivir, ¿verdad? Y una vez me recuerdo que se convirtió eh una muchacha de la Vida Alegre y nos la trajimos y y la empezaron a administrar y el las el escándalo ah el escándalo de las hermanas que le estaban ministrando es que era hombre porque como los hombres con los hombres y las mujeres con las mujeres, entonces como era mujer, entonces las mujeres la fueron a administrar. ¿Qué es? Si cuando se dieron cuenta era hombre, va. ¿Cómo se dieron cuenta? Eso tampoco eh lo sé, pero se dieron cuenta. Entonces dijeron ellos y ya entramos nosotros y y bueno, a no cansar de que hasta le el Señor lo liberó. El Señor lo liberó. Le cambiamos ropa, le conseguimos ropa, hasta con botas vaqueras salió al final de Sí, de ver algo tremendo.

Pero lo que le quería contar es que eh era tan asombroso y al final de cuentas eso es un poco apasionante, va, porque son cosas que uno no ve con frecuencia o que se salen de lo normal, de lo natural, va. Incluso hasta de la teología de algunos que es muy tradicional, va. Y cuando sentimos el hombre estaba levitando, no le voy a decir que estaba levitando así este alto, pero si levitaba bajito, pero le evitaba le evitaba salir, dijo aquel flotaba en el aire. fue algo tremendo. Entonces esas experiencias cuando hablamos, cuando entonces nos enfrentamos con este con esta palabra sanidad interior, eh empezamos por lo menos en el principio confundí que la liberación era sanidad interior y no era así, no era así, sino que tenía que hacerse eh se tenía que hacer una especie de aparte apartado, ¿verdad?, en tres grandes cosas, por lo menos en cuanto a esto de la administración. Eh, habían varias cosas, estaba la administración, estaba la liberación, estaba la consejería eh y estaba la sanidad interior. Entonces, habían varios términos que los estábamos confundiendo. Conforme fue pasando el tiempo, fue asentándose un poco el conocimiento. Y esta este tema es super importante que nosotros entendamos la diferencia entre consejería, liberación, ministración y sanidad interior. Son totalmente distintos, aunque es parte de la misma ministración, aunque la administración puede ser hecha de diferentes formas. Por ejemplo, yo ahorita estoy ministrando la palabra, estoy ministrando con la palabra, pero también puedo estar orando por usted y ministrando por medio de la oración. También le puedo decir que venga al frente y ponerle las manos y estaría ministrándolo también, ¿verdad? Eso es muy evidente. Pero entonces ya lo que quisiera es hacer ese énfasis, no me quiero quedar ahí porque sí, como le digo, es apasionante, sobre todo cuando uno habla de liberación.

Entonces, eh lo la palabra interior eh tiene mucha muchas que muchas cosas que hacer de de alguna manera. Hechos 3:16. Entonces, también nos deja ver cuando el cuando el apóstol dice, "Este hombre ha tenido una sanidad completa, total." Entonces, si es sanidad, si hay una sanidad completa o total, obviamente tenemos que entender que hay una sanidad que no es completa. No sé si me va a entender. Eh, pero si nos circunscribimos nosotros solo a una parte de de la del tema sanidad, no lo vamos a entender. Le voy a poner el ejemplo. Digamos, el Señor sanó a 10 leprosos y los sanó, ¿sí o no? Ya no tenían lepra, pero no fueron sanos totalmente porque su alma no se sanó y se quedaron malagradecidos.

Entonces, cuando hablamos de sanidad, de sanidad integral, obviamente estamos hablando de una sanidad que implica el la sanidad del espíritu, que implica la sanidad del alma. Usted sabe que el el salmista le dice a su alma, "Bendice, alma mía, bendice, alma mía, Jehová, y no te olvides de ninguno de sus beneficios. Él es el que sana tus enfermedades. Pero, ¿a quién se lo está diciendo ahí? No le está hablando a al lumbago por esfuerzo que que el cuate anda manejándose, ni a la uña encarnada. Eso es del cuerpo. Le está hablando a su alma. Entonces, tiene que haber una sanidad interior que tiene que ver espíritu y alma. ¿Okay? Eso es una de las cosas que deberíamos de analizar mucho.

Eh, le quiero presentar por lo menos unos cuatro versículos así rapidito del orden de los factores en este en este sentido que sí puede estar afectando el producto. Recuérdese que eso nosotros nos enseñaron o lo que se nos quedó de matemáticas era el orden de los factores no altera el producto. Pero es mentira, no solo eso nos dijeron. No altera el producto en la suma y en la multiplicación. Pero en la división y en la resta sí altera el producto, así que no es un axioma. Así. Bueno, sigamos acá. Sigamos, sigamos. Concentrémonos, por favor. No me desvíe. Aleluya. Dele un aplauso al rey. No sea, no sea m. No sea mish.

Entonces, mire pues, lo interno. Lo interno es primero en en la administración, en la manifestación espiritual. Lo interno es primero. Y entiéndase bien que estoy diciendo es primero. No estoy diciendo que es absoluto, total. Lo que estoy diciendo es que es primero. ¿Okay? Por ejemplo, Génesis 6:14. Hazte un arca de madera de ciprés. Harás el arca con compartimientos y la calafatearás por dentro. y por fuera. Pero el orden de los factores sí al terra el producto. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que calafatearlo así? Bueno, en primer lugar porque Dios lo dijo, ¿verdad? Usted pero era primero era por dentro, no era al revés, no era primero por fuera. Y es que alguien dirá, alguien dirá, "Pero, ¿qué tiene que ver?" Mire, mi esposa hoy me puso una trampa, le quiero contar. Yo estaba haciendo una milimonada y qué si cuando sentí me estaba grabando y como es influencer, aleluya. Pero entonces, fíjese, pues y y preguntándome lo que ella ya sabe porque ella me lo enseñó. Pero digamos, va a hacer usted una limonada y lo primero que tiene que hacer es endulzar el agua al tiempo. Agua al tiempo la endulza. Eso es lo primero que tiene que hacer. Si usted le echa limón al agua y después lo endulza, va a tener que echar media libra de de azúcar y no endulzar bien. Pero si agarra un poquitito primero de azúcar y le echa el agua y le y la endulza bien, pues debe de ser alguna situación y al tiempo porque si está fría no agarra el azúcar. Va, entonces después de eso ya le echa el limoncito y después le pone el hielo y después se la toma o la vende primero. Entonces, ¿qué tendrá que ver esto aquí con esto que este ejemplo que le estoy poniendo? Primero, ¿por qué lo tenía? ¿Por qué tenía que ser primero por dentro? Que no es lo mismo hacerlo primero por fuera. Pues pues de plano que no. Si él lo dijo así, sus razones tendrá. Pero no fue la única vez. La otra vez viene el Señor y dice la Éxodo 25:11. Aquí ya está hablando del arca del pacto. Allá está hablando del arca de Noé. Aquí el arca de pacto. La revestirás de oro puro por dentro y por fuera. O sea, ¿cuál era primero? Por dentro. y harás una moldura de oro alrededor de ella. Esto sería desde el punto de vista eh positivo, pero digamos cuando se estaba analizando eh los problemas posibles que podían haber en alguna casa, Levítico 14:41 dice, "Cuando la casa tenía lepra o le estaban diagnosticando la lepra, lo que tenían que hacer era raspar la casa toda por dentro. No, por fuera tenían que analizar lo de adentro. Entonces, ¿qué es primero lo de adentro? ¿Por qué eh eh hermano, incluso por qué existen enfermedades psicosomáticas? Porque está por dentro. No estoy diciendo que todas las enfermedades sean psicosomáticas, desde luego, pero puede ser que hay enfermedades que son el reflejo de una enfermedad en el espíritu y que afecta el alma y después el cuerpo, como la de Ana, que tenía angustia de su espíritu, amargura en su alma y esterilidad en su cuerpo. Entonces, ¿qué era lo que había que hacer? Primero lo de adentro.

Entonces viene el Señor ya cuando el Señor viene aquí a la tierra y empieza a dar instrucciones y aunque se suenan bien fuertes, le dice al fariseo en Mateo 23:26, "Fariseo, sigo. Limpia primero lo de adentro. limpa primero lo de adentro del vaso y del plato para que lo de afuera también quede limpio. En otras palabras, cuando hablamos de sanidad interior, no se trata de imponerle a la gente un modo de vida exterior, como sea, ¿verdad? eh aún en su vestimenta, aunque no se esté vistiendo bien, es difícil eh imponerle a la gente eh digamos uno sí lo puede hacer con gente que sube al altar porque esos tienen otros requisitos. Pero a la a la más gente no se le puede decir a una a una hermana, "Mire, ese es su pantalón, hermana, se le miran las celulitis, quíteselo." No sé y e insultarla, ¿no? Porque lo que hay que hacer es limpiar primero por dentro y obviamente lo de afuera se va a limpiar también.

Entonces, el asunto eh aquí que yo quiero platicarles a ustedes y que ya estoy conversando, pues es que para trabajar adentro hay herramientas, hay herramientas que nos van a servir para que nosotros podamos ser sanados primero por dentro. Y y hermano, eso va a ser a a mi manera de ver va a ser suficiente porque va a repercutir afuera definitivamente. Por eso el Señor lo dijo aquí. Pero aunque él al decir primero lo de adentro también da a entender que hay que limpiar lo de afuera. Pero mire como lo dice, limpia primero lo de adentro del vaso y del plato para que lo de afuera también quede limpio. Bueno, entonces yo lo que quisiera platicarle a usted en esta en esta oportunidad, este miércoles 23 del 4 del 25. Aleluya. Ya se acercan otros retiros. Eh, el de damas, ¿verdad, hermano? ¿O no? Algo así me dijeron. A mí me han estado ahí estyendo yo ahí. Ah, herramientas para el interior.

Eh, miremos este versículo. Dice Tito 28, con palabra sana e irreprochable, a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros. Entonces, eh lo que como estamos hablando de salud, estamos hablando de sanidad, entonces tendríamos que que ver qué es la herramienta sana que Dios quiere poner en nosotros para poder bendecir a otras gentes. Y lo primerísimo que veo acá es que son palabras, son palabras sanas e irreprochables. O sea, bueno, bueno, bueno. Ah, de la abundancia del corazón habla la boca. Entonces, para poder tener las palabras sanas, sin lugar a dudas, el Señor tuvo que hacer algo en nuestro corazón, hermano, para que brote de nosotros la palabra llena de salud, la palabra que proviene del Espíritu de Dios, la palabra que está en la Biblia. Deberíamos entonces de analizar eh cómo hablamos y cómo nos dirigimos a los demás.

Eh, mire, le quiero contar esto aquí entre nos da vergüenza, pero se lo se lo voy a contar, ¿eh? No, mejor no, mejor le voy a contar de otro. Mir, pues yo era muy malhablado. Estoy hablando de hace muchos años, más de 50, muy tenía un año de edad yo. Mire, mire, era tan mal hablado que a mi esposa le da vergüenza salir conmigo a un restaurante. Usted nunca se ha sentado en un restaurante y a la par hay un par de tipos que son que terribles y que uno los voltea a ver y ellos y lo y lo peor que ahora también las mujeres, hermano, en aquel tiempo no, las mujeres eran bien educadas, solo en la casa se escían, pero pero en público no, ¿verdad? Nunca le he tocado eso. Pues yo era peor que ellos. Y me recuerdo que Leti me decía, "Sergio, que no digas qué decía yo. Y qué y meando todos y qué y siquiera que hubiera sido bueno para los trancazos." Ni eso era. Pero y qué el que se ofenda que se vaya. Y entonces era tan fea la cosa que con mis hermanos eh biológicos eh como que competencia hacíamos, hermano, y y con unos primos. Entonces, nos dimos cuenta que eso era demasiado, que ya no teníamos que ser así. Entonces dijimos, "Mucha, hagamos una cosa, valgámonos a las trompadas. El que diga una mala palabra, el que esté cerca, pa, quieren. Está bueno. Nos dimos la mano todos, hermano. El que el que primero dijera una mala palabra enfrente del otro, el otro tenía autorización para darle. No en la cara ni en el estómago. Bueno, ni en otras partes. Pero pero sí donde había músculo pa ni sabe quién el que más perdía. Y lo peor es que lo golpeaban a uno y se le salía otra. Pero un día Cristo Jesús, la palabra viviente, el verbo hecho carne entró en mi corazón, hermano. Y y mire, no estoy ponderando eso que soy superre bien hablado, no. Lo que le puedo decir es que nunca más eh pude hablar como lo hacía antes, ni siquiera pensarlo. Amén. Algo tuvo que haber sucedido, pero no fueron las trompadas, fue algo que se metió en mí que se llama el Señor Jesucristo. Y eso cambió.

Pues estoy poniendo ese ejemplo porque así es todo lo demás. Dele fuerte su aplauso al rey bendito. Ahora esa palabra porque como sale del corazón va, hermano, el Señor la pone y entonces incluso si fíjese que mire, mire, incluso hay cosas que tal vez no son malas palabras ni soes las trato de no decirlas. Por ejemplo, eh, y en y en las biblias aparece la palabra ojalá. Por ejemplo, en algunas versiones en español la Biblia de las Américas pone bastante ojalá y ojalá es una palabra que tiene su origen en el en el árabe, en los 700 años de dominación musulmana que tuvo la península ibérica. Y lo que quiere decir es qui era Allah. Yo soy cristiano, no tengo nada que ver con Alah. Amén. Amén. Entonces digo yo, "No, yo no, yo no digo así. Cuando yo canto el himno nacional en la parte final, yo digo, primero Dios que levante su buen más que el cóndor y el águila real." Y todos ustedes, ojalá que le viene acusador hoy. No, no refrendo. Pero lo que le estoy tratando de decir, no, no es cuestionar la forma de hablar usted, solo estoy poniendo un ejemplo. ¿Qué es eso? Las palabras sanan. Las palabras sanan. La lengua eh dice que hay una lengua sana que es árbol de vida. Amén. Mira, hermano, si tú empiezas a utilizar las palabras de sanidad, que son generalmente palabras de bendición, empiezas a sanar adentro y empiezas a sanar a otros adentro también. Esas son las palabras que la Biblia dice que el predicador buscó palabras agradables. Mira, ¿y cómo hago eso? Pregúnteme. Mire, usted se da cuenta perfectamente cuando una persona es tiene cierto grado de escolaridad, ¿sí o no? ¿Y cómo se da cuenta eso? ¿Cómo habla? Él eh tiene cierto grado de escolaridad y entonces lee tanto todo lo correspondiente a su profesión que no andando tonterías. Bueno, hay en suspciones va la huelga de Lodes, por ejemplo, pues por gusto que están en la universidad, pero es otra cosa, es otra cosa. Pero pero el que digamos usted lee la Biblia, si la palabra de Dios habita abundantemente en su corazón, ¿qué cree que le va a salir? por su preciosa boquita que Dios le dio, palabra de Dios, porque usted la va a estar metiendo en su corazón y de la abundancia del corazón. Y ahora viene otra cuestión. ¿Qué le va a suceder a su corazón? su corazón va a ser sanado. Es una herramienta para lo interno. Las palabras son una herramienta para nuestro para nuestro interno y para los que nos oyen. Eso es impresionante. Es es una bondad de Dios, hermano. Qué lindo es eso, que Dios nos ayude para tener esa bendición. Queremos esa bendición, Señor, que tu palabra habite abundantemente en nuestros corazones para que nosotros podamos también trasladarlas a los demás. Amén. O quiere que nos valgamos a las trompadas.

Yo, mire, yo pienso que incluso hay cosas que uno dice que no mucho entiende, dichos que no mucho entiende, que uno los debería de cuestionar y de analizar, pienso yo, pues, y que tal vez no son soeces, pero que tal vez sí Son estupideces. Por ejemplo, usted va a entrar a un elevador, ya está lleno y cómo se tarda el elevador y uno que está dentro le dice, "Métase, hombre, si vamos a caber en el cielo." Le dice. En primer lugar, yo no sé si él va para ahí. Número uno, en segundo lugar, o tal vez en primero, qué pequeño es su cielo. Esa comparación es una tontería. Entonces, hay cosas que nosotros nos deberíamos de quitar aún para hablar. ¿Qué? Hermano hermano, hermano, hermano, hermano. Amén. Hay cosas que se dice que los cristianos lo dicen, hermano, por ignorancia. Se despiden de un amigo y le dicen, "Ahí te vas por la sombra." ¿Usted sabe qué quiere decir eso? Es un insulto grosero. ¿Cómo le va a decir así a una persona? cristiano es cristiano. No, pero yo no sabía, hermano, si por eso es que eh lo perdonamos. Ah, no, si así le podría poner otro montón de ejemplos. Le pongo otro. La regué, dice. ¿Qué regó? ¿Sabe dónde viene ese dicho? El tipo tenía diarrea. ¿Cómo decir eso? Y a veces repetimos solo porque otro lo dijo, por la influencia que tienen la las redes o o o la televisión o el radio. Empezamos incluso a cambiar el ahí ya no sería pecado, pues, pero sí es chocante, va. Yo se lo he contado a usted que alguien quiere ser elegante, decir, pues vamos a aperturar una cuenta. Pero, ¿quién le dijo que se dice así? Ese no es un verbo. Pero como lo dijo un cuate que en el banco, ¿usted cree que es elegante? O termina diciendo, "Voy a checar." No se dice así. Pero es que 135 millones de personas en el norte lo dicen sí, pero lo dicen mal. Es chequear. Bueno, pero ahí ya me ahí ya me fui por otro lado, pero la culpa la tuvo usted. Ya hasta lo estoy viendo enojado. Voy a checar a quién está oyendo. Entonces, la palabra sana va a ser algo que se va a meter en nosotros. Ay, yo quiero eso. Yo quiero eso. Pero ahora me pu puedo decir otras cosas más, pues como ya me metí en líos, porque pueden haber palabras como ya le dije que no necesariamente son soeces, pero son maldiciones. Y la Biblia nos dice a nosotros que nosotros debemos de aprender a hablar de alguna forma. Eso no podemos seguir hablando igual. ¿Dónde miramos que la Biblia dice que aprendamos a hablar? Cuando la Biblia dice, "No digas, no digas, no digas, no digas, no digas, nos está enseñando a hablar. No digas, los tiempos antiguos fueron mejores que que los actuales, porque cuando esto dices, no hablas con sabiduría." Eso no lo digo yo, lo dice la Biblia. Entonces, mire por dónde empezamos usted, por malhablados, por copas que no deberíamos de decir, pero ahora ya no son solo palabras, sino que son conceptos. Cuanto lo hemos platicado, muchas veces lo hemos dicho de aquellas personas que están gozándose, aleluya, gloria a Dios. Y de repente cuando están en lo mejor del jolgorio dice, "Ay, riéndose a algo malo me va a pasar porque esto", pero ¿quién dice? Si la canción que nosotros cantábamos era después de la tormenta viene la calma, viene la paz. Si a Cristo de rodillas tú se la pides, él te la da. No importa que legiones del enemigo vengan a ti, que al nombre de mi Cristo, sagrado nombre, tendrán que huir. Es después de la tormenta que viene la calma, no es después del retiro que va a venir una guerra. Y aunque si Dios lo decide, ¿qué? Sí, él es el jefe y tal vez hasta permite que haya un eh fortalecimiento para resistir los embates, pero no necesariamente. Amén, hermanitos. Amén. Así que hay cosas que no hay que decir y dentro de esas está. Aunque yo yo sé, yo sé que tú te recuerdas, ¿verad? Ay, si hermano, yo viera qué te qué vigor el que tenía. Me echaba tres partidos de fútbol y una vigilia y todavía predicaba. Ahora ya a duras penas, mi hermanito. Yo le ruego a Dios que las palabras preciosas que él dice desciendan sobre nosotros, en nuestro corazón y que no te atrevas a maldecir a nadie. Porque ese es otro de los problemas que tenemos, hermano. Cuando alguien nos hace daño, rápido queremos maldecir. Y Jesús dijo, "Ey, e e no cometan ese error. Bendecid, no maldigáis. Bendecid. Bendecid, bendecid. No se trata de meternos en pleitos más tal por cual serás vos. No, no, porque para que una maldición le pegue a otro tiene primero que pasar y dejarte su parte en ti. Y el que parte y reparte recibe la mejor parte, mejor no te quedes con esa maldición. Bendice. [Aplausos] Deberíamos ser expertos en bendecir y sinceros. Digamos, se me ocurre solamente por causa del tiempo, no no puedo decirle más, pero de esto, pero ¿cómo te animarías a bendecir al que tienes a la par? Dios te bendiga, hermano. Eso no es no es suficiente. Dios te bendiga, hermanos. cuando los saludas. Bendiciones, bendiciones, bendiciones. Nombre, eh no sé, bendición hasta poética hasta hermano, incluso hasta si estás enamorando ahí, pero en leiva, que el brillo de tus ojos no se apague jamás. Aleluya. Que me sirvan de linterna en las noches más oscuras de mi vida. Bueno, mejor sigamos con otro versículo porque si no nos vamos a poner aquí bro amado nervo.

Miremos otro otro siempre esta es una herramienta herramienta. Y y por cierto, Tito tiene por lo menos, vamos a ver unas tres o cuatro herramientas sanas que que hacen cosa interna en nosotros. Y Dios quiere sanar tu interno, no solamente lo exterior. Pero la mayoría de nosotros lo que queremos, sobre todo cuando nos sentimos mal de de este cuerpo, ah, que que el Señor me sane hasta en ayuno. Ay, hermano, por favor, ore por mí. Écheme fuera este demonio. Bueno, eso ya sería dentro, ¿va? Miremos. Ay, ay, ay. Bueno, esto es un poco fuerte lo que dice, pero al final nos damos cuenta de qué se trata. Primera de Timoteo 1:10. Para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, perjuros y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina. yo no estoy eh señalando a ninguno de estos personajes, sino que me llama la atención que aquí hay una en este versículo habla de una sana doctrina. Sana doctrina. Esa esa doctrina tiene que ser algo que está establecido en la palabra logos y rema. tiene que ser un una sana doctrina. El problema que tenemos con esto es que muchos se apropian de eso diciendo diciendo, "Yo yo tengo sana doctrina." Hm. Habría que ver porque ahí sí que como dijo un hermano, comparado con qué, porque siempre debe haber un parámetro y ese parámetro tiene que ser la Biblia, la revelación que hay, porque algunos dicen que tienen sana doctrina porque no cantan ni aplauden en sus iglesias y son de sana doctrina. Pero no necesariamente, no necesariamente, porque cuando nosotros vemos el contexto bíblico, la misma Biblia dice, "Pueblo todos, batid las manos, aclamad a Dios con voz de júbilo." Entonces, en ese caso, eso ya dejaría de ser sana doctrina. Puede ser que haya gente que diga, "No, no existen los apóstoles." Eh, y decirse a sí mismo que son de sana doctrina. Y eso no puede ser así, porque cuando ya se pone con con la palabra, uno se da cuenta que eso no es sana doctrina. Ay, Dios mío, hermano, que el Señor tenga misericordia de nosotros y podamos bebernos la palabra, la doctrina, porque es un hayo. Sigamos con otro versículo. Voy bien, voy bien de tiempo. Dígame, por favor, anímene. Va bien, hermano. Dele, dele. Échese una vigilia. Dígame. Manteniendo la fe y la sana conciencia. Pero fíjense, note que esas son herramientas internas para sanidad interna. E otra cosa, esa sanidad interna, igual que la sanidad externa, nosotros quisiéramos que a veces fuera así, pero no es así. A veces se lleva su tiempo. Pongamos el ejemplo e en en tu cuerpo. Estás eh ahí partiendo la cebolla para echarle al a los frijolitos. Si le echar cebolla a los frijoles, así, hermano, por favor, hermana. Y de repente con ese cuchillo bien filoso que tenés, te llaman mamá y tú y pa y como parece que la cebolla evita la hemorragia un poco, ¿no te das cuenta? Pero tienes una gran herida. Aparte de echarle la culpa al muchachito que te dijo, "Mamá, pregunto, ¿cuánto tiempo se va a llevar el sanar eso?" ¿O le va cuánto tiempo? Tres días. Hala, tan rápido vos. Pero yo hablo de volarse la yema del dedo, hermano, pero lleva un proceso. No es que tú pones el en el nombre de Jesús y se paró todo y te salió la piel que se había ido, ¿no? Y un un proceso que alguien se quemó. Esa restauración de la piel tiene que llevar su tiempo. Que Dios no lo quiera. Pero alguien aquí, ¿alguien se ha fracturado alguna vez? Alguno que se ha fracturado. Padre bendito, ustedes son ungidos, como dice del ungido del Mesías. Dice, "No se quebrará ni un hueso suyo," dice. Pero hablan de Jesús, hombre. Yo sí me queré. Ah, no, si si soy un muestrario de un montón de cosas, hermano. Me quebré, hermano. Una y depende dónde se quiebra uno. ¿Cuánto tiempo se va a tardar para ser restaurado? Se quebró. Va, se quebró aquí la la muñeca. Lo enan. ¿Cuánto tiempo, doctor? Por lo menos semanas. Por lo menos 4ro semanas. Vaya. Tuviste una herida en tu alma. ¿Cuánto tiempo? Ah, ¿cuánto tiempo? Sí, hay hermanos que tienen años de que la herida está supurando. Su mamá les dijo algo, un insulto cuando tenía 5 años, ahora tiene 70. Y todavía se recuerda es que mi mamá me dijo, "Mamá no sabía eso." No sabía, pero yo estoy herida todavía. Entonces se necesita las herramientas internas, la palabra, la doctrina, la conciencia. La conciencia eh eh definámosla así eh no tan profundamente porque para empezar no da tiempo, pero digamos que la conciencia es como un juez en dentro de nosotros, un juez que dice, "Eso está malo, pero y qué tal que le llegas al juez que tienes adentro con sobornos, con justificaciones y entonces el esa conciencia deja de ser sana y empieza a enfermarse hasta llegar a ser una conciencia corrupta o puede llegar a ser una conciencia que que ya no siente absolutamente nada. Nada con con Cayo, no con algún hermano que se llame Ricardo, sino que con Caio. Cayo es es que le salen los dedos por usar zapatos apretados. Entonces la conciencia debe de ser una herramienta sana. Y yo creo que le debemos decir, Señor, por favor, ayúdame a tener esa palabra que dices. Ayúdame a tener esa doctrina sana, Señor. Ayúdame a tener una conciencia sana, eh, que me recuerde cuando he hecho algo malo, que me recuerde, me diga, "No estás bien, estás haciendo las cosas mal, que me recuerde." ¿Cuántos quieren esa conciencia? Dele un aplauso al rey bendito.

Vamos a ver otro versículo. Voy a finalizar con este, aunque tengo otro montón de herramientas aquí porque es un tema demasiado largo este, de veras, pero estamos hablando de sanidad interior. Mire, mire, mire, mire, mire. Bueno, le voy a leer el texto y después le quiero contar. Para que guarden la sana iniciativa. Sana iniciativa. Proverbios 5:2. sana iniciativa y tus labios conserven el conocimiento. Ah, la sana iniciativa nos habla de una sana motivación. ¿Qué te motiva? ¿Qué nos motiva a nosotros hacer las cosas que hacemos? Porque el el apóstol Pablo dice, "A la verdad, algunos predican a Cristo por contienda. Entonces, ¿qué los motivaba? La contienda. Algunos por competencia. ¿Qué los motiva? La competencia. Otros por añadirme males en mis prisiones. Mire qué qué tremendos. Cómo querían que lo que yo digo le va a hacer daño a este hombre y ahí lo van a tener. Algunos por eso lo hacían. Fíjese que yo eh conocí a unos siervos en Cuba que los perseguían por ser cristianos. Y un día uno de ellos me dijo, "Hermano, a nosotros nos persigue a veces por lo que por lo que dicen ustedes en en occidente allá en las tierras libres, pero sobre todo lo que dicen en Miami, como está a 90 km va de distancia, entonces ponían las antenas de la radio para que llegara el mensaje del evangelio hacia Cuba, pero lo que hacían era atacar. Mientras se atacaban estos que estaban aquí libres, aquellos los perseguían. Y entonces yo dije, "¿Y no será que lo hicieron a propósito para añadirle males en las prisiones a aquellos?" Sería una muy mala motivación. Espero que no. Solo estoy pensando en voz alta, pero a donde quiero llegar es, ¿qué te motiva? ¿Qué te motiva? ¿Qué te motiva? a querer un don, edificar al cuerpo. ¿Qué te motiva a ser un predicador? Deberas salvar las almas. ¿Qué te motiva? La sana iniciativa va a ayudar a que haya una sanidad interior. Y aquí podemos seguir con otro montón de de cosas sanas. Vamos a ver. Uy, ay, ay. Sí, este está buenísimo y este no se diga. Y este ja, no se queda ahí. Y este, bueno, mejor lo dejamos, ¿verdad?

Yo lo que quisiera decir es yo necesito una sanidad plena, interna dentro de mí. Yo yo no solo necesito eso, yo necesito que el Señor me sane eh en mi cuerpo cualquier deficiencia que haya, ¿verdad? Claro, todos queremos eso, hermano. Todos lo queremos. No me digas que no. Todos queremos, todos quisiéramos, ¿verdad?, tener una máquina de esas que solo aparecen en las películas de ciencia ficción, en donde a uno lo acuesten así y le pasen un rayito así, uno y le van. Hasta le cambian el color de ojos, va. Si no tiene pelo, que le salga pelo. Si lo tiene lacio, que le salga colocho. Si lo tiene colocho, bueno, qué sé yo. Todos queremos que nuestro cuerpo esté bien, pero el alma es importantísima. Tu alma debe ser sanada. Tú debes aprender a hablarle a tu alma. Bendice, alma mía, a Jehová, y no te olvides de ninguno de sus beneficios. Y por esa causa debemos de cuidar qué le metemos también a nuestra alma, porque es como una computadora que recibe información constante.

Ponte de pie, déjame bendecirte en el nombre de Jesús. Sé que el Señor quiere hacer con nosotros algo extraordinario y le doy gracias a Dios que pues hoy prediqué sin tocer mucho. Eso quiere decir que me está sanando ya. Pero va poco a poco, va poco a poco. Padre, te doy gracias por este pueblo que te busca con aínco, Señor. Te ruego, Señor, que cada uno de ellos pueda abrir su alma al conocimiento tuyo, a la palabra tuya, a la bendición tuya, Señor. Y que venga la sanidad completa, Señor. aquellas personas que quizá por aquellas heridas antiguas que les hicieron todavía tienen cicatrices o o quizá heridas que están supurantes. En el nombre de Jesús te ruego que extiendas tu cetro de misericordia, tu mano de poder, Señor, en el nombre de Jesús, para cicatrizar totalmente, para que ya no cause dolor en el nombre de Jesús. si vas a dejar señales en ellos, solamente sean las señales del resucitado, Señor, para que puedan eh pues bendecir, aconsejar, consolar, guiar, orientar a otros. También bendigo a este pueblo, Señor, en el nombre de Jesús, rogándote que tú le bendigas abundantemente. Pronuncio sobre ellos la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo sobre sus vidas. Recíbela, hermano, en el nombre de Jesús. Recíbela. Recíbela mientras cantamos acá un himno al Señor. Eso es ante tu altar. Amén. Un compromiso de vivir en santidad. Oh, sí, Señor. Hacemos. Bendícenos, Padre. Bendíos. [Música] Un pacto de obras que te quieren agradar. [Música] Con manos limpias, corazón puro para ti. Cuidaré mis ojos. [Música] Cuidaré mis manos. [Música] Cuidaré mi corazón de todo lo malo, de todo lo malo. No te quiero fallar jamás. [Música]

Un momento muy importante en esta noche y es que queremos invitar a las personas que no conocen al Señor Jesús, que quieren aceptarlo como su Señor y Salvador, que se acerquen. Nuestro apóstol hablaba sobre la sanidad en nuestra alma, en nuestro interno. Y el primer paso para lograrlo es aceptar al Señor Jesús en nuestro corazón. Cuando uno lo deja entrar, él hace lo imposible adentro. Así que si hay alguien que quiere aceptar al Señor, que que está pasando algo duro en su interno, lo invitamos a que pase al frente. Aquí mis hermanos van a orar por ustedes [Música] y vas a ver el cambio en su vida, en su interno. Todo dolor se va a ir, va a empezar algo grande en usted. Si alguien quiere reconciliarse, si alguien se apartó también es la invitación es para usted, para que venga a a ponerse los pies del Señor y y ponerse a cuentas con el Señor para que todo lo que está dentro de usted, pues pueda ir cambiando, él lo pueda ir cambiando y lo pueda ir sanando. Hay heridas que llevamos por muchos años y no las podemos sacar sin sin la ayuda del Señor. La invitación está abierta para que pasen. Sigan aquí alguien más. Allá vienen más personas. Pase aquí. El Señor tiene sus brazos abiertos. Hay un jovencito ahí. La habitación sigue abierta y vamos. Quiero que me acompañe a orar por las personas que pasaron acá.

Padre Santo, en el nombre de Jesús, ponemos delante de ti a esas personas que pasaron y los que están pasando. Te pedimos, Señor, que tú les concedas el nuevo nacimiento en sus en sus espíritus. Señor, te solicitamos, por favor, que entres en cada uno de ellos, que cambies, Señor, sus vidas, que sus nombres sean inscritos en el libro de la vida y que desde hoy puedan ver, Señor, tus maravillas. que ellos puedan sentir el cambio, Señor, en sus vidas, que pueda cambiar su interno, Señor, y también su entorno, Padre Santo, y que ellos puedan experimentar de tus milagros, Señor, así como lo hemos experimentado nosotros. Que ellos puedan tener sanidad interna, Señor, y que puedan tener, Señor, la solución a eso que ellos vienen pidiéndote, Señor. En el nombre de Jesús los bendecimos. Te suplicamos que nunca se aparten de tu camino, Señor, y que ellos puedan caminar, que ellos puedan ser firmes y guerreros tuyos, Señor, en el nombre de Jesús. Los bendecimos. Te damos gracias por su vida, Señor, en el nombre de Jesús. Amén y amén.

También aquí a mi derecha van a estar mis hermanos eh orando para los que quieren cobertura o su cumpleaños o que quieran o que oren por algo. Aquí mis hermanos van a estar al lado derecho eh orando por ustedes. [Música] Acompáñeme, hermano, a a poder orar por estas peticiones que que vinieron aquí adelante para que el Señor pueda cumplir los propósitos que tiene cada uno de ellos, ¿verdad? Así que acompáñeme, Padre, en el nombre de Jesús, Señor, nosotros levantamos estas peticiones que vinieron aquí delante, Padre. Tú conoces, Señor, la necesidad de cada uno de los hermanos que están aquí, Señor. Por favor, Padre, pon tu mano de misericordia en donde ellos estén, Señor. Que ellos puedan sentirte, Señor. Que ellos puedan sentir tu respaldo en el nombre de Cristo Jesús. Señor, también te pedimos por Rocío, Señor, y Jorge García, Padre, en donde ellos estén, Señor, bendícelos, Padre, ayúdalos, Señor. También por el hermano Rafael Molina, Señor, por favor, te lo suplico, Señor. Pon tu mano de sanidad, Señor, sobre sus vidas. Y por la hermana Letti también, Señor, en el nombre de Jesús. Bendícela ahí en la casa donde ella está, Señor, por favor. Guárdala, Padre, en el nombre de Jesús. Te agradecemos, Señor, porque sabemos que tú vas a cumplir, Señor, el propósito que tienes cada uno de ellos, Señor, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Dele un aplauso fuerte al Señor en el nombre de Jesús. En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan. Salmos 9:10. REMA TV y Evenecer Producciones presentó la Biblia, palabra infalible, una transmisión de nuestro servicio devocional de hoy miércoles en vivo desde el auditorio de Iglesia de Cristo Evener Zona 5 en la ciudad de Guatemala.