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Un llamado en la hora final; La parábola de las 10 Vírgenes | Pastor Héctor Delgado

Héctor Delgado49:06

Transcription

Agradezco a Dios la oportunidad de compartir con ustedes en esta mañana el estudio de la palabra de Dios. Creo que es lo más importante en lo que podemos ocuparnos en este tiempo.

Me acompaña mi esposa, como nos dijo el hermano Franklin, Mari, ponte de pie. Algunos la pieron anoche, así que vengo con refuerzo. Eh, Alex, un gusto verte. Cuando te vi esta mañana y le dije, "Mari, mira quién está allá." Bueno, yo sé que han orado, han cantado. René, gracias, hermoso, especial. El hasta la historia de los niños fue interesante.

¿Qué le parece si tenemos otra oración para que el Señor nos dirija en el estudio de su palabra? Vamos a orar. Oremos.

Bondadoso Dios y Padre eterno, aquí estamos delante de ti tal como somos. Tú nos creaste con amor, nos creaste para gloria tuya y en esa vida que te glorifica encontramos la plenitud de la vida. Y te ruego en este momento, Señor, que tu gloria esté con nosotros, se manifieste, se haga presente por medio de la persona de tu Espíritu Santo. Él inspiró la mente de los profetas en algún momento del pasado remoto y aquí estamos esperando su iluminación para entender esa palabra inspirada. En el nombre de Jesús oramos. Amén. Amén.

Anoche decíamos que creo que no hay que dedicar mucho tiempo para convencer a nadie de que estamos viviendo momentos muy críticos, muy difíciles. Y decíamos que solamente basta con mirar un momento la televisión o la noticia o mirarlo en las redes sociales, que de hecho no es el mejor lugar para adquirir información. Nuestra sociedad potencia el mal, potencia el mal y también potencia la incertidumbre hacia el futuro. Y decíamos también que todos los seres humanos como que están apostando a desmoronar todo lo que queda de pie en este oscuro mundo. Todos sentimos mínimo el estrés que genera el sencillo hecho de vivir esta vida que de pronto a veces parece inaguantable, insoportable.

Y en ese contexto que es real para nosotros, me gustaría preguntar, ¿cuál es nuestra aptitud espiritual ante esa realidad? ¿Se corresponde nuestra condición espiritual? nuestra dedicación a Dios, nuestro servicio, nuestra vida espiritual con la realidad que estamos viviendo. ¿Estamos nosotros actuando en armonía con las realidades que se están mirando?

El mundo cambia de una manera apresurada, acelerada, vertiginosa. En pocos tiempos nosotros, los que apenas tenemos medio siglo de vida, hemos visto eventos que han establecido un antes y un después en la historia humana y de pronto uno parece que era el último, pero ese le da paso a otro mayor. Y ahora estamos viviendo ahora mismo en un momento de reconfiguración del mapa geopolítico mundial. Lo que se está decidiendo es el futuro que nos aguarda en breve. Y como hablando no nos entendemos, tenemos que derimirlo en el campo de batalla.

Estamos viviendo momentos muy críticos, decíamos anoche también, pero ese no es el punto que yo quiero destacar esta mañana. Yo quisiera explorar un relato bíblico que nos ayudará a nosotros a entender la necesidad de la preparación espiritual que nosotros debemos tener. Si admitimos y vemos y entendemos que el mundo cambia de prisa, otra pregunta oportuna sería, ¿estamos nosotros cambiando para bien a la misma velocidad o nos quedamos detrás? Y aún quedándonos detrás, estamos cambiando para bien.

En la vida espiritual ocurre algo interesante. Hay puntos de avance, puntos de retroceso y algunos han llegado a creer que hay puntos neutrales ubicados entre el punto de avance y el de retroceso y se sienten conforme porque, claro, aunque no están avanzando, asumen que tampoco están retrocediendo. Pero eso es un engaño. Eso puede ocurrir en las empresas, en el comercio, en la publicidad, en los like, en los view. Pero en la vida espiritual no funciona así. En la vida espiritual una parálisis que no te ayuda a avanzar no es un punto neutral, es realmente una forma de retroceder también. En la vida espiritual, tú creces o decreces, tú avanzas o retrocedes, no hay punto medio. Perder el tiempo es perderlo todo.

Y la preparación espiritual que nosotros necesitamos requiere tiempo. ¿Saben por qué? No porque el poder de Dios no pueda lograrlo antes lo que él quisiera. Dios creó el mundo en 6 días, obvio, 7 días. Pero en seis días todo estaba hecho. Solo faltaba el día de reposo. He aquí Dios vio todo lo que había hecho. Era bueno en gran manera. La materia no puede resistirse al poder creador divino. Dios dice y es hecho. Dios manda y existe. Él pronuncia la palabra y el efecto es y él dijo y fue hecho y así fue.

Pero cuando Dios trata con criaturas, con los seres humanos, no puede decir, "Se cree un nuevo corazón en Delgado y ya Delgado tiene un nuevo corazón." Con nosotros Dios agota un itinerario más dilatado, porque tiene que ver mucho con nuestra voluntad, con la capacidad que él nos ha dado de elegir, aceptarlo o rechazarlo, consentirlo o resistirlo. Y nos hemos tornado unos especialistas en resistirlo, en postergar, en extender el tiempo. muchas cosas que debieron ocurrir, incluso nuestra estadía en el cielo ya debiera ser un hecho, no ha ocurrido porque cosas lo han impedido. Eso demuestra el respeto exquisito que Dios tiene por la libertad que concedió a sus criaturas. nosotros pudiéramos estar viviendo un mejor lugar y no me refiero a otro país, me refiero en la patria celestial. Ya nuestros pies debieron asentarse allí.

Hay una parábola en Mateo capítulo 25 que se conoce como el relato de las 10 vírgenes o de las cinco vírgenes prudentes y las cinco vírgenes imprudentes o insensatas. Yo quiero que leamos esto versos desde el 1 hasta el 13. Luego vamos a concentrarnos en algunas partes y vamos a tratar de aplicarlas. Luego también vamos a tratar de entender el contexto en el que esta parábola ocurre y luego finalmente ver cómo esto tiene algo que ver con nosotros aquí y ahora.

"Entonces el reino de los cielos será semejante a 10 vírgenes que tomando sus lámparas salieron a recibir al novio. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas tomaron sus lámparas, no tomaron consigo aceite. Pero las prudentes tomaron aceite con sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Como el novio tardaba, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó el clamor, "Aquí viene el novio, salid a recibirlo." Entonces todas aquellas vírgenes o doncellas se levantaron y arreglaron sus lámparas, y las insensatas dijeron a las prudentes, dadnos de vuestro aceite, porque vuestras lámparas se apagan. Pero las prudentes respondieron diciendo, "Para que no nos falte a nosotras también y a vosotras y más bien a los que la venden y comprad para vosotras mismas." Pero mientras ella iban a comprar, llegó el novio y las que estaban preparadas entraron con él a la boda y se cerró la puerta. Después llegaron también las otras vírgenes diciendo, "Señor, Señor, ábrenos." Pero él respondió y dijo, "De cierto os digo que no os conozco." Y el verso 13 termina diciendo, el verso 13 es como en una corta frase dice, "¿Qué es lo que Jesús está queriendo decir con este relato? Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora." Y nuestras versiones dicen, terminan diciendo, "en que el Hijo del Hombre ha de venir." Muchos manuscritos del Nuevo Testamento no contienen la frase "en que el Hijo del Hombre ha de venir." Terminan allí. "Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora." Pero se suple la parte restante porque es obvio que el que ha de venir en algún momento es el novio tan largamente esperado, que en este caso es la segunda venida de Cristo.

Vamos a tratar de entender este relato y ver cuáles son las implicaciones espirituales para nosotros y cómo este relato puede invitarnos a nosotros a tener un reavivamiento espiritual, a movernos en consecuencia. el contexto, cómo surge esta narración, qué ha estado ocurriendo, qué ha movido al Señor Jesús a decir esto. Miren, en el capítulo 23 de Mateo, Jesús ha tronado contra la hipocresía de los líderes religiosos, que en lugar de construir la vida espiritual de los judíos, la habían destruido. Ellos, en lugar de convertirse en una puerta de entrada a las bendiciones del reino de Dios, se habían convertido como en una muralla que lo estaba impidiendo. Jesús tronó y los llamó hipócritas y le hizo una advertencia solemne y créanme, una advertencia que los asustó. En el verso 38 y 39 del capítulo 23, Jesús le dijo, "Vuestra casa os la dejo de cierta, pues le digo que desde ahora no me volverán a ver hasta que digan, bendito el que viene en el nombre del Señor." Aunque rechazaban a Jesús, en el fondo ellos tenían la sensación de que estaban ante un profeta. El problema es que el comportamiento de este profeta no encaja en lo que ellos entienden que ha de ser el Mesías por un problema de mala interpretación. ¿Recuerdan que anoche yo dije para los que estuvieron aquí que nuestra interpretación de la profecía siempre nos mueve a algún lugar? Si es una interpretación correcta, nos mueve hacia delante. Si es una interpretación errónea, nos mueve hacia atrás. Nos descarrila del camino. Esta gente hay algo que no entiende, no sabe cómo lidiar con la verdad de Dios hecha una persona.

¿Creen ustedes que nosotros los adventistas estamos exentos de lidiar con situaciones como esa? ¿Creen ustedes que nosotros siempre interpretamos a Dios? Cuando leemos el espíritu de profecía siempre interpretamos la sierva. Cuando leemos la Biblia siempre interpretamos lo que la Biblia dice. Cuando llega una crisis a la iglesia, ¿creen ustedes que siempre actuamos de la mejor manera? Nosotros siempre estamos sujetos a las malas interpretaciones y las malas interpretaciones traen consigo resultados nefastos. Nosotros mismos a veces como iglesia nos convertimos en la razón para que una persona maravillosa, a quien Dios está tratando de salvar termine yendo y no vuelva más. Yo mismo a veces soy el peor obstáculo para la salvación de una persona en una iglesia. Porque muchos de nosotros no está avanzando, no está entendiendo, no está actuando en consecuencia, tiene años de parálisis y cree que en el mundo de su parálisis, en la burbuja de parálisis en la que vive, es donde todo el mundo está.

Luego Cristo está saliendo del templo en el capítulo 24. Ahora damos un paso hacia adelante en los en los eventos. Y cuando Jesús está saliendo del templo, los discípulos están asombrados mirando las instancias del templo y las glorias que se mostraban allí. Y la verdad que eso era algo descomunal. Enormes bloques de piedra blanca. Según Flavio José fue un historiador de los días de Cristo, habían incrustado en esas piedras racimos de uva en oro del tamaño de un hombre. Ver eso era algo descomunal. Mirar las luces de las antorchas rebotando en esos efectos era algo extraordinario. Y cuando van saliendo le dicen a Cristo, "Maestro, mira, mira." Y Cristo también los de concertó un poco a ellos cuando le dijo en el verso 2 del capítulo 24, "¿Ustedes ven todo esto? De cierto le digo que aquí no va a quedar una piedra sobre piedra que no sea derribada." Fulminante declaración.

Cuando Jesús entonces se sienta en el monte de los Olivos, mirando hacia Jerusalén, los discípulos se le acercan según Mateo y le dicen, "Maestro, dinos cuándo van a hacer estas cosas, cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo." Según Marcos, fueron realmente cuatro discípulos, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés. Y ese discurso de Mateo 24 al que nosotros acudimos cada rato, cada vez que hay un terremoto, Mateo 24, cada vez que hay una guerra, Mateo 24, cada vez que hay una pandemia, Mateo 24. Ese discurso fue dado a cuatro discípulos en privado. Mateo 25 es parte de ese discurso. Lo interesante es que cuando la destrucción de Jerusalén vino, que estaba predicha en ese discurso también unida a las predicciones del fin, ni un hijo de Dios falleció en Jerusalén. ¿Saben qué significa eso? que esos cuatro hombres hicieron muy bien su trabajo. Amén. Amén.

¿Quién es el siervo fiel y prudente que da el alimento a su tiempo? Ese el que toma la palabra, la entiende, la vive y la comparte. Amén. Gloria a Dios. Ese es el que recibe la recompensa. En el versículo 42 hasta el verso 44 de Mateo 24, notemos las palabras de Cristo después de describir los eventos de la destrucción de Jerusalén y los eventos de la destrucción del fin del mundo. "Velá pues," ¿dónde ustedes escucharon eso? En el verso 13 de la parábola, ¿verdad? Okay, luego la vamos a leer otra vez. "Verad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Sepan, pues, esto, que si el padre de familia supiera a qué hora el ladrón habría de venir. Por tanto, también ustedes estarán preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis."

Los que se dejan seducir por cálculos proféticos que establecen una fecha para la segunda venida de Cristo, lo único que yo le puedo decir es mis condolencias, mi más sentido pésame, porque morirá el cálculo y si usted no cambia, se morirá usted junto con el cálculo. seguir insistiendo en poner fecha, yo ya creo que es un asunto de necedad espiritual, de rebelión contra Dios, su palabra y la revelación bíblica. Velá, pues, porque tú no sabes. Y el verso 44, está preparado porque el Hijo del Hombre vendrá cuando tú menos lo esperas.

Miren, a mí mucha gente me pregunta, "¿Tú crees que Jesús viene pronto?" Yo digo, "Sí, yo creo que viene pronto." Eso es lo que la Biblia dice. Ahora, cuando entramos a esta partecita de esta pregunta, ¿qué tan pronto tú crees que él viene? Ah, no, yo ahí no te puedo dar mi opinión. Porque a nosotros se nos ha dicho que no se nos ocurra decir, puede tardar tantos años como decir puede venir dentro de tantos años. Lo que se nos ha autorizado decir es que él viene pronto y eso es suficiente. Aquí el asunto no es cuándo él viene, es si cuando él venga yo estoy o no preparado. Amén.

Miren, miren como Satanás nos engaña cuando nos cuando nos fijamos en una fecha o en el en el momento de su venida, tendemos entonces a descuidar la preparación espiritual. Y en el relato lo más importante no es el momento cuando él viene, sino la preparación para que cuando el evento ocurra haya algo que rescatar, la venida haya valido la pena. Amén. ¿Me están siguiendo? Imaginémonos que Jesús puede tardar 20 años más de lo que yo creo, anhelo y quiero, pero yo estoy preparado cuando eso ocurra. No importó que se retrasara mucho más años de lo que yo anhelé y quise. Pero imagínese que viene antes de lo que yo estoy pensando y eso me sorprende. Bien, pues tampoco hay un problema si yo estoy preparado. Ahora, si creyendo una cosa en términos de tiempo lejano me descuido, pierdo. Si vivo descuidado, sabiendo que viene pronto, pierdo. La única manera de ganar no es saber el día y la hora, es estar preparado cuando eso ocurra. Amén. Amén.

De manera que la parábola de Mateo 25 lo que hace es que ilustra ilustra estas declaraciones de los versos 42 al 44. Y para que no quepa la menor duda, Cristo, que es un maestro termina el relato con la misma declaración que inició el verso 42. Verso 42. "Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor." Verso 13 y el capítulo 25. "Verá, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora en la que el Hijo del Hombre ha de venir."

Este relato es interesante para nosotros, requiere un poquito de explicación, para los judíos no, porque, por ejemplo, las bodas en la antigüedad no eran como ahora. La gente ahora se casa porque se enamora. Antes eran los padres que determinaban las podas. Tú sabes, yo descubro algo en eso. Aparentemente el amor nace entre dos personas que se casan aunque no estuvieran enamorados, porque si no, la de dicha más grande fue la de toda la gente que se casó en el mundo antiguo y duraban más. Miren qué interesante. Parece que los padres saben mejor que los hijos cuál es la novia que le conviene o el novio que le conviene a los Pero la sociedad actual y nuestra cultura no nos permite elegir eso, ¿no? Pero aquí la boda era más o menos así cuando ya estaba el compromiso era desde temprana edad hasta avanzado el tiempo y eso era como una boda. Cualquier acto de infidelidad era considerado como un quebranto a ese compromiso. Cuando llegaba el momento de la de la ceremonia misma, el novio marchaba de la casa de su padre, donde generalmente iba la novia con él a vivir. Y se supone que las amigas de la novia estaban allí para acompañarla, para honrarla en su momento más especial. Mientras el novio venía en procesión hacia ella, supone que una vez llegaba, entonces ellas marchaban con ella hasta la casa del novio y allí celebraban todo. Noten que la puerta no se pudo abrir porque obviamente el descuido de estas muchachas muestra que fue un acto de deshonra, que deshonró a la doncella que debió ser honrada con la presencia de sus amigas allí.

Yo no quiero construir ninguna idea sobre los sobre los detalles de la parábola. La parábola en sentido general solo significa una cosa, estén preparados. Diferente a estas muchachas que no estuvieron preparadas o igual que las que sí estuvieron preparadas para cuando el novio llegue puedan ir con él a celebrar. Ese es el punto de la parábola. No podemos nada más.

Miren, algunos aspectos importantes de este relato son más o menos lo siguiente. 10 vírgenes que tomando sus lámparas salieron a recibir el novio. Noten ustedes que no que estamos hablando aquí de creyentes. Aquí no está hablando de incrédulos y creyentes, está hablando de creyentes. Creyentes. La parábola revela una realidad que ocurre ahora. al pueblo de Dios, no entre el mundo y el pueblo de Dios, sino dejando fuera el mundo, solo en el pueblo de Dios, precisamente antes del retorno de Cristo. Luego la divide en dos grupos, cinco de ellas prudentes, cinco imprudentes. Entonces, la parábola muestra que habrán dos clases de personas, dos clases de creyentes antes del retorno de Cristo a la tierra. No estamos hablando de santos o impíos, de ovejas y cabritos, de justos y pecadores. Estamos hablando de creyentes que se preparan para la venida y creyentes que descuidan la preparación para la venida de Cristo.

Luego dice el proceder de cada una, lo que va a demostrar en qué consiste, la sensatez o la insensatez. Las insensatas tomaron sus lámparas, pero no tomaron aceite con ella. No pudieron estas muchachas deducir que aunque el novio venía a una hora acordada, no podían ellas deducir, intuir que podía producirse un retraso. Y ante esa posibilidad de un retraso, ellas deducir, bueno, pero si se produce un retraso, quizás el aceite que tomé en la lámpara no va a ser suficiente. Entonces, déjame tomar algo extra por si se produce. Si llega tiempo, amén. Y si no llega tiempo, también estamos bien. La prudencia. La prudencia.

Yo recuerdo una joven que visitaba nuestra casa allá en Dominicana cuando estábamos recién convertidos a la fe. Ella iba mucho al hogar de uno de los ancianos que me doctrinó a mí y a nosotros. Pero ella vivía en una localidad apartada, peligroso el camino, para llegar donde ella, donde ella vivía. Y yo recuerdo que el el anciano que era como nuestro padre espiritual, obvio, porque nos doctrinó, pero también era como fungía como padre casi porque ni ella tenía padre y yo no tenía el mío tampoco. Y yo recuerdo que él siempre le decía, "Manita, manita, no esperes tan tarde para irte a tu casa." decía, "No, acuérdate que el ángel de Jehová campa alrededor de los que le temen y los defiende." Y un día le dijo él, "Yo creo que tú con ese texto has empezado a tentar al Tú puedes llegar viva a tu casa y puedes no llegar viva a tu casa." La prudencia, mis hermanos, la prudencia. Y muchos de nosotros carecemos de ello, la prudencia. Yo creo que ella sufría como joven del mito de la inmortalidad, que es algo propio de los jóvenes. Creen que no le va a ocurrir nada, que todo va a estar bien, que no va a pasar nada, que pueden cometer todos los excesos del mundo y nada va a pasar. Los padres que pasaron por ahí saben que le pasó muchísimas cosas. Son los que se dan cuenta de que cuando tú estiras las cosas más allá de lo que debes, terminan rompiéndose. Dios no hace acepción de personas.

La lámpara y el aceite estaban disponibles para ambos grupos. Los mismos privilegios espirituales están disponibles para todos los creyentes en la iglesia, pero unos toman de lo provisto y otros se descuidan. postergan la entrega, postergan el cambio, postergan la consagración. Luego las prudentes, estas tomaron aceite en sus vasijas junto con sus lámparas. La prudencia se destaca invirtiendo la forma de la declaración, porque dice, "Las aquellas muchachas, las insensatas, tomaron sus lámparas, pero no tomaron vasijas." Y aquí lo dice invertido. Ellas tomaron las vasijas primero y luego junto con las lámparas. La prudencia. Consciente de que la llegada del novio se podía tardar, hicieron provisión de aceite extra. Quizás el Señor ha tardado más de lo que nosotros pensamos que debió tardar o que iba a tardar y sin embargo, todavía estamos aquí. Amén. Pero si tenemos una provisión extra, si seguimos estudiando las escrituras, si seguimos pidiendo el Espíritu Santo, si seguimos orando, si mantenemos nuestra vida devocional, cuando el Señor venga estaremos bien.

En segunda de Pedro, un pasaje muy conocido, me gustaría que pudiéramos leer allí en el capítulo 3. Segunda de Pedro. Y en el capítulo 3, vamos a leer allí algunos versículos, verso 9, este pasaje que creo usted se lo sabe de memoria. "El Señor no retarda su promesa, según algunos lo tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento." Miren, aquí hay algo curioso, porque de pronto la espera tiende a desesperar y tiende a ser motivo de perder la fe. Pero la paciencia de Dios en venir se presenta aquí como un acto de su bondad, como un acto de misericordia que da oportunidad al perdido para que se salve. El verso 11 dice lo siguiente. "Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿cómo no debéis vivir vosotros y andar en santa y piadosa manera de vivir? Esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos encendiéndose serán deshechos y los elementos serán quemados y se fundirán." verso 14. "Por eso, oh amados, estando en espera de estas cosas, procura con diligencia ser encontrado por él sin mancha e irreprensibles y en paz." Ven, la paciencia de Dios tiene un propósito y mientras él espera, no se cruza de brazos. nos llama, nos busca, nos invita, nos mueve, nos mueve.

Volvamos a Mateo 25. "Como el novio tardaba, cabecearon todas y se durmieron." Esta es una triste realidad. Miren por qué. Nosotros vivimos en un momento de terrible apatía espiritual en el pueblo de Dios. un momento de terrible apatía espiritual en el pueblo de Dios. Todo parece estar paralizado desde arriba hasta abajo, desde la administración más alta hasta el miembro de iglesia más sencillo. Todo parece estar paralizado. En el relato, yo no sé si esto tiene algún significado, pero yo como que quisiera, me siento tentado a creerlo. Todas cabecearon y se durmieron. No es que el que es imprudente la iglesia está durmiendo, es que parece ser que hasta el que es prudente se ve durmiendo. Oye, esas cosas preocupan. es que aún el que está más comprometido de pronto le también le falta algo. De momento el grupito que es el que va más forzado, el grupito que lleva la responsabilidad, cuando tú miras bien, cuando tú miras bien, te das cuenta también le falta. Y uno se pregunta, "¿Y quién es el que se va a salvar? Mis hermanos, miren, las cosas que uno tiene que ver preocupan. Preocupan. A veces mi esposa y yo decimos, "Bueno, Mari, ¿cómo Dios nos va a salvar a nosotros?" Yo no sé, porque si es como nosotros estamos viviendo, yo no creo que ocurra.

Esta tarde vamos a ver algunas cositas que nos explicarán cómo Dios va a resolver ese hilo conductual de apatía espiritual, de indiferencia y de falta de compromiso. No solo misionar en predicar el evangelio. Hay iglesias que deberían parar la misión y concentrarse a edificar su vida espiritual interna. Amén. Y cuando sanen, entonces que activen el trabajo misionero para que cuando alguien de ahí afuera que realmente se quiere salvar venga a la iglesia, encuentre una iglesia en la cual se pueda salvar. Este no es un mensaje fácil, no tiene que serlo, solo tiene que ser verdad. Tenemos que despertar. Amén.

El clamor, "Aquí viene el novio, salgan a recibirlo." ¿No es ese el anhelado día? Finalmente llega. Pero, ¿qué ocurre? Un grupo está preparado y otro grupo no lo está. Unos dicen, "Oh, Señor, te hemos esperado. Tú nos salvarás. Nos vamos contigo." Y otros dicen, "A las piedades y a las peñas caigan sobre nosotros y escóndanos del rostro de él." ¿Cómo es posible que mientras los impíos son los que deben decir eso, hay un grupo del pueblo de Dios que tendrá que unirse a ese coro? Pero esa es la realidad de lo que va a ocurrir.

[Música]

William Weler comentando la necesidad de tener un carácter. Este es un señor, un teólogo que falleció hace mucho, interpretó todo el Nuevo Testamento, pero yo lo leo continuamente porque para mí sus percepciones del texto eh siempre dan luz. Él dijo esta declaración, "No se puede recibir prestada una relación con Dios." Oigan lo que dijo. "No se puede recibir prestada una relación con Dios. Cada cual debe poseerla por sí mismo." Yo no te puedo dar eso ni siendo el pastor de oro en la tierra. No te lo puedo dar. Eso es algo que tú tienes que tener y cultivar. "No se puede pedir prestado un carácter, se tiene que llevar puesto." Yo no te puedo transferir mi relación con Dios, mi comunión con Dios, mi carácter no te lo puedo transferir. Eso es algo que tú tienes que lograrlo por ti mismo. La palabra tiene que moverte a conseguirlo. Yo lo que puedo es dar un sonido cierto a la trompeta. Lo demás queda en tus manos y el Señor.

Palabra de vida del gran maestro en la página 339 dice, "El carácter es intransferible." ¿Captan el punto? O sea, una verdad que es una verdad ya siempre será verdad. El carácter no se puede transferir. Dios podría ser así y ponerte su carácter. No, él lo que hace es que te invita a vivir diariamente con el toda una vida en la que él te va santificando para que el carácter vaya apareciendo en ti gradualmente y un día tú tengas la estatura de personas ya aptas para vivir la eternidad. Si a ti la religión te aburre en el cielo también te va a aburrir. No te invites que no vas. Encuentra la manera de que Dios sea delicioso para ti aquí y ahora, porque cuando él venga será tan desagradable como lo es ahora. ¿Saben lo que eso significa? Tú tienes que cultivar un carácter aquí y ahora ya. Porque cuando suene el clamor, "Ahí viene el novio, salgan a recibirlo." Si no tienes el carácter, no te invites, que no vas. Y existiendo la posibilidad de que tú puedas tocar a la puerta, vas a recibir la misma respuesta. "No las conozco."

"Vuestras lámparas se apagan." Esta es una declaración terrible. Porque ellas, insensatas como eran, no eran tontas como para no darse cuenta lo que significaba que las lámparas se apagaran. Miren, el impío en el mundo y el impío dentro de la iglesia son de las personas más inteligentes que hay en el mundo. Son impíos, pero no son tontos. Que la lámpara se esté apagando es un problema serio. En Primera de Samuel, capítulo 3, verso del 1 al 4 dice que en aquellos días escaseaba la palabra de Dios y que miren, el relato es interesante. Yo solo lo voy a comentar porque por el tiempo. En esos días que la palabra de Dios escaseaba, había un muchacho que vivía en el templo, Samuel. Y con Samuel ya se anticipa que la palabra que escasea va a abundar. Y dice que antes de que la lámpara se apagara, no literalmente se apagara, significa la gramática del texto denota la idea como de que fuera decayendo por necesidad de mantenimiento, que era lo que Samuel hacía allí. Antes de que eso ocurriera, mientras la lámpara estaba ardiendo, Jehová Dios llamó a Samuel. Y es una relación interesante, porque, ¿por qué Dios no lo puede llamar después que la lámpara se apague o después que la lámpara decaiga? Porque esa lámpara fue puesta ahí para representar algo, la luz de Dios. Y la palabra de Dios es luz. Y la palabra comunicada es la luz de Dios resplandeciendo sobre un mundo en tiniebla. Para ti puede que no haya nada más que otra luz que su palabra resplandeciendo en ti. Y tú has de ser luz cuando esa palabra se interiorice en ti y se viva en ti y la gente vea en ti alguien distinto.

Se está apagando la lámpara de tu vida espiritual o hace mucho que ya declinó. A una de las iglesias Cristo le dijo, "Mira, actúa en consecuencia porque si no vengo y quito el candelabro de su lugar." Hermanos, ¿no crean ustedes que Dios se maneja con nosotros de manera incondicional, unidireccional? Hay cosas que la hace sin contar con nosotros, pero hay otra que él no la hará sin nosotros. Y no es porque no la pueda hacer sin nosotros, sino porque él ha determinado que así sea. Y si no es con nosotros, será con otra gente. Y si nosotros postergamos el tiempo, Dios va a tener que traer a todos los hijos que tienen, todas las demás denominaciones a la luz. A la luz. Yo que he estudiado en centros académicos no adventistas, le puedo decir el nivel de compromiso y la batalla espiritual que llevan ministros de otras denominaciones con los mismos problemas que nosotros estamos luchando. A veces nosotros vivimos una burbuja creyendo que nada más existimos nosotros, que nada más pasamos una palabra a alguien nosotros. Sí, sí, sí. Yo creo que tenemos un mensaje que en un momento somos nosotros que lo tendremos, pero ahora Dios está obrando por innumerables medios. Amén. Si Dios estuviera esperándonos a nosotros, esto se hubiese ido a la banca rota hace tiempo. Si Dios está esperando que tú hagas algo por esta comunidad, la obra de Dios colapsa.

"Señor, ábrenos." Es terrible imaginar ese momento. Es terrible imaginar la angustia de los perdidos. Yo no sé cuántos de ustedes han tenido un accidente de tránsito mínimo, aunque fuera mínimo, en algún momento. Y yo no sé si a ustedes le ha pasado lo que a mí me ha pasado en ya en tres ocasiones, que cuando tú estás ahí en el momento, tú nada más estás pensando en el momento antes de chocar, cuando tú no habías chocado. Pero, ¿y cómo tú devuelves el tiempo? ¿Cómo tú das marchas atrás? Esa es la angustia de los perdidos. Ahora descubren que edificaron sobre la arena todo el edificio, el andamiaje de su vida. Y ahora tienen que ver como la crisis final, la última, derrumba todas esas estructuras y la vuelve polvo. Ya Daniel capítulo 2 había anunciado algo parecido.

"De cierto os digo que no os conozco." Estas palabras suenan aterradoras, aterradoras. Porque si me la dice el vecino, yo con eso no voy a perder el sueño. Pero si me la dice Dios, tengo razones para perder el sueño.

"Velá, pues, porque tú no sabes el día ni la hora en la que el Hijo del Hombre ha de venir." Si nuestra vida no se corresponde con nuestra profesión de fe, entonces debemos tomarnos muy en serio estas palabras. Y aquí yo quiero terminar con leyendo un par de pensamientos del libro Palabras de vida del gran maestro. La página 336 leemos las dos clases de personas que esperaban representan dos clases que profesan estar esperando a su Señor. Se les llama vírgenes porque profesan una fe pura. La lámpara es la palabra, el aceite es el Espíritu Santo. La clase, oigan esto, la clase representada por las vírgenes fatuas no está formada por hipócritas. Es decir, no son gente que asume de manera irresponsable la fe necesariamente de manera falsa, ¿no? Sus componentes, es decir, quienes la conforman, manifiestan respeto por la verdad, la defienden, son atraídos hacia aquellos que la creen, forman grupo con ellos, pero no se rinden a sí mismo a la obra del Espíritu Santo. No han caído sobre la roca, que es Cristo Jesús, y no han permitido que su vieja naturaleza sea quebrantada.

Da pena que uno tenga que escuchar un hermano que tiene más de 20 años en la iglesia diciendo, "Es que yo soy así." Bien, pues ese precisamente es el problema, que tú eres así. Ese es precisamente el problema, que yo tengo tantos años del ministerio y todavía soy el mismo pastor. Ese es el problema. Si 20 años después yo fuera más santo, no hubiera ningún problema. Si yo fuera un mejor pastor, no hubiera ningún problema. Si la iglesia estuviera más cerca de Dios, ¿hubiera algún problema? El problema es ese, que somos así. Y luego, como yo dije en una ocasión, hemos creado un culto a la mediocridad. Luego no lo creímos y ahora lo estamos celebrando. Ustedes frase. Si quieren la pueden postear, pero tienen que darme el crédito. Hemos creado un culto a la mediocridad, luego no lo creímos y ahora lo estamos celebrando. Y eso se aplica a todas las áreas de la vida de la iglesia.

En la página 339 ustedes van a escuchar esto y yo no sé ustedes, pero cuando yo leo esto, me parece que fue ayer que se escribió por alguien que estaba mirando lo que ahora está ocurriendo. Por lo menos esa es la impresión que yo me llevo. Yo voy a ver cuál ustedes se llevan. "En la crisis es cuando se revela el carácter. Ambas clases fueron tomadas desprevenidas, pero una estaba preparada para la emergencia y la otra fue encontrada sin preparación. Así también hoy una calamidad repentina e inesperada, algo que pone al alma cara a cara con la muerte, demostrará si uno tiene verdadera fe en las promesas de Dios. Mostrará si el alma es sostenida por la gracia. La gran prueba final viene a la terminación del tiempo de gracia, cuando ya será demasiado tarde para que la necesidad de nuestra alma sea suplida." ¿Saben lo que significa esto? Es ahora o mañana será demasiado tarde. Es ahora o será nunca. Será nunca.

En conclusión, la parábola de las 10 vírgenes en nuestra historia como hijos de Dios, como iglesia de Dios. ¿Cuál de los dos grupos de jóvenes o doncellas nos representa mejor, las insensatas o las sensatas? Pidamos a Dios en esta ocasión que nosotros seamos encontrados entre los prudentes y que si hasta ahora hemos estado siendo imprudentes, el Señor nos dé la oportunidad de cambiar de grupo. ¿Te gustaría a ti pedir eso esta mañana en oración? Tú lo confirma poniéndote de pies. Luego quiero invitarte en un momento de silencio a tener una oración a Dios. En esa oración olvídate de la renta. En esa oración olvídate del problema de tus hijos, de tu esposo o esposa. En esa oración habla con Dios. Abre tu corazón a Dios. Dile lo que Dios ponga en ti. Y si tú crees que debes pedirle que te perdone, hazlo. Hazlo. Yo voy a hacer lo mismo aquí. Luego terminaré con una oración verbal. Oremos.