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COMO PIENSES ASÍ SERÁS | WAYNE DYER EN ESPAÑOL

Sanando tu psique56:12

Transcription

[Música] ah [Música]

Hace mucho tiempo solía preguntarme, pues estudié y enseñé filosofía durante muchos años, quién soy, quiénes son. Y ahora tengo una respuesta bastante satisfactoria. Creo que lo que soy es una pieza de la fuente divina, disfrazada de autor, de padre, de escritor, de alguien que da conferencias, cómo está, y demás. Todo es un disfraz.

Procedemos de un campo que yo llamo intención. Y esta hermosa esfera que está a mi izquierda, a su derecha, es algo que llamaré durante el resto de este programa, la fuente en la que todo se origina. Todas las partículas que aparecen en este planeta, tal como decían Max Planck, Carlos Castaneda y todos los metafísicos, tal como dicen todas las grandes enseñanzas espirituales, tienen su fuente en el espíritu, en algo que no es físico. Si tuviéramos unos prismáticos mágicos con los que contemplar ese campo, lo que voy a describir en este programa es el aspecto que ese campo tendría.

Les propongo lo siguiente: que si desean entender la intención, el poder de la intención, aparten su ego, la parte de ustedes que cree que viven separados de esta fuente, porque es de allí de donde proceden todos nuestros problemas, nuestros conflictos, incluso nuestras enfermedades. Esta es una fuente de bienestar. Todo lo que emana de esta fuente emana de un campo de bienestar.

Tiene una imagen o una voz. Una de sus voces características la saqué de una de las grandes tradiciones espirituales del universo, el Bhagavad Gita, el libro sagrado hindú, el canto del señor. Pero pueden fijarse en cualquier tradición espiritual, ya sea el cristianismo, el judaísmo, el zoroastrismo o lo que sea. Y en esencia, todas dicen lo mismo: que si esta fuente, llamémosla Dios, alma o espíritu, pudiera hablar, sonaría así: "Yo soy la fuente de todos los mundos materiales y espirituales. Todo emana de mí". Así es como suena. Todo emana de mí, y eso nos incluye a todos. Por eso las palabras "con Dios, todas las cosas son posibles" significan que debemos encontrar en nuestro corazón una manera de reconectar con esto.

Recuerden lo que les decía en las citas introductorias: que este campo de intención es un campo que está corroído únicamente porque cargamos con algo que nos separa de la fuente, y a eso lo llamamos ego. En realidad, el ego no es más que una idea que llevamos con nosotros. Es prácticamente la fuente de todos nuestros problemas. Y lo malo es que no podemos ingresar en un hospital si tenemos un problema de apéndice, vamos allí y nos lo extirpan. No conozco ningún sitio donde extirpen el ego. Estaría bien, pero la cosa no funciona así.

Lo que hay que hacer es encontrar el modo de desterrar la idea de que lo que yo soy está separado de esto, y esto es nuestra fuente. Cuando reconectamos con nuestra fuente y vivimos en armonía con ella, conectamos con el campo de intención. Y cuando estamos con el campo de intención, todo lo que este campo de intención, del que emanan todas las cosas, todo lo que puede hacer, podemos hacerlo nosotros, porque somos él y él es nosotros.

Nuestros problemas derivan de que hemos llegado a un punto en que creemos que somos algo aparte de él. Así que empezamos a creer que somos lo que hacemos, que somos lo que tenemos, que somos seres separados de los demás, que somos nuestra reputación, que estoy separado de lo que me falta en la vida. Pero este campo, en el que todo se origina, si está en todas partes, tiene que estar en ti. Y si está en todas partes y tiene que estar en ti, tiene que estar también en todo lo que consideras que falta en tu vida. Tiene que estar ahí también, porque no hay ningún sitio en el que no esté. Y si esto es así, ya estás literalmente conectado con todo lo que quisieras incorporar a tu vida. Lo que te lo impide es la creencia de que estás separado de tu fuente. Debemos reconectar con nuestra fuente.

La gente me pregunta: "¿Y qué hay del libre albedrío? Si mi existencia está predeterminada, al igual que mi vida, por esa fuente, ¿qué implica esto para mi libre albedrío?". Lo que implica es lo siguiente: tienes libre albedrío para decidir si vas o no a conectar con esa fuente. En eso consiste el libre albedrío. Y si tomas la decisión consciente de permanecer desconectado de ella y crees que eres todas aquellas cosas que he dicho sobre el ego, este campo de intención no sabe nada del malestar. Constituye una fuente de bienestar. No saben nada del miedo, la angustia, la preocupación. Existe en un estado constante de creatividad.

Hay una cita que dice: "Realizarse es decir, reconectar con la fuente". Realizarse significa conectar conscientemente con la fuente de nuestro ser, reconectar con el origen. Una vez hecha esta conexión, no hay absolutamente nada que pueda salir mal. Las frases de su a mi palma ananda: "Nada puede salir mal si reconectas con la fuente". De todos nuestros conflictos, nuestras enfermedades, las carencias en nuestra vida, los problemas en nuestras relaciones, todo esto aparece porque estamos desconectados de un campo de intención que no es más que una fuente de bienestar. Solo quiere que vivamos en un estado de felicidad.

En un libro que escribí hace mucho, titulado "Los Regalos de X", decía: "No hay un camino a la felicidad. La felicidad es el camino". No la encontraremos en algo externo a nosotros. Cuando entendemos y asimilamos esto, vemos que conectar con la intención es algo crucial para nosotros.

Si abren la Torá, ese antiguo texto espiritual, el Antiguo Testamento, y leen la frase del principio, Génesis 1:1, ¿qué es lo que dice? "En el principio, Dios creó los cielos y la tierra". Así de simple. Dios es infinito, y de esta fuente emana todo el mundo material. Luego, 31 versículos más adelante, dice: "Y todo lo que Dios había hecho, igual que era bueno". Así que Dios y bueno son sinónimos. En inglés, solo los distingue una "d". Así que cuando decimos "quiero sentirme bien", como veremos más adelante, lo que decimos en realidad es "quiero sentirme Dios". Quiero sentir lo que esta hermosa fuente de todas las cosas, esta mente divina, esta fuente de todas las cosas, quiero sentir lo que ella siente.

Quizá ustedes piensen: "Si es muy fácil decir que quiero sentirme bien, pero ¿cómo puedo sentirme bien cuando tantas de las cosas que me rodean son malas? ¿Cómo puedo sentirme bien si mi cuñada tiene cáncer? ¿Cómo puedo sentirme bien si sé que en el otro lado del mundo hay gente que se muere de hambre? ¿Cómo puedo sentirme bien si hay gente que es pobre y yo tengo dinero, y hay gente que pasa hambre? ¿Cómo puedo sentirme bien cuando mis hijos se portan como se portan?".

Lo que les planteo es que cuando decimos "quiero sentirme bien", lo que estamos diciendo es "quiero sentirme Dios". Quiero sentir esto. Quiero conectar con esto. Les voy a decir algo muy importante y de peso, algo que descubrí hace años: no puedes caer lo bastante enfermo para sanar a una sola persona en este planeta, y no puedes ser lo bastante pobre para enriquecer a una persona en este planeta, y no puedes estar lo bastante confundido para aclarar la mente de una sola persona. Por muy mal que te sientas por sentirse mal, me refiero a perder la conexión con la fuente, y cuando uno pierde la conexión con la fuente, lo que ocurre es que se crea algo llamado resistencia. "No puedo hacer esto", "No es posible", "No lo merezco", "No es algo que pueda hacer".

Al crear este tipo de resistencia, se generan emociones. Emociones como la tristeza, miedo, preocupación, ansiedad. Quiero explicarles una manera de aprovechar estas emociones que se experimentan en cualquier momento de la vida y usarlas como un sistema, un parámetro, un sistema de guía para decirse a sí mismos: "¿Qué clase de pensamientos son los que me impiden estar en sintonía con este campo de intención?". Siempre que no se sienten bien, atraen justo lo contrario de lo que desearían incorporar a su vida. Lo están utilizando como algo que les impide sentirse Dios o sentirse bien.

Si escuchan las noticias y están llenas de razones para deprimirse, y no es casualidad que los anuncios están llenos de razones para tomar narcóticos, píldoras o lo que sea para sobrellevarlo. Le hemos ofrecido algo de depresión, pero enseguida volvemos. Ahora le ofrecemos algo para remediarla.

Los obstáculos que la mayoría de nosotros tiene son tres. El primero es el ego. Como he explicado antes, hay que aprender a no ofenderse. Hay personas que van por la vida buscando motivos para sentirse ofendidas y rara vez fracasan. Si no les gusta cómo viste alguien, es un motivo para ofenderse. O si no les gusta cómo habla.

El segundo: eso lo que yo llamo la energía de la vida. Todo el universo tiene energía. Todo. Por eso recomiendo un libro con un título tan contundente como "El Poder contra la Fuerza" de David Hopkins, un médico de Sedona, Arizona. Él habla de los pensamientos que tenemos y de cómo podemos aprovechar la kinesiología, utilizar pruebas musculares para determinar si algo nos hace bien o no, si es potente o no. El doctor Hopkins ha clasificado los distintos tipos de pensamientos e incluso sugiere que la música que escuchamos contiene energía, que las fotografías que tenemos colgadas, las oraciones, los programas de televisión que vemos contienen una energía muy baja. La energía de los alimentos que tomamos, los programas que creemos, la gente con la que nos relacionamos.

Muchos de ustedes sabrán que soy un camello. Son animales que cada día amanecen arrodillados, cada noche se duermen arrodillados y pueden pasarse 24 horas sin beber. Eso es algo que hago a diario. Me paso 24 horas sin beber. No es porque me considere un alcohólico o algo por el estilo. Un maestro muy respetado e influyente me dijo que para alcanzar los niveles que me gustaría que ustedes comprendieran, en los que literalmente pueden dar volteretas hacia lo inconcebible y verse capaces de atraer, sanar y crear abundancia, si quieren realizar al máximo su potencial, deben dejar de introducir en su organismo sustancias que lo deterioran y perjudican su salud. Él decía que, casualmente, el alcohol era una de esas sustancias. Así que no defiende una postura moral al respecto. No bebo porque no quiero esa energía en mi vida.

Piensen en la energía en su vida, los lugares que frecuentan, los amigos que tienen, la gente que critica lo que hacen. Piensen incluso en una cosa tan sencilla como el feng shui, una práctica china que nos dice cómo disponer los muebles. Es tan curioso.

El tercer obstáculo, después del ego y la energía, es el modo en que hablamos con nosotros mismos. ¿Cómo hablan con ustedes mismos? Esta es una de mis citas favoritas. La fuente creativa de la vida. Aquí la tienen. Esta es la fuente creativa. Esta fuente reacciona a tu creencia en las carencias haciendo realidad tu creencia. Si crees que hay carencias y que no acabarás incorporándolas a tu vida, esta es una fuente de abundancia ilimitada. Se encuentra en un estado de constante creación. Crea constantemente. De acuerdo. No sabe nada de carencias. Si acudes a esa fuente convencido de que hay carencias en tu vida, ella hará realidad tu creencia. Si crees que no puedes sanar, que es imposible que alguien te sane, si crees que no puedes ser feliz, que tienes que ser desdichado y que no puedes atraer a la persona adecuada.

Si hay un algo que quiere sacar adelante, si tienes un proyecto pero no consigues financiación y acudes a esta fuente convencido de las carencias, hará realidad tu creencia. Solo sabe ser. Como he dicho antes, somos uno con esto y también con todos sus principios. Y debemos imaginar que estamos conectados, en armonía, compenetrados con esto.

Lo que pido que hagan en este programa para comprender la intención y el poder de la intención es que se vean a sí mismos en todo momento de su vida en que las cosas no marchan bien, en que se encuentran mal, en que las personas adecuadas no aparecen. Pueden decirse una cosa a sí mismos: "Siempre le digo a la gente: piensa desde el final. Piensa desde el final". Yo pienso desde el final. Me veo a mí mismo ya conectado con aquello que quiero incorporar a mi vida. Y si por algún motivo no sale bien, no culpo a nadie, no me enfado. Simplemente me digo: "Ha pasado lo que tenía que pasar" y me reconcilio con ello. Elijo la tranquilidad, la paz, porque esto es la paz. Hay que evitar la resistencia.

¿Formas de hablar con nosotros mismos? Hay. Si piensas en lo que te falta en la vida y les hablas de ello a otras personas y te explicas mucho sobre lo que te falta en la vida: "Me falta la persona adecuada, mi alma gemela no ha aparecido, me falta dinero". Y si hablas de todo lo que te falta en la vida, esta es tu conexión con la fuerza. Recuerden que siempre estamos conectados. La cuestión es si estamos preparados para dejar de vivir en los niveles de conciencia habituales, si estamos dispuestos a vivir en un nivel de conciencia espiritual en el que estemos en sintonía con aquello de lo que a todo.

Si pensamos en lo que nos falta y acudimos a esta fuente universal pidiéndole que arregle las carencias de nuestra vida, solo conseguiremos enfocar nuestra creencia en lo que falta. De otra manera, el Antiguo Testamento dice: "Cual es tu pensamiento en tu corazón, tal es él". Si piensas en lo que falta, no te sorprendas si incorporas continuamente las carencias a tu vida. Si piensas en lo que siempre has sido, no te sorprendas si lo que siempre ha sido aparece una y otra vez en tu vida. Los pensamientos son energía. Y pensar "siempre ha sido así, no puedo hacer nada" es resistencia. Porque es lo que siento, la frustración. Quiero cambiar eso. ¿Cuál es mi sistema de guiado? Voy a ver en qué medida estoy en armonía con esta fuente, con la energía de la intención. ¿Qué grado de armonía tengo con ella?

La fuente de todo no sabe nada de lo que falta. No falta nada en esta fuente universal. Tú emanas de ahí. Tú eres una pieza de eso. Si siempre piensas en lo que los demás quieren para ti y no hay carencia de ellos, los llamamos parientes. Escribiré un libro algún día que se titulará: "Tus amigos son la forma en que Dios te compensa por tus parientes". [Aplausos] Por cierto, les conté lo mismo a sus parientes y ellos aplaudieron aún más fuerte. Porque un amigo es alguien delante de quien podemos pensar en voz alta. Un amigo no es alguien que te plantea exigencias y que te dice lo que deberías hacer o dejar de hacer. A menudo, cuando queremos tener afinidad con alguien, hablamos con ellos y luego lo que ocurre es que empezamos a hablar con otras personas de lo que ellos quieren para nosotros. Despreciamos lo que quieren para nosotros, nos enfadamos con ellos y luego nos sorprende que lo que ellos quieren para nosotros nos acosa constantemente.

Sobre las personas auto-realizadas, Abraham Maslow dijo: "La diferencia entre las personas auto-realizadas, las que funcionan al nivel más alto, y el resto del mundo es que las personas auto-realizadas tienen que ser lo que pueden ser". Las personas auto-realizadas tienen que ser lo que pueden ser. ¿Qué podemos ser? ¿Qué podemos ser?

Quiero proponerles que cojamos un par de prismáticos mágicos. Esos prismáticos e imaginar que miro a través de ellos hacia la fuente de la que provengo. Al principio he planteado una pregunta: ¿De dónde vengo? La respuesta es: procedo de un campo de energía. Una partícula se formó en ese campo y se convirtió en todo lo que necesito para este viaje físico. Mi nacimiento y mi muerte estaban allí, mi estatura, el color de la piel, la caída del cabello, todo lo que ocurre en este cuerpo físico se determina desde allí. Pero ya estaba determinado antes de que esa fuente alcanzara el mundo de lo material.

Uno de los grandes maestros que he tenido era un hombre llamado P. Daniel, y él tenía una observación sobre el hecho de estar en el espíritu. Las palabras "en espíritu" dan lugar a la palabra "inspirado". Y lo expresaba así: "Cuando estás inspirado en espíritu, cuando te impulsa un objetivo elevado, un proyecto extraordinario, todos tus pensamientos rompen sus cadenas, tu mente trasciende las limitaciones, tu conciencia se expande en todas direcciones y accedes a un mundo nuevo y maravilloso". Luego dijo algo muy profundo: "Las fuerzas latentes que no imaginabas que estuvieran a tu alcance, las fuerzas latentes, facultades y talentos cobran vida y descubres que eres una persona mucho mejor de lo que nunca habías soñado". Estas palabras hacen que se me salten las lágrimas de lo conmovedoras que son. Cuando estás inspirado, cuando estás en espíritu, cuando estás en espíritu, creas. Cuando creas, todo funciona.

[Música]

A mi maestro en la India, Nisargadatta Maharaj, una vez alguien le dijo: "Hay guerras en Pakistán, hay personas en dificultades, personas que mueren de hambre. ¿Cómo puede decir que la auto-sanación es posible? ¿Cómo puede vivir en paz con todo lo que está pasando?". No saben qué dijo él a su discípulo. Y dijo: "En mi mundo, no, nunca ocurre nada malo". Porque, idea tan luminosa, no puedes caer lo bastante enfermo para remediar la falta de abundancia de tantas personas. Lo único que puedes hacer para ayudar, como explicaré más adelante, es conectar con esta.

Les aconsejo que si no están creando, si se preguntan cuál es su objetivo, como tanta gente que se pregunta: "¿Cuál es mi objetivo?" y dice: "No sé cuál es mi objetivo". Y saben cuál es: tus pensamientos sobre tu objetivo son el intento de tu objetivo de reconectar contigo. Cuando alguien quiere dejar de fumar, la gente le dice: "Eso es muy difícil". Y eso es resistencia. ¿A quién le interesa hacer cosas difíciles cuando existen cosas fáciles como fumar? Cuando la gente me dice: "He estado pensando en ello", le respondo: "Sigue pensando en ello". O sigue pensando. ¿Quieres perder peso? No dejes de pensar en ello. Centra tu atención en ello. Papá te de esos pensamientos, porque el proceso de pensar en ello forma parte de tu conexión con ello. Al final, conectas con ello y empezarás a actuar en consecuencia. Pero para empezar, debes pensar en ello.

El principal objetivo que puedes tener en la vida. Yo tenía una chaqueta que colgaba de la puerta del armario. La chaqueta tenía todos los bolsillos arrancados. Los había cortado con una cuchilla de afeitar porque alguien me había dicho que la última chaqueta que te pongas no necesita bolsillos. Así que ustedes no se están llevando nada en los bolsillos, ¿verdad? Cada vez que entraba en mi armario y miraba esa chaqueta raída, sin bolsillos, era un recordatorio: "Algún día tendrás que llevar puesta esa chaqueta que no necesita bolsillos".

¿Qué hacemos con nuestra vida? Nuestra vida es como un paréntesis en la eternidad. Es una fuente infinita de materialistas. Eres una partícula que contiene todo lo que necesitas en la vida y luego cierras el paréntesis. ¿Qué puedes hacer con la pizza? No puedes llevarte nada contigo. Viniste de ninguna parte (nowhere en inglés). Aparece ahora aquí, pero no guía (no-where). En inglés, todo es lo mismo. Solo es cuestión de espaciado y hacia dónde crees que vas. De vuelta, no vas ningún sitio. No vas a ninguna parte. De ninguna parte al aquí y ahora, a ninguna parte. Todo es lo mismo. Lo único que puedes hacer con tu vida es entregarla.

Cuando la gente me pregunta: "¿Qué puedo hacer con mi vida?", mi respuesta es invariablemente la misma: "Busca una manera de ser útil". Busca una manera, la que sea, da igual que sea servir helado en Alaska o criar caballos. Se monta nada, igual. Una vez vino a verme una mujer que quería adoptar un niño de Moldavia. No sé ni dónde está. Lo busqué en el mapa. Moldavia. Vio una carita en un programa de un canal local, creo que era de la Y. Y no podía dejar de pensar en esa cara. Pasó a tener un objetivo. Empezó a vivir la vida con un objetivo. Se fue a Moldavia, de regreso con su hijita. Se trata de ser útil, de una manera u otra, de entregar tu vida. Y la forma de hacerlo es aparcar el ego y entender que vivir con un objetivo no se consigue por casualidad, sino alineándote con tu objetivo.

Hay que ignorar a otras personas cuando nos digan lo que debemos hacer. Eso es lo que Ivan Illich no hizo. Hay que ignorarlos. No hace falta pelearse. Uno puede decir: "Gracias por tu opinión, te la agradezco, es muy útil, nunca lo había visto de ese modo, lo tendré en cuenta". Así se manejan todos los conflictos. ¿Puedo unirme a esta energía de la fuente o no? En cuanto empezamos a ir por mal camino, perdemos de vista el objetivo. Debemos imaginarnos a nosotros mismos rodeados por las condiciones que queremos crear. Esa es la primera cara de la intención.

La segunda cara de la intención es, sin duda, una de mis preferidas: acallamos la cara de la bondad. Mi intención es vivir en paz con todas las personas que me rodean, incluidos todos mis parientes. Esa es mi intención. Tengo la determinación de llegar a ese estado en mi vida. ¿Cómo se consigue eso? De nuevo, hay que examinar la resistencia, los pensamientos y decirnos: "Voy a ser, voy a ser". Y la bondad.

Y hasta ayer fuimos al cine. Cuando volví a casa, había un hombre en la calle en Boston. Era un sin techo y era obvio que padecía una discapacidad psíquica. Tenía una tacita y pedía unas monedas. Lo miré. Siempre envío una bendición silenciosa a estas personas. Pasé de largo y pensé: "Vas a dar una conferencia sobre la bondad". Así que regresé. Llevaba unos cuatro dólares en monedas en el bolsillo y tuve que perseguirlo. Había bajado por unas escaleras, estaba sucio y no hablaba bien. Cogí las monedas y las eché en su tacita. Fue como si le hubiera dado a ese hombre un millón de dólares. Me seguía sin dejar de darme las gracias con lágrimas en los ojos por un sencillo acto de bondad.

No estoy insinuando que ustedes tengan la obligación de dar dinero a todas y cada una de las personas que se lo pidan, pero pueden darles una bendición silenciosa, pueden dedicarles una sonrisa en vez de utilizarlos como un motivo para sentirse mal. Y saben que tienen que hacer esto también con todos sus familiares, sobre todo con sus hijos y sus padres. Hay que reflexionar, pues cada vez que nos asalta un sentimiento que no sea de bondad, lo que hacemos es abandonar la fuente y adoptar la conciencia del ego.

Se han realizado estudios fascinantes. Saben lo que es la serotonina. La serotonina es un neurotransmisor que se produce en el cuerpo, en el cerebro. Cuanto más tenemos, mejor nos sentimos. Nos da una sensación de bienestar. [Música] Esta sensación es lo que los antidepresivos están diseñados para estimular. Los fármacos que se han popularizado tanto están concebidos para estimular la producción de serotonina. Es muy difícil medir el nivel de serotonina. Se mide a partir de los metabolitos de la orina. Cada vez las mediciones son más precisas.

Según un estudio fascinante y muy reciente, toda persona que es objeto de un acto de bondad ha incrementado su nivel de serotonina simplemente por haber sido objeto de un acto de bondad. Además, su sistema inmunitario se fortalece por haber recibido esa dosis de amabilidad. Eso en cuanto al receptor. Además, toda persona [Música] que realiza un acto de bondad, todo aquello que constituye un acto de bondad...

Esta fuente universal no puede ser otra cosa que lo que es. No es una cosa encerrada en sí misma. Crea constantemente y usted es el creador incesantemente y trata su creación con bondad. Esta fuente puede crear mundos, crear planetas y sistemas. Y cuando miramos por el microscopio o por el telescopio, es imposible decidir cuál de los dos ofrece una visión más grandiosa. Es imposible, porque ambas nos llevan hacia el infinito. Y esta es la fuente que crea mundos y los crea a ustedes. Porque pudiendo crear cualquier cosa, ¿iba a crear algo que no la trate con bondad? Algo como aguacates. No, gracias. No quiero aguacates. Porque iba a hacer algo así. No tiene por qué. Puede crear cualquier cosa.

Esta fuente de la que todo emana, si llevas a cabo un acto de bondad hacia quien sea, pero sobre todo hacia tus seres más próximos o hacia desconocidos a los que diriges una simple sonrisa o un acto generoso. Si dices: "Puedo permitirme 25 centavos, puedo permitirme un dólar, voy a volver sin darle mucha importancia al asunto". Tus niveles de serotonina aumentan en ti en la misma medida en que aumentan en el receptor y tu sistema inmunitario se fortalece. ¿Quieres fortalecer tu sistema inmunitario? Sé amable.

Pero hay algo aún más impresionante que esto. Me emociono al hablar del tema porque esto me deja de una pieza. El observador de un acto de bondad, el observador de un acto de bondad, ve incrementado su nivel de serotonina y reforzado su sistema inmunitario solo por encontrarse dentro del campo de energía de alguien que actúa con bondad. Ver a alguien ser amable con otra persona es como recibir una dosis de un antidepresivo.

La tercera cara de la intención es sencillamente el amor. Nuestra visión del mundo depende mucho del respeto que sentimos por nosotros mismos, del amor que nos tenemos. Cuando confías en ti mismo, confías en la sabiduría a la que debes tu existencia. Cuando no confías en ti mismo, cuando no te amas, estás negando tu propia divinidad y, en consecuencia, atrayendo justo lo contrario de lo que representa. Está fuera. Esta es una fuente de amor, una fuente de profundo respeto. No crea nada hacia lo que no sienta un gran amor. Si no sientes ese amor por ti mismo, no puedes entregarlo a los demás. ¿Quién puede dar lo que no tiene para sí? ¿Quién puede...?

Emplear la metáfora de una naranja. Si exprimes una naranja, obtienes el zumo de naranja porque es una naranja. Eso es lo que contiene. Y cuando te exprimes a ti mismo, cuando alguien te presiona, dice algo de ti que no te gusta, y tú sacas ira, odio, amargura, tensión, miedo, ansiedad, depresión, inquietud y estrés. No es culpa de quien te exprime. El instrumento que usa o el momento en que lo hace no tiene nada que ver con eso. Tiene que ver con lo que llevas dentro. Si no sientes amor por ti mismo, no estás confiando en la sabiduría que te creó.

En cuanto a la idea de poder respetarte en todo momento, ¿cómo se consigue esto? Es pasando de la vida en un estado de cooperación más que de competencia, considerando que un ser que es amor en acción. Con una de las cosas que incluyo en el remite cuando le contesto una carta a alguien encima de mi nombre y mi dirección es "Amor en Acción". Eso tenemos que ser: amor en acción. Se trata de proponernos y de decirnos a nosotros mismos: "Soy un ser pleno, soy perfecto tal como fui creado. Soy un ser pleno, soy perfecto tal como fui creado". Y procedo de una fuente que no solo determinó la forma de mis ojos y de mi cuerpo, el color de mi piel y mi estatura. Procedo de una fuente que además tenía una idea magnífica sobre quién debía ser yo.

Y lo intuimos. Eso no puede concluirse, no puede realizarse, no puede crearse si no nos encontramos en un estado de amor. Cuando se dice que nuestro estado no es de amor, bueno, cada vez que juzgues a otro ser humano, no lo defines a él con tu juicio, te defines a ti mismo con alguien que necesita juzgar. Y yo te llamo idiota. Eso no te convierte en idiota, me convierte a mí en alguien que necesita etiquetar a otras personas. Soren Kierkegaard, el gran teólogo danés, dijo: "Cuando me pones una etiqueta, me niegas el juego de las parejas".

¿Están mis pensamientos en armonía con esa fuente de la que provengo? Porque deben saber que cuando lo están, aparece la gente adecuada y los acontecimientos adecuados suceden. Todo lo que necesitamos, en lo que Carl Jung llamaba sincronicidad, que es casi como lo que ocurre cuando te encuentras en un estado de amor sin resistencia, una colaboración con el destino. De modo que juzgar a otra persona no significa más que "necesito juzgar". No la convierte en aquello de lo que la acusamos.

Quiero decirles a todos y cada uno de ustedes una cosa sobre el amor y el amarse a uno misma: la auténtica nobleza, una auténtica nobleza no consiste en ser mejores que nadie, sino en ser mejores de lo que éramos. Ser mejores de lo que éramos. Solo puedo decirles, al hablarles a mi edad, que no soy mejor que ninguno de los telespectadores, ni mejor que nadie de los presentes en este hermoso teatro. Pero sé con certeza que soy mejor de lo que era en casi todos los aspectos en que eso puede apreciarse. Lo sé. Y no lo sé como ser humano, como escritor, como padre, como abuelo, como todo aquello que soy en la vida. Soy mejor de lo que era.

Dice el amor. No fue la cuarta cara o venda. La intención es la cara de la belleza. Aquí tenemos una fuente, una fuente que representa la verdad última. Es la fuente de la que todos emanan. No es invisible, amorfa. Las partículas por sí mismas no crean otras partículas. Nuestro estado natural es la belleza, la alegría, la serenidad. Deseo experimentar la belleza. ¿Saben la manera de incorporar la belleza a la vida? Es decir: "Yo solo la traigo y sigo el camino de menor resistencia". Sigo el camino de menor resistencia. ¿Por cuál es ese camino? El que nos lleva a estar lo más alineados posible con esta energía.

Pero en 1978 se me presentó una gran oportunidad, una de las mejores de mi vida. Una organización llamada YPO, la Organización de Presidentes Jóvenes, me invitó a Viena, Austria, en una época en que "Tus zonas erróneas" y "Evite ser utilizado" encabezaban todas las listas. Me invitaron a dar una conferencia. De todos aquellos presidentes, yo tenía 38 años y me aferraba al ego más de lo que he aprendido a estar con el paso de los años. Para mí, fue un honor ir allí. Había leído un libro cuando iba a la universidad y cuando daba clases lo utilizaba. Se llamaba "El hombre en busca de sentido". Su autor era un superviviente del Holocausto, Viktor Frankl. Él decidió que tenía que sobrevivir al Holocausto para poder contar su historia. Ese era su objetivo.

Llegué a Viena y me enteré de que el pequeño Wayne Dyer, un chiquillo que vivió en hogares adoptivos y trabajó para conseguir todo lo que tenía en la vida, estaba en la misma lista de conferenciantes que Viktor Frankl, el hombre en busca de sentido. Me quedé sentado boquiabierto. Recuerdo lo que dijo Rumi: "Vende tu ingenio y compra asombro. Mantente en un estado de asombro". Yo estaba maravillado para encontrarme en la misma sala, por no hablar de la misma lista, la misma discusión, frente a esos presidentes, que ese hombre, a quien le habían quitado todo, era un psiquiatra y se lo habían llevado a un campo de concentración en la Alemania nazi. Describía cómo había sobrevivido. Los nazis le daban un cuenco de sopa que no era más que agua caliente en la que a veces había bichos flotando, con una cabeza de pescado para darle el sabor. Eso era todo lo que comía a diario. Él describía la belleza, no la rabia, porque muy pronto descubrió que la rabia, el rencor y el odio son energías bajas que siempre debilitan. Aprendió a encontrar la belleza en una cabeza de pescado que flotaba. Debemos ser capaces de encontrarla en todas partes. Y la belleza es la verdad. La verdad y la belleza son la misma cosa. Encuéntrenla en todos los sitios que puedan.

La siguiente cara de la intención es la que denomino expansividad. Mi intención para esto es expresar el genio que hay en mí. Me encanta una cosa que escribió Buckminster Fuller: "Todo el mundo es un genio al nacer, pero el proceso de vivir nos ha tonto". ¿Qué les parece? Esta fuente es una fuente expansiva. Es una potencia en formación. Y nosotros debemos ser una potencia en formación. Debemos mantenernos en un estado de expansión. Por estado, en el que nos vemos tal y como nos ve esta fuente universal. Todos somos genios.

Einstein decía que la imaginación es más importante que el conocimiento. Más importante que el conocimiento. También dijo algo muy profundo: "Lo único que quiero hacer es aprender a pensar cómo piensa Dios. Todo lo demás son detalles". No son más que detalles. ¿Cuánto tiempo perdemos la vida con los detalles? Este programa habla de aprender a pensar, a sentir y a expresarnos como nuestra fuente, como la energía de la fuente. Pero hay que prestar atención en nuestro interior a todos los pensamientos que entrañan dudas.

Hopkins dice en "El Poder contra la Fuerza" que todos aquellos que son considerados genios poseen algo llamado humildad radical. Pero no presumen, no se jactan de lo genial que son. Solo saben que proceden de una fuente y que están aquí por algo. He conocido a personas que creen que el hecho de que soy capaz de hablar en público o de sentarme a escribir me convierte en un genio. Amigos, si mi coche no arranca, abro el capó y me pongo a buscar el "on-off" con la esperanza de encontrar un interruptor ahí. Por lo demás, soy una nulidad absoluta cuando se trata de arreglar cosas. Y me gusta que sea así, lo fomento. No quiero gastar mi energía arreglando puertas mosquiteras. Y lo he dejado bien claro. Hay un desfile de reparadores de puertas en mi vida.

Tuvo la manera de permanecer dentro de este campo de expansión es alinearse con la energía espiritual que en realidad es el genio del que provenimos. Tú eres un genio. Una de las cosas más importantes que podemos hacer es buscar el genio en otros.

La siguiente cara de la intención es la cara de la abundancia. En la cara de la abundancia, vuelvo a lo que decía antes: esta fuente creativa reacciona a nuestra creencia en la escasez haciendo realidad nuestra creencia. Si creemos, sabemos y estamos seguros de que no podemos traer la abundancia a nuestra vida... Esta noche están escuchando a alguien que conoce la abundancia. Siempre he sido capaz de crear abundancia en mi vida. Cuando era pequeño, todos los demás niños de los sitios donde viví, incluso cuando volví a casa de mi madre, recogían botellas de refrescos, botellitas de Níjar y de Pepsi, de Coca-Cola, y recibían dos centavos por cada una que devolvieran. Yo era un experto en recoger botellas. Podían materializar botellas así, sin más. Teníamos hornos que quemaban carbón. Yo iba a casa de la gente a sacar la ceniza del horno y llevarla al callejón. Iba a la tienda y, como mi imaginación siempre daba vueltas a la abundancia, les llevaba a la compra a las viejecitas. Saben lo que hago hoy en este momento: como punto, bebo este refresco y saco las cenizas y les llevo la compra a las ancianitas, pero a una escala mayor.

Si yo pudiera, la fuente y le dijera: "No tengo lo suficiente". Esta fuente no sabría reaccionar. Esta fuente es una reserva inagotable. Es como el mar. Puedes sacar 50 millones de litros de agua del mar cada hora, o hoy sacar un dedal. Al año, al mar le dará igual. No notará la diferencia, porque todo vuelve a esta fuente. Cada vez que camino, vaya a donde vaya, esta misma mañana me he encontrado centavos de diez centavos. Es una fortuna. Diez centavos. Esos son cinco botellas. Siempre que me agacho y me doy cuenta de que cada vez está más lejos, me agacho y recojo esa moneda y siempre digo: [Música] "Gracias, Dios, por este símbolo de la abundancia que siempre fluye a mi vida". Ni una sola vez digo: "Porque solo 10 centavos, necesito mil dólares, porque solo me das 10 centavos". Me recuerda la historia de una anciana que tenía esa mentalidad. Iba caminando por la playa con su nietecito de la mano cuando, de pronto, una ola enorme surgió del mar, se tragó al niño y se lo llevó sin dejar rastro. Siga la anciana cayó de rodillas y rezó: "Dios mío, por favor, devuélveme a mi nieto. ¿Cómo es posible? Es el peor momento de mi vida. Por favor, devuélveme lo". De repente, llegó otra ola y, ¡paz!, ahí estaba, a sus pies. El sin techo alzó la mirada y dijo: "Esto". Llevaba un gorro.

La cara de la abundancia implica que no hay que acudir a esta fuente en busca de lo que falta, pues ella no sabe de eso. No falta nada. Esta fuente, la fuente de todo, no sabe de carencias. Cuando le dices: "Por favor, dame lo que me falta", ella solo reforzará tu creencia de que te falta algo. Tienes que acudir a esta fuente con una sensación de abundancia, de gratitud, darle las gracias por lo que eres, verte a ti mismo como alguien que atrae la abundancia y está dispuesto a cederla a otros.

La última de las caras, la séptima cara de la intención, es lo que yo llamo la cara de la receptividad. Mi intención es incorporar a personas ideales y relaciones ideales en mi vida. Esta fuente universal, a mi juicio, es un modelo de igualdad de oportunidades. No saben nada, no nada, acerca de la falta de receptividad. No es algo que esté presente en ti pero no en ti. No juzga a una persona como mejor que otra. ¿Son ustedes receptivos? ¿Son receptivos a los demás?

Esto funciona muy bien. Mi secretaria y yo, Maya, que está sentada ahí arriba en el palco, lleva conmigo 25 años. Que no logro librarme de ella por más magia que invoco, ella no deja de aparecer. No saldría adelante sin ella. Nos dirigíamos a una conferencia, creo que en Chicago. Si salíamos de Florida, llevábamos siete cajas de libros como equipaje. Era la época en que podías llevar lo que quisieras en el avión. Teníamos que un vuelo en una aerolínea de la que yo era cliente platino o algo así, y nos enteramos de que el vuelo se había cancelado. Ya habíamos facturado las cajas. Nos enviaron a otra compañía en la otra punta de la terminal. Fuimos hasta allí con las siete cajas en un carrito y en el mostrador de la nueva compañía había una mujer con el ceño fruncido, como diciendo: "No van a embarcar esas cajas en el avión". Lo tenía decidido. No estaba receptiva en absoluto a esta idea.

Tengo una actitud con la que me enfrento a estas situaciones de la vida. Si me topo con una camarera malcarada o con un recepcionista de hotel que me pone las cosas difíciles, para mí son oportunidades estupendas de ejercitar el poder de la intención. Puedo mostrarme receptivo con esas personas, conseguir que acaben comiendo de mi mano. No se trata de adoptar una actitud falsa o artificial, sino de confiar en que si me muestro receptivo y transmito amor y bondad a esas personas, estoy en sintonía con mi fuente. Si estoy en armonía, compenetrado con la energía de la fuente, puedo ganarme un aliado. Mi secretaria estaba a punto de saltar, pero le dije: "Maya, ni una palabra". Me acerqué a la mujer, me puse a hablar con ella. Sabía, porque lo veía en su lenguaje corporal, que iba a decirme: "Solo pueden facturar dos cajas por persona, tendrán que dejar tres aquí". Pero eso no entraba para nada en mis planes. Entonces abrí mi maletín, saqué el libro, lo firmé y dije: "Por favor, acepte esto. Le agradezco mucho que nos admita".

En este vuelo y comencé a hablarle en un tono muy cortés, explicándole que nos habíamos quedado sin vuelo, que tenía que dar una charla en Chicago. Despliegue toda la amabilidad de que fui capaz, me mostré receptivo y abierto con ella, y al final de este diálogo, ella estaba preguntando: "¿No tienen más cajas? ¿Algo más que deseen facturar? ¿Algún niño o algo así?". Nos dio asientos en primera clase, se ofreció cuanto podíamos desear, y todo porque yo había sido receptivo con ella, por abrir un espacio de receptividad.

Desplegamos la receptividad cuando practicamos la paciencia infinita, cuando nos convertimos en la persona que deseamos atraer. Debes de ser lo más para los demás que para ti mismo. Debes imaginar que ya estás conectado con la persona adecuada, imaginarte a ti mismo desde el final, imaginar que aparecen en tu vida todas las personas adecuadas, comportarte como si ya las tuvieras delante, porque esa es la fuente. Lo cierto es que ya las tienes delante.

Cuando estoy escribiendo y me encuentro en el espacio que estoy definiendo ahora, cuando me encuentro en este espacio, les aseguro, señoras y señores, que las personas que necesito acuden. Casi llega a un punto en que me abruma lo maravillosamente que esto funciona, incluso me abruma que todos ustedes estén aquí. Publicamos un pequeño anuncio que decía: "Benita Boston, por favor, ven a Boston". No hay una canción así, y todos ustedes lo hicieron. Son miles, fíjense, han llenado este hermoso lugar con sus vestíbulos, hay gente por todas partes, incluso a miles de kilómetros que también están aquí.

Cuando estoy escribiendo, mis ojos se posan en un libro que lleva 20 años en la estantería sin que lo mire. Entonces paso junto a él y el libro se cae. ¿Qué es eso? Lo recojo y es exactamente lo que necesitaba. El teléfono suena y es justo la persona adecuada.

Cuando llegas a este estado de receptividad, bondad, amor, belleza, abundancia, cuando llegas a este estado, el universo conspira contigo para crear a las personas adecuadas, las cosas necesarias, todo aparece. No es el ego, no soy yo quien lo hace, se trata de abandonarse en el movimiento de rehabilitación. Llamamos a esto "dejar hacer" y "dejar en manos de Dios". Dejar hacer. Tenemos un socio importante. Si supieras quién te acompaña en todo momento por esa senda que has elegido, nunca volverías a dudar que esto da resultado.

Confío en que una vez hayan aprendido a conectar con la intención, como he estado explicando en este programa, algo ocurrirá. Cuando salgan al mundo, descubrirán que su presencia ha influido en otras personas, e incluso sin que ustedes sean conscientes de ello. Cuando alcancen ese nivel, una de las cosas que pasarán es que empezarán a irradiar serenidad. "Y convencemos a los demás con nuestra presencia", dijo Walt Whitman. La gente se sentirá más tranquila en su presencia.

¿Alguna vez han estado con un grupo de personas cuya compañía les da buenas vibraciones al instante? Les hace sentir bien consigo mismos, sólo por estar en la misma habitación que ellas. Eso es lo que ocurrirá. También hay personas que cuando están cerca dan ganas de salir corriendo porque irradian una energía muy baja. Hay quienes me dicen: "Las demás personas siempre me bajan la moral". Intento superarlo. "Si supieras cómo es mi familia, si vieras la gente con quien vivo, no dirías estas cosas". Yo les replico: "Las personas de baja energía no pueden bajar de la moral, y tienes baja la energía porque tú odias a la gente por odiarte, te enfadas con la gente por enfadarse contigo, juzgas a la gente por juzgarte, rebajas tu energía al nivel de los demás".

"Ese hombre", dijo, "haz de mí un instrumento de tu paz". No dijo: "Envíame paz". Francesco no dijo: "Necesito un poco de paz". Cuando es caso de paz, pero si esto no es más que paz, no da otra cosa. Haz de mí un instrumento de esto, deja que me convierta en ello.

Cuando conectamos con la intención, con el campo de intención, como les he descrito aquí, nuestra presencia infunde vigor a otras personas. Les vienen ganas de hacer las cosas, de escribir, hacer música, de filmar. El profesor Holland, a quien no le encanta esa película, no es porque sea una gran película, aunque a mí me lo parece, sino porque todos tenemos "Rocky". ¿Cuántos han visto "Rocky"? Se acuerdan con Sylvester Stallone. Uno sale del cine y por más que desde el boxeo piensa: "¡Llevo un Rocky dentro!". Todos lo notamos en momentos así. Tenemos la sensación de que nuestra presencia hace a los demás sentirse conectados y edificados. Nuestra presencia hace a los demás sentir que tienen un objetivo, nos impulsa a la grandeza.

También tenemos un impacto en la conciencia de toda la humanidad. Los nativos americanos decían: "No hay un árbol cuyas ramas sean tan insensatas como para luchar entre ellas. Todos somos ramas de un árbol llamado humanidad".

[Música]