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Arrepentimiento por el Brexit: ¿Fue un error salir de la UE? | DW Documental

DW Documental42:26

Transcription

[Música] El 23 de junio de 2016 marcó un hito en la historia mundial. Por primera vez, un país votó a favor de abandonar la Unión Europea. El Reino Unido ha votado por la salida de la Unión Europea. Tras el Brexit, Europa se sumió en el caos y años después el pueblo británico sigue pagando las consecuencias. ¿Qué opinas del Brexit? El Brexit es una porquería. ¿Qué beneficios ha traído? En realidad, es del Brexit. Todos los precios han subido. Eso es todo lo que hay que decir. Eso es lo que hemos vivido. Brexit. Al con él.

Antes del referéndum de 2016, el excéntrico Boris Johnson era el principal abanderado del Brexit dentro del Partido Conservador. Debemos recuperar el control de este país. ¿Me oyeron los de atrás? Un lema: recuperar el control. Repetido por otra figura destacada de la campaña del Brexit, el líder del partido nacionalista UKIP, Nigel Farage. 4 años después del referéndum llegó lo que Farage bautizó como el día de la independencia del Reino Unido. Por fin se consumó el Brexit. Pero, ¿a qué precio? ¿Qué beneficios trajo el Brexit? Ha destapado mucha corrupción dentro del gobierno, eso seguro. Pero no creo que el Brexit haya traído ninguno de los beneficios que prometían. No he escuchado a nadie calificar esto de un éxito. Sí, hay gente, mi hermano es uno de ellos, que dice y dirá hasta el día de su muerte: Esto fue lo correcto para el país. [Música]

Desde el referéndum, el Reino Unido ha vivido una rápida sucesión de primeros ministros, cuatro de los cuales se vieron obligados a demitir. El país se sumió en una profunda inestabilidad política. El partido conservador, abocado a la crisis y el populismo de derechas en auge. Hoy el Reino Unido está al borde de la recesión. La pobreza aumenta y ha dejado de ser la quinta economía del mundo. ¿Qué beneficios ha aportado el Brexit a este país, si es que ha traído alguno? Creo que ha aportado quizás una idea de lo que el país tiene que hacer por sí mismo en este momento, porque el Brexit, evidentemente, ha complicado aún más nuestros desafíos y por eso tenemos la mirada puesta, por así decirlo, en lo que hay que hacer. Pero, como ha anotado en la pausa antes de responder, no es nada fácil. [Música] Yes, there's going to be a crisis, [Música] a crisis in society. [Música]

En el Reino Unido muchos están indignados, tanto quienes votaron por permanecer en la Unión Europea como quienes votaron por salir. También existen profundas divisiones dentro del partido laborista y también en el seno del Partido Conservador. No veo ninguna ventaja derivada del Brexit. No hemos logrado controlar mejor la inmigración, que fue una de las razones principales por la que la gente quería salir de la Unión Europea. La pesca, un tema que desata muchas emociones, no se ha visto beneficiada en absoluto. Nuestro comercio, sin duda, no ha mejorado y, por supuesto, nuestra libertad de movimiento se ha visto restringida y hemos sufrido muchas consecuencias adversas. [Música]

La primera promesa incumplida del Brexit: recuperar el control de las aguas británicas. Durante la campaña de 2016, el nacionalista Nigel Farage apareció en el río Támesis para mostrar su apoyo a los pescadores que luchaban por abandonar la Unión Europea. [Música] Boris Johnson también los apoyó recorriendo el país, visitando puertos desde el Mar del Norte hasta el Canal de la Mancha y prometiendo prosperidad a la industria pesquera británica. [Música]

Hastings, un pequeño e histórico puerto pesquero en el canal de la Mancha, enfrente de Francia. Aún es temprano cuando los pescadores regresan tras faenar 6 horas en el mar. Creyeron en las promesas del Brexit y la gran mayoría votó por abandonar la Unión Europea. 9 años después se sienten traicionados. Muy poco. ¿Qué pescaron? Hay algunas platijas, cuatro lenguados, media caja de raya y una de pinta roja. Muy poco, probablemente 50 libras. Con eso no se puede vivir. Dos personas. Bueno, somos tres conmigo en la orilla, así que no hay sueldo esta semana. Volvemos al pan con mermelada. El bacalao, uno de los peces más populares del Reino Unido, casi ha desaparecido de las aguas británicas. No es raro que los pescadores regresen con las redes vacías. Quedan menos de 10 de estos históricos botes pesqueros de madera. En 2016 había 40. [Música]

Uno de los aliados de Boris Johnson, el secretario de medio ambiente, Michael Gove, se reunió con los pescadores de Hastings en 2018. Les prometió que tras el Brexit, las 12 millas náuticas del Reino Unido quedarían reservadas exclusivamente para los pescadores británicos. Pero el Reino Unido nunca recuperó el control de esas doce millas. Al contrario, la situación ha empeorado desde entonces. En aguas británicas hay más superarrastreros que nunca. Más de 1700 buques industriales de la UE operan en estas aguas y pescan a diario cientos de toneladas de pescado con enormes redes de arrastre. La industria pesquera no obtuvo con el Brexit nada de lo prometido y una de las razones es el sentido común de la economía. La pesca es un sector muy relevante desde el punto de vista político por las comunidades que habitan en la costa, pero en la práctica no es muy trascendente para la economía del Reino Unido. Los pescadores británicos están indignados con el gobierno que otorga miles de licencias a buques de la Unión Europea. [Música]

Por eso luchan en Hastings con la ayuda del experto Jeremy Percy para salvar sus barcos, sus conocimientos y tradiciones. Sea cual fuera el acuerdo, no lo sé ni me interesa. Solo sé que ha causado la desaparición de muchísimos negocios y comunidades pesqueras. Y eso es imperdonable porque tenemos una historia que se remonta a 1000 años. Esto es historia, esto es tradición, esto es cultura, esto es patrimonio, esto es seguridad alimentaria y nadie tiene derecho ni debería intentar regalarlo o destruirlo de ninguna manera. Es insultante.

La segunda gran promesa del Brexit fue que aumentarían las inversiones en el seguro médico británico conocido por sus siglas NHS. Durante la campaña de 2016, Boris Johnson recorrió el país en un autobús luciendo este mensaje: Si el 23 de junio votamos a favor de abandonar la UE, podremos recuperar el control de 350 millones de libras semanales y gastarlas en nuestras prioridades de nuestro país, incluido el Servicio Nacional de Salud. Entonces, se siente estafada completamente, sobre todo cuando prometieron mejorar el sector de la salud. Mire cómo está ahora el NHS. Nunca ha estado tan mal bajo ningún gobierno y este gobierno lo ha convertido todo en una auténtica basura. Para ser honesta, mentían al decir que transferíamos 350 millones de libras semanalmente a la Unión Europea. Una excelente estrategia de campaña porque al decir 350 millones, los defensores de la permanencia en la Unión Europea replicaron: "Es mentira, son solo 250". Una suma que para el votante medio sigue siendo demasiado alta, así que no es un buen argumento. [Aplausos]

En la actualidad hay manifestaciones casi permanentes frente a los hospitales de todo el país. El NHS está al borde del colapso. La infraestructura se desmorona. La salud carece de fondos suficientes. Hay escasez de personal y los salarios están congelados. La gente está pasando por momentos difíciles y no son excepciones. Algunos hospitales incluso han creado bancos de alimentos para su personal porque reconocen que el salario no alcanza para vivir. Muchas enfermeras vinieron de España, Portugal, Italia y algunas también de Francia para trabajar aquí porque siempre hemos tenido trabajo. Tenemos una alta tasa de vacantes porque el trabajo es duro y la gente no quiere hacerlo. Tras el Brexit, esa cifra se redujo drásticamente, pasó de 1000 al mes a unas 90. En esta sala no hay suficiente personal, no hay suficientes médicos ni enfermeras, no está bien organizado. El sistema de salud público está siendo desmantelado, está siendo destruido y ahora están aquí para una foto con la prensa. En realidad, aquí no hay prensa. ¿Quiénes son ellos? Boris Johnson nunca cumplió su promesa de financiar el NHS. Las repercusiones son evidentes. La promesa de aumentar los fondos para el NHS fue clave y el hecho de no cumplir esa promesa supuso un gran revés, una enorme decepción para la gente, porque revela hasta qué punto nos preocupamos por los demás.

La tercera promesa del Brexit: recuperar el control de las fronteras británicas. En 2016, el líder del UKIP, el partido por la Independencia del Reino Unido, Nigel Farage, criticó abiertamente la inmigración, convirtiéndose en un tema clave para los votantes. Recuperar el control fue, sin duda, un lema populista, porque sugería a la gente que la raíz de sus problemas económicos, laborales y sociales residía en la falta de control sobre su propio destino y que al abandonar la Unión Europea obtendrían un mayor control sobre su destino, especialmente en cuestiones como la inmigración, algo que les preocupaba profundamente. [Música]

Cotwolds es una zona rural muy apreciada por la élite política y mediática londinense. [Música] Es el lugar de Andy Wigmore, el exdirector de comunicaciones de Nigel Farage. Sus lemas no son del todo correctos, no reflejan la realidad. Eso les da igual. Así son las campañas. En cualquier elección, no importa en qué lugar del mundo, la gente capta diferentes cosas. Mucho de lo que se oye en una campaña es ruido blanco. Sencillamente no llega, no se asimila. La gente no entiende, no le importan esas cosas. Pero habrá uno o dos mensajes: "Ah, eso me gusta". La gente se volvió loca con el afiche de Farage con las masas de migrantes. Es repugnante, dijeron muchos. Pero convocó los temores de ciertas personas reforzando sus posibles prejuicios y se dijeron: "Sí, yo pienso lo mismo". Me pregunta si está bien o mal. Y yo le digo que es una campaña. Hacer campaña es como estar en guerra. Se trata de vender tu producto de la mejor manera. Diría cualquier cosa para que compres mi producto. Nigel Farage obtuvo muchos votos en las regiones agrícolas del este de Inglaterra. Tras la ampliación de la Unión Europea en 2004, cuando se sumaron 10 nuevos países, muchas pequeñas localidades duplicaron su población con la llegada de trabajadores de Europa del Este. Fueron estas regiones las que votaron abrumadoramente a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Creían que si abandonábamos la Unión Europea vendría menos gente. Pero lo que en realidad ocurrió es que los que venían de la Unión Europea han sido reemplazados por gente procedente del sur de Asia y de África. Los británicos siguen rechazando empleos mal pagados que los inmigrantes aceptan en sectores como la agricultura, la construcción y la sanidad. Como resultado, desde 2021 la inmigración legal se ha duplicado. De 300.000 inmigrantes legales al año, la cifra ha ascendido a más de 700.000. En otras palabras, lo contrario de lo que prometía el Brexit. Solo en los últimos dos días, más de 11 personas. La realidad es que en 2024 apenas 37.000 personas cruzaron el canal de la Mancha en busca de asilo. Los partidarios del Brexit condenan enérgicamente las llegadas de estos botes, alimentando la confusión que existe entre migración legal e ilegal. [Música]

Yo comparto casi cínicamente esa sospecha y no creo que esto sea exclusivo del Reino Unido. De hecho, creo que lo vemos en toda Europa: que esa cruenta campaña en torno a la inmigración irregular está diseñada en parte para desviar la atención del aumento de la inmigración legal. Y es que todos enfrentan los mismos desafíos en el mercado laboral y ningún gobierno, con la posible excepción de Alemania, intenta librar un debate honesto acerca de este tema. [Aplausos] [Música]

Creo que estoy molesto con el resto del país. Estoy un poco decepcionado de que haya llegado a esto. Así es como me siento y es lo que expreso con mis palabras. [Música] [Aplausos] [Música]

La generación mayor, la gente que ni siquiera estará para vivir esto, está arruinándole la vida a la generación más joven como la mía. Ni siquiera podemos votar, ni siquiera podemos cambiar nuestro futuro. Es realmente indignante.

La cuarta promesa incumplida del Brexit: restaurar la soberanía del país. Una idea respaldada por el sueño de una Commonwealth revitalizada. Los entusiastas del Brexit incluso le dieron un nombre: Gran Bretaña Global. Un Reino Unido liberado del mercado común, sin las trabas de las regulaciones europeas y capaz de disfrutar de un comercio sin restricciones con sus socios históricos de la Commonwealth y el resto del mundo. Siempre fue extraño pensar que se podría poner en marcha un programa para una Gran Bretaña global, abandonando la alianza que tenemos literalmente a la puerta de casa, es decir, la Unión Europea. Siempre fue una idea un tanto extraña. Nos prometieron un acuerdo comercial con Estados Unidos. Dijeron que sería un acuerdo fácil y no solo no lo tenemos ahora, 8 años después del Brexit, sino que ni siquiera está en perspectiva. [Música]

Este modelo de desregulación al estilo estadounidense fue ideado por un pequeño grupo neoliberal. Inspirados por la antigua colonia británica convertida en paraíso fiscal, querían convertir Londres en un Singapur a orillas del Támesis, un estado soberano con menos impuestos y una economía con escasa regulación. Algo que nunca llegó a hacerse realidad. El Reino Unido en los últimos 7 años ha descubierto que no existe la soberanía absoluta. De hecho, un país excluido ahora del principal bloque económico y comercial vecino tiene incluso menos soberanía real que cuando formaba parte de él. Porque vemos que al firmar acuerdos de libre comercio o cualquier otro marco regulatorio, el Reino Unido por sí solo no es suficientemente fuerte como para imponer normas que otros acepten. No es lo suficientemente poderoso como para poder negociar acuerdos de libre comercio beneficiosos y terminamos teniendo que aceptar regulaciones, acuerdos y normas establecidas por los actores más grandes. La realidad duele y estoy seguro de que aún queda mucho por descubrir. [Música]

Existe una especie de fatalismo británico al respecto. Nosotros lo decidimos así y ahora hay que afrontarlo. Es como un matrimonio que no funciona. En lugar de pensar que uno puede divorciarse y que eso sería mejor para todos, pensamos: "No, ya lo decidimos, mejor aguantamos". De lo contrario, pensarán que somos estúpidos. Pero es que ya piensan que somos estúpidos. [Música]

No lo puedo creer. Hola, Stanley. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Dos años. ¿Cómo estás? Tras el Brexit, Stanley Johnson, padre de Rachel y Boris, se reencontró con la parte francesa de su familia. Incluso decidió nacionalizarse francés. Hoy visita a su prima Andrée Boon, que vive en el castillo familiar. Entonces, Stanley, ¿recuerdas a tu abuelo? No, ese es nuestro abuelo. Nuestro abuelo. No pensé que el Brexit llegara a hacerse realidad. No, para mí fue una sorpresa. Sí, sí. Aunque Boris estuvo implicado. Sí, bastante implicado. Solo un poco, ¿no? Bastante. Así que me convertí en ciudadano francés como un gesto simbólico, solo un gesto simbólico. ¡Y alá!, miren esto, el documento de identidad. Estoy orgulloso, muy contento. Para mí fue una cuestión sentimental, pero de alguna manera también fue una declaración política. Unos meses después del Brexit podía decir: "Tengo mi propio vínculo con la Unión Europea". El Brexit no cumplió con sus principales promesas a pesar de los esfuerzos de cuatro primeros ministros. [Música]

Todo comenzó el 20 de febrero de 2016 cuando el primer ministro David Cameron anunció el referéndum, abriendo así la caja de Pandora. Se aproxima una de las decisiones más importantes que este país enfrentará en muchos años: Permanecer en una Unión Europea reformada o salir de ella. La intención de Cameron anunciando el referéndum era frenar el auge del UKIP, el Partido Populista y nacionalista liderado por Nigel Farage. Pero los acontecimientos dieron un giro inesperado. Aunque se declaró en contra de abandonar la Unión Europea, no logró convencer a su propio partido. Cuando finalmente dijo: "Por supuesto que tenemos que votar por la permanencia", lo miraron con cara de pocos amigos. Así que en lugar de terminar con 70 diputados rebeldes dispuestos a votar a favor de la salida, que era con lo que contaba, de repente tenía 130 en su contra. Esto desató una especie de reacción emocional en el partido conservador que divisó la oportunidad de expresar su descontento con todo aquello que les disgustaba de la Unión Europea durante los últimos 25 años. Así es como Cameron perdió el control del proceso. Farage salió victorioso. David Cameron hizo todo lo posible por detenerlo, pero fracasó. Iré al palacio a presentar mi dimisión. Así que el miércoles por la noche tendremos un nuevo primer ministro en el edificio que está detrás de mí. Muchas gracias. Se marcha el primer ministro que puso en marcha el Brexit. [Aplausos] Brexit significa Brexit y vamos a coronar el proceso con éxito.

Tras un año de debates, Teresa May viajó a Bruselas para negociar la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. [Música] En el momento que ocurrió y hubo que cumplirlo, comenzaron a manifestarse todos los problemas internos, porque nadie sabía realmente qué quería ni cómo llevarlo a cabo. Y no existía ningún plan. Y creo que fue interesante que reveló también los peligros de los referendos. La ausencia de una hoja de ruta para el Brexit generó un caos permanente en el Parlamento británico. Las disputas se prolongaron durante 3 años. Teresa May presentó tres veces un acuerdo de retirada negociado en Bruselas [Música] y las tres veces fue rechazado por los parlamentarios. Una vez más, no hemos podido aprobar la salida total de la Unión Europea. Las implicaciones de la decisión de la Cámara son graves. Nos íbamos a ir, pero en realidad no nos íbamos a ir. Iba a ser un Brexit en la teoría, pero en la práctica seguiríamos atados a todo lo demás. Seguiríamos sujetos a todas las normas. Eso es, me temo, lo que la señora May acabó intentando hacer. Y ese fue el momento clave en el que perdió esa última votación. No me retiro con rencor. Y así se marcha la segunda primera ministra del Brexit, sino agradecida por haber tenido la oportunidad de servir al país que amo. [Música]

Dos meses antes de la dimisión de May, Nigel Farage había capitalizado la crisis gubernamental en su propio beneficio. Fue el claro ganador de las elecciones europeas de 2019, las últimas en las que participaría el Reino Unido. Salieron elegidos 29 diputados del partido del Brexit que había fundado recientemente Nigel Farage. Otro duro revés para el partido conservador enfrentado a elegir a otro primer ministro para sustituir a May. El partido cae en picada, lleva una desventaja de 20 o 30 puntos en las encuestas de opinión y necesita una respuesta. Alguien equiparable a Farage en carisma, en capacidad comunicativa y en su habilidad para decir cualquier cosa que convenciera a la gente. Y ese hombre era Boris Johnson. Yo tenía muy mala opinión del señor Johnson. Sabía que de convertirse en primer ministro, eso podría llevarme a mí a romper con el partido conservador, porque consideraba al señor Johnson, como ya dije, un charlatán y un mentiroso patológico y no lo quería como líder de mi partido. Así que cuando se convirtió en líder del partido en julio de 2019 y en primer ministro, muchos de nosotros estábamos muy preocupados por las consecuencias que eso podría acarrear.

El caos en el Parlamento solo aumentó cuando Boris Johnson invocó el fantasma de abandonar la Unión Europea sin un acuerdo. Un grupo de diputados conservadores rompió filas con su líder. Uno de ellos fue Dominic Grieve, quien pidió un segundo referéndum. Fue inmediatamente expulsado del partido junto con otros 20 diputados rebeldes. Este parlamento debe hacerse a un lado y dejar que este gobierno haga realidad el Brexit o presentar un voto de confianza y enfrentarse al día de la rendición de cuentas ante los votantes. Boris Johnson jugó una baza arriesgada. Tras conseguir un acuerdo de última hora con la Unión Europea, convocó las tan esperadas elecciones generales. Vamos a trabajar para que este año haya crecimiento y prosperidad. Implementemos el Brexit, amigos. Fue un triunfo para Johnson. Obtuvo el 44% de los votos y la mayoría absoluta en el Parlamento. Con el viento a favor, una semana después, logró persuadir al Parlamento británico para que aceptara su acuerdo de retirada de la UE. [Música]

Había llegado la hora de que los parlamentarios británicos abandonaran el Parlamento Europeo. Una vez más fue el populista Farage quien marcó la pauta, autoproclamándose maestro de ceremonias. Amamos a Europa, simplemente odiamos a la Unión Europea. Esto es globalismo contra populismo. Y puede que condenen el populismo, pero les cuento algo curioso: Se está volviendo muy popular. Les vamos a decir adiós. [Aplausos] [Música]

No importa los obstáculos que encontremos en el camino, sé que tendremos éxito. Hemos escuchado la voluntad del pueblo. Boris Johnson nunca tuvo ni idea en realidad de qué quería hacer con el Brexit. No tenía ni idea de qué haría una vez que se convirtiera en primer ministro. La firma del acuerdo de retirada de la Unión Europea marcó el inicio de un año de transición en el que Londres y Bruselas renegociaron más de 700 acuerdos comerciales. [Música]

Frente a Boris Johnson se encontraban la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y su negociador en jefe, Michel Barnier. Negoció este nuevo acuerdo con nosotros hasta la última frase, hasta la última coma con pasión y atención al detalle. Firmamos el acuerdo que se convierte en un acuerdo internacional legalmente vinculante. Se compromete con el acuerdo internacional. Unos meses después dice: "Respecto a Irlanda, no vamos a cumplir esa parte". Ese fue el momento en que perdí todo respeto por el equipo sentado frente a nosotros. Estos hombres y mujeres que negociaban con nosotros no estaban a la altura de la tarea. Johnson no estaba a la altura de la tarea que se habían impuesto ellos mismos, una tarea que requiere como mínimo respeto por los demás negociadores que se sientan frente a ti y respeto por tu propia firma. Así que la gran aventura de Boris Johnson de salir a buscar acuerdos de libre comercio por todo el mundo estaba muerta desde el principio. Ninguno de los sueños que se escondían detrás del voto del Brexit resultaron viables en la práctica. Westminster estaba paralizado y Boris Johnson cuestionado incluso por los partidarios de la línea dura dentro de su propio partido. La pandemia de COVID-19 asestó el golpe de gracia. Con más de 200.000 muertes, el Reino Unido fue uno de los países más afectados de Europa. Entonces estalló el escándalo del Partygate. El Daily Mirror

Publicó fotos de Boris Johnson celebrando una fiesta en Downing Street número 10 el 13 de noviembre de 2020, poco después de haber prohibido él mismo las reuniones sociales. ¿Podría el primer ministro informar a la Cámara si hubo una fiesta en Downing Street el 13 de noviembre?

Primer ministro: No, pero estoy seguro de que pasara lo que pasara, en todo momento se siguieron las instrucciones y las reglas. [Música]

Bien, esto es todo, amigos. Gracias a todos por venir tan temprano esta mañana. Muchas gracias a todos. Gracias. Fue esta mentira que pronunció frente a sus colegas dentro del mismo parlamento la que precipitó su caída. Se marcha el tercer primer ministro del Brexit. [Aplausos]

Como primera ministra me centraré en tres prioridades. Reduciré los impuestos para recompensar el trabajo duro y fomentar un crecimiento e inversión impulsados por las empresas.

Desde su llegada a Downing Street, Liz Truss priorizó implementar la promesa de soberanía del Brexit. Esto se traduciría en una economía neoliberal al estilo estadounidense con drásticos recortes de impuestos. Pero esta agenda desató el pánico a los mercados financieros, los mismos mercados que ella esperaba conquistar. Hubo quienes presentaron un plan económico que luego fue rechazado rotundamente por el mercado internacional. Ocurre que los países que tienen más comercio internacional con Gran Bretaña escuchan la opinión de los mercados internacionales. Pero una vez que explotó la economía británica, estas personas intentaron responsabilizar del fracaso a la llamada élite británica de izquierdas. Pero el motivo del fracaso fue que el mercado internacional dijo: "No, 1 + 0 no es igual a 2. Y si se proponen muchos recortes impositivos, pero no recortas el gasto general, acabarás teniendo un grave problema".

Fue un festín para la prensa sensacionalista. ¿Quién duraría más? ¿La lechuga o Liz Truss? Ganó la lechuga. Liz Truss se ve obligada a dimitir tras solo 49 días en el poder. La primera ministra con el mandato más corto en la historia británica. Se marcha la cuarta primera ministra del Brexit.

Hemos pasado por toda la gama de posibles primeros ministros con diferentes posturas sobre el Brexit. Todos intentando coronarlo con éxito, pero ninguno lo consiguió. Si fueran racionales, concluirían que no era una empresa con grandes probabilidades de éxito, pero algunos no lo ven así. La inflación se disparó, la pobreza y la indignación pública también, pero los conservadores se negaron a ceder.

Buenos días. Acabo de visitar el palacio de Buckingham y he aceptado la invitación de su majestad, el rey, para formar gobierno en su nombre.

Una de las primeras promesas de Rishi Sunak fue frenar la inmigración. Firmó un acuerdo con Ruanda que permitiría al Reino Unido deportar a ese país de la Commonwealth a los solicitantes de asilo que hubieran entrado ilegalmente en el país después del primero de enero de 2022. Una medida aplicable a 52.000 personas. En julio de 2023, el gobierno instaló en Portland, en el Canal de la Mancha, una barcaza que era en realidad una prisión flotante para migrantes a la espera de ser enviados a Ruanda. [Música]

La gente siente que les han contado muchas mentiras. Esto ha causado mucha polarización y la barcaza es un excelente ejemplo de ello. Es un símbolo, en realidad, de muchas de las dificultades y eso que ven aquí es la solución. No puede ser una respuesta humana y civilizada. Tanto grupos internacionales de derechos humanos como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se manifestaron en contra del plan.

El Brexit ha desatado una cierta desinhibición a la hora de criticar las instituciones jurídicas internacionales, pero lo que considero destacable es esta aceptación casi generalizada de que se puedan hacer demostraciones de fuerza amenazando con incumplir las obligaciones de los tratados internacionales cuando se considere conveniente. La derecha también está a favor de que el Reino Unido abandone el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Uno de ellos es Matthew Goodwin del conservador Instituto Legatum. Es uno de los cerebros detrás del último partido político de Nigel Farage, Reform UK.

Nigel Farage es tan poderoso y fuerte como antes del referéndum del Brexit. Ha salido en los medios de comunicación tradicionales, ha participado en programas de televisión muy populares, vistos por siete u ocho millones de personas. Tiene más dinero, ha limpiado su reputación, los acontecimientos lo han validado. La pérdida del control de las fronteras, la migración masiva que alcanza las 700.000 personas. Fundado a principios de 2020, GB News se describe como el canal de noticias británico y Farage es su principal estrella. Usa su programa para criticar al Partido Conservador por haber incumplido las promesas del Brexit. No pasa una semana en que no critique la inmigración y abogue por la retirada del Reino Unido del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

¿Acaso el Brexit ha puesto fin a la desilusión política? Para nada. De hecho, ha revalorizado aún más la imagen de personas como Nigel Farage, dándoles mayor importancia que antes.

Esta mañana hablé con su majestad el rey para anunciarle la disolución del Parlamento. El rey ha accedido a esta demanda. Celebraremos elecciones generales el 4 de julio. El 4 de julio de 2024 se marcha el quinto primer ministro del Brexit. Keir Starmer del partido laborista obtuvo una victoria aplastante en las elecciones generales. Pero tras 14 años en el poder, el colapso del Partido Conservador abrió las puertas del Parlamento a los populistas de derecha. Tras siete intentos fallidos, Nigel Farage entró en Westminster junto con otros cuatro diputados de su partido Reform UK.

Probablemente nos encaminamos hacia una prolongada guerra civil ideológica sobre el significado de conservadurismo. Y esa guerra se librará entre los conservadores nacionales, por un lado, que priorizan la reducción de la inmigración, se oponen a la corrección política progresista, protegen la identidad nacional y son escépticos hacia las grandes empresas y, por otro lado, los conservadores del establishment.

Otra figura que ha abrazado este cambio hacia un conservadurismo radical es la ex primera ministra Liz Truss. [Música]

En una entrevista televisada con Steve Bannon, ex ideólogo de Donald Trump, explicó: "Quería reducir los impuestos y el tamaño del Estado". Y a esa gente no les gustó mi plan, pero aprendí que estos son los amigos del establishment burocrático. Son los amigos del Estado profundo y colaboran con burócratas. Hay muchos más en Gran Bretaña que aquí en Estados Unidos. Estos quieren mantener las cosas como están. A la gente en Gran Bretaña eso no les gusta. Quieren un cambio, pero están frenando ese cambio y por eso necesitamos un arma más eficaz. Creo que es extremadamente peligroso que políticos supuestamente convencionales hablen en estos términos. Desplaza, por así decirlo, el centro de gravedad de un sistema político hacia la derecha. Dado que vivimos en una sociedad multicultural y multiétnica, ese tipo de discurso es incendiario, puede generar una mayor polarización social y a la larga podría llevar a que algunas personas, aunque sean individuos aislados, cometan actos violentos. Es muy preocupante. [Música]

La razón principal del Brexit, además de la campaña de los populistas y nacionalistas, Farage y algunos más, además del apoyo de algunas personas de la ciudad, del apoyo de las redes regionales y del apoyo de las redes estadounidenses, la razón principal es la indignación social por múltiples razones. Debemos ser cuidadosos con lo que yo llamo el sentir popular y no confundirlo con el populismo. El populismo no es lo mismo que ese sentir popular. Debemos escuchar a la gente, comprender y dar respuestas. Creo que tienes razón. Espero que el nuevo gobierno tenga el valor de reconstruir estos vínculos, de reconstruir los puentes con Europa. [Música]

Yes, we fix it. We're going to find out what's wrong and it won't take that long. Yes, we're going to fix it. We're going to make it smarter, cleaner, fairer, safer, cheaper. So much better cuuse we know what we're doing. Though we've never got it right before, then there won't be a crisis, not a fullblown crisis. Well, maybe just a little, [Música] just a very small one. [Música] Till the next