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Finanzas Corporativas: Riesgo Sistemático (Beta)

San Nico17:10

Transcription

Bienvenidos a un nuevo video de finanzas. En este video, voy a tratar de explicar de la mejor forma posible de qué se trata el riesgo sistemático y por qué es importante para los inversionistas.

Supongamos que el inversionista tiene una cartera donde va a realizar su inversión. Desde niños, probablemente nos enseñaron de que no era una buena idea tener todos los huevos invertidos en la misma canasta, porque si, por ejemplo, esa canasta se nos pierde o se nos rompe, perderíamos toda la inversión que hemos realizado en ella. Por lo que lo que hacemos habitualmente es poner los huevos en diferentes canastas, es decir, el principio básico de la diversificación en un portafolio. De este modo, lo que le pase a una de esas canastas no le afecta a la otra.

Este martillo simboliza el riesgo propio de la inversión, el cual puede afectar negativamente cualquiera de las canastas, dejando intacto lo que ocurra con la otra. Al inversionista sofisticado no le importa esta amenaza, porque él, siguiendo los principios de la economía, tiene enormemente diversificada su inversión. Por lo que si una de sus canastas es perdida, o quizás más de alguna de ellas, será alguna canasta de las muchas que él ya tiene, la pérdida de una de esas canastas representa un pequeño porcentaje de su portafolio, el cual será recuperado por los huevos que existan en las canastas que no sufrieron perjuicio.

Cuando el inversionista tiene diversificada su inversión en muchas canastas, este riesgo propio, simbolizado por la desviación estándar, queda totalmente eliminado, es decir, tiene un valor de cero. Pero este inversionista no debe confiarse en que su inversión está libre de riesgo, porque debemos recordar que estas canastas no se encuentran en el o en el limbo. Siempre hay algo, una estructura que la sostiene. Ese algo al que yo me refiero corresponde a la estructura de mercado, simbolizada por la mesa que sostiene todos los huevos de la inversión.

Entonces, planteo la siguiente problemática: ¿Qué pasaría si no son los huevos los dañados por el martillo, sino que el daño lo recibe la estructura que sostiene toda la mesa? Ese daño potencial que podría dañar el sistema completo es el conocido por el riesgo sistemático. Tratemos de imaginar en nuestra mente lo que ocurriría en una situación real si esta hacha logra romper el soporte de la mesa. No importa en qué canasta estén los huevos, todas las canastas caerán y, mayormente, casi todos los huevos se romperán. Es por eso que el inversionista le tiene miedo solamente a este tipo de riesgo, porque si ocurre que se rompe la estructura del sistema, él no puede escapar de la pérdida que ocurrirá al romperse dicha estructura. Afortunadamente, no todos los huevos se romperán, porque dependerá de la canasta que lo sostenga. Habrán algunas que son más débiles y romperán todos los huevos de su interior, pero quizás hayan otras más robustas donde se rompan menos huevos.

Entonces, para entender de mejor forma esta metáfora, démosle sentido de la vida real a cada uno de sus componentes. Los huevos simbolizan el dinero que el inversionista tiene para invertir. En cambio, las canastas representan cada una de las industrias. Por ejemplo, esta canasta podría ser de transporte y otra canasta podría pertenecer al retail, como los supermercados, quizá. Y una tercera canasta podría ser la industria de la diversión o el entretenimiento. La mesa puede asociarse al país donde esas industrias operan, o bien a mercados determinados que las engloban.

El riesgo propio puede verse en la administración de la industria o la administración de cada una de las empresas, los costos de las materias primas, la estructura del mercado, cómo son los competidores, cómo son los clientes, etcétera, etcétera, etcétera. En cambio, el riesgo sistemático representa contados fenómenos, como por ejemplo, la tasa de interés libre de riesgo. Como todas las empresas deben financiarse a esta tasa más un spread entregado por el banco, si esta tasa sube, inmediatamente todos los créditos se encarecerán, sin importar qué empresa los pida. También puede ser catástrofes naturales, como terremotos, huracanes, que ocasionan un gran daño a una cantidad muy grande de empresas o incluso que impidan el funcionamiento correcto del país. Tenemos cambios políticos, como cambio de presidencia, cambio de la ley, cambios de golpe de estado, por ejemplo, cambios de régimen. Todo lo que tenga un gran impacto a nivel de país. Y el riesgo sistemático por excelencia son las crisis económicas, que puede ser del mismo país o bien provocadas por economías más avanzadas. Cuando el flujo monetario se detiene, todas las empresas van a ver perjudicada su rentabilidad, algunas más que las otras.

Eso lo vamos a ver en el siguiente cuadro. La siguiente gráfica ayudará a entender el coeficiente Beta, es decir, el número. Es importante distinguir cuál es la diferencia entre que el beta sea de una vez, dos veces, 0,5 veces. Y vamos a tratar de explicarlo de la mejor manera posible con esta gráfica, la cual comenzaremos entendiendo los porcentajes del eje vertical es la rentabilidad: 8%, 6%, 4%, 2%. En el eje horizontal tenemos varios instrumentos de inversión de acuerdo al modelo CAPM, cuyo beta alimenta de manera directa. Siempre debemos considerar la inversión libre de riesgo, que siempre tendrá un beta de cero, porque el sistema no lo afecta. También tenemos la inversión de referencia en el mercado, que siempre tendrá un beta de una vez, porque el beta es una medida de riesgo relativa al mercado. Por lo tanto, el riesgo del mercado, que es uno, es la base para medir los demás betas. Y es seleccionado arbitrariamente tres industrias que me han parecido interesantes para mostrar en este análisis: la industria de la diversión o el entretenimiento, la industria de la ropa y la industria de la comida. Los betas, como pueden ver, dicen que el de la comida tiene menor riesgo sistemático, 0,5 veces, es menos arriesgada. La ropa tiene el mismo riesgo del mercado, por lo tanto, tiene el mismo comportamiento y tiene el mismo nivel de exigencia. Y la industria de la diversión, por ejemplo, tendrá un beta de 1,5 veces, que es superior al beta del mercado, por lo tanto, tendrá una exigencia mayor y también una volatilidad mayor.

Finalmente, necesito que sea entendido que cada cuadrito que aparece en la gráfica representa un 1% de rentabilidad. Entonces, podemos comenzar. La inversión libre de riesgo, supongamos que entrega un 2% de rentabilidad. Este 2% puede verse siguiendo la línea donde topa con la inversión, o bien contando que hay dos cuadrados: 1% + 1% es igual a 2% de rentabilidad, que no tiene ningún riesgo sistemático. Después tenemos la inversión del mercado, que tiene una rentabilidad del 6%. Seguimos la línea donde toca con el 6%, o bien contamos que tiene 6 cuadrados de 1% cada uno. La primera observación que debe hacerse para entender el beta es que el mercado está premiando 4%. ¿Cómo se calcula eso? El premio del mercado es lo que paga el mercado por sobre la tasa libre de riesgo. Nosotros podemos apreciar en esta gráfica que el mercado está pagando 4% que la tasa libre de riesgo no. Porque el beta tiene una relación directa con este premio de mercado del 4%.

Comencemos con la industria de la comida. La comida tiene un beta de 0,5 veces el mercado. Por lo tanto, si el mercado con una vez tiene que premiar 4%, la comida, por ser menos arriesgada que el mercado, se puede dar el lujo de premiar al inversionista con la mitad de lo que premia el mercado. Si el mercado premia 4%, ¿cuál es la mitad de 4%? 2%. Y a eso sumémosle la rentabilidad libre de riesgo. Por lo tanto, la rentabilidad del mercado de la comida, según el modelo CAPM y utilizando el beta, es de 4% en total.

Para la industria de la ropa es bastante sencillo, porque como la exigencia o el riesgo es lo mismo que la del mercado, tiene que premiar igual que el mercado. La ropa debe generar 4% adicional por sobre la libre de riesgo, y si le sumamos el 2% de la tasa libre de riesgo, nos enteramos que de manera natural la ropa debe rentabilizar lo mismo que el mercado.

Para el caso de la industria de la diversión, que es más arriesgada que el mercado, esta industria debe premiar 1,5 veces lo que premia el mercado. Si el mercado premia una vez equivalente a 4%, utilicemos una ayudita. La comida premia con 2%. Entonces, si sumamos el 0,5 con el 1, tenemos el 1,5 de la industria de la diversión. Por lo tanto, la diversión debe premiar con cuatro del mercado y dos adicionales de la comida, o sea, la empresa de la diversión o la industria debe premiar con 6%. 1, 2, 3, 4, 5, 6. Y le sumamos la tasa libre de riesgo. Por lo tanto, la diversión debe rentabilizar 8%.

Siguiendo la gráfica, uno no debe dejarse engañar con estos resultados, porque uno pensaría que la mejor inversión estaría en la industria de la diversión, porque entrega la rentabilidad más alta. Esto es mitad verdadero. Esto ocurre con veracidad cuando al mercado le va bien, o sea, va en aumento, porque como el beta es mayor al del mercado, cualquier aumento que el mercado tenga, la diversión tendrá 1,5 veces ese aumento. Pero no hay que olvidarse que el beta es una medida de riesgo, por lo tanto, la probabilidad de ganar es la misma que la de perder. O sea, que si, por ejemplo, hay una crisis económica y el mercado baja su rentabilidad, la industria más afectada será la de la diversión.

La industria de la comida no se ve muy atractiva porque tiene una baja exigencia de rentabilidad, pero esa baja exigencia se traduce en un escudo cuando la rentabilidad del mercado baja. La rentabilidad de la comida también va a bajar menos que el mercado. Por lo tanto, la comida tiene una volatilidad del sistema menor. En cambio, la de la diversión es mucho más grande, puede subir mucho, ganar mucho, pero también puede bajar de la misma forma en la que sube.

Finalmente, yo intenté de la mejor forma representar de una manera simple cómo es el beta de cada una de las industrias. Por ejemplo, en la realidad se cumplirá que el beta de la industria de la comida sea menor que el beta de la diversión. De una manera sencilla de explicar, probablemente sí lo sea por lo siguiente: si suponemos que hay una crisis económica donde en general haya menos empleo, donde haya menos sueldos, yo te hago la siguiente pregunta: ¿tú dejarás de comer comida? ¿Dejarás de ir a comprar tu almuerzo, tu desayuno a diario, o dejarás de ir al cine? ¿Dejarás de comprar videojuegos? ¿Dejarás de ir de viaje? Esa es la relación importante del beta que hay que entender.

Cuando ocurre un problema a nivel de sistema, a nivel de la estructura de la mesa, como habíamos dicho, y las opciones se limitan, la gente y las empresas están obligados a tomar una decisión. ¿Cuál será mi prioridad más importante? ¿La comida, la ropa o la diversión? Si seguimos el sentido común, será más importante comer. Los supermercados seguirán funcionando porque la comida es fundamental para la vida. Probablemente, una vez satisfecha la necesidad de comida, acto seguido venga la necesidad de ropa, de seguridad, de protección contra el frío, si, por ejemplo, el problema sistemático es un terremoto, etcétera. Y una vez satisfechas estas dos necesidades, recién nos podremos a pensar en diversión, en juegos, etcétera.

Sin embargo, no podemos afirmar al 100% que lo que yo acabo de decir sea verdad. La única forma de ser buenos economistas y hacer análisis certero sobre la realidad es mirando datos y no es dejándonos llevar por impresiones, por muy correctas que estas puedan parecer desde el punto de vista lógico.

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