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#MEDITACIÓN DEL DÍA- Nº36- “YO SOY” #CURACIÓN

Centro Metafísico31:55

Transcription

[Música] Estimados amigos, ¿cómo están? Reciban un gran saludo. Estamos el día de hoy muy contentos y saludables para realizar esta meditación del día, basándonos en este programa de meditación que hemos estado llevando a cabo. Y bueno, siempre que es posible, para tener toda esta posibilidad de esta colección de meditaciones dedicadas a aspectos divinos, estamos en un programa que está basado en los Judas, otras de Pattani Yala, y que es el primer tratado de meditación y yoga que nosotros podemos estudiar y en el cual todas estas escuelas de educación interna están basándose; y bueno, deberían de basarse en realidad. Todo esto también lo estamos trabajando de la mano de las enseñanzas del Maestro Saint Germain, en el Sagrado Libro del Yo Soy. Entonces, todas estas meditaciones quedan para que podamos seguir realizándolas, basándonos en este aspecto. El aspecto con el cual vamos a trabajar el día de hoy es el aspecto curación, lo cual es sumamente necesario. Es de acuerdo a las palabras del Maestro Hilario: la ciencia del amor, o la ciencia de devolverle el amor a nuestro sistema, a nuestro cuerpo, a nuestras emociones, a nuestra mente; y eso es sumamente necesario en estos días y siempre. Es un trabajo constante, todos necesitamos sanar, curarnos y mejorarnos. Entonces, vamos a comenzar, vamos a arrancar esta meditación.

Vamos a exponernos en un sitio donde nadie nos va a interrumpir, donde estemos lo más libres y disponibles posible; que estemos tranquilos, en paz, que podamos llevar a cabo la actividad de meditación en una postura correcta. Vámonos a disponernos en un sitio donde podamos sentarnos, ya sea en posición de flor de loto o ya sea en posición en una silla, que estemos cómodos y al mismo tiempo podamos estar en una posición muy firme, con nuestra cabeza, nuestra nuca, nuestro pecho y nuestro vientre también haciendo una línea recta, y todo esté bastante erguido para que podamos arrancar en este propósito. Vamos a comenzar a respirar, y vamos a respirar solamente por la nariz. Vamos a respirar a nuestro propio ritmo, a nuestro propio espacio, a nuestro propio tiempo. Podemos comenzar ahora a visualizar. Vamos a visualizar la presencia divina, el Yo Soy en cada uno de nosotros, que se puede también observar en pantalla. También el objetivo es que podamos visualizarlo en la pantalla mental de nuestro entrecejo, que es donde se produce la conciencia. De este modo podemos visualizarlos como esta lámina de la presencia Yo Soy, como un reflejo perfecto de esta lámina de la presencia Yo Soy, donde nos encontramos visualizando, nos con una presencia divina por encima de nosotros, que es un sol radiante al cual estamos conectados por medio del cordón plateado a nuestra cabeza.

Vamos a visualizar y vamos a realizar este ejercicio prodigioso que nos da el Maestro Saint Germain: visualizando el cuerpo como si fuera transparente. Vamos a visualizarlo de una sustancia transparente, y nuestro corazón vamos a visualizarlo como un sol dorado radiante. Vamos a ver que nuestro ser interior es este sol radiante, nuestro ser exterior es completamente transparente y se puede apreciar este sol interior dentro nuestro. Y ahora vamos a observar cómo esta presencia divina, nuestro Yo Superior, nos comienza a llenar; se comienza a llenar en nosotros, nos comienza a llenar de la cabeza a los pies. Íbamos a sentir intensamente ese contacto en nuestros, entre nuestro ser interior y nuestro ser exterior. Y ahora vamos a visualizar cómo todas las millones de células dentro de nuestro cuerpo, dentro de nuestro ser exterior, se comienzan a llenar de esta luz radiante que viene de nuestra presencia divina. Podemos visualizarle como focos, como foquitos, millones de foquitos que se van encendiendo como si fueran una serie de luces. Vamos a visualizar cómo nos va emocionando célula por célula, átomo por átomo, de esta sustancia luminosa de nuestra presencia divina. Seguimos llenando nuestro cuerpo con pura luz en cada célula de nuestra, de nuestra mente y de nuestro cuerpo, hasta que nos abarque completamente esta luz, en este baño de luz. Nuestra presencia divina nos va renovando cada célula de nuestra mente y de nuestro cuerpo. Es una radiante luz blanca lo que estamos recibiendo.

Y ahora, centrados en el corazón, podemos prescindir y decir: Yo acepto gozoso la plenitud de mi Magna Presencia de Dios, el Cristo Puro. Ahora siente el gran brillo de Toulouse e intensifica la en cada célula de tu cuerpo, decretando: Yo soy un hijo de la luz, yo amo la luz, yo vivo en la luz, yo soy protegido, iluminado, provisto y mantenido por la luz, y yo bendigo la luz. Esta recarga de luz es nuestra propia presencia divina. [Música] Tiene contemplación y adoración, como lo estamos haciendo, que la completa iluminación de la mente viene la salud de nuestro cuerpo, la fuerza que necesitamos en nuestro cuerpo, la paz, la armonía y el éxito en cada uno de los asuntos dispuestos en nuestra vida. Es conveniente esta recarga de luz todos los días, podemos hacerla tres veces. Y ahora vamos a ascender en nuestra conciencia por medio del cordón plateado hasta ubicarnos en nuestra alma, nuestra conciencia o aspecto alma, nuestro principio crístico del cual se desprende, como su cuerpo, siete esferas de conciencia, siete esferas que son los tesoros en los cielos de cada una de las cualidades de los rayos. La primera esfera es azul de bondad, la segunda esfera es dorada de sabiduría, la tercera esfera es rosa de amor, la cuarta esfera es blanca de pureza y ascensión, la quinta esfera es verde de curación y salud, la sexta esfera es oro rubí de paz y provisión, y la séptima esfera es violeta de libertad y perdón.

Vamos a centrarnos en la esfera verde, en la cual estamos inmersos. Toda esta luz verde llena y oscila a través de nuestra mente y nuestro cuerpo, nuevamente impregnando todos los átomos, todas nuestras células de arriba a abajo. [Música] Esta esfera oscila de un lado al otro y de arriba hacia abajo. Vamos a realizar la respiración rítmica para recibir esta cualidad divina en santo aliento: Inhalando por nariz: Yo Soy, inspirando la salud divina del rayo verde; reteniendo: Yo Soy, absorbiendo la salud divina del rayo verde; exhalando: Yo Soy, expandiendo la salud divina del rayo verde; sin aire: Yo Soy, proyectándolo a todo el mundo, la salud divina del rayo verde. Inhalando: Estoy inspirando la curación divina del rayo verde; reteniendo: Estoy absorbiendo la curación divina del rayo verde; exhalando: Estoy expandiendo la curación divina del rayo verde; sin aire: Yo Soy, proyectando la curación divina del rayo verde. Es importante saber que esta curación divina: cuando inhalamos, recibimos este rayo verde; cuando retenemos, visualizamos la parte del cuerpo, el órgano, la situación que requiera sanación, vamos a concentrar allí el rayo verde mientras retenemos ese aire y lo visualizamos en un verde intenso; cuando exhalamos, proyectamos esto a nuestro alrededor, este rayo a nuestro alrededor, y luego lo dejamos libremente. Y nadamos: Yo Soy, inspirando la sanación del rayo verde; reteniendo: Yo Soy, absorbiendo la sanación divina del rayo verde; exhalando: Yo Soy, expandiendo la sanación divina del rayo verde; sin aire: Yo Soy, proyectándolo a todo el mundo, la sanación divina del rayo verde. [Música]

Sintamos intensamente esta cualidad divina de la curación y de la sanación, y podemos pensar y sentir: Yo soy la resurrección y la vida de mi salud perfecta; Yo soy la resurrección y la vida de mi perfecta vista y oído; Yo soy la resurrección y la vida de mi dentadura perfecta; Dios es el centro de mi ser; Yo soy la verdad que me libera, ya la verdad es la salud y la curación en mi vida; esto es más poderoso y prevalece en mí; Dios es mi perfecta salud autosostenida; Yo soy salud y no acepto nada menor que la perfección en mi cuerpo; Yo soy la presencia de mi perfecta vista y oído; Yo soy el aliento perfectamente controlado de mi cuerpo; Yo soy la salud perfecta de cada órgano y célula de mi cuerpo; Magna Presencia de Dios, Yo Soy, gobierna mi cuerpo; Yo soy, disolviendo toda interferencia con la verdad, la verdad siempre se defiende; Yo estoy del lado de Dios y no me afecta ninguna apariencia; Yo soy la energía que fluye a través de mi mano derecha con la presencia todopoderosa y absorbente, consumiendo toda imperfección y devolviéndole a mi cuerpo su condición normal, pura y perfecta. Sintiendo esta salud y esta curación dentro de nosotros, sintiendo, sintiéndonos sanos y salvos, vamos a sellar esta meditación. [Música] Visualizando como desde nuestra alma, desde nuestra conciencia divina, se sella en nuestra mente y cuerpo, en nuestra vida, este rayo verde de la curación. Vamos a visualizarlo entonando el mantram de unificación, que es el Sagrado… a nuestra mente… o… [Música] [Música] 1 [Música] [Música] [Música] Y ahora vamos a entrar al Om para expandir estas ondas de curación en las mentes, en los corazones, en los cuerpos de todos los seres humanos, como ondas desde donde nos encontramos a nuestro alrededor. [Música] [Música] [Música] Y de esta manera, sintiéndonos saludables, tomamos conciencia de nuestra respiración, tomamos conciencia de todo lo que nos rodea, de lo que se encuentra a nuestro alrededor, y amorosa y dulcemente, cuando lo deseemos, podemos ir abriendo nuestros ojos. Y es así que hemos realizado esta meditación de la curación divina en nuestra meditación del día. [Música] Hasta la próxima y muchas gracias. [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música]