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Iniquidad A Profundidad (clase 1) Ana Mendez Ferrell & Ana Louceiro

Ana Méndez Ferrell & Emerson Ferrell57:21

Transcription

Buenos días a todos. Qué alegría estar con ustedes una vez más. Hoy es un día sumamente especial. Amén.

Entonces, vamos a orar esta mañana porque siento que viene un momento muy importante para cada uno de ustedes y la gloria de Dios está esperando desatarse en este día en una forma muy extraordinaria, con liberación, con entendimiento, con la luz de su espíritu. Así que, Padre, consagramos a ti este día, consagramos a ti esta transmisión, Señor, que todos los que están sintonizándose en este momento y los que van a estar sintonizándose más adelante, Señor, que cada uno de ellos sea poderosamente invadido del poder de tu Espíritu Santo. Que espíritu de revelación venga sobre ellos, Señor. Que espíritu de libertad venga sobre ellos. Abre nuestros ojos, Señor, para poder ver las cosas, Señor, que están dentro de nosotros, que quizás no las podemos ver con facilidad, Señor, en el nombre de Cristo Jesús. Amén.

Bueno, este tema, ser libres de iniquidad y en este caso a profundidad, es uno de los temas que yo considero pues más importantes para poder entrar a las dimensiones de la gloria de Dios y poder arrebatar para nosotros el destino que Dios tiene para nosotros. La palabra de Dios dice, "El Señor conoce a los que son suyos y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre del Señor."

Entonces, este es un fundamento. La palabra de Dios dice, "Este es el fundamento." Entonces, si la palabra de Dios dice que este es el fundamento, esto es algo que tenemos que poner suma atención en ello. Entonces, aléjese de iniquidad el que invoca el nombre del Señor. Desgraciadamente hemos venido arrastrando evangelios que están pues a medias en que la gente puede venir invocar el nombre del Señor y no importa cómo esté el corazón, pero a Dios sí le importa cómo está el corazón.

Y el Señor dice en Isaías, voy a leer un pasaje en Isaías 59 dice, "He aquí no se ha cortado la mano de Yahwé de modo que no puede salvar. Ni su oído se ha endurecido, de modo que no puede oír. Son vuestras iniquidades las que se interponen entre vosotros y vuestro Dios." Y luego dice más adelante en el versículo 8, "No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus pasos. Se abren veredas tortuosas. Cualquiera que ande en ellas no conocerá la paz. Por eso el derecho se aleja de nosotros y la justicia no nos alcanza. Esperamos luz y he aquí tinieblas, claridad y andamos en oscuridad y vamos palpando la pared como ciegos."

Entonces, esto es sumamente importante porque estamos en un momento en la historia en que hay muchísima gente que no tiene paz, que no sabe para dónde ir, que no tienen sus destinos claros, que no tienen eh eh la su claridad en las cosas que están haciendo en su futuro. Y es muy importante que entendamos que nuestras iniquidades, y ahorita vamos a entrar al tema de todo lo que esto significa, son las que hacen que la justicia no se pueda manifestar en nuestras vidas y que la estemos esperando luz y de repente vienen tinieblas. Y en estos momentos de la historia en que muchas cosas se están ajustando, muchas cosas están cambiando y Dios está decretando justicia desde los cielos, es necesario que estemos alineados con él.

Entonces dice aquí en la palabra continúa diciendo, dice, "Más aún la lealtad no se puede hallar, pues aún el que trata de apartarse del mal a sí mismo se hace presa." Y Yahwé lo vio con indignación que ya no existía la justicia. Observó que no había nadie y se asombró que no hubo quien se interpusiese. Así que puso su propio brazo por victoria. Y su misma justicia lo sostuvo. Desde el poniente temerán el nombre de Yahwé y su gloria desde el Levante, porque vendrá cual torrente encajonado, impulsado por el soplo de Yahwé. El que redime vendrá a Sion y quitará de Jacob la iniquidad, dice Yahwé.

En cuanto a mí, dice Yahwé, este es mi pacto con ellos. Escucha este pacto porque hoy se está cumpliendo esta escritura. Mi espíritu que está sobre ti y mis palabras que puse en tu boca no faltarán jamás de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia, dice Yahwé, desde ahora y para siempre. Cuando nos apartamos de iniquidad, tenemos la certeza absoluta que nuestra descendencia hablará las palabras de Jehová. Y cuando la palabra dice que hablarán las palabras de Jehová, no quiere decir que van a predicar simplemente, quiere decir que el cielo y la tierra se va a unir en ellos. Que la palabra que sustenta, que la palabra que trae provisión, que trae salud, que cambia todas las cosas, se va a manifestar a través de nuestra descendencia. Y hoy se está cumpliendo esta escritura en medio de nosotros.

Y es un honor para mí presentarles a mi descendencia, a Ana Luceiro Méndez de Platner. Ella está casada, ella es Luceiro de Platner y ella va a estar compartiendo con nosotros. Dios la ha metido en una profundidad muy muy poderosa en el entendimiento de lo que es la iniquidad. Y vamos a estar compartiendo esto en una forma muy poderosa yo y mi descendencia. Así que vamos a darle la bienvenida a Ana Luceiro. Anita, es una bendición que estés con nosotros y sabemos que Dios te va a usar con gran poder porque las generaciones es parte del diseño de Dios que vengan más poderosas que nosotros. Amén. Y es lo que debemos anhelar de nuestras de nuestra descendencia, que ellos sean más poderosos, que nosotros abrimos el camino y ellos van como en un trampolín mucho más adelante. Así que vamos a darle la bienvenida a Ana Luceiro. Anita, tienes la palabra.

Muchas gracias, ma. Pues es para mí un honor estar aquí compartiendo con ustedes. Para los que no me conozcan, como dice mi mamá, me llamo Ana Liro Platner, eh soy hija de Ana Méndez Ferrel y es realmente un honor poder estar sentada aquí y poderles compartir una administración increíble que ha estado sucediendo en mi vida y que está a la mano de las suyas también. Mi mamá cuando escribió el libro de iniquidad, obviamente nos los dio a nosotros para para que lo leyéramos. Finalmente, hace más o menos como 6 años, yo yo leí este libro y me pareció pues muy interesante. Eh, pero yo estaba en un momento, yo estaba en una en una posición en la cual yo solamente escuchaba y tomaba lo que a mi conveniencia me funcionaba. Yo solamente veía lo que quería ver. Yo solamente escuchaba lo que quería escuchar y lo peor del caso es que tenía un argumento perfectamente bien sustentado para cada área de mi vida que estaba desalineada de Jesús. Puedo darles ejemplos como mi abuso por más de 20 años del tabaco o irme de fiesta hasta que amaneciera, vivir en unión libre y fuera del matrimonio, hasta tener mi confianza absoluta en en tener un trabajo en vez de poner toda mi confianza en en Dios. Y voy a adentrarme en estos temas a medida que que vayamos avanzando.

Este que este año 2020 no solamente esto es algo que no me ha estado pasando solamente a mí, creo que todos hemos sido completamente sacudidos a diferencia de cualquier otro año. Este año yo tuve ojos para ver y tuve oídos para oír. Y les voy a leer un una pequeña parte de Mateo 13 del 11 al 15, donde Jesús está hablando y les dice, "Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, mas a ellos no les es dado, porque a cualquiera que tiene se le dará, pero al que no tiene aún lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo, 'De oído oiréis y no entenderéis, y viendo veréis y no percibiréis, porque el corazón de este pueblo se ha engrosado.' Y con los oídos oyen pesadamente y han cerrado sus ojos para que no vean con los ojos y oigan con los oídos y con el corazón entiendan, se conviertan y yo lo sano."

Y así era yo. Yo escuchaba sin entender o o peor aún entendía solamente lo que a mí me convenía entender. Y la realidad es que mis pecados estaban ahí enfrente de mí y yo ni siquiera era capaz de percibirlos. O sea, tenía el corazón completamente engrosado, tanto por mis pecados como por mis iniquidades. Uno de de mis libros favoritos en la Biblia es el libro de Job. Creo que todos los que hemos pasado desiertos y tribulaciones y pruebas nos nos sentimos reflejados en en muchas de las cosas que que Job vivió. Y hay una parte donde los compañeros de de Job están emitiendo sus juicios y esta es la parte donde le toca hablar a a Sofar y Sofar lo acusa de maldad. Esto es en el capítulo 11, en el versículo del 4 al 6. Y les voy a leer exactamente lo que dice. Dice Sofar le está hablando a a Job. "Tú dices, 'Mi doctrina es pura y yo soy limpio delante de tus ojos.' Mas, oh, quién diera que Dios hablara y abriera sus labios contigo y te declarara los secretos de la sabiduría que son de doble valor que las riquezas, conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece."

Y la realidad es que así era yo. Yo me creía justa, yo me creía una buena hija de Dios y la realidad es que no podía estar más equivocada. Y no tengo palabras para agradecerle a Dios todos los juicios y tribulaciones que hemos pasado este año, porque Dios ha tenido gran misericordia sobre mí y sobre mi familia. Y es con ese gozo que puedo estar sentada aquí enfrente de ustedes y poderles compartir esto que ha estado sucediendo, que ha cambiado mi vida y que además también está al alcance de de la mano de todos. Ustedes también pueden deshacerse de toda esta iniquidad y empezar a gozar de las bendiciones del reino.

Hace unos meses eh nos vinimos a a vivir a España y en el y en el departamento donde vivimos en la en la terraza, hay dos palmas, ¿no? Y el departamento hacía muchos meses que nadie venía, la mitad de las palmas pues estaban muertas o se tenían las hojas colgadas, la mitad muertas, la mitad vivas. Dije, "Ay, Señor, tengo que irme a la terraza y pues dedicarles amor y amor y tiempo a estas a estas plantitas, ¿no?" Entonces, pues fui a la cocina, agarré un cuchillo, un cuchillo de cortar carne, este, y me dispuse a limpiarlas. No soy jardinera, eh, y yo no tenía la menor idea el trabajo que costaba cortar una rama de una palma seca. O sea, son superduras, son supergruesas y eran muchísimas. No solamente estaban completamente secas, sino que tenían telarañas, eh, la punta de la palma era super tunia aguda, así que me piqué más de una vez y me tardé más de una hora, como hora y media, en limpiar la primer plantita. Ay, le daba y le daba y le daba. Y mi vecino que estaba en la terraza de enfrente más de una ocasión me dijo, "Oiga, ¿no quiere unas tijeras de jardinería?" Yo obviamente en mi terquedad total de no voy a embolsar a nadie, dije, "No, no, no se preocupe, yo aquí con mi puchinito." Obviamente para cuando terminé de limpiar la primer plantita a completamente agotada y con las manos hechas pedazos, volteé a ver al vecino y le dije, "Sí, vecino, fíjese que mejor sí voy a querer la tijerita y el guante lo voy a hacer mañana porque hoy verdaderamente ya no tengo ni fuerzas para hacerlo."

Entonces, al día siguiente me tocaba enfrentar la segunda plantita, que era del doble de tamaño que la primera. Me puse el guante, agarré la tijera y la tijera cortaba la plantita, pero como mantequilla. O sea, todo ese trabajo que un día antes me había costado una hora y media en hacerlo con todo ese sufrimiento, con todo eso que me lastimé la mano, en media hora estaba listo. No me había picado, no me había lastimado. Logré quitar todas las ramas secas con el menor esfuerzo y me quedé en pausa viendo las dos plantitas y me di cuenta de la administración que el Señor estaba haciendo conmigo a través de estas plantas, porque todos tenemos áreas que sabemos que debemos mejorar, cosas que no nos gustan de nosotros, cosas que no nos hacen falta y podemos tratar de hacerlo nosotros solos, pero este proceso se va a ser terriblemente largo, va a ser doloroso, va a ser agotador o podemos venir a Jesús, que es la herramienta correcta, y dejar que él con todo su amor corte todas esas partes que nos sobran y que hacen que no podamos absorber toda esa agua de vida que él constantemente está derramando sobre nosotros. Y eso fue lo que sucedió.

Entonces sí tengo que decirles que trabajar en las inequidades no es un trabajo ni fácil ni sencillo. Vamos a empezar un viaje a lo más profundo de nuestras almas y va a haber muchas cosas que nuestros ojos se van a abrir y vamos a ver y van a ser dolorosas y va a haber algunas que a lo mejor nos causen muchísima vergüenza, pero al final les prometo que todo va a haber valido la pena y todos ustedes van a poder disfrutar una nueva vida en Cristo y van a poder disfrutar del reino de los cielos que está aquí en medio de nosotros. Y lo único que necesitamos tener para hacer esto posible es tener un corazón dispuesto.

Ahí mismo en el libro de Job, en el capítulo 11, hay hay una parte que es verdaderamente llena de su gloria y se las voy a leer porque es verdaderamente extraordinaria. Y dice, "Si tú dispusieres tu corazón y extendieres a él tus manos, si alguna iniquidad hubiera en tu mano y la echa de ti y no consintieres que more en tu casa la injusticia, entonces levantarás tu rostro limpio de mañana y serás fuerte y nada temerás y olvidarás tu miseria o te acordarás de ella como aguas que pasaron. Tu vida será más clara que el mediodía y aunque obscureciere será de mañana y tendrás confianza porque hay esperanza. Mirarás alrededor y dormirás seguro. Te acostarás y no habrá quien te espante y muchos suplicarán tu favor." Gloria a Dios. Qué maravilla, hermanos, y qué bendición poder ser libres y poder vivir en esta paz y en esta tranquilidad que leemos en el libro de Job.

Y sin más preámbulos, vamos a a empezar con nuestro tema. Hay eh un par de cosas que necesitamos para poder hacerlo. Eh, la primera que les voy a pedir que tengan es mucha fe. Aunque al principio haya conceptos que que no entiendan, a medida que vayamos avanzando todo va a quedar completamente claro. Ayer estaba platicando con con Emerson Ferrel y hablábamos de diferentes conceptos y cómo los conceptos son como una semilla. Ese concepto entra dentro de ti y a medida que lo trabajas, ese concepto deja de ser una semilla y empieza a ser una planta, es concebida y a la hora que empieza a ser concebida tiene vida propia. Estos conceptos de los que vamos a hablar van a tener vida propia en ustedes y eso es verdaderamente maravilloso. Entonces, tengan fe.

Segundo paso super importante, destínenle un tiempo a trabajar en sus iniquidades. Mi esposo y yo le dedicamos todos los días durante poco más de 2 meses, una hora y hubo días que verdaderamente no podíamos avanzar más de una página en el libro. Porque Dios nos revelaba cosas y nos quedábamos ahí en el espíritu llorando o pidiendo perdón o no podíamos no podíamos avanzar. Entonces, dedíquenle tiempo. Es muy muy importante que que no sea eh un curso de ah eh sí estuve un ratito en la computadora o ah sí leí el libro. No, la iniquidad necesita trabajarse y para que ustedes sean limpios de iniquidad tienen que hacer ese trabajo.

Todo lo que vamos a ver en este curso está escrito en el libro de iniquidad que escribió mi mamá, Ana Méndez Ferrel. Este, entonces es importante tener el libro y es muy importante el libro de estudio, el libro de trabajo. Al final les explico dónde conseguirlos y todo lo demás, pero es muy importante, como les mencionaba al principio, trabajar en estos conceptos y en el libro de trabajo es donde los vamos a trabajar para ponerle agua a esta semillita y que deje de ser una semilla y de, o sea, salga salga vida de ella, ¿no? Y tengan a la mano un cuaderno, un cuaderno o un bloc de notas o algo donde puedan ir escribiendo, porque a medida que ustedes empiecen a entrar en el Señor, Dios les va a empezar a revelar todas estas iniquidades. Y es muy importante que las anoten. Hagan una lista de todos los pecados e iniquidades que Dios les va a ir mostrando, eh, para que después puedan puedan ser libres de de ella, ¿no?

Pero y a todo esto, pues, ¿qué es la iniquidad? Para todos los que los que por primera vez están escuchando este este término, pues iniquidad significa lo que está torcido, es lo que se tuerce de ese camino recto y perfecto de Dios y tiene su origen en la caída de Luzbel. Cuando este ángel precioso, lleno de belleza y de perfección, da cabida a un pensamiento que es torcido de Dios. Se desalínea y se cae.

Entonces, yo quiero que piensen que existen dos sustancias. Por un lado, vamos a tener la sustancia que es la fe, que es es una sustancia de lo que se cree y va a activar el mundo invisible de los cielos. Nosotros creemos en algo, con toda nuestra fe, el mundo invisible se activa, se crea. Y por otro lado tenemos una sustancia eh espiritual que es producida por la iniquidad y que origina la maldad. Esta sustancia lodosa que es la maldad es la semilla que pone el para originar el mal. Y algo que es muy importante entender es que esta semilla se transmite al hombre desde su nacimiento.

La iniquidad es la suma de todos los pensamientos y la intención que son opuestas a la justicia y a la verdad de Dios. Cuando nosotros somos engendrados por nuestro papá y nuestra mamá, vamos a heredar el código genético de los dos. Los ojos, el pelo, inclusive hasta los nudismos y la forma de hablar muchas veces son herencia genética que nosotros tenemos. Bueno, no solamente vamos a tener herencia genética física, sino que también tenemos una herencia genética espiritual. Y este cordón espiritual trae grabados todos estos pecados de la línea familiar que van de generación en generación.

Ahora, es bien importante entender que el cuerpo del pecado, que es esta iniquidad, que así es como lo define la Biblia, va a va a impregnar el espíritu, va a invadir el alma y el cuerpo como si estuviéramos sumergidos en un lodo que ensucia absolutamente todo. Este lodo que nos cubre, que está ligado al mundo espiritual, es donde el se va a agarrar para engarzar maldiciones que vienen de nuestros antepasados. Hay maldiciones que son muy fáciles de ver, o sea, de repente, no sé, vemos familias que el primogénito siempre se muere a los 27 años o todos se mueren de un infarto antes de los 60 o todas las generaciones sufren una quiebra financiera tarde o temprano. Esto es iniquidad. Hay iniquidad muy fácil de ver, hay otra no tan fácil de ver, pero en esta iniquidad es donde se encuentra la legalidad de Satanás para robarnos y para oprimirnos.

¿Y a qué me refiero con la legalidad de Satanás? A mí me costaba mucho trabajo entender por qué Satanás tenía un arma legal contra mí. Yo me costaba muchísimo trabajo entenderlo hasta que un día mi mamá espiritual, Cecilia Blanchet Peset nos explicó que un día viendo un partido de de fútbol con su hijo, uno de sus de los jugadores comete una falta, una falta grave y en este momento el árbitro le saca la tarjeta amarilla. Si nosotros vemos esto desde el punto de vista espiritual, cuando nosotros cometemos una falta, el tiene derecho de sacarnos una tarjeta, de amonestarnos, de expulsarnos, hasta de sacarnos de la liga, hacernos miserables. Entonces, lo que estoy tratando de explicarles aquí es que con nuestras acciones nosotros le damos legalidad al para oprimirlos. Todas estas faltas, todo este lodo, todo este pecado es un constante obstáculo para que Dios, para que nosotros podamos recibir todas las bendiciones que Dios nos está mandando.

Y una realidad es que a la iniquidad le da exactamente lo mismo, que seamos creyentes o seamos incrédulos. Así como el ADN le da igual la parte física, la parte espiritual también la vas a heredar. Y cuando esto pasa, lo que pasa es que la iniquidad entra dentro del corazón del hombre y dentro del corazón del hombre se empiezan a crear deseos pecaminosos. A este deseo se le llama concupiscencia. Es un uno de los conceptos que vamos a ver porque esta herencia de pecado que ha sido transmitida de generación en generación va a corromper el alma para que el alma empiece a desear hacer el mal. En muchos casos es una fuerza que arrasa. Eh, si nosotros vamos a a Santiago en el capítulo 1, el versículo 14 y 15, sino que cada uno es tentado en cuanto a su propia concupiscencia. Es atraído y es seducido. ¿Qué quiere decir aquí? que la forma en la cual tú vas a ser atraído es diferente a la cual yo voy a ser atraído. Cada uno traemos una concupiscencia diferente y esa concupiscencia diferente esa que nos atrae, es la que da luz al pecado. Y una vez que consumimos, que es consumado este pecado, que este eh eh es es consumado, da luz a la muerte.

Entonces, ojo, porque esto es s super importante. En la iniquidad no solamente está esa legalidad del para fregarnos, sino que también es donde se van a manifestar los juicios de Dios constantemente. ¿Por qué? Porque si ya aprendimos que la iniquidad se opone a la justicia divina, esto ocasiona que nosotros estemos constantemente chocando con la rectitud de Dios. Entonces, algo que es muy importante entender es que el propósito de los juicios de Dios es alinearnos. Quiere alinear todos a todos nosotros con su voluntad y con su justicia. Entonces, donde hay caminos torcidos, va a haber una continua acción divina para alinearnos con el Padre. Esto pues puede venir muchas formas. Podemos hablar de juicios, podemos hablar de pruebas, podemos hablar de tribulaciones.

Y si y si vamos al Éxodo 20 en el versículo 5 está hablando Jehová y dice, "Porque yo soy Jehová tu Dios, que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen." Y ojo, porque aquí Jehová no le está hablando a los impíos. Jehová le está hablando su pueblo. Y mucha atención aquí porque no está hablando de los pecados de su pueblo, sino de las iniquidades. Esto que se viene arrastrando de padres a hijos hasta la tercera y la cuarta generación.

Entonces, un una parte que es muy importante de entender es que el pecado es como la ramita del árbol, es es un fruto de la de la iniquidad, es la parte superficial, es lo que vemos y y que está completamente arraigado en el ser humano. La iniquidad, si lo viéramos como un árbol, serían las raíces y estas raíces que van creciendo y se van haciendo cada vez más fuertes de generación en generación, es ahí, es en esa raíz donde tenemos que echar el hacha y tenemos que cortarle.

Entonces, ¿qué pasa? Pues nosotros como cristianos más de una ocasión le hemos pedido perdón al Padre sobre nuestros pecados, pero nunca le hemos pedido que nos borre nuestras iniquidades y todo esto que venimos cargando de generación en generación. Y esto pues trae como consecuencia maldiciones financieras o enfermedades incurables o eh divorcios, accidentes o tragedias que en realidad cuando uno se pone a pensarlo diría, ¿por qué alguien que está dentro de la protección de Dios le están pasando todas estas cosas? Y un principio que debemos entender sobre la iniquidad es que Dios no trata el mal de forma genérica. Dios es tremendamente específico y así es como nosotros como hijos debemos de responder.

Entonces, ¿se acuerdan cuando les dije que trabajar en la iniquidad no iba a ser fácil ni agradable? Pues es precisamente por esto, porque Dios nos va a revelar específicamente pecados eh eh y también iniquidades generacionales. No tengan miedo de escribir esta lista, por muy fuerte o muy aberrante que sea lo que les está siendo revelado. Esto es un arma para limpiarlos. Entonces es una oportunidad que Dios nos está nos está dando porque él quiere que escudriñemos en nuestros corazones y que entendamos lo que hace la maldad y sus consecuencias. Si nosotros hacemos esto, el no va a tener ningún poder sobre nosotros. Jesús murió por nuestra total y absoluta libertad.

Y aquí quiero hacer una pausa porque es muy importante en este proceso de limpiarnos de iniquidades y hay un pensamiento que que es importante que cambiemos. Es importante cambiar el Jesús murió por todos nuestros pecados, todos juntos en bola. No, no se siente tan feo a que sea un encuentro total y absoluto con las que ustedes yo les invito a que cierren sus ojos por un momento y tengan ese encuentro con la cruz de Jesús, porque cada una de las llagas que tiene. Yo se la hice. Tienes encuentro personal con la cruz. Su sangre derramada son tus mentiras, tus actos de cobardía, tus enojos, tus envidias. Esto es personal porque si tú fueras la única persona sobre la faz de la tierra, Jesús se habría muerto por ti. Y ahí, ahí en ese lugar, ahí de rodilla, es donde Jesús nos limpia con su sangre. Ahí es donde está ese poder de la cruz. Gracias, Padre. Gracias, Padre por tu hijo que murió por mí para limpiarme de toda iniquidad. Señor, gracias. Santo, santo, santo, santo, santísimamente, él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, dice Isaías 53. Mas él herido fue por nuestras iniquidades y el castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga nosotros fuimos sanados. Eres sano en este momento. Eres sano en este momento. Hermanos, no tengan miedo a ir a ese momento en la cruz. Tengan un encuentro real con el Señor. Todo, absolutamente todo cambia cuando entramos en ese arrepentimiento absoluto y somos lavados por él.

Una gran parte del cuerpo de Cristo se limita a recibir la salvación de nuestros pecados, pero viven en constantes enfermedades, en dolores emocionales y dolores físicos. Están atrapados en cárceles donde el alma y el espíritu están constantemente sufriendo. Y hoy estoy aquí para decirles que pueden ser libres. Jesús hizo una obra completa. No le faltó nada para que nosotros pudiéramos tener una vida de plenitud absoluta en él. Gracias, Padre.

Hermanos, ahora que sabemos lo que es la iniquidad y que por la sangre de Jesús podemos ser libre de ella, vamos a adentrarnos a este tema. No tengan miedo de ver en dónde están esas raíces para que puedan cortarlas y podamos ser libres de ellas en el nombre de Jesús.

Hay diferentes tipos de iniquidades. Hay una que es la iniquidad voluntaria. La iniquidad voluntaria es aquella que practica el mal todo el tiempo con conocimiento de causa y con un deseo de hacerlo. Ese continuo pecado están en una iniquidad voluntaria. Hay otro tipo de iniquidad que es la iniquidad consciente. Estos son todos esos pecados. que nosotros no queremos cometer. Un ejemplo, eh, hablar mal de nuestro prójimo. Dios fue muy claro cuando nos dijo, "Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo." Cada vez que nosotros hablamos mal de nuestro prójimo, estamos ofendiendo terriblemente a Dios y esto nos separa de él. Es una lucha interna. Entonces es importante entender que esta iniquidad que es consciente con la cual luchamos y nosotros queremos seguir a Dios con todo nuestro corazón y hay un estorbo en el cual constantemente estás cayendo, puedes ser libre de él y vas a ser libre de él.

Y luego, por otra parte está la iniquidad inconsciente, que son eh pecados y maldiciones que ocurrieron mucho antes de que tú nacieras, de las cuales no tienes la menor idea, pero que está latente en tu ADN espiritual y que un día va a explotar. Esto no es fácil de detectar si tratas de hacerlo por ti mismo, pero el Señor te lo va a mostrar porque el Señor quiere que seas libre de iniquidad. Hay muchas veces que hacemos cosas que cuando volteamos para atrás, pero en qué momento, Señor, en qué momento hice esto. Y es en esa iniquidad inconsciente donde existe la causa de muchísimos problemas, muchísimas enfermedades y muchos males, porque no sabemos ni cuándo ni dónde, pero va a explotar.

Para poder detectar esta iniquidad inconsciente hay dos formas, ¿no? Una que es la la como la primera etapa es analizar en la medida de lo posible tus líneas generacionales. Por ejemplo, en mi caso, yo vengo de una familia católica con muchísima idolatría a los años. Eh, mi bisabuelo fue general de la revolución y mi papá estuvo en la guerra de Angola. Entonces traigo en mis generaciones un derramamiento de sangre, o sea, directamente yo traía maldiciones engarzadas a la idolatría y al derramamiento de sangre. Y esto es algo que pude ver. Pero así como esto era la parte obvia, la parte no obvia, fue muy dura de ver. Entre ellas, pues les puedo hablar de de prostitución, les puedo hablar de de drogadicción, les puedo hablar de cosas que me fueron reveladas muy duras, pero que gracias al Espíritu Santo fueron reveladas y hoy en día podemos ser libre de ellas.

Mi esposo Luis y y yo cuando trabajábamos en nuestras iniquidades, entrábamos en una oración profunda y le pedíamos a Dios que nos lo mostrara y entrábamos en el espíritu, hermanos, lo que empezó como una frase en un en un cuaderno, terminaron siendo hojas. Escriban absolutamente todo lo que el Señor les muestre. El Señor es absolutamente específico en este tema. No es genérico. No se vale decir, "Señor, límpiame de toda iniquidad. Aquí hay que rebuscarle, hay que entrar al corazón, hay que entrar a la raíz y hay que ver en dónde está el problema para arrancarlo y que nunca más vuelva a salir."

El último tema del del que vamos a hablar hoy es del espíritu y la iniquidad. Todos ya sabemos que nosotros estamos conformados por un cuerpo, un alma y un espíritu, ¿no? Entonces, para poder entender cómo funcionamos, tenemos que vernos como un ser tripartito. Hay algunas eh teologías que sugieren que el alma es donde está el yo, nuestra mente, nuestra voluntad, ahí está el alma. Mientras que nuestro espíritu es la parte que nos conecta a Dios. Dentro del espíritu hay áreas como la comunión, la intuición y la herencia. Y para todos ustedes que quieran adentrarse en el tema de cómo está conformado nuestro espíritu. Mi mamá Ana Méndez Ferrel escribió un libro que se llama El espíritu del hombre, el cual les recomiendo muchísimo.

Pero nosotros para fines de este curso nos vamos a centrar en las tres áreas que les acabo de de mencionar, la comunión, la intuición y la herencia. Y vamos a empezar con la comunión que es verdaderamente viva y apasionante, porque la comunión es esa parte de nuestro espíritu que está unida a Dios. Y ojo, porque esto es muy importante. Si una persona no ha venido a Dios, entonces esta comunión está en posesión del príncipe de las tinieblas. En Hechos 26, en el en el versículo 18, dice, "Para que abras los ojos, los de los inconversos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, de la potestad de Satanás a la de Dios." Entonces, esto va a determinar si un espíritu está vivo o muerto en relación a Dios.

La comunión es donde convergen el cielo y la tierra. Es ese nuevo pacto que hizo Jesús cuando nos unió de nuevo al Padre. Cuando nosotros tomamos la Santa Cena, cuando entramos en esa comunión, cuando nos hacemos uno con Cristo, esa comunión viva que está en nuestro espíritu, entren comunión, penetren el mundo espiritual. La comunión está viva. Aquí en la comunión es donde van a haber muchísimas visiones, muchas revelaciones del espíritu. Agárrense de ahí. Ahí es donde el Señor les va a mostrar lo que necesitan ver. La comunión no es un concepto. La comunión es vida. Vívanla. Experiméntenla. Que es maravillosa.

Otra parte del espíritu del cual vamos a hablar en este momento es la conciencia. Y en la conciencia es en donde radica nuestro temor de Dios y la sabiduría de Dios. Ahí en la conciencia es donde nuestro ser obtiene todo el conocimiento del del bien y del mal sin nunca haber leído la Biblia. No necesitas leer la Biblia para saber cuando estás haciendo mal o algo o estás haciéndolo bien, lo sabes. Es nuestra conciencia y nuestra conciencia está ligada a nuestro corazón. Y por eso muchas veces los razonamientos del corazón difieren de los de la mente cuando nuestra mente no ha sido renovada.

Entonces, nuestra conciencia despierta en el momento que Adán y Eva comen del árbol del conocimiento del bien y del mal. Y el tema que nos concierne aquí es que cuando el hombre peca constantemente, esa parte que está conectada con Dios se aparta y se produce un endurecimiento de la conciencia y la hace insensible a la voluntad de Dios. Estas personas que cuando dices, "Eres un inconsciente o una persona que mata y que dicen que lo difícil es matar al primero, después los demás son más fáciles." Es por esto, porque se endurece la conciencia, se hace insensible a la voluntad de Dios.

Entonces, esto obviamente que les haga decir es un caso extremo, pero así como hay casos así cuando nosotros volteamos y decimos, "No, si no allá mira aquel no que mata tanto es un inconsciente, cambiamos el espejo, nos vemos a nosotros mismos y esos pecados que nosotros cometemos constantemente, que ni siquiera eran visibles para nosotros, se hacen visibles y entramos en esa conciencia que no teníamos antes. Yo algo que no veía fueron todos los años que mi esposo y yo vivimos juntos antes de poner nuestra vida en orden y de habernos casado. Pero para mí yo no estaba haciendo nada malo hasta que Dios me lo mostró. Me dijo, "Estás en desorden, me estás ofendiendo." Yo estaba en una inconsciencia muy probablemente producida por mí, por mi alma, por mi yo, que no quería ver más que lo que a mí me convenía. Por eso es tan importante despertar la conciencia para que podamos ver tanto nuestros pecados como nuestras iniquidades y ver cuáles son las áreas que son las que nos están separando de Dios para poder recibir toda su gloria y todas sus bendiciones.

Y por último, el día de hoy vamos a hablar de la herencia. Como ya habíamos hablado en el principio de nuestra de nuestra clase, nuestro cuerpo acumula su herencia genética a través del ADN, ¿no? Este cordón de ADN. Esta herencia es pasada de generación en generación y el ser espiritual funciona exactamente igual. Toda esta información que va de generación en generación se llama iniquidad. Pero nuestro padre es tan maravilloso que nos provee una herencia redimida basada en el espíritu de Cristo, el cual tiene que suplantar toda esta herencia de maldición contenida en la iniquidad. Y es en esta herencia donde nos vamos a enfocar en este curso para que podamos conquistar esa maravillosa libertad en Cristo Jesús y entrar en una verdadera posesión de nuestra herencia. Esa herencia que nuestro padre tiene para nosotros, ese reino que está vivo, que está alrededor de nosotros y que nosotros tenemos que hacernos conscientes, tenemos que hacernos sensibles, tenemos que estar en esa dimensión con el Señor, en esa frecuencia donde solamente podemos estar con él, solamente él nos lleva ahí.

Gracias, Señor. Gracias por este tiempo, gracias por este espacio. Gracias por abrir nuestras mentes y nuestro entendimiento, nuestra conciencia. Gracias por entrar en comunión con nosotros, Padre. Gracias por redimir toda nuestra herencia en tu hijo Jesús. Gracias. Gracias.

En nuestra siguiente clase les voy les voy a platicar un poco más acerca del del conflicto entre dos simientes y las moradas de iniquidad. Me gustaría nada más cerrar con con una oración para que todos estos conceptos no sean solo conceptos. Sino que se vuelvan vida en cada uno de ustedes. Experiméntenlos poco a poco. Toda esta iniquidad les va a ir siendo revelada para que ustedes puedan ser libres. Y acuérdense que esto requiere acciones de su parte. Hay que dedicarle tiempo, hay que entrar en el espíritu, hay que estar en comunión. Que esta conciencia les sea abierta para que puedan ver esta herencia y finalmente puedan redimirla en la cruz con la poderosísima sangre de su hijo Jesús. Amén.

Padre, te damos gracias por por esta clase, porque estás activando en cada uno de nosotros, Señor, la necesidad de ir más profundamente en la limpieza de nuestros espíritus, de limpiarnos completamente de nuestras iniquidades. Y Ana mencionaba en una forma muy poderosa la importancia de realmente ver en la cruz nuestros pecados. Y yo le recomiendo siempre a la gente que se tome un tiempo en ver la película de Mel Gibson, La Pasión, y que al estar viendo la Pasión de Cristo abran sus corazones para ser expuestos y que Dios les hable de sus pecados, de sus iniquidades, porque hay muchas cosas, como decía Ana, que de las cuales somos inconscientes, que no se ven. Pero el paso más importante para empezar nuestra libertad es que todos tengamos una verdadera y genuina experiencia en la cruz. Ana lo hizo en una forma muy vívida, muy sentida, porque obviamente se ve que tiene una relación con la cruz. Y yo quisiera ver esto en tantos hermanos que a lo mejor tienen mucha doctrina y tienen visiones muchas veces de ellos, pero la profundidad de la cruz es una de las partes más importantes a las cuales tenemos que entrar en este viaje que estamos empezando hacia la libertad de la iniquidad.

Dice aquí en Segunda de Corintios, capítulo 7, dice, "¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como dijo Dios, habitaré y andaré entre ellos y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual dice, 'Salid en medio de ellos y apartaos', dice el Señor, 'y no toquéis lo inmundo, y yo os recibiré, y seré para vosotros padre, y vosotros me seréis hijos e hijas', dice el Señor todopoderoso." Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad y el temor de Dios. Y creo que estamos entrando en un tiempo en que como hijos de luz necesitamos producir los torrentes de luz que Dios necesita en nuestras naciones. Por eso este tema de la iniquidad lo vamos a ir profundizando cada vez más y más. Hoy Anita nos daba una pequeña eh eh introducción, pero vamos a irnos metiendo poco a poco y yo quisiera unirme también a la oración de Ana y poder orar por cada uno de ustedes y pedirle a Dios que ilumine su entendimiento. Padre, en este momento nos unimos en tu espíritu como templos del Dios viviente para que tú seas Dios y Señor sobre cada uno de nosotros, que tú nos ilumines en esas áreas, Señor, en que nos separamos de ti por causa de la iniquidad, en que nosotros somos injustos y así como Ana hablaba acerca de pecados que a lo mejor ni siquiera nos damos cuenta, como el hablar mal de alguien. Y mientras Ana estaba ah compartiendo eso, el Señor me decía, "¿Cuántos de ustedes hablarían mal de Jesús?" Obviamente la respuesta de todos nosotros sería, jamás en la vida hablaríamos nada malo en contra de Jesús. Pero

Si Jesús está vivo en cada uno de los hermanos y hablamos mal de un hermano, pues estamos hablando también mal de Jesús. Porque si ellos son un espíritu con el Señor y nosotros hablamos mal de ellos, estamos también hablando mal de Jesús.

Entonces, este tipo de iniquidades que se escapan, que no las vemos, son tan importantes. Y Dios necesita labios de justicia. Dios necesita labios que puedan producir la luz. Por eso es tan importante el irnos limpiando de todas estas iniquidades.

Y es muy importante ahora que estamos empezando este viaje juntos, que pongas atención a tus sueños. A partir de este momento, Dios está activando algo en el mundo espiritual y se va a empezar a activar sobre tu vida el discernimiento para que entiendas tus propias iniquidades. Y yo le pido al Espíritu Santo que en tus sueños él empiece a mostrarte cosas y a lo mejor te vas a despertar, se van a decir, vas a decir, "Ay, qué sueño tan tan feo tuve." Ojo, es Dios hablándote de tus iniquidades. A lo mejor los personajes en tu sueño no eres tú siquiera, pero el hecho que haya soñado eso es que hay una actividad de parte del Espíritu Santo que te está anunciando algo que está en tu subconsciente, que está queriendo salir y esa iniquidad la tienes que escribir, la tienes que confesar, la tienes que erradicar de tu vida.

Otra forma que yo he descubierto, eh, yo también hice ese mismo viaje que ha hecho Ana, mi hija, de estar buscando iniquidades, iniquidades. Y déjeme decirle, yo me tardé como un año y sigo encontrando iniquidades. Porque es tan importante cuando nos damos cuenta, por ejemplo, a veces estamos escuchando la conversación de alguien más o estamos escuchando una circunstancia que alguien le pasó para tus antenas. para tus antenas, porque en esa conversación a lo mejor te vas a identificar a ti mismo, vas a decir, "No, pues yo también pues pude haber hecho eso o yo también hice eso o yo también estoy en esa circunstancia."

Entonces, abre tus ojos y tus oídos a las cosas que van a empezar a suceder alrededor de ti, porque Dios te va a empezar a hablar de muchas maneras. Amén.

Y Ana nos hablaba acerca de la importancia de ir haciendo el libro de la iniquidad. Este libro lo hicimos porque eh es muy importante no solamente lo que oímos. Cuando oímos y escribimos se nos va quedando algo en nuestros corazones. Y no solamente queremos que tú seas libre de iniquidad, queremos que tú también aprendas a libertad a otros. A lo mejor hay pastores entre nosotros que nos están escuchando, a lo mejor hay gente que tiene grupos en sus casas y que, ¿por qué no te empiezas a preparar para poder llevar a tu pueblo a una liberación total? No hay nada más maravilloso que un grupo de hermanos libres de iniquidad, que podemos entrar en las profundidades de Dios con la conciencia limpia, tener un corazón limpio, dice que los puros de corazón verán a Dios. Entonces, eso es lo que estamos anhelando y en el libro de estudio vas a aprender y te va a empezar Dios a hablar en una forma muy personal y muy precisa. Amén.

Entonces, vamos a concluir esta esta clase. Padre, yo te doy gracias y activo en ello, Señor, el poder del Espíritu Santo para limpiarnos. que cuando ellos vean la película de la pasión, Señor, tú puedas hablarles, puedas perfeccionarlos, que ellos empiecen a sentirse que son el templo del Espíritu Santo. Y como templo necesitamos limpiar toda la basura que hay ahí. Necesitamos tener un un templo hermoso donde otros puedan beber y beber esas aguas de vida que salen de nosotros. Aguas aguas que no salgan manchadas de iniquidad, aguas que salgan puras. Nuestra boca tiene que ser una boca redentiva. Nuestra boca tiene que ser una boca que hable la verdad, que hable la vida, que hable la esperanza, que hable la alegría. En medio de tantas tinieblas, seamos la luz de Cristo y empecemos este viaje juntos a irnos limpiando más y más de iniquidad.

Anita, muchísimas, muchísimas gracias. Les damos gracias a todos los que están también participando con sus ofrendas para poder ayudar este ministerio que se está levantando para que sea en gran poder y gracia. Les damos muchas, muchas gracias a todos ustedes.