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Transformados por el salmo 119 100

Celia Elizabeth Arriola5:45

Transcription

[Música]

Salmo 119, versículo 100, dice la palabra: "Porque he guardado tus mandamientos."

Recordemos que hemos estado hablando de la importancia de la sabiduría, el entendimiento y el conocimiento. Estas tres cualidades frecuentemente aparecen juntas. ¿Por qué no se menciona el conocimiento en esta estrofa? La respuesta yace en esta regla de estudio: si algunas cosas usualmente aparecen juntas en la Biblia, hemos de prestar atención inmediata a las pocas veces en que no aparecen juntas y preguntarnos por qué.

Es obvio que la sabiduría y el entendimiento requieren que antes se tenga conocimiento. Por ello, David da por sentado que ya el conocimiento está presente y enfatiza el papel que juegan la sabiduría y el entendimiento. Nosotros podemos conocer personas que tienen muchos años, pero no han llegado a aprender cómo crecer en su espiritualidad. Y es que no se trata de cuánto tiempo llevemos en la fe, no se trata de cuánto tiempo tengamos en el camino, sino cuánto hemos avanzado por el camino.

A veces podemos darnos cuenta que un nuevo creyente tiene más entendimiento que un creyente que tiene muchos años, porque sencillamente cree y obedece lo que conoce acerca de la Biblia. Puede que el joven creyente conozca poco, pero lo aplica. Pero el creyente antiguo conoce mucho, ha estado en conferencias, ha participado en muchos eventos, escucha mucho, lee mucho, pero no avanza. No avanza en su carácter, no avanza en sus relaciones, no avanza en su caminar cristiano.

También hablamos que estamos en la era de la sobreinformación. Puede que una persona domine cierta información. El poseer información no nos hace más que otros. Lo importante no es agradar al hombre, sino agradar a Dios. Y el avanzar en el camino va a implicar que no somos los mismos que empezamos. El avance producirá una transformación en el corazón. Equivocadamente nos dejamos llevar porque pensamos que la clave es tener más información, más conocimiento, pero no lo es. Para los ojos de Dios, eso fue lo que entendió David. Eso fue lo que hizo a David tener un corazón distinto a muchos.

Y recordemos los tres versículos que han tenido relación con este tema:

"Más me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo."

"Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación."

"Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos."

Recuerda, a través de meditar en la palabra, llegamos a amarle, a respetarla, a vivirla. Y eso nos hace amar más a los demás. No es malo el conocimiento que tienes, pero evalúa qué es lo que haces con ese conocimiento. ¿Sientes más paz? ¿Sientes más amor? ¿Tienes más paciencia? ¿Tienes más dominio propio? Si transformas el conocimiento en cómo te proyectas, en cómo te relacionas con otras personas, estás modelando un estilo de vida diferente. Eso era el corazón de David.

Oremos:

Querido Señor y Padre bueno, te damos gracias por tu amor. Gracias por mostrarnos nuevamente recalcar la importancia que tiene la sabiduría y el entendimiento. Danos ese corazón para poder imitarte. Ayúdanos, Señor, a valorar que en las escrituras podemos crecer. Padre bendito, sabemos que solo siendo fieles a tu palabra, nuestra sabiduría y el entendimiento van a crecer. Permítenos, Señor, continuar aprendiendo y viviendo de acuerdo a tu voluntad. Gracias en el nombre de Jesús. Amén.

[Música]