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Transformados por el salmo119:81

Celia Elizabeth Arriola9:02

Transcription

[Música] Salmo 119, versículo 81. Desfallece mi alma por tu salvación; más espero en tu palabra.

En algunas películas, el héroe siempre parece escapar en el último momento. Puede encontrarse golpeado, herido, exhausto, pero al final prevalece. En esta estrofa del Salmo 119, el mensaje que David proclama es que esto no solo ocurre en las películas, sino que le ocurrió a David, un creyente que se encuentra en el centro de la voluntad de Dios, haciéndose cedido a él y sumiso a la palabra de Dios. Es invencible.

En estrofas anteriores, vimos que la aflicción es una escuela. ¿Te recuerdas la escuela de aflicción de Dios? A través de nuestras pruebas y aflicciones, aprendemos la palabra de Dios. En la décima estrofa, vimos cómo podemos mantener el equilibrio en medio de las aflicciones en un mundo inestable y perdido. Lo hacemos aferrándonos del propósito que Dios tiene para nosotros y aprendiendo a orar de modo específico, que la palabra de Dios controle nuestras emociones, nuestra mente, nuestras relaciones con los demás y con nuestros corazones.

Quizá tú te puedes preguntar: "Pero tú no sabes mi aflicción, ni mi problema. No conoces la prueba que estoy pasando." Y quizás es cierto. Cada uno tiene su propia historia. Pero anticipándonos a las respuestas que cada uno quiere oír, porque todos somos diferentes, en esta estrofa vamos a ver una situación de David con mayor profundidad. Comprenderemos que no importa cuán mal nos vaya, David puede identificarse con nosotros. Él sufrió pruebas tan terribles como las nuestras, pero nunca dejó de agarrarse de la palabra de Dios. Los examinaremos y veremos un cuadro divino que nos sirve de ejemplo de los sufrimientos de todos los creyentes de la historia. También en este cuadro veremos la nación de Israel en tribulación, de lo que el Señor Jesucristo sufrió por nosotros en la cruz. Finalmente, veremos que esos versículos son un patrón definitivo que nos enseña cómo enfrentar de manera práctica la aflicción, la preocupación, la angustia que tenemos hoy en día.

Cuán mala es tu situación, pregúntate. Examinemos en oración lo que tuvo que esperar, lo que tuvo que experimentar David. Él fue llevado hasta el límite que podía soportar, a un extremo difícil. Fue casi echado por tierra, pero solo casi. Creemos en la palabra de Dios. ¿Cuántas veces hemos corrido? Como dice 1 Corintios 10:13: "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar." No importa el sufrimiento que estás pasando, puedes esperar ser llevado hasta el punto de sentirse destruido. Llegará al límite mismo de lo que puedas soportar y te podrás sentir que casi sucumbirá en el límite, pero casi, a menos que olvides o abandones la palabra de Dios, sus estatutos y sus preceptos.

La mayoría de nosotros, o lo que es sufrir una enfermedad y experimentar la incomodidad de sentirse débil. [Música] Quizá en alguna ocasión puedes haber sufrido, quizá un desmayo. David no está hablando de un cuerpo físico. La condición que sufre es una debilidad en el alma. Está abrumado al límite, ha sufrido hasta más no poder, ha llegado al punto de sentirse mental, emocional y espiritualmente exhausto. [Música] Se encuentra perdiendo rápidamente su estado de conciencia mental, emocional y espiritual.

Esaú fue el primer hombre en la Biblia que experimentó este tipo de debilidad. Al retornar de la cacería, se encontraba tan cansado que estuvo dispuesto a vender su primogenitura para poder comer algo del potaje de Jacob. Esaú le dijo a Jacob: "Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy tan cansado." Por tanto, fue llamado su nombre Edom. Esaú quería rejuvenecer su sangre física para combatir lo que para él era morirse de hambre. Su meta era mantener su vida física. David desea rejuvenecer su vida espiritual para que el poder de la salvación corra por sus venas.

Para acentuar este contraste aún más, recuerde que Esaú es tipo de anticristo, mientras que David es tipo de Cristo. Alguna gente están embebida en o sumergida en sus problemas físicos que no pueden ver su necesidad espiritual. David está abrumado por lo profundo de sus aflicciones y su deseo de ser tocado por Dios. En Hebreos, en el versículo 3 del capítulo 12, vemos que resalta la necesidad que tenemos de mantener nuestros ojos puestos en Jesús para que no nos debilitamos y no nos desmayemos. Dice: "Considerad aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar."

¿Te has llegado a sentir que tu alma desfallece? Posiblemente esa situación, tal vez la estás teniendo en este momento. David sabía lo que sentía. Él había llegado hasta el límite y casi, casi es llevado más allá, pero solo casi.

Oremos. Querido Dios, Padre bueno, te damos gracias, Padre, por un día más. Agradecemos, Dios, la enseñanza de hoy de tener ese corazón que muchas veces nos sentimos sin fuerzas, abatidos, desganados, [Música] cansados, desfallecido completamente en ánimo, en mente. Yo te ruego, Dios, que remuevas y que nos ayudes, que no nos sueltes, que nos permitas avanzar, superar y tener victoria en ti, Señor. Danos las fuerzas necesarias para continuar, para ver todo nuestro caminar, a veces áspero, a veces pedregoso, pero verlo con mucha fe. Bendice nuestro día y continuamos aprendiendo sobre ti. Agradecemos todo, mi Dios, en el nombre de Jesús. Amén.