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El andaluz - acento, tópicos y estereotipos

ABRISLA24:04

Transcription

La imagen nos define. ¿Cuánto hay de verdad y de mentir en ellas? ¿Qué parte de todos nos complace y cuándo se incomodan? ¿Somos quienes decimos que somos o somos también lo que los demás dicen que somos?

Andalucía es una tierra plural donde los estereotipos abundan. Un paisaje singular donde la realidad cotidiana conviene con el tópico.

[Música]

Hasta bien entrados los años 50 todavía se enseñaba con un único manual en el que todo entraba, desde la denominada historia sagrada a la geografía. En esta enciclopedia escolar se dice que los andaluces hablan castellano con gracejo, que cantan seguidillas y saetas, tocan la guitarra y visten con sajones y peinetas. Una idea simple y directa, pero incompleta. El estereotipo en estado puro.

Los tópicos son efectivamente estereotipos. Son imágenes que se construyen de manera simplificada, evidentemente, sobre sobre alguien, sobre una persona o sobre un colectivo o sobre un pueblo. Si en Andalucía está claro que lo festivo tiene un peso y una trascendencia comparativamente mayor que en otras sociedades y en otras culturas, es uno de esos rasgos de nuestra personalidad singular que es más evidente y, por lo tanto, se presta más fácilmente a la caricatura.

¿Cómo y cuándo empezó a deformarse? La imagen suele decirse que la antigua Roma a los senadores se mofaban del emperador Adriano por su acento hispano y se cuenta que la escuela gaditana y las jóvenes y sensuales dinos gaditanas por los sueños eróticos de los romanos. Aun tratándose de estereotipos, parecen demasiados remotos. Los tópicos más contumaces comenzarán a perfilarse en más tarde. Muchos de ellos ya aparecen en el siglo XV, XVI y yo eso lo pongo claramente en relación con el último territorio de Al-Ándalus como un territorio colonizado, un territorio en situación de sometimiento a un poder externo, el castellano, la corona castellana y que a partir de ahí pues empiezan a funcionar curiosamente esos estereotipos de mentirosos, de vagos, de gente de poco fiar, se entrega fácilmente a las pasiones.

La estampa definitiva es en gran medida obra de los viajeros románticos europeos a lo largo del siglo XIX. Escritores y artistas como Mary Me Llam, Dori de Fort, Hood y llegaron a Andalucía dispuestos a encontrar lo que ya habían imaginado que encontrarían antes incluso de haber llegado: un paisaje exótico poblado de toreros, bandoleros y abanicos. Andalucía sin venta porque hay que inventar un paraíso distinto del que está en ese momento extendiéndose por Europa. Entonces yo creo que Andalucía se convierte en un escenario donde esas cosas resultan verosímiles precisamente porque están lejos. Es decir, que hay un gitano y hay un bandolero y un contrabandista y hay un torero. Lo que pasa que todo eso se generaliza para que la gente se crea que Andalucía es el paraíso donde en cada esquina se encuentra ese ese tipo de gente. Europa pues a sus ojos en España y descubre lo que Francisco Ayala llamaba la bella durmiente. Es un país cuyas estructuras sociales habían permanecido intactas prácticamente desde la Edad Media. Digamos que esa es la idea. La españolada que da lugar a una obra cumbre del género que es Carmen. A partir de ahí se convierte en ópera en 1875 y cuando surge el cine, que en 1895, pues evidentemente la imagen de España todavía está muy fresca y cuando vienen aquí los primeros operadores franceses de los hermanos Lumière, lo primero que hacen es grabar una corrida de toros. El cine será decisivo. Cientos de películas durante los últimos 100 años han contribuido a la consolidación del estereotipo de una Andalucía feliz y holgazana.

Dicen que hablamos mal, que apenas se nos entiende, aunque eso sí, unas veces más que otras, según en qué papel. Al andaluz se le encasilla con frecuencia como mal hablado o vulgar. Pero ¿cuál es la norma válida? ¿Dónde y cómo debemos colocar las letras para que se consideren nuestra habla como lo que realmente es? El andaluz es el español de Andalucía, el que se exporta a América en barcos que partieron en busca de un nuevo mundo. Sin embargo, nuestro acento es motivo recurrente de discusión, de debate en determinados foros que premian el castellano de, por ejemplo, Valladolid frente a otros tonos menos considerados.

Él le pone voz al guión de Andalucía. Andaluces con acento andaluz fueron y son Lorca, Machado, Alberti, Picasso, Velázquez, Murillo, Baker, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, María Zambrano, Vicente Aleixandre, Luz Cernuda, María Victoria Atencia, Victoria, que en Carmen Laffón, Camarón de la Isla, de Estrella Morente, Antonio Banderas, María Galiana, Carlos Cano y una lista interminable.

[Música]

A lo ya acumulado en nuestra historia de menosprecios, en estos tiempos más recientes, la burla o las dudas hacia nuestra forma de hablar no se han detenido. Actores o actrices, clase política, periodistas, personas cultas o aquellas que no tienen estudios, hasta los más pequeños han sido objeto de comentarios que han pretendido ser graciosos desde las más altas tribunas de Valladolid, de Burgos y de Soria, y no y Parrilla, del Sevilla, de Málaga, de Coruña, etcétera. Porque en ellas para nunca sería efectivamente pagadas en algunos no solo se entiende a eso se acaba de entender el autocar lanka. Esta ya tiene un acento que parece un chiste y es un problema de comunicación que se aturulla y hace un lío. Y claro, lo que algunas veces cuando llamo a Córdoba y oigo desde algún hotel que me contestan y no acabo de entender y una jineta. Y cuando además en problemas de comunicación siendo andaluza es un poco una manía que tienen de Despeñaperros para arriba de clasificar enseguida, esto es que no se entiende porque habla en andaluz o hablan un andaluz y casi no se entiende. Te dicen muchos frecuentemente.

¿Cómo se distingue lo vulgar de lo no vulgar? Pues el criterio de los andaluces cultos, no el criterio de los castellanos de Madrid, porque yo te dirán que es vulgar todo. Ahí me decía unas chicas, más de una chica, una profesora en Madrid me decía, bonito, porque dice 565. No es ni no es, es se escribe con una F, pero esa F se pronuncia en el 90% de los que hablan español como lengua materna, se pronuncia igual que la S. Para dignificar un habla hay que usarla en niveles cultos, en tribunas públicas. Si reservamos el andaluz para los entonces, la Andalucía degradando más que vez. Luego, cuando se trata de dar un informativo o de dar noticia o de hablar de algo serio, pues se pasan a la norma de Valladolid, la norma de Castilla. El habla que se llevó a América por los conquistadores y colonizadores en su tiempo fue el habla española de Andalucía. Los sevillanos no estamos muy acostumbrados. Los términos medios, tú y tu sentido del honor. Dejad el habla andaluza en una serie de gran trascendencia mediática como "La Peste" ha sido un nuevo pretexto para el debate, la controversia en redes sociales y las columnas de opinión. Esto de "La Peste" ha sido la enésima excusa para recordarnos que tenemos que seguir peleando por nuestras aulas. Y yo soy de los que piensa que el único problema que tiene en nuestras aulas es que somos pobres, que son hablas de pobre y por eso molesta en el oído de más de uno y de más de una. No se condenan el himno, no se condena el leísmo, no se condena el dequeísmo, no se condena un montón de cosas que pertenecen al nivel vulgar del lenguaje, ya se hable en castellano o en andaluz, argentino, es mexicano, sino que lo que se condena es el hecho de ser andaluz. ¿Qué pasa? ¿Dónde nos dan las licencias? Pues para hacer de chacha, para hacer de yonqui, para hacer de un portero de la finca que vive en el cuarto de contadores, para hacer del cliché de pobre que si no tienen asignado y esperan ver es para cuate que trabaja así que aparta en esto. Facebook, este cuarto para sus continuos. Ya sé por qué me está yendo tan mal, porque no he hecho trampa. Aquí llego yo, ha apuntado todos los de mi horóscopo. Él permite el contrapunto cómico, siempre lo da un personaje despreocupado y chistoso, algo borrachín, naturalmente analfabeto, cantaor si se tercia, muy ocurrente y por supuesto, perezoso. Solamente queda lo puramente superficial, no queda, queda la imagen más más vendible, más comercial, no, que la imagen que se ha proyectado siempre al mundo del andaluz como esa persona que siempre es alegre, siempre está contenta y nunca tiene penas y las canta. Y si tienes pena, las cartas. No hay color. Anillo inculto, vecina alegre o chacha. Durante demasiado tiempo y hasta no hace mucho, los andaluces en el cine no podían ser otras cosas. Yo creo que las cosas han cambiado. Eso hay que decirlo. Yo, yo no voy a ningún casting y pregunto en qué hablo. A lo largo de más de 30 años de trayectoria, el actor gaditano Paco Tous ha combinado con acierto papeles dramáticos y cómicos, primero en teatro con su compañía "Los Ulen" y más tarde en el cine y la televisión. Se considera un actor andaluz. Hubo unos propios, lo que curiosamente le permite desentenderse de ciertos tópicos cinematográficos. Yo intento no toparme con nadie que me lo vaya a ofrecer de esa forma, te lo digo en serio. Lo que sí hay cosas que son utilizables y ahí le damos la vuelta y yo creo que ese es el camino para que no sea un tópico. Todo esto que tienen tan claro los estudiosos de la lengua, callas en el pueblo, en el resto de españoles. Pérez Orozco precisamente lo explicaba muy fácil. Decía, el andaluz es el español de Andalucía, el castellano es el español de Castilla. El andaluz no se puede considerar un dialecto, sino una realidad mucho más maravillosa, que es un conjunto de hablas en perenne ebullición. Aquí se están haciendo experimentos lingüísticos continuamente. Cuando xavi dos medios y si tú te fijas bien, esa frase son tres negaciones: no, ni nada. Y es la mayor afirmación que hay en el andaluz. Cuando una persona te dice "no ni na", no te quepa dudas de que este siglo es una figura literaria de primera categoría. Es decir, son tres sílabas que son tres frases. Cuando tú dices "no ni na", está diciendo la primera: "No voy a dejar de ir al Rocío, ni aunque llueva, nada me va a impedir que vaya". Todo esto resumido en tres sílabas. Pero es que las tres sílabas van, piensan por la misma letra: "no ni nada". Eso sería su nana. Forales, dice el técnico, pero para nosotros es una virguería. [Risas]

Está cambiando Andalucía. Yo creo que sí. Fenómenos como "La Peste" estamos viviendo en Carnaval 2018, donde ese sentimiento de amor a nuestra a nuestras señas de identidad está siendo muy, muy palpable.

[Música]

Rabia seria.

[Música]

Padre, a la hora de entrenar sentimientos, sentimientos, emociones y recursos interpretativos, yo diría que es casi necesario hacerlo en tu andaluz, porque es la forma en la que te has criado, en la que vives. Necesitas hacer un otro personaje y pones el acento que haga falta o lo neutralizas, sí, pero siempre que sea necesario. Hay veces, hay directores que te dan rienda suelta y es un gustazo. Yo no creo que el andaluz sea un obstáculo, ni sea una traba, ni un lastre. Y de hecho, a mí nadie en ningún momento me ha dicho si lo talento y nada, ni de que quite mi acento. Yo creo que mi acento andaluz por delante siempre está en todos lados, ya sea en Madrid, que en Bilbao, y a mí se me entiende. Creo, nunca me han dicho que no se me entienda. Yo no ha nacido con un complejo de andaluza, para nada. Ya me han educado como andaluza. Creo que la gente está dejando de avergonzarse de lo que somos y, sobre todo, estamos dejando de permitir que nos avergüencen. Porque todos hemos vivido a nuestro abuelo intentando hablar por teléfono, disimulando su acento, nervioso por intentar quedar bien con quién estaba al otro lado. Todos hemos querido corregir en algún momento algo que no estaba estropeado. Multi cabeza más grande, me lo habían dicho, pero pero ya mi niño y me parece precioso. Así que, que yo vendo mi andaluz cada vez que puedo. Todo el cine que he hecho lo he hecho en andaluz, porque yo llego a un casting o llego a una serie o una película y digo, ¿puedo hablar andaluz? Es lo primero que pido y me dicen, tú habla como mejor te sienta. Y yo, como mejor me siento es hablando andaluz, porque yo siento en andaluz. Ahora, por ejemplo, con el Goya, hubiera quedado mejor recogiendo el Goya hablando en castellano con todas las heces en su sitio, que puedo hacerlo. Pues no, yo hablan andaluz porque quiero reivindicar la belleza de nuestro acento. Nada más. Que las mujeres en el cine tenemos muchas historias bonitas que contar. Que el cine sea de verdad un arte libre donde los actores y las actrices trabajemos en igualdad. Se lo dedico a toda mi familia, a todos mis amigos que ahora mismo se han reunido para verme y seguro que estarán locos de contentos. Muchísimas gracias. [Aplausos]

El problema no es el andaluz, es también hacerse al oído. Nuestra habla, que es rica y amplia, musical, melodiosa y preciosa. Tiene que haber acento, igual que tiene que haber lenguas diferentes, y esa es la realidad. Y querer quitar eso es que me parece que la gente se equivoca a veces con eso. Ojalá se hable más andaluz y nos dejen. No lo entiendo. Si me dicen que hablan en alemán, pues igual lo entiendo, pero que hable andaluz y no lo entiendan. Igual problema este, quien no lo entiende. Más qué de nosotros. Series o películas que tenían lugar en Andalucía y pedirnos a todos que rebajáramos el acento cuando no lo marca el guión. Que siempre prefiero hacerlo en andaluz y pido al director si puedo ser el personaje, puede ser hasta no tener acento. Es riqueza y poder prescindir de él cuando se quiere o se necesita, o sea, es algo maravilloso. Yo he luchado mucho por hablar en andaluz. Por ejemplo, tenía un personaje que era una era un médico forense y yo quería que ella hablara andaluz. Luché mucho porque hablara andaluz y no me dejaron. Hay una manera de hablar en la calle, en la vida. Para mí me parece que está por encima, se tiene que entender. Pero yo personalmente, como espectador, no como esto, si tengo que elegir entre credibilidad o dicción. Yo he trabajado muchos años en doblaje y yo venía con el con el chip del del acento neutro incorporado por si acaso. Yo parece pensar que le ha amenazado con prohibirle jugar en el equipo de lacrosse, expulsando del doblaje. Hay que castigar, sino castilla, sino la dicción castellana, si no la tienes perfecta, no doblas. No dobles. En puntuales ocasiones se dice, este trabajo va en andaluz. Los retos de los caminos, la miro con desdén, pero te digo que me lo des muy bien. Ha quedado, es se consiguió que se hicieran dos series en andaluz aquí en alta frecuencia, pero pero poco más, casi siempre en castellano. Andando los que gane es qué es esto. Son los titulares de pavor. Están bajo la universidad y la biblioteca. Para cuando yo empecé, tú llegabas a la escuela de arte dramático y estabas hablando como yo estoy hablando ahora mismo contigo aquí abajo. Ahí estaba el escenario, subía a hacer una escena, inmediatamente, inmediatamente tenías que ponerte a hablar en castellano. El problema es cuando te lo te lo imponen. El problema es cuando explican que esto del andaluz es un fallo del sistema. Es cuando me han dicho así, claro, bien, me lo dijeron, "Manu, para seguir trabajando aquí tienes que hablar como uno de Toledo". Y yo entré en nervios, le contesté y dije, bueno, pues si usted sabe lo que quiere, busque ser unos graciosos Toledo. Si actúo en un teatro en Barcelona o en Madrid, pues no diría yo la alcancía. Estamos solamente la lucha está oxidada porque para qué voy a decir la alcancía. Estamos acotó. Algunos hablen andaluz, se pronuncia alcancía, pero sector y ser igual que se pronuncia moza verde, escribió ciudad por lo que es uno mismo. Fuera complejos. Yo no sé bailar flamenco y es duro porque con tu ya la gente dice que no duermen la siesta, que a veces no te apetece salir y no sabes bailar flamenco. La gente termina diferente. Abigail Frías es una de las youtubers con mayor proyección y su personaje Abi Power cuenta con alrededor de un millón de seguidores en las redes sociales. Yo siempre intento hacer reír, pero con un trasfondo un poco que la gente diga, oye, hasta qué punto está diciendo aquí algo que es cierto, no cómico, pero que la gente al final diga, hasta qué punto tiene razón lo que ha dicho o hasta qué punto tenemos que cambiar esto. Esta jerezana afincada en Madrid está acostumbrada a lidiar con los tópicos, quizá porque ser andaluza fuera de Andalucía genera expectativas no siempre fáciles de cumplir. No sabéis lo duro que es decirle a la gente que no te gustan los hombres con patillas. Lo peor fue el día que conté que que no me gustaba la Semana Santa. Tuvo un amigo que era alérgico al salmorejo. Lo encerraron. A mí me encantan los tópicos, me río mucho, pero hasta qué punto está bien que estemos tirando de los tópicos o hasta qué punto nosotros provocamos esos tópicos. Y este es quizá el punto más controvertido de los tópicos: su doble efecto, su carácter de ida y vuelta. Por una parte, los estereotipos nos condicionan, pero por otra parte, lógico, ¿fort? A reproducirlos. A los andaluces nos gusta disfrazarnos de andaluces e incluso, aunque hayan cambiado las condiciones sociales y económicas, volvemos a disfrazarnos andaluces porque con esta imagen primitiva nos encontramos relativamente a gusto. Parte del efecto que consigue el tópico, que tiende en bastantes ocasiones, lo consigue a ser naturalizado por los propios estereotipados, ¿no? Que tienden entonces a considerar que si somos así, pues no podemos o es muy difícil que salgamos de esta situación o qué vamos a hacer si es que somos de esta manera en algo que es de nuestra naturaleza, va en nuestra sangre, etcétera, etcétera. Sociales. [Aplausos]

El 4 de diciembre, primero, y el 28-F después, representaron una ruptura con otros todos estereotipos que este antiguo nos acompañan: el individualismo y un cierto sentido fatalista de la vida. Por primera vez, Andalucía propuso un plan colectivo basado en la dignidad y alejado de los tópicos. Otra cosa es que 40 años después de aquel emocionante impulso hayamos conseguido erradicar los. Yo creo que hay un enorme malentendido entre la dicotomía entre creer que lo contrario de la alegría es la seriedad y el rigor, y lo contrario de la alegría es la tristeza. Se puede ser un pueblo alegre y ser un pueblo muy riguroso.

Ideas preconcebidas, complacencia, romanticismo, malentendidos e intereses espúreos, supremacismo cultural, prejuicios, complejos. Todo se conjuga para alimentar los estereotipos. Crearlos puede resultar fácil, pero ¿cómo desactivarlos? Creo que es un tema muy peliagudo porque se mezclan verdades con mentiras. Pero realmente la mayor mentira puede ser que se nos ve todavía en el resto de España como esos andaluces divertidos, chistosos, flamencos, cuando realmente Andalucía tiene muchas cosas que aportar más allá de esa visión. Y yo creo que hay que plantarse. Y esto debe ser desde la educación, desde la cultura, desde que los escenarios sirvan como plataforma para enseñar cosas, no solo para el entretenimiento. Es fundamental ir más allá de la apariencia, de la imagen, del trazo grueso que siempre se utiliza para representar a una determinada colectividad, en este caso a los andaluces. Claro, lo que pasa que también hay que crear otras opciones ante las cuales los andaluces se sientan estimulados y marcados. El problema de las tradiciones andaluzas es que casi son excluyentes de cualquier otro tipo de. Es decir, te sientes estando a gusto lo mismo que decía Ortega: "Estás tan contento de ser como eres que ni siquiera sospechas que se puede apostar por otro tipo de vida". Tenemos que romper, igual que las mujeres de una generación determinada rompimos con el "reina por un día". A lo mejor los andaluces tenemos que romper ser señoritos por un día.

Ninguna imagen nos define por sí sola. Nos aporta luz y otras proyectan sombras. Pero cualquiera de ellas, sea cual sea la que elijamos, solo es la parte de un todo apasionante y complejo. La mirada de nosotros influye, pero también es importante la forma en la que nos veamos a nosotros mismos y de cómo reaccionamos al mirarnos al espejo.

De fiestas. Si tu memoria, Jesús, y 100 por hora. [Aplausos]

Gloria de los huertos, árbol limonero que encienden los frutos de pálido oro y alumbra del negro ciprés al austero. Las quietas plegarias hervidas en coro y fresco naranjo del patio querido, del campo de sueño y el huerto soñado, siempre en mi recuerdo maduro o florido, de fronda si aromas y frutos cargados.