Transcription
Siempre decimos que el emprendedor social es aquella persona cuya prioridad es resolver un reto social por delante de cualquier beneficio personal y económico. Y lo hace de manera más sostenible, más innovadora, replicable, escalable a todas las soluciones anteriores.
Hoy, realmente lo emocionante del emprendimiento social es que desmonta el mito de que el emprendimiento está en manos de la empresa y de que lo social solo pertenece a las ONG. Para unir, de alguna manera, la vocación de lo social con la eficiencia y la innovación del mundo de la empresa en una figura muy potente. Y además, me encanta porque hoy en día, que hablamos tanto de emprendimiento social, si pensamos que ese término se acuña en el año 81 por Bill Drayton, el fundador de Ashoka, cuando en un viaje a la India descubre a un tipo de persona que pertenece al sector social. Se da cuenta que ve a personas que tienen capacidades emprendedoras, empresariales, que buscan la sostenibilidad de sus proyectos más allá de la donación. Personas con una ética extraordinaria en su forma de trabajar y, sobre todo, que han encontrado una nueva idea para un problema que tiene enorme impacto, que crece exponencialmente, que se puede replicar muy rápidamente.
Y luego, lo más maravilloso es que están utilizando al beneficiario de la solución de ese problema como parte importante de la solución. O sea, que al final están empoderando al necesitado, entre comillas, y haciéndolo dueño de su destino. Yo creo que el futuro no es "hacemos bien nuestro trabajo", es que tengamos que dejar de decir que el emprendimiento es social, porque eso se dé por hecho, que todo emprendedor, toda contribución, busque o persiga resolver un reto social o medioambiental. Y que consigamos, de alguna manera, disolver esas barreras que existen entre lo que genera el lucro o generas impacto social. Que los jóvenes ya no digan "si quieren dedicar o qué carrera quieren hacer", sino "qué reto, qué problema quieren resolver".
Y de hecho, esto yo creo que es la gran revolución del mundo empresarial. Yo creo que ya no hay una empresa que no se haya dado cuenta que es tan importante la calidad de su producto como el impacto social que tiene como empresa y cómo puede participar de esa colaboración, de ese impacto de colaboración. De hecho, yo pienso que las empresas que no introduzcan en su ADN y de manera transversal a la empresa el impacto social, empoderando a sus empleados, empoderando a sus clientes, se quedarán en el camino. O sea, hoy más que nunca, yo sueño con un futuro en que las empresas puedan competir comercialmente para que la empresa sea social o no sea. De alguna manera, de que salga falta un departamento de RSC al uso, es lo que se muere. Y ojalá, ojalá, y no haya un departamento, que no esté todo en cajas y que sea el ADN, el ADN de la empresa, del empleado.
A mí, de las cosas que más me llenan de trabajar en una organización así es que hay una colaboración intergeneracional en la propia estructura de Ashoka, que es maravillosa. Y el mundo está cambiando, la longevidad está trayendo mucha innovación en el sentido de que hay una riqueza en la interacción. Bueno, tú y yo, 30 años de diferencia colaborando y trabajando juntas. Y sobre todo, que Ashoka piensa que el joven, de cuyo futuro se toman decisiones al margen, lo dice un joven, "Soy Creer" de Ashoka España, los jóvenes tenemos que ser jóvenes y de repente nos visten de adultos y ya somos adultos. Pues no hay un paso en el que el joven madura y el joven tiene que tener voz, porque es su futuro.
Antes se estaba hablando, de hecho, siempre le decimos que muchas veces se dice "tenemos que escuchar la voz de los jóvenes", pero sabemos que eso no es suficiente. Muchas veces invitamos a que los jóvenes den su opinión en una sala, mientras se toman las decisiones importantes en la sala de al lado. Y la oportunidad que mencionas es la de sentar a jóvenes y adultos en la mesa, trabajando, colaborando juntos para reconstruir esas soluciones o ese futuro, que al final, como bien dices, les va a tocar a ellos vivirlo.
Y en el futuro, Ashoka lo que pretende es abrirse a la colaboración con otros, al colaborar con las empresas, con las administraciones y dejar de trabajar con independencia de cada país y que sea una cosa global, trabajar por iniciativas grandes retos que nos esperan, ¿no? El clima y el planeta, por ejemplo, en todo toda la problemática de género, la longevidad y todo lo que implica. Y luego, otro apasionante que es cómo se casa la tecnología y la humanidad para que la predomina siempre la ética.
Cuando hablamos del futuro de la innovación social, sin duda habrá más innovadores sociales, en tanto en cuanto seamos capaces de educar a través de la empatía, de concienciar a los jóvenes de los retos que les rodean y de cómo ellos pueden solucionarlos. Y por tanto, volvemos siempre al mismo punto, que es el de la educación. Cuando hablamos de empatía y cuando vemos cómo se fomenta la empatía y cómo es clave para todo lo que hemos comentado, pienso en mí y pienso en ti y en nuestras trayectorias personales, que tienen muchas cosas en común. Las dos venimos del mundo empresa, las dos pegamos un salto al mundo de la innovación social porque veíamos que será el futuro. Pero yo creo que en ambos casos la empatía nos viene de pequeñas, ¿no?
Sí, yo creo que hemos vivido desde diferentes generaciones y experiencias la división de dos mundos. Por una parte, teníamos nuestro corazón social y por otra parte, nuestra actividad empresarial. Y la innovación social nos ha permitido unir esos dos mundos. También desde una perspectiva un poco del inconformismo activo permanente, ¿no? De repensar cuál es nuestro rol, nuestra contribución, nuestro legado individual. Y por tanto, creo que es la mezcla de esa empatía de la que hablas, de la trayectoria empresarial, del convencimiento de que depende de nosotras. Luego no lo vamos a decir, pero yo creo firmemente, igual que nuestros emprendedores vivieron una experiencia cuando eran jóvenes que les marcó, ya sea directamente o indirectamente, y que los llevó a buscar esas soluciones extraordinarias que hoy en día impactan cada una de ellas a millones de personas, pues yo sé en mi casa, en hacer por los demás, era parte de lo normal. Y creo que a ti te ha pasado lo mismo.
¿Y qué pasaría si no fuera solo algo anecdótico que tuvimos la suerte de vivir, sino de que fuera la norma, ¿no? Y de que todos los jóvenes pudieran crecer en estos valores, en este compromiso, en esa convicción?
[Música]