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Generosidad Restaurada | Juan Mejías | Hillsong España

Hillsong España46:20

Transcription

Y vamos, estamos hablando de generosidad, ¿okay? Estamos en la temporada de Corazón por la Casa y si no la comprendemos de la forma correcta, no vamos a poder ni disfrutar ni utilizar esta temporada para bien, o sea, para aprovecharla al máximo. Entonces, lo primero que tenemos que tener todos claros en este lugar es que la generosidad forma parte de nuestra identidad como pueblo de Dios. ¿Alguien está de acuerdo con esto? ¿Quién está de acuerdo que ser cristiano es ser generoso? ¡Perfecto! ¿Por qué? Como Dami nos explicaba antes aquí, porque Dios es un Dios generoso. Porque la esencia del Evangelio, que se resume en el libro de Juan capítulo 3, versículo 16, que aprendíamos, dice que de tal manera Dios nos ama, que tanto nos ama el Señor, que su respuesta primera a ese amor es entregar. Dios nos ama y no dice, "Te envío una carta". Dios nos ama y no dice, "Ay, voy a estar pensando en ti". Dios nos ama y como nos ama, lo primero que hace es, ten y nos da su hijo. Y con esa entrega está ofreciéndonos la salvación. Pero esto nos enseña que el corazón, el ADN, la identidad de nuestro Dios celestial es un Dios generoso. Y como Dios es generoso, a lo largo de la Biblia, la que tú tienes en tu teléfono, ahí se te va a enseñar, se te va a equipar y se te va a desafiar a mí también a ser generosos a lo largo de distintos libros y versículos. Tienes versículos como, por ejemplo, el Salmo 51. Salmos es un libro que acudimos mucho para encontrar frases que nos ayudan o que nos equipan o que nos que nos dan fuerza. Sí, pues mira esta frase dice: "Devuélveme, Señor, el gozo de tu salvación y que un espíritu generoso me sostenga". O tienes también, por ejemplo, Proverbios capítulo 11. Proverbios 11:25 que lo van a poner aquí en la pantalla dice: "Quien es generoso prospera y quien ofrece beber, como yo, no le falta agua". Vale.

Entonces, a lo largo de la Biblia, Dios va a estar desafiando a su pueblo a ser generosos. ¿Cuál es el problema? Este libro que tú tienes en el móvil, en el iPad o en papel, no fue escrito ni en nuestro tiempo, ni en nuestro contexto. Vaya, las personas, obviamente fue Dios, pero las personas que, inspiradas por el Espíritu Santo, escribieron los libros de la Biblia, no eran españoles o catalanes o madrileños o valencianos. No tenían el mismo contexto ni político, ni cultural, ni económico, ni familiar que tú y yo tenemos. Vale. Entonces, eso significa que entre tú y la Biblia hay una pared enorme, una separación cultural. La Biblia, en el Antiguo Testamento y en la mayor parte del Nuevo Testamento, fue escrita por judíos, por personas del pueblo hebreo que tienen otra cultura, otro idioma, otra historia, otra forma de ser comunidad, otra forma de comprender la vida, completamente distinta a lo que tú y yo, como gentiles, así se nos conoce, tenemos. ¿Qué significa? Que nuestra sociedad, vale, Europa, España, las naciones del norte del Mediterráneo, tenemos una cultura que viene de la filosofía griega. ¿Quién ha hecho en el instituto la clase de filo, filosofía? ¿Quién? ¿Quién suspendió filosofía por ser cristiano? ¿Alguien? ¿Quién se peleaba siempre con el profesor de filosofía aquí? ¿Verdad? Cuando hablaban de todo, del aborto, de la vida, de la vida eterna, de la creación. Es como, "Ya está el cristiano de turno dando". Pues no nos vamos a callar. Y aquí sigo con un micro en la mano. Si me ves, profe de filo, sigo aquí con el micro. El caso es que nuestra cultura y lo que tú y yo vivimos proviene de una forma de vida grecolatina. Por eso somos latinos, no porque bailamos así, sino porque los países de los que venimos, pues se va... es pecado, es... porque hablamos latín, vale. Por eso hay gente que dice, "Los españoles no son latinos". Somos latinos también. A ver, ¿qué va a pasar? Entonces, me centro. Nuestra forma de comprender nuestra vida, nuestro mundo, nuestra realidad, es la percepción que heredamos del Imperio Romano. Pero la Biblia, en la que basamos lo más importante de nuestra vida, que es nuestra fe, que se supone que de ahí fluye lo demás, no está escrita en ese código, ni en ese contexto, ni en esa comprensión. Entonces, si no reconciliamos eso, no vamos jamás a poder aprovechar y comprender y poner en práctica toda la sabiduría que hay en este libro. Es como si hoy hubieras venido a Barcelona, que hoy estábamos celebrando aquí con la castañera, para los que estáis conectados. Y hay una... es una señora mayor con un pañuelo, con una cesta, con un bastón. Si tú vienes y no tienes ni idea de las festividades catalanas y que ir la castañera, dice, "Jo, esta señora que ha bajado de la montaña para venir a la iglesia". ¡Hilsen! ¡Qué moderna la la señora! No. Y te perderías todo el contexto que hay detrás, toda la historia de por qué está aquí, que en verdad estamos celebrando con los niños, etcétera. Eso nos pasa con la Biblia. La leemos así y nos perdemos todo lo que significa. Entonces, para esta intro, esto es solo la intro. ¡Madre mía! Te quiero dar las diferencias básicas de que cuando Dios dice generosidad y cuando los autores de la Biblia escriben generosidad, no se imaginan lo mismo que tú y yo nos imaginamos. Así que tenemos que reconciliar para poder vivir vidas generosas en la comprensión bíblica, no del mundo de la Biblia. Okay.

Entonces, la primera diferencia obvia entre la generosidad hebrea, que es la cultura en la que la Biblia está escrita, y la generosidad greco-latina, vale, que es la que tú y yo tenemos. Primero de todo, es que para los hebreos, la generosidad era una responsabilidad comunitaria. Es decir, yo soy generoso no por el bien tan solo del individuo, sino por el bien de la comunidad de la que yo soy parte. Los hebreos, los judíos, no se comprendían a sí mismos separados de su identidad como pueblo de Israel. Eh, un judío no es, "Yo estoy ahí suelto y tengo mi identidad judía yo solito". No. Ellos tienen sus festividades, sus momentos, sus peregrinaciones, su forma de ser familia. Y esa identidad comunitaria que Dios les entregó es lo que les hace ser quiénes son. Y por lo tanto, cuando ellos ven una necesidad en la comunidad, aunque no tenga nada que ver con ellos, aunque no les afecte para bien o para mal para nada, su respuesta es: "Si mi pueblo necesita, mi respuesta es: entrego". Aunque jamás lo llegue yo a disfrutar. Y por eso tienes mandatos del Señor como en el libro de Levítico, que dice el Señor: "Cuando coseches, cuando vayas a recoger el fruto de lo que te has currado, no arras. No seas agonías y te lo quedes todo. Deja un borde alrededor de tu campo en el que no vas a el grano, ni la fruta, ni las naranjas, ni nada de lo que produce la tierra. Déjalo ahí para que los que viven entre tú, entre tu comunidad, que son viudas, que no tienen trabajo, que son extranjeros", dice la Biblia, "que puedan acudir al campo y puedan cosechar para poder comer. Y así el Señor será bendecido en la comunidad de Israel y las naciones podrán ver lo que Dios está haciendo en medio de vuestro pueblo". Es decir, sé generoso por el bien del otro. Pero en nuestra cultura grecolatina, en el mundo en el que vivimos, y si no me crees, mira por la ventana, la generosidad es por honor y prestigio personal. Que pongan mi nombre en ese aeropuerto, que pongan mi nombre en esta biblioteca, que pongan una calle en honor a mí, que todo el mundo sepa. En el banco de la iglesia, que pongan mi nombre, una plaquita. Todo lo que ha dado, una plaquita. Todo lo que ha hecho. Y nuestra visión es edificar una escalera social. Porque el Imperio de Roma se edificaba por influencia. Y cuanto más subías la escalera, más oportunidades tenías de triunfar. Así que todo lo que yo hago es subir esta escalera social. Y eso se ha venido hoy a nuestro mundo. Todo el mundo tiene que saber lo que estás haciendo. Y ¿qué dice la Biblia? Que tu mano izquierda no sepa lo que da a la derecha, porque no lo haces para ti. Lo haces por el bien del pueblo, para que Dios lo siga bendiciendo. Lo segundo que es diferente es que en la cultura hebrea de generosidad, la generosidad era voluntaria, completamente voluntaria. No necesitabas hacer un rally, una maratón, venga, todos a dar, venga, todos, te convenzo. En cuanto ellos veían necesidad, mira, cuando Moisés está saliendo con Israel de Egipto y Dios les da la visión del Tabernáculo, Moisés le dice al pueblo: "Tengo una visión, Dios me ha dicho, levanta un Tabernáculo". ¿Qué hace Israel? ¿Te lo has leído? Dice que todo el mundo, todo el pueblo que habían salido de Egipto, que no tenían demasiado, habían salido, sí, es verdad que llevaron oro y animales, pero estaban peregrinando, no podían recuperarlo. Y aún así, ¿qué hicieron? Se lo entregaron todo a Moisés. Y ¿qué dice Moisés? Tuvo que decir: "Basta, no traigáis más, habéis dado demasiado, ya tenemos más que de sobra". ¡Qué locura es esa! ¿Tú has visto eso en nuestro mundo alguna vez? ¿Has visto a Sánchez que diga: "Bueno, el año que viene no hace falta dar impuestos porque toda España ha dado tanto que tenemos"? No, ¿verdad? Como más impuestos, más parecen ratas ahí chupando impuestos. ¿Por qué? Porque nuestra filosofía es: "Yo doy lo justo y necesario y nada más". Y me tienes que convencer. Pero para los hebreos no era así. Cuando David edifica el templo, ¿qué dice este versículo que estamos leyendo como lema? "Corazón por la Casa". "He visto a tu pueblo ofrecer voluntariamente tantas ofrendas". Pero para nuestra cultura no es así. En nuestra cultura es: tiene que haber reciprocidad. Yo te doy y cae a cambio. Vale, hacemos esto de Marruecos, pero ¿cómo se va a hacer? Y ¿puedo dar yo mi opinión? Y ¿puedo decir yo? Es como, no funciona así. Yo doy porque quiero y lo siembro y ahí lo dejo y es para el Señor. Tercera diferencia es que para el pueblo de Israel, para los hebreos, la generosidad era reflejar a Dios, porque Dios es un Dios generoso. Los dioses romanos no eran generosos. Los dioses romanos se engañaban entre ellos, se acostaban entre ellos, se mataban entre ellos, se comían entre ellos. Bueno, era un desastre. Y lo que tenía que hacer la humanidad era, de vuelta, ganarse el favor de esos dioses y ganarse su posición social. Así que mientras los hebreos trataban la generosidad para que gente dijera: "¿Quién eres y qué tienes?", y como Dami nos enseñaba, "Yo soy de Dios y le reflejo". Roma y Grecia, y nosotros, es para que todos vean lo bueno que yo soy. Y cuarta diferencia esencial es que para los hebreos, la generosidad era un acto de adoración. Era una forma de servir al Señor y de proclamar su justicia. ¿Qué dice la Biblia? La Biblia dice: "¿Sabéis cuál es el ayuno que yo quiero?", dice el Señor. "¿Creéis que es organizar conferencias y reuniones y que todo el mundo vea lo fuerte que cantáis y cuántos versículos sabéis?". ¿Sabéis qué dice la Biblia? "El ayuno que yo quiero", dice el Señor, "es que rompas el de injusticia, que liberes al oprimido, que alimentes al hambriento, que vistas al que está desnudo". Dice: "Si haces eso, honrarás mi nombre", dice el Señor, "y tu luz saldrá, amanecerá sobre tu vida y como el mediodía de brillante será la medianoche de tu vida". Es decir, no habrá oscuridad en ti porque estarás siendo generoso como un acto de adoración. Cuando la iglesia es generosa, está adorando al Señor. Pero para nuestro mundo, cuando las personas son generosas, están invirtiendo, como te he dicho, en su posición social. No lo haces para Dios, ni para honrar su nombre, ni para engrandecer su reino. Lo haces por ti, por tu nombre, por tu posición y por tu propio reino. Entonces, como veis, son posiciones muy opuestas. Y si no comprendemos esta diferencia, tendremos una iglesia que vendrá con su sobre en Corazón por la Casa pensando que si yo doy, Dios me va a dar, pensando que si yo doy, me darán influencia a la iglesia, pensando que si yo doy... Y es como, no, no, no. Tú das porque quieres dar y colaboras porque ves la necesidad comunitaria y hazlo como una ofrenda al Señor. Y si haces así, dice la Biblia, tu luz despuntará como la aurora y como el mediodía brillará en nuestra iglesia, aún cuando sea medianoche. Entonces, esto es importante que lo comprendamos. Okay.

Entonces, ¿de dónde sale esto? Hay gente que aplaude. No sé. Bueno, te explico. No tienes que aplaudirme. Estoy intentando explicar para que todos lo comprendamos. Gente que lleváis toda la vida en la iglesia, hay gente que estáis hoy por primera vez. No es fácil, pero estamos en ello. Okay. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Que como Dios es generoso, cuando Dios nos crea, dice la Biblia en el libro de Génesis, que Dios nos crea a su imagen y semejanza. Es decir, como Dios es, nosotros también empezamos a ser. No es que seamos mini dioses, sino que reflejamos la identidad de aquel que nos creó. Vale. Por eso la humanidad, somos los únicos en la creación que tenemos la capacidad de hablar. Cómo Dios creó el mundo, cómo lo creó y dijo: "Hágase la luz". Y dijo: "Que se separe las aguas" con su voz. Y por lo tanto, a los seres humanos que somos a su imagen y semejanza, nos da el regalo de las palabras. Y ¿qué dice Proverbios? Que en la lengua de las personas está el, ¿qué? El poder de construir y el poder de destruir, porque estamos hechos a su imagen y a su semejanza. Okay. Entonces, como Dios era un Dios generoso, en nosotros estaba la generosidad innata. Estaba dentro de nuestro ADN porque reflejándose. Ahora, aquí hay un problema y es que, como lees en Génesis 3, cuando el pecado entra en el mundo, la serpiente viene y ¿qué es lo que hace la serpiente con Adán y Eva? Coge la imagen y semejanza de Dios en ellos, la identidad de Dios en ellos, y hace y la arranca, la araña, la vuelve turbia, la la difumina, la desenfoca. Está en nosotros, pero no la encontramos porque la serpiente nos engaña. ¿Por qué hace eso? La Biblia nos enseña, no sé si lo sabes, pero la Biblia no enseña solo de Jesús, también enseña de Satanás. Y sabes lo que enseña la Biblia: que Satanás era conocido como Lucifer, el ángel de luz. Y su responsabilidad en los cielos era ser líder de alabanza. La responsabilidad de Lucifer, antes de su caída celestial, era enfocar toda la gloria de los seres celestiales, de los ancianos, de las criaturas en el reino de los cielos, y enfocar toda esa alabanza hacia el trono del Altísimo para que todos pudieran alabar al Señor. Esa era su responsabilidad, que todos conocieran su imagen, su semejanza y su gloria. Hasta que un día Lucifer dice: "No, la quiero para mí". Y todo lo que le pertenecía a él, Lucifer quiere adueñarse él de esa gloria. Obviamente, Dios dice: "Esto no puede ser" y lo destierra. El martes decíamos, lo des-ciela, porque lo quita del cielo a la tierra. No lo puede desterrar porque no está en la tierra. Entonces lo des-ciela y junto con él envía a los ángeles que siguen a Lucifer, los ángeles caídos. Okay. ¿Qué es lo que pasa? Que Satanás, desde ese momento, odia, odia todo lo que le recuerda a la imagen de Dios, porque es eso lo que él quería para él. Y es por no obtener lo que fue condenado. Así que cuando Satanás ve la creación, Satanás no va a los elefantes a engañarle con una manzana porque no tienen la imagen ni la semejanza de Dios. Satanás no va a las cucarachas, aunque podría haber ido, se las podía haber ido al infierno a todas. Satanás no va a los pájaros, no va a los camellos, no va a los gusanos. ¿Sabes a quién va? A lo único en la creación que porta la imagen y la semejanza de Ojim Adonai, del Dios Altísimo. Y cuando nos encuentra, dice: "Detesto lo que representas, te lo voy a arrancar para que seas como yo". Y desde Génesis 3, todo lo que Dios había puesto en nosotros, la serpiente nos hace un intercambio y nos engaña, nos timpa, nos vende, no sé cómo se dice ese dicho, oro, no sé qué, nos engaña. Y desde ese momento, lo que Satanás intenta hacer es que representemos su imagen y semejanza: odio, ofensa, muerte, mentira, engaño, y la lista sigue y sigue y sigue y sigue, para que no reflejemos la imagen de semejanza del Dios Altísimo. Ahora, ¿qué pasa? Que Dios, que es bueno y grande en misericordia, es fiel a su llamado para con la humanidad y constantemente, a lo largo de la historia, intenta reconciliarnos con él para devolvernos con aquello que nos había creado. Hasta que por fin envía a Jesús. Y en el libro de Colosenses, capítulo 1, versículo 19, el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, Pablo, que de vuelta también era judío y era hebreo, escribe esto: "Porque a Dios le agradó habitar en él, en Cristo, con toda su plenitud y por medio de él, de Jesús, escucha, reconciliar, arreglar, restaurar, volver a hacer bien de vuelta consigo todas las cosas, las que están en la tierra, las que están en el cielo, haciendo la paz, lo que estaba enfadado, lo que estaba dividido, reconciliando mediante la sangre que derramó en la cruz". Escucha esto. Lo dijimos el martes. Lo que Satanás nos robó en Edén, Cristo nos lo devolvió en Gólgota. Lo que Satanás arrancó de nosotros en el Edén, Cristo lo volvió a poner en nosotros en la montaña del Calvario. Lo que en aquel árbol la serpiente nos robó, en aquel madero Cristo Jesús nos lo devolvió y lo volvió a poner en nuestro corazón la imagen de Dios, la semejanza de Dios, el espíritu de Dios, la vida eterna de Dios. Cristo volvió a ponerla en nuestro corazón para que podamos ser reflejo de su gloria. ¿Para quién? Para todos aquellos que dicen: "Cristo Jesús, creo en ti". Y ese es el dilema. ¿Qué quieres tener? La imagen de Satanás: muerte, odio, ofensa, y la lista sigue. O recuperar la imagen de Dios: vida eterna, gracia, perdón, unción, y la lista sigue. Es muy curioso porque Jesús en la Biblia dice muchas cosas, dice muchas, pero tan solo en su tiempo de ministerio dice que hay dos personas que tenemos que recordar. Solo hay dos. ¿Sabes cuáles son? ¿Alguien? ¿Alguien sabe? Preparando este mensaje, yo tampoco lo sabía. Estuve estudiando un poquito. Es muy interesante porque de todos los que podía haber dicho que recordemos, Jesús dice dos. Y los dos son mujeres. Atentos los que dicen que la mujer no tiene posición en la iglesia, volveos a leer la Biblia, por favor, otra vez de principio a final, porque vais a ver que Dios no hace diferencia entre sus hijos e hijas. Eso es otro tema para otro día. Pero de todos los que Dios podía haber dicho, "recuerda", Jesús dice dos mujeres. Primera mujer que Jesús dice que no podemos olvidar y que tenemos que recordar. Lo leemos en el libro de Lucas. Jesús está hablando del final de los tiempos, super apocalíptico, todo. Y vendrá el cielo y el Hijo del Hombre vendrá. Y nadie sabe cuándo, pero hay que estar preparados. Es un mensaje bien como intenso, ¿no? Y en medio de este mensaje, Jesús dice esta frase. Este es el segundo versículo más corto de la Biblia. ¿Cuál es el primer versículo más corto? Muy bien, mini punto para el equipo de la tercera fila. Trivia cristiana. Jesús lloró. Ese es fácil, ¿eh? El más largo, ¿quién lo sabe? No es... O que también se lo sabe. Bueno, da igual. Te doy el micro. Te doy. Bueno, segundo versículo más corto de la Biblia: "Acordaos de la esposa de Lot". Y luego dice: "El que procure conservar su vida, la va a perder; y el que la pierda, la conservará". La esposa de Lot. O sea, Jesús, de todas las mujeres, Débora, Sara, eh, su madre, que estaba ahí, María, dice que está preñada contigo en el vientre. Podías haber dicho: "Acordaos de mi madre María". Pues no. "Acordaos de la esposa de Lot". Y ¿qué sabemos de la esposa de Lot? Muy poco, nada más. En Génesis 19 hay tres versículos que nos dan una pincelada de la esposa de Lot. Y a correr. Y Jesús dice: "No te olvides de ella". La segunda mujer que Jesús dice que tenemos que recordar o que será recordada es María, la hermana de Marta, la hermana de Lázaro. Que cuando Jesús estaba en casa de Lázaro, esta mujer entró con un frasco de perfume, se postró a los pies del Salvador y lo derramó sobre sus pies y con su pelo secó los pies. Y Jesús dice: "Esto os digo, la verdad, en cualquier parte del mundo donde se predique el Evangelio, las buenas noticias, se recordará y se hablará de esta mujer". Y lo que está haciendo. Dos mujeres. Y sabes qué son: la antítesis la una de la otra. Son las dos imágenes que una persona puede decidir portar en su vida. La mujer de Lot, que ahora te cuento, o la hermana de Lázaro, María, que ahora te cuento. Y lo curioso es que ambas historias tienen su raíz en el concepto de la generosidad. Es decir, de lo que tú eras capaz y estás parado a decir al Señor: "Ten". No reduzcas este mensaje a dinero. No seas tan superficial. Está incluido, pero es tu vida en lo que estás dispuesto a decir para ti. Entonces, vamos muy rápido. Te voy a dar solo tres, tres pensamientos para que te vayas luego pensando entre semana. Vale. ¿Qué es lo que aprendemos de estas historias? ¿Qué nos cuenta? Por si no conoces la historia, la historia de la mujer de Lot es un poco intensa. Te voy a hacer un resumen. Es intensa. Lot y su mujer y sus hijas vivían en Gomorra. Estas ciudades que así se llamaba la discoteca donde ibas a bailar antes de conocer a Jesucristo tu Salvador. Sí. No vuelvo atrás. ¡Aleluya! Pero así se llamaba. Que yo lo sé. El caso es que ellos vivían en esas ciudades y esas ciudades eran un lugar oscuro, terrible, un lugar de desenfreno y de pasiones terrible. Un día van a visitar a Lot ángeles, tienen apariencia de persona. La Biblia nos revela que son ángeles. En el Oriente Medio, la hospitalidad, la no la hospitalidad, hospitalidad, que no sé qué idioma hablo, es un valor super importante para el pueblo árabe, para el pueblo hebreo. Tú eres responsable. De hecho, los árabes, mi profesor de árabe me explicaba que en la cultura árabe ancestral, tú estabas obligado, creo que era tres días, a tener a personas en tu casa sin ni siquiera preguntarles por qué están ahí. Y después, el tercer día, ya le puedes preguntar. Digo, "Pues me voy a ir gratis a Marruecos tres días". Tres días en casas separadas. El caso es que Lot recibe estos hombres en su casa y es responsable de cuidarles. Pues no te digo una... una cosa que por la noche vienen todos los hombres de la ciudad, empiezan a aporrear la puerta y le dicen a Lot: "Danos a tus invitados para que les violemos". Es así, para que abusemos sexualmente de ellos. Lot dice: "No, no, no, o sea, no puedo cometer esta deshonra, no puedo hacer eso, no puedo". Y la Biblia, bueno, se turbia la situación, empiezan a aporrear la puerta. La Biblia dice que los ángeles cegaron, cegaron a las personas que querían atrapar. Y que al final se van. Pillamos la historia. Qué inspirador, ¿eh? Qué bien que has venido a la iglesia. Me encanta. Y esto es como dice la historia. Al amanecer de la mañana siguiente, los ángeles dijeron: "Hay que irse de aquí. Esta ciudad está destinada a destrucción. Esto ha llegado a demasiado lejos. Vámonos". Y le dicen a Lot: "Apúrate, llévate a tu esposa y a tus dos hijas que están aquí. Vete ahora mismo o serás arrastrado en la destrucción de la ciudad". Como lo titubeaba, los ángeles, mira qué bueno, lo agarraron de la mano y también la de su esposa y a las hijas y se los llevaron enseguida a un lugar seguro fuera de la ciudad, porque Dios tuvo, ¿qué? Misericordia, porque Dios fue bueno para con ellos. Cuando quedaron a salvo fuera de la ciudad, los ángeles, uno le dijo: "Corred y salvad vuestras vidas. No miréis atrás y no os detengáis para ser libres. Escapad a las montañas o seréis destruidos". Y Lot dijo: "No, Señor, vosotros habéis sido tan amables conmigo y me habéis salvado la vida y habéis mostrado bondad, pero yo no puedo irme a la montaña. Allí me alcanzará también la destrucción y moriré. Mirad, ahí hay un pueblo pequeño, una aldea. Por favor, dejarme que me vaya allí. No veis lo pequeña que es. Si voy allí, no voy a perder mi vida". Y el ángel dijo: "Okay, está bien, concedo tu petición. No destruiré esa pequeña aldea. Pero rápido, escapa pronto, porque no puedo hacer nada". Qué buena la misericordia de Dios para con su pueblo y sus hijos. No puedo hacer nada hasta que tú no estés a salvo. Esto explica por qué esa aldea se conoce como Zoar, que significa "lugar pequeño". Lot llegó a la aldea justo cuando el sol estaba saliendo por el horizonte. Enseguida, el Señor hizo llover del cielo fuego y azufre ardiente sobre Sodoma y Gomorra, las destruyó por completo. No quedó nada, junto con las demás ciudades y aldeas de la llanura. Así arrasó a todas las personas y a toda la vegetación. Todo. Pero la esposa de Lot, de quien Jesús dice: "No te olvides", miró hacia atrás. Miró hacia atrás mientras seguía a su marido. ¿Qué dijo el ángel? "No miréis atrás". Y no os detengáis. Piensan que Sodoma y Gomorra fueron destruidas tan solo por su perversión sexual y de placeres, pero la Biblia nos dice que aquí había una raíz más profunda. Ezequiel capítulo 16: "Este fue el pecado de tu hermana Sodoma y de las ciudades que le rodean: escucha, orgullo, hartura de pan", es decir, egoísmo, "y despreocupación. Escúchame, fueron incapaces de echar una mano al pobre y al necesitado indigente. Se enorgullecieron y cometieron abominaciones en mi presencia, por eso las he hecho desaparecer". El pecado de Sodoma, el lugar hacia donde estaba mirando la mujer de Lot, no era pasiones emocionales o sexuales o placeres terrenales. Era una cultura de egoísmo completamente absoluta. Era una imagen viva de lo que Satanás y la imagen de la serpiente quiere reflejar en nosotros. Para mí. ¿Por qué fue Satanás expulsado del cielo? Porque quería para él lo que pertenecía al Señor. Y ese, para mí, se permea a nosotros como humanidad caída. Y en nosotros ha esta tendencia a decir: "Lo quiero todo para mí". Y hacia ese lugar es hacia el que la mujer de Lot estaba mirando. Anhelaba la cultura de "para mí". Quiero tener mi casa, mi riqueza, mi comodidad, mi fama, mi posición social. Lo quiero para mí. Y no estoy convencida que lo que Dios me va a entregar pueda compararse al lugar del que estoy saliendo. Y ese fue el pecado de la mujer de Lot. No estaba deseando placeres, ni esa mujer deseaba un lugar para mí. Sin embargo, mira lo opuesto. Mira la antítesis. Seis días antes de que comenzara la celebración de la Pascua, donde Jesús iba a ser entregado, el cordero iba a ser entregado, Jesús llega a Betania, la casa de Lázaro, al que había resucitado. Prepararon una cena en honor a Jesús y Marta servía y Lázaro estaba entre los que comían. Y entonces María tomó un frasco con casi medio litro de un costoso perfume preparado con esencia de nardo y le ungió los pies a Jesús y lo secó con su pelo. La casa entera, la casa entera se llenó de una fragancia. No era de azufre, ni de fuego, ni de destrucción, ni de sal. Se llenó la casa de una fragancia. Ese perfume valía el salario de un año, dice Judas. Hubiera sido mejor venderlo y darle el dinero a los pobres. No es que a Judas le importaran en verdad los pobres. Era un ladrón, vendió a Jesús y estaba a cargo del dinero de los discípulos. Y sabes lo que hacía la imagen de la serpiente, escucha, a menudo, para mí, lo estás leyendo, ¿no? A menudo robaba una parte para quién. Para quién es la imagen. Para mí. Y Jesús le dijo: "Déjala en paz. ¿Por qué no te callas? Déjala en paz. Esto lo hizo, esto lo hizo en preparación para mi entierro". Cuando toda la gente se enteró de que Jesús estaba ahí, todo el mundo fue. Y aquí acaba la historia. Tú ves la antítesis. Estos son los tres pensamientos para decidir qué imagen porta. Así como entiendes la generosidad. Punto número uno: ¿hacia dónde miras? La Biblia dice que la mujer de Lot miró hacia atrás. Puedo serte honesto, cuando yo leí esto, dije, "Jo, qué intenso el Señor". O sea, yo también habría mirado. Vale, Dios te dice, "Voy a destruir con fuego y azufre las ciudades". Aquí habríamos ido con filtros solares a ver el eclipse de la ciudad, en plan, "Vamos a ver cómo destruye el Señor a Sodoma y Gomorra". Esta señora era cotilla, como todos los latinos y mediterráneos somos, ¿no? Se nos... o sea, no podemos evitarlo. Si vas en el autobús y alguien está hablando y te giras así, en plan, a ver quién es o no. O no. Todo de sal seríamos. No. Eso. El problema no fue que miró. La palabra hebrea, no, no es "miró" en plan, "Ay, voy a echar un ojo". La palabra hebrea es la palabra *navat*, y la palabra *navat* significa mirar de manera intencional, mirar con atención, contemplar algo con un enfoque consciente y a menudo cargado de deseo o de interés. La mujer de Lot no estaba curioseando qué estaba pasando. La mujer de Lot, en su camino a la libertad, con un ángel del cielo liberándola de "tú y tu casa seréis salvos y os entrego la libertad de Sodoma y Gomorra", aún viendo al Señor por delante, esta mujer tiene el orgullo y tiene, no sé ni cómo describirlo, pero yo caigo en esa trampa también, de anhelar aquello de lo que Dios estaba liberando, de anhelar esa cultura en la que yo tengo, yo valgo, yo tengo. Porque Lot y su mujer eran ricos en medio de esa ciudad. Y esta mujer, sus pensamientos seguramente son: "¿Podrá Dios compararse a lo que yo tenía en Sodoma? ¿Podrá su promesa ser igual de buena? De la casa que tenía, porque tenía una buena casa, porque todos la rodearon y nadie echó la puerta abajo. ¿Podrá Dios darme una vida tan cómoda como la que tenía? ¿Será igual de buena la promesa que el pecado del que me está liberando el Señor?". Y esta pregunta nos la hacemos todos, todos. Quizás no el domingo, porque aquí estamos en plan santo, aleluya, de mañana. No estás cantando eso. "Ay, mi pecado, yo lo echo de menos". No. Pero cuando es miércoles y jueves y estás en medio de tu vida, es como, "¿Será igual de bueno mi futuro? ¿Tendrá el Señor una vida, una persona para mí? ¿Es mi futuro? ¿Será el Señor bondadoso conmigo?". Y empezamos a dudar. Entonces, empezamos a mirar atrás. En cambio, ¿hacia dónde mira María? Voy, voy a ir rápido, os lo prometo, pero es que este mensaje es importante. Jesús dice esto de María: "Déjala en paz. Esto lo ha hecho en". ¿Qué pone ahí? A ver si lo pueden poner, porfi. Juan 12:7: "Déjala en paz. Esto lo ha hecho en". ¿En qué? "Preparar". Significa anticiparte. "Preparar". Significa mirar. ¿Hacia dónde? Hacia delante. Lot, la mujer de, perdón, que representa la imagen de la serpiente, el "todo para mí", el egoísmo, mira hacia atrás, hacia lo que yo he construido, hacia lo que yo tengo, hacia lo que yo he creado, hacia lo que es mío. Pero la imagen nueva de Dios en nosotros olvida las cosas de antaño, olvida las cosas del pasado y mira en expectación a lo que Dios ha prometido que iba a hacer. Y María sabía que el Mesías había dicho que iba a ir a Jerusalén, que iba a sufrir en las manos de los líderes, pero que al tercer día resucitaría y entregaría la vida eterna. Así que María se olvida de todo lo que tenía, se olvida de todo lo que había construido con su vida, y lo único que le importa es mirar hacia delante, hacia las promesas del Señor. Y esa es la iglesia de Cristo Jesús. Yo sé que en este mundo tenemos cosas y tenemos comodidad, pero nada se compara con la promesa celestial del Señor, con la promesa de avivamiento sobre nuestra tierra del Señor. Nada se compara a edificar la iglesia del Señor. Así que no caigamos en la trampa del enemigo. No miremos a nuestro pasado y a las cosas que teníamos. Miremos al Señor y a lo que ha prometido sobre nuestra vida. ¿Hacia dónde estás mirando? El Señor te da una imagen y semejanza que te permite ver donde nadie más puede ver nada, porque tus ojos son de fe. Segundo punto. Mientras la banda sube, son tres, solo, así que ya estoy acabando. Mira esta frase que te hace pensar: ¿Tienes cosas o las cosas te tienen a ti? Que no es lo mismo ser que estar. No iba a hacer chistes, pero no puedo hacerlo porque alguien se lo sabe. No, da igual. No, no, no lo puedo contar. No es lo mismo. No es lo mismo. No es lo mismo tener cosas. No está mal. Dios nos da la libertad de tener cosas. Su pueblo siempre ha tenido. De hecho, la promesa es: "Serás bendecido en el campo y en la ciudad, la entrada y la salida, tus cestas rebosarán, tus graneros rebosarán". No hay nada malo con tener cosas. Muchos de los seguidores del Señor tenían propiedades, bendecían al pueblo de Dios, muchos, muchos. El problema es cuando tú dejas de tener esas cosas y esas cosas te tienen a ti. Te voy a explicar. La Biblia dice que el perfume que María derramó, o sea, tiró a los pies de Jesús, valía 300 denarios. Y la Biblia dice que es el equivalente al sueldo de un año. No a la ofrenda de un año, no al diezmo de un año, al sueldo de un año. Así que, según el Instituto Nacional de Estadística, sueldo mínimo, que al final es el que cobramos los españoles, sueldo mínimo, no sé qué, 1260. Ese perfume en España hoy habría costado más de 15.000. [Música] Cambia, eh, de escuchar 300 denarios, 15.000 euros. Y María entra a la habitación con 15.000 de perfume y hace... Y Judas dice: "¿Por qué no le hemos dado a los pobres?". Yo también lo habría dicho. Tú también lo habrías dicho si te quejas de la pantalla que tenemos a veces. La gente se queja de todo lo que tenemos. Ese altavoz no hace falta comprarlo. También habría sido como Judas. Es broma, es broma, pero no es broma. A ver, las cosas como son. Escucha. Jesús dice: "Te entiendo, Judas, y es verdad, mi llamado es alimentar a los pobres porque tuve hambre, me de comer, etcétera. Pero también mi llamado a mi pueblo es discernir los tiempos y actuar con obediencia". Y esta mujer no ha permitido que 15.000 le atrapen, sino que ella ha dicho: "Son míos y proféticamente unjo a mi Mesías para el sacrificio que está a punto de experimentar en 7 días". No te estoy diciendo que tires 15.000 por el váter en plan, "Ay, pastor, me lo ha dicho". No, no he dicho eso, por favor, que luego salga en la tele. Pastor de Hilson. No. Pero estoy diciendo que las cosas no pueden tenernos a nosotros. A la mujer de Lot la tuvieron. Y cuando esta mujer estaba siendo liberada, su corazón es como: "Mi casa, mis propiedades, mi ciudad, lo que yo tenía". Y no la dejaron ir. No la dejaron ir. Es una pregunta importante: ¿lo que tienes, lo tienes tú o te tiene a ti? ¿Cómo verlo? Mira lo que entra y lo que sale de tus manos. Mira dónde lo inviertes. Mira cómo te sientes. Dios dice: "Amo al alegre, porque el que tiene sabe dónde invertirlo y no al revés". No es que esas cosas te tengan poseído y no te suelten. Sí. Tercer y último punto, y con esto ya acabo, que es muy tarde. Tenemos ostras. ¡Qué tarde ya! Acabó. Ya acabó. Ya acabó. Escucha. A imagen y semejanza de quién. ¿De quién? ¿De este lado o de este lado? Ojo al dato. La mujer de Lot decide mirar atrás. Lo decide ella. Y esto es lo que le pasa. Tres cosas. Lo primero que le pasa: se queda inmóvil. Se convierte en una estatua de sal y se queda completamente incapaz de avanzar. La promesa o el llamado o lo que Dios le dijo es: "No te detengas en ningún sitio del valle". Este valle de sombra de muerte, de oscuridad, de momentos complicados, no es para que te quedes, es para que lo atravieses y tengas un testimonio cuando llegues al otro lado. No acampes, no te quedes, no hagas de esto tu lugar, ni hagas este valle tu identidad. Y es lo mismo con nuestra vida. Tu enfermedad, tu crisis, tu momento complicado, no te quedes ahí a vivir. No es tu identidad. No eres alcohólico, estás pasando por una adicción al alcohol. No eres enfermo, estás luchando con enfermedad. No eres tu pecado. Ese es tu valle de sombra de muerte. Pero la promesa es: "No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo y me llevarás al otro lado, donde hay verdes pastos". Y tendría un testimonio en mi mano. Pero esta mujer decidió quedarse quieta, decidió anidar en el valle que tenía que ser su proceso. Y aquí hay personas que lleváis acampando en vuestro valle demasiado tiempo. Y en el nombre de Jesús, hoy os ha traído aquí para que el Espíritu Santo os despierte y os dé la capacidad de salir de este valle, de seguir caminando y de decir: "Esto, yo tengo la imagen de mi Dios y mi Dios es un Dios de movimiento". Desde Génesis 1 dice que el Espíritu de Dios se movía sobre la faz del abismo. Así que no me vengas a engañar y me hagas pensar que me tengo aquí que quedar y me tengo que quedar inmóvil. Voy a salir, voy a avanzar, voy a caminar, voy a conquistar y voy a tener un testimonio en mi mano, porque no soy una estatua de sal. Tengo la imagen de Dios, tengo la semejanza de mi Dios restaurada en mí por Cristo. Pero esta mujer no se lo creyó y se quedó inmóvil. Lo segundo es que se convirtió... Uy, estoy reventado... en un pilar de sal. Y sabes lo que pasa con la sal, que en el contexto de Oriente Medio, donde habían batallas constantemente entre pueblos, no ha cambiado mucho, tristemente, la sal era utilizada como una herramienta de guerra para esterilizar los campos y que no volvieran a tener fruto. Cuando conquistaban ciudades, traían sal y la esparcían sobre los campos de cultivo. Y la sal mata la vida, la mata por completo. Esa mujer se convirtió en una vida estéril. No pudo salir nada más de ella: ni conversaciones, ni consejos, ni vida, ni hijos, nada. Fue un pilar de completamente estéril. La imagen de Dios es fruto. El mandato de Dios: "Fructificad y llenad la tierra, sed bendecidos cuando entréis, cuando salgáis, estar en la cima y no en".

El valle estar en la cabeza y no la cola. Esa es la imagen de Dios. La imagen de Satanás es completa esterilidad en nuestra vida. No producimos nada, no producimos fruto, no traemos bendición porque estamos secos en sal. Y esta mujer le pasó eso.

Y lo tercero que le pasó a esta mujer es que estaba dividida con una ión y un corazón en dos sitios. O sea, ya estaba saliendo hacia su promesa, pero a la vez estaba así y estaba así y estaba así y estaba así. Y cuando estás así no puedes hacer nada porque te vas a marear. Y hay gente en este lugar que estáis así, que estáis mirando a vuestro pasado y luego el domingo venís y vale. Y luego el miércoles otra vez. Es como, deja de mirar atrás. Ponte aunque sea una cosa en los ojos, pero no mires más a tu pasado porque Cristo ya ha pagado por ese pasado. Ya te ha quitado este pasado de ti. La Biblia dice que tan lejos como el este está del oeste es como el Señor ha arrancado tu maldad de ti y ya no es tuya. Así que deja de mirarla.

Estas tres cosas: estaba inmóvil, era estéril y estaba dividida en su corazón. Sin embargo, mira María. La promesa de Jesús allá donde el evangelio vaya, el nombre de esta mujer también irá con ella. ¿Ves la diferencia? Una vida inmóvil en el valle de la llanura donde estaba Sodoma y Gomorra, y el nombre de una mujer que 2000 años después, allá donde el evangelio se predica en español, en inglés, en alemán, en árabe, en rumano, esta mujer sigue conquistando en el nombre de Jesús porque su vida es un reflejo de la identidad de Dios.

Escucha, esta iglesia va a ir más allá de lo que podemos imaginar. No por nosotros, sino por la imagen de Dios sobre nosotros. Por decirle al Señor: "Úsame, usa mis manos, usa mi entrega". Lo segundo es que así como ella se convirtió en un pilar de sal, dice la Biblia que el testimonio de esta mujer se va a usar donde el evangelio se predique. Tú sabes cuántas ofrendas han sido inspiradas en el testimonio de María. Al menos yo, cuando hemos dado con dams y ofrendas grandes, tú sabes cuánto nos ha inspirado leer este historia en la Biblia. Tú sabes cuánto nos ha inspirado leer que esta mujer entró, se arrodilló a los pies de Jesús y sin ningún miedo le entregó esa ofrenda. La iglesia ha recibido ofrenda tras ofrenda gracias al fruto, la ferti de esta vida. Y eso puede ser nuestra iglesia.

Y por último, así como la mujer de Lot estaba dividida en su corazón, la Biblia nos explica en el libro de, creo que es Juan, no, Lucas capítulo 10. Jesús estaba en casa de María y Marta. Y Marta estaba por aquí cocinando y arreglando todo. Y dónde estaba María, dónde estaba María, así. Y Marta: "María, ven, ayúdame". [Música] Jesús: "¿Que no viene a ayudarme?". María y Jesús dice: "Marta, Marta, Marta, estás tan distraída, estás tan preocupada, pero tu hermana María, ella ya ha escogido dónde enfocar su mirada y ha hecho bien en escoger ese lugar". A María nadie la distrajo de su única visión. Y esa visión era Jesús, su Mesías y Salvador. Y yo creo que en estando de rodillas delante de Jesús, ella recibió este llamado de ungir lo como rey y ungir como cordero.

Así que iglesia de Hilson España, yo quiero animaros a tomar la decisión de portar la imagen y semejanza de Dios. De mirar al enemigo a los ojos y decirle: "Hasta luego, nunca más". No queremos portar tu imagen de muerte, ni de inmovilidad, ni de esterilidad, ni de todo lo que representas. Queremos representar a un Dios vivo, un Dios de fruto, un Dios de avance, un Dios de visión, un Dios de conquista, un Dios de milagros, un Dios de testimonios. Y eso lo veremos en nuestra tierra por una iglesia generosa. Así que ponte de pie, que nos vamos a despedir. Quiero orar por tu semana y por tus alimentos, ya de paso, que son las tres, casi listos. Si estás de pie, alza tus manos al [Música] cielo.

Señor, te damos gracias. Gracias por no rendirte con nosotros. Porque a pesar de nuestro corazón a veces desenfocado, a veces ofendido, a veces desinteresado, a veces y conscientemente alejándose de ti, aún así tienes misericordia, Señor. Y como a Lot, nos tomas de la mano y nos sacas de lugares nocivos y nos llevas a tu presencia. Señor, hoy queremos aprender de tu palabra. No queremos ser como esos que se miran en ella y luego se van a casa. Queremos, señor, dejar entrar a nuestra vida tu palabra y ser ser corregidos, ser enseñados, ser edificados. Salir de este lugar distintos a como entramos. Señor, hoy yo declaro en este lugar una reconciliación de todas las cosas mediante el poder de Cristo Jesús. Que lo que hay en nuestra vida que Satanás nos había engañado y nos había dejado inmóviles o estériles o divididos, señor, hoy cambia por la gloria del Señor. Y veremos en este lugar avance, veremos en este lugar fertilidad en vidas y veremos en este lugar visión y unidad. Señor, yo declaro en esta etapa de corazón por la casa una iglesia que va a avanzar y que va a caminar con determinación. Una iglesia que no le temblará las manos al sembrar y al entregar. Señor, yo declaro en este sitio una nueva temporada, una nueva revelación de generosidad. Y tal como hemos empezado esta reunión, terminamos proclamando tu nombre y bendiciéndote. Señor, bendito seas desde el corazón de esta iglesia. Bendito seas, Señor. Bendito sea tu nombre.

Gracias por haberte conectado a Hilson en línea. Esperamos que esta reunión haya sido de bendición para tu vida. Y si quieres seguir a Jesús, queremos felicitarte y hacerte saber que estamos dispuestos para acompañarte en tus siguientes pasos. El primero de ellos puede ser que nos hagas saber tu nombre en el chat y una persona de nuestro equipo se pondrá en contacto contigo. Así es. Otro de esos pasos puede ser, desde hoy mismo, descargar la Biblia a través de este QR que aparecerá aquí debajo y así podrás empezar a leer y descubrir todo lo que Dios tiene preparado para ti. También puedes suscribirte en nuestro canal de YouTube y seguirnos en todas nuestras redes sociales para que estés al tanto de todo lo que sucede en nuestra iglesia. Pero si te encuentras en Barcelona, en Madrid o en Valencia, nos encantaría conocerte. Así es. Sin más, felicidades de nuevo. Estamos super agradecidos de poder empezar a hacer y ser iglesia junto a ti. Nos vemos la próxima semana. Sé bendecido.