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DESARROLLO HUMANO. (4/6) PUBERTAD Y ADOLESCENCIA

Paco Flores7:17

Transcription

Y adolescencia. Desarrollo psicosocial.

El desarrollo psicosocial comprende las emociones, la personalidad, la identidad y las relaciones sociales. En esta etapa adolescente se dan grandes cambios psicosociales que consisten en la evolución del entendimiento de sí mismo y de los demás, la manera en que se establecen las relaciones humanas y los propósitos de la vida futura.

Existe una gran búsqueda y preocupación por encontrar y definir la propia identidad, que será la base de la estructura de personalidad. Esta búsqueda de definición abarca todos los aspectos de la vida y ha sido impulsada por el gran desarrollo físico recientemente vivido (pubertad) y el desarrollo de la cognición, es decir, de la capacidad de entender y pensar el mundo interno y externo con un razonamiento más profundo. A la par del desarrollo moral, el desarrollo del yo implica el desarrollo de la identidad, y el adolescente necesita que este crecimiento se consolide para poder diferenciarse de otras figuras importantes en su vida. Al tener una identidad y personalidad propia, al lograrlo puede encontrar un lugar en el mundo y socializar plenamente en él.

Uno de los teóricos del desarrollo psicosocial es Eric Erikson, que piensa que la personalidad se forma al progresar el desarrollo del yo por diferentes etapas interrelacionadas, en las que aparecen puntos decisivos o crisis establecidas como dualidades, situaciones peligrosas y otras deseables. La elección del camino seguido irá definiendo dicha personalidad.

La teoría del desarrollo psicosocial propone que los adolescentes están en búsqueda de un sentido nuevo de continuidad e identidad, por lo que logran tener una identidad estable cuando resuelven tres grandes problemas que enfrentan: la elección de la ocupación, la adopción de los valores con los cuales vivir y el desarrollo de una identidad sexual satisfactoria. Cuando no se logra resolver estos problemas, crea una confusión de papel o identidad, por lo que no logran la madurez psicológica. Aunque aclara que la etapa en sí se caracteriza por la confusión y es la explicación de la mayoría de la conducta adolescente.

Coleman y Henry dice que esta confusión del papel o difusión de la identidad tiene cuatro componentes que no necesariamente se presentan todos en una persona con problemas de identidad, y son:

1. Reto de la intimidad: Al implicar compromiso y confianza en la relación íntima, existe la posibilidad de perderse en la identidad del otro o poner una barrera ante tal situación.

2. Perspectiva temporal: El sentido del tiempo implica organización ante el cambio. Al vivirse como algo que no va a atraer consecuencias o van a haber cambios y consecuencias, lo que se vive como amenaza, lo que impide el desarrollo de la identidad ante situaciones reales.

3. Laboriosidad: El dedicarse a un trabajo o estudio supone un compromiso. Al no saber cómo afrontarlo con los recursos con los que se cuenta, a veces se aleja de él o se involucra demasiado, olvidando que la vida tiene otras áreas que también se tienen que vivir.

4. Identidad negativa: Elección de una identidad opuesta a la preferida por los padres o figuras importantes lleva a no desarrollar la verdadera identidad y crear una como reacción a la situación y no la verdadera, basada en los propios intereses y valores.

Ahora bien, en el caso de la sexualidad, consiste en verse a sí mismo como un ser sexuado, reconocer la propia orientación sexual y establecer vínculos románticos o sexuales. El desarrollo de la identidad sexual inicia con la madurez biológica lograda en la pubertad, pero su manifestación social está definida por el contexto social y cultural. Así que la familia, los amigos, compañeros y sociedad influyen en este desarrollo.

La orientación sexual es la atracción física, sexual, emocional con componentes afectivos y emocionales hacia otras personas. Su origen es multifactorial, ya que la biología, genética, madurez, relaciones familiares y de contexto afectan a la persona desde su nacimiento. En general, la orientación puede ser heterosexual, homosexual, gay, lesbiana y bisexual. Esta orientación impulsa la identidad sexual, que es el vivirse, entenderse, tensarse y comportarse como hombre o mujer.

Esta parte del desarrollo del ser humano suele causar mucha ansiedad en todos los involucrados: adolescentes, padres y figuras relacionadas con su educación, ya que la vivencia puede estar influida por creencias socioculturales que hacen ver esta etapa como algo sucio o pecaminoso, lo que inhibe las manifestaciones conductuales del desarrollo en lugar de verlo como algo completamente natural. Esto puede complicarse en los adolescentes carentes de una adecuada sexualidad, ya que están expuestos a riesgos mayores que comprometen el desarrollo de su identidad, de su personalidad y su salud: embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, maternidad adolescente, parejas sexuales múltiples, etc.

[Música]

Por otro lado, el proceso de socialización es la adquisición de las normas, costumbres e identidad de la cultura a la cual se pertenece cuando se interactúa con los miembros de dicha sociedad. En esta etapa se pasa más tiempo con las amistades de la misma edad que con la familia, aunque esto no significa que la familia deja de importar, ya que aún sigue siendo un gran apoyo.

En cuanto a relaciones entre iguales, desde el inicio de la adolescencia los chicos y chicas sienten una fuerte necesidad de pertenencia. Esta necesidad les llevará, junto a otros jóvenes de su misma edad y condición, a constituir asociaciones grupales en las que compartir sentimientos, valores y criterios particulares de comportamiento. La convivencia entre pares los llevará a crear sus propias normas y unificar formas de pensar y de actuar acorde a lo que consideran importante en este momento. Es decir, los grupos van a determinar las preferencias y gustos hacia los diferentes aspectos de la vida como la música, entretenimiento, vestir, actitudes escolares, etc., ya que esto les da soporte y permite manifestar su confusión interna probando las diferentes posibilidades sin riesgo a mostrar sus diferentes facetas.

En tal sentido, la amistad se vuelve esencial, ya que da soporte y apoyo al adolescente al compartir gustos y preferencias, probando las diferentes posibilidades sin riesgo a mostrar sus diferentes facetas, ayudando al desarrollo de la identidad.

Por su parte, cuando se manifiestan conductas antisociales e incluso delincuencia de manera más o menos permanente, seguramente existen muchos factores que han afectado el sano desarrollo de la etapa, como lo son: crianza ineficaz, influencia perniciosa social, gran confusión de identidad, entre otros.

Comprender estos ajustes que vive el adolescente y las necesidades psicosociales que tiene permite enfocar y adaptar los programas educativos, teniendo una planeación didáctica flexible y coherente con las situaciones de vida de.