Transcription
Lectura del santo evangelio según San Mateo. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús llamó a sus 12 discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. Estos son los nombres de los 12 apóstoles. El primero, Simón, llamado Pedro y Andrés, su hermano. Santiago el decebedeo y Juan su hermano. Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano. Santiago el de Alfeo y Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos 12 los envió Jesús con estas instrucciones. No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La primera lectura continuamos el profeta Oseas y está hablando de lo que es Israel y cómo viene este castigo a Israel, porque es como esta viña dice devastada. Una viña que da muchísimos frutos, pero solo de dinero. Así que a nivel espiritual está devastada porque este pueblo que ha prosperado y mucho económicamente, ¿qué ha hecho? Pues se ha dado no solo a los vicios, su religiosidad está vacía en dos sentidos. En el sentido que nos siguen lo que Dios quiere, los mandamientos de Dios. Y el segundo sentido que dejan a Dios a favor de los ídolos y habla así de estos altares en las montañas, estas estelas dedicadas a los dioses que todavía hoy los arqueólogos van encontrando en Israel. En las montañas todavía se encuentran y han pasado más de 2,500 años, pero todavía algunas están allí, no digo intactas, pero casi, y que ya van de allí a los museos, pero que demuestran esta falsedad del pueblo de Israel que se dice, se dice Israel, se dice que es adorador del verdadero Dios y en realidad seguían a los ídolos que creían eran más poderosos que Dios y que les daban las riquezas.
Por desgracia, también en nuestro tiempo no es exactamente así, pero en parte también cuánta gente cuando por suerte o desgracia, porque esto de tener dinero es una suerte y es una desgracia a la vez. ¿Cuánta gente cuando empieza a tener dinero se olvida de Dios, se olvida de la verdad? Se olvida del bien, se hace sus ídolos, se hace su religión a su manera, se cree bueno por sus actos, se cree que es bendecido por sus dioses, no digo por Dios porque ya pierden la noción de Dios tantas veces. Y precisamente aquellos que más podrían hacer por la sociedad se convierten por su egoísmo en los que menos hacen. Y ellos que se creen supergenerosos y te das cuenta que su generosidad es mínima, mínima, mínima. Hay gente con muy poca capacidad económica que muchas veces es muchísimo más generosa que muchos ricos, sin contar que la generosidad de muchos ricos tiene muchas aristas. A veces hay que ver por qué de esa falsa generosidad, pero eso nos llevaría casi a una tesis doctoral explicar todo esto.
Mientras que el evangelio de hoy es este evangelio curioso. Parece que no diga nada, pero dice un detalle muy importante. Bueno, parece que no diga nada, quiero decir cosas ya sabidas. Jesús que llama a sus 12 les da autoridad para expulsar espíritus inmundos, curar toda enfermedad y toda dolencia. Y entonces dice que nos da los nombres de los 12. Y hay un pequeñísimo detalle que muchas veces se obvia porque da la impresión que simplemente es por una cuestión de orden. No es una cuestión de orden, es una cuestión de fondo. Cuando dice los nombres de los 12 son el primero, Simón Pedro, Simón llamado Pedro. Ya no dice el segundo, el tercero, el cuarto, solo el primero. El primero, Simón llamado Pedro y Andre su hermano Santiago, el de Cebedeo y Juan. Así por pares nos va dando todos los nombres.
Pero es curioso que todas las versiones tienen esto del el primero Pedro. ¿Y por qué el primero Pedro? No simplemente por un orden así, porque nos lo da, porque quiere poner un orden y así el primero es solo signo de orden. No, no. El primero, porque Pedro es el primero de los apóstoles, es la cabeza del cuerpo de los de lo que serán los apóstoles. Eso muchas veces a muchos protestantes cuando se les hace ver se quedan un poco parados diciendo, "¿No se habían dado cuenta que sale este el primero." Para ellos los apóstoles son todos iguales. Y si hay dos malos, el primer malo es Judas y el segundo malo es Pedro. Porque Pedro traiciona a Jesús, así que es el malo. Y además Pedro es el que volverá a traicionar a Jesús, para muchos siendo incluso hereje, cuando aceptará ese problema del comer, del no comer con los paganos, o sea, con los cristianos de origen pagano, y comerá solo con los judíos, que hizo una vez y que sí que se equivocó, pero eso no es herejía, eso es un error, un error culpable en algunas cosas puede ser, pero no es herejía. Y por esos dos ya no le perdonan los protestantes. Pedro es el malo y Pablo será siempre el bueno. Pues Pablo es bueno, claro que sí. Y Pedro también, aunque haya tenido sus defectos, sus errores y sus cosas como las tenemos todos, empezando por mí y desde el Papa hasta el último cristiano. Así que los 12, el primero Pedro.
Y es curioso porque en todo el evangelio el primero Pedro, pero no solo aquí, siempre el primero, el que toma la palabra, aquel que dice, "Esto no te lo ha revelado ni carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos, Pedro, al que Jesús cambia el nombre de Simón a Pedro, la piedra, la roca." Y entonces viene este primer envío. Nos hemos fijado que había dicho al principio que les da autoridad para expulsar espíritus inmundos, curar enfermedades, toda dolencia. Pues ahora les hace el envío. El apóstol quiere decir esto, el enviado. Los envían, pero a nivel de seminario, para entendernos, está preparando a los apóstoles a ser apóstoles. Lo serán del todo a partir del don del Espíritu Santo en Pentecostés. A partir de ese momento serán ya los pastores de la iglesia del todo en nombre de Cristo. Aquí son los aprendices, los que van con el maestro y por un momento el maestro los envía.
¿Y dónde los envía? Pues a todos aquellos pueblos donde él tenía pensado pasar. Que han de predicar que el reino de Dios ha llegado. El reino de Dios es Cristo. Ha llegado y vendrá esos pueblos. Y para que lo vean, curarán enfermos, sacarán demonios, incluso resucitarán muertos. Aquello que han visto hacer a Jesús, lo harán ellos y volverán entusiasmados de ver el poder de Dios que le ha otorgado para esas misiones. Y quedarán todos absortos, una cosa diciendo, "Pero, ¿qué es esto?" Hasta mal acostumbrarse. Proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Cristo. Y en Cristo nosotros llegaremos, si le somos fieles, también con él al reino de los cielos.