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Omé, muy buenos días. Saludos desde Madrid, donde son las 8 de la mañana, ya que muchos después miráis o otras personas verán este vídeo y simplemente es un recordatorio de que esta es la meditación matutina, la meditación que hacemos para empezar el día.
Una de las facetas o aspectos interesantes de el yoga, esa conexión, conexión con el alma, conexión con el alma suprema, es esta idea de de recargar nuestra batería y es como recibir una corriente, una corriente de energía espiritual. Y además, cuando recibimos esa corriente, nuestra nuestra luz se enciende, nuestra luz se hace más poderosa y también estamos trayendo luz a un nivel sutil, trayendo luz al mundo que tanto lo necesita. La luz es esa luz pura espiritual que está llena de paz. Una luz que trae armonía, paz. energía amorosa, espiritual. Y la oscuridad es lo que hay en el mundo. Es la oscuridad del ego, de los miedos, la oscuridad de la posesividad, los apegos. Todo eso es lo que está creando todos estos conflictos que vemos por todas partes.
Entonces, tenemos que traer mucha luz, llenarnos de luz. Primero hay que pensar no de forma egoísta, sino de forma natural, de forma coherente. Primero tengo que llenar mi ser. Pero a la vez que me voy llenando ya traer este sentimiento y este pensamiento de compartirlo con el mundo.
Así que vamos a meditar, vamos a recargar la batería, vamos a llenarnos con esa corriente de luz y poder. Vamos a ajustar la postura. Vamos a permitir que el cuerpo encuentre su posición de equilibrio, la respiración encuentre su ritmo natural, las tensiones se vayan aflojando o soltando los hombros, el cuello, ajustarlos de manera que sintamos que el cuerpo está en una posición de equilibrio y así podemos llevar la tensión hacia dentro y dejar el cuerpo ahí tranquilo, relajado, mientras nosotros conectamos con la energía del ser espiritual. Ese punto es esencial para la meditación rasayo yoga.
Primero, la transformación de conciencia de quién soy. Recordar que yo no soy este instrumento físico, este cuerpo físico. Yo soy la luz, la energía, el ser de luz espiritual, como esa estrella, ese punto maravilloso brillando ahí en el interior. como como hacia la hacia el centro de la frente, detrás de los ojos. Lleva tu atención ahí como si hubiera ahí un punto, un punto de conciencia, un punto de luz, un punto de presencia y sentir y pensar, yo soy este punto de energía de conciencia. Soy el alma presente en este cuerpo físico y la luz del alma se ha vuelto un tanto apagada o ha perdido mucha energía en su viaje espiritual, en su viaje a través del tiempo. Y por tanto yo, el alma necesito luz y poder. Necesito recargar la batería de mi ser.
Por eso en Rasa yoga recordamos a quien es siempre una fuente constante de luz y energía pura, de poder espiritual. También un alma, pero es el alma suprema que está más allá de este plano físico, en esa dimensión metafísica del silencio, mundo de luz y paz. Recuerdo desde la meditación, recuerdo el alma suprema y me conecto con el alma suprema y voy abriéndome a sus rayos de luz y paz. Empezamos así esta meditación, visualizando, sintiendo que esos rayos maravillosos de luz y poder espiritual llegan a mí el alma como una cascada de luz. Estoy recibiendo esa corriente de luz y poder espiritual y voy llenándome. El alma se recarga y brilla en su naturaleza pura y verdadera. Y aquí esta luz es una luz divina que activa mis cualidades originales de paz, de amor, de dicha. Y esta luz pura va disolviendo la oscuridad que he permitido también en mi interior. oscuridad se refiere a tendencias, patrones negativos, la ira, los apegos, las dependencias, todo aquello que me da sufrimiento es oscuridad. Y este es el viaje de la oscuridad a la luz. Así que la luz divina, la luz que viene del ser supremo, fortalece en mí lo que es original, lo que es puro y va limpiando y disolviendo lo que es falso que ha sido adquirido. y que es perjudicial para el alma, disolviendo esa conciencia vieja, el ego limitado, tan lleno de necesidades y apegos y carencias y deseos. Sí que permanecemos ahí unos momentos en silencio, llenándonos con esta corriente maravillosa de luz y poder espiritual, absorbiendo esta luz, recargando la batería del alma con energía nueva y pura. Fortaleciendo el ser. Seguimos ahí unos momentos en silencio, llenándonos [música] con esta corriente.
T Y así mientras nos vamos llenando y vamos absorbiendo esta luz maravillosa que por un lado nos fortalece y empodera y por el otro lado limpia, disuelve cualquier negatividad, lo viejo, lo innecesario o inútil en el interior del alma, lo que ya no necesito. Es la luz transformadora y a la vez es una luz que el mundo necesita, ya que el mundo está lleno de oscuridad en estos momentos. la oscuridad de las actitudes conflictivas, discriminatorias, actitudes rígidas, radicales, agresivas, la oscuridad de la intranquilidad, de los apegos, de los deseos. Toda esa oscuridad que hay en el corazón de las almas les impide ser felices y especialmente les impide experimentar ninguna paz.
Así que ahora desde el silencio vamos juntos todos los que estamos meditando. Vamos juntos a emerger esa conciencia de ser faros de luz, ya que estamos conectados con la central de energía, la central de luz recibiendo esta corriente. Vamos a sentir, visualizar, experimentar, que nuestra conciencia se expande a lo ilimitado y radiamos luz hacia el mundo entero. Esta luz está llena de justo lo que todas las almas necesitan. Una luz llena de paz, llena de buenos deseos, luz, llena de poder espiritual, llena de sentimientos benevolentes, compasivos. Esta luz se esparce en todas las direcciones. Cada uno de nosotros es un canal para esparcir esta luz. Practicamos este servicio de la mente durante unos momentos en silencio. Soy un faro. esa corriente llenándome, circulando a través mío y la esparzo todo alrededor hacia el mundo entero. Traigo el mundo enfrente y tal vez algún pensamiento especial para esos lugares donde sé que hay tanta intranquilidad, pesar, conflicto, llenar de luz, el lugar y especialmente todas las almas de ese lugar que sientan ese alivio, ese soporte sutil de esta luz, este poder espiritual como un apoyo incógnito, como un soporte. Seguimos ahí unos momentos en este maravilloso y necesario servicio de la mente.
Tem Este es el deseo puro en el alma como un instrumento, como un canal para la luz divina, el deseo puro de que este mundo se transforme y que todas las almas se liberen de su intranquilidad y su pesar. Y es un servicio incógnito de la mente que podemos hacer en cualquier momento del día. parar unos momentos, recordar que soy un alma, recordar a la amorosa alma suprema, que es el donador de luz y abrirnos a recibir esa corriente y compartir esas vibraciones, esa luz. allá donde estemos y no requiere tiempo, mucho tiempo, incluso si tenemos un minuto para esta práctica. Es fantástico. Y que con esta experiencia poco a poco nos vamos preparando para retornar. Vamos a sentir un poco los pies, las piernas, [resoplido] las manos y los brazos, los hombros. Vamos retornando desde el silencio y recordar una vez más lo que he compartido al final de la meditación, que esta práctica de recibir la corriente, esparcir luz es muy poderosa y necesaria para para el ser y para el mundo. Eso nos puede dar un un incentivo extra a la hora de meditar. esa ese sentimiento, esa conciencia de que sí estoy beneficiando mi ser, tengo un beneficio para mí, el alma, pero también estoy compartiendo la energía más pura y poderosa y beneficiosa con el mundo. Y los primeros que se van a beneficiar son los que están cerca de nosotros ahí en la casa, en la familia, en el trabajo. Vamos a crear esa atmósfera de vibraciones muy pacíficas, muy armoniosas. Podemos experimentar con ello, con ese esparcir luz y observar el el efecto que tiene, el efecto positivo que vamos a comprobar. Pues gracias por acompañarnos y seguimos avanzando y practicando. Om.