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ATRÉVETE A IMAGINARLO… Y OBSERVA CÓMO SUCEDE l Neville Goddard

REINO INTERNO13:31

Transcription

Cierra los ojos por un momento y piensa en aquello que siempre has deseado pero que de alguna forma has considerado imposible. Tal vez es una vida llena de abundancia, un amor que parece inalcanzable, un logro que desafía toda lógica. Siente ese deseo ahora.

Pregúntate: ¿Quién ha decidido que esto es imposible? ¿Acaso fue la realidad misma, o fue tu propia mente la que dibujó esa barrera invisible? Desde el instante en que nacemos, aprendemos a vivir dentro de límites. Nos dicen qué es posible y qué no. Nos enseñan a confiar más en lo que nuestros ojos ven que en lo que nuestra imaginación puede crear. Y así, sin darnos cuenta, dejamos una prisión de creencias donde cada reja está construida con dudas, miedos y viejas historias que hemos repetido tantas veces que ahora parecen verdades inquebrantables.

Pero, ¿y si te dijera que estos límites nunca existieron? Que son solo sombras proyectadas por una mente que aún no ha despertado a su verdadero poder. Neville Goddard nos dejó una enseñanza clara: Nada es imposible para quien se atreve a imaginarlo como si ya fuese real. La realidad no es algo externo que se impone sobre ti; es un reflejo de lo que sostienes en tu interior. No importa qué tan grandes sean las paredes que parecen rodearte, no importa cuánto el mundo intente convencerte de que hay cosas que simplemente no puedes lograr. Lo único que determina lo posible y lo imposible es lo que tú estás dispuesto a aceptar como verdad.

Si hasta hoy has vivido creyendo en barreras imposibles de atravesar, es hora de dejar esa versión de ti atrás. Porque todo cambia en el momento en que decides asumir que el límite solo existe en tu mente. Cuando comienzas a imaginar sin restricciones, cuando te atreves a ver más allá de lo evidente, empiezas a tocar una verdad que siempre ha estado esperándote. El poder de moldear la realidad está en ti, y lo primero que debes hacer es afirmarlo.

Las palabras que eliges no son simples sonidos que se pierden en el aire; son semillas. Y cada una de ellas, cuando es afirmada con convicción, se arraiga en el terreno fértil de tu mente. La mayoría de las personas se pasan la vida afirmando sin darse cuenta, repitiendo frases como: "No soy capaz", "Es demasiado difícil", "Las cosas nunca cambian". Y sin saberlo, están cultivando su propia jaula, fortaleciendo los barrotes de esos límites que solo existen porque han sido sostenidos con la fuerza de su propia creencia.

Neville Goddard enseñó que todo comienza con la Asunción, con la certeza interna de que lo que afirmamos es ya una realidad. No se trata de decir palabras vacías, sino de pronunciarlas desde un estado de plenitud, desde la sensación de que aquello que deseamos ya nos pertenece. No hay magia en la afirmación por sí misma; la magia ocurre cuando, al decirla, nos sentimos como la persona que ya ha recibido lo que desea.

Imagina a alguien que cada día se dice a sí mismo: "Soy libre", "Soy próspero", "Todo fluye en mi favor". Pero lo hace con duda, con miedo, con la sensación de que, en el fondo, esas palabras no son más que un sueño lejano. Esa persona seguirá atrapada en el mismo ciclo, porque las afirmaciones no funcionan a través de la mecánica, sino a través de la transformación del estado interno. Para que las palabras sean poderosas, deben estar respaldadas por la emoción de su cumplimiento.

Cuando afirmas algo con verdadera convicción, tu mente empieza a alinearse con esa nueva realidad. No importa qué tan distante parezca en este momento, porque la realidad externa no es más que una proyección de lo que sostienes en tu interior. Si cambias tu diálogo interno, si reemplazas cada pensamiento de duda con una afirmación de certeza, tarde o temprano verás cómo lo que antes parecía imposible comienza a materializarse ante tus ojos.

El primer paso es decidir qué verdad quieres asumir. No importa lo que el mundo haya dicho hasta ahora, no importa lo que tu pasado haya demostrado, solo importa lo que elijas afirmar a partir de este momento. Porque la afirmación correcta, sostenida en el estado mental adecuado, tiene el poder de derribar cualquier muro.

Todo lo que ves a tu alrededor, cada objeto, cada logro, cada avance que el mundo ha conocido, primero existió en la mente de alguien antes de manifestarse en la realidad. No hay excepción a esta regla. Nada surge de la nada; todo nace de la imaginación. Sin embargo, la mayoría de las personas siguen creyendo que la realidad es algo externo, algo que ya está definido y que simplemente deben aceptar.

Pero Neville Goddard nos enseñó que la imaginación no es una simple herramienta de escape, sino la única vía para trascender los límites que nosotros mismos hemos impuesto. Cuando intentas cambiar tu vida desde el esfuerzo, desde la lucha contra las circunstancias, te encuentras con resistencia. Es como tratar de empujar una pared con las manos desnudas, esperando que ceda ante la fuerza bruta. Pero la clave no es romper la pared, sino atravesarla con la única fuerza que realmente tiene poder: la Asunción de que la pared nunca estuvo allí.

El problema no es lo que el mundo te muestra, sino lo que tu mente ha aceptado como real. Si te dices a ti mismo que algo es imposible, si argumentas que la lógica y la razón están en tu contra, entonces eso es exactamente lo que experimentarás. No porque sea una verdad absoluta, sino porque la realidad responde a la imagen que sostienes dentro de ti.

Pero si en lugar de eso, comienzas a verte como la persona que ya ha alcanzado lo que deseas, si vives en tu mente como si lo imposible ya hubiera sucedido, el mundo no tendrá más remedio que ajustarse a esa nueva visión. No tienes que preguntarte cómo ocurrirá ni obsesionarte con los detalles. Tu única tarea es imaginarlo con tanta claridad y certeza que se sienta más real que la propia realidad externa.

La imaginación no es un juego ni una ilusión; es la causa de todo lo que existe. Cuando entiendes esto, cuando realmente lo vives, descubres que no hay nada que deba ser conquistado fuera de ti. Lo único que tienes que hacer es asumir que lo que deseas ya es tuyo, y entonces, sin esfuerzo, lo verás desplegarse ante tus ojos.

Cada palabra que pronuncias en tu interior es un molde, una orden que das al universo para que dé forma a tu realidad. La mente no distingue entre lo que es real y lo que es imaginado con convicción; simplemente acepta como verdad aquello que le repites con suficiente certeza. Y sin embargo, la mayoría sigue usando este poder para reforzar sus limitaciones en lugar de liberarse de ellas.

Si hasta ahora has vivido dentro de barreras invisibles, es porque, sin darte cuenta, has afirmado esas barreras una y otra vez. Has dicho: "No puedo", "No es posible", "No sé cómo lograrlo". Y como la mente es obediente, ha convertido esas palabras en hechos. Pero así como has construido muros con tus afirmaciones, también puedes derribarlos con ellas. Porque la afirmación correcta, dicha desde el estado mental adecuado, tiene la capacidad de reprogramar la mente y alinearla con la realidad que deseas vivir.

No basta con repetir frases vacías. La clave no es la cantidad de veces que las dices, sino la calidad de la emoción con la que las sostienes. Cada afirmación debe ser formulada en tiempo presente, como si el resultado ya estuviera cumplido. No se trata de desearlo, sino de asumirlo. No de esperar que algún día suceda, sino de aceptar que ya es un hecho. En lugar de decir: "Quiero ser libre", afirma con certeza: "Soy libre". En lugar de: "Ojalá pueda lograrlo", afirma: "Ya está hecho".

Pero hay algo más poderoso aún: no solo repetir la afirmación con palabras, sino sentirla como una verdad absoluta dentro de ti. Neville enseñó que el estado mental es la clave. No basta con decir: "Tengo éxito", si en el fondo sigues sintiéndote como alguien que lucha por alcanzarlo. Debes entrar en la sensación de ser ya esa persona, vivir internamente como si todo lo que afirmas fuera una realidad innegable.

Cada afirmación es una puerta que abres hacia una nueva versión de ti mismo. Y si eres persistente, si sostienes esas palabras con fe, llegará un día en que mirarás a tu alrededor y verás que lo imposible ha desaparecido. No porque el mundo haya cambiado, sino porque tú te atreviste a afirmarlo hasta hacerlo real.

Todo lo que alguna vez llamaste imposible no era más que una historia que te contaste a ti mismo. Y ahora, después de recorrer este camino, después de comprender que la imaginación moldea la realidad y que las afirmaciones pueden romper cualquier límite, solo queda una pregunta: ¿Qué estás dispuesto a asumir como verdad a partir de este momento?

Piensa en esa meta que has guardado en lo más profundo, esa que quizá nunca te atreviste a decir en voz alta porque parecía demasiado grande, demasiado lejana. Ahora es el momento de traerla a la luz. Escríbela, dilo con convicción, comprométete con ella. No importa cuán ilógica parezca, no importa cuántas veces hayas creído que era inalcanzable. Lo único que importa es que la declares como una realidad cumplida.

Déjalo en los comentarios: ¿Cuál es el imposible que estás listo para convertir en inevitable? ¿Cómo vas a asumirlo como hecho? Al escribirlo, al compartirlo, al afirmarlo con convicción, estarás dando el primer paso hacia su manifestación. Y recuerda: no hay límites fuera de los que tú mismo aceptas. Si puedes imaginarlo, si puedes sentirlo como verdadero, entonces estás viendo un futuro que ya existe, esperando a que te atrevas a reclamarlo. Este es el momento. Afírmalo. Imagínalo. Y mira lo cumplirse.