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Este video está patrocinado por Brilliant. Hola, soy Aldo.
Hace unos días salió un estudio que volvió a encender una de las preguntas más difíciles de la ciencia. ¿De dónde viene realmente la conciencia? No me refiero a los pensamientos, a la memoria y a las emociones, sino de esa experiencia interna que todos tenemos y que nadie sabe explicar del todo.
Este nuevo trabajo que ha salido propone algo muy provocador y polémico, eh, que la conciencia podría ser un componente fundamental del universo, casi como un campo físico del que emergen materia, el espacio y hasta nosotros mismos. O que la conciencia no sería un subproducto del cerebro, sino un campo fundamental del universo. ¿Cómo así? Pues a través de la física cuántica.
Uno de ustedes me pasó el estudio en el directo que hicimos por los 3 millones y me puse a investigar. Gracias a Jorge Juan, ¿cómo te llamabas? Paco. Como se imaginarán, esta noticia ha arremecido las mentes de muchos entusiastas, pero es realmente así como se pinta. ¿Es cierto que esto podría corroborar la vida después de la muerte, como andan diciendo por ahí? Hoy vamos a desmenuzar qué dice exactamente el estudio, qué encaja con la ciencia, qué no y por qué cada tanto aparece la idea de que la física cuántica podría tener algo que ver con lo que sentimos como ser conscientes.
Ponte cómodo que este video va a estar muy interesante, aunque claro, si estás cocinando mejor no. No se te vaya a quemar el arroz.
El misterio de la conciencia. Podemos describir neuronas, podemos medir impulsos eléctricos, modelar sinapsis y hasta manipular genes. Pero la experiencia [música] subjetiva, eso que sentimos como yo soy yo, estar vivos por dentro, sigue escapándose entre nuestros dedos. No es solamente que no sepamos explicarla completamente, es que ni siquiera tenemos una definición universal que satisfaga a físicos, biólogos, neurocientíficos y hasta filósofos.
Esa falta de un marco compartido ha abierto la puerta múltiples enfoques, desde los más convencionales hasta los más especulativos. Algunos investigan redes neuronales y anatomía cerebral, otros proponen que la conciencia requiere procesos cuánticos y unos pocos incluso sugieren que podría ser un aspecto fundamental del universo. [música]
Este nuevo estudio publicado en AIP Advances entra precisamente en esta última categoría, ya que plantea un modelo donde la conciencia se comporta como un campo primordial. Y frente a esto, la pregunta de rigor es más que necesaria. ¿Qué pertenece a la ciencia establecida y qué parte pertenece a la frontera especulativa?
Ojo que esto que se está planteando en este estudio es un modelo, ni siquiera llega a hipótesis científica. En los medios están empleando la palabra teoría para referirse a esto y está mal porque refuerza esa idea tan metida en la gente de "es solo una teoría". No, volvamos a recalcar, una teoría científica es la cúspide de la investigación. Esto que ha salido está muy por debajo. En el periodismo se suele usar teoría como sinónimo de hipótesis, modelo o lo que sea, porque es más popular y es más fácil usarlo así. En la televisión también, "no tengo una teoría, creo que fue el mayordomo". Ténganlo muy en cuenta siempre.
Más adelante vamos a explicar por qué este estudio solamente llega a modelo y ni siquiera hipótesis. Pero antes, para entender por qué estas ideas aparecen una y otra vez, es necesario recordar que la ciencia todavía no sabe cómo conectar la actividad cerebral con la experiencia consciente de manera completa. Eso lo hemos explicado en varios videos ya en donde hablamos del tema.
Como repaso, sabemos, sí, que la conciencia, tal como la sentimos, surge de un organismo biológico extremadamente complejo, nuestro cerebro. Procesos como la percepción, la tensión, la memoria y la planificación están asociados a patrones específicos de actividad en [música] el cerebro. Cuando una región del cerebro se daña, ciertas funciones desaparecen. Cuando una red se activa, surge una experiencia concreta y esa relación está bien establecida. [música]
Pero explicar cómo un patrón eléctrico da lugar a una vivencia interna, cómo es que aparece la sensación de unidad del yo o por qué existe la subjetividad, sigue [música] siendo un misterio. Y cada vez que un fenómeno carece explicación completa, nacen hipótesis [música] que intentan llenar ese hueco.
Entre esas hipótesis se encuentran las propuestas cuánticas. La más conocida es la ORC, desarrollada por Roger Penrose y Stuart Hameroff, y de la que ya hemos hablado ampliamente en este video titulado "Hemos encontrado el origen de la conciencia". Ahí explicamos que Penrose no llegó a estas ideas desde la biología, sino más bien desde las matemáticas. Él sostiene que el razonamiento humano demuestra capacidades que no encajan en un sistema computacional clásico. [música]
Según su argumento, ciertas decisiones mentales parecen involucrar un tipo de procesamiento que no es algorítmico. O sea, hay partes de nuestro razonamiento, sobre todo en matemáticas y en comprensión abstracta, que no funcionan como un programa de computadora porque parecen requerir un tipo de intuición o salto lógico que no puede describirse con instrucciones mecánicas. [música]
Y como la física cuántica es el único ámbito conocido donde ocurren sucesos que no siguen un camino fijo y predecible y que además no pueden describirse con simples reglas matemáticas, concluyó que la conciencia debía involucrar mecanismos cuánticos fundamentales. [música]
Hameroff, por su parte, aportó el componente biológico, los microtúbulos. Estas estructuras están presentes en todas las células y forman un entramado cilíndrico que les da soporte y organiza su actividad interna. Estos microtúbulos son particularmente abundantes y complejos. Hameroff propuso que podrían mantener coherencia cuántica durante tiempos útiles, permitiendo que procesos cuánticos influyan en la señalización neuronal.
Dirás, espera que te [música] explico. Hameroff planteó que dentro de estos microtúbulos podrían ocurrir ciertos efectos cuánticos que se mantengan ordenados durante un momento. A eso se le llama coherencia cuántica, cuando las partículas actúan como si estuvieran conectadas entre sí de una manera especial, comportándose como un solo sistema. Ojo que esto no es invento, eh, la coherencia cuántica es un fenómeno totalmente real y está demostrado experimentalmente. No es una idea especulativa. Forma parte central de la mecánica cuántica moderna y se observa en muchos sistemas físicos. [música]
El problema es que esa coherencia suele durar muy poco porque el entorno la rompe. Cuando Hameroff habla de "tiempos útiles" se refiere a que esa organización cuántica tendría que durar lo suficiente como para influir realmente en lo que hace la neurona, no desaparecer antes de que pueda tener algún efecto.
Ahora, agárrate bien. Según la hipótesis, los microtúbulos entrarían en superposición y experimentarían un tipo especial de reducción objetiva que estaría ligada a la gravedad cuántica, generando eventos discretos que formarían momentos de conciencia. Recontra. Tranquilo, no te asustes, te ayudo.
Cuando Penrose y Hameroff hablan de que los microtúbulos entrarían en superposición, se refieren a la idea cuántica donde algo puede estar en varios estados posibles al mismo tiempo, como sí [música] y no simultáneamente. Pero esa superposición no dura para siempre. En algún momento debe resolverse en un único estado real. Es a este proceso el que se le llama reducción o colapso. Ah, pero los propone que ese colapso no lo produce el entorno como dice la física cuántica tradicional, sino que sería causado directamente por la gravedad. Según él, la gravedad no permite que dos estados distintos de un objeto coexistan mucho tiempo si implican configuraciones espaciales diferentes. Por eso lo llama reducción objetiva, porque sería un proceso físico real que no sería dependiente de un observador.
Entonces, esa parte de la reducción objetiva ligada a la gravedad es la idea de que la gravedad obliga a una superposición cuántica a decidirse por un estado y ese salto sería lo que produce un pequeño momento de conciencia. Esta [música] reducción sería orquestada por la estructura interna del microtúbulo, el cual sería un proceso que daría el nombre a la hipótesis, Orchestrated Objective Reduction. La idea es elegante, sugerente y brillante. Conecta dos áreas que rara vez se encuentran, física fundamental y neurobiología. Loco, ¿no?
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Okay, ¿en qué estábamos? Así estábamos en que la idea parecía brillante, ya que conectaba varias áreas que rara vez se encuentra, pero como ya se imaginarán, recibió muchas críticas desde el principio. El argumento más fuerte vino de Max Tegmark, un físico muy conocido, quien calculó los tiempos de decoherencia en el cerebro.
¿Y qué es la decoherencia, dirás? Pues es lo contrario a la coherencia. Así de fácil. Si la coherencia permite que un sistema cuántico se mantenga organizado y especial durante un tiempo, la decoherencia es el proceso que rompe ese estado cuántico y lo devuelve al comportamiento normal de la vida cotidiana. La decoherencia ocurre cuando algo cuántico entra en contacto con demasiadas cosas del entorno, ya sea calor, vibraciones, moléculas o ruido. Todo eso le quita su comportamiento cuántico y lo hace actuar como algo clásico. [música]
Tegmark calculó cuánto tardaría en romperse esa coherencia dentro del cerebro, considerando la temperatura corporal, el movimiento de las moléculas, la presencia de iones, el agua, los choques térmicos y toda la actividad biológica. Su conclusión fue que la coherencia cuántica no duraría casi nada, se rompería tan rápido que no podría influir en los procesos neuronales. Para Tegmark, el cerebro es un ambiente demasiado cálido, húmedo y ruidoso como para permitir efectos cuánticos largos. Así que para él, la hipótesis de microtúbulos conscientes era físicamente inviable.
Pero Hameroff no se quedó callado, eh, replicó que Tegmark modeló los microtúbulos como partículas esféricas simples, sin capturar su estructura real ni su dinámica [música] interna. Investigaciones posteriores sobre biología cuántica encontraron que ciertos sistemas biológicos pueden proteger estados cuánticos por más tiempo del que se pensaba. Por ejemplo, la fotosíntesis parece usar coherencia cuántica para transportar energía con eficiencia y hay evidencia de que las aves migratorias podrían usar procesos cuánticos en sus brújulas biológicas. Por supuesto que estos hallazgos no prueban la hipótesis de ORC, pero debilitan el argumento de que la decoherencia haría imposible cualquier fenómeno cuántico biológico.
La pregunta dejó de ser entonces, ¿puede la biología sostener cuántica? Y pasó a ser, ¿podría sostenerla en el cerebro? Y eso sigue abierto, o sea, tarea para la casa.
Ahora, recientemente se descubrió que los anestésicos generales que apagan la conciencia de forma abrupta interactúan directamente con los microtúbulos. Y esta evidencia sugiere que los microtúbulos sí juegan un rol importante en la conciencia. Pero otra vez, pero este hallazgo no confirma tampoco la presencia de procesos cuánticos, ya que también podría significar que los microtúbulos son esenciales para funciones neuronales clásicas. O sea, la relación entre anestesia y microtúbulos nos dice que estas estructuras importan, pero no necesariamente por razones cuánticas. Así que la hipótesis de Penrose y Hameroff sigue siendo una explicación posible, pero no está demostrada.
Mientras tanto, la neurociencia clásica avanza con firmeza. Hay modelos como la teoría del espacio global de trabajo o la integración de información que describen cómo distintas regiones del cerebro se sincronizan para producir experiencias conscientes. [música] Estos enfoques no requieren mecánica cuántica. Se basan en dinámicas neuronales convencionales, en impulsos eléctricos, en neurotransmisores, en ritmos cerebrales y en circuitos interconectados. No explican todo, claro, pero explican bastante. [música]
Y para muchos científicos esa es una razón suficiente para pensar que no hace falta recurrir a la cuántica. No porque sea imposible, sino porque no hay ninguna evidencia empírica fuerte que lo exija.
Y es en este contexto que surge el estudio nuevo de AIP Advances. Ahí se propone algo aún más radical, que la conciencia es un campo fundamental, una especie de sustrato universal [música] del que emergen tanto la materia como las conciencias individuales. La autora del estudio es María Strout, una nanotecnóloga que usa un formalismo matemático inspirado en los campos de la física para describir cómo la conciencia podría existir antes del espacio y el tiempo.
Es lo que estás pensando. ¿Qué rayos? ¿Qué es eso de "formalismo matemático inspirado en los campos de la física"? Pues a que no está escribiendo sus ideas solamente con palabras filosóficas o conceptos vagos, sino que intenta expresarlas usando ecuaciones, estructuras matemáticas y definiciones formales, así como se hace en física teórica.
Ahora, en física, un campo como el campo electromagnético o el campo gravitacional se describe mediante funciones, mediante variables y ecuaciones que indican cómo evoluciona ese campo en el tiempo y el espacio. Strout intenta hacer algo parecido, toma ese estilo de descripción y lo aplica a su idea de un campo de conciencia. No significa que sus ecuaciones representen algo medido en laboratorio, sino que ella intenta que su propuesta tenga una estructura matemática interna coherente, parecida a la que usan los modelos físicos establecidos.
Como dije al principio, lo que propone Strout no puede considerarse una teoría científica, porque una teoría exige evidencia sólida, predicciones claras y un marco que ya haya sido probado varias veces. Su propuesta no tiene nada de eso todavía. Tampoco puede llamarse hipótesis científica en sentido estricto porque una hipótesis debe ser falsable, o sea, debe poder ponerse a prueba con un experimento o una observación concreta. El modelo que presenta Strout no especifica un experimento que permita verificar o refutar la existencia de ese campo de conciencia. Así que no cumple ese criterio básico. Por eso, lo más adecuado es llamarlo modelo especulativo o marco conceptual. Tiene una estructura matemática, propone una manera de describir la conciencia desde la física de campos y busca integrar ideas filosóficas con física teórica, pero no ofrece todavía una vía para demostrarlo en el mundo real.
Entonces, según su modelo, la materia sería una manifestación localizada de una conciencia más amplia. Esta idea se parece a conceptos filosóficos no dualistas, donde la mente y la materia son expresiones de una misma realidad profunda. Pero Strout intenta traducir ese marco filosófico a ecuaciones y [música] a estructura formal. Su trabajo no afirma haberse convertido en un modelo empírico comprobable. Se presenta más bien como un puente teórico entre dos mundos conceptuales, la física fundamental y la filosofía de la conciencia.
Y como se imaginarán, esta propuesta enfrenta retos enormes. El principal es que para que un modelo se considere parte de la ciencia empírica, [música] debe generar predicciones verificables. Strout menciona ideas sobre cómo este campo podría manifestarse, pero todavía no existe un experimento concreto que permita distinguir su propuesta de cualquier otra.
Pero Aldo, ese estudio ha sido publicado en una revista revisada por pares. ¿Eso no debería ser suficiente para que se te vuele el cerebro? No, lo que realmente significa revisión por pares es que al menos dos o tres expertos reales que fueron seleccionados por los editores de la revista leyeron el artículo antes de publicarlo. Esos expertos verifican que el texto esté matemáticamente o conceptualmente coherente dentro de su propio marco, que no tenga errores técnicos obvios, que cumpla los estándares académicos de claridad y estructura y que el tema sea [música] apropiado para la revista. Si es que estos expertos encuentran fallos, pues piden correcciones o simplemente rechazan el artículo. Pero el hecho de que se haya publicado una revista científica revisada por pares también indica que al menos matemáticamente el modelo es coherente. Eso no significa que sea correcto, sino que es lo suficientemente sólido para ser discutido. La comunidad científica todavía no lo ha adoptado ni replicado y es probable que el debate tarde años en desarrollarse.
Ahora, el valor de este tipo de propuestas no está en ofrecer respuestas definitivas. Claro, lo que busca el autor es iluminar un poco las preguntas que la ciencia aún no sabe formular correctamente. Y esto, por supuesto, que es muy importante. ¿Por qué? Vista desde la física, la conciencia plantea el problema de cómo un universo gobernado por ecuaciones matemáticas produce una experiencia subjetiva. [música] De otro lado, vista desde la biología, la conciencia plantea el problema de cómo estructuras materiales pueden dar lugar a vivencias internas y vista desde la filosofía, la conciencia plantea el problema de qué significa [música] existir.
La propuesta de Strout combina estos tres niveles, pero precisamente por eso es difícil de integrar en la ciencia empírica tradicional. La filosofía de la mente también entra en juego aquí. El [música] panpsiquismo, por ejemplo, de que también hemos hablado en otros videos, propone que la conciencia no aparece de repente en animales complejos, sino que es una propiedad básica de la realidad que está presente hasta en grados mínimos en toda la materia. Esto no quiere decir que los objetos inanimados tengan pensamientos, sino que poseen un tipo elemental de interioridad que cuando se organiza en sistemas suficientemente complejos dan lugar a la conciencia humana. Esta idea ha ganado atención recientemente porque resuelve un dilema. Evita tener que explicar cómo la conciencia surge de la nada y también evita reducirla a fenómenos exclusivamente biológicos.
El estudio de Strout se sitúa conceptualmente cerca del panpsiquismo, aunque su estructura matemática busca presentar algo más elaborado que una simple extensión filosófica. Claro, algunos medios han dicho sensacionalistamente que [música] este estudio podría probar que existe vida después de la muerte. Esto no es cierto y es lo primero que se te puede venir a la cabeza, pero en realidad su idea no apunta a eso. Como acabamos de decir, Strout plantea un marco matemático especulativo [música] donde la conciencia sería algo más profundo que la actividad del cerebro, casi como un campo básico del universo. Es una propuesta que intenta unir física y filosofía, pero no habla de almas, reencarnaciones ni nada parecido. Lo que sugiere es que la conciencia no nace del cerebro, sino que el cerebro sería una especie de interfaz local de algo más amplio.
Eso suena provocador, pero no cambia lo que sabemos sobre la identidad personal. Incluso si ese campo existiera, la experiencia consciente que cada uno tiene seguiría dependiendo del cerebro. Cuando el cerebro deja de funcionar, se apagan la memoria, la identidad y todo lo que entendemos como yo. Si es que este campo universal existiera, seguiría ahí, pero tu conciencia individual no continuaría flotando en ninguna parte. Sí, sería como apagar una computadora. La electricidad seguiría existiendo, pero el programa que estabas usando deja de funcionar. Para que hubiera vida después de la muerte en sentido personal, tendrían que existir mecanismos que preservaran tu memoria, tu identidad y tu experiencia. Y la propuesta de Strout no incluye nada de eso.
El motivo por el que la gente asocia estos modelos con la vida después de la muerte es porque la idea de una conciencia universal se parece superficialmente a conceptos espirituales. Pero en física, incluso si aceptaras un campo de conciencia fundamental, no sería algo con personalidad, recuerdos o identidad. Sería un sustrato impersonal más parecido a la gravedad que a un yo separado del cuerpo. Así que incluso si el modelo de Strout resultara tener alguna parte verdadera, no implicaría vida después de la muerte. Solo sugeriría que la conciencia podría estar vinculada a algo más profundo en la estructura del universo, pero [música] tu, con todo lo que te hace ser tú, seguiría siendo un proceso biológico que termina cuando termina tu cerebro.
A pesar de lo sugerente que pueden ser todas estas propuestas que hemos visto, la ciencia exige algo que ninguna ha podido proporcionar aún y que lo acabamos de mencionar, que es la ballena. La ballena, el otro, ¿no? Evidencia experimental directa. La física requiere predicciones que sean claras. La biología requiere mecanismos que sean verificables y la neurociencia necesita ver qué está pasando físicamente en el cerebro cuando [música] surge una experiencia. Y aunque la filosofía puede plantear modelos interesantes, [música] no basta para firmar una hipótesis científica.
Por eso, por ahora, todas estas explicaciones que van más allá de la neurobiología clásica deberían considerarse [música] especulativas. Sin embargo, el hecho de que no sean verificables todavía no las convierte en inútiles. A veces en ciencia las hipótesis más arriesgadas son las que obligan a replantear preguntas. Eso siempre decimos aquí. Estamos abiertos de mente con los procesos que aún no han podido ser explicados. Y es que la física cuántica misma nació de intentos por resolver anomalías que no encajaban en modelos clásicos. [música]
Por ejemplo, nadie sabía en 1900 que responder por qué la radiación del cuerpo negro tenía cierta distribución [música] y llevaría a reinventar toda la física. Cuerpo negro, ¿qué? Tranquilo, no te acalores. Si no sabes mucho de física, de repente no sabes bien a qué me refiero. Te explico. Un cuerpo negro en física es cualquier objeto que absorbe toda la luz que recibe y emite radiación solamente en función de su temperatura, sin importar de qué está hecho. A comienzos de 1900, los físicos estaban intentando explicar por qué los objetos calientes emitían luz con un patrón muy específico. Parecía un detalle menor, casi un problema técnico, pero al [música] intentar resolverlo descubrieron que las leyes conocidas ya no servían y tuvieron que inventar ideas completamente nuevas. [música]
Ese pequeño problema acabó siendo el origen de la mecánica cuántica que cambió toda la física para siempre. Con la conciencia ocurre algo parecido. [música] El problema es tan profundo que es razonable explorar múltiples caminos. Lo importante aquí es no confundir exploración con confirmación. Así es, mucho cuidado con eso. [música]
La investigación contemporánea avanza por dos caminos paralelos. Uno es profundamente biológico y se centra en cómo las neuronas generan y mantienen la experiencia consciente. Este camino está respaldado por miles de estudios y observaciones empíricas. El otro explora posibilidades conceptuales sobre cómo la física fundamental [música] podría relacionarse con la mente. Aquí entran las hipótesis cuánticas, las propuestas como ORC y modelos especulativos como este [música] último de la científica Strout.
Como se imaginarán, no compiten directamente. Uno describe el funcionamiento, [música] el otro busca el fundamento. Y es posible que la respuesta final combine elementos de ambos o que requiera un marco nuevo [música] que aún no conocemos. Es posible. Lo cierto es que la conciencia sigue siendo un territorio incompleto. Es muy posible que la explicación final sea biológica y nada más. [música] También es posible que la física tenga algo que decir o tal vez lo más difícil de aceptar [música] es lo más probable, que necesitamos una teoría científica completamente nueva, una que todavía no tenemos para comprender cómo surge la experiencia subjetiva en un universo físico.
Mientras tanto, lo más sensato es mantener el rigor sin perder la curiosidad. Sí, explorar ideas, modelos, hipótesis no es un error. Presentarlas como hechos, eso es otra cosa. Dile todo eso a un terraplanista y te dirá, "No oigo nada, soy de palo, tengo orejas de pescado." Así que hasta que aparezca evidencia empírica sólida, la conciencia seguirá siendo uno de los misterios más grandes del universo. Pero es justamente ese misterio lo que hace que valga la pena investigarlo. O sea, harta tarea para la casa tiene.
Y bueno, hemos llegado al final de este video. Cuéntanos [música] aquí abajo en los comentarios tú qué opinas de todo este asunto, por qué respuestas te inclinas más, la de los microtúbulos, la de la nanotecnóloga o la de los que dicen "la respuesta está en tu corazón". [música] O si no sabes qué comentar, ya sabes, comenta cualquier cosa para favorecer al algoritmo. Por mí eso ha sido todo. Gracias por ver este video y hasta la próxima. [música]