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Las misiones pedagógicas de la II Republica Española

Movimiento Social por la Escuela Pública Asturias54:08

Transcription

De qué mundo vienen estas personas? Éramos tan lejos de su mundo que parecía que venías de otras galaxias, de sitios que ellos no podían entrar en su imaginación que existieran; ni cómo vestíamos, ni cómo llevábamos para comer, ni cómo hablábamos, ni cómo éramos. Otra cosa tampoco éramos los titiriteros que por los pueblos había; otra relación era, otra cosa era como si algo de pronto, que no se puede creer, llegara a ellos y dijera: “Pues sí, creedlo, que estamos aquí, venimos a ayudaros”. Desgraciadamente, fue tan poco tiempo que no… que no sirvió de mucho. [Música]

Las misiones pedagógicas fueron creadas por la Segunda República para llevar cultura, entretenimiento y progreso al mundo [Música] rural. Era una escuela ambulante que iba de pueblo en [Música] pueblo. [Música] Algo tan aparentemente sencillo como llevar cultura a los pueblos se convirtió en una de las acciones más luminosas y emblemáticas del primer gobierno [Aplausos] republicano en los años 30. El 7% de la población española vive en el campo, y más del 3% es analfabeta. La educación en el mundo rural está abandonada por unas clases dirigentes que viven en la ciudad; los maestros están mal pagados y desmotivados.

Cuando en 1931 triunfa la República, se pone como objetivo superar este atraso, igualar las oportunidades del campo y la ciudad, y hacer saber a los campesinos que ellos también son ciudadanos de la República. La miseria que había en los pueblos era tan horrorosa que entonces se decía: “Cuando seas padre, comerás un huevo”, porque entonces los huevos se partían para dos en las familias modestas; trabajar mucho para vivir, para poder comer pan y alguna patata. Te creas… entonces oías hablar de la miseria que había en el campo en España, pero yo no la había visto; y entonces con las misiones tú veías aquella gente que verdaderamente era la miseria.

Aunque sean analfabetos, los habitantes de la ciudad tienen la posibilidad de recibir una visión más amplia del mundo a través de la radio, los periódicos, los anuncios, el cine o los escaparates. Esta educación indirecta es lo que el pedagogo Manuel Bartolomé Cosío llama la “cultura difusa”. En este sentido, la distancia que separa el campo y la ciudad es inmensa; mientras unos disfrutan de los avances del siglo XX, otros viven una existencia casi [Música] medieval. El gobierno republicano quiere tender puentes entre estos dos mundos; para esto se crean las misiones pedagógicas, para que el campo, a través del cine, la música, el teatro o los libros, sea partícipe de esa cultura difusa que disfruta la ciudad. [Música] Y sobre todo, hacer ver una cosa: que la cultura española no es la educación cristiana española, sino que es la cultura española; es una educación civilizada en vez de una educación religiosa. Eso son las misiones pedagógicas: acercar al pueblo al tesoro, al tesoro de sabiduría nacional; no precisamente que hagan novenas y que recen y que tal; es otra cosa, es una educación ciudadana, una educación cívica.

Las misiones pedagógicas responden muy bien al espíritu educativo de la Institución Libre de Enseñanza, y representan casi casi como la culminación de ese espíritu de la Institución Li… de Enseñanza. Y además, en la Segunda República, Giner de los Ríos y otros profesores universitarios fundaron, a finales del siglo XIX, la Institución Libre de Enseñanza, también conocida como la ILE. Su intención era modernizar España, reformando y mejorando la educación en todos sus [Música] niveles. Pero no hay que olvidar el movimiento, el interés por la educación de los grupos anarquistas; eh… no hay que olvidar el interés por la educación también del partido socialista, eh… a través de las Casas del Pueblo o de la escuela nueva, por ejemplo, que funda Núñez de Arenas; eh… no hay que olvidar las universidades populares; son… son… as que tenemos controladas y otras que desconocemos, pero hubo unas cuantas durante el reinado de Alfonso XIII. Manuel Bartolomé Cosío, discípulo de Giner de los Ríos, intenta varias veces que el Estado realice misiones pedagógicas para apoyar a los maestros rurales. Cosío, que había sido profesor de la ILE y director del Museo Pedagógico, es uno de los intelectuales más respetados de su época; aún así, no logrará crear las misiones hasta la llegada de la Segunda [Música] República.

“Hoy estábamos dando clase de numismática, y entró el portero del museo y dijo: ‘Se acaba de proclamar la República’. Y salimos todos corriendo del museo y nos fuimos a la Gran Vía, y por la Gran Vía ya bajaba una riada de gente, en coches, andando, todo el mundo cantando La Marsellesa, porque nadie sabía el himno de Riego. El himno de Riego, la musiquilla, la conocíamos todos, con letras que no eran las del himno: ‘Si los curas y frailes supieran… etcétera’, y a nuestros acentos se los vas mire, y a nosotros mire… los hijos del t… eso, La Marsellesa, lo… eso lo cantamos en la radio, poca pena y no está… y bajaban con banderas y cantando, y en coches, y los tranvías con gente por fuera, en los techos. Bueno, una cosa como jamás, jamás, jamás se podrá volver a repetir: el estallido popular de la proclamación de la República. No se volverá a dar en la [Música] vida”.

En aquellos momentos, el país era fundamentalmente rural, y había que llevar la cultura a las aldeas, como fuera; había que llegar a las aldeas, había que llegar con la escuela, había que… había que alfabetizar a ese mundo, a ese mundo rural, para, digamos, alcanzar por lo menos ese estado de modernidad eh… en el que vivían otros países europeos. Entonces la República hace un conjunto de cosas, y… y la República lo primero que hace es reunirnos a los maestros y decir: “A vosotros, ¿queréis aprender este nuevo estilo? ¿Queréis aprender? Pues haced estos cursillos conmigo, y aprenderéis”. Frente a unas clases estáticas, memorísticas, basadas bastante en el orden, en la quietud, en la… [Música] como un instrumento fundamental en la enseñanza… vamos, hubo un clima enorme en la época de la [Música] República, y llegamos… me acuerdo muy bien: íbamos por una zona rocosa, y había un río abajo, y unos chicos y chicas, y una alegría y unas risas… nos quedamos sorprendidos. Fueron chicos y chicas del pueblo bañándose en el río. En aquellos años… juntos… y todo era un maestro que había transformado al pueblo, y tenía otro… otro aire, otro espíritu, otra alegría, otra cosa; no un maestro perdido allí entre unas breñas que no tenía comunicación, porque hasta entonces las escuelas habían estado abandonadas de interés. Y la República fue una de las… de las… de las preocupaciones que tuvo y de resolverlos. Durante la República se construyó una gran cantidad de escuelas en toda [Música] España; hacia el año 30, cuenta con unas 27.000 o 28.000 escuelas, y hacen falta otras tantas; es decir, que falta el 50% de… de escuelas; y sobre eso hay que añadir que en la España rural los chicos trabajan… está… es la familia con muchos hijos; hijos porque se necesita mano de obra para el tipo de trabajo de ganadero y… y agrícola; y entonces esos… esos niños o esas niñas eh… van a la escuela algunos meses del año, y algunos ni siquiera van a ir, porque en cuanto pueden los padres, hasta con 5 años o con 4, ya los mandan al campo; les sirven para ir a llevar la comida o para ir a… a cuidar de las vacas. Pero a su vez, si divides por sexos, verás que el absentismo es mucho más… porque se entendía en el medio rural que las chicas no necesitaban la instrucción para la vida, porque había otro tipo de valores. Entonces sí que se nota en esta época, a través de los documentos de la inspección, etcétera, cómo se hace hincapié en que la asistencia y la participación sea real para todos.

Yo era hermana de cuatro chicas; somos cuatro chicas, y mi padre, pobre, tenía que trabajar mucho para… para mantenernos, y nos hacía ir a servir; se quedaba una para ayudarle a él con mi madre, y las otras por ganar la vida. Yo, a los 9 años, ya estaba sirviendo; a los 9 años, que ahora aún no hace más que jugar. Las misiones lo que se proponían era lo que había empezado el Museo Pedagógico: apoyar la labor de un maestro, por lo que significa en un… en un pueblo desconectado; no en Madrid y en Valladolid. Eso era lo que se [Música] proponían. [Música]

Manuel Bartolomé Cosío es el presidente de las misiones pedagógicas; forma un patronato compuesto por intelectuales de prestigio, como los pedagogos Luis Bello y Ángel Yorca, o los poetas Antonio Machado y Pedro Salinas. Luis Antuñano es el secretario del patronato, discípulo de Cosío, con mucha experiencia en las bibliotecas ambulantes y la educación rural; será el principal teórico y artífice de las misiones. Ya en los años 30, ya es un viejito, entre mantas, entre el frío; es más su afición y su… y su vocación por… por la enseñanza, por la cultura, por el pueblo, lo que le lleva a estar allí presente para… y ano… Noa… fácil. Misioneros buscan jóvenes voluntarios, cultos y entusiastas, dispuestos a viajar hasta las más alejadas aldeas para dar a conocer la cultura española y la nueva política [Música] republicana.

“Cuando el señor Cosío fundó las misiones pedagógicas, entonces se acordó de que podían… los que podían primero colaborar con misiones pedagógicas éramos los antiguos alumnos del Instituto Escuela y de la Institución Libre de Enseñanza, puesto que el señor Cosío era profesor de la Institución Libre de Enseñanza y discípulo directo de don Francisco Giner de los Ríos; y con ese motivo, pues me lo… me llamaron a mí, y llamamos a todos los compañeros que quisiéramos colaborar en esa misión. Nos pareció tan bella, tan bonita, que, claro, nos prestamos a ello enseguida”. Entonces, en aquellos años todavía estudiaba yo en la Universidad Central, y a través de la… fueron hicieron un llamamiento para las personas que quisieran ir a hablar con el grupo que se iba a formar para la labor de misiones pedagógicas, y entonces pues yo fui a entrevista. Para los coros de las misiones… realmente estos grupos, porque estamos hablando ya de personas concretas, un poco se forman durante la dictadura de Primo de Rivera; es la rebeldía universitaria en el periodo ese, y es lo que agrupa a unas gentes y se empiezan a conocer, y esos después son los que van a formar pues La Barraca, Misiones Pedagógicas y tantas otras cosas como… y por eso van saltando de un lado a otro, porque lo que hay es la amistad antigua entre ellos.

“Por vuestro entusiasmo juvenil, por vuestra elegancia espiritual, por vuestra ejemplar constancia, por vuestra generosidad… [Aplausos] inolvidable”. En las misiones pedagógicas estuvo B. Cernuda, estuvo María Zambrano, estuvo Antonio Sánchez Barbudo, estuvo Rafael Dieste, estuvo Pedro Pérez Clotet… bueno, no sería muy complicado mencionar aquí a todas las personas que estuvieron en… que participaron o que hicieron misiones pedagógicas; aproximadamente pues unas 500 personas entre intelectuales, eh… maestros, inspectores, profesores que se iban agregando; pues la nómina completa de… de misioneros, yo creo que sobrepasa las 500 personas. La selección de libros para las bibliotecas se encarga a Matilde Moliner, con la ayuda de Antonio Machado; el teatro del pueblo es dirigido por Alejandro Casona; el musicólogo Eduardo Martínez Torner es el responsable del coro del pueblo; con copias del Museo del Prado realizadas por Ramón Gaya, entre otros, se funda el Museo Itinerante de Pinturas; el cineasta José Val del Omar se encarga de la documentación gráfica.

“Cuando salíamos de misión, pues no solamente estábamos actuando, sino que estábamos mucho tiempo juntos, y salíamos a algún bar, algún bar, alguna tabernita, algún sitio donde nos reuníamos eh… cuando no estábamos en… en trabajo, ¿no? Y entonces pues era muy placentero, porque comentábamos lo que estábamos viviendo, y como todo era… no sé por qué, pero todo lo que… todas las personas que giraban alrededor de misiones, todas eran intelectuales o escritores o poetas o directores de tal o pedagogos; o sea, que era un ambiente todo intelectual. Las conversaciones nuestras en… en… en los ratos del trabajo, en los pueblos, pues seguían siendo también intelectuales: de poesía, de literatura, de historia. En una misión en Almería, a cargo de María Zambrano, pues… incluso en el tren, el gramófono que llevábamos lo poníamos en marcha; íbamos oyendo… [Aplausos] [Música] [Música]”.

“Tal a Castilla se va… por allí, por allá, por allá, por allí… a de país… por aquí, por allá… a Castilla… por allá… por [Música] allí…” La misión llegaba a un pueblo y se ponía en contacto con el alcalde y con el maestro para entregar los libros que se llevaban para la biblioteca, para ver en qué local o en qué lugar del pueblo se podía instalar el andamiaje para el teatrito; se hacía una especie de pregón para que el pueblo supiera a qué hora se iba a actuar; y luego la única propaganda era el discurso del señor Cosío que se le… antes de empezar el acto. En general, las misiones procedían de personas que las pedían de las provincias; no por regla general inspectores de segunda enseñanza, no del Ministerio de… de Educación; algún alcalde, algún político, algún… alguien enterado se ponía en contacto con misiones, y cuando ya estaba todo… todo convenido, pues entonces ya entramos nosotros en… en juego. [Música] No eh… si vemos los programas de misiones, cuando llegan a una aldea, que… pues ser la aldea más perdida que nos imaginemos, de las montañas de tal provincia, etcétera, hay conferencias sobre cuáles son, dijéramos, los deberes naturales de los ciudadanos y los derechos que la República les concede; cuál es el derecho de la mujer; eh… no sé, hay muchas cuestiones, dijéramos, también de aspectos sociales que no van a ser olvidadas en las misiones pedagógicas; era, dijéramos, todo lo que se saliera de los muy estrechos ámbitos académicos; como decía Cosío, todo lo demás, todo lo que está fuera de estos estrechos límites… hacían muchas cosas, pero no puedo explicarle en este momento nada… qué era… alguna cara física de ellos que me acuerdo, pero… pero lo que decían… no… no… no venía más que misión de… de dar… de poner ejemplos, ¿no? Teatro, ya digo, y cosas de esas, y es lo único que me acuerdo. [Música] Yo la mano y… [Aplausos] [Música] Peregrin y Torner era un músico muy bueno, un músico muy bueno. Y aprendimos muchísimas canciones [Música] populares… la capit… [Música] [Aplausos] para… hay un cancionero de Torner que recoge los cantos populares de España, y según la región, pues cantábamos lo que se cantaba en esa región, y lo que se les dejaba era una colección de discos y una muñeira y un… ah… que la gram… que sacaban los cantares y cantaban unos cantares… “Ayer te vi que subías por la Alameda… primera… la Blanca… paito… DEA… a tu puerta llaman, puerta… a tu ventana, ventana… a tu madre clavina… y a mi Rosita temprana…” Y eso… los físicos que nos ponían… nada más, y cada día nos decían… pues otras tuvieron… cu… [Música] días. [Música]

Entonces el señor Cosío se acordó de Alejandro Casona, porque Alejandro Casona tenía dos propiedades: primero, que era maestro y fue inspector de primera enseñanza, y además era escritor. Casona era una persona muy… muy cordial y con un entusiasmo verdaderamente incre… una vocación… una vocación tan tremenda por lo que hacía y creía tanto en la viabilidad de aquel proyecto que ponía el alma en… amos… obra de… de Vega… el genial de nuestros dramaturgos se cumplen en este año precisamente 300 de su muerte… la música ayudaba mucho a hacerles tomar parte en un canto, en la recitación de un romance, y ahí empezaba a fluir ya la… la [Música] comunicación. [Música] [Aplausos] [Música]

Sería por el año 34; yo era bastante pequeña; yo salía a escena solo, vestido como un pastor, y llevaba una garrota en la mano; uno más pequeño, con una cayada en la mano, pues ha contado la historia esta, y se decía así: “Estando yo en la… choza pintando la… mi cayada… viven siete lobos por una escura cañada; venían echando suertes a ver a cuál le tocaba de entrar a la majada; le tocó una loba vieja, pati-tuerta, canisa, que tenía los colmillos como puntas de navaja; dio tres vueltas al redil y no pudo sacar nada, pero la última que dio sacó la borrega blanca, hija de la oveja churra, nieta de la cana esp… la que mis amos tenían para el día de la Pascua… ‘Aquí mis siete cachorros… aquí perra trujillana… aquí perro el de los hierros… a correr’. La loba parda se le quitáis la borrega… cenaré lecho y huga… y se no se la quitáis… cenaré de mi cachaba… los perros tras de la loba… las suas en miaba… siete leguas la corrieron por unas sierras muy agrias… al subir un cotar… rito… la loba ya va cansada… ‘Tomad, perro, borrega buena y sana como estaba’; no queremos la borrega de tu boca lobada, que queremos tu pelleja para el pastor: una zamarra de la cabeza, un zurrón para meter las cucharas, el rabo para correas para atarse las calzas, y las tripas parihuelas para que bailen las damas…” Eran tres o cuatro personas que venían aquí a divertir a la gente, y claro, nosotras éramos pequeñas, cuando no habíamos visto otra cosa, pues aquello nos hacía ilusión de ver. [Música] No sé por qué ni por qué no… el caso es que pasamos a pertenecer de plantilla a misiones; pues debió llegar un momento en que pensaron que para manejar todo aquello y tenerlo a punto, pues me podía yo quedar fijo, y entonces me quedé a cargo de lo que era el cine: películas, proyectores, baterías, etcétera. Claro, claro… sí, ahí que estoy en la fotografía dándole a la manivela, mientras Barbudo a mi lado está explicando las películas; había que explicarlas, porque todo lo que salía en ellas era un mundo absolutamente desconocido para el público; eran mudas, y entonces hubieran resultado incomprensibles.

Íbamos a un pueblo, y al llegar así al bullicio de los que llegan, como cuando llegaban los titiriteros, igual, ¿no? Pues entonces los… sus… sus profesores… no… nosotros, sus profesores, les decían: “¡Comunista! ¡Comunista!”, para echar a perder la… la cuestión, y que nadie… que no dejaran a los niños ir a las misiones ni nada… “¡Comunista! ¡Comunista!” Y todos los niños iban: “¡Comunista! ¡Comunista!” Cuando es el [Risas] cine… muy gracioso, porque ese número no faltaba… “¡Comunista! ¡Comunista!” Cuando es el [Música] cine… no… perdíamos el cine… en que… en que tuviéramos mucho que trabajar; era gratis el año 32, 33, 34, y habíamos nosotros las películas de Charlot y de otras muy… muy guapas. La sensación que les producía ver ciudades, ver barcos, ver algún automóvil que otro, eh… ver el mar, ver un tren, ver edificios, pues os podéis imaginar; era… era completamente absortos ante aquello que… que estaban viendo y que no sospechaban siquiera. Claro, porque en aquel momento era algo nuevo que habría así el ver proyectar en una sábana en medio de un prado una película de Chaplin, pues era algo que tenía que dejar huella. [Música] [Música] s… [Música] ah… [Música]

“Cuando en la película aparecía algo que le era familiar, aparecía un perro, un gato, un caballo, un tal… ‘¡Mira un perro! ¡Mira un gato!’ Era la reacción unánime; no se sentían… un… cómo te diría yo… una satisfacción de ver en aquello que les estaba maravillando ver algo suyo”. Nosotros mismos, yo creo que éramos un espectáculo en persona para ellos. No te podré decir ninguna fecha; lo que sí me acuerdo que había en la plaza… hubo más bien una especie de… de película… eso… cuando la República… hombre, pero sin parlar… aquello era mudo… ¿qué tanto tú te acuerdas de haber visto en la plaza? Y claro, pues como íbamos todos al colegio… bueno, todos esta tarde a tal hora a la plaza… sillas allí, y venga, y nos va a divertirnos allí… allí con toda una fachada, ¿verdad?… salí… las imágenes… no será un acontecimiento nunca visto, ¿verdad?… nos llamaba la atención aquello mucho… sí, claro, me acuerdo que hubo cine… cine que era mudo, entonces me recuerdo yo de [Música] eso… el museo… claro, iba a pueblos grandes, cabezas de partido, donde había instituto, por regla general, o había algún… algún edificio que tenía locales adecuados para poner los cuadros. Yo me acuerdo de los más… se reflejaron en mí… ese… del Rey… el rey quinto, cuarto, sexto o séptimo, no sé… que me llamó mucho la atención; la de unos niños… la de otros que estaban en un prado con unas uvas, y a mí me llamaba tanto la atención que yo no salía de aquellos cuadros; o sea, yo estaba allí, me había comido el coco aquello; y después… mira, he sido pintor… decorador… decorador… eso… pero bueno, también se me da algo bien la pintura, y… y… y… pero es que estaba pegadito a los cuadros aquellos… de cómo podía ser que aquellos los pintaran unas personas… ¿quién… quién fue encargado del museo? Fundamentalmente fue Ramón Gaya, y sobre todo Gaya, Cernuda, en alguna ocasión creo que Azcoaga, Dieste, eran los que solían llevar el museo circulando por diversos pueblos de España. La sesión del museo se componía de las explicaciones de los cuadros, de las charlas en que se revivía el ambiente social y la época en que estaban escenificados en los cuadros, ¿no? Y lo que no se podía llevar en… en cuadros y en copias, se llevaba en diapositivas y en… y en láminas de… de color; y eso se proyectaba con el epidiascopio. Cosío lo que pretendía con el museo es que la gente de los pueblos conociera esas obras de arte, que conociera esas obras de arte y que las sintiera como suyas, que viera que eso era un patrimonio común de… de todos, y por eso eh… las llevaba a los pueblos.

Cuando llegaron las misiones, a mí se me abrieron los ojos de una manera terrible cuando vi las copias del Museo del Prado. Yo decía: “¿Y esto lo han podido hacer a mano?” Las misiones fueron las que decidieron incluso que yo me fuese a estudiar a Ávila, para ver si yo podía entrar de ayudante con algún escultor o un pintor, para que yo pudiese salir del pueblo y entrar en el… el camino del arte. Las misiones fueron las que crearon el entusiasmo y la ambición de aprender; que se… el gran mérito… el gran secreto de las misiones pedagógicas, que fueron creando estímulos, porque no estábamos en condiciones de percibir… no teníamos más… pero sí intuición… nos quedábamos con la música, pero no con la [Música] letra; era muy elemental, pero humanamente muy eficaz. Un libro de cuentos, un libro de primeros auxilios de Medicina, un libro… una cosa muy pequeña, pero muy variada, que… que se entendía que estaba al alcance de ellos y utilizable por el… el maestro. Eso eran unos… unos cajones que se llevaban en los mulos; se llevaban los cajones, y esos cajones simplemente se les quitaba la tapa y hacía una librería.

Íos… y no entendíamos mucho, pero sé que vinieron aquí con las bibliotecas aquellas… había una implicación social, y dentro de esa implicación social que también cubría, dijéramos, los ámbitos de desarrollo personal, de creación y mantenimiento de una sensibilidad estética, de una percepción ante fenómenos eh… estéticos, etcétera; pero también existía, dijéramos, esa implicación de social y cuya cosa más clara era la utilización del libro también; pues eso, no como una herramienta de crecimiento personal y de transformación de tu propia comunidad. “Cuando acabes tu trabajo, lávate las manos y coge el libro que has pedido en la biblioteca; busca un sitio tranquilo y lee; recordarás siempre con placer estos ratos; guarda luego el libro cuidadosamente hasta que puedas volver a seguir leyendo; procura que al devolver el libro ya leído esté tan limpio como cuando te lo entregaron”. Buena idea se tendrá de un pueblo donde los libros se leen mucho y se conservan limpios y [Música] cuidados.

Había, digamos, elementos en… en los pueblos a los cuales disgustaba muchísimo las misiones pedagógicas. Claro que sí, que había estos elementos… los elementos que eran contrarios a que los campesinos aprendieran a leer y escribir… hay testimonios del paso de… de la biblioteca por… por pueblos donde esto molestaba muchísimo; que de repente a un campesino pues se le diera un libro de Calderón de la Barca o de… o las poesías de Antonio Machado, o simplemente el hecho de que leyeran cosas que no controlaba el sacerdote, que no controlaba el… empezaban a leer estas cosas y luego iban a leer libros revolucionarios… la biblioteca… pues teníamos una biblioteca que teníamos unos buenos libros; tendríamos 270 libros, y luego pues… porque dijeron que el maestro se había… de aquí… por huir de la… de los facciosos… marcha la Iruela, pues se bajaron más abajo y se quemaron todos los libros… ma… son en esta casa, y los libros los quemaron ahí abajo… ahí abajo se quemaron los libros… ¡qué atraso! ¡Qué cosa! Y es curioso porque parece que los pueblos no se interesaran nada, y sin embargo era un dejar todo el mundo las tareas e ir a ver las misiones, y venían detrás de nosotros luego como si fuéramos la procesión, y nosotros las imágenes iban detrás con esa devoción que en los pueblos se va a las procesiones. Jillo decía que las misiones iban sobre todo a divertir, eh… que iban sobre todo a entretener a los campesinos, a ofrecerles un mundo de valores que no tenía nada que ver con lo utilitario… bueno, pues esto parece que escandalizó no solamente a los diputados más derechistas que había en las Cortes, sino también escandalizó pues al… a… en ciertos ambientes de la izquierda política, ¿no? Que escandal… bueno, esto que no tiene ninguna… ninguna actividad útil… los campesinos eh… siguen siendo pobres… no se hace la reforma… algún tipo de… de críticas en este sentido, ¿no? Y entonces pues en un momento dado Alejandro Casona hace una misión en Sanabria, y se encuentra con un problema terrible eh… de pobreza. Yo estuve en Sanabria, y fue una de las misiones que más importancia tuvo, porque era un pueblo como muy abandonado, como muy lejos de la civilización; y entonces era una situación ya no solo pedagógica la que había mala, sino sanitaria, y era…

Una agente: los pobres. Había mucha miseria, había bocio endémico. Las mujeres, mujeres de de de de 25 o 30 años, parecían abuelas. Estaban los chicos; apenas tenían vestimenta, fin. Muy mal. Y ahí, ahí es donde encontramos la la el atraso mayor de de de del pueblo español, de la gente. La escuela se confundía con la cuadra o viceversa. Lo de abajo era cuadra, como decimos aquí, porque estaba… y lo de arriba estaba pisado con tabla y un vuelo. Eh, les pareció algo terrible. Y entonces, pues vuelven bastante compungidos, vuelven bastante bastante dolidos de la situación que se vivía en aquel pueblo.

Y entonces organizan una misión que tiene un carácter social importante: que es la misión pedagógico-social de Sanabria, en octubre de 1934. Se realiza en Sanabria. La primera y última misión pedagógico-social. Casona cuenta en la memoria de la misión que llevaron, entre otras muchas cosas, medicinas de todo tipo y sal yodada para el bocio. En la escuela, los misioneros pintan el aula, renuevan el material escolar. Crean un botiquín, una biblioteca y un comedor para los niños. Al maestro, que hasta entonces vivía en el aula, le acondicionan una habitación independiente y ponen estufas de leña. Lo que tenía era barro. Entonces le pegaron un poco de cal. Y eso, y eso, eso fue lo que hicieron sí, por dentro; pero por afuera, no tocaron. Por afuera, no, no, porque la casa estaba de… vivía el maestro en la propia la escua… la leña la teníamos que traer nosotros, los chavales, claro, para poderse calentar. Le dig… eso lo que hay… bueno, en la escuela tampoco aprendí mucho porque éramos muchos chavales y y un maestro solo. En aquellos tiempos no podía dar… luego sí, por la tarde nos sacaban y amos allí al cine a ver a Charlot. Otra cosa no, ech… porque no había. En aquellos tiempos no había…

Durante las dos semanas que dura la misión, distribuyen maíz híbrido adaptado a su clima y nuevas semillas para ampliar su dieta y mejorar sus cosechas. Por las noches se proyectan, además de películas cómicas, documentales didácticos sobre los métodos de cultivo y costumbres saludables que les han enseñado por la mañana. La revolución de Asturias estalla mientras se realiza la misión pedagógico-social. La admisión de tres ministros de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) en el gobierno de los radicales motiva la revolución de 1934. Los partidos de izquierda ven en esto la entrada del fascismo en el gobierno. Casona, en la memoria de Sanabria, muestra la preocupación de los misioneros por el enfrentamiento político que cada día se acrecentaba más en España. Hubo algún diputado en Cortes que llegó a decir: “Eh, fíjense ustedes, uno de los lugares donde más bibliotecas se han repartido fue Asturias. Ahí es donde estalló la revolución”. Desde luego, era evidente que el libro era una herramienta de transformación social. Entonces había grandes ámbitos de la población que así lo creían; pero a su vez… es decir, como si dijéramos en una fotografía en negativo, también se ve que, por el lado, dijéramos, de las instituciones más conservadoras, se tenía precisamente que el libro, efectivamente, fuera una herramienta de transformación social.

La tensión política se había extremado en España con la derrota y represión de la revolución de Asturias por el gobierno radical-cedista. Se abre el periodo más conflictivo del llamado bienio negro. Lo de la CEDA fue otro capítulo entre risible y triste, porque aquello fue un desastre, aquello fue tremendo, tremendo, tremendo, porque afectó muchísimo a lo que estaba en camino, porque había un camino bueno… a lo mejor y hago un paréntesis, yo soy un poco partidista, pero había un vino emprendido como de un cierto progresismo para una reforma agrícola, para una reforma industrial, para una reforma cultural; y esto la CEDA lo interrumpió y volvimos otra vez a la iglesia y al ejército, con lo cual, pues la persona que había tenido una esperanza en que con la República se emprendía un camino nuevo se encontró con que volvíamos a lo viejo.

El debate sobre la importancia de las misiones pedagógicas también se extrema. Los partidos conservadores en el poder, que ya habían conseguido suprimir la Barraca y el Consejo Nacional de Cultura, presionan en el Parlamento para paralizar las misiones. En la prensa de esos días, Américo Castro responde a los ataques en su artículo “Los dinamiteros de de la cultura”. Acusa a la derecha de cerrar el camino que había abierto la República, diciendo: “Tan criminal e insensato como hacer añicos la biblioteca de Oviedo o los tesoros de su catedral es el intento de aniquilar las misiones pedagógicas”. Por lo visto, llevar a campos y aldeas cultura, arte e ideas españolas es un pecado [Música] mortal. Las misiones pedagógicas no eran una actividad inocua. Las las las misiones pedagógicas daban conciencia cívica, producían una conciencia cívica en los campesinos. Y esa conciencia cívica, lógicamente, les abría a un mundo de valores más democráticos; y esto molestaba… tuvieron como un cierto control y ya no se iba con el mismo entusiasmo, porque tampoco se recibían con el mismo entusiasmo, porque al cambiar ayuntamientos, alcaldes, ya no era el mismo clima, ya no era lo mismo. Y sí, yo ya las últimas misiones ya no fui, no eran las misiones [Música] ya. Finalmente, el gobierno derechista, con el recorte presupuestario de 1935 para el Patronato de Misiones, las oficinas centrales reducen su actividad; pero gracias a la labor de descentralización comenzada, inspectores y universidades de provincias consiguen mantener el número de misiones algún tiempo [Música] más.

Una cuestión que creo que es clave y que nunca se debe eh olvidar es el efecto que estaban haciendo las misiones pedagógicas en esta juventud republicana, porque esto es extraordinario. Eran personas que, en principio, iban un poco –decía Cosío– que iban un poco por la aventura, por por por ganas de ver, de abrazar a la gente, de conocer lugares nuevos; y de repente se encuentran con que estos campesinos tienen una una vida, tienen unas ideas, tienen una cultura que ellos consideran maravillosa; y de repente se sienten influidos por los campesinos y por esa cultura que tienen los campesinos. Y esto se nota, empieza a notarse en su manera de ver la vida, en su manera de examinar los problemas que tenía en aquellos momentos España; e incluso en la manera en cómo estas ideas que encontraban en el mundo rural, que tenían los campesinos, cómo este conjunto de ideas podrían ayudar eh podrían ayudar a hacer los cambios que España necesitaba en aquellos momentos.

En cuanto a las misiones, ¿qué representó? Pues eso siempre ha estado en el aire: ¿qué qué representó? Pues por lo menos, de momento, eran… hacían un efecto extraordinario. Si aquello duraba o no duraba o algo en la vida, algo tangible y algo duradero en la vida de estos de esos habitantes de esas masas de que estuvieron oyéndolo las películas… pues no lo sé. Yo creo que sí, yo creo que sí que algunos frutos tuvo que dar. Piensa que ponías en movimiento unos valores que a la gente la hacían pues con deseos de superarse y con deseos de subir como ser humano y de incorporarse a un mundo que les parecía posible llegar a alcanzar. Si las misiones por su parte no… como tales misiones eran extraordinarias. Personalmente, para nosotros era extraordinaria nuestra vida junto a los campesinos, a los niños, a a esas a esos pueblos olvidados, a esos sitios donde no había llegado nada de nada. No, de que, como he dicho antes, que nacían, vivían y morían sin salir de allá. Pues eso sí nos nos hizo una un efecto muy grande, muy profundo, que lo hemos recogido pues a lo largo de la vida; nos hizo, de algún modo, nos transformamos también nosotros nos [Música] ch