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Hermanos y hermanas que el Señor los bendiga, mis queridos oyentes, una bendición, un saludo con todo mi corazón para todos ustedes, que el Señor esté con cada uno inspirándolo, iluminándolo para que puedan recibir la meditación, la reflexión de hoy, porque todo esto es para aprender el camino del Señor y aprender cómo tenemos que agradar a nuestro Dios, y cómo tenemos que honrarle con nuestra vida, con nuestros hechos, nuestras acciones.
Así que en el día de hoy vamos a estar honrando al Señor y leemos en Santiago 1:12-18, hay un semi título que dice “Soportando las pruebas”. Hoy vamos a estar también hablando y aclarando qué es eso de “pruebas” o de “tentaciones”, pues vamos a ver.
Y dice en el: SANTIAGO 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación… cuando habla de que Bienaventurado el varón, está refiriéndose a hombres y mujeres, porque no solamente los hombres son los que tienen tentaciones, las mujeres también, los jóvenes. Así que dice Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba… que es lo mismo que “tentación”, entonces mire que aquí la “tentación” y la “prueba” es lo mismo. Esa “tentación”, esa “prueba” que el diablo siempre pone a hombres y mujeres para hacerlos caer en el pecado, para robar las bendiciones de Dios, para destruir la vida espiritual, eso es lo que hace el enemigo.
Pero aquí cuando dice que es Bienaventurado… este hombre o esta mujer, que resiste esta “tentación” o “prueba” (no cae en ella) dice que …recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman. También “recibir la corona de vida” es: recibir bendiciones del Señor, que el Señor se alegre con nuestra buena manera de vivir, que el Señor se alegre porque nosotros resistimos al enemigo y no deseamos caer en sus trampas, porque queremos es agradar al Señor, entonces Él se alegra también, y en medio de todo pues el Señor nos bendice, y un día después de la muerte pues tendremos esa corona en la vida eterna. ¡Gracias al Señor!
Y aquí en el: Versículo 13 dice que: Cuando alguno… o alguna …es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie, dando a entender que las pruebas, las dificultades, la tribulación, el día malo, los momentos difíciles, las enfermedades, los accidentes, todo aquello malo que venga a nuestra vida no viene dada directamente por Dios sino que es el diablo quien hace eso con nosotros. Lógico que en algunos casos pues Dios le da permiso al diablo de hacer estas cosas y en otros casos Dios no le permite al diablo hacer esto. Es por eso que nosotros cuando oramos al Señor le pedimos al Señor: “Que no vaya a permitir que el diablo me ponga “tentaciones” o “pruebas”, que no permita que el diablo me haga males, que el diablo me vaya a poner enfermedades, accidentes, que el diablo me vaya arruinar, el diablo me destruya”. Nosotros siempre oramos al Señor: “Guárdanos Señor porque el diablo, el tentador o el enemigo, quiere hacerme males, quiere hacerme daño, quiere ponerme tentaciones”. Los hombres por ejemplo, que tienen esas tentaciones de las mujeres, entonces nosotros oramos al Señor y digo: “Señor guárdanos de estas tentaciones, guárdanos de estas pruebas y ayúdanos a pasar, a sobrellevar, a enfrentar al enemigo y no caer en ninguna de sus trampas”. Esas deben ser nuestras oraciones y nuestro clamor a Dios.
Porque por no orar ni pedirle al Señor por estas cosas, por eso es que el diablo ha destruido muchas vidas espirituales, y es muy triste oír que muchos hermanos de la Iglesia después de durar tanto tiempo en la Iglesia han caído por ejemplo en esa “tentación” o en esa “prueba” del adulterio y mujeres igual, y en otras cosas, en otros pecados, otra clase de pecados porque nos ha faltado oración, ha faltado estar ante la presencia del Señor pidiéndole que nos ayude, porque todos los días, y en todo momento el diablo está contra nosotros, poniéndonos trampas de una u otra clase, así que debemos estar preparados, y ser valientes, y esforzarnos…
Y aquí en el versículo 13 cuando el apóstol dice que no es Dios el que directamente que nos pone esa “tentación” o esa “prueba” sino que es el enemigo, y aquí en el: Versículo 14 dice sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces mire que aquí estos hombres y estas mujeres que caen en esta trampa de la “tentación” y la “prueba” es porque no estaban firmes, porque había dudas, hay desánimo, no hay esa completa decisión de agradar al Señor, esa completa disposición del corazón para honrar al Señor sino que viene la pereza, el cansancio, el desánimo, viene la carne, dice que es atraído y seducido por su carne, por su concupiscencia, por sus malos pensamientos, por estar mirando lo que no debe mirar, por estar deseando, codiciando lo que no debe, esas son las concupiscencias de la carne. Es atraído por eso que quiere. Por ejemplo, una persona que tiene un espíritu de robar, por ejemplo que él quiere estar robando y le gusta, y ya está en la Iglesia y se arrepintió, y le pide perdón a Dios y dejó de estar robando; entonces sin embargo el diablo le pone la tentación y le da las oportunidades, y esta persona comienza a mirar y decir: “Ve, esta es una gran oportunidad en la que yo podría usurpar, robar o quitar esto que estoy viendo, nadie me está mirando, entonces yo como que lo puedo hacer, voy a hurtar”. Eso significa que es “tentado por su propia concupiscencia” porque esa era su debilidad, y en eso el diablo lo tenía esclavo; entonces, dice que el diablo viene y toca las debilidades de cada persona para atraerlos y para seducirlos, y la persona cae.
El que quiere caer en fornicación lo mismo, ya se arrepintió, ya está buscando a Dios, se apartó de todos estos caminos; o el vicio por ejemplo, el vicio de la droga, del cigarrillo, todo esto, el vicio de estar mirando pornografía. Entonces dice que ya se apartó y ya no lo hace para agradar a Dios, pero como el diablo dice: “Cómo su carne todavía tiene unas tendencias, unas debilidades, lo voy a seducir, lo voy a atraer para que caiga en esa trampa y ofenda a Dios, y peque”. Entonces la persona pues pierde las bendiciones de Dios, la persona retrocede en su vida espiritual en vez de avanzar, en vez de progresar, en vez de llegar a lo alto, que es al sitio que Dios lo quiere poner; así que esto de la concupiscencia hay que ser muy cuidadosos porque son las debilidades de cada persona, que ha tenido en su cuerpo, en su vida, y de esto se vale el diablo para hacerlo caer en el mal.
En el: Versículo 15 dice: Entonces la concupiscencia, después que ha concebido… es decir cuando es tentada la carne, comienza otra vez ¿no? a moverse, dice: da a luz el pecado… claro, cae en el pecado, vuelve y retrocede, y hace las mismas cosas, dice: …y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Entonces está hablando de esta persona que vuelve y recae otra vez en su pecado, en su debilidad cualquiera que sea ese pecado, porque se dejó seducir, porque se dejó atraer, porque su carne lo debilitó; en esto es que el apóstol quería que nosotros fuésemos fuertes, porque se puede ser fuerte y decirle: “No, No a la debilidad de la carne, no al pecado”.
El: Versículo 16 Amados hermanos míos… dice el apóstol … no erréis, “No cometas errores”, toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto… entonces de lo alto, de paz, de parte de nuestro Dios viene lo bueno, lo justo, lo recto, la bendición viene de parte del Señor …del Padre de las luces… dice …en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación, así que Él está ahí ratificando que lo malo viene es de parte del diablo, lo que nos hace sufrir, pero lo bueno, lo justo y la bendición viene de parte de Dios. Así que nadie va a decir: “Ay, Dios me está probando, Dios me está permitiendo caer en esta “tentación” en esta “prueba”, eso fue Dios” no, el diablo que tocó su debilidad carnal y por eso le está poniendo estas trampas.
En el: Versículo 18 dice que Dios …de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad… la palabra del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, lo hizo a Él con su propia voluntad …para que seamos primicias de sus criaturas. Nosotros somos “las primicias de sus criaturas”, es decir que al ganar la vida eterna, al ser escogidos como el cuerpo de Cristo, como la Iglesia del Señor, vamos a tener las bendiciones de Dios allá en la eternidad, y seremos “las primicias” porque después vienen a gozar de la presencia del Señor y de la bendición de Dios el resto de seres, pero su Iglesia, dice que son “las primicias” son los primeros que han de estar allí en la presencia de Dios, ya después vendrá el resto de gente. Por ejemplo, en la antigüedad hubo hombres santos, hombres justos que fueron salvos por la Fe porque le creyeron a Dios, y no fueron salvos por la ley de Moisés sino por la Fe, como fue Abraham, como fue Jacob, Isaac, como Noé, Abel, los Patriarcas de la antigüedad, todos ellos están con Dios porque se ganaron esa bendición por Fe, por la Fe en el Evangelio; pero el Señor dice que nosotros, la Iglesia del Señor Jesucristo, seremos “primicias” así que estaremos en el primer lugar, y luego estarán ellos también allí con Dios en su lugar.
Pero aquí lo más central es que seamos cuidadosos de no permitir que el diablo tiente nuestra carne y caigamos en esos errores, en esas faltas, cualquier pecado grande o pequeño, como se llame, es malo hacerlo, porque el diablo pues entonces nos está ganando y nosotros tenemos que todos los días, todo el tiempo triunfar sobre el enemigo.
Que mi Señor los bendiga a todos, que los libere, que los ayude, los limpie, que el Señor los haga fuertes, valientes, para que se cumpla lo que Él dijo: “Que el reino de los cielos es para valientes”. Así que el Señor nos haga a todos nosotros muy valientes, y que podamos rescatar pronto esa corona de vida eterna. ¡Gracias a nuestro Dios!
Vamos a estar orando: “¡Bendito Dios todopoderoso! Gracias te damos Señor por tu palabra y gracias por habernos dado a conocer tus caminos, por este Evangelio maravilloso que tú estás poniendo al frente de nosotros y que nosotros con tanta alegría, y con nuestro corazón y nuestra alma llenos de seguridad, de esperanza hacia ti estamos siguiendo este camino con tu ayuda. El triunfo lo tendremos también con tu ayuda mi Señor, para que tú nos liberes y quites estas debilidades de nuestra carne, de nuestro cuerpo, nos hagas hombres y mujeres fuertes, valientes para el reino tuyo, para la honra, y la gloria, y la alabanza tuya mi Señor. Padre bendito también en este momento te pido Señor que extiendas tu mano poderosa sobre todas las personas hombres, mujeres, niños, ancianos, todos los que están enfermos, los que tienen enfermedades físicas y psíquicas, aquellos que son víctimas de las brujerías, de las hechicerías, de las maldiciones, aquellos niños también que sufren, que son atormentados por espíritus malos, y también maltratados por sus familias, que tú seas liberando, bendiciendo a cada uno, limpiando a cada uno, escucha la oración de cada persona, porque cada persona tiene una necesidad, tiene una petición, tiene un anhelo, o tiene un sufrimiento, y ellos te claman y te piden Señor misericordia, escucha la oración Señor porque tú eres nuestro todo, eres nuestro médico divino, y eres el todo en nuestras vidas; gracias Padre en el nombre glorioso de Jesucristo tu Hijo amado te lo pedimos todo Señor, la honra y la gloria sean para ti desde ahora y para siempre”. ¡Amén! ¡Gloria al Señor!
Vamos a cantarle al Señor el Coro 116 que dice: “Poder necesitamos…”
Poder de Dios, poder necesitamos
Para poder vencer las huestes del maligno
Dará Jehová a su pueblo poder, y así sana doctrina extender.
Poder de Dios, poder necesitamos
Para vencer las huestes del maligno
Dará Jehová a su pueblo poder, y así sana doctrina extender.
¡Que la honra y la gloria sea para nuestro Dios! que el Señor los bendiga grandemente y les cumpla todas sus peticiones y sus anhelos, hasta pronto, Dios les bendiga, los amo mucho en el Señor.