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Arte o manía. Los Millares. El nacimiento de las ciudades es un fenómeno decisivo para la historia de la humanidad. En el Creciente Fértil, estos orígenes están en Caram y Sin, en Jordania, y Çatalhöyük, en la actual Turquía, así como en otros enclaves de la Mesopotamia.
El panorama de Europa Occidental es más reciente y menos claro. El urbanismo, en forma de poblados o primitivas ciudades, está empezando a aflorar. Zambujal, en Portugal, y sobre todo Los Millares, en Almería, están en el epicentro del debate.
Llamamos poblamiento urbano a una manera de organizar las casas y la transitabilidad en torno a ellas, el cuidado de murallas o la definición del área del poblado de una manera visible. ¿Qué ventaja tiene Los Millares sobre otros sitios que conocemos? Pues que todo está delimitado en piedra y, en ese sentido, es muy visible. Es muy claro que existe un orden en cada una de las composiciones, ya sea de las cabañas, de las murallas, etc. Y yo creo que hay que reivindicar Los Millares porque Los Millares es un yacimiento excepcional en todo el conjunto europeo, pese a que conocemos algunas cosas semejantes en Francia e incluso en otros lugares de la Península Ibérica, en el oeste y demás. Pero yo creo que la tradición historiográfica ha de reivindicarse como un valor.
En Europa no sucede como en Oriente, donde el fenómeno urbano se asocia al Neolítico. Aquí parece una revolución posterior, vinculada a la Edad del Cobre. Hoy nos ponemos al día con las últimas investigaciones realizadas en nuestro país para conocer la fundación de la primera ciudad peninsular.
El yacimiento de Los Millares, espectacular y no solamente por su arqueología, sino también por su paisaje. Está rodeado por el Desierto de Tabernas, Sierra Alhamilla, la Sierra de Gádor. Y lo que hoy es un paisaje muy árido con esparto, fue hace cinco mil años un clima algo más húmedo que permitió el desarrollo de una ciudad y área con más de cinco mil años. Como decía, hay más de mil habitantes. Los Millares, probablemente una de las primeras ciudades de Occidente que vamos a conocer hoy.
Y tenemos la fortuna que nos enseñe Martín, arqueólogo y director de la estación. Martín, muchísimas gracias. Por fin.
Buenos días, Manolo. Y nada, bienvenidos. Y estoy seguro que esta mañana vamos a poder disfrutar de los nuevos hallazgos e investigaciones.
La aproximación a la arquitectura funeraria, al propio espacio dedicado a los muertos, puede ser un buen comienzo para entender el fenómeno urbano. Voy a entrar en una tumba que está recién excavada, que es la Tumba 22. Y la verdad, lo hago con auténtica emoción. Es una tumba de casi 5.000 años de antigüedad y que muestra una complejidad en su arquitectura tremenda. Este pasillo con estas separaciones, por estas ventajas, estos nichos laterales en herradura, esta gran cámara, que además apareció otros dos, otros dos nichos. Una tumba realmente compleja y rica.
Oh, Martín. La excavación nos está mostrando una arquitectura magníficamente conservada, con una estructura y una complejidad muy importante. De hecho, podría ser una de las tumbas más importantes de este grupo central de la necrópolis. Por lo que he visto, me ha gustado mucho. En el pasillo hay como tres separaciones con estas pizarras. ¿Qué significarían? Bueno, tenemos distintas compartimentaciones del pasillo y, de hecho, también se suelen ser utilizados para enterramientos. En las excavaciones antiguas, tanto de L. Siret como de Antonio, documentan ciertos enterramientos incluso en los propios pasillos. Los enterramientos propiamente estarían en la cámara y en los nichos laterales, ¿no?
Efectivamente. Tenemos idea cuántos aparecen aquí, cuánto aquí. La documentación nos habla de que había veinte enterramientos y tres individuos en una de las cámaras laterales, cuatro individuos en la otra cámara, en el otro nicho lateral, y otros tres individuos en la cámara del pasillo lateral. Esto suponga un debate que habrá. Esos son los últimos muertos que existen cuando se entierra. Pero lo de ahora, esta tumba estuvo siglos funcionando, ¿no? Con lo cual tendría que haber salida de los antiguos restos y entradas de los nuevos. Podría tener este funcionamiento esta tumba.
Es posible. Es posible porque nosotros, ya te digo, en la reexcavación que hemos podido hacer, hemos encontrado numerosos fragmentos de todos esos restos están quemados. Eso podría indicar precisamente una limpieza sistemática y periódica de este tipo de cámara, que en realidad encontramos solamente los últimos 20 individuos, pero que estuvo en funcionamiento y en uso durante muchísimos siglos.
Parte importante de los ajuares que Louis Siret excavó en Los Millares están depositados en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Otros pueden verse en el Museo Arqueológico de Almería. Los Millares, además de su monumental arquitectura, nos sorprende con riquísimos ajuares. Eran otros tiempos y su descubridor, Siret, vendió parte de las piezas que encontró a museos internacionales. Pero a su muerte, donó sus colecciones al Estado español, colecciones que pueden conocerse tanto en el Museo Arqueológico Nacional como en este Museo de Almería.
Louis Siret es el personaje esencial tras la historia del yacimiento de Los Millares. Fue, qué duda cabe, su gran impulsor. El Museo Arqueológico Nacional de Madrid conserva parte de su legado como investigador. Sus láminas son un documento único que retratan un modo de hacer arqueología y, porque no, a su autor. Los descubrimientos de Siret conmocionaron Europa porque la sociedad científica no podía, no esperaba la existencia de sociedades urbanas tan remotas en el tiempo.
Cien años después, Los Millares aún sigue asombrando. ¿Cómo eran? ¿Cómo se organizaron políticamente? ¿Se trataba de un estado, de un reino, de una ciudad-estado? ¿Era una sociedad aristocrática? No lo sabemos. La arqueología tiene aún muchos retos por delante. Siret sabía que en las tumbas se custodiaba el registro material más importante de una civilización. Las élites querían llevarse sus tesoros al más allá. En las civilizaciones calcolíticas, la megalítica, prestaron tanto interés o tanta importancia a la muerte como a la vida. En Los Millares, por ejemplo, la ciudad tiene seis hectáreas y la necrópolis, trece. Por tanto, más superficie dedicada a los muertos que a los vivos.
Y está bien esta reproducción del museo porque reproduce cómo están situados los restos dentro de una tumba y nos hace, pues, reflexionar. Siempre imponen. Y en este caso, pues, además con los elementos simbólicos de las piedras de entrada y algo que le damos mucha importancia porque es realmente hermoso su simbolismo.
Los objetos arqueológicos están llenos de vida. En este conjunto de piezas encontrados en Los Millares podemos adivinar cómo era su vida. Estas piezas de tela nos hablan de cómo tejía la lana para hacerse sus tejidos. En estas vasijas, cómo almacenaban el grano que molían en estos molinos de piedra, cómo eran sus viandas, las leguminosas, las técnicas agrícolas. Y aquí, pues, la joya de la corona: la metalurgia, con este crisol, estas escorias de cobre para producir esta sierra, estos punzones que realmente tienen un diseño prácticamente actual. Y es que nos sigue asombrando la modernidad que tienen estas sociedades calcolíticas de hace cinco mil años.
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Siret y su capataz, Pedro Flores, excavaban de una manera que podríamos denominar como masiva. Hoy en día, el grosor del pincel arqueológico es mucho más delgado. En esta campaña se están recabando tres tumbas ya excavadas, algunas de ellas por nada más ni nada menos que por Siret, que logró mucha información. Pero esta reexcavación también está permitiendo descubrir cosas nuevas.
Estoy entrando en la Tumba 46. He saltado una gran sorpresa: un nicho lateral intacto, sin excavar, que nos puede arrojar mucha información sobre cómo eran los habitantes que vivieron en Los Millares hace 5.000 años. Vamos a conocerlo. Me voy a poner la mascarilla.
Podría saludar a Inma López, antropóloga física y forense. Inma, ¿es importante que haya un antropólogo en un yacimiento de estas características? Porque la información que se puede extraer in situ de los restos humanos, si el deterioro del hueso es elevado, puede mermar con mucho el estudio de laboratorio que se hace a posteriori. Entonces, el registro que nosotros hacemos a nivel de campo, como veis, no solo tiene en cuenta la identificación de los huesos, sino su dispersión. Eso desaparece en el momento en que los elementos que has encontrado de...
Respetan un poquito primero lo que lo que hemos encontrado y después vamos a intentar identificarlo. Nosotros lo que hemos encontrado cuando hemos intervenido aquí era parte de un esqueleto articulado que se encontraba aquí a una cota superior, recostado sobre su lado derecho. Hemos encontrado parte del hombro izquierdo, el cráneo y, como digo, la zona de la escápula y demás. Simplemente con esos restos articulados hemos podido establecer que el individuo era un adulto joven de 40 años, que posiblemente fuese femenino. Hemos conseguido averiguar la estatura del individuo, que sería en torno a unos 1,45-1,50 metros.
En un nivel posterior o coetáneo hay una serie de restos humanos que no están en posición original, sino que han sido como revuelto a posteriori. En ese revuelto hemos identificado un mínimo número de tres: un adulto masculino, otro adulto femenino, probablemente, y un infante, un infantil entre cuatro y cinco años. Una vez que avanzamos en esa capa, en profundidad, hemos encontrado otros restos que podrían ser de esos mismos adultos, pero también restos infantiles de una edad ya que contrasta con la que hemos diagnosticado anteriormente. Por lo tanto, sumaría un número de individuos más, que es un individuo neonato o un feto a término.
Además, veo que por el nivel de excavación aún queda sedimento, aún queda fondo, con lo cual puede haber aquí debajo el resto de otras personas.
Esperamos que sí. Además, conforme avanzamos, el grado de conservación del hueso es bastante mejor que lo que encontramos en superficie, cosa que en parte tiene su lógica porque está menos expuesto. Y ya encontramos fragmentos de mayor envergadura. Por ejemplo, aquí podéis ver una vértebra, una vértebra cervical. Casi podemos ver en los límites de la articulación alguna pequeña rebaba que habla de, bueno, de que aparte de que sea un individuo adulto, ya tiene cierta ejercitación de esa articulación o uso, por así decirlo, porque estamos hablando del cuello. Se está hablando un poco de la dinámica de actividad de esa población.
Sabemos, hemos ido a su alimentación. De momento, sí que hemos encontrado bastantes planos de desgaste del diente. Se tiene plana desgastes muy abundantes para los jóvenes que se presupone que son a posteriori. Sí, vamos a hacer análisis de dieta y otro tipo de analíticas un poco más específicas que nos ayuden a complementar ese tipo de información.
Hoy tú bien, te estabas buscando tu hueso, has descubierto algo que realmente importante. Ahí policromía en el zócalo. Quiere decir que estuvo pintado en tiempo.
Sí, la verdad es que comentaba Martín que sí que hay noticias, según Siret, de que había restos de pintura, pero in situ no se encontró nunca. Entonces, conforme hemos ido bajando en el registro, en aquel zócalo descrito apareció perfectamente. Sí, apareció una franja de coloración rojiza que, además, la estamos viendo en algunos fragmentos de pizarras que han caído por la misma evolución de el uso de la estructura. En algunos fragmentos que hemos sacado aquí también había restos de pintura. E incluso ahora estábamos mirando mientras nos sentamos y allí enfrente hemos localizado justo en las esquinas. Y entonces, bastante probable que conforme vayamos bajando en la pintura, pues aparezca con mayor abundancia.
Durante la última campaña se han excavado de nuevo otras grandes estructuras funerarias. En estas dos grandes tumbas han aparecido restos humanos sepultados bajo bóvedas de nichos laterales. Habían pasado desapercibidas en tiempos de la excavación de Siret, que se ocupó más del espacio central.
Estabais trabajando en esta estructura ya conocida y acabada por Siret hace más de un siglo y de repente, pues, aparece esta estructura que no se esperaba. ¿Cómo lo interpretáis?
Aunque nuestra intervención en esta tumba consistía en una limpieza y consolidación antes de acometerla, debemos resolver el interrogante que nos planteaban todas estas piedras dejadas al aire en una anterior intervención. Aunque la documentación con la que contamos al momento es muy escasa, era únicamente una lectura lateral. Eso lo hizo plantearnos una excavación sobre los restos constructivos que veíamos para intentar aclarar de qué se trataba. A partir de la lectura de la sección y una vez que hemos ido documentando en planta los distintos restos estructurales, estructurados que han ido apareciendo, consideramos que estamos de la globalidad de que se trate de una cubierta colapsada de un nicho lateral de esta sepultura.
El mundo simbólico de la Edad del Cobre es de una delicada complejidad. Las ideas se desplazan con las gentes y se van haciendo cada vez más sofisticadas. Es posible que hubiera un determinado número de creencias y prácticas que se extendieron por amplias zonas del continente. Todas esas cuestiones diversas que estamos viendo de movimiento de lugares de agregación, que yo creo que en paralelo también tendrían áreas de habitación. A lo mejor, para empezar, están demostrando algo muy interesante: una demografía que se había negado en las épocas más antiguas de los momentos neolíticos, mesolíticos, calcolíticos en Europa y en la Península Ibérica. Eso se está viendo que cada vez hay más. Y también en otros lugares.
Eso es un reto interesantísimo para para nuestras maneras de proponer cómo leemos las sociedades que están detrás de esas producciones simbólicas. Y hablando en concreto de la Península Ibérica, digamos que durante muchísimo tiempo se aceptó que al final del Paleolítico Superior las poblaciones casi desaparecían y solo volvían a reintegrarse en toda su fuerza cultural, dinámica poblacional, etc., a partir del origen del Neolítico que venía de fuera. Pero es que ahora, tanto en Europa como en la Península Ibérica, tenemos cada vez más datos de una presencia continuada y no cualquier presencia, presencias a veces muy potentes con características simbólicas que nos están hablando a su vez de cohesión cultural. Tú no tienes un desarrollo simbólico determinado, muy bien determinado, si no tienes algo que lo sustente. Y en ese sentido es en el que yo digo que estamos en un momento estupendo para replantearnos muchísimas de las cuestiones que se han dicho sobre las sociedades que generaron todos esos dos esos yacimientos.
El panorama funerario es de muy difícil explicación en algunos casos, como los de los dólmenes de Montelirio en Valencina de la Concepción o Perdigões en Portugal. La procedencia de los finados, las causas de la muerte o el ritual funerario que puede colegirse deja a los investigadores ante las puertas de un mundo, el mundo de la muerte, que es tan rico en información como difícil de interpretar. Los Millares también poseen esta rica complejidad.
La presencia en la última etapa del yacimiento del Campaniforme es una pista para saber qué ocurría en toda la Península. ¿Crees que toda esta red de grandes ciudades muy antiguas, calcolíticas, pudieron tener relación entre sí?
Yo pienso que casi con toda seguridad hubo contacto. Y hubo contactos, posiblemente, establecidos entre las propias élites, donde el viaje podría ser uno de los elementos que lleva a una serie de personas a esos ritos de pasar de una persona juvenil a adulta. Y podría ser perfectamente que las élites del poblado de Los Millares aparecieran con un pequeño sistema de navegación a través del cabotaje, pequeños barquitos, en la zona de Perdigões o en la zona de Zambujal o Vila Nova de São Pedro. De hecho, los materiales, incluso en los propios sistemas constructivos, nos indican que hay comunicación, al menos influye en la idea.
Uno de los elementos más icónicos de este mundo calcolítico son los vasos campaniformes. Aquí también se han encontrado.
Sí, aquí aparecen vasos campaniformes y pertenecen a ese momento casi final del Cobre reciente, cuando realmente el poblado tiene una mayor expansión. Pero realmente no podemos decir mucho más de lo que es el significado del Campaniforme en el propio asentamiento de Los Millares.
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En Los Millares, importante. La ciudad de los vivos aún no es más que la de los muertos. La gran necrópolis, o al menos eso le pareció al pionero de las excavaciones, Siret, cuando decidió excavar estas tumbas en busca de objetos arqueológicos valiosos. Se ha reconstruido una tumba bajo túmulo, que en la Tumba número uno, a la cual voy a hacer...
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La muerte danza con la vida sobre un hilo invisible. La ciudad de los vivos de Los Millares también miraba a los muertos.
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La ganadería, sobre todo de ovi-cápridos, era muy importante para la estabilidad y el desarrollo de estas poblaciones, que de esa manera complementaban el aporte nutricional de la agricultura. Al igual que en Valencina, donde el paisaje de dehesa es clave para comprender el desarrollo cultural de la zona, hay que tratar de imaginar Los Millares en un contexto agroganadero apropiado. No se trataba solo de una ciudad de naturaleza política o comercial.
Las sierras que rodean Los Millares son de una gran riqueza minera. Es por ello que la metalurgia experimentó aquí una escalada sin precedentes. Dentro de la ciudad pueden observarse instalaciones específicamente pensadas para el procesamiento del mineral de cobre. Se generó un gran potencial para el comercio. Los Millares, también la ciudad del metal, del cobre.
Me encuentro en un sorprendente, por antiguo, taller metalúrgico que tiene al menos 5.000 años de antigüedad. Y además, es un proceso el del metal, el del cobre, realmente complejo. Primero se reducía, separando el metal de la ganga, y después se llevaba a este horno, que tiene la forma original de esta tierra cocida, donde se fundía en crisoles, en vasijas horno. El metal. Quedan gotas en el suelo que demuestran cómo el artesano, el metalúrgico, llevaba esos cristales. Y aquí tenía los moldes donde fue un día las distintas herramientas. El metal tuvo que ser muy valioso en la época y probablemente sea una de las fuentes de riqueza, como sabemos, más conocidas de esta antiquísima ciudad.
Una de las actividades más características y probablemente más riqueza aportará en la metalurgia. ¿Qué instalaciones metalúrgicas habéis encontrado en Los Millares?
En Los Millares existen distintos tipos de instalaciones de metalurgia. Existen, por un lado, lo que son recintos, pequeñas cabañas donde aparece documentado lo que son las actividades metalúrgicas, lo que hemos denominado como las producciones de tipo doméstico, más doméstico en la vida del cobre, adherente de cobre. Pero también es uno de los escasos ejemplos documentados en la Península Ibérica donde aparece un taller específicamente para la producción y para los procesos de reducción y fundición del material del mineral de cobre y la producción de herramientas metálicas.
Los aspectos defensivos de Los Millares, lo que los expertos denominan poliorcética, se han considerado tradicionalmente un hito en la prehistoria europea. Los Millares se encontraba protegida por varias líneas de muralla. Me encuentro en la línea número uno, que tiene casi 500 metros de longitud y que se encuentra protegida por 17 baluartes entre torreones y bastiones. Y cuando uno ve tanta desmesura defensiva, este artefacto militar, piensa: ¿de quién se protegía? ¿A quién temía? ¿Acaso a otra ciudad-estado, a otro posible proto-reino, a invasores del mar? ¿A quién temían de esta forma los habitantes de Los Millares? Desgraciadamente, aún no lo sabemos. Esperemos que pronto la arqueología nos pueda dar una respuesta.
Tras el asombro, las preguntas obligadas. ¿Qué son Los Millares? Bueno, Los Millares realmente es un asentamiento de una complejidad y una envergadura sin parangón, realmente, dentro de lo que puede ser la propia Península Ibérica. Se trata de una ciudad, podemos hablar de una auténtica ciudad, formada por unas seis hectáreas, con una serie de conjuntos de pequeñas cabañas y una necrópolis que está dispuesta al poblado y protegiéndola en sentido figurado. Y todo el conjunto rodeado por una serie de torretas de fortines que hemos denominado, que están controlando visualmente y controlando físicamente todos los espacios y todos los pasillos de acceso a lo que el propio poblado.
La cantidad de recintos con muralla o fosos va aumentando en el Mediodía peninsular, incluso en latitudes inesperadas. Son los casos de Villafría y La Pedriza de Cartuja en Granada. Villafría, en Algarinejo, Granada, es un libro por abrir. La entidad de su muralla hizo pensar a los arqueólogos en un principio que debía tratarse de un recinto medieval. Nadie esperaba que un poblamiento de la Edad del Cobre de estas dimensiones pudiera estar en una zona de montaña. La defensa de esta protección se sostenía en su gran muralla y en el tajo vertical que está en su vertiente oeste.
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En la parte más elevada se han encontrado restos del Campaniforme. Próxima a la ciudad, como en Los Millares, hay una necrópolis que se halla en fase de prospección. El entorno de Tajo de Marchal, en la Subbética granadina, es muy prometedor arqueológicamente hablando. Desde la primera presencia de nuestra especie hasta la Edad del Cobre, sobre una de sus colinas se erigió un recinto de triple muralla. El paño exterior tenía más de veinte torres.
Antonio Morgado nos da las primeras informaciones. Apenas ha comenzado la excavación. Estamos en una primera campaña de excavación y, por tanto, nuestros objetivos son bastante modestos, acordes a también a nuestro presupuesto. Y evidentemente, todavía no tenemos la datación absoluta que nos certifica cuándo se funda y cuándo finaliza. Por la secuencia estratigráfica y la cultura material, por cronología relativa, podemos avanzar estos resultados de un mundo cultural del Cobre del tercer milenio. En futuras investigaciones pondrán fechas concretas a este momento. Pero estamos prácticamente, por la cultura material, en un momento pre-Campaniforme de fundación hasta la aparición de las cerámicas campaniformes.
Todavía no podemos dilucidar por qué se abandonó el lugar. Es otro de los grandes interrogantes. Pues se abandona en el momento del Cobre, como bastante reciente, y ya este sitio no se vuelve a ocupar. Pues toda la cultura material nos da una cronología relativa que es bastante conocida en todo el sur de la Península Ibérica y, por tanto, certifica, pues, que estamos ante un emplazamiento encastillado, amurallado, con tres líneas de concepto y perfectamente concéntricas de muralla de la Edad del Cobre.
Por la cultura material, en los primeros resultados, evidentemente, estamos en un sistema de los anillos mucho más externos de una población que montura va con gran profusión de molinos en las cosechas. Y esa molturación iría destinada a almacenar en algún lugar. Y en cuanto a que pueden cerrar en los círculos más internos, la cultura material ahí está bastante sensiblemente diferente, es mucho más de un grado tecnológico mucho más avanzado. Incluso los elementos metálicos aparecen en la parte más interna. Y parece que efectivamente el núcleo central tiene una cultura material de mayor calidad y, por tanto, una cierta élite social que estaría en este último círculo.
Castilla, este yacimiento y el de Villafría demuestran que Los Millares no son un caso aislado. El paradigma sobre la prehistoria europea puede cambiar sustancialmente a lo largo de los próximos años. Los óculos, una iconografía claramente ubicada en la Edad del Cobre, asociados a barcos en el yacimiento de La Laja Alta, ensanchan el panorama de la prehistoria peninsular, mucho más dinámica y compleja de lo conocido hasta ahora. Lo mejor está por venir.
Y si pudiera hablarle a las personas que están enterradas en esos, en esos túmulos prehistóricos, les diría que gracias a la arqueología, generaciones futuras podemos conocer la grandeza de la cultura y la civilización que fueron capaces de erigir.
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