Transcription
Pueblo, algo mejor con alegría. Aceptaste la misión encomendada y la fidelidad de tu compañera pudo ser un hijo verdadero de Dios. Tú socorres al más necesitado y al desamparar.
Buenas tardes. Damos inicio al Santo Rosario al beato José Gregorio Hernández. Nos ponemos en presencia del Señor haciendo la señal de la cruz.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Invocación al Espíritu Santo: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu espíritu que renueve la faz de la tierra. Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que, guiados por el mismo espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador, padre y Redentor mío, por ser vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido. También me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.
Este Santo Rosario lo ofrecemos por los hermanos de aquellas naciones que atraviesan conflictos bélicos, por todo el pueblo de Venezuela, por todos los enfermos y desvalidos, por los que sufren de cáncer y enfermedades terminales, por la paz del mundo, para que a través de la intercesión de nuestro beato el doctor José Gregorio Hernández, el Señor los mire y trate con su infinita misericordia. Amén.
Primer misterio: El don de la sanación. Oh Señor Dios mío todopoderoso, que tanto has bendecido a nuestro amado beato José Gregorio Hernández y que por tu inmensa misericordia le has concedido el don de sanar a los enfermos y socorrer a los necesitados, concédenos, Señor, que por tu intercesión sanemos nuestro espíritu y alma para venerarte y glorificarte. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Tú que hiciste de la humildad tu norma de vida, intercede por nosotros.
Tú que te entregaste al servicio de los más pobres, intercede por nosotros.
Tú que eres nuestro médico de alma y cuerpo, intercede por nosotros.
Tú que en nuestras angustias eres nuestro sosiego, intercede por nosotros.
Tú que renunciaste al mundo para dedicarte al servicio del Evangelio, intercede por nosotros.
Tú que fuiste un alma pura, fiel a los preceptos de la Santísima Trinidad, intercede por nosotros.
Tú que eres digno de ser alabado por siempre, intercede por nosotros.
Tú que fuiste piadoso con los pobres y necesitados, intercede por nosotros.
Tú que fuiste humilde y obediente a la voluntad de Dios, intercede por nosotros.
Tú que fuiste fiel amante del Santo Rosario, intercede por nosotros.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Quien le sirve a los pobres y a los enfermos, le sirve a Dios. Recompensará.
Segundo misterio: La virtud del amor. Señor, por el inmenso amor a tus hijos, permite a nuestro beato Dr. José Gregorio Hernández interceder por nosotros ante ti para el restablecimiento de nuestro cuerpo y vida interior. Que nuestras acciones sean de tu agrado y así nos permitas seguir el camino de luz y benevolencia que marcan las sendas de tus enseñanzas. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Tú que hiciste de la humildad tu norma de vida, intercede por nosotros.
Tú que entregaste al servicio de los más pobres, intercede por nosotros.
Tú que eres nuestro médico del alma y del cuerpo, intercede por nosotros.
Tú que en nuestras angustias eres nuestro sosiego, intercede por nosotros.
Tú que renunciaste al mundo para dedicarte al servicio del Evangelio, intercede por nosotros.
Tú que fuiste un alma pura, fiel a los preceptos de la Santísima Trinidad, intercede por nosotros.
Tú que eres digno de ser alabado por siempre, intercede por nosotros.
Tú que fuiste piadoso con los pobres y necesitados, intercede por nosotros.
Tú que fuiste humilde y obediente a la voluntad de Dios, intercede por nosotros.
Tú que fuiste fiel amante del Santo Rosario, intercede por nosotros.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Quien le sirve a los pobres y a los enfermos, le sirve a Dios. Pensará.
Tercer misterio: La constancia y la pureza. Señor Jesucristo, tú que infundes en tu siervo nuestro beato José Gregorio Hernández la constancia en la virtud y la pureza en sus acciones, haz que nosotros, emulando sus virtudes, nos acerquemos más a ti. Inúndanos de tu amor y confianza cuando las adversidades traten de perdernos y acabar con nuestra paz. Recuérdanos que tú eres la vida eterna. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Tú que hiciste de la humildad tu norma de vida, intercede por nosotros.
Tú que te entregaste al servicio de los más pobres, intercede por nosotros.
Tú que eres nuestro médico del alma y del cuerpo, intercede por nosotros.
Tú que en nuestras angustias eres nuestro sosiego, intercede por nosotros.
Tú que renunciaste al mundo para dedicarte al servicio del Evangelio, intercede por nosotros.
Tú que fuiste un alma pura, fiel a los preceptos de la Santísima Trinidad, intercede por nosotros.
Tú que eres digno de ser alabado por siempre, intercede por nosotros.
Tú que fuiste piadoso con los pobres y necesitados, intercede por nosotros.
Tú que fuiste humilde y obediente a la voluntad de Dios, intercede por nosotros.
Tú que fuiste fiel amante del Santo Rosario, intercede por nosotros.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Quien le sirve a los pobres y a los enfermos, le sirve a Dios y recompensará.
Cuarto misterio: La virtud del servicio. Señor Dios Rey poderoso, así como le concediste a nuestro beato José Gregorio Hernández la gracia de encontrarte en el servicio y la atención al prójimo, concédenos la certeza de que todo lo que nos acontece en la vida está bajo tu poder. Danos la potestad de acercarnos a otros como mensajeros de tu resurrección y testigos de tu amor. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Tú que hiciste de la humildad tu norma de vida, intercede por nosotros.
Tú que te entregaste al servicio de los más pobres, intercede por nosotros.
Tú que eres nuestro médico del alma y del cuerpo, intercede por nosotros.
Tú que en nuestras angustias eres nuestro sosiego, intercede por nosotros.
Tú que renunciaste al mundo para dedicarte al servicio del Evangelio, intercede por nosotros.
Tú que fuiste un alma pura, fiel a los preceptos de la Santísima Trinidad, intercede por nosotros.
Tú que eres digno de ser alabado por siempre, intercede por nosotros.
Tú que fuiste piadoso con los pobres, intercede por nosotros.
Tú que fuiste humilde y obediente a la voluntad de Dios, intercede por nosotros.
Tú que fuiste fiel amante del Santo Rosario, intercede por nosotros.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Quien le sirve a los pobres y a los enfermos, le sirve a Dios y Dios le recompensará.
Quinto misterio: La virtud de la fe. En Trinidad misericordiosa, dígnate a escuchar a tu siervo nuestro beato José Gregorio Hernández, a quien por su especial caridad rogamos nos asista en todas nuestras necesidades, especialmente en los tiempos de más esperanza, para fortalecer nuestra fe y el bienestar de nuestra alma. Amén. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden y no nos dejes caer en la tentación. Líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Tú que hiciste de la humildad tu norma de vida, intercede por nosotros.
Tú que te entregaste al servicio de los más pobres, intercede por nosotros.
Tú que eres nuestro médico del alma y del cuerpo, intercede por nosotros.
Tú que en nuestras angustias eres nuestro sosiego, intercede por nosotros.
Tú que renunciaste al mundo al servicio del Evangelio, intercede por nosotros.
Tú que fuiste un alma pura, fiel a los preceptos de la Santísima Trinidad, intercede por nosotros.
Tú que fuiste piadoso con los pobres y necesitados, intercede por nosotros.
Tú que fuiste humilde y obediente a la voluntad de Dios, intercede por nosotros.
Tú que fuiste fiel amante del Santo Rosario, intercede por nosotros.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Quien le sirve a los pobres y a los enfermos, le sirve a Dios y Dios le recomar.
Sexto misterio: Amor a la Eucaristía. Padre eterno, Dios Todopoderoso, te damos gracias por todas las cualidades y virtudes que regalaste a tu siervo nuestro beato José Gregorio Hernández, especialmente su amor por la Eucaristía y la Santa Misa. Haz que, como él, también nosotros recordemos con gran fe tus promesas de vida eterna. Amén. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Tú que hiciste de la humildad tu norma de vida, intercede por nosotros.
Tú que te entregaste al servicio de los más pobres, intercede por nosotros.
Tú que eres nuestro médico del alma y del cuerpo, intercede por nosotros.
Tú que en nuestras angustias eres nuestro sosiego, intercede por nosotros.
Tú que renunciaste al mundo para dedicarte al servicio del Evangelio, intercede por nosotros.
Tú que fuiste un alma pura, fiel a los preceptos de la Santísima Trinidad, intercede por nosotros.
Tú que eres digno de ser alabado por siempre, por nosotros.
Tú que fuiste piadoso con los pobres y necesitados, intercede por nosotros.
Tú que fuiste humilde y obediente a la voluntad de Dios, intercede por nosotros.
Tú que fuiste fiel amante del Santo Rosario, intercede por nosotros.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Quien le sirve a los pobres y a los enfermos, le sirve a Dios y Dios le recompensará.
Séptimo misterio: Amado beato José Gregorio Hernández, tú que recibes la gracia divina de nuestro Señor, intercede ante él por nosotros para que derrame su compasión y convierta nuestro llanto en gozo y así nos conceda la gracia que le imploramos. Alabemos su nombre y nuestros labios no dejen de proclamar sus alabanzas. Amén. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Tú que hiciste de la humildad tu norma de vida, intercede por nosotros.
Tú que te entregaste al servicio de los más, intercede por nosotros.
Tú que eres nuestro médico del alma y del cuerpo, intercede por nosotros.
Tú que en nuestras angustias eres nuestro sosiego, intercede por nosotros.
Tú que renunciaste al mundo para dedicarte al servicio del Evangelio, intercede por nosotros.
Tú que fuiste un alma pura, fiel a los preceptos de la Santísima Trinidad, intercede por nosotros.
Tú que eres digno de ser alabado por siempre, intercede por nosotros.
Tú que fuiste piadoso con los pobres y necesitados, intercede por nosotros.
Tú que fuiste humilde y obediente a la voluntad de Dios, intercede por nosotros.
Tú que fuiste fiel amante del Santo Rosario, intercede por nosotros.
Gloria, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. Era un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Quien les sirve a los pobres y a los enfermos, les sirve a Dios y Dios le recompensará.
Nos ponemos de pie para rezar la Salve a la Santísima Virgen. Dios te salve, Reina y Madre, Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Letanías:
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad.
Santísima Trinidad, que es un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Madre, siempre virgen, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Madre Purísima, ruega por nosotros.
Madre Castísima, ruega por nosotros.
Madre Virginal, ruega por nosotros.
Madre Inmaculada, ruega por nosotros.
Madre Amable, ruega por nosotros.
Madre Admirable, ruega por nosotros.
Madre del buen consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen Clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de Justicia, ruega por nosotros.
Trono de Sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Espiritual, por nosotros.
Vaso de honor, ruega por nosotros.
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.
Rosa Mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de Marfil, ruega por nosotros.
Casa de Oro, ruega por nosotros.
Arca de la Alianza, ruega por nosotros.
Puerta del Cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, ruega por nosotros.
Reina de los Confesores, ruega por nosotros.
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de Todos los Santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
Reina llevada al cielo, ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina de las Familias, ruega por nosotros.
Reina de la Paz, ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Oremos: Te rogamos, Señor, que nos concedas a nosotros tus siervos gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María. Líbranos de las tristezas presentes y llévanos a gozar de las alegrías eternas. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén. Amén.
Oración del Doctor José Gregorio Hernández: Señor Jesucristo, que eres la verdad y diste al doctor José Gregorio, médico de los pobres, la gracia de encontrarte en el amor y la atención al prójimo, concédeme el don de la fe para que pueda vivir con la plena certeza de que todo lo que acontece en mi historia está bien y que mis sufrimientos están unidos a tus padecimientos en la cruz. Que pueda acercarme a los otros como mensajero de tu resurrección y testigo de tu amor por todas las personas sin distinción y seguirte en el camino que has trazado para mí. Glorifica en tu Iglesia al beato doctor José Gregorio Hernández y por tu intercesión concédeme la gracia que ahora te pido. Amén.
Oración final: Oh Dios misericordioso, que te has dignado a escoger a Venezuela para ser la patria de tu siervo José Gregorio, quien, ayudado por tu gracia, practicó desde niño las heroicas virtudes, en especial una fe ardiente, una pureza angelical y una caridad encendida, siendo este el camino por el cual su alma llegó a la divina presencia. Cuando recibiste el holocausto de su vida, concédenos que brille pronto para su frente la aureola de los santos, si es para tu mayor gloria y honor de la Santa Iglesia. Te lo pedimos por los méritos de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Ha finalizado este Rosario. Gracias. Curaste a los enfermos con bondad y sin distinción. Jesús siempre reinó en tu corazón. Convocación y amor serviste el buen llamado. Tú seguiste para ser de tu pueblo algo mejor. Con alegría aceptaste la misión encomendada. La fidelidad de tu compañera pudo ser un hijo verdadero de Dios. Tú socorres al más necesitado y al desamparar. José Gregorio, siervo de Dios, médico del pueblo, intachable amigo fiel, testigo. José Gregorio, siervo de amor, hombre generoso, lleva nuestras peticiones a Jesús. Oh gran investigador que trajo fortaleza a su tierra.