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RESUMEN del tercer día del PAPA en ESPAÑA / 70.000 personas en el BERNABÉU

Contando Cosas 8:48

Transcription

70,000 personas dentro de un estadio, 70,000 personas cantando, llorando, agitando banderas y el Papa aún no ha llegado. Eso fue lo que pasó este lunes 8 de junio en el Santiago Bernabéu.

Pero para entender por qué ese momento fue tan brutal, hay que empezar desde el principio, porque el tercer día de León XIV en España fue quizás el más intenso de toda la visita. La jornada arrancó temprano en la anunciatura apostólica, donde el Papa recibió en privado al presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Un encuentro reservado sin cámaras entre dos hombres que representan poderes distintos, pero que ese lunes coincidieron bajo el mismo techo con Madrid latiendo afuera.

Después, juntos, pusieron rumbo al Congreso de los Diputados. Lo que ocurrió allí no tiene precedentes. León XIV es el primer papa que pronuncia un discurso como jefe del Estado vaticano ante diputados y senadores reunidos en sesión conjunta, algo que nunca había pasado en toda la historia de la democracia española. El Papa se dirigió al hemiciclo durante más de media hora, en el que fue el discurso más largo hasta la fecha en su visita a España. Habló de inmigración, de diálogo, de la crispación que está envenenando las democracias del mundo y lanzó una advertencia que se quedó suspendida en el aire. Las armas nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera y preocupa que el rearme se presente como respuesta al escenario internacional. Y sobre la polarización política, recordó que la pluralidad política no debe generar en descalificación permanente del adversario. La firmeza no exige desprecio. La discrepancia no conlleva humillación. Cerró invocando al apóstol Santiago y a la Virgen del Pilar, pidiendo que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza.

Cuando terminó, el hemiciclo al completo se puso en pie. La ovación fue larguísima. El papa, emocionado, agradeció el aplauso y a su salida ocurrió algo que no estaba en ningún protocolo. Al ver a los fieles y curiosos que le esperaban en la calle, el Papa quiso acercarse a pie, bajó del vehículo y, rodeado de seguridad, cruzó la calle para saludar a los presentes. Ese gesto pequeño, ese gesto humano, dijo más que cualquier discurso.

Por la tarde, antes de los grandes actos pastorales, León XIV hizo algo que muchos no esperaban ver en la agenda oficial. En la anunciatura apostólica se reunió con seis víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero en España, acompañadas por personal eclesial, comprometido en la labor de cercanía a las víctimas. La conversación duró casi una hora. Nadie sabe exactamente qué se dijo en esa sala, pero el hecho de que ese encuentro existiera, de que estuviera en la agenda oficial, ya era en sí mismo un mensaje.

Luego llegó la Almudena. En la última jornada de su paso por la capital, el Papa León XIV encabezó un homenaje a la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid. Allí depositó una ofrenda floral y protagonizó un momento de oración ante la imagen de la Virgen. No fue una misa, fue algo más íntimo, más silencioso. Con 2000 fieles presentes, el acto fue retransmitido en directo en el estadio Santiago Bernabéu. Sí, el Bernabéu ya estaba lleno y el Papa aún no había salido de la catedral porque dentro del estadio, mientras el pontífice rezaba en la Almudena, 70,000 personas que venían de parroquias, colegios y hermandades de toda la diócesis ya estaban cantando, agitando banderas, viviendo la energía de ese momento sin que él todavía hubiera llegado. En la cancha del Bernabéu desfilaron más de 30 personas ataviadas con trajes regionales como homenaje a la multiculturalidad de Madrid, representando lo que el arzobispo describió como un domingo cualquiera en una parroquia madrileña. Y también estaban allí las dos imágenes más queridas por los madrileños, la Virgen de la Almudena y el Señor de Medinaceli.

Cuando el Papa abandonó la catedral, el papá móvil emprendió el recorrido más extenso de toda la visita desde el corazón histórico de Madrid atravesando la calle Alcalá, la plaza de la Independencia, Príncipe de Vergara y la Concha Espina hasta llegar al estadio. Miles de madrileños se apostaron en las aceras para verle pasar, sacarle fotos, gritarle, llorar. No eran fieles que iban a un acto, eran personas que simplemente querían estar ahí.

Poco después de las 7 de la tarde, León XIV llegaba al Santiago Bernabéu. Los presentadores, Cristian Gálvez y Patricia Pardo, muy emocionados propusieron un lema para recibir al Santo Padre: "Contigo León, un solo corazón". Y el estadio entero lo cantó junto a ellos. En su llegada, el Santo Padre fue recibido con un atronador aplauso y el himno "Alza la mirada" interpretado por David Bustamante, Diana Navarro y Daniel Dijes. Y entonces ocurrió algo que pocas veces se ve en ese estadio, un estadio que ha visto finales de Champions, que ha escuchado el rugido de los más grandes del mundo, que conoce la gloria deportiva como pocos recintos en la historia. Ese estadio, el Santiago Bernabéu, se puso en pie por un hombre vestido de blanco, sin balón, sin trofeo, solo con una cruz y una palabra. La Iglesia Católica metió un gol en el Bernabéu y el marcador fue 70,000 a 0.

"Santidad. Esta es la Iglesia en Madrid, la que está aquí, la que está en las calles, la que le ha recibido estos días. Yo supongo que para un jugador de fútbol hacer un gol en este estadio es algo que les marca poco la vida. Pero don José, hoy la iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre."

Cuando tomó el micrófono, habló con la sencillez de quien no necesita demostrar nada. Habló del vértigo de las ciudades modernas, de ese miedo a perderse, a quedarse solos. Pidió que no se cerraran en sus grupos, que no se rodearan solo de quienes siempre piensan igual. Alertó que en nuestras sociedades siguen existiendo muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan. Y al final una sola frase de esas que se quedan: "El amor es efectivamente el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa. El amor efectivamente es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa." El Bernabéu se quedó en silencio y luego tronó.

Así fue el tercer día del Papa León XIV en España, un día que comenzó en los pasillos del poder y terminó en el rugido de 70,000 almas unidas por algo más grande que ellas mismas. Y esto no ha terminado. Mañana el Papa sale de Madrid, le espera a Barcelona, le espera a Canarias, le espera el resto de una historia que estamos contando aquí cada día para que no te pierdas nada. Si no quieres quedarte sin el resumen del cuarto día, suscríbete ahora mismo al canal Contando historias, dale me gusta a este video y cuéntanos en los comentarios cuál fue el momento que más te emocionó. Un abrazo enorme. Nos vemos mañana.