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Llevo tres días encontrándome muy mal, sintiéndome muy floja, con dolor de cabeza, apenas tengo fuerzas, me cuesta hablar, no tengo mucho apetito y es algo que no me sorprende. Digo que no me sorprende porque cada año cuando acaba el curso me pasa lo mismo. He estado tanto tiempo trabajando en la mente sin parar de hacer cosas, sea trabajo, sea estudio, buscando huecos de tiempo para aprovechar y avanzar cosas, organizándome para poder aprovechar al máximo mis días, que mi cuerpo dice basta.
Independientemente de que aún tengo que presentar el trabajo de fin de grado, ya lo tengo entregado y una vez termino todas las entregas y respiro, mi cuerpo exterioriza todo lo que ha estado acumulando, todo el cansancio, el agotamiento mental, porque no le he permitido descansar. Y me duele decir esto porque yo la teoría la tengo muy clara. Sé bien lo importante que es el descanso, sin embargo, en mi día a día no lo aplico.
Entonces, ¿de dónde viene mi productividad tóxica? Este concepto de productividad tóxica lo escuché en un vídeo de Jess de Costa y ella explicaba que esta necesidad constante de hacer cosas no es productividad, sino una relación tóxica con la productividad y que siempre hay algo a raíz de todo esto. Hay alguna vivencia, algún pensamiento que nos hace tener esta ansia y falsa necesidad de tener que estar haciendo cosas todo el tiempo. Me pareció muy interesante esta reflexión que hizo Jess. Y hoy he querido dedicar la mañana a pensar en ello. ¿De dónde nace mi productividad tóxica? No me sorprende y realmente creo que sé por dónde va que haya un motivo por el cual yo tengo esta tendencia. Y si es algo que a ti también te pasa, te animo a que cojas tu jornal y pienses conmigo qué cosas pueden haber hecho, qué cosas pueden haber generado en ti este comportamiento. Voy a encender una velita. Tengo aquí mi café todavía. Así que vamos a dedicarnos juntas un momento a pensar en qué ha podido influenciarnos para querer estar haciendo cosas todo el tiempo.
[Música] [Música] Ah. [Música]
Después de un rato escribiendo, he podido llegar a una conclusión. Sí que es verdad que es algo que más o menos tenía en mente, pero el escribirlo, el ponerlo sobre papel, te hace pensar en ello conscientemente. Y normalmente yo estas cosas me las suelo guardar para mí. Sabéis que normalmente no comparto lo que escribo, pero creo que puede formar parte del ejercicio. Esta vez compartirlo con vosotras y si os apetece, pues también podéis compartir vuestra reflexión en los comentarios y nos podemos aconsejar las unas a las otras y recurrir a este vídeo y a estos consejos siempre que lo necesitemos. Así que os voy a leer, mmm, de dónde viene mi productividad tóxica.
Mi productividad tóxica viene del miedo o la sensación de vértigo que me causa sentir que pierdo el tiempo. A muy temprana edad murió mi madre, una muerte que obviamente no llegó cuando tenía que llegar. Eso me ha hecho tener siempre muy presente que puede ocurrir en cualquier momento porque por desgracia he tenido que vivirlo. Y vivir con ese pensamiento ha sido y es para mí una tortura cada día, porque condiciona absolutamente todo lo que hago. Sin duda alguna, este miedo que tengo a perder el tiempo o más bien a no aprovechar el tiempo va atado a ese miedo que tengo de que todo termine. A raíz de mi experiencia soy muy consciente de que vivir es un privilegio y un regalo. Y sí, debo aprovecharlo, pero soy consciente de que se está volviendo obsesivo. Tengo que entender que aprovechar la vida no es solo estar delante de un ordenador organizando y trabajando. Aprovechar la vida es ir a tomarte un vino con tus amigas, visitar a tu abuela o ir a ver el atardecer. De aquí viene mi relación tóxica con la productividad y si esto se puede considerar un reset de mediados de año, quiero que mi objetivo principal en lo que queda de 2025 sea trabajar en esto. Además es curioso porque dentro de mí hay dos pensamientos que entran siempre en conflicto. Por un lado, cuando he estado X tiempo, una hora, dos, sin hacer nada, entre comillas productivo, me digo, "Me he perdido el tiempo, no has estado haciendo nada." Pero por otro lado, cuando he dedicado demasiado tiempo a algo, quizás por ejemplo a un trabajo, a estudiar para un examen, después tengo una voz dentro de mí que me dice, "Te has olvidado descansar, le has dedicado demasiada atención, has estado demasiado pendiente de esto, has estado haciendo demasiadas cosas." Y son dos pensamientos contrarios que constantemente están debatiendo dentro de mí.
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Chicas, me encanta, o bueno, me encantaría que este vídeo fuera como un ejercicio para que hiciéramos juntas, para que dedicáramos juntas un día a pensar en esto. Y ahora mismo que estoy paseando y me estoy dando cuenta de lo bien que me está sentando, pues aprovechando que me he traído la libreta, quiero ir a tomarme un café y a pensar en esa lista de cosas que puedo ir haciendo en mi día a día, que me hacen sentir que aprovecho mi vida, sentir que la disfruto, esas cosas que no necesariamente implican esa sensación de estoy haciendo algo productivo que tiene que ver con el trabajo, que tal, que cual, sino simplemente que lo estás haciendo y dices, "Jolín, es que qué bien, se está..."
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Acabo de llegar a casa y he decidido la lista fantástica de cosas que he hecho y elegir una para ponerme a hacer ahora que tiene todos los momentos que va a ser ponerme a leer lo que queda de mañana porque me apetece porque últimamente no tenía mucho tiempo para hacerlo y me apetece leer. Feliz de poder estar haciendo esto sin sentir culpa ni presión, que es como debería de ser normalmente y motivada para empezar a trabajar en ello, en que sea así siempre. Gracias por estar un día más. Voy a dejar aquí el vídeo. Me gustaría un montón que compartierais en comentarios vuestras listas porque está muy guay para ideas. Me encanta leer qué hacéis vosotras para sentiros conectadas y compartirlas. Sería muy guay, yo creo. Y nada, os mando un beso enorme y mil gracias por verme una semana más.
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