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Revolucion industrail III

oterodan6:48

Transcription

[Música] la verdad era que la nueva riqueza de Inglaterra y su supremacía en el mercado mundial estaban basadas en el amargo sudor del obrero, pésimas condiciones de viviendas y una gran miseria humana. ¿Era esta la nueva civilización que prometió la máquina? Veo y me agrada verlo, que la clase obrera de Inglaterra sabe que está maltratada y que odia de corazón a aquellos que la maltratan. Hay una diferencia. Ahora, hasta en la conducta de nuestros obreros, algunos ni se dirigen a uno con el debido respeto. Todos los planes de reforma llegan demasiado tarde para evitar los terribles males que hace tiempo he visto a nuestro alrededor. Mis pobres obreros, no justamente en el mercado, no les he pagado sus salarios hasta el último chelín. Inglaterra, dijo el doctor Arnold, estaba en peligro. Debía inevitablemente recibir el baño sangriento de una revolución política.

[Música] Riqueza para los obreros. Pero a pesar de muchas revueltas locales, la revolución tan esperada y tan temida no llegó a Inglaterra como había llegado antes a Francia. Hubo dos razones principales. La primera fue la reforma. Durante muchos años se estuvo pidiendo insistentemente una reforma de los peores males causados por la Revolución Industrial y en 1842 el parlamento aprobó la primera de una larga serie de leyes de reforma: la Ley de Minas. Se resuelve que de ahora en adelante queda prohibido el empleo en las minas de carbón para las mujeres y los niños menores de 10 años. En 1847 aprobaron la Ley de las 10 horas. Se resuelve que de ahora en adelante el trabajo de mujeres y niños en las fábricas textiles estará limitado a un periodo de no más de 10 horas diarias. Y en 1875, las uniones obreras, que hasta entonces habían estado restringidas por ley en sus poderes para negociar, recibieron completa protección legal. Ahora el obrero podía asociarse con sus compañeros para conseguir mejores condiciones de trabajo, menos horas y salarios más altos.

La segunda razón para que la Revolución Industrial no se convirtiera en Inglaterra en una revolución política fue la producción. En los días de la labor manual, antes de las máquinas, un hombre necesitaba cerca de 18 horas para hacer un zapato. Un hombre, un obrero diestro, hacía todas las tareas. El artesano, al terminar sus labores, tenía la sensación de haber hecho algo muy bueno, pero solo para sobrevivir debía trabajar muy duramente porque su producción era poca. Necesariamente ya él tenía que realizar todas las tareas y, aunque el calzado era de primera clase, el precio de los zapatos era demasiado alto. Muy pocos podían comprarlos.

Pero con el advenimiento de la máquina, la producción de cada obrero aumentó considerablemente. Desde que se prepara el cuero hasta que se termina el zapato, hay una gran división en la labor. Cada obrero realiza solo una tarea todo el día, una y otra vez. Realiza una sola tarea. Terminar el zapato, después que el cuero está preparado, toma menos de 20 minutos en lugar de las 18 horas del antiguo trabajo a mano. Así, cada hombre produce más. Su producción, gracias a la máquina, es más alta. Las horas de trabajo en la industria se han reducido, los salarios han subido y los precios han bajado. El obrero puede comprar sus propios productos. Más personas comparten la riqueza de la nación. Esa fue la promesa de la máquina y de la Revolución Industrial. Una promesa que, es cierto, aún no se ha cumplido por completo, pero sin embargo, es una promesa de mucho para todos.

El siglo XIX, el siglo de la Revolución Industrial, fue para Inglaterra uno de grandes logros. Una nación agrícola con una sola gran industria, la de la lana, se transformó en una nación de ingenieros, de minas de carbón, de altos hornos de acero, de fábricas. La transformación no se logró sin dificultades, pero en un corto espacio de tiempo, según la historia lo cuenta, Inglaterra se convirtió en el taller del mundo, fabricando para todos los mercados. Y lo que es quizá más importante, además de exportar sus locomotoras, sus máquinas de vapor, sus telas y otros productos terminados, Inglaterra exportó el propio industrialismo. Desde esta pequeña isla frente a la costa de Europa, la Revolución Industrial se extendió y con ella los grandes problemas y los grandes beneficios materiales de una moderna civilización industrial.

[Música]