Transcription
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto que no llegue a descubrirse, ni nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz. Lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la genna. No se venden un par de gorriones por un céntimo y sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo. Valéis más vosotros que muchos gorriones. A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos."
Palabra del Señor.
¿Quién dijo miedo? Es una expresión que se ha hecho viral, no tiene autor, pero que la decimos a veces nosotros para romper esas situaciones que nos pueden amordazar, que nos hacen temer, que nos suceda algo que no esperamos. El miedo ha existido siempre y es con natural a la persona humana. Lo que se lo que pasa es que se puede vencer.
Decía Shakespeare: "Tengo miedo de tu miedo, de que seamos miedosos, amedrantados y no seamos y no hagamos lo que debemos de hacer." O decía Tito Olivio también: "El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son." Nos hacen ver las cosas y entonces nos paralizan. El miedo pues a Milana, a cobarda y si es enfermizo pues da angustia, da fobia, da pavor, se puede hacer enfermizo también. Y hay miedos de muchas clases, hay miedos culturales.
Estamos ahora atravesando precisamente un miedo cultural. Estamos en un final de época y no sabemos qué va a suceder en el futuro. Y hay un ten aén de El ocaso de Occidente, ese libro que escribió Spengler. Emilio Lamo de Espinos, un filósofo español, escribió que estábamos también entre águilas y dragones en el declive de Occidente y ahora ha aparecido la inteligencia artificial y se ha presentado el miedo. La técnica acabará con el hombre. El humanismo ante el tecnicismo podrá sobrevivir. Serán las máquinas las que dirijan el mundo. Este es uno de los temas. Por eso el Papa ha escrito la encíclica magnífica humanitas hablando precisamente de este tema y levantando la alerta. Las máquinas son fruto del hombre. Y naturalmente el hombre debe ser siempre dueño de ellas.
Hay otros miedos antropológicos, ¿no? A la enfermedad, a la muerte, a la soledad. Hoy es un miedo muy frecuente, el miedo a la soledad, porque realmente son muchas, muchas las personas que viven solas y pasan desgracias, como habéis visto en el periódico de hoy, una persona que ha muerto hace cinco días o más tiempo, ¿no? Realmente la soledad es también algo a temer. Miedo al fracaso, siempre miedo a lo desconocido.
Pero hay otro miedo, un miedo testimonial, a dar testimonio, que es de lo que nos habla hoy Jesús. Os dije que el domingo pasado era el envío de sus discípulos, porque la mesa es mucha y hay que anunciar el evangelio. Bien, pues hoy les previene contra los miedos que pueden sentir y les dice: "No tengáis miedo."
El gran apóstol de "No tengáis miedo" fue San Juan Pablo Segundo. ¿Cuántas veces habrá dicho esto? Él venía naturalmente de una nación que estaba tras el telón de acero y había vivido con el miedo encima por el la política que allí dominaba, ¿no? Y naturalmente él se extrañaba de que en unos países libres no tuviéramos más agallas para anunciar el evangelio, de que la iglesia no fuera más viva. Y eso fue lo que le hizo ir a él salir por todo el mundo y por todas las naciones. Fue el papa pastoral, fue el papa viajero de verdad. Estuvo en 102 naciones, en algunas hasta cinco y seis veces, como en México, ¿no? En España estuvo también unas cuantas veces y era su lema, no tengáis miedo.
Pues también lo ha dicho el Papa León en la visita que nos ha hecho estos días a España, Madrid, Barcelona y las Islas Canarias, Tenerife y Las Palmas. No tengáis miedo. Y realmente salió una iglesia a la calle, pues gozosa, valiente, alegre, resucitó. Es como si hubiese soplado sobre las brasas y crepitaran otra vez de las llamas, eh, salieran las llamas otra vez, porque sí es verdad, la Iglesia de España está amilanada, está un tanto acobardada y nos falta coraje, nos falta valentía, nos falta hay una especie de cultura, iba a decir de excesivamente material y muy de vivamos, eh, comamos y vivamos que mañana moriremos, ¿no? Una cultura un poco que le falta orientación y sentido, ¿no? Falta el sentido de la vida.
Han escrito muchos filósofos y sociólogos sobre estamos en la época del vacío y hay signos evidentes de que de verdad estamos vacíos de aquello que fundamentalmente nos haría realmente pensar de otra manera, ¿no? El vivir para comer nada más, el trabajar solamente para vivir, el falta de orientación, el no cultivar la espiritualidad, el no tener sentido de la vida, pues naturalmente acaba vacío. Esta semana ha habido también sigles en Gijón evidentes que afecten sobre todo a los adolescentes y a la juventud. El el problema de la salud mental tiene mucho que ver con esta cultura del vacío, de lo efímero, eh del miedo realmente a lo fundamental, de no cultivar lo fundamental.
Bien, pues hoy Jesús nos advierte a propósito de esto y describe tres situaciones donde tenemos que vencer el miedo. Tres situaciones. No tengáis miedo. Lo dice tres veces el Señor hoy. Nos anima este aspecto.
La primera es cogiendo las frases del evangelio. Lo que os digo en lo privado, decidlo a la luz. Lo que os digo al oído. Pregonadlo en la azotea. Id y evangelizad. No es este el mandato de Jesús. Tenemos que anunciar la buena noticia. Si es la esperanza de la humanidad, si es lo que da sentido, porque ¿qué cometido tiene el vivir nada más comer, trabajar? ¿Qué hacemos en esta tierra? ¿Por qué hemos nacido? ¿Y qué nos va a suceder después? Pues esto es lo que provocó la venida de Jesucristo. Él vino a anunciarnos la buena noticia y es la encomienda que nos dejó. Y tenemos miedo a hacerlo. No lo hacemos con valentía, con coraje. Y mirad, hay que empezar por la familia. La primera iglesia es la familia y realmente la familia ha abandonado esta misión importante. De la misma forma que lo tiene que dar de comer y educar y vestir, tiene que orientarlo, tiene que cuidar su corazón. Tiene que también darle un sentido trascendente a su vida. Tiene que hacerle ver que realmente los sentimientos, el amor y Dios que es amor es importante en la vida. Lo traen a bautizar ya a la comunión. Algunos pues todavía celebran el sacramento del matrimonio y luego después viene también ya es frecuente despedirlos sin nada. No es perder esto humanismo, no es de alguna manera ravejar nuestra categoría humana. No hay un salto entre lo animal y lo humano. No nos damos cuenta de que pensamos, de que necesitamos amar, de que la vida tiene un sentido, de que se encienden luces en nuestro interior y no las hay que apagar, las hay que mantener encendidas, incluso darle más voltaje, darle más voltaje. Y aquí estáis vosotros a que habéis venido a dar voltaje a la luz, a encontraros con el Señor. Bien. Y lo que misa es podéis ir en paz. ¿A qué? Pues anunciar el evangelio. Tenéis que ir a anunciar el y la casa, el entorno familiar y incluso el entorno humano en que os vivís, hay que hablar más del evangelio. No tengáis miedo.
Primero, segundo, segunda situación, no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No temed al que pueda llevar a la perdición el alma y el cuerpo en la genna. Hombre, no estamos en España en situación de martirio. Ha habido mártires, naturalmente que sí, pero situaciones mártir lo están lo están teniendo en y sufriendo en África. Ya veis la frase de el Papa Francisco. En África últimamente ha habido más mártires que en las persecuciones romanas en los tres siglos primeros eh ha habido más mártires y vemos todos los días a veces no se publican, ¿no? o en algunos medios se publican las atrocidades que todavía sufren comunidades jóvenes que hace 100 años, 70 años que han recibido el evangelio y lo viven y dan la vida por ello. Bien, nosotros no estamos en esa situación, pero sí estamos en esa otra situación de que parece que practicar la fe es como una devoción. Bien, está guapo, pero eh no es una forma de vivir, no es realmente algo que orienta nuestra vida, nos parece algo ridículo. Algunos puede parecer todavía vas a misa todavía y te casas por por la iglesia y es todavía como una minusvaloración, como diciendo el progreso no admite la fe. Que el progreso no admite la fe. ¿Dónde están los valores humanos si no es fruto del evangelio? ¿Dónde está la dignidad humana si no es fruto de la evangelización? ¿En qué país realmente se respetan los valores humanos y la dignidad humana? Y no hay una Europa hoy que precisamente por eso, por marginar la fe está perdiendo peso y ese esa lucha cultural eh entre Occidente y Oriente está perdiendo y fruto de ello es que los valores que eran valores fundamentalmente evangélicos en Europa se están olvidando. Por eso es muy importante, es muy importante cuidar precisamente la fortaleza de la fe y dar testimonio y no tener miedo en este aspecto, ¿no?
Hombre, ahora está que también es una contradicción. Ha habido un en la visita del Papa se ha tirado todo el mundo a la calle de todo ideología y ahora veo que van a poner precisamente a votación pues suprimir los delitos contra los símbolos y los sentimientos religiosos. No casa bien, no. No casa bien. Una cosa, primero el Papa es una maravilla. Todo el mundo va a ver al Papa, ¿eh? Y quieren ver al Papa antes y después de la visita y luego después llevan al Parlamento el anular, o sea, se puede ridiculizar la Eucaristía, que eso es lo que ha sucedido, se puede ridiculizar todo lo religioso y no pasa nada y no pasa nada. Pero no toques el poder, no toques al poderoso que te mete en Shirona enseguida.
Y tercero, a quien se declare por mí ante los hombres, yo me declararé por él ante mi Padre. La relación con Dios la vivís. Dios no es algo también muchas veces está en la cabeza, pero no en el corazón. Esa relación de rezar, de pensar la conciencia en conciencia que tengo que hacer, si realmente Dios es importante en mi vida. Por ejemplo, la práctica religiosa ha decaído realmente y que uno crea en Dios, pero Dios no es alguien fantasma que está ahí y por si acaso, eh, me acuerdo de él cuando truena. Y no es alguien que cuenta en nuestra vida, que está en el eje de nuestra existencia y realmente me refiero y tengo confianza en él. Confío en Dios porque Dios confía en mí también porque soy criatura suya y confío en él y cuando tengo algún problema, confío en él. Y cuando tengo que dar la cara, confío en él. Y cuando tengo que practicar los valores evangélicos, la honestidad, la solidaridad, la verdad, confío en él. Pues no tengáis miedo. Estamos en este mundo donde no está el ambiente para miedosos y menos cristianos miedosos. M.