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Dispensación de Medicamentos🏥 | seguridadysalud

seguridadysalud22:12

Transcription

Hola a todos, bienvenidos al Canal. Mi nombre es Luisa y hoy les traigo un nuevo video sobre dispensación de medicamentos: todo lo que debes saber. Empecemos.

[Música]

La dispensación es definida como la entrega de medicamentos o dispositivos médicos a un paciente y la información sobre su uso adecuado. Y puede ser realizada, ya sea por el químico farmacéutico o el tecnólogo en regencia de farmacia. Por su parte, un dispositivo médico es cualquier instrumento, aparato, máquina, software y equipo biomédico para uso en los casos aquí mencionados.

Las obligaciones de la persona encargada de realizar esta actividad son las siguientes:

Verificar que la prescripción cumpla con las características y el contenido establecido. ¿Y cuáles son estas características? En primer lugar, que solo podrá hacerse por personal de salud debidamente autorizado de acuerdo con su competencia. En Colombia, los médicos, odontólogos y médicos veterinarios son los únicos facultados para ello.

Segundo, debe ser en letra clara y legible, con las indicaciones necesarias para su administración. Tanto la buena caligrafía como la calidad en el contenido son responsabilidad del médico, como primer paso para evitar la aparición de errores en la interpretación. Por ejemplo, en Glasgow, Escocia, un médico recetó un lubricante para ojos llamado Vita-Post, que se usa para tratar la sequedad y erosión corneal. Pero cuando la paciente fue a la farmacia con dicha formulación hecha a mano, le entregaron Vitaros, una crema para la disfunción eréctil. Nada más. Mira estas fórmulas, trata de descifrarlas. Déjame en los comentarios cuáles medicamentos crees que los médicos quisieron recetar. Y al final del video te voy a poner lo que yo pude interpretar.

Tercera característica: estar en idioma español, en forma escrita, ya sea por copia mecanográfica, medio electromagnético o computarizado.

Cuarto: no podrá contener enmendaduras, tachaduras, siglas, claves, signos secretos, abreviaturas o símbolos químicos, con la excepción de las aprobadas por el comité de farmacia y terapéutica de la institución donde se emiten. Al respecto, existe una tendencia analsa en el uso y abreviaturas. No obstante, se debe tener en cuenta que pueden no ser conocidas por todo el personal, dando lugar a confusión. Además, esto genera posteriores comprobaciones, lo que repercute en una pérdida de tiempo durante el proceso de dispensación. Por ejemplo, 5-FU, al parecer, se utiliza para fluorouracilo, pero casi nadie sabe eso. MTX, para algunos puede ser metotrexato y para otros mitoxantrona. Acetato, supuestamente es azitromicina, pero también podría ser astronam o axatropina. Ácido acetilsalicílico puede bien ser AS o ASA, entre otros muchos ejemplos. Así que mejor no usarlas.

Quinta característica: la prescripción debe permitir la correlación de los medicamentos prescritos con el diagnóstico.

Sexta: la dosis de cada medicamento debe expresarse en el sistema métrico decimal o en unidades internacionales cuando se requiera. Al respecto, estas son las unidades usualmente utilizadas con sus respectivas abreviaturas.

Séptimo: cuando se trata de preparación de magistrales, además de los requisitos de prescripción, se debe especificar claramente cada uno de los componentes con su respectiva cantidad.

Y bien, después de verificar las características de la prescripción, el farmacéutico debe comprobar el contenido de la fórmula médica, donde los datos mínimos serán: nombre del prestador de servicios de salud o profesional de la salud que prescribe, dirección y número telefónico o dirección electrónica, lugar y fecha de prescripción, lo cual permite el monitoreo y el registro del tratamiento, nombre del paciente, número de identificación, número de la historia clínica, tipo de usuario (ya sea contributivo, subsidiado, particular u otro), nombre del medicamento expresado en la denominación común internacional, es decir, el nombre genérico, así como la concentración y forma farmacéutica del mismo, dosis del medicamento.

Y al respecto, vamos a detallar un poco más. Cuando un medicamento posee especialidades farmacéuticas con formulaciones sólidas de diferente concentración, es conveniente formular la presentación más adecuada a la dosis. Por ejemplo, si la dosis es 3 mg de bromazepam, no prescribir la presentación de 6 mg. De esta manera, se evitan las fracciones en la fórmula que pueden dar lugar a confusiones y a tener que fragmentar manualmente el medicamento. En casos necesarios, se debería poner la fracción en letras. Nunca se debe añadir un cero decimal después de un número entero, por ejemplo, 2.0 mg en vez de 2 mg, ya que se puede malinterpretar como 20 mg cuando la coma o el punto no se ven. Cuando una cifra sea menor a la unidad, debe siempre preceder el cero a la coma decimal, por ejemplo, 0,5 mg y no ,5 mg, ya que se pudiera entender como 5 mg. Además, se ha adoptado el uso de la coma en lugar del punto, de acuerdo con lo establecido por convenios internacionales, ya que el punto puede pasar desapercibido. Cantidades entre 1 y 999 deben expresarse como número entero y no como número decimal, por ejemplo, 600 mg y no 0,6 g, ya que los puntos decimales muchas veces pueden perderse. Escribir las unidades de microgramos con la abreviatura mcg y no con la letra griega μ, ya que puede entenderse como miligramo o simplemente no comprenderse. Cuando se prescribe algún medicamento en unidades internacionales, es preferible escribir bien letras o escribir la abreviatura con una U bien definida, ya que podría entenderse como vía intravenosa o la sola U puede confundirse con un cero o con una O. Al escribir la fórmula, es importante no omitir el espacio entre el nombre del medicamento y la dosis. Ejemplo: Propranolol 40 mg puede ser leído como Propranolol 140 mg si se escribe con mala caligrafía. En relación a los volúmenes, es mejor expresarlos en mililitros y no en centímetros cúbicos o en cucharadas, ya que el tamaño de una cucharada doméstica puede variar considerablemente.

Continuando con el contenido de la prescripción, esta también debe indicar la vía de administración, la frecuencia de administración. Y para este punto, se deben evitar frases ambiguas como "tomar según instrucciones", "según necesidad" (SOS) o "si es necesario". Y dependiendo de la frecuencia de administración de los medicamentos, se puede decir que existen varios tipos de prescripción. Estas son: la prescripción "ahora", significa que el tratamiento debe iniciarse inmediatamente. La prescripción "según síntomas", en este caso se indica tomar el tratamiento en caso de aparición de síntomas. No obstante, se debe educar en relación a los tiempos e intervalos mínimos entre dosis, ya que de no estar perfectamente objetivada esta indicación, se puede caer en sobredosis. Es conveniente indicar el número máximo de veces que puede administrarse al día, en especial con fármacos que tienen margen de seguridad estrecho. Cuando existe una pauta "según resultado de un análisis", la indicación debe también evitar ambigüedad. Por ejemplo, "según glucemia". Prescripción "estándar" es la usual y recomendada para el medicamento. Puede ser ambigua si no se especifica la fecha de suspensión. Prescripción "estándar con fecha de suspensión" especifica el periodo determinado de tiempo en el cual debe administrarse el fármaco. Y la prescripción de "dosis única" indica que el medicamento debe ser administrado una sola vez.

Ahora, la fórmula también debe contener el periodo de duración del tratamiento. Y con relación a este aspecto, a nivel hospitalario, la prescripción debe actualizarse diariamente, lo cual obliga a revisar la pauta terapéutica, puesto que se puede dar el caso de que se administre un medicamento más tiempo de lo debido. Cantidad total de unidades farmacéuticas requeridas para el tratamiento, tanto en números como en letras. Indicaciones que a su juicio considere el prescriptor. Por ejemplo, si se prescribe una dosis máxima o elevada, anotar la confirmación en la fórmula para que el farmacéutico o la enfermera no pierdan tiempo verificando. Registrar las precauciones adicionales para asegurar la correcta interpretación y administración, sobre todo si se trata de un tratamiento nuevo, un medicamento que no sea el normalmente pautado, o cuando el paciente tiene condiciones especiales como bajo nivel de escolaridad, baja comprensión, se encuentra distraído o cansado. Y también los horarios específicos.

Otro ítem es la vigencia de la prescripción, la cual posibilita controlar la expiración o validez de la misma. Por ejemplo, para el caso de los antibióticos, es fundamental el cumplimiento del tratamiento con respecto a la fecha de formulación. Y finalmente, el nombre y firma del prescriptor con su respectivo número de registro profesional, una obvia e imprescindible referencia a fines de seguridad.

Esta es la muestra de una fórmula que cumple tanto con las características como con el contenido requerido. Veamos: nombre del prestador: Policlínica del Valle. Lugar y fecha de la prescripción: 7 de junio del 2014. Y el lugar está en el pie del formato. Nombre y documento de identificación del paciente. Número de la historia clínica. Tipo de usuario: particular. Nombre del medicamento expresado en la denominación común internacional: Ergotamina + Cafeína. Dosis del medicamento: la presentación en este caso es de 1 mg de ergotamina y 100 mg de cafeína. Vía de administración: oral. Frecuencia de administración: una tableta cada 12 horas. Periodo de tratamiento: 15 días. Cantidad de unidades farmacéuticas: 30 tabletas. Vigencia de la prescripción: hasta el 15 de julio del mismo año. Y la firma del profesional. Podríamos decir que lo único que faltó es alguna observación especial, pero por la sencillez del tratamiento, seguramente no es necesario.

Siguiendo con las obligaciones del dispensador, la segunda es: verificar que las preparaciones magistrales extemporáneas estériles, nutrición parenteral y mezclas de medicamentos oncológicos contengan en el rótulo o etiquetas la información sobre el paciente hospitalizado o ambulatorio de la preparación o de la mezcla y la firma del responsable. Exigir la prescripción para aquellos medicamentos en los que aparezca en la etiqueta la leyenda "venta bajo fórmula médica", no dispensar y consultar al prescriptor cuando identifiquen una prescripción con posibles errores, con el fin de no incurrir en falta contra la ética profesional. Verificar y controlar que los medicamentos dispensados correspondan a los prescritos. Informar al usuario sobre los aspectos indispensables que garanticen el efecto terapéutico y promuevan el uso adecuado de los medicamentos. Estos son: condiciones de almacenamiento, cómo reconstituirlos, cómo medir la dosis, qué cuidados debe tener en la administración, interacciones con alimentos y con otros medicamentos, advertencia sobre efectos adversos, contraindicaciones y la importancia de la adherencia a la terapia.

Ojo, cuando la dirección técnica de la droguería o el establecimiento autorizado para la comercialización de medicamentos esté a cargo de personas que no ostenten los títulos de químico farmacéutico o regente en farmacia, la información que se ofrecerá al paciente versará únicamente sobre las condiciones de almacenamiento, forma de reconstitución de medicamentos cuya administración sea la vía oral, medición de la dosis, cuidados que se debe tener en la administración del medicamento y la importancia de la adherencia a la terapia.

Siguiente obligación: brindar a los usuarios pautas sobre el uso adecuado de los medicamentos de ventas sin prescripción facultativa o de venta libre. Y por último, recibir la capacitación ofrecida por las entidades oficiales o de otros actores del sector salud y capacitarse continuamente en los conocimientos teóricos y destrezas necesarias en el ejercicio del cargo u oficio a fin de ir aumentando progresivamente las competencias laborales.

Por otro lado, el dispensador tiene las siguientes prohibiciones: adulterar o modificar en cualquier forma la prescripción. Cambiar el principio activo, concentración, forma farmacéutica, vía de la administración, frecuencia, cantidad y dosis formulada. Dispensar medicamentos alterados o fraudulentos. Violar la reserva que está obligado por razón de la función que desempeña. Recomendar a los usuarios la utilización de medicamentos. Tener muestras médicas de medicamentos. Tener envases y empaques vacíos en el servicio farmacéutico o en aquellos establecimientos farmacéuticos que no estén autorizados para realizar procesos de rebase o reempaque de medicamentos. E inducir al paciente o consumidor a la compra de un medicamento que reemplace o sustituya el formulado por el médico.

¿Y por qué es importante que el dispensador conozca y actúe en base a cada uno de los anteriores aspectos? Pues porque dentro de los principales actos inseguros asociados a la ocurrencia de eventos adversos se encuentra la dispensación no correcta de los medicamentos, donde las principales causas son la contratación de personal no idóneo, la sobrecarga laboral, las distracciones, el uso de nomenclaturas o abreviaturas no institucionalizadas, la denominación o apariencia común de los medicamentos y el no suministrar información completa al usuario. Como vemos, todas las causas están directa o indirectamente relacionadas con el quehacer del dispensador, algunas en mayor o en menor medida. Es por ello que se deben establecer estrategias para minimizar o anular cada una de ellas.

Por ejemplo, establecer políticas institucionales con alcance a todos los niveles de la organización, pues la primera persona que debe tomar medidas para evitar que ocurran errores en la medicación es el personal que prescribe. Por su parte, el papel del servicio farmacéutico es importante como un segundo filtro de control antes de entregar al personal de enfermería, quien también debe tomar medidas o dispensar directamente al usuario.

Segunda estrategia: aplicar procedimientos e instructivos donde se indique el paso a paso en cada una de las etapas para la dispensación. Estas son: primero, recepción del usuario; buena atención al momento del saludo de bienvenida y recepción de la receta médica. Segundo, lectura e interpretación de la receta, verificando todas las características y contenido de la misma. Tercero, selección del medicamento. Cuarto, ratificación o rectificación de la prescripción. Y quiero recalcar esta etapa, mencionando el artículo 30 de la ley 17.565 de Argentina, que lo expresa de manera muy exacta: "El farmacéutico debe ajustarse en la preparación y expendio de los productos medicinales recetados por el profesional y a lo establecido en la farmacopea nacional, salvo en este último caso indicación médica en otro sentido. Pero cuando presuma que en la receta hay un error, no la despachará sin antes pedir al médico las explicaciones respectivas." Quinto, información al paciente. Luego, la firma de conformidad por parte del usuario de la entrega de los medicamentos con receta, junto con los datos de la persona que lo recibe. Después, la entrega del medicamento. Y finalmente, una despedida cordial.

Otra de las estrategias es el inventario, almacenamiento y manejo organizado de todos los medicamentos, pero especialmente de los medicamentos LASA. Los medicamentos LASA, por sus siglas en inglés "Look-Alike, Sound-Alike", involucran aquellos que cuentan con una similitud visual o fonética con otro, lo cual podría provocar una vulnerabilidad en la seguridad del usuario. Los principales factores que propician errores asociados con los medicamentos LASA incluyen: ilegibilidad de la receta, escritura abreviada o incompleta de los nombres, distracciones auditivas y visuales, conocimiento inapropiado del médico sobre las presentaciones comerciales, semejanzas en las vías de dosis y frecuencia de administración, y la falta de control durante el inventario, almacenamiento y dispensación.

Para evitar los errores con estos medicamentos, se debe contar con conocimiento actualizado de los nombres, presentaciones y concentraciones de los medicamentos. Realizar la identificación de los medicamentos LASA presentes en la farmacia. En cuanto a esto, te dejo por aquí la muestra de algunos medicamentos con apariencia similar y con nombre similar para que los tengas presente. También es pertinente escribir la receta médica de forma legible y acompañarla con indicaciones claras y específicas. No usar nombres comerciales y, en caso necesario, indicar también el nombre del principio activo. Escribir el propósito de la formulación e implementar una señalización adecuada en el almacén, ya sea a través de la utilización de stickers o la ubicación característica en los estantes.

Adicionalmente, es una estrategia el entrenamiento y capacitación periódica que debe abarcar todos los aspectos aquí mencionados, así como hacer énfasis en las buenas prácticas durante el proceso, como pueden ser la organización de los medicamentos a despachar en recipientes y el uso de la fórmula médica como lista de chequeo.

Y bueno, ¿recuerdan las fórmulas médicas que les mostré al inicio del video? ¿Pudieron descifrarlas? Voy a contarles lo que pude prácticamente adivinar de cada una de ellas. Esta primera, para mí, es Hidroclorotiazida de 50 mg, aunque como vemos, al parecer el profesional olvidó especificar las unidades. Esta otra sí que está difícil. Inicialmente solo entendí la palabra "puff" y de ahí pude deducir que se trata de Montelukast y que se indicaron dos puffs en cada fosa nasal por dos meses. Pero como ven, el profesional no tenía claro cómo se escribía y puso una Z al final. Por otra parte, utilizó la abreviatura FN para referirse a fosa nasal, lo que de seguro el usuario no entendió. La siguiente receta es de Citromax 500 mg sobres, uno cada 24 horas por tres días, y Espidifen de 600 mg, uno cada ocho horas por tres días. Algo complicado de entender cuando se escriben las denominaciones comerciales. Las "m" parecen "w", las "p" parecen "s" y los ceros parecen rayas o "ms". Por aquí, una mucho más compleja por la mala caligrafía, donde se recetó Claritromicina en suspensión, lavados nasales y Fluimucil.

[Música]

Y por último, una receta que parece más un acertijo, y no porque esté en inglés, sino por la cantidad de siglas que utiliza. El primer medicamento creo que es Azitromicina, pero no estoy segura. El segundo, sulfato ferroso, y el tercero, Amoxicilina. Este médico utilizaba la letra "Q" para decir "cada", por ejemplo, "cada seis horas" o "cada día". La sigla TID para decir "tres veces al día" y SC para vía subcutánea. ¿Cuánto tiempo creen que me demoré tratando de entender esa receta? A decir verdad, mucho tiempo. Tiempo que es muy escaso a la hora de dispensar medicamentos. De ahí la importancia de hacer cumplir cada una de las directrices establecidas en relación a las características y contenido de las prescripciones.

Recuerda actuar de forma concienzuda y no mecánicamente a la hora de dispensar los medicamentos, así como ofrecer un trato individualizado hacia los usuarios, disminuye el riesgo de eventos adversos derivados de la atención. Espero te haya sido de utilidad esta información. De este lado te dejo otros videos que te pueden interesar. No olvides suscribirte al canal, activar la campanita de notificaciones y nos vemos a la próxima.