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La puerta que se abrió demasiado tarde.| Cantares 5:2-8. | Pastor: Samuel Martínez.| MMM Itagüí

Iglesia MMM Itagüí2:16:16

Transcription

Estoy, Señor, lleno de amor por ti. Oh, y es que todo aquí en tu casa es para la alabanza y la gloria, la alabanza y la gloria tuya son. Eres tú eres, tú eres de mi adoración. Eres todo para mí. Es que todo, todo, todo es para ti, Señor. La alabanza y la gloria. Tú eres, tú eres. Oh, toda la razón de mi adoración. Él es todo para mí. Y es que todo aquí en tu casa es para ti. La alabanza y la gloria. La alabanza y la gloria. Oh, tuyas son, mi Dios. Tú eres la razón de mi adoración. Eres todo para mí. Eres todo para mí. Eres todo para mí. Hosanna, hosanna, hosanna en las alturas. Hosanna, hosanna, hosanna, hosanna lasura. Levanto mi voz, levanto mi voz y mis manos también hacia ti, Señor, y mi corazón. Te exaltamos, Dios. Te exaltamos, Señor mi Dios. Hosana en las alturas. Levanto mi voz. Levanto mi voz y mi corazón. Te exaltamos, Señor y Dios. Hosana en las alturas. Hosanna, hosanna, hosanna, hosana en las alturas. Levante sus manos y dígale, "Hosanna, hosanna, hosanna, hosana en las alturas. ¡Hosan las alturas otra vez! ¡Hosanna! ¡Hosanna! ¡Hosanna! ¡Hosanna! Levanto mi voz levanto mi voz y mi corazón te exaltamos a ti. Te exaltamos, Señor, mi Dios. ¡Hosanna las alturas! ¡Hosanna en las alturas! ¡Hosanna las alturas! ¡Hosanna en las alturas! ¡Hosanna en las alturas!

Anhelo conocerte, Espíritu Santo. Anhelo siempre estar cerca de ti. Anhelo conocerte. Anhelo conocerte, Espíritu Santo. Anhelo siempre estar cerca de otra vez. Anhelo conocerte. Anhelo conocerte, Espíritu Santo. Anhelo siempre estar cerca de Más. Yo sé que te he fallado. Más yo sé que te he fallado. Tu presencia descuidado. Ven y limpia todo lo que hay en mí. Anhelo conocerte. Anhelo conocerte, Espíritu Santo. Anhelo siempre estar cerca de ti. Anhelo conocerte. Anhelo conocerte, Espíritu Santo. Anhelo siempre estar. siempre está cerca de Más yo sé que te he fallado. Más yo sé que te he fallado. Tu presencia descuidado. Ven y limpia tu en mí.

Como paloma con tu gracia hoy desciende como aceite, como aceite derramado tu como fuente de agua viva, como fuente de agua viva. Mi ser llama de fuego y purificate. Oh, como paloma con tu gracia, como paloma con tu gracia. Hoy desciende como aceite derramado. Úngenos, Dios, como fuente, oh, como fuente de agua viva, llama de fuego, ven por mi Oh, como paloma, como paloma, con tu gracia hoy desciende como aceite derramado, que nos dio Desde la cabeza hasta los pies fuente de agua viva. Como fuente de agua viva. Mi ser llama de fuego. Como paloma, como paloma con tu gracia hoy desciende aceite de la mano, como fuente de agua habita sacia mi ser. Llama de fuego. ¿Será que lo podemos hacer mejor? Como paloma. Oh paloma, con tu gracia hoy desciende derramado un como fuente de agua viva sacia mi ser. Llama de fuego. Ven y purifica. Última vez como paloma, como paloma con desciende como aceite derramado. Arriba mi ser. Llama de fuego, pero purificarame. Llama de fuego, llama de fuego, ven y purifícame. Llama de fuego, llama de fuego, ven, purifícame. Llama de fuego, ven y purifícame. Y, llama de fuego, ven y purifícame. Ven y purifícano. Cámbianos, restáuranos, límpianos, transfórmanos. Oh, esa llama de fuego. Llama de fuego. Esa llama que transforma esa llama, esa llama que llena. Aleluya, aleluya, aleluya. Ven, ven, ven, ven, Espíritu de Dios. Oh, llénanos. Ven y llénanos y purifícanos. Esa llama que quita todo pecado. Esa llama que limpia esa llama. Oh, aleluya. Ven y purifícame. Oh, aleluya.

Digno de la alabanza, digno de la adoración. Yo soy testigo del poder de Dios por el milagro que él ha hecho en mí. Yo era ciego y ahora veo la luz, la luz gloriosa que me dio Jesús. Yo soy testigo del poder de Dios por el milagro que él ha hecho en mí. Yo era ciego y ahora veo la luz, la luz gloriosa que nunca, nunca, nunca nunca nunca me ha dejado, nunca nunca me ha desamparado. La noche oscura y en el día de prueba, Jesucristo nunca me nunca nunca nunca nunca me ha dejado. Nunca nunca me ha desamparado. En la noche oscura y en el día de prueba, Jesucristo nunca me desamparará. Él nunca nos ha desamparado. Solamente unos pocos. Él nunca nos ha desamparado. Aleluya.

Yo soy testigo del poder de Dios por el milagro que él ha hecho en mí. Yo era ciego y ahora veo la luz, la luz gloriosa que me dio Jesús. Yo soy testigo del poder de Dios por el milagro que él ha hecho en mí. Yo era ciego y ahora veo la luz, la luz gloriosa que nunca, nunca, nunca, nunca, nunca me ha dejado, nunca, nunca me ha desamparado. En la noche oscura, en el día de prueba, Jesucristo nunca me nunca, nunca nunca nunca nunca me ha dejado, nunca nunca me ha desamparado. La noche oscura en el día de prueba, Jesucristo nunca me desampar.

Yo siento, yo siento paz y gozo en mi corazón porque Jesucristo a mí me libertó. Yo siento paz y gozo en mi corazón porque Jesucristo a mí me libertó. Me libertó. Me libertó de las cadenas me libertó. Me libertó, me libertó de las cadenas. Yo siento, yo siento paz y gozo de mi corazón, porque Jesucristo a mí me libertó. Yo siento paz y gozo en mi corazón porque Jesucristo a mí me libertó. Me libertó. Me libertó de las cadenas. Me libertó. Me libertó. Me libertó de las cadenas. Me libertó.

Alabar, alabar a Jehová, naciones todas, pueblos todos, alabarle, porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya. Amén. Y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya. Alabad, alabar a Jehová. Naciones todos, pueblos todos alabarle porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya. Amén. Y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya. Alabad, alabar a Jehová. Naciones todos, pueblos todos alabar, porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya. Amén. Y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.

Bendito sea Jehová la roca con toda la eternidad. Mi escondedero y mi refugio eres tú, bendito Jehová. En tu palabra, en tu palabra esperaré y mi confianza en ti pondré. Oh, gloria. Oh, aleluya. Amén. Amén. Amén. Bendito, bendito sea Jehová la roca por toda la eternidad. Mi sonero y mi refugio eres tú bendito. En tu en tu palabra esperaré y mi confianza en ti pondré. Oh, gloria. Oh, aleluya. Amén. Amén. Amén. Bendito, bendito sea Jehová la por toda la eternidad. Tuo y mi perfumo eres tú bendito Jehová. En tu palabra esperaré y mi confianza, mi confianza, oh, gloria. Oh, aleluya. Amén. Amén. Amén. Amén. Oh, bendito sea Jehová la roca con toda la eternidad. Eres tú Jehová tu palabra esperaré y mi confianza. Oh, gloria. Oh, aleluya. Amén. Amén. Amén.

¿Con qué? ¿Con qué me presentaré ante Jehová? Y adoraré al Dios santísimo con que me presentaré ante Jehová y adoraré al Dios santísimo con un corazón contricto y humillado me presentaré delante de Dios con un corazón contrito y humillador me presentaré. ¿Con qué me presentaré? Porque me presentaré ante Jehová y adoraré. Al Dios altísimo con que me presentaré. Ante Jehová y adoraré. Al Dios con un corazón contrito y humillado me presentaré delante de Dios. Con un corazón contrito y humillado me presentaré.

Alguien está aquí. Alguien está aquí. Y yo sé que es Cristo. Alguien está aquí. Yo sé que es el Señor. Quiere bautizar y yo sé que es Cristo. Y yo sé que alguien alguien está aquí, yo sé que es Cristo. Alguien está aquí y yo sé que puede. Puede bautizar y yo sé que es Cristo. Puede bautizar y yo sé. Lo siento, yo siento en mi ser a un Cristo de poder. Yo siento en mi ser al Espíritu Santo. Yo siento en mi ser que ángeles del cielo van a mi lado y me ayudan aer. Yo siento en mi ser a un piso de poder. Yo siento en mi ser al Espíritu Santo. Yo siento en mi ser que ángeles del cielo acampan a mi lado y me ayudan aer. Siento en mi ser a un Cristo de poder. Yo siento en mi ser al Espíritu Santo. Siento en mi ser que ángeles del cielo campan a mi lado y me ayudan a vencer. Yo siento en mi ser a un Cristo de poder. Yo siento en mi ser al Espíritu Santo. Yo siento en mi ser que ángeles del cielo acampan a mi lado. Me ayudar. Y alguien está aquí y yo sé. Oh, sabemos que eres tú, Señor. Y yo sé que es el Señor. Puede puede bautizarte puede bautizar. Y yo sé que yo siento, yo siento en mi ser a un Cristo de poder. Yo siento en mi ser al espíritu. Yo siento en mi ser que ángeles que ángeles acampan. Yo siento en mi ser, yo siento en mi ser a un Cristo de poder. Yo siento en al Espíritu Santo. Al Espíritu Santo. Dile fuerte. Yo siento en mi ser que ángeles del cielo acampan a mi lado. Me ayuda. Acampan a mi lado. Acampan a mi lado. Me ayudan a Acampan, acampan a mi lado. Me ayudan a Acampan a mi lado. Campan a mi lado, me ayudan a vencer.

Precioso nuestro Dios. Aleluya. Qué hermosa la presencia del Espíritu Santo. Como el Señor, aleluya, nos visita, nos toca. Qué privilegio, aleluya, que Dios en su misericordia le ha placido, le ha placido visitarnos, tocarnos, ministrarnos. Gloria al Señor para siempre. Oh, mi alma te alaba, Padre. Oh, hermosa su presencia. Hermoso el calor de la presencia del Espíritu Santo. Aleluya. Que de aquí saldremos diferente, renovado, refrescado, sumergiéndonos en las aguas del espíritu en esta mañana. Aleluya. Aleluya. Oh, santo. Gracias, Señor precioso, mi Jesús. Gracias, Señor. Gloria a Dios. mis hermanos. Aleluya. Vamos a hacer una oración, eh, ya que en este día sabemos que es día de las elecciones, gloria a Dios, vamos a orar para que Dios tome el control, aleluya, de esta salida, de esto que estamos haciendo de de elegir al nuevo gobierno y que es Dios el que pone y que sea Dios que nos direccione. Amén. Gloria a Dios. Y para esta oración le pido a la hermana Rubia e que pase por aquí. Gloria a Dios. Bendito sea el Señor para siempre. Santo es Dios. Aleluya. Gloria a Dios. Oremos. Bendito Dios, rey soberano, padre santo, padre bueno, en esta mañana maravillosa, Señor, en este día precioso, Señor, que tú nos permites estar aquí en tu casa adorándote, bendiciéndote, Señor. Hemos traído delante de ti esta petición, Señor. Mira, Padre Santo, las elecciones de nuestra nación de Colombia. Sabemos, Dios de la gloria, que tú eres el que pone y quita reyes, Señor. Pero guíanos a nosotros, Señor, a quién vamos a dar nuestro voto, Padre Santo, porque sabemos, Señor, que debemos hacerlo, mi Dios, por favor, Dios de la gloria, guía, oh Dios, guíanos, Padre Santo, para hacer lo correcto, Señor, para hacer, Dios de la gloria lo que tú quieres que hagamos, Señor. Pero también te pido, Dios, que todo pase en calma, que todo, Dios mío, transcurra en paz y seguridad, Señor. Miran allí, oh Dios, los corregimientos, las veredas, los municipios, donde está presente los grupos armados. Señor, guarda, oh Dios, a tu pueblo donde quiera que esté, guarda estos municipios, Señor. Toma el control, oh Dios, de estos grupos, Padre. Santo, toma el control, oh Dios, para que cada vida, cada colombiano pueda dar su voto libremente, oh Dios, sin nada de presión, Señor. Pero también, oh Dios, yo presento las personas que están allí contando los votos, Señor, que sean personas honestas, que sean personas, oh Dios, que hagan lo correcto. Dios, Dios de la gloria, toma el control de estas elecciones, Padre Santo. Gracias, Señor, en el nombre de Jesús. Gloria a Dios. Aleluya. Gloria a Dios.

Bueno, mis hermanos, vamos también a orar por las peticiones. Peticiones que Dios sabe y conoce y que lo hará en su voluntad. Acá nos dice por la señora Eugenia Vanegas por salvación, sanidad. También dice por la pronta recuperación de la hermana Ignacia Caley y también la hermana Gladis Martínez que también están en procesos de recuperación. También por la recuperación de nuestra hermana Gloria Quintero. Aleluya. Y también por la recuperación de nuestra hermana Noemí Sánchez y también por su hermano Jorge Jaramillo. Aquí hay más peticiones por salvación, por sanidad y la necesidad que tú has traído también. Vamos a a pedir a Dios que haga su voluntad y que nos dé la fuerza para seguir perseverando en medio de las crisis y dificultades. Bendito Dios que estás en los cielos, Señor, presentamos estas necesidades, peticiones, que tú, Dios mío, en su omnisencia conoce perfectamente la necesidad de nuestra vida, de nuestros hermanos y hermanas, amado Dios, acá hay peticiones de sanidad física en su cuerpo, Dios. Creemos, Señor, que tú estás en el asunto, que tú estás obrando, Dios mío, que eres tú, Señor, el que puede sanar, el que puede reparar, el que puede, Dios mío, restaurar las heridas en los cuerpos físicos de todo problema de que nuestros hermanos presenta en este día que están padeciendo por una enfermedad en su cuerpo, Padre. Padre Santo, haz tu obra en cada uno de los enfermos, Dios mío, a nuestro hermano Jorge Caramillo, a nuestra hermana Gladis Martínez, a nuestra hermana Ignacia. Aleluya. Te suplicamos, Dios mío, glorifícate en su vida. Permítales que ellos reciba la sanidad conforme a tu voluntad, Dios mío, también por salvación. Aleluya. Y aquellos que claman, aleluya, constantemente alzando, suplicando en los secretos en donde esté, acudiendo a ti, acudiendo al Dios de poder, acudiendo, Dios mío, que tú eres el que tiene la solución, aleluya, ante esa necesidad, ante ese vacío, ante esa crisis, ante esa dificultad. Aleluya. Padre, glorifícate, fortalezca a nuestros hermanos, a nuestras hermanas, a nuestras vidas en este momento, Padre, para seguir perseverando, porque sabemos por la palabra que de todo esto hay un propósito, hay pruebas, que es necesario pasar por pruebas, por dificultades, por padecimiento para enseñarnos, aleluya, a depender de ti, para ver su gloria, Padre Santo, y que nuestros ojos verá tu gloria. Aleluya. Fortalezca, padre, fortalézcanos, Padre. Aleluya. Y también, aleluya, a todas las familias pastorales, Dios mío, en sus hogares, en su familia. Aleluya. Obra, Dios mío. Aleluya. Fortalezca, derrama fuerza, derrama, Dios mío, aleluya, la llenura de tu Espíritu Santo para este tiempo difícil, para este tiempo de crisis, de dificultad. la llenura de tu Espíritu Santo para seguir adelante, para seguir al frente en victoria. Gracias, Padre, por lo que tú estás haciendo en nuestras vidas, en tu casa y en cada enfermo y enferma y en cada joven y en cada adulto y en cada mujer y joven adolescente y en cada anciano. Peticiones que solo tú lo conoces profundamente y que nada se le escapa de tus manos. Aleluya. Gracias, Señor.

También, Dios mío, suplicamos por Colombia, por las almas, Dios mío, ten misericordia, Padre Santo, liberta, obra en aquellos corazones vacíos, en aquellas vidas, Padre, que anda en un camino equivocado, en un camino rumbo al abismo, Padre Santo, por causa del pecado, por causa del vicio, por causa de las drogas. Hay muchos atormentados por los vicios que le impide sentir la libertad, porque no hay libertad, no hay paz. Aleluya. Pero, aleluya, clamamos por la intervención divina de parte tuya, que tú intervengas, que tú te manifiestes en cada vida en Colombia, Padre Santo, para aquellas vidas que no te conoce. Experimente tu presencia, experimente la paz, experimente, aleluya, lo que tu pueblo ha experimentado, lo que tu pueblo está viviendo. Aquellas almas que experimente la paz, intervenga, Padre Santo, conforme a su voluntad en tu tiempo y en su momento y aún en nuestras familias también. Padre Santo, te damos gracias en Cristo Jesús. Aleluya.

Vamos a orar también por el dador alegre. Aleluya. Bendito sea Dios eterno. Una vez más en tu presencia presentamos al dador alegre, aquel que ofrenda, que diezma con amor, aleluya, por amor a tu obra, para el crecimiento de la obra. Padre santo, bendícele, Dios mío. Ayúdale, Señor, cada día. bendice la economía, las empresas en Cristo Jesús. Amén, Señor. Pueden sentarse.

Necesitado me encuentro, Señor. Ayúdame hoy. Yo quiero saber lo que debo hacer. Muestra el camino que debo seguir. Señor, por mi bien yo quiero vivir un día a la vez, un día a la vez. Mi Cristo es lo que pido de ti. Dame la fuerza para vivir un día a la vez. Ayer ya pasó mi Cristo y mañana quizás no vendrá. Ayúdame hoy. Yo quiero vivir un día a la vez. Tú ya viniste entre los hombres. Tú sabes, Señor, que hoy está peor. Es mucho el dolor. Hay mucho egoísmo y mucha maldad. Señor, por mi bien, yo quiero vivir un día a la vez, un día a la vez. Mi Cristo es lo que pido de ti. Name la fuerza. para vivir un día a la vez. Ayer ya pasó mi Cristo y mañana quizás no vendrá. Ayúdame hoy, yo quiero vivir un día a la vez. Un día a la vez mi Cristo es lo que pido de ti. Dame la fuerza para vivir un día a la vez. Ayer ya pasó. mi Cristo y mañana quizás no vendrá. Ayúdame hoy. Yo quiero vivir un día a la vez.

Gloria a Dios. Aleluya. Amén. Doy Gloria a Dios. Aleluya por este privilegio y a nuestro pastor Samuel Martínez en la exposición de la palabra de Dios. Amén. Dios los bendiga. Gloria al Señor. El Señor les bendiga, amados hermanos. Dios los bendiga. Que este es un día especial que el Señor nos regala, nos permite para podernos reunir. Gloria a Dios. Eh, un día lluvioso, frío y le felicito a usted por temprano pues soltar las cobijas y decir, "No, yo voy a estar en la casa de Dios. Porque es un día que invita al descanso, a la relajación. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Pero qué bueno que podamos entender que necesitamos recibir eh el consejo de Dios y que necesitamos en la iglesia, unidos con el pueblo del Señor, darle nuestra adoración y nuestra alabanza en expresión de gratitud a nuestro Dios que se lo merece. Amén. Gloria a Dios. Eh, me alegra de ver a mi hermana Clara que está una vez más con nosotros y que el Señor esté obrando en su salud. nuestra oración. también los hermanos que de pronto por alguna cuestión de salud también no habían podido asistir. Eh, qué bueno que hayan podido estar hoy en la casa de Dios y a quienes eh de pronto hace un tiempo tampoco es bueno estar eh de nuevo en la casa del Señor y muy bueno cuando nuestra alma se habitúa y se acostumbra a el ambiente espiritual, adorar juntos, a estar en la casa de Dios. Porque nuestra alma reclama, pide esos momentos con Dios. Bendito sea Dios. Y como sabemos, hoy es un día también eh digamos eh muy importante por el tema de las elecciones que se llevan a cabo el día de hoy, que ya iniciaron de hecho. Y bueno, ya más adelante usted eh sacará su tiempo hoy para cumplir con ese deber ciudadano que nos corresponde a todos y que sea Dios obrando conforme a su voluntad y a su propósito en nuestra oración y nuestro deseo. Les invito a estar en pie. Vamos a tomar la palabra de Dios. Les pido por favor que abran sus Biblias en el libro de Cantares. Ah, eh, gracias, hermana. Los párbulos, el grupo de párvulos no tienen clase dominical hoy. Bendito sea Dios. Saludo entre tanto a quienes nos siguen a través de Facebook y de YouTube que están conectados con la transmisión de este nuestro primer servicio dominical. Donde quiera que se encuentre alguien que nos sintoniza, Dios le bendiga grandemente. Gloria a Dios. Cantares capítulo 5. Vamos a leer los versículos 2 al 8. Cantares capítulo 5 versículos 2 al 8. Gloria al nombre del Señor. ¿Lo tienen mis hermanos? Muy bien. Dice la palabra de Dios, "Yo dormía." ¿Lo tienen? Bueno, vamos a esperar que todos ubiquen la cita. Cantares 5 2 al 8. La idea es que ninguno se quede sin seguir la lectura de la palabra de Dios. Aleluya. Gloria al Señor. Bienvenidos también quienes nos visitan, que nos acompañan primera o segunda vez. Bienvenidos a la casa de Dios también. Cantares 5, versículos 2 al 8. Dice la palabra de Dios, "Yo dormía, pero mi corazón velaba. Es la voz de mi amado que llama. Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía, porque mi corazón, porque mi cabeza está llena de rocío, mis cabellos de las gotas de la noche. Me he desnudado de mi ropa, cómo me he de vestir, he lavado mis pies, cómo los he de ensuciar. Mi amado metió su mano por la ventanilla y mi corazón se conmovió dentro de mí. Yo me levanté para abrir a mi amado y mis manos gotearon mirra y mis dedos mirra que corría sobre la manecilla del cerrojo. Abrí yo a mi amado, pero mi amado se había ido, había ya pasado y tras su hablar salió mi alma. Lo busqué y no lo hallé. Lo llamé y no me respondió. Me hallaron los guardas que rondan la ciudad. Me golpearon, me hirieron, me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros. Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi amado, que le hagáis saber que estoy enferma de amor." Amén. Oremos. Padre que estás en los cielos, te damos muchas gracias en este hermoso día que nos regalas, un día más para poder estar en tu casa reunidos, para alabarte, para bendecirte, para exaltarte, pero también para recibir el consejo y la instrucción que tu palabra siempre trae a nuestras vidas, siempre de manera oportuna y precisa. Padre, tú sabes cuánto necesitan nuestras almas de ese alimento vivo e imprescindible, el cual es tu palabra. Te suplico ahora que meditaremos en ella, que por favor hables a nuestras vidas. Espíritu Santo, guía y conduce esta palabra a la necesidad de nuestras vidas. Tú sabes qué áreas de nuestra vida, de nuestro ser, se encuentran en necesidad y tu palabra puede suplir toda área de necesidad en nosotros. Por favor, Señor, caba profundo en nuestros corazones con tu palabra. Confróntanos con ella, edifícanos, minístranos, Espíritu de Dios, que entre tanto la palabra es expuesta, nuestras vidas sean ministradas, redarguidas, confrontadas con tu santa palabra, mi Dios, te lo ruego y te doy muchas gracias, Padre Santo, en Cristo Jesús. Gracias. Amén. Gloria a Dios. Por favor, tome su lugar, mi hermano. Gloria a Dios. El título del mensaje en esta hora, la puerta que se abrió demasiado tarde. Bendito sea Dios. La puerta que se abrió demasiado tarde. Gloria a Dios. Tal vez alguna vez hemos llegado tarde al aeropuerto y perdimos un vuelo. O quizá hemos llegado tarde a una cita médica que se programó con tiempo y que estuvimos esperando, pero que llegamos tarde y la perdimos. Aleluya. Lo que se siente en ese momento es impotencia, molestia, decepción, eh como una sensación de vacío en el estómago también. Pero eso no es porque simplemente perdimos el vuelo o perdimos la cita médica, sino por ese redarguir y ese reproche interno que sentimos de que estuvimos ahí, pero llegamos tarde. Muchos vivimos en una ilusión y es en la ilusión de que Dios es un recurso garantizado que siempre estará disponible en nuestros términos y a la hora que nosotros queramos. Este texto que leímos hoy nos presenta una escena conmovedora, triste, de una novia que ama a su esposo, pero por no querer desprenderse de su comodidad, se demora, retrasa su respuesta, no atiende a su esposo la solicitud que él está haciendo en el momento que él se se lo está pidiendo que le abra la puerta. Y cuando ella decide abrir la puerta a su amado, ya era demasiado tarde. Él no estaba, se había ido. Así que quiero que meditemos hoy acerca de lo que sucede cuando nuestro corazón se toma demasiado tiempo para responder a la voz y al llamado de Dios. Hay una de las cosas que me llama mucho la atención en estos versículos que hemos leído y es la actitud del amado que es y que representa, por supuesto, el amado, representa a nuestro Señor. El amado aquí es quien toma la iniciativa. Así como nuestro Señor, siempre cuando hay una relación con Dios, Dios siempre toma la iniciativa. Nos acercamos a Dios porque él nos ha atraído hacia él. Así que el amado aquí toma la iniciativa. Él es el que llega. El amado es el que llama. El amado suplica desde afuera con la puerta cerrada frente a él, suplica y espera hasta que la amada se levante. Cuando la amada se levanta y no lo encuentra, no es porque el amado no le dio tiempo a la amada de levantarse, sino porque se cansó de esperarla y no se levantó a abrirle a tiempo. Y esto, esta figura que está aquí en este hermoso poema de amor que registra el libro de Cantares, donde se exalta la profundidad del amor eh humano. Aquí nos eh ilustra una verdad espiritual y es el hecho de que Dios siempre toma la iniciativa para buscarnos a nosotros. Primera de Juan, capítulo 4, versículos versículo 10, dice, "En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros. y envió a su hijo en propiciación por nuestros pecados. Existe una relación con Dios porque él nos buscó primero a nosotros. Y la manera como el amado llega a la puerta de su amada es con un trato cariñoso hacia ella, expresando el amor profundo y verdadero que siente por ella. Este amado no le expresa el amor a su amada a puerta cerrada, sino eh fuera del aposento donde ellos están o fuera de la casa donde la pareja vive. Él expresa su amor incluso en la calle cuando la puerta está cerrada, cuando él está afuera, no siente pena de expresarle palabras de amor a su amada. Porque si nosotros somos eh si nos da vergüenza eh hablarle amorosamente a nuestra esposa afuera. porque otros nos están viendo. Entonces significa que ese amor es es débil. Simplemente espera que nadie vea para no sentir pena, pero de que se avergüenza. Por eso el amado está afuera en la calle y no siente pena de llamarla paloma mía, amada mía. Gloria a Dios. Este amado, este esposo que ama a su esposa desde fuera le dice, "Hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía, no hay solo una manera de llamarla, sino hay varias." O sea, cuando se trata de hablarle amorosamente y de describirle su amor, lo que ella representa para él, lo hace de diferentes maneras, porque él está tan enamorado de ella que le parece que una sola una sola palabra amorosa hacia ella no es suficiente. Él quiere expresar de muchas formas el amor que siente por ella y que ella entienda lo mucho que significa para él. Por eso encuentra todos esos adjetivos para expresarle lo que ella significa. Y entre esos adjetivos, él la llama perfecta mía. Aunque otro dijera, "¿Qué perfecta va a ser?" Es una perezosa. Para él es perfecta. Gloria a Dios. Aunque alguien le dijera, "No, ella es esto, es aquello, es lo otro. No, está pasadita de kilos, para mí es perfecta. No, que está muy flaca, para mí es perfecta. Gloria a Dios. A pesar de que evidentemente esta amada no es perfecta realmente, pero para él lo es. Amén. Bendito sea el Señor. Eso es lo maravilloso del amor, que no está supeditado a las eh a la apariencia física, a lo humano y a lo que el mundo valora, a los estándares humanos de belleza, sino que ese amor va mucho más allá de una belleza física, de una apariencia hermosa, terrenal. Por eso le llama perfecta mía y paloma mía. Gloria a Dios. O sea, que él la ve como alguien que él está dispuesto a cuidar y a proteger. Pero hay otra cosa que me llama la atención. Él está a la puerta llamando a su amada y está insistiendo y la está llamando. Y el texto nos dice que el rocío está cayendo sobre él. Hay frío, hay oscuridad y la amada no se levanta. Ella está cómoda en su cama, pero no piensa en la incomodidad que su amado está sintiendo afuera. Y a pesar de que ella no se levanta rápido a abrirle, no es como cualquiera de nosotros, ¿verdad? Que llegamos a casa y tocamos la puerta. Mi amor, aquí estoy. Ábreme. No pasa nada, mamita. Aquí estoy. Ábrame. No pasa nada. Oiga, que estoy aquí afuera. Ábrame. No pasa nada. ¿Va a abrir la puerta o qué? Gloria a Dios. Y el tono va subiendo, ¿verdad? Hasta que hasta hasta de pronto una patada se escucha en golpe en la puerta. Gloria a Dios. Pero este amado es diferente. Este amado no reacciona con violencia. Él no se exaspera. No hay una palabra eh de reproche, de enojo, una palabra fuera de lugar ante el hecho de que su amada no considera que está fuera, que se está mojando, sino que él sigue insistiendo, pero con amor, sin dureza. Él no reacciona con violencia ante la falta de consideración y la frialdad de su amada. Esto me parece bello, hermano, porque esto refleja el carácter y el corazón de nuestro Señor. Bendito sea Dios. Jamás golpeó a nadie nuestro Señor. Antes, cuando él recibía los golpes, él respondía con amabilidad y con paciencia. Ese pasaje donde la Biblia dice que el Señor fue sometido a ese juicio injusto en aquel sanedrín. Y le están preguntando al Señor y él calla. Hay un soldado que golpea el rostro del Señor y el Señor que pudo solamente, no sé, con mover un dedo con decir una sola palabra, ese atrevido que golpeó el rostro del Señor y que provocó seguramente el asombro de los ángeles, que no podían creer que ese rostro hermoso que ellos adoraban en el cielo fuese escupido y golpeado por una criatura mortal que es como un gusano de la tierra. Y en lugar de fulminar a ese que osó golpear el rostro del Señor, simplemente su respuesta es, "Si yo he dicho algo malo, dime en dónde está lo malo que he dicho y si no, ¿por qué me golpeas?" Esa fue la respuesta del Salvador. Terrible, hermano querido. Eso es lo que se llama la omnipotencia restringida. Gloria a Dios. Cuando él puede mantenerse ecuánime ante esa provocación y esa insolencia humana. Yo le digo una cosa, hermano, es peor. Si alguien nos golpea la cara a nosotros, no se puede comparar con que alguien golpear el rostro del Señor. Es muy diferente. Es una agresión infinitamente ofensiva, porque nosotros somos una criatura al mismo nivel del que nos golpea la cara. Pero él, ese que golpeó el rostro de Cristo, está golpeando a Dios mismo. Y sin embargo, ese Dios, para quien esa criatura es como el polvo, solo necesitaba así hacer eso para desaparecerlo. Simplemente le habla, no con violencia ni con rabia. Terrible eso, hermano. Eso me parece impresionante del carácter eh maravilloso del corazón amoroso de nuestro Salvador, el Señor Jesucristo. Mire, hermanos, hay personas que acusan torpe y neciamente a Dios de injusto, pero Dios para nada es injusto. Cuando el juicio de Dios cae sobre alguna nación o sobre alguien en particular, siempre el juicio cae después de muchas insistencias de Dios, después de muchos llamados amorosos que fueron despreciados por el hombre. Así es. Así que como dice la palabra de Dios, él está a la puerta y llama siempre. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. Él no va a tumbar la puerta. Él no va a derribar la puerta. Él se quedará a la puerta esperando que aquel que oye su voz abra voluntariamente la puerta. Dios nos ama tanto Dios. Dios pudo haber creado robots que ante una palabra de él nosotros prorrumpiéramos en adoración hacia él. Pero Dios no hizo robós porque él quiere que usted y yo le adoremos libre y voluntariamente. Que no sea algo que él nos impuso a nosotros, sino que libremente lo hacemos. Aleluya. Esa es la adoración que él recibe y que sube a su trono, la que sale de un corazón espontáneamente que siente que su Señor merece toda la adoración suya. Gloria a Dios. Pero la amada no se levanta porque ella se encuentra cómoda, abrigada en su cama. Y dice en el versículo 3, la amada dice, "Me he desnudado de mi ropa, ya me puse la pijama, como me la he de me voy a parar, me la voy a quitar y me voy a vestir otra vez. He lavado mis pies, ¿cómo los he de ensuciar?" Recuerden que en ese tiempo no existía ni los pisos de cemento, ni la cerámica. Era piso de tierra. Por eso la amada dice, "No, me paro y me sucio los pies otra vez." Ella no quiere hacer nada que la incomode. No quiere ser eh sacada de su comodidad. Ella está en la cama acostada y abrigada, ropada. y no quiere salir de su comodidad. Pero mientras ella está cómoda, su amado está incómodo afuera, necesita que le abran. Y esto nos habla, mis amados hermanos, acerca de la comodidad del pecado. De la misma manera, el pecador se acostumbra a su condición. La persona que vive en sus pecados se acostumbra a vivir de esa manera y por eso anda en búsqueda de una religión que no le pida cambiar, de una religión que no se entremeta en sus asuntos, de una religión que lo deje vivir como quiere y donde no haya necesidad de ningún incómodo cambio en su vida, porque al pecador Le gusta vivir en la comodidad de sus pecados y piensa en su ceguera que esa es la mejor manera de vivir. Gloria a Dios. ¿Verdad? La persona que vive, que es un borracho, piensa que esa es la mejor manera de disfrutar la vida. Y lo que él llama disfrutar es una autodestrucción y también una conducta que destruye su hogar, su familia. que pone en peligro el bienestar de su familia con ese comportamiento necio, pero piensa que lo que hace es lo mejor. Gloria a Dios. Por eso la a muchas personas Dios los llama, pero ellos prefieren seguir cómodos en su pecado porque no quieren levantarse de su condición. Porque si el evangelio significa cambio de vida, no lo quiero. Yo estoy cómodo con la vida que yo vivo. Por eso la persona que vive sin Dios suele responder al llamado de Dios con excusas. Excusas como, "Más adelante buscaré a Dios. Todavía no es el momento. Algunos dicen, "Yo todavía no he sentido el llamado." Y es una excusa mentirosa. Algunos dicen, "Todavía no estoy listo. Primero tengo que arreglar algunos asuntos y después buscaré a Dios." Ustedes me van a ver ahí en la iglesia. "Yo les voy a llegar. El día menos pensado yo le llego," dicen algunos. Y lo que sucede es que el día menos pensado se mueren sin estar preparados para ir a la eternidad. ¿Cuándo nos morimos? El día que lo planeamos, ¿no? El día menos pensado, ¿verdad? Siempre cuando alguien muere, por lo general muere el día que menos se pensaba. Y así ocurre, hermanos míos. La gente piensa que ellos van a tener toda una vida y que Dios va a esperar hasta que a ellos se les antoje acercarse a Dios. Otros no quieren cambiar su estilo de vida porque aman demasiado el pecado en el que viven. Aman tanto el pecado en el que viven que son verdaderos suicidas porque saben que su conducta el no arrepentirse los lleva al infierno. Pero aún así no se arrepienten porque se sienten cómodos en su pecado, disfrutan su pecado y aman su pecado más que su propia alma. Aleluya. El Señor Jesucristo dijo en San Juan 3:19, "Y esta es la condenación. Por esto los hombres se condenan, dijo el Señor, que la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque donde quiera que el hombre tenga su tesoro, allí estará su corazón, ¿verdad? La gente estará donde desea estar. Gloria a Dios. Para algunas personas el estar aquí sería un sufrimiento y un martirio. Estar en un lugar de parranda donde se escuchan borrachos que dicen vulgaridades. Ese es su ambiente. Ahí es donde se sienten bien. Pero estar en un lugar de estos donde se adora a Dios y donde se escucha la palabra de Dios es un martirio para ellos. Pero Dios hace una obra tan tremenda en nuestras vidas que Dios nos sacó precisamente de esos antros y de esos lugares. Y hoy en día para nosotros estar en un ambiente de borrachera y de vulgaridad es un martirio para nosotros. Es un martirio que pasemos días y no escuchemos la palabra de Dios. Nos hace falta estar en la casa de Dios cuando la luz de Dios está en nuestras vidas, cuando el Señor ocupa el centro de nuestro corazón, nuestro anhelo, nuestro deseo es estar en su casa. Por eso el salmista decía, "Yo me alegré con los que me decían, a la casa del Señor iremos." Oh, gloria a Dios. Lavarse los pies en aquel entonces era irse a descansar y levantarse significaba volver a ensuciarse los pies, caminar sobre suelo polvoriento. Así que el levantarse en la Biblia significa responder el llamado de Dios dejando atrás lo que nos aparta de Dios. Eso es. Mire, la Biblia habla de Mateo, el publicano. Cuando el Señor llamó a Mateo, estaba precisamente contando plata, estaba en el banco de los tributos públicos, había dinero en la mesa de Mateo. Y en ese preciso momento, cuando pareciera que el llamado de Cristo sería inoportuno, cuando alguien diría, "Señor, espera que Mateo termine de contar esa plata. No lo interrumpas ahora, Señor. Pero yo quiero decirle una cosa, el Señor llega cuando es el momento más preciso. Nunca es inoportuno el llamado de Dios a nuestras vidas. Él sabe cuándo llegar a nuestra vida. Y en medio de todo eso, de ese trabajo deshonesto de Mateo y de una mesa llena de dinero, el maestro le dice, "Sígueme a Mateo." Y lo más increíble es que la Biblia dice, "Y al instante él dejándolo todo, se levantó para seguirle. Porque el llamado del Señor, ese llamado de Cristo, penetró el corazón de Mateo y fue irresistible para Mateo. No puedo seguir sentado en esta mesa, no puedo seguir aferrado a esta vida. Si el maestro me llama, tengo que ir, aunque todo lo que he amado en este mundo quede atrás. Aleluya. Esa

Fue la acción de Mateo. Bendito sea el nombre del Señor. La Biblia dice que el Señor dijo, Lucas 9:23, y decía: "¿A quién es? El Señor. Lucas 9:23. ¿A quiénes le decía esto? ¿Se lo decía a María? ¿Se lo decía a Juan, ¿cierto? Se lo decía Ovidio, se lo decía William, ¿cierto? A Nuri, a todos. ¿Qué decía el Señor a todos?

"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame, porque todo el que quiera salvar su vida la perderá. Todo aquel que se aferre a algo en esta vida terminará perdiendo eso y más que eso. Es lo que dice el Señor. Y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará." Dijo el Señor.

Pues, ¿qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo y se destruye o se pierde a sí mismo? Gloria a Dios. Porque cuando rehusamos el llamado de Dios, cuando rehusamos obedecer el llamado de Dios, nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Es eso, hermano querido. Renunciar a Cristo por aferrarnos a cualquier placer de este mundo es lanzarnos de cabeza al precipicio. Es destruirnos a nosotros mismos.

Pero hay otra cosa que me llama la atención de de este amado y es que es es la paciencia que tiene o el costo de la espera. Gloria a Dios. El versículo 2 de Cantares 5, gloria a Dios, habla acerca de el llamado y dice: "Mi cabeza está llena de rocío, mis cabellos de las gotas de la noche." Mientras la amada está calientita, abrigada en su cama bien arropada, él soporta el frío y la oscuridad de la intemperie. Este pasaje nos habla también de una profunda verdad. Gloria a Dios.

Este amado está afuera de la puerta soportando el frío y la oscuridad de la noche, las gotas de lluvia que caen sobre él y él está afuera a la puerta. Y Hebreos 13:12 dice algo acerca de nuestro amado. Hebreos 13:12 dice: "Por lo cual también el amado de nosotros, Jesús, dice, para santificar al pueblo mediante su propia sangre." ¿Qué hizo el amado? Padeció, ¿dónde? Fuera de la puerta, dice la palabra de Dios. Ese "fuera de la puerta" significa que nuestro Señor fue rechazado, rechazado por sus compatriotas y hasta por sus propios hermanos que no creían en él.

Dice la Biblia, ese Cristo, ese amado precioso nuestro, fue expulsado de su propia tierra. La Biblia dice que él fue echado de sus contornos cuando quiso hacer una obra especial, su obra salvadora y restauradora en esa región inmunda llamada Gadara. La Gadara era un corral de cerdos. Porque cuando usted se iba acercando a la tierra de Gadara, tenía que taparse la nariz. Era una posilga completa. Ellos se habían acostumbrado a apacentar cerdos. Y cuando una persona normal llegaba a Gadara, lo primero que reconocía era ese olor nauseabundo de toda la porqueriza de los cerdos. Y entonces cualquier persona le diría a alguien, algún gadareno: "¿Oiga, qué es esta pestilencia que hay aquí en este lugar?" Y el gadareno diría: "¿Cuál pestilencia? ¿A usted no le huele feo?" No, normal.

Y así sucede allá afuera, hermanos, cuando la persona está en sus pecados. Cuando, por ejemplo, en el caso de una mujer anda semidesnuda por ahí, alguien le dice: "¿Usted no siente vergüenza, pudor?" No, ¿por qué? Dicen ellas. Pero sabe una cosa, cuando esa clase de mujeres conocen a Jesucristo y el Espíritu de Dios entra en sus vidas, dicen: "Oh, qué vergüenza cuando andaba. Qué vergüenza como yo andaba en la calle." La mujer cristiana con temor a Dios dice: "Todas esas fotos donde yo salía semidesnuda, las he hecho pedazos porque no quiero recordar lo que era antes de conocer a mi Señor. Estaba desnuda en el pecado y el Señor me vistió con ropas de gala. Bendito sea Dios."

Pero Cristo llegó a Gadara y cuando echó fuera los demonios que había en el endemoniado, que tenía aterrorizada esa ciudad y esa región, lo que los hombres se acercaron a decirle al Salvador no es: "Gracias por habernos librado de la peor amenaza que tenía este pueblo. Gracias por haberle sacado los demonios a ese hombre que nos tenía tan aterrorizados que ni al cementerio podíamos ir con libertad." Sino que se acercaron para decirle al Salvador: "Váyase de aquí, no lo queremos en este lugar. Solamente tiene unos minutos usted de estar aquí y ya esto es un caos." Porque el hombre vive cómodo en su porqueriza, en sus pecados y no quiere que el Salvador llegue a trastornar su mundo. Gloria a Dios.

Porque cuando Cristo aparece en escena, las cosas no siguen iguales. Cuando Dios irrumpe en este mundo, la Biblia dice que había oscuridad y tinieblas. La tierra era algo desordenado y vacío hasta que el creador dijo: "Sea la luz." Y hubo luz porque habló el creador. Cuando estamos sin Cristo, estamos en tinieblas. Cristo viene a traer luz y a poner las cosas en orden en nuestra vida. Oh, gloria al Señor.

Ese Cristo hermoso, ese amado nuestro, padeció fuera la puerta, dice Hebreos 13:1. Así como el amado de Cantares que estaba afuera bajo el frío y la noche, Cristo también estuvo afuera porque el Gólgota estaba ubicado geográficamente en las afueras de Jerusalén. Ahí estaba la montaña de la calavera, afuera. Porque para los judíos decían: "Estos criminales no merecen morir en tierra santa. Que si van a morir, que sea allá en las afueras, donde fácilmente los buitres puedan acercarse a comerse su carne contaminada, putrefacta." Cristo padeció fuera de la puerta. Allá en las afueras de Jerusalén, nuestro Señor soportó el abandono de sus discípulos. Él fue dejado solo también. Él tuvo que decir: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"

Así como el amado quedó afuera en la noche, en la oscuridad, también nuestro salvador, en un momento, cuando era el mediodía, el el el el lugar se llenó de tinieblas y el mediodía se volvió como la medianoche. Cristo padeció en medio de la oscuridad, del silencio de su propio Padre. El amado de Cantares, dice la Biblia, que las gotas de la noche cayeron sobre él. Pero el amado de nosotros, grandes gotas de sangre cayeron de su frente sudorosa cuando luchaba en agonía para salvarlo a usted y para salvarme a mí. Y cuando estaba clavado en la cruz, las grandes gotas de sangre que emanaban de sus sienes rasgadas por las espinas, cubrieron su rostro y cayeron hasta la tierra inmunda contaminada por el pecado. El día que Cristo murió, el cielo, el sol se negó a brillar. ¿Para qué, hermanos? El día que nuestro amado murió, el sol se negó a brillar para que el sol de justicia resplandeciera en nuestro rostro y brillara para siempre sobre nosotros. Oh, bendito sea el nombre del Señor.

Y la amada no se levanta a abrirle a su amado, pero el amado sigue ahí a la puerta y trata de hacer algo más para poder estar con su amada. Dice la Biblia en el versículo 4 que el amado metió la mano por la ventanilla. Metió la mano por la abertura de la cerradura para abrir el cerrojo desde dentro. Pero la puerta no se podía abrir en esa ocasión porque muy probablemente la amada le había metido el otro seguro, como estaba sola, ¿verdad? Sí. Una mujer sola le mete todos los seguros que pueda a la puerta. Es normal. Gloria a Dios. Así que el amado trata de abrir la puerta por dentro metiendo la mano por la ventanilla, pero la única forma de abrir esa puerta era que la amada se levantara y le quitara todos los seguros a la puerta. Esa era la única forma. Gloria a Dios.

De pronto el amado le dice: "Ábreme otra vez." Pero el amado se da cuenta que ella no le abre. Y entonces, como diciendo: "Hice todo lo que estaba a mi alcance, pero no me quiere abrir. Me voy." Entonces, si mi amada no quiere abrirme, yo me voy. Por mucho que la ame tanto, gloria a Dios. Y ese es el error del pecador, creer que porque tenemos un Dios que nos ama tanto, que nos amó hasta dar la vida de su propio hijo en expiación por nosotros, entonces significa que ese amor tan grande e inmenso de Dios por nosotros nos va a esperar y va a tener paciencia hasta que a nosotros se nos antoje buscarle y obedecer su llamado amado. Pero no es así.

Así como el amado hizo todo lo posible para que su amada se levantara y ella no se levanta, él se va. Esa es la terrible realidad, hermanos míos, que hay criaturas que el Señor, o sea, que despreciaron el último llamado del Señor. El Señor las estuvo llamando de una y de otra manera, pero no hicieron caso. Cada llamado de Dios a la vida de esas personas era un rechazo, ignorando el llamado del Señor. Gloria a Dios.

Pero el amado metió su mano por la ventanilla y ni así se levantó la amada. ¿Sabe una cosa? Gloria a Dios, que la mano del amado nos habla de nos habla de las obras del Salvador. Gloria a Dios. Mire, hermano, las manos de Cristo son inconfundibles. Amén. Gloria a Dios. Creemos que en el cielo él conserva las marcas de los clavos. Ustedes recuerdan que cuando Cristo resucitó se presentó delante de Mateo el incrédulo. "Qué va, que él ha resucitado. No puedo creer eso", decía Mateo. Y el Señor, la Biblia dice que le mostró, ¿qué cosa? Las heridas en sus manos. Tomás. Gracias, amor. Tomás, Tomás, Tomás. Estoy con Mateo. Tomás, el incrédulo, no creía. Y el Señor se presenta y le dice: "Aquí están las heridas. Mete tu mano, palpa las heridas, Tomás." Y mis hermanos, las manos de nuestro Señor son inconfundibles. No hay manos como esas manos. Las manos más pródigas en bienes a la humanidad, las manos que más bien han hecho en este mundo, fueron clavadas en una cruz. Porque el hombre despreció todo lo que Cristo hizo por él.

Porque nosotros decimos: "¿Dónde están? ¿Dónde están aquellos que recibieron sanidad a través de las manos del Salvador?" Cuando Pilato preguntó: "¿A quién quieren que liberen en este día? ¿Que yo les libere? ¿A Barrabás o a Cristo?" ¿Dónde estaban aquellos que recibieron sanidad de las manos del Salvador? ¿Dónde estaban? ¿Dónde está la gente que ha recibido bienes y bondades de Dios y viven en una vida de pecado en completa ingratitud e indiferencia al Dios que por pura misericordia ha extendido su mano para ayudarles, para suplir sus necesidades y para levantarles?

Por eso, mis amados hermanos, las manos del maestro son las manos que debemos buscar nosotros siempre. No podemos olvidar sus manos, su obra por nosotros. La mano de Cristo es la mano que sana. La mano de Cristo es la mano que bendice, es la mano que estuvo dispuesta a estar a ser traspasada por el clavo, pero que a pesar de su sacrificio es una mano que todavía sigue siendo despreciada. Aquel que llama al corazón humano para salvarlo es el mismo que sufrió por él. Él sigue llamando al pecador, sigue insistiendo como el amado fuera de la puerta. A pesar de que algunos siguen cómodos en su pecado, el Señor sigue tocando la puerta de sus vidas, diciéndoles: "Ábreme, aquí estoy." No es un extraño el que llama, porque usted sabe que es el Señor el que lo llama. Usted sabe que lo que le ha estado sucediendo no es producto de la casualidad, es un llamado de Dios a su vida para que usted se acerque a Dios, para que usted busque a Dios. No sé qué más está esperando, no sé qué otras evidencias usted está esperando del amor de Dios hacia usted. Gloria a Dios.

La iniciativa de Dios es aún más evidente cuando consideramos nuestro estado original, que nosotros no estábamos buscando a Dios, realmente estábamos huyendo de Dios cuando él nos encontró. Porque hay una gran verdad y es que antes que el pecador busque a Dios, Dios ya lo está buscando. Aleluya. Por eso la Biblia nos dice: "Cuando Adán y Eva pecaron, ¿qué sucedió cuando Adán y Eva pecaron? ¿Salieron corriendo a buscar a Dios para pedirle perdón? Salieron corriendo a esconderse." Esa es la historia del pecador que vive sin Dios. Peca y se esconde. Gloria a Dios. Ese juego infantil es el que jugamos los pecadores: pecamos y nos escondemos con esa ilusa actitud, pensando que si nos escondemos, él no nos ve a nosotros. Gloria a Dios.

¿Recuerdan? ¿Recuerdan cuando nuestros hijos eran bebés, estaban pequeñitos y jugábamos al escondite y el niño se nos quería esconder de nosotros? "Papá, ¿dónde estoy?" Y nos hacíamos nosotros los locos que no sabíamos dónde estaba y empezábamos ahí para ser más divertido el juego. Pero papá sabía dónde se escondía su niño. Papá sabe dónde se esconde su niño. Gloria a Dios. Y el Señor sabe dónde se esconde el pecador. No hay escondite donde el pecador está a salvo y fuera de la cobertura de la mirada de Dios. Bendito sea Dios.

Pero cuando Adán y Eva pecaron y corrieron a esconderse, no a buscar a Dios, la Biblia dice que se escuchó la voz de Dios paseándose en medio del huerto, preguntando: "¿Dónde estás tú?" ¿Quién buscó primero? ¿Adán a Dios o Dios a Adán después de pecar? Él siempre nos está buscando. Bendito sea su nombre para siempre. Por eso el salmista decía en el Salmo 139: "¿A dónde huiré de tu presencia, Señor? ¿A dónde me esconderé yo de tu espíritu? Donde quiera que yo vaya, ahí estás tú, Señor." Dice él: "Aún cuando estaba, cuando era un embrión en el vientre de mi madre, tú me viste y del vientre de mi madre tú fuiste el que me sacó." Bendito sea Dios. Aleluya.

El versículo 6 de Cantares 5 dice finalmente que la amada abre la puerta. "Abrí yo a mi amado, pero cuando ella abre la puerta, dice: 'Pero mi amado se había ido. Había ya pasado, ya se había ido, ya había pasado.'" Hermanos míos, la gracia de Dios no es una oferta por tiempo ilimitado. La presencia de Dios es un regalo para nosotros los pecadores, pero no es una obligación que Dios tiene con nosotros. Aunque el amor de Dios es eterno, las oportunidades de Dios tienen fecha de vencimiento. Gloria a Dios. Amén.

Dios da oportunidades, pero así como la puerta del arca en los días de Noé, quedó abierta la puerta para que el que quisiera entrar entrara. Gloria a Dios. Y los que entraron fueron los animales. A excepción de Noé y su familia, ningún ser humano quiso entrar. Se acercaban de pronto a la puerta y miraban hacia adentro de la puerta, hacia adentro del arca y decían: "Eso se ve muy maluco allá adentro. Eso se ve muy aburrido allá adentro, ¿verdad?" Se asoman dentro del arca de la iglesia. "Eso se ve muy aburrido. Yo no veo ninguna botella de de aguardiente antioqueño. Yo yo no veo nada. No veo cerveza, no veo trago, eso eso es muy aburrido, esa iglesia evangélica. No, no, no." Y la gente seguramente los días de Noé miraba hacia dentro del arca y decía: "No, muy aburridor ahí adentro. Ahí no hay nada agradable. No se ve cerveza, no se ven mujeres mal vestidas. Ahí no hay diversión en ese lugar." Gloria a Dios.

Porque lo que el hombre llama diversión en este mundo es abominación y asquerosidad ante la presencia de Dios. Algunos reclaman de que Dios no los lleve al cielo obligados. Dios no puede llevar a un pecador al cielo, porque si a él le gusta es la mundanalidad, la borrachera y todo eso, en el cielo no hay eso. Entonces Dios dice: "¿Para qué lo llevo allá si se va a aburrir allá? ¿Dónde quiere estar? Lo más lejos de Dios que sea posible." Entonces, Dios le concede su deseo. El lugar más lejos de Dios se llama el infierno. Ese es el lugar que está más distante de Dios. Por eso, al pecador que no quiere nada con Dios, Dios le asigna el lugar que él mismo decidió, eligió mientras estaba en esta tierra.

La religión nos ha enseñado que podemos llevar, ¿verdad?, gente que vivió perdidamente en este mundo, a través de ceremonias, de ritos, de misas cantadas, pagadas, se puede llevar a la gente obligatoriamente al cielo donde no quisieron estar y para que estén ante el Dios que nunca quisieron buscar. No funciona así. No funciona de esa manera. No existe boleto para el cielo si el hombre no se arrepiente de sus pecados mientras está en vida. Después de muerto no hay nada que hacer. Nadie, ni siquiera el padre puede decidir por su hijo después de que se muera. Solo Dios, solo, perdón, solo cada persona decide dónde va a pasar la eternidad.

Las oportunidades de Dios. La puerta del arca estaba abierta, pero la Biblia dice que llegó un día cuando la puerta del arca se cerró y ya no hubo oportunidad para que nadie quisiera entrar. No podían decir: "Es que Noé, es que Dios no nos dejó entrar." No, es que ellos no quisieron entrar cuando Dios les abrió la puerta. Por eso, si usted se da cuenta de que Dios lo está llamando, significa que la puerta de la salvación y la oportunidad de Dios está abierta delante de usted. Pero esa puerta de gracia que está abierta ante usted se puede cerrar. Si usted sigue haciéndose loco, no prestando atención al llamado de Dios, si sigue pensando que Dios lo le va a estar rogando toda la vida, no va a ser así. Hay un momento cuando la puerta de la oportunidad se cierra.

La amada dice: "Lo busqué y no lo hallé. Lo llamé y no me respondió." Gloria a Dios. El que Dios cierre la puerta no significa que Dios nos deja de amar. Significa que las oportunidades que él da hay que valorarlas. Porque no duran para siempre. Proverbios 1:29 dice, Proverbios 1:29, esto es fuerte lo que dice aquí. Dice: "Por cuanto aborrecieron la sabiduría y no escogieron el temor del Señor, ni quisieron mi consejo, dice Dios, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino y serán hastiados de sus propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará y la prosperidad de los impíos los echará a perder."

Pero mire lo que dice el Señor: "Más el que me oyere habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal." Aleluya. Uy, hermanos míos, los que vivimos la vida mundana y que luego hemos conocido los caminos del Señor, decimos nosotros: "Esto sí es vida." Gloria a Dios. Esto sí es tranquilidad porque ahora vivimos con la paz de Dios en nuestro corazón y en nuestras vidas. [aplausos]

Por eso, cuando el Señor iba a morir en la cruz, iba a dejar este mundo, le dijo a sus discípulos: "Yo me voy, pero les dejaré algo a ustedes. Mi paz les dejo, mi paz les doy y yo no la doy como el mundo la da." "No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo", dijo el Señor. Aleluya. Qué linda es la paz de Dios. Oh, gloria a Dios. Hay personas que necesitan tomarse unos tragos para sentirse bien. Nosotros tenemos la presencia de Dios. El agua viva que él nos ha dado a nosotros, nos ha dado una paz, no por unos días, por unos meses, sino una paz permanente para siempre. Porque mientras el Señor esté en nuestro corazón, su paz gobernará nuestras vidas. Bendito sea su nombre para siempre. Gloria a Dios.

Algunos piensan que pueden manejar a Dios con su propia agenda, pero cuidado, no confundas la paciencia de Dios con indiferencia de Dios. Una cosa es que Dios sea paciente, pero él no es indiferente. El Señor espera y tiene paciencia. Pero él no te va a esperar eternamente porque hay un tiempo para buscar a Dios. La Biblia habla de la parábola de las 10 vírgenes, ¿verdad? Que algunas se relajaron, se durmieron y dejaron de esperar al amado, el novio que llegaba. Las que estuvieron despiertas, con suficiente aceite y preparadas, entraron a las bodas con su Señor. Pero la Biblia dice que entonces se cerró la puerta y cuando llegaron las vírgenes que se durmieron y ya despertaron, quisieron entrar, gritaban: "¡Señor, Señor, ábrenos!" Pero la respuesta de dentro, del otro lado de la puerta fue: "No los conozco a ustedes."

Por eso la Biblia dice: "Si oyeres hoy su voz, no endurezcas tu corazón." Debes abrirle la puerta de tu vida y de tu corazón al amado. Si está tocando a tu puerta antes de que el tiempo haya pasado y sientas que el amado se ha ido. El Señor se cansó de insistirle a su pueblo hasta que el juicio del cautiverio fue irremediable, inevitable para ellos. En Oseas capítulo 5 versículo 15 están las palabras de Dios hacia su pueblo indiferente y desobediente, ese pueblo renuente que no quiso arrepentirse y volverse a Dios. Mire las palabras del Señor en Oseas 5:15.

Oseas 5:15 dice el Señor: "Andaré y volveré a mi lugar hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro." Dice Dios: "En el momento ellos dicen que están bien, no tienen problemas, no tienen dificultades, por eso no me quieren buscar." Pero dice Dios: "En su angustia me buscarán." Porque cuando alguien le dice: "No, yo no, yo en estos momentos no tengo, ando bien, la vida me sonríe. Por eso en estos momentos yo no me voy a meter a religión ni iglesia ni nada de esas cosas, no quiero." Le dicen de pronto, gloria a Dios. Entonces, lo que esa persona está diciendo inconscientemente es: "Señor, yo necesito una buena cantidad de problemas para poder tener la razón de buscarte." No se preocupe que Dios se los da. Si usted necesita problemas, si usted necesita un problema grave para buscar a Dios, el Señor se lo concede con tal de salvarlo, porque él lo ama tanto. Gloria a Dios.

El asunto es que luego lo que queda es el dolor de buscar aquello que se dejó pasar. Mire lo que sucede aquí. Entonces dice: "Lo llamé y no me respondió." Dice el versículo 6, el versículo 7 de Cantares 5 dice: "Me hallaron los guardas que rondan la ciudad. Me golpearon, me hirieron, me quitaron mi manto de encima los guardas del muro." Eh, mire, esto es lo que yo llamo heridas innecesarias. ¿Qué hubiera pasado si la amada se levanta cuando el amado la está llamando? Simplemente el amado entra. Ella estuviera disfrutando de la presencia del amado y todos estos golpes que le dieron en la calle hubiesen sido innecesarios. Se los hubiera evitado. Gloria a Dios.

¿Sabía usted que hay golpes que el Señor nos quiere evitar, pero de testarudos y cabezones llevamos el golpe? Amén. Eso pudo haberse evitado. Si usted hubiera atendido el llamado de Dios, si le hubiera hecho caso al Señor, esa relación con esa persona que la dejó que que le dejó a usted decepcionado y herido, eso se hubiera podido evitar. Si hubiese escuchado el llamado de Dios y hubieses evitado el pecado. Así que ella sufre el maltrato y los golpes. Porque la tardanza en responder al llamado de Dios trae consecuencias y a veces esas consecuencias son dolorosas. Es verdad que abrir la puerta al Señor más vale tarde que nunca. Pero el abrir tarde la puerta conlleva un proceso de restauración más difícil. Gloria a Dios.

Así que ella se siente morir cuando siente que el amado se ha ido. A mí me llama mucho la atención esa expresión del versículo 6 que dice: "Y tras su hablar, y tras su hablar salió mi alma." Eso es como que ella recuerda la voz amorosa de su amado, la manera tan dulce como él le insistió para que le abriera y ella se siente de fallecer como que se le sale el alma cuando recuerda que ella no hizo caso a la insistencia y al llamado amoroso de su amado. A veces tenemos que perder la paz para saber cuánto la necesitábamos. Y Dios usa ese vacío del alma para generar un hambre que la comodidad había matado en nosotros. Gloria a Dios.

Por eso esta amada sufre los golpes por no haber abierto la puerta antes cuando el amado la estaba llamando. Nosotros sufrimos las consecuencias. El Señor le dijo a Jonás: "Ve a Nínive." Y Jonás se pone testarudo con Dios. "Yo no voy a ir allá." Y entonces compra un pasaje para irse lejos, en el lugar opuesto de donde Dios le dijo que fuese y se levanta una tempestad. Usted conoce la historia porque hay tempestades que nosotros las levantamos con nuestra desobediencia y con nuestra renuencia a atender el llamado de Dios. La tragedia en esta historia es que la puerta se abrió demasiado tarde. Cuando la amada abre la puerta, el amado ya se ha ido y lo que viene después para ella son heridas, son golpes.

Si el Señor nos está llamando para que le busquemos, para que nos acerquemos a él, de algo nos está queriendo librar el Señor. Por eso el texto dice: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré a él, cenaré con él y él conmigo." Porque el amado no va a derribar la puerta. Él espera que usted quite el cerrojo de su orgullo, de su pecado favorito o simplemente de su pereza espiritual. Levántate para abrir la puerta al amado que te llama. Esta amada tuvo que aprender a las malas que el amor que se pospone puede convertirse en un amor que se pierde.

Hay dos formas en las que nosotros podemos aprender a las buenas. El maestro quiere enseñarnos a las buenas. Ese es el método predilecto del Señor para enseñar a sus discípulos es a las buenas. Amén. Solo que algunos no le dejan opción y él tiene que utilizar la vara porque dice la palabra de Dios que qué padre es aquel que no disciplina a sus hijos. Y si se os deja sin disciplina, entonces ya no sois hijos, sino bastardos, dice la Biblia.

Esta amada tuvo que llorar. Imagínese cómo regresó a casa la amada después de que sale a buscar a su amado y lo que encontró, ¿qué fue? Golpes, heridas. Encontró fue unos guardas que la golpearon y la hirieron. Dice la palabra de Dios que no tengamos que llorar como esta amada cuando los golpes de la vida caigan sobre nosotros, cuando todo se haga oscuro alrededor de nosotros y tengamos que decir: "Él me llamó y yo no le hice caso. Por eso lo busqué y no lo encontré. Lo llamé y no me respondió." Que esta no sea la historia de nuestra vida, la historia de una puerta que se abrió demasiado tarde. Estás a tiempo todavía. Vamos a orar.

Bendito sea Dios. Maravilloso Dios que está en los cielos, gracias te damos por el consejo, por la reflexión de tu palabra en esta hora. Gracias, Dios, porque tu palabra siempre llega de manera oportuna a nuestra vida. Tu palabra dice: "Con castigos por el pecado corriges al hombre y deshaces como polilla lo más estimado de él." Tú nos llamas, Señor, pero también nos disciplinas. Tú quieres evitarnos las heridas y los golpes, porque tu llamado amoroso quieres que lo escuchemos y lo atendamos. Tus métodos, divino maestro, son el amor. Son llamado amoroso y tierno. Así nos llamas a nosotros. Así como aquel amado llamaba a su amada: "Ven, ábreme, amiga mía, hermana mía, paloma mía, perfecta mía, ábreme", decía el amado, "afuera tras la puerta." Él sigue llamando a nuestras vidas. [música]

El amado sigue llamando a nuestros corazones. Es de sabios atender el llamado del Señor. Él todavía está a la puerta y llama. Sigue llamándonos porque él nos quiere cerca y no lejos. Dios no quiere que divagues [música] en las tinieblas del mundo del pecado. [música] Él quiere que su oveja descarriada vuelva al redil. Él desea que vuelvas a él. [música] Oh, Señor, ayúdanos. Gracias, Señor, por llamar a pesar de la indiferencia nuestra. Oh, gracias. [música] [música] Gracias, Señor. Oh, amado mío. [música] Oh, Señor, [música] tú eres mi amado, Señor. [música] Aleluya. [música] Amado mío, [música] mi Señor, quiero ir al encuentro de tu voz, tu voz que me llama, Señor. Quiero obedecer tu llamado. Oh, Señor, tú eres [música] nuestro amado. Oh, aleluya. [música] Gracias por llamarnos, oh Señor. [música] Aleluya. Te adoramos y te bendecimos [música] del Señor. [música] [música] [música] Señor, te damos gracias, nuestro amado Señor. [música] Te bendecimos y te adoramos, amado. ¿Quién como [música] tú? que me pudo salvar cuando mi vida [música] no tenía esperanza. ¿Quién como [música] tú que me pudo salvar sanándome [música] la herida de mi alma? ¿Quién [música] como tú que me [música] pudo salvar cuando mi vida no tenía esperanza? [música] ¿Quién como tú que me pudo [música] salvar sanándome la herida? Vida de mi alma, [música] [música] Jesús, [música] amado de mi alma, [música] solo tu amor llenó todo mi corazón. [música] La vida me cambió. [música] Jesús, [música] no encuentro la palabra [música] que puedan describir lo que pasó en ti [música] cuando te conocí. [música] Jesús, amado de mi alma, [música] solo tu amor [música] llenó todo mi corazón. [música] La vida me cambió. [música] Jesús, encuentro [música] palabras [música] que puedan describir lo que pasó en mí [música] cuando te conocí. ¿Quién [música] como tú que me pudo salvar cuando mi vida [música] no tenía esperanzas? ¿Quién como tú [música] que me pudo salvar sanándome [música] la herida? vida de mi alma. [música] ¿Quién como tú [música] que me pudo salvar cuando mi [música] vida no tenía esperanza? ¿Quién [música] como tú que me pudo salvar? [música] Sanándome la herida de mi alma. [música] Jesús, [música] amado [música] de mi alma, solo tu amor llenó todo mi corazón. [música] La vida me cambió. [música] Jesús, no encuentro las palabras [música] que puedan describir lo que pasó [música] en mí cuando te conocí. [música] Amado de mi alma, Jesús, [música] amado de mi alma. [música] Solo tu amor llenó todo mi [música] corazón. La vida me cambió. [música] Oh, Jesús, no encuentro [música] las palabras que puedan describir [música] lo que pasó en mí cuando te [música] conocí. cuando te conocí. [música] [música] Aleluya. Es el amado de nuestra alma. [música][aplausos]

Quisiera hacer una invitación en esta mañana. [música] Si alguna persona que nos visita aún no ha entregado su vida, su corazón a Jesucristo, que de pronto ha [música] sentido el llamado de Dios a su vida para que usted se acerque a Dios, para que se ponga a cuentas con el Señor, [música] de pronto ha estado alejado, alejada de los caminos del Señor, pero el Señor sigue insistiendo con usted porque le ama, por eso sigue [música] llamándole y dándole una y otra oportunidad. Y esta es otra oportunidad que el Señor le da. Este es el día [música] para que usted se acerque al Señor. Dios bendiga la señora [música] que se acerca. De pronto hay alguien más que diga: "Hoy, necesito acercarme a Dios. Dios ha sido [música] muy bueno conmigo. Él me ha demostrado de una y mil maneras cuánto me ama. Ha tenido paciencia conmigo. Me ha esperado mientras yo he sido indiferente con él. No siga [música] más a la distancia que el Señor quiere hacer una obra especial en su vida. Él quiere encargarse [música] de su vida. Nadie lo puede hacer mejor que él. Nadie puede cambiar [música] nuestra vida tanto. Nadie nos puede dar una paz tan preciosa, tan especial [música] como la paz que Dios da. Cuando él llega a nuestro corazón y a nuestra vida, nos da una paz que el mundo no puede entender. [música] Esa es la obra de Dios y él sigue tocando a la puerta de nuestra vida, [música] deseando que abramos la puerta de nuestra vida en nuestro corazón. Él no la va a forzar porque él quiere que nosotros le busquemos libremente. [música] No nos impone hacerlo. Vamos a orar. Gloria al Señor. Por favor, acérquense. Vamos a hacer una oración. Gloria a Dios. A que su mano de los bolsillos ponga [música] su mano en su corazón en este día. La mano derecha en su corazón. Gloria a Dios. Estar aquí. Gloria a Dios. Vamos a orar. Dios los bendiga. Gloria a Dios. [música] Con la mano en el corazón. Dios conoce nuestro corazón. Él sabe lo que hay acá. Gloria a Dios. Cierre sus ojos. Repita conmigo la siguiente oración en voz alta que usted mismo puede escucharse.

"Señor, aquí estoy." Diga: "Señor, aquí estoy. Me presento delante de ti necesitado, con una gran necesidad, con un problema que solo tú puedes resolver lo que yo necesito. No me lo puede dar el mundo. Ningún placer de esta vida. El vacío que hay en mi corazón solo lo puedes llenar tú, Señor. Por eso vengo a ti [música] reconociendo mis pecados. Mi corazón ha sido herido. He sufrido heridas también por mi desobediencia, por estar lejos de ti, Señor. He sufrido muchas cosas. Perdóname. Vengo hoy ante ti, Señor, porque has tocado la puerta de mi corazón y no quiero que te vayas de mí [música] porque yo no abra la puerta de mi corazón. Abro la puerta de mi corazón para ti, Señor, para que tú entres. Entra a mi vida, Señor. Quiero que [música] seas mi Señor, el dueño de mi vida, el que gobierne todo mi ser. Te entrego mi corazón. [música] Tú eres el dueño de mi corazón, Señor, de mi mente, de mi alma. Apodérate de mí, Señor. Sé el dueño de mi vida. Te entrego, Señor, todo propósito que yo tengo. Pongo en tus manos, Señor, todo lo que planeo hacer. Pongo en tus manos mi vida, porque mi vida solo está segura en tus manos, Señor. Abrázame hoy, Señor. Yo quiero sentir tu abrazo. Espíritu Santo de Dios, entra a mi vida. Confirma la obra de salvación [música] que mi Señor ha hecho en mi vida. Soy libre, soy salvo, soy hijo de Dios por los méritos [música] de Jesucristo, por lo que Cristo hizo en la cruz por mí. Soy hijo de [música] Dios. Soy salvo. Señor, guarda mi vida. No me dejes desviar de tus caminos. Que a partir de ahora [música] yo pueda seguirte de verdad. Que nunca vuelva atrás, Señor, que yo siga tus caminos hasta que tú vengas por mí o hasta que [música] yo vaya a ti, Señor. No quiero apartarme de tus caminos [música] porque mi felicidad y mi salvación están solamente en ti, Señor. Dame esa bendita paz que sobrepasa todo entendimiento, la paz [música] de tu perdón y de tu salvación. Hoy confieso que Jesucristo es el Señor y el Salvador de mi alma. Gracias, Dios, por salvarme. Pongo mi vida en tus manos. Amén."

Con sus ojos cerrados. Permanezca con sus ojos cerrados y en sus propias palabras dele gracias a Dios. Dele gracias a Dios. Si usted tiene una necesidad, preséntela ante Dios. Dígale: "Señor, esto es lo que yo necesito. Pongo en tus manos esta situación, este problema. Ayúdame." Que Dios está atento. Sus oídos están atentos al clamor de los justos. A sus oraciones está atento sus oídos. Padre, glorifícate en estas vidas, por favor. Oh, en tus manos están eso. Extienda sus manos. Gloria al Señor. Vamos a orar. Gloria a Dios. Ponga sus manos y vamos a pedir al Señor que se glorifique en sus vidas, que el Espíritu de Dios venga a morar, a vivir, a llenar sus vidas, sus [música] corazones. Señor, hoy sientan ellos la realidad de tu presencia, la sientan. [música] Que experimenten la salvación, el gozo de la salvación, que sientan tu paz que sobrepasa todo entendimiento, que sientan la gloriosa libertad de los hijos de Dios. [música] Espíritu de Dios, haz tu obra ahí, por favor. Sana toda herida, limpia, Señor. Rompe toda cadena, toda atadura se rompa en este día. Son tuyos, Señor, son de tu propiedad, son tus hijos. Átalos a ti, Señor. [música] Guárdalos en tu presencia, en tus caminos. Revélate a sus vidas. Manifiéstate a ellos, Señor, que seas su Dios personal, que te conozcan verdaderamente, Señor. En tus manos les encomendamos, oh Dios, te damos gracias por la obra que haces, que estás haciendo en ellos, en Cristo Jesús. Gracias, Dios. Muchas gracias. Oh, gloria a Dios. El Señor les bendiga. Dios lo bendiga. Dios la bendiga. Dios lo bendiga, varón. Gloria al Señor. Bienvenidos. Gloria al Señor. A la familia de Dios. [música][aplausos] [aplausos]

Por favor, siéntese en un momentito, hermanos. Eh, les recuerdo el día martes tenemos nuestro culto de oración en este lugar donde oramos por todas las peticiones, por todas las necesidades. El miércoles a las 7 de la noche un tiempo especial para aprender los fundamentos de la fe cristiana. Aquellos que recién han dado el paso de seguir los caminos del Señor, les invitamos el día miércoles a las 7 de la noche para recibir la clase de instrucción bíblica donde aprendemos los fundamentos de la fe y recibimos una enseñanza que nos va a ayudar en nuestro crecimiento espiritual, en nuestro caminar con Dios. Aquellos hermanos que aún no se han bautizado y desean prepararse para el bautismo, también les esperamos 7 de la noche aquí en este lugar, la clase de doctrina bíblica. El día jueves, el culto de enseñanza bíblica. Gloria al Señor. Tenemos un tema muy interesante. Amén. Gloria a Dios. Creo que les voy a recordar de qué vamos a hablar el día jueves. El día jueves eh cómo pueden las madres solteras ayudar a sus hijos a desarrollar una identidad sana cuando el Padre está ausente. Un tema muy interesante que espero no se lo pierdan. Jueves 6:30 de la tarde, el culto de enseñanza bíblica. El día sábado tendremos nuestro culto de jóvenes a las 6 eh de la tarde. El domingo nuestros dos servicios dominicales 8:30 y 11:30 de la mañana.

Les recuerdo también que los jóvenes que aún no se han inscrito para el retiro que tenemos los días 20, 21 y 22 de este mes de marzo en la finca Canaán, eh se acercan [música] a la hermana Juliana o a cualquiera del grupo de jóvenes, el hermano Cristian o cualquiera de los hermanos del grupo de jóvenes para inscribirse. El valor es c eh el valor es 140,000 pesos también. Eh, bueno, eh estamos en un tiempo de clamor por nuestro país. Mañana continúa la jornada de matutinos que se transmite de 4:30 a 6 de la mañana a través de [música] Betel, del canal de YouTube Betel Colombia. Gloria a Dios. y por Facebook también Betel Colombia, 4:30 de la mañana, 6 de la mañana. Eh, bueno, eso es, no sé cómo estamos, si ya se colocaron al día. [música] La hermana Nuri no está con lo de los tamales que estaban pendientes. Necesitamos ya esta semana entregar ese dinero, hermano. Recuerde que es para eh ayuda con el templo, la construcción en la estrella. Y eh recordándoles, tenemos servicio de almuerzos y fritos a la salida. También el servicio de librería. Gloria a Dios. Ah, hoy no hay almuerzos. Perdón, qué pena. Si aquí mejor algunos fritos y el servicio de librería.

Estén de pie, hermanos. Vamos a orar. Damos gracias a Dios y de esta manera somos despedidos y arrancamos de una vez con el segundo servicio también. Padre que está en los cielos, te damos muchas gracias por tu amor, por tu bondad, por tu misericordia. Gracias, Omnipotente Dios, que nos regalas la bendición de poder estar en tu casa una vez más por este primer servicio. Te damos muchas gracias, Padre Santo, y te pedimos, Dios del cielo, que lleves a tu pueblo en seguridad y en bendición. Sigue guardando nuestras vidas en este día. Lleva a tu pueblo en seguridad, en bendición a sus hogares, Señor. A los que continuamos en tu casa, danos un segundo servicio dominical. Bendecido, Señor. Ministra nuestras vidas en este segundo servicio dominical. Te lo pedimos, oh Dios, y te damos muchas gracias en Cristo Jesús. Amén.

Gloria a Dios. El Señor les bendiga y les guarde. Amados hermanos, podemos saludarnos todos en el amor del Señor. Gloria a Dios.