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Fernando está a punto de cobrar su venganza. Lo mira a los ojos mientras le apunta, pero cuando está a punto de apretar el gatillo… él es Fernando, un escritor que vuelve a Medellín después de años en Europa y quien es acogido por su amigo de toda la vida. El cual ha montado en su propia casa todo un entorno donde jóvenes de escasos recursos de Medellín son usados por hombres mayores de clase alta. Un momento completamente desagradable que se normaliza hasta el punto de tratarlos como objetos. Incluso a Fernando le dan como regalo de bienvenida al joven Alexis, de tan solo 16 años, quien guarda una mirada tierna, pero que en su corazón tan solo tiene rencor y dolor. Que pronto veremos cómo lo hace cometer locuras.
Empezando por invitar a Fernando a celebrar el día de la virgen. El cual no es creyente, pero acepta porque tampoco tiene nada más que hacer con su vida. Algo que notamos cuando, de camino, todo lo llena de nostalgia y es consumido por los recuerdos. Pero el camino debe continuar y llegan a la iglesia. Allí presencian un tiroteo entre jóvenes y, aunque Fernando se alarma, para Alexis esto es tan común que pasa al lado de los heridos como si nada. Y es que qué difícil se hace ver un joven con tanta vida por delante rodeado de tanta muerte. Hasta el punto de ver normal y hablar con orgullo de Pablo Escobar, mientras Fernando tan solo lo oye y se ríe irónicamente de la situación, diciendo que ese tal Pablo parece ser un gran generador de empleo.
En esta conversación vemos una realidad bastante interesante: para muchos que han vivido sumergidos en este mundo de violencia, figuras como la de Pablo Escobar y todos estos capos son un ejemplo a seguir, personas de respeto. Ya que se vende la falsa historia que vienen de barrios humildes y condiciones similares a la de todos y lograron salir gracias a su astucia. Pero no, esto no es así. Simplemente con investigar un poco nos podemos enterar que, por ejemplo, personas como Pablo Escobar vienen de familias con mucho dinero. Él venía de una familia con mucho poder en Antioquia que ya vivía del negocio del contrabando. Por lo que ese héroe que pintan en las calles, de que salió de la nada y logró conseguirlo todo, simplemente son resultado de las nulas oportunidades que tienen los jóvenes que viven marginados. Por lo que se crean, asimismo, la esperanza de ser un gran narco. Porque primero es el único camino socialmente aceptado, y segundo porque es lo único de lo que se habla, se escucha y se ve desde que nacieron, porque así lo viven en su barrio, su casa y hasta en su colegio.
Después de todo, llegan a la casa de Fernando y allí Alexis le dice que sí tiene un radio. Fernando contesta que no, pero que lo consigue, por lo que de inmediato van a comprar un equipo de sonido. Alexis, sorprendido, le pregunta sobre el origen de su fortuna, y Fernando le confiesa que era de su hermana, quien murió y no solo le dejó dinero, sino que también un vacío gigante, ya que era la única persona que amaba. Y recuerden esto, porque esta pérdida de sentido nos hará comprender sus acciones. A las horas, Fernando ya está harto del equipo de sonido y sale a comprar medicina. Pero tan pronto cruza la calle, ve cómo acaban con la vida de alguien por robarle la camioneta, algo que lo alarma y le cuenta a Alexis, pero este le contesta que así es Medellín. Por lo que poco a poco iremos viendo cómo normaliza la violencia que azota la ciudad.
Cae la noche y Fernando no puede dormir por el ruido del vecino. Alexis, enojado, quiere verle la cara, pero Fernando le dice que no tiene importancia, que igual allí nadie respeta a nadie y parece que todos quieren hacerse la vida difícil. Amanece y Fernando, histérico por el ruido del radio, corre enfurecido, lo desconecta y lo tira por el balcón. Alexis simplemente se ríe y parece no importarle lo que acaba de pasar, mientras que Fernando le dice que ahora sí le va a enseñar de buena música. Y mientras van de camino al centro se encuentran con la Plaga y el Difunto. Ya en la noche escuchamos música clásica. Aunque Alexis no la comprende mucho, son interrumpidos nuevamente por el vecino ruidoso. Así que Alexis lo mira fijamente y se graba perfectamente su rostro, que parece quedarse allí, pero trascenderá más adelante.
A la mañana siguiente, la música de Alexis aturde nuevamente a Fernando, y este sale de la casa diciendo lo siguiente: “a oír el silencio de Dios”. Así es, el silencio de Dios, como dándonos a entender que el silencio es el silencio de la sociedad que, bajo la religión y toda esta visión conservadora del mundo, ha ocultado y convertido en un secreto a gritos cosas tan graves como la pedofilia y la prostitución infantil, haciendo que se agraven y niños, jóvenes y hasta ya siendo adultos, sufran en silencio. Y es que no hay nada más doloroso que vivir una pena marginado y con vergüenza de algo que no fue su culpa. Y justo este es uno de los puntos que me parece tan valioso de esta película: que nos retrate y nos ponga sobre la mesa temas de conversación tan crudos y reales que nos haga conversar acerca de esto, para que por lo menos de esta forma intentemos comprender y querer mejorar la vida de aquellos que sufren cosas tan graves, enterándose y compartiendo su historia para que así, desde el conocimiento, podamos exigirle a Estados y a gobiernos lo que deben cambiar.
Cambiar, específicamente. Estando en la iglesia, empezamos a ver actitudes profundamente clasistas y poco empáticas por parte de Fernando: desde insultar a una señora que le pide limosna hasta hablar de que los pobres no trabajan. Incluso lo escuchamos decir: “Además, el pueblo no trabaja, el que trabaja es el patrón”. Y este comportamiento se ve reforzado en la siguiente escena, donde llegan a casa y se quedan completamente en silencio mirando a la pared, y Fernando le dice que si acá dejaran trabajar, él le montaría un negocio. Pero que lo llenarían de vacunas, extorsiones y amenazas. Y además le dice que el único que trabaja es el patrón y que él no debería dar trabajo a nadie, reforzando más ese clasismo de que “si yo tengo, nadie más puede tener”. Cegado por su privilegio, Fernando cree que nadie merece lo que él tiene porque son personas que, para él, no valen nada. Por eso mismo le dice Alexis que no le dé trabajo a nadie: dentro de su mundo no pueden existir personas diferentes a él que también progresen.
Luego de eso, van por la calle y ven de lejos al vecino ruidoso. Así que Alexis, sin pensarlo dos veces, saca su arma, le dispara y sale a correr. Fernando, sumamente nervioso, intenta distraer a la gente y se va del lugar. En la noche no pueden ni dormir de recordar la escena, mientras que en la mañana Alexis actúa como si nada, ya normalizando la violencia, y Fernando sigue sus pasos. La muerte se hace cada vez más constante en sus vidas, y el delirio mental de Fernando es cada vez más claro. Incluso mientras van en un taxi, la música le molesta tanto que insulta al taxista, quien no permite la falta de respeto y se baja amenazante. Nuevamente, sin pensarlo, dispara; huyen corriendo y escuchamos a Fernando decir: “¿Tu barrio será que algún día…?”
Aquí empezamos a comprender la complejidad de este personaje: es alguien que no se ama ni a sí mismo y, por ende, no puede amar al resto. Además, se siente con un estatus de superioridad por su nivel económico, y eso mismo lo convierte en alguien clasista que humilla al resto del mundo que vive en condiciones difíciles. Incluso siente tanto rechazo y asco por los demás que le dice a Alexis que matar a esa gente es hacerle un favor, que es el bien máximo, que lo mejor es dejarlo sufrir su “cochina vida”. Que nos retumbe esta idea en la cabeza: gracias a que en este sistema hay personas que viven vidas terribles que parecen ser solo sufrimiento y que, como dice él, parece peor que la muerte.
De vuelta, mientras van en el tren, Fernando nuevamente vuelve a discutir, esta vez con una señora que le dice que baje sus “niños cochinos” porque van a ensuciar el metro. La gente se indigna y se levanta para reclamar; empiezan a forcejear y, en medio de la discusión, Alexis dispara una vez más. Lo más aterrador es que cada vez se normaliza más esta situación, y hasta mientras comen Fernando discute con la camarera; Alexis vuelve a querer dispararle, pero él lo detiene. Ya en casa, Alexis le dice que no tiene más balas, y Fernando, en menos de un día, ya le trae más, recién salidas del propio ejército colombiano, mostrándonos cómo su posición de poder le permite hacer lo que quiera. Y aún peor es que aquella posición de poder no se la ganó, ni mucho menos. Y nos damos cuenta de eso cuando ese mismo día los vemos estar visitando el millonario colegio en el que estudiaba Fernando y la increíble casa en la que nació. Algo que nos deja ver que en un sistema como este el poder y el dinero no se gana, tan solo se hereda y se mantiene entre los mismos.
Pero el tour se les acaba cuando llegan unos sicarios en busca de Alexis, quien se pone enfrente de ellos y les dispara, acabando con ambos. Con lo que victoriosos vuelven al parche de la Plaga. Allí Fernando los invita a comer y vemos cómo la Plaga, gracias al poder que le brinda tener comida, hace a todos ponerse en fila y arrodillarse. Un acto sumamente simbólico en el que incluso les entrega los pasteles directamente a la boca, como si fuese una… [ __ ] de un cura, demostrándonos la relación entre poder y necesidad, entre dominantes y dominados. Ya que de la misma forma la clase obrera se arrodilla ante las empresas que les brindan salarios injustos y condiciones precarias, porque la necesidad de los trabajadores les hace aceptar cualquier condición. Y es ahí cuando entendemos que un sistema está mal, está roto, cuando funciona no por oportunidades, no por mérito, no por esfuerzo, sino por quién se aprovecha más de los demás.
A los días vuelven a avisarle a Alexis que lo están buscando otra vez, y no se equivocan, porque al rato una moto se les acerca y les dispara, pero Alexis nuevamente se salva y sale a correr, mientras que una señora grita aterrorizada y llora por la situación, y Fernando, de la manera más fría posible, le dice que esto es Medellín y que aquí no hay inocentes y todos son culpables, aún más si se reproducen. Sinceramente, una actitud deplorable que se agrava cuando se ríen de aquella señora. Al llegar a casa, allí también se acercan, se dicen todo lo que sienten el uno por el otro y se besan. Además, juran que no van a separarse jamás, sin saber lo que tendrán que vivir esa misma semana. En la noche, Fernando escucha un ruido que no lo deja dormir, por lo que sale a ver qué es y se da cuenta que es un perro con las patas rotas que no puede salir del caño. Así que Fernando dice que no sirve de nada sacarlo, igual no va a poder caminar, por lo que decide hacer lo siguiente: ¿Será trozo y frío, o por el contrario, lo mejor para aquel animal? Eso se lo dejamos a su criterio y nos encantaría leerlos en comentarios.
Esa misma noche Fernando intenta acabar con su vida, pero Alexis lo detiene y la pistola cae por el río. Un suceso que quiero que recuerden porque le costará la vida. Ya que mientras caminan de vuelta a casa, y Alexis le expresa a Fernando que se quiere ir a hacer una nueva vida, que ya no quiere vivir así, que quiere un cambio. Por lo que vemos que dentro de ese joven también hay sueños y aspiraciones que, lastimosamente, se apagan pronto, pues unos sicarios se acercan y lo… una escena realmente paradójica, pues por Alexis salvar la vida de Fernando, ahora pierde la suya. Fernando, profundamente dolido por la situación, decide ir a la casa en la que vivía Alexis. Allí está su madre y dos niños pequeños. Ella le habla de lo violento que era e incluso uno de los niños, que parece no superar los 5 años, de una manera realmente escalofriante, habla de cómo sabe que a su hermano lo mataron de un tiro. Hasta uno que es un poco mayor dice que él lo va a vengar con sus propias manos.
Luego vemos como los meses pasan y Fernando está sumido en el alcohol; sus días son fugaces hasta que un día conoce un joven de las mismas características de Alexis. Se le acerca y lo invita a almorzar. El joven lo mira y acepta; ambos disfrutan del momento y parece ser una nueva historia. Pero este joven tiene un secreto que lo cambiará todo: su nombre es Wilmar, y Fernando lo lleva a su casa y vivirá exactamente lo mismo que con Alexis: tendrán relaciones y se levantarán para vivir el día a día. Incluso cuando están en una panadería, Fernando le da una servilleta y le dice que escriba ahí lo que él quiera. Alexis escribe que quiere unos tenis Reebok, unos jeans, una lavadora e incluso una nevera para su madre, demostrándonos que sus aspiraciones son meramente materiales. No habla de cómo quiere sentirse o qué quiere estar haciendo el resto de sus días, sino por el contrario, habla de acumular, de poseer.
Luego de eso, siguen su camino como si nada y se encuentran nuevamente a la Plaga. Recuerden este personaje que les dijimos que iba a marcar la historia, pues nuevamente lo hace porque le habla a Fernando y le dice que Wilmar, el chico con el que anda ahora, fue el mismo que mató a Alexis. Por lo que Fernando queda completamente paralizado y cambia su actitud drásticamente. Ahora en su cabeza tan solo está el deseo de venganza, por lo que decide llevar a Wilmar a un motel. Espera a que se duerma, le roba su arma y cuando lo ve que se despierta le apunta y le pide explicaciones, se lo exige y le grita a la cara, mientras Wilmar, completamente asustado, le dice que es algo normal, que lo que él hizo simplemente era cobrar una venganza. Así que Fernando empieza a comprender, igual que nosotros, que en este entorno tan violento hasta el que aprieta el gatillo es una víctima. Por lo que Fernando decide dejarlo con vida. Por lo que salen de ahí y los dos fantasean con tener una vida mejor, así que deciden hacerlo: se van a escapar de Medellín para poder vivir tranquilamente. Pero antes, Wilmar le pide a Fernando que, por favor, le compre la nevera a su madre, así que eso hacen: se van a comprar la nevera, pero Wilmar le dice que quiere acompañar al camión para así poder despedirse de su madre y entregarle la sorpresa. Fernando le dice que sí, que no hay ningún lío, y se sienta a esperarlo, sin saber que nunca volverá, porque Wilmar…
Fascinante película. La definiría como la crudeza: literalmente nos muestran las realidades del país sin censura y de forma muy, muy directa. Porque es que vemos cómo mencionan a Pablo, muestran la realidad del turismo sexual y hasta la cara del expresidente Gaviria y lo tildan de mentiroso. Y eso es justo lo que me parece tan valioso en esta película: la forma de entregar el mensaje. Además, sus personajes son sumamente complejos. Por ejemplo, Alexis es un joven homosexual en un entorno como la calle; él exige ser un hombre. O el mismo Fernando, que es un señor con un montón de vacíos emocionales que lo hacen ser déspota con el mundo, ya que se cree superior gracias a su condición económica y le hace vivir un montón de situaciones incómodas al resto de personas, que realmente solo son el reflejo de su propio infierno. Ya que le expresa constantemente su desagrado con la vida que no quiere vivir más y que ya no le encuentra sentido a nada de lo que hace. Es decir, que tenemos varios puntos de los que agarrarnos para analizar y para ver el mundo desde la crítica directa a la sociedad colombiana, que me parece sumamente interesante, hasta las individualidades. No, porque nos muestra estos puntos de vista de cada persona y cómo vivió su vida y eso cómo le hace ahora interactuar con el mundo, que me parecen tan importantes para realmente comprender el mundo. Y si te gustó esta historia y te dejó algo de lo que reflexionar, te invito a que dejes ya mismo tu like, que nos apoyaría demasiado. Además, puedes suscribirte para no perderte ninguno de nuestros videos y seguirnos en nuestros Instagram personales @pa y @p, donde encontrarás contenido completamente distinto al de esta plataforma, pero que seguramente también te va a gustar. Muchas gracias por ver y por todo el apoyo.