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El sujeto está sujeto | Por Darío Sztajnszrajber

Darío Sztajnszrajber2:02:38

Transcription

[Música] No, ah, en este 5 está sujeto; por eso parece que hubo como… están… parece que hubo como una sensación de angustia muy fuerte, porque no hay nada que cause a su fin el F5. El F5 está sujeto; si el botón de play no aparecía… el botón de play no aparecía. Así que ahora pueden tocar, pueden éste… hacer play. ¿Vieron que el verbo “play” es, entre otras cosas, actuar? No está jugar, actuar, jugar un rol; es algo de lo que vamos a hablar hoy. No es casual nada; es casual en el mundo, o sea, todo está relacionado con todo. Si tenemos ganas de enhebrar… de enhebrar fenómenos, síntomas, entonces armamos como una tipología general. Y desde el origen del mundo, todo está preconfigurado; y hasta el pedo que te tiras tiene un argumento, o está previsto en algún texto soterrado por el canon bíblico. Y si no, hay que confiar en el azar, que de confianza no tiene nada. Pero bueno, las cosas… y, bueno, la contingencia es un gran debate en filosofía: ¿contingencia o necesidad? Contingencia, que todo puede ser de otra manera; azar, o como quieran llamarlo; o destino, necesidad en el sentido de que las cosas se dan por algo. Hay una forma de salir de construir ese binario, que es muy trucha, que es la que hacemos todos nosotros: le encontramos la relación a todo con todo, una vez que sucede ex post facto. Se dice, entonces, vas para atrás y decís: “Ah, me pasó esto; no rompí esta relación con alguien porque Jesús se sacó un moco indebido”. Y entonces encontrar las hilvanadas acciones… ¿así empieza, vieron?, en el Nuevo Testamento, el evangelio de Mateo, que muestra que Jesús es hijo del otro, que es hijo del otro, que es hijo… entonces todo lo conectas con todo, y todo está previsto en algún libro de la vida.

Este… ¿cómo empezamos? Tuti, buenas tardes, buenas noches. Un placer. Se nos va terminando el curso. ¡Hay curso nuevo! ¡Hay curso nuevo! Y, según tengo entendido, para todos los que participaron en este curso o en el curso anterior, tienen… además, van a tener la posibilidad de hacer el curso nuevo con un descuento muy importante. Este… que también es… es un mismo… si, un mismo… todo es el curso nuevo. Les anticipo: es “Clásicos de la filosofía”. Cada clase va a estar dedicada a un pensador, sí, pero a los clásicos: Platón, Epicuro, Kant, Nietzsche… Dicha están todas, porque no puedo… Nietzsche estoy sujeto a Nietzsche, así que éste… no hay manera de que no esté. Bueno, nada, les quería tirar esas noticias. Gracias a todos los que participaron el domingo, que estuvimos acá, pero con otra escenografía. ¿Se acuerdan?, con Luciana Peker, en “De construir el amor”. Y nos metemos de lleno en la clase. ¿Cómo está el alumnado? El alumnado dice que no importa, porque están sujetos a vos. Bueno, vamos a hablar del sujeto del amor, no, que es, digamos, de lo peor, pero vamos a tratar de dilucidar un poco de qué se trata. Vamos, justamente, a jugar, para iniciar la clase, con las diferentes y los diferentes significados de la palabra “sujeto”, porque es evidente que nosotros utilizamos el término en múltiples sentidos. Pero, como pasa con todo, hay sentidos hegemónicos. Cuando decimos “sentidos hegemónicos”, lo que queremos decir es que hay sentidos que se imponen como si fueran únicos. Es el gran artilugio del diccionario. El diccionario, básicamente, es un dictador de sentidos, de definiciones. Define la palabra “definición”; tiene en su interior el término “fin”. Una definición es ponerle un fin, un fin, un término, un límite; definir, poner fin, es delimitar, poner límites, determinar, poner términos. Eso es el diccionario: define, y define un sentido, pero en el acto en el cual define un sentido es como que invisibiliza a todos los demás, porque no los deja presentes como otros sentidos posibles. Hay diccionarios un poco con más onda, como más progresistas, más democráticos, que te tiran una primera versión, una segunda… como acepciones distintas, y te pueden poner la acepción más común, la del sentido común, y otros usos, este… que por ahí no son los instituidos, pero a mí me importan los que quedan afuera, porque nunca el diccionario va a poner todos los sentidos. Aparte, digamos, ejerce una arbitrariedad en un lugar que es clave, sobre todo para la clase de hoy, que es el uso del lenguaje; no el uso del lenguaje, del supuesto significado de las palabras. Con “sujeto” pasa un poco eso. Este… es interesante, que es un término que, en realidad, cuando uno lo va pensando… le voy a presentar cinco sentidos diferentes para arrancar así fuertemente con una categoría clave en filosofía, pero en el sentido común integra una de esas ideas. Entonces hablamos de “sujeto”, básicamente, a ver si están de acuerdo, como sinónimo de individuo; o sea, el sujeto es el… no, la… como que la primera definición rápida del sujeto es homologarlo con el “yo”, un concepto del que vamos a hablar mucho hoy. ¡Volvió la EBA! ¿Vieron? ¡Volvió la EBA! Este… el sujeto es el “yo”, y el “yo digo” es un concepto del que vamos a hablar mucho, porque no está tan claro qué es el “yo”, quién es el “yo”. Primero, porque es un díptico, no es una categoría móvil: ¿quién es el “yo” y el que enuncia “yo”? El que lo pronuncia: “Yo digo que el soso…” y uso, porque lo estoy anunciando, pronunciando. Pero Sofía dice: “No, yo soy yo, y me cago en…” porque ella también… eso, pero fíjate qué loco, que el “yo” supone un pronunciamiento por parte… ahí decimos del sujeto, o sea, el individuo que enuncia su… sociedad es el que determina y se apropia del sentido del “yo”. No hay un objetivo, salvo un tirano que dice: “El yo soy yo, y todo el resto… nada, me la chupan”. Sí, perdón, pero es como que… se… aparte, hay una cuestión muy falocéntrica del “yo” al decir, en este ejemplo: “Él me la chupan”, no… porque el “yo” siempre supone la apropiación de un empoderamiento, digamos, fálico en algún sentido; en el sentido de que es la primera apropiación de uno con uno. La clase de hoy tiene que ver con deconstruir eso que uno se crea que es dueño de sí mismo. Punto. Terminó la clase. Si se entendió esto, todo lo que viene… todo el resto de las dos horas… al pedo, se dio paja. Desarrollo: que uno se crea dueño de sí mismo; que uno crea que… cada “yo” crea que es dueño de su propio “yo”. Y es muy loco, porque es muy interesante pensar desde dónde pensamos, y más cuando se provoca esa decisión, que es uno pensando sea sí mismo. El “yo” es ese sí mismo, para que luego, cuando yo me pienso a mí mismo en tanto “yo”, me desdoblo. Yo estoy pensando… me a mí mismo, pero me desdoblo. Y cuando me desdoblo, ese “yo” que ahora es objeto de mi pensamiento, ya no soy yo como sujeto de ese pensamiento. Habría… si se entiende, habría como un solo sujeto y un solo objeto. Sujeto y objetos son amiguitos, son así, y van siempre juntos con vos. Si está el sujeto y el objeto… un combo binario típico de la filosofía occidental, de esos que derriban y los deconstructores hacen… Carlos, ¿sí? La diferenciación y la confrontación entre sujeto y objeto. El sujeto, para la modernidad… siempre es… esta clase… es el “yo”, soy yo. El sujeto es el que conoce. Cualquier libro de filosofía tradicional va a decir que el sujeto es el que conoce, y el objeto es lo conocido. El sujeto es el que conoce, y el objeto es lo conocido. Ahora, el tema es que el que conoce soy yo. Yo soy el sujeto de lo que conozco, que conozco… toda esta… que hay alrededor mío, en este caso concreto, el anteojo. Objeto del sujeto Darío, que está conociendo el anteojo. Dice: “¡Ojo! Un anteojo”. Sujeto Darío se asombra porque reconoce… o al anteojo, que es un objeto. Darío es el sujeto. Todo lo que nos rodea es un objeto; incluso Sophie Cornell, que es sujeto para sí misma, pero que en el campo de conocimiento de Darío… a cada área se desdobló. Parezco Maradona, no… hablando de él, Diego… dice que no… para el campo de conocimiento… niño… para mi campo de conocimiento es… a que en realidad sujeto… para esa… es su objeto para mí. Todo es objeto para mí. Una pregunta típica… y no quiero desordenar, pero digamos, una pregunta típica es si la relación entre sujeto y objeto es una relación… ¿qué? Cereza transparente. Gran tema, ¿vieron?, cuando discutimos la objetividad: ¿ser objetivo, no ser objetivo? El sujeto, o sea yo, cuando conozco al objeto, o sea, toda la… que me rodea, incluyendo a Sophie Cornell, que no la sacamos desde el lugar de… excremento… y gracias de nada. Digamos, en las clases de filosofía… pongamos a la… es sinónimo de “gente”. Ok, boludo, es sinónimo de… así le quitamos la indignación moral. Son maneras de hablar que le ponen un poco de onda nada más. Pero digo: este sujeto Darío, cuando conoce a los objetos, los conoce de manera transparente. El sujeto, cuando conoce al objeto, lo manipula. “Man” viene de “mano”; él lo manipula, lo hace a su mano, lo interpreta, lo versiona, lo… ¿el sujeto cuando conoce al objeto tiene una actitud pasiva o activa? Me sexo esto, pero más o menos… o sea, el sujeto recibe del objeto la información y no hace más que repetirla, o… un velador. Hay un velador. El sujeto es un boludo que está mirando ahí, dice: “O, un velador”. Le llega la información. El sujeto, cuando va y recorta el velador en el campo de su conocimiento y dice: “Un velador”, le imprime el sujeto al objeto parte de su ser, lo enmarca de algún modo, lo dibuja. ¿Se entiende? Es un espejo el sujeto del objeto. Es un pintor el sujeto. Que, cuando estoy hablando del velador y se apagó… es una cosa divina. De esto se deberá el poder… no es… hay transparencia, hay pasividad. La transparencia sería pasividad, o hay actividad, o el sujeto es activo. Fíjense todo lo que podemos decir de este doble campo, y como dije en alguna clase… yo sé que en la mayoría vienen repitiendo este… otras clases, pero allí hay gente que es… compro esta clase en sí misma, pero quiero agregar esto… como vengo diciendo en muchas otras clases… para que el sujeto pueda conocer al objeto… y tomemos el “conocer” como un acto… está mal esto, pero se va a entender… porque como un acto de… como una mirada, como una visión; o sea, Darío, el velador… conoce, reconoce que esto es un velador, lo reconoce con los ojos, porque lo ve, pero también con la razón, porque una vez que lo ve dice: “Ah, esto es un velador”, no dice: “Esto es una cucaracha”. Hay una actividad conceptual, no sólo empírica, no sólo visual. De nuevo, esa actividad conceptual, ¿es propia del sujeto o es propia del objeto? Está, como decía ese famoso poema de Borges… está la esencia del velador puesta en el velador, y el sujeto es un… que lo que hace es trasparentar y leer la información con la que viene el velador. O esto es algo totalmente amorfo y difuso, que el ser humano, en su forma de comprender y de temporalizar y especializar la realidad, va conformando gramatical, espacial, temporal y conceptualmente este objeto, hasta darle la forma de velador. Pero… ¿novella el velador? ¿Se entiende desde el sujeto? El sujeto es como el que le va dando al velador su esencia. ¿No está ahí? Se la damos nosotros. Gran debate, ese que va a atravesar toda nuestra clase de hoy… a atravesarla en dos sentidos… y ahora… ahora… ahora voy a cerrar ventanas… pero atravesarla en dos sentidos: en que… este… primero, en la pregunta de si hay o no objetividad, y segundo… suponemos que vamos a decir que no… el sujeto es activo, y la gran pregunta de la clase de hoy es que cuando el sujeto hace que esto sea un velador, cuando el sujeto recorta la realidad y le imprime su ser… si ese sujeto es libre y dueño de sí mismo, ¿no está siendo afectado o está sujeto a estructuras o condiciones que no maneja? En el sentido de que cuando veo ese velador y digo: “Esto es un velador”, no sólo yo, sujeto activamente lo estoy haciendo velador, sino que en ese acto no soy yo, sino que yo estoy respondiendo a estructuras previas que predeterminan que yo pueda haber… suelo un velador. Y entonces el poder del sujeto se disuelve, porque el sujeto mismo se vuelve también un efecto de estructuras previas. Dicho que lo corte antes de otra manera… acá falta la luz, porque para que el de ladrillo pueda reconocer y ver la voz… está… está de velador, tiene que haber luz; porque si no hay luz no veo un… y ¿por qué veo? Porque hay luz. ¿Y quién puso la luz? El… se va… en este caso se va… se le presentó… es el iluminador del Konex, un genio. Se va… Frías se va a aceptar… apaga la luz y no se ve nada, obviamente. Esa luz y ese Sebastián es una metáfora de algo que está presente en todo acto de conocimiento. Cuando yo reconozco algo y digo: “Toma, dos es cuatro”, no está el sujeto Darío haciendo una cuenta, el objeto número sumándose, sino que es posible la conexión; hay una luz que habilita que se reconozca los números y pueda ser una cuenta. Cierro ventanas. Y lo peor de todo es que cuando el sujeto Darío se piensa a sí mismo… entonces el “yo”, cuando se piensa a sí mismo, se desdobla en un solo sujeto y en un solo objeto: el espejo. ¿Alguien puede creer que cuando uno se mira a sí mismo se está viendo a sí mismo? ¿Qué nos queda afuera? Digo yo… puedo… es un ejemplo, pero quiero decir: yo, cuando me reconozco, cuando trato de entenderme a mí mismo, y entonces me visualizo… inicio sujeto… se escinde y salgo a observar cuyo objeto… yo sé que siempre hay algo que no voy a alcanzar en términos de conocimiento. Más imparto de la idea de que el sujeto está todo el tiempo manipulando el sentido de las cosas, porque si yo estoy… cuando conozco algo, interpretando, lo versionando, lo… siendo activo en mi práctica, entonces cuando yo me conozco a mí mismo no me conozco de manera transparente. Tengo que aceptar que, incluso y sobre todo, el autorreconocimiento de mí mismo supone una falla. Yo nunca voy a saber a ciencia cierta quién soy yo, porque yo, cuando conozco, distorsiono lo que conozco, y cuando me conozco a mí mismo, ni les cuento. Es increíble que el sujeto moderno sea tan omnipotente. Sólo podemos serlo como especie que hemos creado la idea de Dios y nos hemos puesto como centro de la creación. Digo, esta manía soberbia… bueno, nos está costando; lo vemos día a día, puestos en ese lugar tan… en su haber vencido. Vuelvo para atrás. Si siguen… no hay comentarios. Están ahí para llenar en el estadio del espejo. Estamos cacheteando muchas preguntas iguales. A ver, por ejemplo: ¿hay luces en nuestras cabezas? Gran pregunta. Gran pregunta. Cuando nosotros conocemos al velador… falta la luz, se va. Ahora… puedo ser… ¿al mismo tiempo el que, cuando dirijo mi conocimiento hacia el velador, prendo la luz que posibilita verlo? Eso es omnipotencia total, porque en definitiva, ponele… a quien preguntó eso… estoy yo, Simón. Estoy yo, Simón. Está la luz, está el velador, está la luz que yo genero. Pero tanto la luz, yo y el velador estamos dados en este mundo, o sea, siempre hay algo que nos excede. Se llama… lo vimos en el ser… siempre hay algo dado. La clave del sentido de la existencia es ese dado. No hagan el chiste, boludo, de los dados rodados. No, hay algo dado previo, un don. Jaime Gustos también es ese símbolo del don, porque “don” también es regalo. Allí hay un regalo. Ser es un real… piensa en la infinidad de causas, efectos y azares… de causas y azares, como dice Silvio Rodríguez… que tuvo que darse para que esto sea… boludo, increíble. Por eso hay algo dado que nos excede, por más de que intentemos poderlo todo. No, el ser humano es ese que cree poderlo todo, pero no pudo darse a sí mismo su propio ser. Ya que el límite es todo, diría… primer concepto. Entonces… 5… dije… primer concepto: el sujeto. Me gusta cuando el número… se quedaron muchos muy felices con las diez tesis sobre la imposibilidad del amor. La clase que viene, que voy a hablar del tiempo, y que hay… preparé 10 minutos sobre Dark, a pedido de este… del público, también va a venir con tesis. En el tema de la que viene con tesis… rasgos, características del tiempo… viene también así. Segunda… cerremos esta primera… homologamos al sujeto con el “yo”. O sea, cuando yo digo: “¿Quién es el sujeto?”, ¿cómo uso la palabra “sujeto”? “Me enamoré de un sujeto”, ¿qué estoy diciendo? “Me enamoré de un boludo”. O sea, sujeto igual boludo, igual persona. Pero esa persona, ese sujeto, está pensado en estos términos como un “yo”, y van a pasar a la segunda acepción, pero me quiero detener un minuto más acá en el “yo”. Creemos que el “yo” existe, y creemos que somos dueños de nuestra sociedad, y tenemos… el “yo”… ¿cuál es la característica sustancial del “yo”? La continuidad. En esa película… vos… ¿qué ves? Tantas películas… son películas… personas que vemos… que no vio Matrix, Batman… empezamos por ahí, digamos. ¿Viste Memento? No hubiera estado bueno que… días… no me acuerdo, porque daba en el punto clave de la película. Te pareces al personaje de Memento, que no se acordaba nada, o sea, perdía la memoria todos los días cuando se dormía; perdía la memoria y arrancaba el día siguiente sin saber nada de lo que había hecho, y entonces como si fuese la última vez. Entonces, claro, como la chica… como Drew Barrymore en… en esa película con Adam Sandler… tal cual, igual, pero el chabón es un policía y sale a matar a todo el mundo; es un poco más claro, más cruda… este… set actúa en el cuerpo; se va… está actuando. Todo lo que le pasaba… para no olvidarse… lengua que cosas… ya se cuidó de no hablar… también del director de Batman… claro, bien. Entonces, en Memento no hay continuidad del “yo”, porque el tipo se olvida todos los días lo que había sido el día anterior. En ello tiene que haber… ¿saben qué? Memoria. Memoria. Si a vos te despertás mañana y te seguís acordando que sos el que sos… perdón que lo diga así, pero digamos… somos eso básicamente, porque no es que uno se acuerda… ¡Buque, capo! Y si te acordás tipo: “¡Qué capo que soy!”, sos un… también por quedarte… ¡qué capo! Pero hay una continuidad y una memoria, no… este… que es lo que se conoce en filosofía con el término “identidad”. La pregunta es: ¿es eso cuando piensa, cuando siente, cuando desea? Explícame por qué dije “piensa”, “siente” y “desea”. Voy a hacer en una especie de… voy a tomar… voy a hacer un curso de mano… lógica… no sé… para que me expliquen esto. Es el mismo… fundamentó la plataforma desde la cual ejerce esos sentidos. Nosotros somos un “yo”, cada uno de nosotros, porque creemos… cada uno de nosotros, que somos dueños de nuestras acciones, y no digo que no lo seamos. Lo que quiero saber es si esa sensación de autonomía es real o es sensación. ¿Es real o es un efecto? ¿Es original, es genuina o es construida? Ojo, que lo genuino también puede estar construido, pero necesito… ¿cómo resolver en principio ese dilema? Soy yo… el último eslabón del tarro de Seixas… y no sé si soy yo… no… Orejón del colegio… mezclé… Orejo… mezclé… Orejón… eslabón… no se entendió… no seas condescendiente. ¡Horror! La gente lo entendió. En el eslabón… gran… comentando… elemento… medio… medio… la calor… soy yo el último Orejón del tarro, o… ¿hay previo a mí fuerzas en conflicto, redes que me van constituyendo en lo que soy? El individualismo moderno parte de la idea de que el sujeto es lo último, o sea, lo primero, y que ese sujeto es el “yo”. Pero ¿fue siempre así? ¿Siempre el sujeto fue el “yo”? El individualismo es un fenómeno moderno, o… ¿bien innatamente con el ser humano? Es un constructo, porque si el individualismo es un constructo, o sea, algo construido, lo podemos desarmar y podemos entrever otras formas de construcción de nuestro sí mismo. Y ya que está acá mi amiga… con que está acá a mi derecha, que es poeta y le gusta la literatura… también me pregunto: ¿no es el “yo” una figura narrativa? ¿No es el “yo” el sujeto de una enunciación? ¿No es un pronombre? ¿No somos nosotros escritores de nuestra propia vida? Y cuando decimos “yo”, ¿no hacemos más que establecer la escritura de nosotros mismos en un pronombre narrativo que no habla de nosotros, sino de lo que narramos nosotros de nosotros mismos en una narración en la que incluso creemos que somos escritores y manejamos el lenguaje, cuando también nos podemos dar cuenta que estamos inmersos en una cadena de redes pre-significativas y gramaticales que nos hacen creer que somos nosotros dueños de las palabras, cuando son las palabras las que nos constituyen? Esa es Sophie. Palabras, y las palabras nos preceden y nos predeterminan. Todo puede revertirse, y el sujeto que se cree el dueño puede verse a sí mismo sujeto. Cuando decimos: “El sujeto está sujeto”, no es un juego de palabras; es entender al revés que el ser sujeto tal vez no tenga que ver con ser causa, sino efecto. Pero nos cambia todo, pues entonces uno dice: “Ay, me enamoré”. No… ¡en traste! En una red significativa, vincular, afectiva que te hace creer que eso es un… que se enamoró. Y esos… entonces funciona un sistema mercantilizado incluso, porque ese enamoramiento supone un determinado tipo de registro institucional llamado el matrimonio, que implica un… determinada construcción de una institución familiar llamada la monogamia, que está al servicio de un sistema de producción llamado el capitalismo, que necesita que seas un… que te enamores de una única persona y de ese modo… para todos los días volver a tu casa, reproducir tu fuerza de trabajo y salir a trabajar para que otros se llenen de plata con el trabajo y la energía que vos ponés, porque sos un… básicamente… ahí hay una… pero sos feliz y te crees dueño y tienes el control remoto. ¡Vista Clic! Fue fuerte la Vista Clic, la película, no… pero digo… todo lo anterior… bueno, pero hay que… hay que bancarlo. Estaría bueno no retroceder un poquito con el control remoto, pero… nuevo… para traer fiesta en Clic. Va para adelante, pone pausa, pone pausa, mute… a por Adam Sandler y… Sta… hoy va para adelante y se le pasa lo que pasa en esos terrenos. El tipo lleva dos años para adelante y no se da cuenta que los hijos crecieron. Sí, sí, pero se cree dueño. Ahí tenés una buena metáfora: te crees dueño porque tienes el control, y el control… controlar nada es medio una boludez, pero es toda la clase. ¡Es estúpido! Es… recuerdo un texto famoso de Cortázar que descubrí a los 16 años y empecé a… cuando tenía 16, 17 años… les cuento que hacía cosas como estas: me iba en el verano… o sea, las playas tipo de Miramar, por ejemplo, era muy de Miramar, y este… muy hippie, e iba a poner una gorra… una boina… y decía monólogos en la playa… expectativas con tu familia, sólo con un amigo, y monólogos de estilo… por ejemplo, este texto famoso de Cortázar que se llama “Instrucciones para darle cuerda a un reloj”. Hermoso. Hermoso. Y nada… y siempre había… siempre tenés un grupo de hippies que se te acercan… la gente también te pregunta: “¿Por qué stand up? No te veía mucho…” No, stand up no… hacía como poesías, pero bueno… logos literarios… operarios… claros… muy chico… bolsa… y este… así… me van… con una vocación entera… y este… por ejemplo… daba este… este cuento… “Historia de cronopios y de famas”, que es un libro de Cortázar… un cuento corto donde Cortázar, básicamente, dice… cuando te regalan un reloj, y te explica todo lo que te pasa cuando te regalan un reloj, y te… re… le va a decir la clase que viene con el tiempo… no importa… es… junta las dos clases, y termina diciendo… después que te explica que el reloj de algún modo te empieza a dominar, y todo lo que hace se está predeterminado y delineado por instancias temporales a partir de la medición del tiempo que genera el reloj. Y el cuento termina diciendo: “No es que te regalaron un reloj a vos; te regalaron para el cumpleaños del reloj”, dice Cortázar, jodiendo, como diciendo: “¿Quién domina?”. Es tremendo. Yo creo que hay algo de eso en el control… en la ayuda… de quien es el sujeto: si el sujeto sujeta a la realidad, o si somos sujetos porque estamos sujetos. Y si estamos sujetos, ¿qué no sujeta? ¿Y qué nos sujeta tan bien y tan eficazmente que nos sujeta de tal modo que nos creemos que somos libres en nuestro actuar? Porque… le darán éxito de la sujeción es que el sujetado no se dé cuenta. Peor, y se crea que está en él… en la panacea de su libertad. Libertad… libertad… 2… el sujeto… 2… ¿cómo estamos de borradores hoy? Igual… viste que tiene un coso de… vamos a borrar un poquito… alguien dijo por ahí que se veía un poco borroso el pizarrón. Yo lo veo bien, pero cualquier cosa que nos avisen… y bueno… es simple: si hay más de 10 personas que ven borroso el pizarrón, es un problema, digamos, técnico; si no, es problema ocular de la persona que está viendo mal, o… no se toma de más y se des… largo… puede pasar, porque las mandan… muchas fotos que están en estas clases viéndolas con una cerveza o un vino, whisky… y otras cosas… me han llegado fotos… en vez de news me mandan fotos de drogas… no sé por qué… no se traga… se mira… mira… no sé qué decían… yo… acá… todos somos los hippies que nos acercaríamos a Gabor Babos… igual, se me acercaba mucho… 80 g… también es… acomodada… y no es nuevo… eran los 80, era otra cosa… padres aburridos… también… sí, están diciendo que se ve desenfocado… varios… fuera de foco un poco… no sé si tiene con… ya he visto en una protesta social acá… de gente que dice que se ve como el… básicamente… viejo… ya sabe… como un poco de todo… algunos dicen que se ve un poquito afuera… ¡Portojóia! Ahí estamos en un gran dilema. Segunda… entonces… el sujeto… “Salí… me enamoré de un sujeto”. “Me enamoré de una sujetaba”. “¿Te enamoraste de un sujeto alguna vez?” S. Cappa… ¿cómo es la palabra “sujeto”? Como alguien… Plato… es igual a persona, tal cual. Está bien… “Me enamoré de un sujeto”. Está buena, porque me enamoré de quien me sujeta también… si, miembro de un sujeto… pues está enamorando al mismo tiempo de quien me sujeta. Pero quiero decir a la persona… ojo… doble ojo… ojo con la palabra… la persona… sujeto igual a persona. Lo que es una persona… sin uso de nuevo… soft se va con… y somos personas… “persona” es una palabra que empieza a usarse a principios de la Edad Media para nombrar las máscaras que se le exponía a los cadáveres cuando se los enterraba; o sea, “persona” tenía una relación directa con otra categoría, ¿qué es? La categoría del rol. O sea, “persona” tiene más que ver con el rol que uno cumple en la sociedad. Y miren qué fuerte la presencia de la máscara: es eso que se cree de algún modo transparente, objetivo, dueño de sí mismo; no está siempre mostrándose en diferentes facetas, no estás siempre presentándose desde diversas máscaras. Y tal vez la pregunta que nos podemos hacer es si somos siempre máscaras. Y ese sujeto es eso… se presenta siempre enmascarado, que es enmascarado… ahora… ese “yo” que está acá presente… se supone que enfocaron un poco más el pizarrón, así que… ahora… ahora escribo… y los que ponían que sería como el… necesitamos que diga: “No se ve”. Vean… pero digo… volvamos al sujeto y la máscara. En un famoso libro de Gianni Vattimo, “El sujeto y la máscara”, donde trabaja todo esto… yo ahora soy yo hablándoles a ustedes, o soy Darío, máscara “profe”, o soy Darío en mi rol de profesión, o… hable así mi casa… claro, te juro… hay gente que… de nada… que tiene ese problema… digo… pero yo amo la fragmentación; me parece como la única salvación y forma de práctica de la libertad infinita: no estar siendo esclavo de uno mismo y de una única versión de uno mismo. Yo voy a mi casa y tengo otra… saco otro rol. Ojo, no es que en mi casa soy yo; en mi casa soy, por ejemplo… no soy padre… o voy a visitar a mis viejos y soy hijo, o voy al banco a hacer fila y soy… o voto y soy ciudadano, y creo que soy ciudadano sólo cuando voto y soy ciudadano; o sea, son roles. Ahora, ¿hay detrás de la multiplicidad de roles un “yo” original, como se preguntaba Nietzsche? ¿Detrás de las máscaras hay un rostro original? Y si la tarea de la filosofía es el desenmascaramiento, y un pensamiento crítico que lo que hace es cuestionar que esa máscara, que es máscara, no se asume máscara y se hace pasar como si fuese el rostro verdadero… la pregunta es: si empezamos a sacar máscaras… o a salir de las cavernas… ¿llegamos a un rostro primero, verdadero, real? O ¿detrás de las máscaras no hay más que otras máscaras que encubren otras máscaras que descubren otras máscaras que encubren otras máscaras…? Y así… ¿y cómo se preguntan? Y… ¿che? Y por eso es brillante Nietzsche. Ahora, si no hay un rostro original y somos máscara tras máscara tras máscara… ¿qué sentido tiene seguir llamando máscara a la máscara si no enmascara nada? Desajusta el…

Binario. Ahí la idea de quién soy yo. No me acuerdo. Un libro rededor. Amo los libros pedorros. Amo las películas pedorras. Amo lo peor. No es lo único. No, no podría vivir envuelto en pedorradas, pero necesito así como cultivar todo. Me pone un libro pedorro de filosofía. No importa, no voy a decir cuál ni nada, pero que tenía un ejemplo increíble. En los libros más peores de filosofía encuentro ejemplos geniales. Es un libro que usé una vez como un manual para dar clases en un secundario. Pues, cuando la de la identidad decía: en definitiva, el show y se hacía esta pregunta: ¿es una palta o es un alcaucil? Su agro de dios. Que dije: leí eso y dije: todavía me creía tipo académico en esa época. Dije: imbécil. Y después no se me fue de la cabeza. Y aparte me ordenó el libro de una de ellas, aunque la traducción mexicana entonces decía: ¿es un aguacate o es una alcachofa? Si es una palta, significa que el yo es el caso; hay una esencia que nos define, que nos determina. No. Tal vez lo más rico, lo más jugoso, lo más carnoso es lo que está por afuera, ¿qué es lo que comemos? Pero la naturaleza del yo, la identidad, se juega en ese caso. Si eso en el alcaucil, vieron que el corazón de la alcaucil es parte del tallo. El fruto del alcaucil es esa proliferación de hojitas. Y si el yo es ese conjunto de hojas que hacen al alcaucil… y vamos cómo sacando gitano. Es otra lectura mucho más vertiginosa para nuestra necesidad de aferrarnos a una única idea, una única esencia. ¿Qué quieren ser? ¿Palta o alcaucil? Viendo cómo me desojo así la vida. Tal vez es eso, de sojamiento de distintas facetas que somos nosotros mismos.

Segunda pregunta, van justo al inicio de la clase: si las cosas tienen esencia… la esencia… la gente pregunta, la gente me para en la calle, como dijo una gran política argentina, y me dijo: y me preguntan: ¿las cosas tienen esencia o no? No hay una respuesta a la gente, a las personas que preguntan esto. Depende desde el lugar, desde qué marco teórico encaraces el asunto. Yo siento, yo creo que no hay esencias, pero creo que la esencia es como un rivotril conceptual; es como la necesidad de un tranquilizante para aferrarte a que hay algo sostenido. Porque si no es asumir que el mundo, en definitiva, está sobre cuatro elefantes que están sobre esas tortugas y a la deriva, y estoy soportable. Entonces te aferras a esencias, como que hay algo que se mantiene. Si no, todos somos el personaje de Memento, pero que en definitiva creamos la ilusión de que hay una continuidad. Digo, y no quiero ser rompebolas, pero hasta en términos biológicos no hay continuidad, ¿o no? Si nuestras células, o sea, se están reproduciendo, muriendo, naciendo… como ese famoso… esto lo contiene alguna clase del curso anterior… la paradoja de Teseo. ¿Te suena? No, no te suena. Me suena, así, pero tal vez de otro lado. Estoy hablando mucho con un socio y… bueno, decime si te rompo mucho las pelotas. A ver, deseo… la paradoja del deseo. Hay un barco… esto es un barco que sale del puerto… El Velador es el puerto, y Evita es el puerto. Vez, sale el barco del puerto hacia el puerto. Ve en el camino… mientras él, el barco está yendo, los marineros van cambiando todas las piezas del barco, o sea, sacan los listones de madera y los cambian por otros. ¿De dónde sacan? Nosotros… hay otro boludo que va al lado y le va pasando… no se ve al otro boludo. Está mi celular, le va pasando los listones… cuestiones que nada de lo que constituía materialmente el barco… uno finalmente llega al puerto. Porque cuando va llegando al puerto, los marineros cambiaron todos los listones. Todos los listones cambiaron, los inodoros, todo lo que había adentro y cambiaron los marineros, se cambian. O sea, no hay una cosa que haya salido del Velador que haya llegado a Evita. O sea, esto… la pregunta es: ¿es el mismo barco? No es el mismo barco, no. Pero sí… pero que es otro barco… pero hay una continuidad. Salió de acá, se transformó y fue otra… otra cosa. También es como vos, cuando eras chica, ahora que soy grande. Claro, no hay nada tuyo que siga desde chica. Es la misma… no soy la misma. Bueno, ¿qué dice la filosofía? Dice: salgamos del binario. Soy y no soy el mismo. El barco es, no es el mismo, porque no hay una posibilidad de… no es de definir para una o para otra. Y si te… finish… tomas partido por un marco teórico de decir… no tomas partido, tienes una postura. Si crees más relativista cuando decís: no. El que dice sí es porque necesita aferrarse a que hay algo ahí, continua, una esencia. Digo, por la pregunta de Federico… este producto real 2… el sujeto jurídico… lo usamos mucho, no sujeto en términos de sujeto jurídico, pero usado personería jurídica. El sujeto jurídico por excelencia es el… el ciudadano. El sujeto jurídico por excelencia es el ciudadano; es un objeto, porque está sujeto. Empezamos a jugar con las palabras al interior de un sistema. ¿Qué es un sistema normativo que le da derechos, prerrogativas y obligaciones? Digo, ser sujeto tiene más que ver con la máscara, o sea, cumplir un rol al interior de un sistema. Entonces acá estamos como, digamos, despersonalizando al sujeto, más que despersonalizando… lo de yo… izan… dolo… no tiene que ver tanto con un show, sino con ser parte de un sistema que te apañas. Digo, ser ciudadano es encajar en categorías que le dan sentido a tu ser, digamos. Pero eso no es una característica más, o dicho al revés: el sujeto jurídico supone la pertenencia a un conjunto de estructuras que le dan sentido a usar sujeto, pero que sobre todo, y quiero que se entienda esto, sobre todo se establece a partir de un sistema de inclusión y exclusión. Porque para que vos seas parte del sujeto de ciudadanos que conforman la nación Argentina, tiene que quedar claro quién no. El sujeto jurídico se establece siempre dialécticamente frente a la necesidad de una presencia de un otro. Parece un tema clave para la clase de hoy, que es que el sujeto es sujeto porque siempre hay un otro que queda afuera. Es que hace años que vengo hablando de la otredad… sofisticar y bosa… es que en la computadora es genial, porque van cambiando los Windows, van cambiando los modelos. Pero cuando vos ponés el diccionario, está aceptado de tal modo que si vos ponés “el otro”, te lo toma normal; pero si los ponés “hay un otro”, termina de poner “hay un otro punto”, y automáticamente el diccionario de Windows te borra un… como que gramaticalmente no va. Pero aparte es genial porque es la encarnación del desotramiento. De este… hasta la computadora tiene en claro que el otro es un otro, porque está fuera. El sujeto jurídico, digo, es una figura clave, básicamente porque nos hace pensar cómo la inclusión en ese común que hace a quienes somos sujetos se basa en la necesidad de una exclusión intensiva. La pregunta, por lo menos para los que creemos que el único objetivo de la filosofía, de la política y de la ética es el otro, la pregunta es: ¿quién queda afuera? Porque si ser sujeto, por ejemplo, es igual a ser ciudadano, o si ser sujeto es lo que delimita a quién puede ser atendido en un hospital público… y quiero… uno empieza el dilema… la carta de ciudadanía te da derechos, como decías Hannah Arendt. El problema es: ¿quién está excluido de la posibilidad de tener derecho? ¿Quién está excluido del derecho de tener derechos? La gran figura del paria, del marginado, del excluido, es que no tiene derecho a tener derechos. Y el sujeto soberano suele establecer su préval… su prevalencia, su supremacía, dejando afuera a otros. Pero ese dejar afuera del sujeto jurídico necesita naturalizarse en un régimen de normalización de esa diferencia. Entonces ahí aparecen justificaciones médicas, por ejemplo. ¿Qué pasa con esas situaciones? Eliminar… es borders… que estudia la bioética, por ejemplo, con alguien en estado comatoso… ¿es un sujeto? No es un sujeto… marzo… para analizar. Porque si ser sujeto implica la inclusión en un régimen de derechos, ahí donde se establece el límite… ¿qué pasa con el gran tema de hoy, lejos y más con la pandemia, con el derecho de los vivientes no humanos? Lo que se llama el derecho animal. Porque si este ser sujeto de derecho es estar al interior de un sistema de leyes, ¿qué pasa con las leyes en virtud de un mundo animal no pensado como propiedad del ser humano, no pensado como cosas a disposiciones increíbles para nuestra cultura 2020? Seguimos pensando en los animales como cosas, sujetas también a un entramado legal que los coloca en ese lugar.

Respuesta 3: el sujeto de la política también me interesa, y porque lo que aparece en el sujeto de la política es otra figura que es, digamos, ¿quién es el qué enarbola la autoadscripción? ¿Quién tiene la prerrogativa de transformar la realidad? El sujeto de la política es una categoría muy interesante, porque lo que nos pone de frente es a entender quién es el que construye la política. Y en ese sentido, digo, pienso de nuevo la cuestión de la ciudadanía y de cómo los conservadurismos todo el tiempo están excluyendo a gran parte de los seres humanos en dispositivos ilustrados que pretenden establecer el famoso voto calificado o meritocrático, como si el sujeto de la política tuviera una relación directa con el lugar que uno ocupa en una escala que da méritos. Por eso la política moderna es una confrontación entre aquellos que piensan que el sujeto de la política tiene que ver con los sectores de privilegio, o aquellos que piensan que el sujeto de la política es siempre aquel que todavía no ha podido incorporarse a su ser sujeto, todavía no ha sido incorporado o no ha podido apropiarse de su propia soberanía. El sujeto de la política, por ejemplo, en los 60, increíblemente, fue la juventud que entendía que la política tradicional no lo representaba, convertirse en sujeto de la política, apropiarse de ese lugar de soberanía… me parece que, digamos, nos permite pensar, digamos, cómo se establecen estos regímenes de inclusión y exclusión que comentábamos antes. El feminismo, en estos últimos años, ha puesto a la mujer en ese lugar y ha vuelto a hacernos plantear este… el dilema de quién es el sujeto. Porque aunque tengas como sujeto jurídico, en tanto mujer, los mismos derechos legales y jurídicos que los varones, en los hechos, en términos de, digamos, soberanía política, esos derechos no son iguales. Hay una relación asimétrica. Somos todos iguales ante la ley, y sin embargo, en los hechos, esa ley se vuelve formal, como cuando Marx cuestionaba… ¿se acuerdan la… la política liberal? Diciendo que la política liberal establece que un obrero y un burgués puedan tener… tengan los mismos derechos ante la ley, pero uno es un obrero y el otro es un burgués. O sea, es una falsa igualdad. El varón y la mujer parten de una falsa igualdad, porque ante la ley somos todos iguales, pero en los hechos la asimetría sigue vigente. Ese es el lugar donde el feminismo pone… pero no el reclamo… que es lo que más molesta a aquellos que quieren seguir ostentando en lugares de privilegio.

Hay un cuarto sentido del sujeto, que es el análisis sintáctico. ¿Se acuerdan sujeto y predicado? ¿Es para quién era el sujeto de… ahora… del sujeto y predicado? Me encantaba la lengua… bien… el papel está escrito… ¿quién es el sujeto? El papel. El papel… y ¿dónde está hecho? En este… el sujeto jurídico y el político. O sea, la palabra “sujeto” tiene otra… tiene otro significado que lo asocia a otra cuestión. En sujeto y predicado aparece de otro modo establecido a su definición. Sujeto… no dice la famosa definición: es quien ostenta la acción o ejecuta la acción… claro, la acción… que es estarse en acción, en el sentido de que hay un verbo que siempre es parte de lo que predica ese sujeto que es el fundamento de la oración. Pero “sujeto” significa otra cosa. Lo que queremos, en un primer sentido, demostrar es que el sujeto no fue siempre el sol, sino que en el momento… y en esto lo sigo a Martín Heidegger… en el momento en que el sujeto se volvió el sol, en el momento en que el sujeto se volvió el yo, damos comienzo a la modernidad. Lo que llamamos la modernidad histórica, nuestra modernidad cultural, social y política, comienza en el momento en que el sujeto se volvió el yo, porque no siempre fue eso. La idea de sujeto y predicado nos hace pensar cómo definir al sujeto dentro… desde otro lugar, desde otra perspectiva. O sea, solo desde que el sujeto se asoció con el sol entramos en la modernidad. Y agregó: esto se da en paralelo con un cambio económico político, porque el momento en el cual el sujeto se volvió el yo coincide… o casualidad… en la irrupción del individuo como célula primaria del nuevo modelo de producción capitalista. Porque el sujeto se vuelve el yo cuando para el capitalismo incipiente, que comienza a establecerse a partir del siglo XV en adelante, es el sujeto autónomo, el individuo libre que se cree que decide sobre sí mismo, el que este ejerce obviamente su soberanía, no solo como burgués, también como obrero. Porque el gran mito del capitalismo es que el obrero elige de manera libre y autónoma a dónde colocar su fuerza de trabajo. Soy dueño de mi cuerpo, soy dueño de mis contratos, soy dueño de cómo negocio mi salario. Ese mito… traslademos lo… aclaró que su mito no es algo que alguien cree que eso es así. Ese mito traslademos lo a todos esos otros lugares donde el sujeto cree que es dueño de sí. Digo, no hay diferencia… perdón, que él diga esto, pero no hay diferencia en la ingenuidad en la cual uno cree que elige su salario siendo obrero, con el pensar que uno elige de quién se enamora, o que uno elige… o qué es una propiedad de mismidad, mi propio deseo. Ya sé que me van a decir: no mezcles papas con veladores. Bueno, mezclamos todo, porque es al revés. El dispositivo funciona así. Así como nos hacen creer que somos dueños de nosotros mismos, nos hacen creer algo peor: que somos dueños de nuestros propios sentimientos. Y entonces, cuando visualizamos que esos sentidos son también estructuras previas que tienen la misma modalidad que la de la fuerza de trabajo explotada… buena… henna… da… nos damos cuenta que así como nos… cada nota… nos caga… NASA… porque si no seguimos creyendo que nos cagan acá en el trabajo, pero que cuando volvemos a casa y decimos: ay, mi amor, ¿cómo estás? Te amo. Somos libres. Peor incluso, digo, prefiero, digamos, ser más consciente de que me cargan en todos lados, que esa especie de idilio idolátrico con un espacio de libertad que no hace más que reproducirme en el lugar donde en realidad, como diría Marx, luego… ¿qué importa? Es la explotación y apropiación o enajenación de mi fuerza de trabajo. El resto es literatura hecha para que esto funcione. Por eso es fundamental volver sobre el término “sujeto”. Viene del latín “sub” y “iacere”, ¿sabían? ¿Habían sofía? No, bien, y “acto”. De ahí viene “sujeto”. Es como todo el latín, viste, pasó al español… tipo de sí… muchas veces subió desde su gesta hasta que quedó “sujeto” con una espada… que fue una joda… y quedó como: el mundo no me joda… de dios… que… don… ya que estamos… subo… ¿a qué te suena? “Por debajo”. Muy bien, “subte”, por debajo… por debajo… y “iacere”… ¿a qué te suena? Directo a estar… a estar… estado. No sé por qué, pero… pero no importa que estés… me encanta, me encanta. Yo tenía una psicóloga que cuando no me acordaba de algo… luego no sabía algo, me decía siempre: es mejor tirar fruta, porque el mundo es fruta. Entonces, nada… ese punto… no, no, no era eso. Cuando vos no habían nacido, habían unos artefactos llamados grabadores. Si tocas un botón, decía Jack Szostak, y salía el cassette… como… bueno… porque llegué al cáncer que tenía cuatro más o menos… y esto… un… viene de aceptar estado y sector… o sea, “sub-iacere”. Eso… lo que está por debajo de lo que está… excepto de lo que están puesto para afuera… la esencia, la razón de ser… la palabra ahí está en “sujeto y predicado”. El papel está lleno… ¿cuál es el sujeto? O sea, lo que está por debajo de lo que se acepta, que se muestra… se muestra una totalidad… el papel está lleno, el papel está escrito, pero en realidad el sujeto de la oración es lo que le da sentido… lo que le ha sentido… el actor fundamental es el papel. Entonces, cuando uno busca el sujeto de algo, lo que está buscando en realidad es el fundamento de algo. ¿Sabes quién era el sujeto en la Edad Media? Dios. En la Edad Media decías: me enamoré de un sujeto, y te decían: hereje. ¿Cómo te vas a enamorar de Dios? ¿Por qué? ¿Por qué? “Sujeto” no era una persona. “Sujeto” siempre fue lo mismo en la historia de la cultura. “Sujeto” es lo que le da sentido y fundamento a las cosas. ¿Quién le dio sentido y fundamento a las cosas en la Edad Media? Dios. Dios era el sujeto. Porque, a partir de la modernidad, el sujeto pasó a ser el ser humano. Porque de eso se trata en la clase de hoy: demostrar entonces cómo hay una transformación filosófica. Porque a partir de la modernidad el que le empezó a dar sentido a las cosas fue el ser humano. Hasta la modernidad, siglo XV más o menos, por tomar un siglo… si vos querías saber qué era el sol, buscabas la respuesta en la Biblia, o buscabas la respuesta en los libros de los grandes pensadores que, de algún modo, lo que hacían era… bueno, no está más… transparentar la realidad tal como era. O sea, el sol era lo que el sol decía que era. La información de las cosas estaba en las cosas. El sujeto estaba en las cosas. Esto se llamó, durante mucho tiempo, cosmoscentrismo. O sea, el cosmos como centro, en el sentido de… el centro, en el sentido de razón de ser, central, principio, ordenador, fundamento último, lo que explica que las cosas sean lo que son. El cosmoscentrismo era la forma filosófica… hay la notas… será la forma filosóficamente primordial de la antigüedad. ¿Saben lo que es cosmos? Hendido… lo que es cosmos… embrión… con lo que escogemos en griego… algo al cielo… cosmos… ese universo… no lo decimos tipo del cosmos… el universo… este… bueno, más o menos… cosmos es orden. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Con… y dice el universo… porque para los griegos no hay posibilidad de entender un universo desordenado. El orden primordial era el orden universal, donde cada cosa ocupaba el lugar que tenía que ocupar… de cosmos… le voy a contar… está mi amigo Rey y Música de Cosmos, por ejemplo, deriva la palabra cosmético. Que si cosmos es orden, ¿cosmético qué es? Cosmético es mi orden. O sea, tengo la cara hecha goma, me meto cosmético, es me la orden, ¿o no? En algún punto de la palabra tiene ese origen. Cosmoscentrismo… centrismo… es el sujeto. O sea, la idea de centrismo es justamente la idea de su vía con lo que está por debajo que le da sentido a todo. En la Edad Media pasamos del cosmoscentrismo al teocentrismo. El sujeto para… amanece… hay un sujeto, hay una orden central. Ahora ya no es el cosmos, o sea, esas lecturas aristotélicas o platónicas… un famoso ejemplo del cosmoscentrismo es el mundo de las ideas de Platón, donde cada cosa ocupa el lugar que tiene que ocupar en un cosmos jerárquico y ordenado. Ahora en ese cosmos hay un rayo… se llama “the o”… quién esté… o mi hijo… mi hijo menor se llama Ateo, porque el rey de la caza le puse Dios… así no contábamos con todo problema… enviamos este filosófico… teocentrismo… esto significa que las cosas son lo que son porque hay un Dios que así lo decide. Bueno, en la modernidad hablamos del antropocentrismo. Antropo es ser humano. El hombre, decía Protágoras, el hombre es la medida de todas las cosas. Bueno, el hombre, el ser humano como sujeto. El pasaje del cosmoscentrismo, el teocentrismo… del teocentrismo, el antropocentrismo tiene que ver con todo lo que venimos diciendo… el sujeto como rol se mantiene… siempre hay un principio ordenador… el tema es quién lo cumple… siempre hay un sujeto… el tema… que primero fue el… como… pozo de Dios… y ahora es el ser humano. ¿Qué significa antropocentrismo? Lo digo con una frase que siempre repetía en el show Desencajaos que hacíamos acá en el Konex… no en esta sala, en la sala grande… pero este… en esta sala estrenamos Desencajaos en el año 2012… hace mil años… bueno, ¿qué significa antropocentrismo? En esta frase decíamos en Desencajaos: “las cosas no son lo que son… tendrá… esta… a ver… las cosas no son lo que son, sino lo que somos”. Esa frase la sacada del libro pedorro de la palta ideal… cauciones… “las cosas no son lo que son, sino lo que somos”. El velador no es velador porque hay una información propia en las cosas… lo determinante no es el objeto, sino el sujeto. El velador es velador porque de algún modo yo lo conformó como velador, y al conformarlo como velador le estoy yo otorgando su ser. Pero el ser se lo otorgó… so… a partir de la proyección de mis propias categorías. Kant… filósofo… es el filósofo del antropocentrismo… cante… Juan Carlos Canto y Manuel… y Manuel… Canto… Juanca para los amigos… Kant decía un poco de esto… decía: yo, cuando me encuentro con algo, hay una presencia activa del sujeto que construye el conocimiento de ese algo. Las cosas no… bien… las cosas llegan a mí, pero sin forma, sin sentido. El ser humano es como una especie de… yo daba el ejemplo del pintor, pero nosotros somos… estamos hechos como de molduras… molduras en las cuales vienen a… kaiser… las cosas y van tomando forma. Pero las formas en las… duchas… como si… si yo les dijera: esto es una mesa, pero en realidad esto es una cosa sin forma que para el ser humano se vuelve mesa, porque el ser humano en su mente tiene como molduras previas, como moldes… no como esquemas, como arquetipos que hacen que esto, cuando ingresa en nuestro conocimiento, se adecue a esas formas previas con las que nosotros pensamos y tenemos experiencia de las cosas. Como si nos dijeran… no sé… si acá hoy es un mosquito… siempre este ejemplo medio boludo… yo toco la mesa y siento liso… viene un mosquito… entonces… ah, qué horror… lo que acabo de hacer… para que los que lo voy a recibir… sabrás… cuando más de una mosca en la clase… no es todo planeado… no es todo planeado… está… no me salió, pero tuve una clase en el curso pasado… una frase: solo sé que no sé nada… que está bajando… nosotros… y tenía una mosca… en serio… y nada… pero la mosca cuando toca con sus ocho patas… no sé cuántas tienen… o no tiene 8… 8 ojos tiene… cuando toca con sus patas… creo que sí… cuando toca con sus patitas la mesa… se me excité de hacer la fila… no estamos en contra del amor… el sujeto está desde sujetado… cuando la bola… mosca… toca con la patita… siente liso… es el liso… esto nos pasó… una nueva… ¿cuál es el sustantivo de la licitud? La lisura… exigen Abel… ahora les… una [Música]… ponele… es la lisura… una característica de la cosa o la mesa al tacto de la mosca, del ser humano y en un ángel mío que no tiene el cuerpo… ¿cómo se relaciona con la lisura de la mesa? Sino que el cuerpo… no existen los ángeles… no existe nada… no importa… cómo estamos tratando de pensar si las cosas son lo que son o si son lo que somos. Porque si… entonces… esto es liso a la percepción humana… se nos invierte el esquema… lo que se llama la revolución copernicana en filosofía… cambió el eje… ahora es el sujeto el que imprime el sentido de lo real. Si al principio de la clase alguien preguntaba… siempre tuve la duda de si los demás me ven a mí… cuando hablas del espejo… si los demás me ven a mí como yo me veo en el espejo… o sea, como me ve el otro… punto clave… vamos a dar el último vuelco de la clase… el sujeto es, entonces, el que le imprime sentido a las cosas. Ahora, ¿cuál sujeto? Ese sujeto que le imprime sentido a las cosas se supone que representa a la totalidad de los seres humanos. Fíjate qué loco que la palabra antropocentrismo… o la buscas en un diccionario, y perdón que de esta vuelta, pero no dice “el ser humano”, dice “el hombre”. Y entonces me pregunto: ese sujeto universal que es el sujeto ilustrado, el sujeto de la Ilustración, que es el que determina la realidad de las cosas en su práctica activa, ¿es realmente universal? Pues… una de las tantas formas de la subjetividad que se impone como única. Porque ese sujeto universal que se arroga la… univer… la universalidad no es el sujeto blanco, europeo, macho, burgués, heterosexual, carnívoro, del cual dependen todo el resto. Porque entonces la mujer tiene que homologarse a ese sujeto universal, el negro tiene que homologarse a ese sujeto blanco universal, el obrero tiene que homologarse a ese sujeto dueño universal, y entonces nos explota el esquema. Lo que creíamos que era… en esta especie de distinción con la vieja tradición clásica de un individuo, de un sujeto que se apropia de sí mismo… este sujeto se nos vuelve con clarividencia también una institución de poder, o sea, un efecto del poder que nos hace pensar… Michel Foucault… vamos a generar este tándem final entre dos pensadores fundamentales que son Michel Foucault… del… estrés… es un pensador fascinante… le da una vuelta a la teoría del poder… fútbol… tiene… pero me interesa sobre todo de él es un texto que se llama Postdata para las sociedades de control. Búsquenlo, está en internet… todas son 8 páginas… Postdata para las sociedades de controlar… que dice Foucault… Foucault dice un poco lo que decíamos antes: el sujeto está sujeto. Esa idea es bien foucaultiana. ¿Cuáles son los tres lugares donde más se nos manifiesta la sujeción del sujeto? Fácil, y vamos a ponerle nombres de pensadores para que se entiendan. El primero que nos alerta de que el sujeto está sujeto lo nombramos ya: es Marx, que dice Marx… teoría de la alienación… el sujeto se cree libre, pero es una construcción o un efecto del poder económico. La libertad individual creemos que es algo innato, pero esa forma de pensar la libertad y de pensar la individualidad es una construcción social, producto de una temporalidad que es esta en la que se juegan relaciones de poder económicas… al sistema de producción llamado capitalismo… es útil que los seres humanos se crean poseedores de libertad individual… por eso la gran mayoría de los sujetados, de los explotados que son los trabajadores, se creen libres… creen que eligen su trabajo, creen que eligen su salario, creen que eligen lo que consumen [Música]… creen que eligen sus afectos… cuando hay todo un sistema previo que nos delimita de ese modo… al sistema previo… a ese dispositivo que es la clave del ejercicio del poder normalizador… a ese dispositivo le conviene esa red de encuentros conceptuales permanentes entre un sistema de capital, una sociedad monogámica en la cual se administran las energías de trabajo… heteronormativa, en la cual se establece la reproducción de esa fuerza de trabajo, o sea, de repente todo está relacionado con todo, y uno cree que cuando entra… cuando tiene sed y quiere saciar su sed entra a un supermercado y elige libremente qué se mete en la boca para dejar de tener sed… es natural… o no es natural… la sed… a ponerle… es natural… tener sed… el cuerpo necesita ingerir líquido… otra cosa es entrar a un supermercado con una tarjeta de crédito y comprar un determinado producto que en su diversidad de marcas, sin embargo, responde siempre a una misma transnacional que tiene la capacidad de manifestarse en diferentes marcas para diferentes estratos sociales que uno termina consumiendo y cree que sacia su sed tomando una Coca-Cola de… cuando lo único que hace cuando compra ese producto es darle de comer a esa transnacional… se invierte el esquema. 2. Nietzsche… ¿qué dice Nietzsche? Nos creemos libres… ¿de qué estoy hablando? De que sujeta al sujeto… el sujeto se cree libre y autónomo, y sin embargo no es… causa… ese efecto… llegamos al sujeto que sujeta al sujeto. Dice Marx… lo sujeta su enajenación al interior de un sistema de relaciones económicas… listo… todo es un producto… la libertad es un producto… la individualidad es un producto… Marx va con todo… la patria es un producto… la familia es un producto… todo… todo está hecho a la imagen y semejanza de la necesidad del capitalismo… Nietzsche… ¿qué dice? Va por más… dice… y además… no es que Nietzsche no va por el mismo lugar que va Marx, pero va por un lugar así como tangencial… por eso… por Riquer… Riquer… búsquenlo… este texto sobre un texto de Paul Ricard sobre Freud, que es el tercero voy a nombrar ahora… el monoteísmo… creo que es el texto sobre el monoteísmo de Freud… no es un texto… bueno… mejor… en el cual me voy a acordar… aparece esta idea de Ricard… un texto sobre Freud… y no me acuerdo qué… dónde [Música]… patentiza un concepto que se hizo famoso, que es la escuela de la sospecha… para hablar de estos tres autores que son los que estoy nombrando y juntando ahora: Marx, Nietzsche y Freud… los tres son los que conforman la escuela de la sospecha, que tiene como consecuencia última la idea de que…

El sujeto está sujeto en la medida en que se cree dueño de sí y sin embargo está sujeto a fuerzas que lo condicionan. Gente, me voy a Nietzsche. Es peor. Esto no es que el sujeto se da cuenta que hay fuerzas que lo condicionan y puede entonces pelear contra ello. Estoy diciendo algo peor: que ser sujeto es una construcción o producción que tiene esa matriz ósea; no es una accidentalidad el ser sujeto sujetado, sino que es la forma de la sujeción la que produce o constituye el sujeto como sujeto. Somos sujeto jurídico, el yo, toda la… que dije. Somos sujetos porque estamos sujetos; como estamos sujetos, somos sujetos. El propósito de la sujeción es constituirnos en sujetos que nos creemos sin sujeción. Nietzsche lo explica, y después todo el siglo 20 con… realidad, me manché y todos los amiguis van por ahí desde el lenguaje y tienen un lugar de sujeción increíble. Creemos que hablamos el lenguaje, y es el lenguaje que nos habla. ¡Increíble que sigamos creciendo! ¡Que hablamos el lenguaje! Increíble. Esto lo expliqué mil veces, pero va de nuevo: es increíble. Todas las palabras que yo estoy diciendo desde que empezó la clase, todas tienen un significado previo, y ninguna de esas palabras yo las inventé y las creé. Ya tomé términos, y tomo. Ahora, cuando digo “tomo”, estoy de algún modo ingresando a un sistema, a una red semántica de significados de las palabras, con todo lo que dije antes: significados que los diccionarios se establecen como hegemónicos. Uso esas palabras para decir algo, pero lo que yo digo, creo que lo digo porque soy… nunca porque estoy pensando qué estás pelotudeces, y en realidad estoy juntando palabras que ya están inventadas hace añaras, y que la única diferencia es que grito un poco, yo que sé, porque ustedes le ponen onda. Hola. Juntamos de un modo que genera que el que escucha viva, pero realmente nada junté: palabras. Me dirán: “Bueno, pero las juntas con un modo especial”. Perdón, quiero ir por más. Además, cuando junté las palabras, no violé ninguna ley gramatical, con lo cual no sólo usé palabras que tienen un significado previo, sino que las lacé siguiendo normativas anteriores que son las de la gramática, que van encorsetando mi supuesta capacidad de habla. Se hace… no estoy hablando el lenguaje, me está usando para poder expresarse a partir de este cuerpo, de un… que abre la boca y junta palabras que siempre existieron. ¿Saben dónde está eso? ¿Dónde lo veo? Cada vez más en el uso del WhatsApp. ¿Vieron que el WhatsApp no es que… bueno, voy a hablar por WhatsApp o dejo de hablar por WhatsApp? A mí no me preocupa eso; a mí me preocupa la… WhatsApp es acción del lenguaje. Que ahora, cuando hablo, ya no por WhatsApp, igual hablo con el vocabulario guasa. ¿Pero por qué? Porque te va articulando. Eso es un dispositivo. Puede ser un lenguaje, el WhatsApp; puede ser el amor, puede ser la verdad: es algo que tiene un fundamento propio, como una maquinaria que uno cree que maneja, y es la maquinaria la que te maneja, como el reloj de… bueno, se me fue el tiempo, pero el tercero… la voy a terminar. Me tomo hasta las menos 20. El tercero: Freud. Más fácil. El sujeto se cree dueño de sus acciones y de sus decisiones, y que hay un inconsciente del que está todo el tiempo operando sobre nosotros, y no sólo no nos damos cuenta de… hola, no me voy a meter con psicoanálisis, que amo, pero digo… cualquiera sabe que… cualquiera sabe el poder del inconsciente sobre todo ahí donde más se ve la sujeción del sujeto; porque vos crees que tomas decisiones pensando que las razones que elegiste para tomar esa decisión se basan en una elección consciente, y ahí hay operando inconscientemente motivos que… ya que sujetaba… estás a historias aparte, bien borders, porque por ahí bien secundarias… por ahí lo que termina decidiendo… lo que te enganchás con el… la de la que te enamoraste al pedo, es que de chiquito no sé qué te pasó… son subir insectos… esas decisiones… tanto… y… ministra de Inception… otra película. Puede ser que el texto de Riquer… Freud, una interpretación de la cultura de… gracias. Freud, una interpretación de la cultura del año sesenta y pico, creo que es. Grande. Foucault aplica todo esto en el lugar primordial del autodisciplinamiento, que es el panóptico; sin una categoría que la vimos mucho en distintos cursos, la deben conocer, si no, se les prometo para la última clase, que es la que más me gusta, que se llama “Nadie puede ser feliz”, pero voy a hablar del “puede” y del “nadie” para que se entienda, y ahí vuelve el poder con el panóptico. Pero el panóptico es el autodisciplinamiento; el panóptico es no sólo la represión, sino la normalización; no sólo la coacción a que actuemos de un modo determinado, sino a que actuemos de un modo determinado creyendo que somos libres en esa elección. ¿Qué dice del… Leandro? El texto de Les… lean los… xolos, que está buenísimo, lo subimos a la página de Facebook. Este… el texto de él es lo que dice: es que hoy el disciplinamiento… esto escribe… fin del siglo 20… imagínate… llegó a sus momentos más exasperados, porque antes el panóptico de la sociedad disciplinaria nos disciplinaba en instituciones cerradas, tipo… uno iba a la escuela, y la escuela te normalizaba. Pero por eso se acuerdan los que somos más grandes cuando salían de la escuela, la sensación era… ¡Oh, salida de la escuela! ¡Este soy libre! De este… ahora la escuela está en todos lados, dice Deleuze. El panóptico se desmaterializó. Entonces, vivirse en una sociedad de la información… el sesgo y corte… el poder que antes te disciplinaba en lugares concretos, ahora es como… está cada vez más divinizado. Y hoy, con la pandemia… ¡peor! Escúchame. Y con la televisión… yo pensaba este ejemplo antes: vos veías la tele, apagabas la tele, y entonces la tele es re disciplinaria, re disciplinante, pero había un afuera de la tele. Ahora no hay afuera de la tele; estás todo el tiempo adentro del sistema de pantallas varias que te van constituyendo. Por eso las sociedades de control, dice Deleuze, son peores que las disciplinarias, porque te controlan mucho peor que antes, pero vos te crees que dispones de vos con total transparencia, con total libia y con total libertad. Chau, hasta acá. Preguntas. Bueno, preguntas. Luna: ¿A los niños pequeños los sujetan los padres? Amo esas preguntas. No, sí, pero… ¿los padres cuando sujetan son libres en su acto de sujeción, o también están reproduciendo dispositivos y estructuras previas con el mandato de lo que es ser padre? Porque hay una diferencia: la diferencia del padre como alguien que actúa a conciencia, y el padre también como parte del dispositivo. Yo soy rehenes o hiperestructuralista, o sea, en el sentido de… si vamos por las estructuras… las estructuras no nos toman a todos, porque si no nos creemos que hay quienes quedan afuera de las estructuras, para bien o para mal, pero es como… para mí hay… hay… hay como una especie de manantial de estructuras. Por eso el dispositivo es una figura que me encanta, que es como un expediente positivo. Viene de “disponer”, o sea, de ordenar de un determinado modo. Ese orden no es que detrás hay un señor malo que ordena, porque hasta… hasta les diría que la idea de que hay un señor malo que ordena es parte del dispositivo. ¿Se entiende? O sea, ya hay un ordenamiento que diría que nos excede todo el tiempo, a lo que nosotros creemos que son decisiones personales. A aquellos que creemos que lo individual es producto de una estructura, tenemos esa paradoja. Y una paradoja peor: que el creer que estamos viendo que todos los productos de una estructura también es producto de una estructura. O sea, la estructura también produce algo. Lugo que cree que ve estructuras todo el tiempo, porque si no… ¿quién soy yo? ¿El boludo Gardel que ve las estructuras y el resto es un…? Es a esta idea de… donde hay poder, hay resistencia, que dice Foucault… que dice… ojos de la resistencia son funcionales al poder también… la estructura no… no nos toma a todos, nos embarga a todos. Dicho esto, me parece que entendiendo esto, partiendo de esta premisa, no me cabe duda que los padres sujetan a los… hijos, y que esa sujeción puede tener un gradualismo distinto. Entonces, todos estamos ejerciendo sujeción. Ahora lo voy a decir medio pago: hay sujeciones y sujeciones. Una cosa es presentarle a tus hijos todas tus frustraciones y… empelo… utilizarle la vida porque vos sos un… y otra cosa es un trabajo más con uno mismo para no cargarle la vida a esos chicos que no te pidieron no existir; los tuviste. Amo a los boludos, y amarlos es básicamente no proyectar tus… pegar ese movimiento, diría, de amor que es en contra de uno mismo, pero por amor al otro. No… ahora siempre hay un tipo de sujeción; la diferencia es estar trabajando la honestamente o no. Manuel Batista pregunta: “¿Y si de manera nuestra memoria y mente se pasa a cinco robots? Los cinco robots con esencia e identidad clonadas son nosotros… fueron uno y ahora cinco”. La clonación es un gran tema, porque este da vuelta todo patas para arriba. Se nos vuelve realmente muy difícil seguir sosteniendo esa diferenciación entre el sol y el otro en el marco de una revuelta tecnológica que… digamos… estamos a las puertas de una clonación de lo humano que realmente es… vuelvo… indistinguible la frontera… ese colon… esa robot… como dice el joven… digamos… este… nada nos hace repensar los límites entre lo propio y lo otro. Entonces, ¿quién es el yo ahí? Ahora también es cierto que es eso primigenio del que partimos, supone como una desconexión imposible. O sea, todo individualismo parte de la idea de que eso es dueño de sí mismo. Cuando estás en relación permanente con otros sujetos… ¿qué pasa? Que el PSOE se cree el único… no es como una especie de transposición de lo divino: el dios único da la idea del yo único. Al final, uno se cree dios de sí mismo. Me parece que hay que cortar eso y entender que, digamos, somos quienes somos porque estamos en conexión permanente, y déjenme que diga esto: en deuda permanente con el otro, todo el tiempo, incluso al que somete. Eso lo vio también Hegel, con la dialéctica del amo y del esclavo. No digo… nadie necesita más del esclavo que el amo. Evidentemente hay una dependencia, y donde lo primero que se demuestra es que esa supuesta soberanía suprema tica del amo cae, porque está en dependencia directa con el otro. Primero el otro, siempre el otro. El otro nos antecede; o sea, el otro nos antecede, por más egocéntrico que seas; hay un otro previo, sino incluso previo en términos biológicos. No… si nos des sujetamos, nos caemos. Pregunta Pedro. Ojalá que nos caigamos un poquito más. Caerse un poco… este… me encanta. En la… no sé si lo dije bien, pero la quinta acepción de la palabra “sujeto” tiene que ver con el verbo “sujetar”, estar sujetado. [Música] Pedro, se llama Pedro, que es la piedra desde la cual se creó la iglesia, la piedra basal, la piedra, el fundamento. Que pregunta Pedro: el fundamento, si hay o no hay una piedra más allá. Yo creo que esta pregunta la tocaría esto si me dejas, Pedro, que es… que es posible no estar sujetado. Hay una instancia idílica, idealizada, originaria, que es la no sujeción, o siempre estás vinculado con algo, siempre hay una sujeción a algo. Yo creo que es una… la gran creación humana, la peor de las metáforas humanas, es esa idea de que hay una especie como de momento originario, original… momento… este… momento 0 del que después todo se degradó, pero que es posible… es como la idea… la máscara y el rostro… en lo mismo hay un rostro primero y tal vez no. Entonces, si te des sujetas, te caes eternamente. Es que siempre estás construyendo sugestiones, o hay sugestiones que te van tomando porque uno las crea y te van tomando al mismo tiempo, porque hay que bancarse la caída. Que bancarse… pensar que la vida es una deriva hacia la nada… que además… perdón, yo sé que es tarde y muchos están medio en pedo ya, pero es así: o sea, nacimos para morir. No se me ocurre otro destino. Lo envidio… alguien puso… nacimos… había puesto “nacimos para morir”. Estamos sujetos a ella, ¿a quién? A la muerte. A la muerte se posee ya la vida, no. Pero que es una… yo me preocupa muchísimo el estar sujeto a la muerte. No me quiero morir; es lo único que no quiero, lo único que me importa, número uno. Ahora, con la vida… sanz… que me pasa como que la vida ya viene con recetas previas de cómo vivirla. Esa sujeción me tiene las pelotas llenas. De sociedad, de… qué tengo que hacer para ser feliz, qué tengo que hacer para amar, qué tengo que hacer para cumplir con mi vocación, qué tengo… sea… estoy podrido, o… luego… o sea, todo viene ya con una predisposición que te encaje… está en formas de la existencia que si te sales de ahí no tienes lugar. Como la canción de Radiohead: que sos como un raro que queda ahí a la deriva sin pertenecer a ningún lugar. Y hay que bancar la… esas terminadas gritando por todos lados. Santiago pregunta: ¿Estamos sujetos cuando marchamos también? Sobre todo, no creo que es el lugar… me encanta, porque es el lugar donde más nos queremos libres, y es un hermoso trabajo desde… construcción para pensar todas las categorías que nos sujetan a la hora del arte, por ejemplo, la economización del contacto erótico sexual. Desde el momento que pensamos… no sé cuántas… cuántos orgasmos tengo, ya lo estoy economizando, lo puse en el lugar cuantitativo. Pensar que marchar es una manera de alcanzar un orgasmo… también hay una cuestión utilitaria, instrumentalista, porque haces del encuentro solamente un medio para alcanzar un… este… desarrollo hacia un final que justifica la previa. O sea, cuando pensás todo lo que vas poniendo en juego… la genitalización del encuentro sexual… pensar que gar… char… es… digamos… de la manera en que nos han enseñado… uno cree que coge y no hace más que reproducir dispositivos previos que construyen nuestras formas de… porque… quién coge desde lo que le surge, sino incursionando en justamente manuales de instrucciones, que los amigos, las revistas, algún tío, la pornografía te van como moldeando en lo que uno cree que tiene que hacer. Yo no… está ahí como un… creciendo… que está cogiendo y pasando el… aviones… y en lo que hay que hacer… lo que decir es fácil… cualquiera… fin. Para mí es la cualquiera, o sea, me parece que el acto sexual, si es un encuentro de singularidad, tiene que tener un algo revolucionario, su archivo, que salir de las versiones hegemónicas. La… pero bueno, fue justo que me hablen de la racha. Hubo muchas preguntas, por eso la tomé del gadget y relacionado a la… leex + sexo… más… porque está… me había representado cuando hablabas de la esencia de las faltas y los causales. Alguien dijo: “Somos alcauciles creyendo nos faltas”. Me encanta igual la gente que quiere hablar de sexo, pero no importa. Somos alcauciles creyendo nos faltas. Excelente. Me encanta. Somos… de una vuelta más, pero en la misma dirección. Si somos alcauciles que creemos que una de las hojitas es hegemónica, ¿entendés? En vez de dejarnos fluir a la deriva hoja por hoja, hacemos de una de esas hojas el carozo de la falta de amor. ¿Qué se hizo? No… igual cuando te decía lo del sexo, era… todo iba por el mismo lado. Este… a ver… acá… el arte está sujeto. Pregunta Julián. Gracias, Julián. El arte tiene como esa ambivalencia… siempre creyó… se creyó que el arte como resquebrajaba los dispositivos que encontraba, como que avería fisuras. Yo creo que tiene algo de eso. Hay… hay como… entendiendo arte en un sentido amplio… la filosofía es un arte para mí, y por eso me parece que este… hay esto que hablamos de la deconstrucción del sexo también tiene que ver con entender al sexo como un arte. Entonces, cuando uno pone en juego elementos que tratan de escaparle a los indios hegemónicos, ahí hay un arte que puede obviamente generar un efecto. Lo que nos va pasando a todos en algún momento es como le pasó a Nietzsche. Dicha… apostaba al arte dionisiaco como una manera de romper contra la racionalidad, y lo amo… va a tener… hasta que se dio cuenta que la música que él creía que era una forma de romper todo también estaba completamente estructurada y atravesada por esos dispositivos. Hoy podríamos hablarnos de la historia del rock, de cómo surge como un grito, un gesto de batalla contra la serialización de la vida automatizada del fordismo norteamericano, y termina siendo una de las industrias culturales más importantes de la cultura humana de los últimos tiempos, digamos… destacando más el carácter de industriales de cultural. Entonces ahí hay una paradoja permanente. Yo creo que hay algo en el arte subversivo… este… no me cabe duda, pero también está siempre pisando ahí la frontera con su propia tradición, su propio caer del otro lado. Esta… no sé si tiene respuesta. Si se lava… pregunto: ¿Cuál será el sujeto del futuro? Y digamos… por donde… yo creo que… digamos… este… volvió un poco la clase de la banalidad del mal cuando hablábamos del sujeto como resto… bueno… o sea, para decirlo en términos más peronistas: el sujeto es el otro. Sé que ahí hay una paradoja hermosa para pensar la… la otredad, que justamente es lo otro de ser sujeto, porque el otro no… cuando uno dice “la patria hacia el otro”… ahí tienen la misma contradicción que está buenísima. El sujeto es el otro, tiene la misma lógica, porque se supone que el sujeto es el dueño de sí, y sin embargo, si lo pones en el lugar de la otredad, lo abrís. Ahora, si la pregunta es si hay posibilidad de no estar sujetado, lamento decirles que toda la clase lo que quiso explicar es que la ilusión de que hay un lugar no sujetado es la principal creación de la sujeción. Entonces, no es por ahí, porque ahí estamos reproduciendo lo que estamos cuestionando. ¿Por dónde es? Por la deconstrucción. Vamos construyendo, vamos desarmando estas formas de construcción de la subjetividad y viendo qué aparece ahí por detrás, que van a aparecer contradicciones, tensiones, paradojas. Ahora, una dice: “Quiero huir de todo eso”. Bueno, boluda, o sea, no puedes. Pero sobre todo porque estás alcanzando de constructivamente una capa diferente que es mucho más fiel al… que nacimos para morir, pero no… no… y… se… quiero resolver una paradoja… se le preguntaría si nace para morir… ¿qué paradoja que resuelve? Árbol U2. Y eso es una paradoja compacta desde el inicio. El tema es cómo desarmar eso. Es como desarmar la boludez de creer que uno va a alcanzar la felicidad absoluta en dos semanas. ¿Lo hacemos? O desarmar la estupidez de pensar que va a encontrar el amor de su vida. Entonces, no es… hoy cuando voy a encontrar el amor de mi vida. Eso es lo mismo que preguntar: ¿Cuándo voy a poder encontrar un lugar de libertad que no esté sujetado? No, esa es la ilusión que nos hacen creer. Ahora, que hay que estar este… mansamente entregado a que este… sujeto… no estamos siempre en ese… no… entre la ilusión de que hay un afuera y la resignación a que te sujeta. Andrea pregunta: ¿La pandemia es sujeto o predicado? Qué difícil. [Música] No sé a quién es él… no sé… o sea… sujeto y predicado también son construcciones. En algún punto hay una gramática que construye sentido desde ese lugar. Ay, me encanta cómo son opiniones esto… ahora ya todo… esa opinión, pero estoy en otro… en un plano más opinólogo… otro yo… yo no le temo tanto a la pandemia como al confinamiento, como estructuras de disciplinamiento social, no del control del que hablábamos antes. Y ahí hay un texto de Agamben que acaba de salir que se llama “La epidemia como política”. Fíjate qué… epidemia, dice Agamben… viene de ese… demia… prefiere a demos, que es un término político, que es el pueblo, los muchos, pero que refiere a los demos de la polis, y que eran formas de comunidad… no los otros… lo son los viejos barrios… los viejos… los barrios típicos de la antigüedad griega… de ahí viene la democracia. Pero dice Agamben: en la epidemia, ya en su etimología, se sostiene como un proyecto político, no porque la epidemia hacía política en sí, la enfermedad, no porque la enfermedad sea política, sino por el modo en que después el ser humano y sus dispositivos reciben y resignifican esa enfermedad. La pregunta es: ¿Hay una enfermedad sujeto y hay un ser humano que reacciona a esa enfermedad, o hay una enfermedad que desde el vamos el sujeto ya la incorporó en dispositivos previos que ya venían funcionando? Digo: ya no estábamos confinados… esa es la pregunta del… no estábamos confinados en las sociedades de control, porque si no es pensar que vino el virus y que entonces éste se armó una reacción a partir de eso. El virus llegó a una sociedad de control que ya estaba establecida de acuerdo a ciertos parámetros, y desde ahí incorporó, tradujo al virus y potenció algo que ya estaba. Eso dice… me dio para responder por algún lugar a tu pregunta. Tomás pregunta: ¿Existe entonces la libertad si estábamos sujetos al sujeto? No… no… la libertad como lugar de llegada final, si… Tomás… si no… yo creo que… creo en la libertad como… embargo… en el estar liberando nos permanentemente de las sujeciones. O sea, si me preguntan qué es lo más cercano a la libertad, es estar visualizando sugestiones, moviéndote de una para caer en otra, para volver a moverte de esa otra y caer en otra, para volver a moverte de esa otra y caer en otra… y en el medio de ese transcurrir, eso es la vida, que es como estar enamorado de alguien, desear enamorarte de otro, que te caguen… desear enamorarte… el esquema es el mismo: no ganar un partido, perder otro, ganar una elección, perder otra. Manuel había dicho respecto a lo de Coca-Cola: “Nos hacía to… se destapa felicidad”. Amo la experiencia Coca-Cola, total… no sólo peor… Manuel, no sólo nos hacía to shed… había un mito que no sé si es real, que no es mito, que es que te apaga la sed, que vos creían apaciguadas la sed, pero que tenía no sé qué química… hay algo desigual de… Tomás… si crees más te gustó la química que inventó Papá Noel, creer… Coca-Cola inventó Papá Noel. Esta moza… bueno, última… estamos sujetos a nuestros miedos. Pregunta Romina. De nuevo el tema: si esos miedos no son miedos construidos o… no me acuerdo… terminó con un relato familiar. Yo tengo un primo que vive en un lugar que es en la mitad de una zona de guerra. Que vos hablás con él y se escuchan las bombas, boludos. Hablás por WhatsApp, te manda un audio, dice… comanda Darío, y se escucharía la… vive en el medio… medio oriente… bueno, es un ayer… y entonces él vive ahí… dio… éste está acostumbrado… con su familia tienen refugios y todo eso. Hace unos años iba a venir acá a la Argentina a visitarnos, y me llama y me dice: “Estoy podrida”. Le digo: “Buenísimo”, me dice: “Pero estamos con dudas, porque no… por la inseguridad que hay en Argentina… tenemos miedo de que salgamos a dar una vuelta y nos roben los motochorros”. Escúchame… se escuchan las bombas, vos no vivís en la inseguridad… no… entonces es muy loco. No es… obviamente vino… nadie le robó… les pudieran haber robado… no es que estoy… estoy minimizando, pero digo que son los miedos… pensar que también responden como a cierta naturaleza… no sea… todo está condicionado. Es lo que tenemos que… me parece… poder ver, aunque nos cuesta un huevo, nos duele aparte porque nos… nos coloca en ese lugar de casi de marionetas, pero es un gran avance ese estremecimiento, el sentir esa precariedad de lo que somos para empezar a dar pasos… gente hermosa… los quiero… gracias… gracias por… gracias… Sofía… hermosa clase de dar… y gracias por todo, por lo que escriben, por la banca, por todo. Estamos acá con el libro “Filosofía a martillazos”. Acá hay un capítulo sobre el poder que está muy ligado a la clase que… variaron con los sonidos que hiciste del barco que era una ambulancia, que la mosca parecía un avión. Martillazo. Chau, hasta el martes que viene.