Transcription
El libro de Éxodos, el capítulo 3, el versículo 1. Quisiera que me escuchen atentamente. No se muevan porque quiero que escuchen la palabra. La Biblia dice que temblamos ante su palabra. Quiero hacerle una pregunta. Escúchenme, pastores.
Se hizo un estudio de Barnard Research en los Estados Unidos. Muchos empresarios financiaron ese estudio y encontraron que en los últimos 25 años, en los últimos 25 años, 23 millones de cristianos profesantes que iban a la iglesia ya no vienen más a la iglesia, pero no solamente no van a la iglesia, se volvieron budistas, agnósticos, espiritualistas, muchos jóvenes entre ellos que fueron a las universidades. Millones se volvieron al mundo, se volvieron a donde salieron. Y cuando salió este estudio, pastores, escúchenme esto. ¿Cuál es la conclusión? ¿Por qué es que tantos son salvos? Y no podemos sostenerlos en la iglesia. Miles son salvos. Y esta es la pregunta de todos los pastores. ¿Cómo sostengo estas personas? Pero escuche, escúcheme atentamente. Y esta es la conclusión que yo llegué porque ellos nunca han experimentado la verdadera presencia de Dios. ¿Por qué los estamos perdiendo? ¿Por qué no los sostenemos? Esas personas nunca experimentaron la verdadera presencia de Dios. Nunca vinieron a la iglesia, ofrendaban, venían, pasaron por discipulado. Simplemente ellos no experimentaron la presencia tangible, visible de Dios.
Lo voy a llevar a un hombre. Éxodos capítulo 3. Pueblo quiero que me escuche. Eres todavía moviendo. No quisiera que distraigan las personas que están escuchando. Mírenme, por favor. Este hombre fue el que Dios llamó para sacar al pueblo de Israel de Egipto. Ese es el liberador. Él era un hombre que era el príncipe de Egipto. Fue adoptado en esa familia. Tenía educación, mucha riqueza, posición. [Música] Y un día, un día Dios lo llama, le dice, "Yo quiero que me saques a mi pueblo de la esclavitud como estuvieron por 400 años. Yo quisiera que tú seas el liberador." Y este hombre deja todas sus riquezas, [Música] toda su posición, su educación por hacer la voluntad de Dios. Y cuando Dios lo llama y empiezan los problemas en el desierto con 2 millones de ovejas, empiezan los problemas. El pueblo dijo esto, "Mejor hubiera sido quedarnos en Egipto." Pero él nunca quiso regresar a esa posición de privilegio. ¿Por qué? Porque él experimentó la presencia tangible de Dios. Si usted no ha experimentado la verdadera presencia de Dios, jamás usted se va a ir a revolcar al mundo. Jamás va a volver al pecado porque usted ha experimentado al Dios vivo y real. En esta noche el Señor me habló, me dijo, "Voy a dar una oportunidad a todos ellos para que sientan y encuentren mi presencia visible y tangible."
So, yo quiero narrarle con esto en historia. ¿Por qué se perdió el juego? ¿Por qué queremos regresar? ¿Por qué perdimos el primer amor? Por los afanes de la vida, las distracciones de la vida y nos volvemos fríos poco a poco, nos vamos endureciendo. Escúchenme, pastores, nos vamos endureciendo y empezamos a hacer ministerio con nuestras propias fuerzas. Somos exitosos de acuerdo al mundo porque tenemos mucha gente, tenemos un edificio lindo, todo eso está bien, pero hay una prioridad, la presencia de Dios. [Aplausos] La promesa no es su prioridad, no es la bendición, es la presencia de Dios. Y escuche esto. So este hombre, muchos creyentes viven satisfechos sin la presencia. Viven satisfechos sin la presencia. Dios le dijo, Moisés le dijo a Dios, "Si tu presencia no va conmigo, yo no voy. No me mandes ángeles, yo no voy si tu presencia no va conmigo."
So, con eso en mente, yo quiero que vaya al libro de Mateo o vamos a leer la historia. Quiero que vayamos a la historia de Éxodo. Jehová habló a Moisés diciendo, "Conságrame Éxodo 3," dije, "No 13." Éxodo capítulo 3 verso 1. Apacentando Moisés las ovejas de Jetro, su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Verso escuche, por favor. Y se le apareció el ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza. Esto es para aquellos que vean que es esa zarza, que es esa llama de fuego. Es un arbusto que tenía fuego, pero no se quemaba el arbusto. Escúcheme, por favor. Pero en ese tiempo los fuegos, los fuegos eran comunes. Pero Moisés se da cuenta que este fuego es diferente. Discierna su visitación. No pierda tiempo. Levante la mano y diga, "Yo quiero mi visitación." Y en ese momento él miró y vio que la zarza ardía en fuego, o el arbusto y la zarza no se consumía. Solo piano. Verso 3. Entonces Moisés dijo, "Iré yo ahora y veré esta grande visión porque por la causa de la zarza que no se quema." Él vio que hay algo diferente. Viendo Moisés, viendo Jehová que él iba a ver, escuche por favor, lo llamó de medio de la zarza. Una voz salió del arbusto que quemaba y esa voz salió y dijo esto. Escuche pueblo. Moisés, Moisés, él conoce tu nombre. Moisés, Moisés. Y él respondió, "Heme aquí."
Primero, Dios es el que llama. Y cuando Dios te llama, lo que tienes que responderle en el verso 4 es lo que todo hombre le contestaba a Dios cuando Dios lo llamaba. Es lo que yo he contestado cuando Dios me llamó. Moisés, Moisés lo llamó de en medio de la zarza Moisés y él respondió, "Aquí, heme aquí." Levante su mano. ¿Cómo usted va a responderle a Dios hoy en esta noche? Aquí. ¿Cómo le va a responder? Okay. Qué fácil es decirlo. Aquí estoy. En esa frase, en la frase de "I am". En esa frase "heme aquí". Cuando Moisés viene a esta gran cita y le dice el versículo 5, "No te acerques, quita tu calzado de tus pies, porque el lugar que tú estás, tierra santa es." Y dijo Dios, "Yo soy el Dios de tu padre, de Abraham, de Isaac y de Jacob." Entonces Moisés cubrió su rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. Míreme pueblo. El trasfondo de todo lo que acabamos de leer. Moisés huye de Egipto y viene a liberar el pueblo. Quiere liberarlo en su propia fuerza. Queremos hacer ministerio en nuestra propia fuerza. Pero llegó un momento, no me toquen la batería ni el bajo, solamente la la. Mire esto. Pero hubo un momento cuando él llegó a esta zarza, ya Moisés estaba rendido. Moisés, cuando él llegó ahí, llegó a un lugar de rendición. Ha sido procesado por 40 años. Fue una experiencia en el desierto y él aprendió a depender de Dios. Uno de esos días, él vio una zarza ardiendo, notó que no se apagaba y Dios le habla y se revela a sí mismo. Moisés, Moisés, yo soy el que soy, yo soy el autosuficiente, el autosuficiente, aquel que no necesita nada más, que el que tiene vida en sí mismo, el fuego. Cuando Moisés llegó a la zarza, ese fuego no vino por casualidad. Escúcheme, pueblo. Ese fuego no vino por casualidad. Ese fuego vino a la respuesta del sacrificio de Moisés. 40 años en el desierto y cuando porque el fuego solo cae donde hay sacrificio. ¿Cuáles son los sacrificios nuestros como creyentes? Las oraciones, ofrendas, ayuno y aún nuestro propio cuerpo presentárselo a Dios a través de Jesucristo. Así que Moisés cuando llegó a esa zarza ardiente, ya había pasado un proceso de 40 años, así que vino el fuego como respuesta a su sacrificio. Moisés llegó al punto de quiebre donde rindió su vida, donde le sacrificó a Dios y Dios dijo, "Ahora te envío mi fuego." Dáselo más fuerte, el fuego siempre cae en sacrificio y el sacrificio, escúcheme por favor, el sacrificio tiene que ser aceptable.
Y estas son algunas de las revelaciones. Anote eso. Dios se introduce a Moisés, se presenta como el Yo Soy. Moisés no fue a Faraón en bases al conocimiento. Dios llama a Moisés de la zarza. Oído, quítame las notas, por favor. Oído esto, Dios llama a Moisés de la zarza. Y oído, pueblo, escúcheme esto. El llamado de Dios es una invitación de Dios para hacer su llamado y propósito. Pero las invitaciones de Dios no son opcionales. Las invitaciones de Dios son una orden. ¿No me entendieron? Las invitaciones de Dios, Dios le dijo a Moisés, "Yo te he llamado." La palabra llamar significa, "Yo te invito a que hagas mi propósito y mi voluntad." Usted le dice a Dios, "El llamado te escoge a ti, tú no escoges el llamado." No me escucharon. El llamado de Dios no es una carrera. El llamado de Dios, la profesión la escoge usted, el llamado lo escoge a usted y Dios le llama a usted por nombre. Está haciendo una invitación y Dios te dice, "Yo quiero que te haga un llamado a ser un pastor, evangelista, intercesor, hombre de negocio, maestro." Dios te está llamando y muchos de nosotros no hemos hecho nada. Está rechazando una orden de Dios. Dáselo fuerte. Dale, dale, dale. Dios te está llamando. Dios te está llamando por su nombre. La invitación de Dios no es opcional, es un mando. Mateo 20:16. Muchos son los llamados. Muchos son llamados. Muchos son llamados. Muchos son los llamados. A muchos Dios los invita. A multitudes Dios los invita. Dios te dice, "Ven a hacer mi voluntad. Deja tu carrera, deja el negocio y haz mi voluntad." Dios está llamando. Está llamando. Dios está llamando para la cosecha. Está llamando apóstoles, profetas, evangelistas, maestros, intercesores, financistas, empresarios para mandarlo a la procesa. Muchos son los llamados, muchos no son pocos, son muchos, son multitudes. Yo no me llamé a mí mismo. Mucha gente hoy se está llamando a ellos mismos. Yo no me llamé a mí mismo. Dios me llamó a mí. Y escuche, Dios le llama a usted por nombre. Para cuando Dios te llama, le vas a decir, como todos nosotros le hemos contestado a Dios, aquí [Aplausos] le van a decir acá, pero escúch esto. Qué fácil decirlo. Qué fácil decirlo. Pero esta declaración aquí implica, dame himnos cantados. Esta declaración implica aquí. [Música] Estoy muerto al yo. No tengo agenda personal. No tengo ambición propia, estoy totalmente rendido. Estoy disponible. No importa qué tantos dones tenga, usted tiene que estar disponible. Usted tiene que estar disponible. No importa cuánto dinero tienes, si Dios no puede contar con tu finanzas, de nada le sirves a Dios. [Música] Significa estoy disponible. Dios no está buscando vasos perfectos. Dios está buscando vasos disponibles, vasos disponibles. Cuando Dios me llamó a mí, puse a un lado mi agenda, mis ambiciones. Pero hay mucha gente en la iglesia que quieren estar con su propia agenda, sus intereses personales. Y escucho esto entre los pastores de los países donde yo voy. Yo estoy llamado a dirigir un movimiento apostólico, a ser un padre de un movimiento. Yo te voy a hacer las tres preguntas. Dios no llamó 40 Davids. Dios no llamó a 40 Moisés. Dios no llamó a 40 Jesús, llamó a un Moisés, a un Jesús. Cuando Dios te llama, muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. No me escucharon. Muchos son los que Dios llama, pocos son escogidos. Cuando Dios le escoge a usted, cuando usted dice, "Vamos arriba, levanta." [Aplausos] Cuando Dios te escoge, usted dice, "No soy el más perfecto, no soy perfecto, pero estoy disponible." ¿Cómo usted le va a decir cuando Dios lo llame? Y escuche esto, Dios llama, pero pocos son los escogidos por la gracia de Dios. Por la gracia de Dios. Soy uno de los escogidos. Soy escogido por Dios para traer un movimiento sobrenatural a la tierra, para restaurar la gloria y la presencia de Dios en la tierra. Y hay mucha gente que quiere tener su movimiento, pero para tú tenerlo tienes que tener tres cosas. Que Dios te haya visitado, que Dios te dé un mensaje y que Dios es el que te escoja. Si Dios no te ha visitado, tú no eres un David. Necesitas pegarte a un David. Si Dios no te ha dado un mensaje y Dios no te ha dado mensaje, no te ha dado mensaje. No eres llamado a ser un Moisés, pero eres llamado a trabajar con otro que lo sea. Pero tu ambición, tu agenda personal de levantarte el ego, es Dios quien escoge. Dáselo fuerte, iglesia. Dáselo fuerte. Grita. Heme aquí. Diga, heme aquí. Heme aquí. Cuando Dios oye eso, Dios dice, "Ese está disponible." Si dices que eres líder de un movimiento, no edifiques tu movimiento con mi gente. [Aplausos] No me use mi altar, edifique el tuyo. A mí no me llamó hombre. Todo el mundo pensaba con lo que yo pasé, que yo estaba perdido, que nunca me iba a levantar. Dios, Dios me escogió. No me escogí yo. Yo tengo un mensaje. El mensaje de Dios, lo supernatural, es lo sobrenatural. Ese es mi mensaje. 124. Dale volumen que está luchando. 124 naciones vienen del mundo, pero no por mi persona, ni por usted, porque saben que aquí está el poder y la presencia de Dios. Dale, dale, dale, dale, dale. Dios se levantó un movimiento. Yo tengo un mensaje. Yo te escribo 100 libros en los próximos 5 años, pero mucha gente se nombra mismo. Yo quiero tener lo mío. Y vienen a los CAP a llevarse gente para su movimiento. No uses mi gente para tus ambiciones. La ambición no se puede transmitir. La no puede ser transferida. La visión sí se puede transferir. ¿Cuál es mi visión de las naciones de la tierra impactadas por el poder de Dios? Almas que vienen a Jesús. Muchos son los llamados. Tom muchos. Uy, ayúdame, hijo. Me están tirando piedra. Ayúden, ayúdame usted. Cuando Dios te visitó, la única vez que dice que Dios te visitó fue cuando te viste a buscar el mensaje en con el AI en el YouTube. [Música] Pero yo le puedo decir aquí que Dios me ha visitado y no una sola vez, muchas veces me dio un mensaje y el mensaje es este, restaurar el poder, la presencia, la gloria, los milagros, la paternidad. Restaurar. Toca que está al lado. Soy parte de un movimiento de un David, de un Moisés. [Música] Pero es que Dios también me llamó a mí. Pregúntate cuándo Dios te visitó, cuál es el mensaje que Dios te dio. Y tres, levanta tu mano arriba. Isaías, Dios lo llama. Dice Isaías, [Música] dijo, "Heme aquí." Cuando Dios le llamó a usted, levante, cuando Dios está llamando, repite esa palabra y levanta la mano. La salvación es gratis, pero cargar lo que yo cargo, he tenido que pagar un gran precio todos los días. Todos los días he tenido que morir. Todos los quisiera escuchar los apóstoles del último tiempo, por lo menos levantar la mano y decir, "Te apoyo, papá, te apoyo." He pagado un gran precio de persecución, de traiciones, adentro y afuera. He pagado un gran precio para ver naciones tocadas. No puedo venir aquí con un mensaje bonito de YouTube, tengo que buscar la presencia de Dios. Antes de estar aquí, he estado horas en la presencia. Cuando usted está comiendo, yo estoy ayunando. Cuando usted está durmiendo, yo estoy llorando. Cuando usted está disfrutando, cuando yo lo digo, venga acá. 21 días de ayuno buscando a Dios. Cargar lo que cargo, tiene que pagar un gran precio. Pero qué bueno cuando ves que Dios crea dos senos a una mujer, escucha. Qué bueno cuando ves el altar lleno de almas. Qué bueno. Vale la pena el precio. Él te dice, "Estás perdiendo el tiempo. La gente no te agradece." Dile, pero dígale, heme aquí. Te levántese en la mañana y te niegas todos los días. Digo, Señor, diga, Señor, yo me rindo. Yo me rindo. He sufrido muchas cosas por una verdad que usted ahora disfruta, por verdades que usted ahora disfruta. Yo tengo que pagar un alto precio. Porque lindo aquellos hijos que han sido obedientes y practican lo que yo les enseño. Dile am, dígale aquí. Cuando dice amando usted dice dice, "No tengo agenda, no tengo ambiciones personales, no tengo ambiciones. Yo tengo visión de Dios." [Música] Gracias, Señor. Levanta la mano. Moisés dijo Moisés, no queda nada. 40 años de desierto a muchos de ustedes que han sido procesados, no que alguien les quitó el parqueo. Estoy siendo procesado. Gente que no entiende lo que es proceso. Los procesos son dolorosos. Los procesos de pasar una traición, los procesos de ser rechazado, los procesos de ser rechazado por lo que enseñas, de salir en televisión nacional acusándote de ser un falso. Levanta tu mano, pero el fuego viene sobre el sacrificio. Si tú no has hecho un sacrificio en tu vida, jóvenes predicadores, usted quiere la corona, pero no quiere el sacrificio. Levante la mano. Amos jóvenes predicadores, am jóvenes predicadores, quieren la corona. ¿Quieres heredar lo de tu padre? Pero no quieres pagar el precio que tu padre pagó. Levante la mano, [Música] edifica tu propio altar. Deja de estar usando el de tu padre, levántalo. Tú paga el precio tú. El precio de buscar a Dios, el precio de negarte a ti mismo, el precio de de de de la gente, levante sus manos a Dios. En ese llamado, Dios deposita fe sobre su llamado. Cuando tú le dices, ahí pone Dios fe en tu llamado y te da la habilidad para cumplir el llamado. Todos pónganse de pie. No lo digo de broma. Estoy temblando ante su palabra. Él le dijo a Moisés, "Quítate los zapatos, el calzado." Los zapatos. Él hubiera preguntado, quítate el pantalón, quítate la camisa, porque los el el los pies, el calzado representa y simboliza el poder. Dios le dijo a Moisés, "Salte. Salte de ti mismo, de tu propia habilidad, de tus fuerzas y ponte mis zapatos. Tú estás lleno de ti mismo, lleno de orgullo, quisiste liberar a tu pueblo en tus fuerzas." Dios, hoy te cambio los los zapatos. Dile que está al lado. Ahora cambia Dios tus zapatos. Esos zapatos representa lo natural. Necesitas ponerte los zapatos de Dios, zapatos sobrenaturales. Caminar por fe. Hasta que Moisés no se quitó sus propios zapatos, él era natural. Levanta tu manito. Cuando te pones los zapatos en el espíritu de Dios, tú entras una dimensión sin límites. Sus pies simbolizan poder, un caminar sobrenatural de poder. Usted va a ir al Faraón, pero no en su propia habilidad. Te vas a ir en el poder de Dios. Vas a ir a tu ciudad en el poder de Dios. Levanta las manos porque el fuego va a caer. Hay dos tipos de fuegos en la tierra. El fuego de Dios y el fuego extraño. El fuego extraño es el fuego de la carne, el emocionalismo, el optimismo, el emocionalismo ha reemplazado el fuego de Dios. Pastores predicando mensajes motivacionales porque no tiene fuego. Se te acabó la candela. Agarra candela. Dije, agarra candela. Usted no necesita fuego extraño. Todos los fuegos extraños son producidos por la carne. [Música] Es grandemente irreverente a Dios. Esto, el fuego extraño produce no produce cambios en el corazón. Dios me dijo esto. La línea divisoria entre lo falso y lo verdadero será mi fuego. Tienes que darle más aplauso. Cuando predicas, predicas como un predicador muerto o predicas con el fuego del espíritu. La línea divisoria entre el cristianismo casual y el cristianismo verdadero es el fuego de Dios. Toca al que está al lado y le falla. Fuego. La iglesia perdió el fuego. [Aplausos] Le voy a pedir que ahí