Transcription
Martes de la cuarta semana del tiempo ordinario. En esta oportunidad me voy a centrar en el comentario de la primera lectura de la liturgia de hoy. Es del segundo libro de Samuel en su capítulo 18. Ahí se narra el episodio de la muerte de Absalón, ese hijo de David que se había revelado contra su padre. Y qué es lo que acontece en el corazón de David cuando muere ese hijo que se ha revelado? Los padres de la iglesia se acercan a este texto para conocer mejor el corazón de Cristo. Vamos a verlo.
En aquellos días, Absalón se encontró frente a los hombres de David. Montaba un mulo y al pasar el mulo bajo el ramaje de una gran encina, la cabeza se enganchó en la encina y quedó colgando entre el cielo y la tierra, mientras el mulo que montaba siguió adelante. Alguien lo vio y avisó a Joab. He visto a Absalón colgado de una encina. Cogió Joab tres venablos en la mano, los clavó en el corazón de Absalón.
David estaba sentado entre las dos puertas. El vigía subió a la terraza del portón sobre la muralla, alzó los ojos y vio un hombre que venía corriendo en solitario. El vigía gritó para anunciárselo al rey. El rey dijo, "Si es uno solo, trae buenas noticias en su boca." Cuando llegó el cusita, dijo, "Reciba una buena noticia al rey, mi señor. El Señor te ha hecho justicia hoy, librándote de la mano de todos los que se levantaron contra ti." El rey preguntó, "¿Pero se encuentra bien el muchacho Absalón?" El Cusita respondió, "Que a los enemigos de mi Señor, el rey, y a todos los que se han levantado contra ti para hacerte mal, les ocurra como al muchacho."
Entonces el rey se entristeció. Subió a la habitación superior del portón y se puso a llorar. Decía al subir, "Hijo mío, Absalón, hijo mío, hijo mío, Absalón, ¿quién me diera haber muerto en tu lugar? Absalón, hijo mío, hijo mío." Avisaron a Joab, "El rey llora y hace duelo por Absalón." Así la victoria de aquel día se convirtió en duelo para todo el pueblo al oír decir que el rey estaba apenado por su hijo.
Es una lectura impresionante porque nos hace entender que David llora por un hijo traidor. Y esta es una imagen de lo que ocurre en Jesucristo. Esta es una tipología de Jesucristo. Dios ama incluso al pecador que se pierde. No puede dejar de amar al pecador que se pierde. Dios sufre por el pecador más de lo que el pecador sufre por sí mismo. Esto nos recuerda ese pasaje de Jesús en el que viendo Jerusalén lloró. Jerusalén, Jerusalén, que apedreas a los profetas. Cuántas veces he querido reuniros y no lo habéis querido. Y Jesús llora por aquellos que han rechazado la gracia. Jesús podemos decir también que llora por Judas, aunque no lo diga explícitamente el evangelio. Jesús sufre y llora por Judas.
El Salmo 55:54 según las numeraciones dice, "Si mi enemigo me ultrajara, lo soportaría. Pero eres tú, mi amigo y mi confidente, con quien me unía una dulce intimidad. Eres tú el que me estás traicionando, ¿no?" En ese momento en el que Jesús Jesús en la última cena escucha la palabra de Pedro, ¿quién es el que te va a traicionar? Y Jesús dice, "Aquel a quien yo le dé este pan, este pan mojado, ese es." No se trata de un signo de delatarle a Judas, sino se trata que de decir, aquel a quien yo no puedo dejar de amar, a pesar de que sé que me está traicionando, aquel a quien yo le doy este pan, signo del amor que le tengo, aquel al que yo no puedo dejar de amar, a pesar de que me traiciona, este es mi hijo, ese es Absalón que ha muerto. Cuando se ha rebelado contra su padre. Este es el pecador que se revela contra el corazón de Dios y muere en su pecado. Y el corazón de Dios sufre porque ama, porque ama por nosotros. Así es el corazón de Cristo.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. [música]