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Seis de las empresas lácteas más grandes que operan en España fueron multadas con más de 80 millones de euros por pactar en secreto durante 13 años el precio que le pagaban a los ganaderos por la leche. No es una teoría, es una resolución de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Y en junio de 2026 el Tribunal Supremo la dejó firme para siempre.
Mientras tanto, tú y yo hemos visto como el litro de leche subía un 50% en apenas 2 años. Y lo mejor de todo es que algunas de esas marcas [música] son las que llevan décadas vendiéndote pureza, campo verde y vacas felices en sus anuncios. Hoy vamos a repasar las siete marcas de leche que yo me pensaría dos veces antes de meter en el carro. No porque sean peligrosas, que no lo son, sino por lo que dicen de ellas los análisis independientes, las sanciones oficiales y sus propias etiquetas. Y también veremos las cuatro que según el mayor estudio de laboratorio hecho en España, sí merecen tu dinero. Quédate hasta el final porque la última marca es probablemente la que tienes ahora mismo en casa. Y no exagero. Además, antes de terminar te voy a dar un truco que tarda 10 segundos y que te permite distinguir en el supermercado una leche de verdad de un producto que solo se disfraza de leche, leyendo una única línea de la etiqueta. Vamos con ello.
Antes de empezar la lista, dos apuntes rápidos para que entiendas de dónde sale todo esto. Primero, la Organización de Consumidores y Usuarios, la OCU, analizó en laboratorio 37 marcas de leche entera que se venden en supermercados españoles. Midieron la composición nutricional, la higiene, la calidad del tratamiento térmico, el etiquetado y el sabor con un panel de catadores expertos. La buena noticia es que no detectaron fraudes, nada de agua añadida, nada de sueros de que sería colados de tapadillo. La calidad general de la leche en España ha mejorado muchísimo desde 2011, cuando había 10 marcas consideradas directamente malas. Eso hay que decirlo. Pero que todas cumplan la normativa no significa que todas [música] sean iguales. Hay marcas que rozan los mínimos legales de grasa. Hay marcas que castigan la leche con tratamientos térmicos demasiado agresivos. Hay leche que llega envejecida al envasado y hay algo peor que no aparece en ningún análisis de [música] laboratorio.
Hay empresas que durante 13 años, entre el año 2000 y 2013, intercambiaron información y coordinaron estrategias para pagar menos a los ganaderos españoles y repartirse a los productores como si fueran fichas de un tablero. Si un ganadero no aceptaba las condiciones de una empresa, no podía irse a otra porque las demás habían pactado no comprarle. Eso lo dice la CNMC, no lo digo yo. Y las multas ya son firmes. Y para que entiendas por qué esto te afecta a ti directamente, mira estos números, porque son de traca. En 2021, el litro de leche costaba de media unos 70 céntimos en el supermercado. En 2022 ya iba por 83. En 2023 € Un 50% más caro en 2 años. Vale, dirás, es que todo ha subido y algo de razón hay. Pero ahora mira el otro lado de la cadena. Al ganadero le pagaban 37 céntimos por litro en 2021. En 2022 subió a 60 con la crisis de costes y en 2023, cuando tú pagabas la leche más cara que nunca, al ganadero le bajaron a 52 céntimos. Es decir, el mismo año en que el precio en tienda subía un 27% respecto al anterior, el ganadero cobraba un 12% menos. Hubo ganaderos tirando la leche al suelo en protesta antes que malvenderla. La brecha entre lo que pagas tú y lo que cobra quien ordeña se la queda alguien por el camino y ese alguien no sale en los anuncios de Prados Verdes. Así que en esta lista vas a encontrar dos tipos de problemas: problemas de calidad del producto medidos en laboratorio y problemas de prácticas empresariales medidos en tribunales. Tú decides cuál te importa más.
Empezamos por abajo. Número siete, Celta, la leche que quedó en el último puesto de todo el estudio. De las 37 marcas de leche entera que analizó la Oku, la Celta entera UHT cerró la tabla con 61 puntos sobre 100. La última, por detrás de todas las marcas blancas, por detrás de las regionales pequeñas, por detrás de todo. ¿Y por qué? No por seguridad. Insisto, es una leche perfectamente legal y segura. Suspende en lo que se puede llamar la experiencia real del producto. El panel de catadores la penalizó en sabor. El etiquetado tampoco ayudó, con información confusa y sin concretar el origen, y en los parámetros de procesado quedó por debajo de la media. Y aquí déjame que te enseñe un concepto que va a salir varias veces hoy, porque es de esas cosas que la industria conoce perfectamente y el consumidor no. Se llama proteisis. Suena a nombre de villano de Marvel, pero es algo muy sencillo. Cuando la leche cruda pasa demasiado tiempo almacenada antes de envasarse, sus proteínas empiezan a degradarse, se rompen y esa degradación deja una huella medible en el laboratorio. Los técnicos lo llaman de forma muy gráfica, leche envejecida. No es leche caducada ni leche en mal estado, que nadie se asuste. Es leche que ha esperado más de la cuenta en algún tanque antes de llegar al brick y que por el camino ha perdido frescura, calidad de proteína y sabor. En el estudio de la Oku, varias marcas mostraron valores de proteis algo elevados. Y adivina en qué zona de la tabla se concentraban. Exacto, en la parte baja donde vive celta. Cuando una leche te sabe rara, plana, con ese punto que no sabes definir pero que notas, muchas veces no es tu paranoia, es química.
Aquí hay un detalle que casi nadie conoce. Leche Celta pertenece al Lactogal, un grupo lácteo portugués. Y de las 37 leches del estudio de la Oku, 36 declaraban origen España. Solo una venía de Portugal. ¿Avivinas cuál? La vaquera, que es precisamente una marca del grupo Celta. No hay nada malo en la leche portuguesa, que quede claro, pero cuando compras un brick pensando que estás apoyando ganadería española y resulta que no, eso se llama comprar sin información y la información en el súper es poder. Un apunte más. En el expediente del famoso cártel de la leche, la CNMC señaló que Leche Celta también había participado en las conductas investigadas, aunque en [música] su caso la infracción había prescrito y no pudo ser sancionada. Prescrita no significa inexistente, significa que llegaron tarde. ¿Es la peor leche del mundo? ¿No es la que peor puntúa de todo el mercado español según el análisis independiente más completo que existe, sí, y con la cantidad de opciones que hay al mismo precio, la pregunta no es si puedes comprarla, es por qué ibas a hacerlo? Y esto era solo el último puesto.
Lo que viene ahora es un caso más interesante porque afecta directamente a los nutrientes que llegan a tu vaso. Número seis, eliges la marca del grupo IFA. Si compras en Gadis, en Condis [música] o en cualquiera de los supermercados asociados a IFA, esta marca blanca te suena seguro y su leche entera tiene un récord que ninguna otra marca del estudio quiso ganar. Fue la única, de las 37 analizadas que superó el límite recomendado de lactulosa. ¿Y qué demonios es la lactulosa? Pues es el chivato químico del maltrato térmico. Te lo explico en un minuto porque es oro puro para entender la leche que compras. La leche UHT se calienta a temperaturas altísimas durante muy poco tiempo para esterilizarla y que aguante meses en tu despensa. [música] Hasta ahí, perfecto. Pero si el tratamiento es demasiado agresivo o demasiado largo, la propia leche genera lactulosa. [música] Cuanta más lactulosa aparece en el análisis, más ha sufrido esa leche, más se han degradado sus proteínas, sus vitaminas y su sabor original. Es decir, midiendo la lactulosa, un laboratorio puede saber si una marca trata su leche con cuidado o si la fríe. Y la eliges de IFA fue la única que se pasó de la raya recomendada. Quedó con 62 puntos, penúltima de toda la tabla.
Ya que estamos, te cuento un secreto del proceso que te va a cambiar la forma de ver el pasillo de la leche. No todos los tratamientos UHT son iguales. Hay dos métodos. El directo, donde se inyecta vapor en la leche y se alcanza la temperatura en un instante, y el indirecto, donde la leche se calienta a través de placas más despacio. Cuanto más corto es el golpe de calor, mejor se conservan los nutrientes y el sabor. El método directo es más caro y más delicado, el indirecto es más barato. Y luego está la categoría que casi todo el mundo confunde con leche de calidad superior porque viene en botella. La leche esterilizada de botella de plástico de toda la vida. Pues sorpresa, la esterilización clásica somete la leche a alta temperatura durante un tiempo prolongado y su degradación nutricional y de sabor es bastante mayor que la de un buen UHT. Dura hasta 6 meses en la despensa, sí, pero esa duración se paga en nutrientes. La botella no es sinónimo de mejor, es sinónimo de más cocción. A eso súmale en el caso de eliges un etiquetado que no concreta el origen más allá del mínimo obligatorio y un resultado discreto en la cata. El conjunto dibuja un producto que cumple la ley, sí, pero que trata la materia prima como un trámite. Y la leche no es un trámite. Es de los pocos alimentos que muchas familias consumen todos los días varias veces al día y se lo dan a sus hijos. Aquí va la reflexión incómoda. Las marcas blancas no son malas por ser blancas. De hecho, más adelante verás que algunas marcas blancas puntúan mejor que marcas famosas que cuestan el doble. El problema es cuando el único argumento de un producto es el precio y para llegar a ese precio se aprieta el proceso hasta que la calidad cruje.
Vamos con la siguiente. Y agárrate porque aquí ya entramos en Territorio Sagrado, una de las marcas más queridas de España, probablemente la que tu madre lleva comprando toda la vida. [música] Número cinco, central lechera asturiana. Sí, has oído bien, la de los Prados Verdes, la marca con la mejor imagen de todo el sector lácteo español. Y ahora viene el dato que descoloca. En el análisis de la Oku de leche entera, la central lechera asturiana clásica UHT sacó 64 puntos sobre 100. Tercera empezando por la cola, por debajo de la leche de Mercadona, por debajo de la de Al Campo, por debajo de la de Carrefur, que cuestan bastante menos. ¿Cómo puede ser? Vamos por partes. La normativa exige que una leche entera tenga como mínimo un 3 5% de grasa. es lo que la hace entera, lo que le da cuerpo, sabor y buena parte de sus vitaminas naturales. Pues bien, el estudio detectó que central lechera asturiana estaba muy justa de grasa, rozando el mínimo legal. Cumple, pero cumple raspando. Y no fue la única, porque Kaiku también apareció en esa misma situación. Cuando pagas precio de marca premium, rozar el mínimo legal no es exactamente lo que esperas. ¿Y por qué importa tanto la grasa? Porque en la leche la grasa no es el enemigo, es el vehículo. Las [música] vitaminas A y D leche son liposolubles, viajan en la grasa. [música] Quítale grasa a la leche y le estás quitando también sus vitaminas naturales. Por eso, la leche entera es nutricionalmente la más completa de todas, por mucho que la semidesnatada sea la más vendida en España. Y por eso una entera que va raspando en grasa te está dando litro a litro un pelín menos de lo que ese tipo de leche debería darte.
Aprovecho para tumbar un mito que lleva décadas vivo y que la propia oku se encarga de desmentir. La grasa de la leche entera no dispara tu colesterol. Los estudios más recientes indican que la grasa láctea no tiene la incidencia negativa que se le atribuyó durante años. Si te pasaste a la desnatada por miedo al colesterol y la odias, [música] tengo buenas noticias para ti. Puedes volver. Con lo cual la foto queda así. Pagas más por una marca legendaria y en el parámetro que define a una leche [música] entera, la grasa te entrega lo justito para poder llamarse entera. Y ahora el segundo golpe que es de otra categoría, CAPSA. La Corporación Alimentaria Peña Santa, que es la empresa que fabrica y comercializa los productos de central lechera asturiana, [música] fue una de las grandes sancionadas del cártel de la Leche, casi 22 millones de euros de multa, [música] la segunda más alta de todo el expediente, por participar en ese sistema de intercambio de información que, según la CNMC, debilitó el poder de negociación de los ganaderos y presionó a la baja lo que cobraban por su leche. Piensa en la ironía un segundo. La marca cuya publicidad entera se construye sobre el ganadero asturiano, sobre el pueblo, sobre el origen, formaba parte del grupo de empresas sancionadas por prácticas que perjudicaban precisamente a los ganaderos. La imagen por un lado, el expediente por otro. Que nadie se confunda, su leche es segura y la marca tiene otros productos que funcionan bien. Pero la próxima vez que pagues el sobreprecio del Prado Verde, recuerda que en el laboratorio esa leche entera quedó por detrás de marcas blancas de 91 céntimos. [música] Por cierto, si este tipo de análisis te parece útil, suscríbete al canal ahora, porque cada semana destripamos etiquetas y marcas del supermercado español con datos verificados y lo que viene en los próximos vídeos te va a ahorrar bastante dinero.
Sigamos, que ahora entramos en el top cuatro y espera porque a partir de aquí ya no hablamos de puntos de cata, hablamos de multinacionales y de millones. Número cuatro, Nestle. La multinacional suiza más grande de la alimentación mundial, también estuvo sentada en la mesa del cártel de la leche española. multa de más de 10 millones de euros por participar en los intercambios de información sobre la compra de leche cruda a ganaderos españoles. Confirmado por la CNMC. Esa parte ya no admite debate, pero con Nestle quiero que hablemos de otra cosa, porque sus productos Lácteos Estrella en España son un ejemplo de manual de cómo el marketing convierte azúcar en tradición. Hablo de la lechera, el bote de toda la vida, el de las abuelas, el de los postres, el que lleva más de un siglo en las cocinas españolas. Coge un bote de leche condensada y dale la vuelta. Más de la mitad de lo que hay dentro es azúcar. Más de la mitad. En 100 g de leche condensada clásica hay en torno a 55 g de azúcares. Para que te hagas una idea, eso es proporcionalmente más azúcar que muchas chucherías. [música] Y sin embargo, en el imaginario colectivo, la lechera es leche, está en el nombre. Está en el bote con la señora del cántaro. Está en la palabra condensada, que suena a leche concentrada, a más leche, cuando en realidad es leche con una montaña de azúcar añadido. No es un producto ilegal ni engañoso en su etiqueta. Ojo, la información está ahí. El problema es que casi nadie la lee porque la marca lleva 100 años construyendo la idea de que eso es un lácteo tradicional y no lo que técnicamente es. Un postre azucarado de alta densidad calórica que debería ser consumo ocasional, muy ocasional. [música]
Y para que veas hasta qué punto los nombres confunden, compárala con su prima. La leche evaporada, la del bote ideal, también de la casa. Suenan parecidas. Condensada, evaporada, las dos concentradas. Las dos en bote. Pues no tienen nada que ver. La evaporada es simplemente leche a la que se le ha quitado parte del agua sin azúcar añadido. Un producto razonable para cocinar. La condensada es leche reducida a la que se le añade esa montaña de azúcar de la que hablábamos. Una es leche concentrada, la otra es prácticamente un almíbar lácteo y conviven en la misma estantería con estéticas parecidas del mismo fabricante separadas por un abismo nutricional. Si el consumidor medio tuviera que distinguirlas sin leer la etiqueta, fallaría más de la mitad de las veces. [música] Y la industria lo sabe. Ese es exactamente el terreno de juego en el que le gusta jugar. Con Nestleé, además la lección es más amplia. Estamos hablando de la mayor empresa de alimentación del planeta. Cuando una compañía de ese tamaño aparece en la lista de sancionadas de un cártel que afectaba a ganaderos españoles durante 13 años, no estamos ante un despiste administrativo. Estamos ante una decisión de negocio tomada por gente que sabía perfectamente lo que hacía. Y esa es la jugada que me interesa que aprendas a detectar, porque se repite en todo el pasillo [música] de lácteos. La palabra leche vende salud, así que se pega a productos que de leche tienen la base y de saludable más bien poco. ¿Y tú qué leche compras cada semana? Dímelo en los comentarios con marca y todo. Me interesa de verdad porque quiero saber si después de este vídeo alguien cambia de brick. Y de paso te leo para futuros análisis.
Vamos con el número tres, que es posiblemente el caso más completo de toda la lista. Marca española de toda la vida, dueño extranjero, multa millonaria y un pasillo entero de productos que parecen leche pero legalmente no pueden llamarse leche. Número tres, Puleva. Empecemos por lo que casi nadie sabe. Puleva ya no es española. Desde 2010 pertenece a Lactalis, el gigante lácteo francés. Así que cuando compras Puleva pensando en aquella empresa granadina de toda la vida, tu dinero viaja bastante más al norte de Granada. Segundo dato, Puleva Fot fue sancionada con unos 10 millones de euros en el expediente del cártel de la Leche y su matriz Lactalis con 11 7 m000ones. [música] Y aquí viene lo gordo. En junio de 2026, hace nada el Tribunal Supremo desestimó el último recurso de lactalis y dejó [música] esa multa firme e inapelable. Esa sentencia ha abierto la puerta a que más de 7800 ganaderos españoles reclamen indemnizaciones que, según sus abogados, podrían superar los 100 millones de euros. 100 millones es una de las reclamaciones colectivas más grandes de la historia de la alimentación en España y está pasando ahora mismo mientras ves este [música] vídeo. Y tercero, el tema de las etiquetas, que es donde Puleva es la reina indiscutible del pasillo. Fíjate en su gama estrella. Puleva Omega-3, Puleva Max, las versiones con jalea real, con avena, con lo que toque. Ahora coge uno de esos bricks y busca la palabra leche en la denominación legal, esa letra pequeña de la parte de atrás. En muchos de ellos no la vas a encontrar. vas a encontrar cosas como bebida láctea o preparado lácteo. ¿Por qué? Porque la ley es muy clara. A la leche solo se le pueden añadir vitaminas y minerales [música] sin que deje de ser leche. En el momento en que le añades aceites vegetales para meter omega-3, fibra o cualquier otro ingrediente, ese producto legalmente ya no es leche, [música] es otra cosa. Una bebida hecha con base de leche y esa otra cosa se vende bastante más cara que la leche normal, envuelta en promesas de corazón sano y cerebro en forma. ¿Es malo tomar omega-3? ¿Noas pagarlo a precio premium diluido en una bebida láctea, cuando un puñado de nueces o una lata de sardinas te da más por menos? Esa es la pregunta que la publicidad no quiere que te hagas.
Y ya que hablamos de pagar de más, toca destapar el negocio redondo de la década en el Pasillo Lácteo, del que Puleva es una de las grandes protagonistas junto a casi todas las marcas. La leche sin lactosa. Su consumo se ha disparado empujado por una publicidad que insinúa que sienta mejor, que es más digestiva, que es casi una versión mejorada de la leche. Vamos a poner los pies en el suelo. Primero, ¿cómo se hace? Mucha gente cree que a esa leche le quitan la lactosa con algún proceso sofisticado. No, no se retira nada. Simplemente se le añade una enzima, la lactasa, que rompe la lactosa en dos azúcares más simples, glucosa y galactosa, que el cuerpo absorbe sin problema. Por eso la leche sin lactosa sabe ligeramente más dulce. La lactosa sigue ahí, solo que troceada. Segundo, ¿quién la necesita? Las personas con intolerancia a la lactosa diagnosticada. Si tu cuerpo digiere la lactosa con normalidad, la versión sin lactosa no te aporta absolutamente nada extra. Nada. Solo un sobreprecio considerable en cada bric, semana tras semana, año tras año. Multiplica ese sobreprecio por los millones de hogares que la compran sin necesitarla. y entenderás por qué todas las marcas se lanzaron de cabeza a ese mercado. Puleva hace también leche clásica perfectamente correcta, no lo voy a negar, pero entre el dueño francés, la multa firme del supremo y un catálogo construido sobre productos que no pueden llamarse leche, entiendo que a más de uno se le atragante el desayuno.
Quedan dos y te recuerdo lo que prometí al principio porque no lo he olvidado. La número uno es con muchísima probabilidad una marca que tienes ahora mismo en tu nevera, no en la despensa, en la nevera. Piensa un segundo qué marcas lácteas tienes ahí dentro y sigue viendo porque vamos a comprobarlo. Número dos, Pascual, la marca de la familia, la del pueblo de Burgos, Aranda de Duero, la que presume con razón de haber sido pionera en España en certificar el bienestar animal de sus granjas, la que se posiciona como la leche de calidad superior con su precio superior a juego. Todo eso es parte real de la historia de Pascual, pero hay otra parte y también es real. Calidad pascual, la antigua grupo Leche Pascual fue sancionada con 8,illon y de euros por su participación en el cártel de la leche. Los mismos hechos de siempre: intercambio de información comercial sensible entre el año 2000 y 2013 para coordinar cuánto se pagaba a los ganaderos por la leche cruda, con reuniones que la propia CNMC describe, en las que las grandes del sector se juntaban en grupos que ellos mismos llamaban el G4 o el G5, como si fueran cumbres de potencias mundiales. Y en cierto modo lo eran, potencias decidiendo cuánto cobraba el ganadero de turno sin que el ganadero pudiera hacer absolutamente nada.
Déjame que te dibuje la escena desde el otro lado porque los millones de euros a veces no dejan ver a las personas. Imagina que eres un ganadero gallego o castellano con 40 vacas. Tus vacas dan leche todos los días, la quieres vender o no. No puedes almacenar las semanas esperando un precio mejor porque es un producto fresco y encima en aquella época estabas obligado a vender tu producción para conservar tu cuota láctea, [música] o sea, que tienes que vender sí o sí rápido, sí o sí. Tu única carta en la negociación es poder decirle a la empresa que te paga poco que te vas con la competencia. Pues bien, según la CNMC, las empresas del cártel se repartieron a los ganaderos entre ellas, de forma que si no aceptabas las condiciones de la tuya, las demás no te compraban la leche. Te quitaron la única carta que tenías, un mercado con miles de ganaderos pequeños y atomizados frente a un puñado de industrias gigantes que encima compartían información entre bambalinas. Eso no es un mercado, eso es una encerrona con forma de mercado y duró 13 [música] años. Y aquí está la contradicción que me parece más dura de toda esta lista. Pascual ha construido su marca sobre el respeto, respeto al animal, respeto al producto, respeto al origen. Su publicidad habla de darlo todo. Pues bien, durante 13 años, según la resolución sancionadora, formó parte de un sistema que quitaba a los ganaderos su única herramienta de negociación, la posibilidad de irse a vender su leche a otro. ¿Significa esto que la leche pascual sea mala? No es una leche correcta, segura, y su apuesta por el bienestar animal es verificable y merece reconocimiento. Pero cuando una marca te cobra un extra por sus valores, tiene sentido mirar si esos valores aguantan la hemeroteca. Y la hemeroteca en este caso, tiene 8,illones y medio de razones para incomodar.
Si has llegado hasta aquí, eres exactamente el tipo de consumidor que este canal quiere tener cerca de los que quieren datos y no es. Suscríbete porque análisis como este de marcas que consumes cada semana salen constantemente en el canal. Y créeme que la lista de productos pendientes de destripar es larga. Y ahora sí, recapitulemos un segundo, porque el momento ha llegado. Te dije al principio que había empresas multadas con más de 80 millones de euros por pactar a la baja lo que cobraban los ganaderos españoles. [música] Ya has visto a varias. Te dije que la número uno estaría probablemente en tu casa ahora mismo y te dije que no estaría en tu despensa, sino en tu nevera. Porque la empresa, con la multa más alta de todo el cártel de la leche, la número uno indiscutible de este expediente, no es ninguna de las marcas que asocias [música] con un brick de leche. Número uno, Danone. Abre tu nevera. Si eres como la inmensa mayoría de los hogares españoles, ahí dentro hay algo de Danone. Un yogur, un Actimel, una natilla, lo que sea. Danone está en más neveras españolas que casi cualquier otra marca de alimentación y Danone recibió la multa más alta de todo el cártel de la leche, más de 23 millones de euros, la primera de la lista de sancionadas por la CNMC. Y aquí es donde mucha gente se pierde, así que vamos a aclararlo. Danone apenas vende leche líquida en el supermercado. Entonces, ¿qué pinta en un cártel de la leche? Pues todo, porque el cártel no iba de venderte la leche cara a ti, [música] iba de comprársela barata al ganadero. Danone necesita cantidades enormes de leche cruda española para fabricar sus yogures y postres. Y según la resolución de la CNMC, participó en ese intercambio de información sobre precios de compra, volúmenes y excedentes y en el reparto de ganaderos que anuló la competencia en el mercado de aprovisionamiento durante años. La marca que lleva un siglo vendiéndose como sinónimo de salud, la de las familias sonrientes desayunando, la que patrocina la vida sana, encabezando la lista de multas del mayor escándalo de competencia del sector lácteo español. Ese contraste es exactamente el motivo por el que existe este canal.
Y ojo a la batalla judicial, porque explica por qué este tema sigue vivo hoy y no es historia antigua. La primera sanción llegó en 2015. Las empresas recurrieron y en 2018 la Audiencia Nacional anuló las multas por un defecto de forma, un tecnicismo. Muchos pensaron que ahí se acababa todo, pero la CNMC rehizo el expediente y en 2019 volvió a sancionar. Esta vez con más de 80 m000ones en total. Las empresas volvieron a recurrir, claro. Y una a una las resoluciones han ido quedando firmes en los tribunales hasta llegar a esa sentencia del Supremo de junio de 2026 que cerró definitivamente la vía [música] Alactalis. La consecuencia práctica que más de 7,800 ganaderos, sobre todo de Galicia, Castilla y León, Cataluña, Asturias y Cantabria, tienen ahora el camino despejado para reclamar a estas empresas los daños de aquellos 13 años. Las estimaciones de sus abogados superan los 100 millones de euros, 11 años de pelea judicial para poder decir con una sentencia en la mano lo que los ganaderos llevaban denunciando desde el principio. Cada vez que alguien te diga que estas cosas son conspiraciones de internet, recuérdale que esta tiene número de expediente, resolución de la CNMC y sentencia firme del Tribunal Supremo. Y ya que estamos, un consejo de propina que no necesita ningún estudio, solo tus ojos. La próxima vez que compres algo de Danone o de cualquier otra marca láctea para tus hijos, gira el envase y mira la línea de azúcares. Muchos de los productos lácteos infantiles más famosos del pasillo llevan azúcar añadido en cantidades que te sorprenderían para algo que se vende como merienda saludable. No hace falta que te lo diga yo. Está impreso en el envase, solo hay que leerlo. Danone fabrica productos seguros y algunos francamente buenos, como los yogures naturales sin azucarar. No se trata de quemar la marca en la plaza del pueblo. Se trata de que sepas quién es quién cuando pasas por caja. Y ahora ya lo sabes.
Y antes de pasar a las buenas noticias, una reflexión que me parece obligatoria después de repasar todas estas multas juntas. [música] 80 millones de euros suena a barbaridad y lo es para ti y para mí, pero repártelo entre varias multinacionales que facturan miles de millones al año. Divídelo entre los 13 años que duró la conducta y la cuenta cambia de color. Para algunas de estas empresas, una sanción así puede acabar pareciendo un peaje, un coste más de hacer negocio. Por eso, la parte verdaderamente importante de la sentencia del Supremo no es la multa en sí. Son las reclamaciones de daños que ahora vienen detrás, esas que podrían superar los 100 millones, porque ahí el dinero no va al Estado, va directamente a los ganaderos a los que se les pagó de menos. Ese es el tipo de consecuencia que sí duele en un consejo de administración y el tipo de noticia que curiosamente apenas verás en horario de máxima audiencia, quizá porque estas marcas están entre los mayores anunciantes del país. Eso ya lo dejo a tu criterio.
Y como lo prometido es deuda, vamos con la otra cara de la moneda, porque este vídeo no va de dejar de tomar leche. La leche es un alimento estupendo, uno de los más completos que existen, con proteínas de altísima calidad, calcio en torno a 124, mg por cada 100 ml y un paquete de vitaminas difícil de igualar por su precio. Y el propio análisis de la Oku confirma que la calidad media en España [música] es alta, que 11 de las 37 marcas analizadas alcanzan la categoría de muy buena calidad y que no se detectó ni un solo fraude. Va de elegir mejor, así que aquí tienes las cuatro que salieron ganando. La primera y campeón absoluta del estudio, El Buen Pastor, una marca cántabra que mucha gente ni conoce y que sacó 79 puntos sobre 100. La mejor materia prima, el mejor resultado en Cata, un procesado cuidadoso, alrededor de uno 25 € en litro. Más cara que una marca blanca, más barata que algunas de las famosas que han salido hoy y mejor que todas ellas. La segunda, Clesa, la gallega 75 puntos, muy buena calidad y atención a un precio de en torno a 108 € en litro. Probablemente la mejor compra global del mercado si la encuentras en tu zona. La tercera, Larsa Pastoreo, también gallega con 73 puntos. Leche de vacas de pastoreo, buen perfil nutricional y origen bien identificado. Y la cuarta te va a gustar porque demuestra que no hace falta hipotecarse. La leche entera acendado de Mercadona sacó 71 puntos. Por encima de central, lechera asturiana, por encima de Pascual en relación calidad precio, por encima de casi todo, costando alrededor de 91 céntimos el litro. Y muy cerquita quedaron la de Al Campo con 71 también, y la de Carrefur con 70. [música] Las marcas blancas de las grandes cadenas que tanta mala fama arrastran dieron mejor resultado en laboratorio que varias marcas de renombre que cuestan el doble. Que cada uno saque sus conclusiones.
Y ahora el truco que te prometí en el primer minuto, el de los 10 segundos y una sola línea. Apunta, porque esto vale para toda la vida. Cuando cojas un brick, ignora la parte delantera entera. La delantera es publicidad. Dale la vuelta y busca la denominación legal del producto, que es una línea de letra pequeña que la ley obliga a poner. Si pone leche entera UHT, leche semidesnatada UHT o leche desnatada UHT, tienes leche de verdad. Si pone preparado lácteo o bebida láctea, no estás comprando leche. Por mucho que el envase sea blanco, tenga una vaca y esté colocado en la misma balda, [música] esa línea no puede mentir. El resto del envase, digamos que puede decorar la verdad. Y ya que tienes el brick girado, tres comprobaciones extra de regalo. Una, la lista de ingredientes de una leche debe decir leche. Y como mucho, vitaminas y minerales añadidos. Cualquier otra cosa, aceites, fibras, azúcares, sueros. Ya te dice qué tipo de producto tienes en la mano. Dos, en una entera. Mira que la grasa esté claramente en el tres, 5% o por encima, y la proteína en torno al tres o más. Las que van raspando el mínimo legal, ya sabes a qué liga juegan. Y tres, el precio absurdo es una señal, no un chollo. En 2023 el ganadero cobraba de media unos 52 céntimos por litro. Si ves una leche a un precio que apenas supera eso después de envasarla, transportarla y ponerla en el lineal con margen para todos, alguien está perdiendo en esa ecuación y suele ser el ganadero, la calidad o los dos.
Dos pistas más para nota, ya que estás con el brick en la mano. El origen. La leche que se produce y comercializa en España está obligada a indicar que su origen [música] es España. Y eso vale también para los lácteos con más de la mitad de leche en su composición. Pero algunas marcas van más allá y te dicen la zona concreta donde se ordeñaron las vacas, Cantabria, Galicia, Asturias. Esa transparencia voluntaria suele ser buena señal porque quien está orgulloso de su origen lo enseña y quien no lo esconde detrás de un genérico. Y los sellos de bienestar animal certificados por entidades externas también suman porque implican auditorías reales en las granjas. No solo una vaca sonriente dibujada por el departamento de marketing. Y un último apunte para los más exigentes. Si en tu súper hay leche fresca pasteurizada, la de la nevera, la que caduca en pocos días, pruébala. Al recibir un tratamiento térmico mucho [música] más suave que el UHT, conserva mejor el sabor y las propiedades originales de la leche. Es la más parecida a la leche recién ordeñada que vas a encontrar legalmente en un lineal.
Resumiendo lo de hoy, Celta, farolillo rojo del análisis independiente. Eliges de IFA, la única que se pasó con el tratamiento térmico. Central Lechera Asturiana. Imagen de prado y multa de casi 22 millones a su fabricante con una leche entera que roza el mínimo de grasa. Nestle, sancionada en el cártel y maestra en vender azúcar con nombre de leche. Puleva, francesa desde 2010, con multa firme confirmada por el supremo y un catálogo lleno de bebidas que legalmente no son leche. Pascual valores por bandera y 8,illones y medio de multa en la mochila. Y Danone, la reina de Tunevera, con la sanción más alta de todo el expediente. Enfrente, el buen pastor, Cllesa, Larsa, pastoreo y hacendado, demostrando que la buena leche existe y no siempre es la que más grita en televisión. Y una última idea antes de despedirme. Nada de lo que has visto hoy debería quitarte las ganas de tomar leche. Debería quitarte las ganas de comprar con el piloto automático puesto. Porque cada vez que eliges un brick en lugar de otro, estás votando. Estás premiando a la marca pequeña de Cantabria que trata bien su leche o financiando la campaña de publicidad de una multinacional con expediente. La industria cuenta con que no leas etiquetas, con que no conozcas las sanciones y con que compres por costumbre. Y contra eso, un consumidor informado es lo más parecido a un problema que tienen. [música]
Ahora te toca a ti. ¿Te ha sorprendido alguna de estas marcas? ¿Vas a cambiar la leche que compras o crees que estoy siendo demasiado duro con alguna? Baja a los comentarios y defiende tu brick, que este canal se alimenta de debate con datos. Y si quieres que analicemos así el aceite, el pan de molde, el jamón o cualquier producto de tu cesta, dilo también ahí abajo. Suscríbete si aún no lo has hecho, porque cada semana levantamos una etiqueta más y contamos lo que hay detrás. Nos vemos en el próximo análisis y ya sabes, la verdad casi nunca está en la parte delantera del envase, está detrás de la etiqueta.