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Om shanti. Bienvenidos y bienvenidas a esta meditación en la que hoy vamos a hablar sobre vitaminas del alma. H, es decir, estamos muy preocupados por las vitaminas del cuerpo, estamos muy preocupados por por la alimentación para el cuerpo y es importante, pero muy poca gente se preocupa por la alimentación del alma y el alma también necesita vitaminas.
Necesita vitamina A. ¿Cuál es la vitamina A? El amor, el alma se alimenta de de vibraciones, necesita la vitamina B, que es la bondad y el bienestar. Necesita la vitamina C, que es la calma. necesita la vitamina D, que es el desapego, y necesita la vitamina E, que es el entusiasmo. Entonces, si ponemos atención a que tengamos estas vitaminas preparadas todos los días, el alma, el espíritu estará despierto, estará vivo, estará atento, estará motivado.
Y lo que observo yo últimamente es que hay mucha desmotivación en la gente. Desmotivación a veces no se nota así directamente, pero se observa cuando hablas un poquito más con las personas, ¿no? Aparentemente somos todos muy como muy sabemos disimular muy bien, ¿eh? Pero cuando empiezas a hablar un poquito más o empiezas a comentar alguna cosa o preguntar algo, ahí empiezas a darte cuenta que hay mucha gente que no le encuentra sentido a la vida hoy en día y tiene toda la razón porque tal como están las cosas, el las todo lo que la sociedad, ¿no? Los trabajos, los alquileres, las casas, dices, "Bueno, pero qué mundo este, ¿no? Todo es difícil, todo es complicado, todo es burocrático, todo en todo hay pegas, ¿no? Parece que todo es difícil.
Entonces, si no tienes una conexión un poco más interna, si no tienes esas vitaminas del alma que son sutiles, evidentemente pierdes como el rumbo, ¿no? Y no tiene mucho sentido lo que estamos haciendo aquí. Y por muchas vitaminas normales que tomes para el cuerpo, esas vitaminas te dan energía física, pero no te dan la energía espiritual que necesitamos. Y hoy en día viendo tantas cosas que están ocurriendo y bueno y las que van a ocurrir. Tenemos que tomar muchas vitaminas del alma, muchas, muchas.
Porque si no, ¿qué pasa? Si no tenemos vitaminas en el cuerpo, el cuerpo empieza a reaccionar negativamente, ¿verdad? O sea, le falta algo, empieza a estar sentirse cansado o enseguida los virus te atacan. Pues es lo mismo con el alma. Si el alma no tiene el amor, no tiene esa bondad, esa calma, ese entusiasmo, ¿no? Esas vitaminas poderosas, los virus le empiezan a atacar. ¿Y cuáles son los virus? las quejas, eh, el rencor, la ira, el el odio. El otro día una persona me decía, "Es que le odio, es que le odio, ya sé que me hace daño y no sé qué y no tendría que hacerlo, pero es que le odio, le odio." Claro, estás tan enganchado en en una historia y si no has tomado suficientes vitaminas, el virus te ataca. Entonces, en lugar de poder dar amor, compasión y perdón, lo sabe teóricamente, pero en la práctica no puede. Es como si, no sé, no nos viene un pequeño resfriado y sabemos que bueno, que se va a ir, que tomando alguna cosita y ya está. Pero si no hemos tomado vitaminas y y alimentos saludables durante mucho tiempo, igual nos quedamos una semana medio muertos, ¿no? Porque el cuerpo no tiene la fuerza para luchar contra esos pequeños virus.
Entonces, hoy en día hay es muy importante que que tomemos mucha vitamina de la paz, del amor, de la calma, del entusiasmo, del bienestar, de la tranquilidad, porque llega un momento que si si hay reacciones fuera, si yo reacciono igual, no hay no hay ninguna diferencia entre el que reacciona y yo reaccionando. La diferencia es cuando yo empiezo a aprender a estar en paz y en lugar de reaccionar devuelvo paz. Ahí está el verdadero trabajo. Y tal como están las cosas, se necesita mucha, mucha vitamina de la paz, vitamina del amor para poder contrarrestar muchas cosas que estamos viendo, cosas que vamos a ver y cosas que están pasando, ¿no?
Entonces, la meditación me permite ir hacia dentro, conectar con mi ser interior, con el alma y empezar a sentir las cualidades originales que todos tenemos. Hoy me decía una persona, si es verdad, si es que cuando dejas de estar corriendo todo el día, pensando todo el día en hacer cosas, en producir, en conseguir, si te sientes en paz. Pues si es eso, si es que la paz está siempre contigo, solo que nosotros la distorsionamos y nos ponemos a hacer tantas cosas y y entramos en esta dinámica que hoy me decía que las personas que trabajan con startups les preguntan, ¿cuál es vuestro estilo de trabajo? Y ahora está de moda decir 9* 6 9 9 9 por 6. Es decir, de las 9 de la mañana a las 9 de la noche 6 días a la semana. 12 horas 6 días a la semana. Claro, eso es inhumano. O sea, trabajas así y sí consigues un proyecto y consigues dinero y consigues tal, pero a costa de qué. Entonces, estamos viendo como hay esta dinámica de todo rápido, todo tiene que ser con prisa, todo con presión. ¿Y para qué? para conseguir cosas externas, un éxito que se llama éxito, pero que es externo. Hemos conseguido el proyecto, hemos conseguido la información, hemos conseguido llegar a donde queríamos. ¿Y tú dónde estás? Yo ya no estoy.
Entonces es importante entender los momentos y entender también lo que tenemos que hacer. Y la meditación es la manera de cultivar esas vitaminas del alma. Hm. En la acción, en la marcha es muy difícil porque la acción nos nos absorbe. Pero cuando entramos un poco en el silencio, cuando calmamos la mente, cuando conectamos con nuestro ser, dejamos que esas cualidades, esas vitaminas, aquí es al revés, en lugar de tomarlas salen de dentro, ¿no? Entonces emerjan y empezamos a experimentar paz, amor, tranquilidad, bienestar, alegría y esa experiencia se acumula. Eso es lo interesante. O sea, la paz no la tengo que tomar de fuera. Si dejo que mi mente esté tranquila y yo esté tranquilo y que emerja la energía de paz, no solo emerge sino se acumula. Al activarse es como si me envolviera en esa paz y esa paz me protege.
Entonces, es muy importante que que practiquemos conscientemente el llenarnos de paz, de compasión, de amor, porque hay que compensar toda esta energía que estamos viviendo actualmente. Y es interesante porque hay mucha gente que quiere meditar porque todas en todas partes uno se da cuenta de que hay que parar, ¿no? Pero la misma dinámica de hacer tantas cosas y tan rápido, esa misma dinámica impide que la gente medite. Y aunque quieras meditar, te has ido tan lejos de ti mismo que estar sentado en silencio, ¿y qué hago? Y qué pérdida de tiempo y y qué está pasando y esto no es esto no es para mí y lo dejan. Entonces, claro, hay que poner atención a que no me desconecte tanto de mí, de mí, de mí, de mí, de mí, de mí, envolviéndome en cosas externas. que luego, aunque me dé cuenta, me cueste volver a conectar conmigo porque me he alejado demasiado. H por eso es importante cada día conectar, conectar con tu ser, conectar con el alma, estar ahí un rato, porque durante el día nos desconectamos, es normal, pero cada día nos volvemos a conectar hasta que llegue un día si practicamos y practicamos que podemos estar más conectados incluso durante el día y entonces ya es cuando podemos influir a los demás.
Pero es muy importante también entender que la meditación no es vaciar la mente y en la mayor parte de los casos, en muchos lugares se enseña a vaciar la mente. ¿Y qué ocurre con eso? Que hay una lucha interior. Porque uno dice, "Yo no puedo, yo no puedo." Pues esto no es para mí. Lo estoy haciendo mal, lo estoy haciendo mal. Vienen muchos pensamientos. En realidad, el concepto que aquí tenemos es llenar la mente. Claros, en lugar de vaciar la mente, llenar la mente. Pero, ¿len qué? De pensamientos constructivos, de pensamientos elevados, de pensamientos positivos, pocos, lentos y de alto nivel, de alta vibración. Entonces, la mente está satisfecha, está llena, tiene algo, tiene unas buenas vitaminas que consumir, entonces se siente muy bien. Pero si no le damos ese alimento y simplemente le decimos que quiero que te vacíes, lo que hace es llenarse de más basura. Fijaros, cuando uno tiene tiempo libre y no está pensando en nada, piensa en muchas cosas que no le gusta pensar. Es decir, si tú no provocas el pensar en algo que tú decides y tú eliges, tu mente te va a llevar cosas y generalmente te lleva las cosas que menos te gustan. Las noticias que has visto que te han dado miedo, la historia que te contó el otro que te dijo no sé qué, el comentario que hizo aquel no sé cuántos, el pasado cuando te pasó aquello. La mente siempre necesita estar activa buscando información.
Entonces, la meditación rajayoga es llenar la mente, no dejarla que se vaya con otras ideas y otras cosas, sino llenarla con pensamientos que la calmen, que la relajen, que la fortalezcan, que la eduquen. Por eso que es una meditación activa internamente. No es de muchos pensamientos, no es darle muchas vueltas, es estar ahí y eso calma la mente y llega un momento que parece que está vacía, no está vacía, está llena, está llena de una experiencia que es distinto. Entonces, el intentar esté vacía es una lucha que hace que mucha gente deje de meditar. Se sienta vacía no, no respiro, respiro. Y no hay manera, no hay manera. La mente te bombardea por un lado o por el otro. Y no, es decir, quieta, vamos a vamos a vamos a poner las cosas en su sitio. Te voy a dar alimento, pero el que yo quiera. Y ella dice, "Es muy obvend." Sí, sí, vale, pues venga, dame alimento, el que tú quieras. Así que ese es el trabajo, llenar la mente para que esté en paz y no vaciar la mente para que esté llena de todo aquello que no queremos y estemos luchando. Meditar tiene que ser un acto de tranquilidad, de bienestar, de relajación y no de lucha.
Entonces, si notas que estás luchando, no luches. No digas, "Esto no quiero, esto no quiero." Pon un pensamiento constructivo. Me siento en paz. Sí, pero me siento en paz. Es que te vale, estoy en paz. Es que hoy ha pasado, ¿qué? Paz. Ay, qué bien, qué bien la mente. Por fin alguien que que me entrena. Entonces, tienes que decirle cositas a la mente, tienes que hablarle a tu propia mente. La mente es una facultad que tenemos todos, la capacidad de pensar. No, no soy yo la mente. Es una facultad que tenemos muy maravillosa, que la necesitamos utilizar para hacer muchas cosas y para pensar en muchas cosas. Entonces, yo la puedo, o sea, yo, el alma, yo soy quien domina la mente, no la mente a mí. Entonces, cuando empiezo a cambiar esta idea, me doy cuenta que yo tengo la capacidad de decirle lo que quiero que piense mi mente, cambia todo. Pero mucha gente cree que la mente va sola. Yo no sé por qué pienso esto. No sé, serás tú que me has puesto esos pensamientos. No, tú estás dejándote influir y aceptando esos pensamientos, pero tienes que darte cuenta que tú puedes decirle a la mente, "No, esto no lo quiero y quiero poner esto." Pero no es una lucha, es simplemente una educación.
Con un niño pequeño coge algo que se pueda hacer daño y no le pegas un bofetón y un puñetazo y dices que no, ¿qué haces? Eh, eso no, no. Mira, esto no, que te va a hacer daño. Mira, mira, coge esto. Ay, mira qué bonito. Y le engañas un poquito, ¿no? Y si tenía un cuchillo en la mano muy afilado que se podía cortar, no le vas a pegar, no le tratas bien, no te pones a luchar con él. No, ya saca el cuchillo. ¿Y el niño qué pasa? No, le hablas bien, con cuidadito. A ver, a ver, suelta, suelta, suelta esto que esto no es bueno para ti. Pum. Y le das algo y el niño, ay, ay, ya está. Y le vas educando y le vas diciendo, "Eso no lo toques la próxima vez." Y entonces el niño va aprendiendo. Mm. Y vamos así descubriendo cosas. La mente es igual que un niño. Hay que educarla, hay que enseñarla con amor, no luchando, no pegándole, no gritándole, no enfadándote, no. Si es tuya, es un trabajador tuyo. Entonces, utilízala bien y verás que cuando la utilizas bien y la entrenas bien como un niño bien educado, pues es una maravilla. Estás bien con él, está tranquilo, te ayuda a hacer cosas, pues estudia. juega, pero no tienes que estar luchando todo el día con él. Pero un niño mal educado, ¿qué pasa? Estoy harto ya. Es que no puedo con él. Está todo el día igual.
Así que vamos a meditar. Uy, tengo un poco de tos. Vamos a meditar y vamos a trabajar este aspecto de tomar vitaminas para el alma. ¿Vale? Muy bien. Buscamos una postura adecuada, respiramos profundamente y nos posicionamos internamente en actitud de observación interior. Observa tu mundo interior. Observa cómo te sientes en este momento y observa el impacto de las reflexiones que hemos tenido en este en estos minutos. ¿Qué sientes internamente? ¿Qué han despertado en ti estas reflexiones? Y dedícate unos momentos a simplemente observar tu respiración, lo que te permite tomar conciencia del momento presente. Es un protocolo inicial que te ayuda a entrar suavemente y lentamente en tu mundo interior. Así que observa tu respiración, mantén tu atención enfocada en tu interior y desconecta poco a poco de todo lo que ha pasado fuera, de todas las actividades del día, de todo lo que te queda por hacer. Suéltalo por unos minutos. Dile a tu mente que ahora no quiero pensar en nada de todo eso. Pensaremos luego. No luches. Háblale. Luego trataremos ese tema. Luego pensaremos en eso pendiente, no ahora. Ahora quiero que estés aquí presente, observando la respiración, tomando conciencia de este momento tal y como es. Mantente ahí practicando. Y deja que cada respiración te vaya acompañando suavemente y lentamente hacia un espacio interior de calma y quietud. Disfruta de la respiración consciente. Disfruta de estar presente. Disfruta de aprender a desconectar de todo lo que ha pasado durante el día. Aprende a disfrutar de estar en paz, de liberarte de todo ese ruido que solemos llevar encima durante todo el día. Despréndete de ese ruido, ese ruido mental, lo que tengo que hacer, lo que no tengo que hacer, lo que me dijeron, lo que no me dijeron, lo que hice, lo que no hice, lo que debería, debería o debería. Suéltalo todo y observa tu respiración y coloca un pensamiento muy sencillo. Me siento en paz en este momento. No dejes que venga ningún otro pensamiento. Repite en tu mente, "Me siento en paz en este momento. En este momento elijo la paz. Elijo la paz es un acto consciente y mantén en tu mente esos pensamientos. Ahora, en este momento, siento en paz. Concéntrate en este pensamiento. Practica. Sigue ahí. Sigue manteniendo la mente concentrada en tu respiración y en un pensamiento. Me siento en paz. Mi mundo está en paz. La mente querrá irse a otro lugar. Es normal, no te preocupes. Simplemente amablemente dile, "Ahora no quiero que estés aquí presente. Mi mundo está en paz. Inspira paz, exhala silencio. Inspira paz. Exhala. Silencio. Meditar es estar presente, tomar conciencia del momento presente. y crear pensamientos positivos en el momento presente. Mi mundo está en paz. Mi mundo está en silencio. Paz en la mente, paz en el corazón. Meditar es llenar la mente con pensamientos positivos, pensamientos de paz. Meditar no es vaciar la mente, no es anular la mente, es educarla. Enséñale con amor. Ahora quiero que pienses en la paz. Mi mundo está en paz. Crea este pensamiento en tu mente. Y sigue profundizando en tu mundo interior, explorando las profundidades de tu ser. y descubriendo los tesoros que hay dentro de ti. Tesoros que son como vitaminas para el alma. Tesoros que fortalecen el alma, que le devuelven su conciencia y te liberan de los ruidos, de la negatividad. La paz es uno de esos tesoros. Me siento en paz. conecta con esa energía interior y cuando dices, "Me siento en paz", estás invocando esa energía de paz que está dentro de ti. Es presente, es una afirmación, es una realidad que hay dentro de ti. Me siento en paz. Mi mundo está en paz. Conecta ahora con la energía del amor. El corazón está lleno de la energía del amor, un amor universal, un amor altruista. Un amor espiritual es una energía de aceptación, es una energía de agradecimiento, es una energía de perdón y de compasión. Esa energía está dentro de ti. Siente la energía del amor despertándose en tu interior. Siente como tu corazón Se amplía, se engrandece, se llena de energía. Siente como tu corazón acepta. Acepta todos los demás tal y como son. Acepta la vida tal y como es. Aceptar no es estar de acuerdo, sino aceptar es estar en paz con lo que hay y desde ahí elegir tu respuesta. La lucha contra la realidad no ayuda, empeora las cosas. genera ese amor universal hacia la vida, hacia el mundo, hacia los demás. Esa es la vitamina del amor. Conecta también con la energía, con la vitamina D, la del desapego. Desapégate de tu historia. Desapégate del personaje que representas. Desapégate de tu propio cuerpo. que eres un ser consciente, que eres pura conciencia, algo más que la materia de tu cuerpo, algo más que el personaje que representas, algo más que la historia en la que estás viviendo. Suelta. Desapego es soltar, no es rechazo. Es soltar, es aflojar. Suelta, suelta. Suelta todo aquello que no necesitas en este momento. Y ahora conecta con otra energía fundamental, la vitamina E, el entusiasmo. Entusiasmo viene del griego en Zeus. Estar conectado con Zeus, con Dios. Cuando estás en esa conexión con Dios, se activa la energía en tu interior y una nueva vitalidad. Hay motivación, hay ilusión por la vida. Conecta, eleva tu conciencia y conecta con el ser de luz. Con una conciencia superior, siente una luz amorosa, una luz compasiva, un océano de paz, enviándote luz, enviándote amor, enviándote paz. Sumérgete en esa energía, te llenará de ese enceos. en Dios. Entusiasmo. Es una energía suave que se despierta. en tu interior, una energía que te anima, te hace sonreír, que te hace sentir la vida como algo precioso, preciado, hermoso, amado, como un regalo. El entusiasmo te abre al aprendizaje, la curiosidad, te saca de la apatía y del aburrimiento. Conecta con la luz, conecta con Dios. Llénate de enceos, entusiasmo, entusiasmo. Sigue despertando esas vitaminas interiores, esas vitaminas para el alma. Sigue alimentando tu alma. Al conectar con la luz, también te llenas de poder, de fortaleza, de la capacidad de afrontar la vida de otra manera. Absorbe esa energía. Absorbe el el poder de la luz. Conscientemente llénate de fortaleza. Conscientemente llénate de ese por de poder espiritual. conscientemente activa dentro de ti esa energía poderosa. Toma conciencia de que tú, el alma, tu identidad espiritual, el alma se ha fortalecido con tomar estas vitaminas. Meditar es llenarte de energía, no es vaciarte, es activar dentro de ti tus tesoros y es absorber de esa fuente eterna de luz, de ese océano de paz, ese océano de amor, absorber su energía y llenarte. No te vacíes. Llénate. Llénate de estos tesoros y automáticamente te vaciarás de lo que no necesitas más. No se trata de luchar, se trata de llenar, de completar aquello que te falta. Y ahora enfoca tu atención en el centro de la frente y visualiza esa hermosa luz que eres tú, el alma. Tú estás ahí brillando ese espacio detrás de tus ojos, a la altura de la frente, dentro de tu cabeza. Estás tú el alma. Siéntelo. Tú eres el que da vida a este cuerpo. Tú eres el que educa a la mente. Tú eres el creador de tus propios pensamientos. Toma conciencia de tu identidad espiritual. un alma, un ser de luz, un ser consciente, un ser de paz, un alma. Y en este silencio interior vas descubriendo la belleza de tu mundo interno, la grandeza de lo que hay dentro de ti y te das cuenta que estás siempre accesible. Esos tesoros están siempre dentro. esperándote a que pongas tu atención en ellos, los despiertes a que los actives. Cuando se activan y se despiertan, no se gastan, se acumulan, se multiplican, se convierten en parte de ti. Sigue llenándote de esas vitaminas para el alma, no solo para ti, sino para el mundo también. Meditar no es para uno mismo. Cuando meditas creas vibraciones de paz, de amor que se irradian hacia el mundo. El mundo necesita esta energía. Toma conciencia. Conviértete en un instrumento para la paz en el mundo. En silencio, con tu mente puedes hacer maravillas. Conscientemente ahora siente como tu luz interior se irradia hacia el mundo. Y como llegas a esos lugares donde hay tanto sufrimiento, derramas la luz del amor, la luz de la paz, la luz de la esperanza. conscientemente practica. Y con estos pensamientos, prepárate para regresar, habiéndote llenado de estos tesoros, de estas vitaminas, respira profundamente, mueve un poquito todo tu cuerpo y regresa.
Muy bien. Pues cada día, así como los médicos nos recomiendan que pongamos atención a las vitaminas y y al alimento que hay que tomar cada día, pues este es el alimento para el alma. en cada día encontrar un ratito para activar, para pensar, para llenarte de paz, de amor, de poder, de energía y así estar más sanos, sobre todo espiritualmente. Muy bien. Pues seguimos todos avanzando en este maravilloso camino influyendo también en el mundo juntos. Omante.