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Amén. ¿Cuántos le reciben, hermano? Gloria a Dios. Pueden tomar asiento un momento, amados. Gloria al Señor.
Damos gracias a Dios por darnos la bendición y el privilegio de poder disfrutar de este ambiente espiritual y muy hermoso que refresca y renueva nuestras vidas. Y es lo que realmente le da sentido a esta actividad, la presencia de Dios. Amén.
Así que saludamos primeramente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén. Gloria a Dios. Y damos gloria y honra de vida a su nombre. Amén. A todas nuestras autoridades aquí en Italia, lideradas por el supervisor reverendo Galo Fiori. Amén. Dios le bendiga y muy agradecido, muy contento eh de poder estar aquí y muy agradecido con todos los hermanos que nos han atendido eh de una manera muy calurosa y especial. Que Dios les bendiga. Dios bendiga a toda la junta de oficiales en Italia, todo el cuerpo de presbíteros, de pastores, las iglesias que están aquí representadas. Que Dios les bendiga poderosamente.
Eh, estas actividades traen esa unidad y en la unidad está la fuerza. Amén. Y cada pastor y hermano que pasa, pues normalmente testifica de las grandezas de Dios, pero no podemos testificar de las grandezas de Dios si antes no testificamos lo que nos llevó a esa gloria de Dios, que son circunstancias adversas en las cuales nos vemos superados por nuestras capacidades y nuestra fuerza, pero ahí donde Dios se glorifica. Amén.
Entonces, eso eh de alguna manera nos hace entender que todos estamos ahí en la lucha, en la pelea, pero que hay un Dios poderoso que no se ha olvidado de nosotros, que no se ha olvidado de su pueblo y que su brazo, hermano, no se ha cortado para salvar. Gloria a Dios.
Estoy, bueno, si cabe, doblemente feliz primero por estar aquí y compartir con todos ustedes. Amén. A quienes tiendo a todo el cuerpo ministerial, mi más sincero respeto. Gloria a Dios y nuestra más alta estima. Gloria al Señor. Y yo sé que el venir aquí para usted pues tuvo que hacer un esfuerzo. Amén. No, no nos sobra el dinero a nadie, ni nos sobra el tiempo. Todo esto es un esfuerzo, pero eh la Biblia dice que vuestra obra y vuestra labor no es en vano. Que Dios no es injusto para olvidar. Gloria a Dios. Cristo vive y el esfuerzo es lo que lleva al crecimiento, hermano. Crecimiento.
Y bueno, segundamente feliz porque tengo a mi amada esposa aquí. Amén. Y yo no quiero irme sin que ella le dé una palabra de saludo. Gloria a Dios. Así que voy a invitarle que pase. Gloria a Dios.
Que Dios les bendiga, amado pueblo del Señor. Saludamos con mucho respeto al supervisor Reverendo Galofiori. Que Dios le bendiga. Su amada esposa, que Dios le bendiga. A la pastora Sandra que ha estado preocupada por cada detalle antes de llegar. Que Dios la bendiga. Y bueno, a cada hermano, a cada pastor, los pastores que nos recibieron con tanto amor en el aeropuerto, que Dios les bendiga. Dios bendiga al pueblo del Señor, a los obreros aquí en Italia. Gloria al Señor. Dios les bendiga de una manera especial. Gloria al Señor.
Y saludar de una manera especial a las familias, a las familias que se han esforzado por estar aquí en esta hermosa fiesta que lleva ese lema hermoso, ¿verdad? Unidos somos más fuertes, eh, así como la hormiguita solita no puede hacer nada, pero cuando se unen muchas, eso hacen lo que sea. Así que les animamos, amadas familias, a que luchen por ese hogar que Dios les ha dado, perseveren. Estamos en estos últimos tiempos, ¿verdad? Y viene esa avalancha contra la familia. Y como hombres, mujeres de Dios, que Dios ha entregado familias, no tenemos, no es tiempo de gritar, de correr, es tiempo de ir al altar, de orar, de llorar, de pelear por esa familia que Dios le ha entregado. No se dé por vencido, no diga, "Bueno, hasta aquí llegó, ya no hay nada más que hacer." Dios siempre tendrá algo que hacer. Mientras haya un hombre y una mujer de Dios que se ponga ahí en la brecha, que diga, "Yo pago el precio por mi familia", algo Dios va a hacer. Yo sé que aquí hay muchas familias. Quizás usted vino con luchas, con adversidades, quizás vino diciendo, "Se acabó, ya no hay nada que hacer." Pero la última palabra la tiene Dios. La última palabra siempre la tendrá ese Dios al que usted y yo servimos. Así que no se rinda, no se deje atemorizar. Vienen, ¿verdad? Tantas ideologías, tantas cosas, pero nuestra familia le pertenece a Dios. Así como le decimos a nuestros hijos, usted ha nacido para servir a Dios. No hay otro motivo, no hay otra cosa. Dios nos entregó una familia es para que le sirva a Dios. Y eso usted tiene que declararlo, tiene que creerlo y no se dé nunca por vencido, hermano. Nuestros hijos son de Dios. Nuestro hogar es un hogar de Dios. Y si usted está aquí en esta hermosa obra de Dios, usted tiene esa cobertura, ¿verdad? Esa cobertura que podemos batallar contra esas ideologías. Gloria al Señor. Así que persevere, amado hermano, luche porque Cristo viene. ¿Cuántos lo creen? Amén. Gloria al Señor. Y nuestra familia se va con él. Gloria al Señor. Así como dice la palabra de Dios, "Yo y mi casa serviremos a Jehová." Si el esposo dice yo y mi casa está diciendo que él lo va a hacer primero, ¿verdad? Y si la esposa dice yo y mi casa, ella también lo va a hacer. Y ahí los dos unidos van a ver la gloria de Dios. Veremos la gloria de Dios en nuestros hogares si nos entregamos, si nos metemos, si dejamos que Dios haga lo que él tiene determinado. Gloria al Señor. Así que sin más, Dios les bendiga. Les amamos mucho, oramos por la obra del Señor aquí en Italia y sabemos que grandes cosas Dios tiene. Gloria al Señor. Gloria a Dios.
Dios es bueno, amados. Dios me regaló esta hermosa mujer eh regalos merecidos. Amén. Gloria a Dios. Y pero bueno, hubo que pagar un precio también, hay que decirlo. Siendo yo un muchacho de 19 años, que les cuento así por encimita. ¿Ustedes les gusta? Fui a una convención y orándole al Señor en esa convención le dije, "Señor, yo me quiero casar a los 24 años." Y en un culto predicando nuestro amado pastor reverendo Humberto Enao, mientras él predicaba y contaba su testimonio en esa convención, Dios me habló y me dijo, estaba yo sentado escuchando el mensaje, muy pendiente lo que él decía. Si tú quieres lo que yo tengo para tu vida, debes esperar 8 años. Y yo hice un Jonás ahí. Yo dije, "No, ocho, no, cuatro." Dije, "Señor, espero cuatro." Y el Señor me habló la segunda vez en menos de 3 minutos, pero ya con una voz amorosa, pero con fuerza. Usted sabe cómo es, con una con un poder. Me dijo lo mismo, pero yo entendí. ¿Lo tomas o lo dejas? Me lo dijo con énfasis. Si tú quieres lo que yo tengo para tu vida, debes esperar 8 años. Aleluya. Y a llorar de resignación, de desconsuelo, llorar. Muchacho, 19 años. Y hermano, 8 años después estaba eh en un altar en la presencia de Dios hace ya 18 añitos. Ya este año, 19 añitos. Gloria a Dios. Eh, un 11 de mayo, Dios nos dio el privilegio de unirnos y él ir cumpliendo los propósitos que nos había hablado a los dos. ¿Cuántos alaban al Señor? Porque Dios une a las familias y une a la juventud. Amén.
Tengo el privilegio de ser hijo de pastor, de haber nacido en esta obra literalmente. Mi padre aún es pastor en en España, Zaragoza. Un hombre con acaba de cumplir 76 años, pero con una fuerza impresionante. Si él estuvo en Panamá, él dice mi mamá, él no le duele nada, no le duelen las rodillas, no le duele la espalda, no va el médico. Cuando vino el dichoso Covid, él le dio COVID, pero el COVID no supo dónde se metió. Hermano, no era sintomático. Gloria a Dios. Y el martes de esta semana, con ayuda del Señor, el día martes, vamos a estar en esa ciudad porque Dios le ha entregado un local en propiedad para la obra. Gloria a Dios.
Entonces, ser hijo de pastor, yo sé lo que es ser hijo de pastor y ser hijo de pastor no es fácil. Hoy en día la cosa, los últimos años ha ha mejorado, lo tienen más fácil nuestros hijos. Pero en mi época, no estoy no estoy hablándole hace muchos años tampoco, estoy hablándole hace 30 años así. Gloria a Dios. No era fácil ser hijo de pastor, era muy duro, hermano. A mí no me gustaba ser hijo de pastor. Yo nunca decía que era hijo de pastor, porque ser hijo de pastor era ponerse en la diana para que todo el mundo le arremetiera. Gloria a Dios. Porque exigían que el hijo del pastor fuese un pastorcito más. Pero eso es incorrecto, no es bíblico. Gloria a Dios. Y nosotros debemos proteger a nuestros hijos y a su nombre. Gloria. Pero y bueno, muchas, mi padre siempre ha estado de un sitio a otro y ahí vamos nosotros ahí detrás de él al timbo y al tambo. Ellos entienden el llamado, pero los hijos no, a veces no entienden ese llamado. Pero yo le quiero decir a los hijos, los pastores que Dios usa todo eso para capacitarlos también, porque también están en el propósito de Dios. ¿Cuántos alaban al Señor? Y los pastores debemos hacerlo ellos parte del ministerio. Gloria sea Dios. Porque eso es bíblico, hermano. Hacerlos parte, no obligarlos, sino motivarlos. Y sobre todo el testimonio que ellos aprendan a amar a Dios, que aprendan a amar la obra donde han crecido, han nacido. Gloria a Dios. Y no que crezcan con traumas y con resentimientos a un líder, a un ministerio, a una obra. No tiene que crecer amando este lugar, porque estar aquí, hermano, es un privilegio. Búscame algo mejor o búscame algo parecido. Usted no lo va a encontrar. No somos perfectos, pero es un privilegio estar aquí. Amén. Y a su nombre adoramos Dios. Reitero el saludo de nuestro amado supervisor reverendo Carlos Medina a toda eh la obra del Señor, pastores, al supervisor, a la junta. Él ama Europa y ama la obra del Señor en Italia y en España también la amamos. Gloria a Dios. Y en la convención le esperamos por allá. Va a ser en otra ciudad, una ciudad preciosa llamada Oviedo. Así que ya le estaremos pasando la información al pastor para que él les pase. Así que están todos invitados cordialmente a esta fiesta magna. Cristo vive. Gloria al Señor.
Así que, amados, verdad, muy agradecidos. Sigan adelante peleando la buena batalla por encima de cualquier circunstancia, porque aquí nos ha establecido el Señor y él sabe lo que va a hacer con nosotros, Señor. Y la Biblia dice, "Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, pensamientos de bien y no de mal, para daros el fin que esperáis. Cristo vive. Amén.
Quiero invitarla a estar un momento de pie. Te adoramos, Dios. Gloria. Gloria. Alabado sea Jesús. Alabado sea el Señor. Génesis capítulo 35. Aleluya. Gloria a Dios. Alabado sea el Señor. Gloria. Gloria. Amén. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Génesis capítulo 35. Leo la palabra del Señor bajo la bendición que nos concede el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dice en el verso 7, "Y edificó allí un altar. Y llamó al lugar el Betel, porque allí le había aparecido Dios cuando huía de su hermano. Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel, debajo de una encina. La cual fue llamada Alombacut. Apareció otra vez Dios a Jacob cuando había vuelto de Padán Arán y le bendijo. Y le dijo Dios, "Tu nombre es Jacob." Más dice, "No se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre." Y llamó su nombre Israel. También le dijo Dios, "Yo soy el Dios omnipotente, crece y multiplícate. Una nación y conjuntos de naciones procederán de ti y reyes saldrán de tus lomos." Gloria a Dios. La tierra que he dado Abraham a Isaac, la daré a ti y a tu descendencia. Después de ti daré la tierra.
Vamos a orar. Padre, en el nombre de Jesús, mi Dios, te damos gracias por tu poder, tu misericordia, por tu Santo Espíritu, mi Señor, porque tú te estás paseando en este lugar, porque has reunido a tu pueblo y dice tu palabra que donde quiera que estén dos o tres en tu nombre, allí tú estarías en medio de ellos, mi Dios. Y aquí estamos reunidos y más de dos y de tres y en tu nombre y por la fe y por los méritos de tu palabra creemos que estás aquí. Y como tú eres el Señor y amo de este lugar y de nuestras vidas, imploramos que seas tú mismo hablando, tú mismo glorificándote, ministrando. Mi Dios, somos simple instrumentos y canales en tus manos. Espíritu de Dios, permita que tu palabra fluya, sea eficaz en cada corazón en el nombre de Jesús, para gloria y honra de tu nombre y bendición de las familias aquí representadas. Gracias, Padre eterno, en el nombre de Jesús, nuestro Señor. Amén y amén.
Pueden tomar asiento, amados. Gloria a Dios. Cristo vive para siempre.
Y bien, mis amados, con la ayuda del Señor quisiera hablarles sobre el tema lleva a tu familia al altar. Gloria al nombre del Señor. La mayor amenaza que se ha levantado contra la familia es aquello que el enemigo quiere distorsionar ese concepto de familia. Amén. Y a todos se le quiere llamar familia hoy en día. Y yo respeto que la gente haga lo que quiera. Si lo respeta a Dios, que le ha dado a al ser humano libre albedrío, no significa estar de acuerdo, significa respeto y un respeto genuino, porque los cristianos no nos burlamos ni atentamos contra ninguna persona que piense distinto a la palabra de Dios. Todo lo contrario, les amamos y oramos por ellos para que Dios se les revele. Gloria a Dios. Pero esa influencia que se ha levantado para nombrar familia a cualquier unión eh de tantas locuras que vemos hoy en día, hermano. Gloria a Dios. Se habla ya de poliamor. Amén. Donde una familia pues puede estar compuesta por varias personas y no no no estoy hablando de hijos, eso se está viendo por allá. Gloria a Dios. Dos hombres, una mujer, tres mujeres, cuatro hombres, es una familia, ya cosas así se está viendo y toda esa influencia porque la Biblia dice que el mal se soltará sobre la tierra y lo estamos viendo. Gloria a Dios. Viene a distorsionar, a confundir, amén, a aquellos que son más vulnerables como son nuestros hijos. Gloria a Dios. Y qué sucede? Que vivimos dentro de un sistema que nos empuja a dedicar muchas horas a lo que es el trabajo secular para poder sobrellevar una familia medianamente bien. Gloria a Dios. El sistema empuja a los padres a descuidar a sus hijos. Gloria a Dios. Amén. Porque necesitan trabajar, porque si no no llega, usted ve que se ve con el agua al cuello para poder atender los gastos y las necesidades, el pago de un piso, el pago de necesidades básicas del hogar, tantas cosas. Y entonces se ha se ha se ha roto aquel vínculo de unidad dentro del hogar y se dedican los padres hoy en día a trabajar y a echar muchas horas y otros que son más ambiciosos pues quieren trabajar más todavía porque quieren, entre comillas tener una mejor vida. Pero mejor vida llama a qué? a lo secular, a tener un mejor coche, una mejor casa, pero tiene un coche y no lo disfruta, tiene una casa y no la disfruta, tiene una cama y no la disfruta porque está dedicado a aquello que el sistema le está empujando. ¿Cuántos alaban al Señor? Al descuido entre esposos y al descuido de la relación de padres e hijos. ¿Cuántos alaban al Señor? Y a mí me parece triste que un niño de un mes ya entra una guardería. Ay, a mí eso. Yo digo, para qué tienes hijos. Eso no es bíblico. ¿Qué hace eso? El sistema. Y luego cuando el niño crece y el padre se hace mayor, pues se hace lo contrario. Luego el abuelo va a la guardería. Bueno, por lo menos eso pasa en España porque los padres están ocupado, están trabando y a ellos le enseñaron que primero es el trabajo y después la familia. Gloria a Dios. Entonces, eso lo hace el sistema. Es más, aquí en Europa a mí me impacta que muere un abuelo en invierno y a los 3 años se dan cuenta, ay, que lo encontraron momificado. Y cuando van a ver dónde están sus hijos viviendo en la misma ciudad y en 3 años nunca lo llamaron, nunca lo visitaron, nunca lo atendieron. ¿Qué hace eso? El sistema los empuja a romper la familia y se ha naturalizado lo que son las separaciones. Algo tan se ha normalizado que un hogar se rompa, se fracture, se vuelva pedazos, que los niños decidan, yo me voy con papá, yo me voy con mamá. Le han quitado aquello, la verdadera ecatonde espiritual, social, psíquica que sufren los niños porque no están preparados para aú soportar una división tan grande. Y entonces cuando crecen y entran a la adolescencia, ahí donde van a buscar su culturas a refugiarse, hippis, góticos, todo es un poco de sus culturas. Iban pandillas, toda esa juventud, corre a refugiarse porque ahí les ofrecen un supuesto amor, ideologías, entre otra cantidad de cosas. ¿Cuántos alaban al Señor? Aleluya.
Y cuando venimos aquí a Génesis 35, resulta que Jacob le estaba pasando algo parecido a estos tiempos, porque el mundo en realidad vive una vida cíclica, como en el tiempo de los jueces, se arrepentían, restauración, pecaban, juicio de Dios y así pasaron 400 años el pueblo de Dios. Pues así ha habido, ha sido el mundo desde que es el hombre sobre la tierra, una moda cíclica que se va repitiendo de tiempo en tiempos. Y estaba sucediendo algo parecido aquí en este pasaje, el capítulo 35 de Génesis, hasta que Dios dijo, "Bueno, aquí Jacob se está se ha desviado. Jacob tenía 20 años que Dios se le había aparecido. Gloria a Dios. 20 años atrás fue la última administración que él había tenido de parte de Dios. Y en esos 20 años, Jacob se había envuelto en el trabajo. Su su pensamiento era hacerse rico, hermano, y usó hasta el engaño y la usurpación para alcanzar riqueza y lo hizo. Y no era la forma en que Dios lo iba a bendecir. Se pasó engañando mundo, Raimundo y todo el mundo. Mire, yo si Jacob estuviera en esta época, yo lo hubiese saludado, pero negocios con él no quería hacer ninguno, porque te sacaba hasta el último céntimo y usted terminaba dándole las gracias. ¿Cuántos alaban al Señor? Era un experto en el negocio, pero con trampitas. Cristo vive para siempre. Amén. Y es lo que la gente cuando llega a estos países está buscando, es la forma de cómo ganar, de cómo de cómo hacer dinero. Hermano, y pierden a su vida espiritual, pierden su hogar, pierden sus hijos, pierden su gente que ha perdido su ministerio porque el sistema los ha envuelto, los ha entretenido, los ha involucrado y los ha sacado de la presencia de Dios y a su nombre.
Entonces, como Dios vio que 20 años este hombre no edificaba un altar, en 20 años le creció la familia, le crecieron los hijos. Y nuestros hijos no hacen lo que nosotros le decimos, hacen lo que nos ven hacer a nosotros. Punto. Entonces los hijos iban detrás agarrando las mismas artimañas de su padre. Son así. Es así. Es influencia. Gloria a Dios. Y dice, Dios dijo a Jacob, levántate y sube a Betel. Y no era que él estaba sentado acostado, le está hablando en términos espirituales y a su nombre. Yo quiero que tú vuelvas a Betel. Aleluya. Quiero que te olvides un momento de tu trabajo, de tus quehaceres, de tus proyectos personales, de tus deudas y de todos los asuntos que te has buscado, porque yo te he llamado es para que estés en Betel. Y Betel, usted sabe que es la casa de Dios y Dios lo quería. Él era en su casa. Dios le está marcando el orden de prioridades. Tu prioridad no puede ser tus animales, tus queceres, tus negocios y tus preocupaciones. Tu prioridad y nuestra prioridad debe ser permanecer en la casa de Dios. Y uno como pastor, a ver, hermano, pasa necesidad por rechazar trabajos que te roban el tiempo de Dios. Dice, "Dios mío, yo voy a pasarlo como", dicen por allá en mi país, como piojo en peluca. Amén. Difícil. Gloria a Dios. Pero se acepta el reto porque Dios nos ha llamado esa otra cosa. ¿Cuántos alaban al que vive?
Cuando nuestro Señor pisó esta tierra, había un sistema en esta tierra, de hecho, un sistema que empujaba a la gente a a vivir determinada vida, pero Dios estuvo y respetó el sistema, pero no se plegó a él. Él dijo, "Mi reino es de este siglo." Él no vino, gloria a Dios, a a a vivir conforme a como estaba. Todo lo contrario, revolucionó el mundo donde vivió, y a su nombre. Y el Señor le dice, "Quiero que vayas a Betel." Pero le da una frase que cambia lo cambia todo, cambia su perspectiva, le dice, "Y quédate allí." Ah, pues no lo mismo ir como yo que vengo para acá y vengo pero me voy. Otra cosa es quedarse porque hay turistas espirituales. Cristo vive. Amén. Va, mira, cuando uno es turista, uno va, mira, ay, qué bonito, el selfie, la fotito, pero te vas, no vives allí, no habitas allí, no eres de allí, eres de otro sitio. Y Dios le está diciendo, "Yo quiero que tú te quedes allí porque en ese lugar es donde yo te voy a mostrar lo que tengo para tu vida y para tu familia." Cristo vive para siempre y Dios nos ha traído aquí en este día para mostrarnos lo que él quiere hacer con nosotros y con nuestra familia. No era fácil movilizarse. Hoy en día tenemos más facilidades que aviones, que trenes, que coches, que esfuerzo de otro sentido, pero antes era a patita limpia. Bueno, le tocó recoger todo susceres y vámonos a Betel. Y dice, "Y haz allí." ¿Qué le dice el Señor? ¿Qué debes hacer en Betel? Haz un altar, hermano. Queremos que Dios se nos revele. Sin altar no hay revelación. Queremos que Dios nos muestre y nos dirija. Sin altar no hay dirección. Y para que haya altar debe haber sacrificio. Altar sin sacrificio es un altar muerto. Y Dios está demandando a la familia que vayamos al altar, que construyamos el altar y que hagamos el sacrificio en el altar para que el fuego de Dios descienda y con ello su revelación. Dios. Oh, gloria a Jesús. Dios le dice, "Yo necesito comunión contigo. Necesito que entres a mi presencia." ¿Por qué Dios le habla a él y no le habla a la esposa ni a los hijos? Porque él es la cabeza, él es el responsable. Él es el que Dios ha llamado, ha ungido. Él es el que Dios le ha puesto la responsabilidad y se había descuidado. Señor, el líder es la influencia. Sí, Señor. Y los seguidores hacen lo que ven a hacer al líder. Tal cual. Se hace inconscientemente en la mayoría de los casos. Ajáor a Dios. Y Dios le dice en Betel, poderoso Jesús, alaba y te quedas allí y me construyes un altar, me edificas un altar. Mire, hermano, ya nada más esta parte del altar es un exégesis. Todo lo que eso conlleva significa lo que representa todo ese tipo de cosas. Jesús. Gloria a Dios. Y le di y dice verso 2, entonces Jacob dijo, ¿a quién? ¿A quién? A su familia. Y a todos los que con él estaban. Jacob le dijo a su familia. Jacob llevó el mensaje. Jacob le dijo a su esposa. Jacob le dijo a sus hijos. Jacob le dijo a sus siervos. Jacob le dijo a sus esclavos, "Dios me ha hablado, preparen todo porque nos vamos a Betel." Aleluya. Si le dice usted a sus hijos, a su esposa, "No vamos a la iglesia, no vamos al ayuno, nos vamos a la confraternidad, nos vamos a la vigilia, nos vamos a la convención, al congreso, siempre está el que dice, bueno, ahora no puedo." No, nos vamos porque vamos a buscar a Dios. Vamos a buscar al Dios que hoy nos ha ayudado y que hasta aquí nos ha bendecido. Y si no fuera por él, ninguno de nosotros estaríamos aquí. Si estamos aquí es porque ha sido su gracia y su poder. A pesar de nuestros errores y fracasos y de nuestras inmadureces. A veces Dios en su misericordia hasta aquí nos ha ayudado. Que nunca se nos olvide eso, que cuando Dios nos demande algo, no tengamos reparo en obedecerle y de decirle a nuestros hijos, vamos al ayuno. Y se viene al ayuno sin obligarlos. Influencia, testimonio sin amenaza. Si no vas al ayuno, olvídate lo que te iba a comprar. Y mire que ya viene tu cumpleaños, ¿eh? Amenaza y coacción. Gloria a Dios. Diosor testimonio. Eso es autoridad.
Entonces, Jacob fue y hasta este momento él no se había dado cuenta la influencia del sistema donde vivía, cómo había ejercido y avanzado dentro de su grupo familiar. Y él va a decirles y cuando lo ve, él dice, "No, pero aquí qué ha pasado así nosotros no podemos ir a Betel." Y cuando él vio los reunió y los vio, dijo, "No, esto esto no puede ser." Y y él le dice, "Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros." ¿Lo sabía o no lo sabía? Pero como que no le daba importancia. No pasa nada. No, eso es normal. Aquí en ese país es normal. No, eso es normal. Eso está. Mire, lo peor que lo lo ya cuando el el ser humano normaliza, legaliza y auspicia el pecado, el juicio de Dios es inminente. Y eso es lo que hacen estas naciones, normalizar el pecado, las fornicaciones, el adulterio. Entonces, como que nada, no pasa nada. Es normal entre los jóvenes mentiras del Entonces todo eso comienza a meterse dentro de la iglesia, dentro de la familia. Primero entra la familia y de la familia pasa a la iglesia. Es normal que el muchacho mienta. Hoy en día es normal que un niño esté deprimido. ¿Quién dijo eso, hermano? No, no, eso no es algo normal. Am normal quizás para los que no tienen a Cristo, pero nosotros tenemos un Dios poderoso. Tenemos un Dios poderoso y a su nombre dice, "Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros y limpiaos y mudad vuestros vestidos." Hasta aquí él no le importaba cómo iban vestidos. Había normalizado dentro de la familia como van vestidos, ¿verdad? La gente hoy en día anda semidesnuda por la calle desde niños semidesnudos y en verano por allá vivimos en la costa, hermano, eso hay que evitar determinados sitios porque es un Sodoma y Gomorra, pero eso está normalizado. Todos los grupos etarios y la sociedad, desde la abuelita hasta el más pequeñito apenas camina semidesnudos. No normal, están en playa, hace calor. No es normal. Dios, porque nosotros en casa no andamos así tampoco. Alabado sea. ¿Cuántos alaban al Señor? También somos cristianos en nuestra casa y a su nombre. Y Jacob dijo, "Pero, ¿cómo nosotros vamos a ir así por ahí? Quítase esa ropa, quítale esos dioses ajenos. Levantémonos y subamos a Betel y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia." Él sabía que hay un Dios que lo cambia y lo transforma todo, pero tenía 20 años sin construir un altar a Dios. Cuántas semanas o meses pasamos sin hacer un ayuno en condiciones por la familia, por el hogar, por los hijos, momentos de oración, vigilias personales, de ir a la presencia del Señor y decirle, "Señor, aquí está mi caso, mi familia, mi asunto. Yo creo en ti que tú eres un Dios todopoderoso. Hay una situación difícil, pero tú eres el Dios que todo lo puede. Eso es algo para hacer continuamente. Gloria a Dios. Pidiendo protección, pidiendo dirección. Pero, ¿cómo se abandona el altar? Hay tiempo para el entretenimiento. Hay tiempo, hermano, a veces para muchas cosas, pero menos para buscar a Dios. Todo tiene su tiempo, pero la prioridad es el altar. Hay que llevar la familia al altar. Hay que tener el altar construido para llevarlos a ellos a que aprendan que adorar a Dios es un privilegio, que servir a Dios es nuestro privilegio. Privilegio no son los cargos, el privilegio es servir. El cargo es para servir. Si el cargo no es para servir, entonces estamos equivocados. Amén. Nos hemos hemos perdido el norte. El cargo es para servir, para ayudar, para colaborar, para que haya un altar. Y cuando te ve la familia colaborando, sirviendo, ellos se suman, colaboran, sirven, adoran, buscan a Dios, se meten con Dios también porque lo ven como algo natural. Gloria a Dios. Poderoso Cristo. Gloria a Dios.
Dios pudo haberle dicho en el lugar donde estaba todas estas cosas. O sea, que Dios es caprichoso, que tiene que hacer que te vaya. No, Dios tiene un plan y las cosas que se ven en la Biblia no están por estar. Marcan pautas. Marcan pautas. Aleluya. Aleluya. Que son para nosotros también. Sí, Señor. Dios pensó en ellos, pero pensó en nosotros. Que esto marcaba pautas en nosotros. Porque a Dios le agrada el esfuerzo, el esfuerzo voluntario, demuestra amor genuino y a su nombre. Dice, verso 4. Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos. ¿Había o no había? Había. Que habían poder de ellos. Y los arcillos que estaban en sus orejas. Y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba en Siquen. Cuando se limpiaron, dice, "¿Y y qué?" Y salieron. Pero aquí sucede algo que solo Dios lo sabe. Dice, "Y salieron y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores." Fíjese que había sucedido una tragedia con un pueblo vecino, una ciudad estado en el pecado de Dina. Jacob estaba asustado. Se escuchaba el run que los hijos de Jacob había que exterminar esa familia porque era peligrosa para el sistema. Y ellos habían cometido ese pecado tremendo. Leví y compañía. Y él tenía miedo de salir. Pero cuando hay obediencia hay protección. Cuando hay obediencia hay protección. Amén. Y él sale y no sale con armas y no sale, ¿verdad? Él sale en obediencia. Cuando Dios nos llama a salir, salimos en obediencia y a su nombre, confiando de que Dios está con nosotros. ¿Qué hizo Dios? Colocó terror en sus enemigos, en aquellas personas que se redamían por exterminar a Jacob y su familia. Un miedo profundo cayó sobre ellos de parte del Dios del cielo. No necesitamos amenazar a nadie, ni tener ningún tipo de arma, ni hermano, ni tener, ¿verdad?, enfado, ni pleito con nadie. Tenemos un Dios que nos defiende, tenemos un Dios que nos guarda, tenemos un Dios que nos protege. Alabado sea Cristo. Cuando hay obediencia, hay protección. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Y dice la palabra ese, me encanta este verso que dice, "Y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores y no persiguieron a los hijos de Jacob. Caminaron unos días y llegaron a Betel. Gloria a Dios. Había una dirección, había un propósito, había una administración y había algo que Dios quería hacer, algo que Dios quería revelar aquí. Y dice que cuando llegó a Betel, él verso 6, y todo el pueblo que con él estaba, lo primero que hizo Jacob fue, dice, y edificó allí un altar. ¿Qué está haciendo? Está volviendo a los principios, está volviendo a lo espiritual. Está volviendo y llevando su familia a las cosas por las cuales Dios le había hablado a Abraham y a Isaac. Y está allí Dios haciendo la obra que él quería hacer de hace años. Lo está llevando al altar. Dios le está diciendo, "La prioridad en tu vida, Jacob, no son las ovejas, no son tus negocios. La prioridad en tu vida debe ser el altar, porque lo que te va a determinar tu futuro no son tus negocios, sino lo que determina nuestro futuro es la presencia de Dios. Y para que haya presencia de Dios tiene que haber altar. Gloria aleluya. Poderoso Dios. Quizá usted le preocupa, ¿qué va a pasar con mis hijos? Me hago mayor, no tengo una casa, le he servido al Señor los últimos 30 años, no he podido ahorrar, no tengo una una paga para jubilarme. ¿Qué va a pasar? Dios dice, "No te preocupes. Mientras haya altar, yo me encargo de ello, porque es mi presencia. Es la gloria de Dios. La que se va a encargar de nuestra familia, de nuestros hijos. Vale más un legado de una mujer santa, de un hombre santo que respeta a Dios, que respeta la palabra que multitud de euros en un banco. Es más poderoso el legado espiritual. Cristo vive para siempre. Él está aquí, hermanos, a su nombre. Gloria. Y edificó allí un altar. Maravilloso Dios. Hermano, edificar un altar a Dios conlleva una organización, conlleva un sacrificio, porque uno sabe que hay un propósito de Dios. Tuvo que olvidarse un momento de todas las cosas y volver a aquello por lo cual Dios lo había llamado. Edificó un altar. ¿Cómo está nuestro altar? Gloria a Dios. Y llamó el nombre de aquel lugar el Betel, que significa el Dios de la casa de Dios. Ahí estaba el Dios de la casa de Dios. Ahí estaba invocando al Dios todopoderoso. Y aquí está el Dios todopoderoso, el que tiene el control de nuestro presente y de nuestro futuro. Está en las manos de Dios y mientras hay altar hay presencia. Y si hay presencia, no importa lo que suceda a nuestro alrededor, dentro de nuestra casa, mientras haya altar y mientras esté Dios, nuestra vida está asegurada. Uh, aleluya. Oh, gloria. Mientras esté la presencia de Dios, no importa el diagnóstico, no importa el pronóstico, no importa lo que digan los periódicos, no importa lo que digan los demás, no importa lo que diga la ciencia, no importa lo que digan los políticos, mientras esté la presencia de Dios, nuestra vida está asegurada en sus manos. Cristo vive para siempre. Esa es nuestra confianza. Nuestra confianza no es la economía de un país. Nuestra desconfianza también tampoco es la economía de un país o lo que digan los economistas del mundo. Nuestra confianza es lo que dice la palabra de Dios y en él estamos seguros, estamos protegidos. Gloria a su nombre. Gloria. Cristo vive para siempre. Hay ataques, hay luchas, hay adversidades, hay enfermedades que golpean nuestro hogar. Cada uno de nosotros llevamos la cruz y debemos llevarla con gallardía, con fe. Así es. Porque Dios está con nosotros. Nunca piensa aquel pastor qué bonito le va. Aquella familia que no, cada uno lleva su cruz, pero tenemos una convicción, una certeza de que irá bien, de que irá bien. Te irá bien, te irá bien. Te irá bien. A tu familia le irá bien. A tus hijos le irá bien. A tu hogar le irá bien. No, porque lo digo yo, lo dice la palabra del Señor. A tus hijos le irá bien. A tu familia te irá bien. Te irá bien. Al hombre que teme a Jehová le irá bien. Siempre hay ese rayo de esperanza. Aleluya. Y a su nombre.
Ahora había altar. El altar significa fuego encendido. El fuego encendido llega aquel holocausto. Sube como olor fresco a la presencia de Dios. Y eso Dios no lo puede resistir. Eso Dios no se puede aguantar. Dios no se puede quedar quieto. Dios no se hace esperar cuando hay un altar encendido. Él está allí para mostrarse, para revelarse, para entregarnos la palabra que nosotros necesitamos. Alabado sea el Señor. Y dice la Biblia, gloria a Dios, porque allí le había aparecido Dios cuando él huía. Esto es muy humano de buscar a Dios cuando estamos apretados. Una reacción muy humana, pero bueno, al menos vino el fuego de Dios ra y revela revela algo que estaba oculto. Aleluya. Porque el fuego de Dios lo revela todo. Aleluya. Que había una influencia escondida dentro de la familia de Jacob. No se vio en el camino, no se vio allá en Padararán, no se vio hasta que no hubo fuego, cuando el altar se encendió, que hubo fuego, porque, hermano, en el fuego de Dios se quema la escoria, en el fuego de Dios se va el desaliento, en el fuego de Dios se queman las dudas, en el fuego de Dios se va la flojera en el fuego de Dios, hermano, se van las excusas. Cuando estamos en la presencia de Dios, que estalla la gloria de Dios, nosotros decimos, "Heme aquí, te quiero servir, aquí estoy yo. Cuenta con mi vida, cuenta con mi hogar, cuenta con mi familia, cuenta con mis hijos. Yo quiero servirte pase lo que pase." Eso lo prometemos en medio del fuego, de ese ayuno, ese culto misionero que cayó la gloria de Dios. Ahí dijimos, ahí nos rendimos, Señor, aquí estoy. Haz conmigo lo que quieras. Jesús. Y cuando el fuego se encendió, se revela lo inesperado que llevaba años allí y que explica el verso 2, queda explicado ahí en el verso 8. Dice, "Entonces, ¿qué sucedió? Hubo muerte en el fuego. Cuando el fuego se encendió, murió una tal Débora. Primera vez que aparece. Usted no la encuentra en ninguna otra parte. Era una sierva con una influencia determinante en la casa de Jacob. No pertenecía al pueblo de Dios, pero ejercía una influencia tremenda. Representa el sistema que se quiere meter en nuestra casa normalizando lo que no es normal. Gloria a Dios. Pero cuando entraron a la presencia de Dios, a la casa de Dios, se encendió el fuego, blum, cayó de largo a largo, sonó por allá, pa. ¿Qué pasó, Débora? ¿Qué sucedió? Murió Débora. Murió Débora. Y nosotros no sabíamos quién era Débora hasta este momento. El fuego la chicharró. Aleluya. La influencia que explica el verso 2, cómo estaban los hijos, cómo estaba el pueblo de Jacob, cómo estaba su casa influenciada por las costumbres del entorno. Gloria a Dios. Mire, hermano, y el ser humano tiene una pasmosa facilidad de acomodarse al entorno. Es algo tremendo. Rapidito nos acomodamos para no ser despreciados, echados a un lado, para que no nos vean como bichos raros. Y y muchas veces inconscientemente se acomoda la gente en el entorno y plum acepta todo lo habido y por haber. Porque si no el sistema te expulsa, pero Dios nos acepta. Cristo vive y a su nombre. Y dice, "Entonces murió Débora." Mire, hasta aquí Dios no ha hablado, Dios no ha ministrado, Dios está marcando los paradigmas y las etapas de enseñanza en la vida de Jacob y en nuestra vida. Dios está quitando todo aquello que está estorbando sus planes con esta familia. Cuando murió Débora, que era ama de Rebeca y que fue sepultada, muerta, sepultada, mire, eso puede representar nuestros planes, puede representar nuestras metas, puede representar Débora, nuestros negocios, puede representar la carne, puede representar, representa todo aquello que viene a estorbar los planes de Dios con tu familia y por consiguiente con los hijos. Dios la hizo morir muerta y ahora sepultada por si se le ocurra resucitar a Débora, sepultadas, porque a veces dejamos los planes en standby, ¿verdad? Bueno, yo voy a guardar aquí esto de bajo la manga porque nunca se sabe. Bueno, este pastor tiene razón, pero bueno, la fe de cada uno es distinta, ¿no? Le vamos a creer o no le vamos a creer a Dios. Es una cuestión de fe. Muerta y sepultada. Se acabó. Entonces, ahora aparece Dios en el verso 9. Ahora Dios dice, "Ahora sí, ven para acá." Aleluya. Ahora así te quería ver. Aleluya. Aquí es donde yo te quiero, en mi presencia, en mi altar, sin ninguna influencia, entregado por completo. Dice, "Y se le apareció otra vez Dios a Jacob." Dice, "Cuando había vuelto de Padanarán." ¿Y qué dice? Y y y le bendijo, pero
Él se sentía bendecido porque tenía animales, familias y cosas y cosas materiales. Eso no representa la bendición de Dios. Eso son añadiduras que si Dios no la da, bien; y si no, amén también.
Pero la bendición de Dios, hermano, trasciende aún más allá de nuestra vida. Y esa es la bendición que queremos, la bendición del Dios del cielo. Gloria al nombre del Señor para siempre.
Y dice: "Dios le bendijo, le dijo: Bendito sea Jacob. Bendito sea tu familia. Bendita sea tu casa. Benditos sean tus hijos." Y esa es la bendición que nosotros queremos. Aunque no tengamos todo lo demás, hermano, ¿para qué sirve todo lo demás?
Y le dijo Dios, empezó por él, y le dijo Dios: "Tu nombre es Jacob. Tú eres el tramposo, eres el negociante. ¡Qué raro! Gloria a Dios. Amén. Pero ahora no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre, príncipe." ¡Aleluya! Y a su nombre, mire, cambio de nombre no era algo protocolar, era cambio de personalidad, cambio de perspectiva, cambio de rumbo, cambio de dirección, cambio en todos los sentidos, en su carácter. Dios lo transformó en ese momento.
Hermano, cuando Dios nos quiere llevar a otro nivel ministerial o espiritual, si no hay altar, no pasaremos al otro lado. Cuando Dios lo quiere empujar a una mayor bendición, Dios dice: "Ven aquí porque te tengo que machacar, te tengo que moler, porque te voy a llevar a otra unción, a otro poder, a otra autoridad." ¡Aleluya! Y nos mete el Señor en el Getsemaní, donde lloramos y lloramos y clamamos misericordia, pero cuando salimos, salimos en victoria y comenzamos a ver la gloria de Dios derramándose.
Dios lo quería llevar a él. Dios dice: "No falta, basta ya de estancamiento. No te conformes con lo que Dios te ha dado." A veces decimos: "Bueno, ya Dios me bendijo. Mire qué iglesia más bonita me ha dado. La he acomodado. Hay buena membresía. Ah, a descansar." Dice: "¿Qué? Ven para acá que te voy a sacudir el árbol." Y nos pega una estremecida que nos espabila. ¿Por qué? Porque Dios nos quiere llevar a otro nivel espiritual. Cristo vive para siempre.
Jacob ya se sentía bendecido, que lo había alcanzado, que había hecho, que estaba todo bien, pero dice: "No, no, no, no. Te estás equivocando. Lo primero que voy a cambiar es tu nombre. Voy a cambiarte esa mentalidad. Voy a cambiarte esos pensamientos del corazón. Te voy a arrancar tus planes y tus propósitos porque yo tengo algo más grande, algo mejor, algo más poderoso, algo más trascendental." Gloria a Dios.
Y podemos decir: "Señor, pero este siervito, como dicen nuestros hermanos peruanos, ¿sí? El más sencillo, el que la gente no da nada por él, a ese es el que Dios busca. ¿Sí o no? Somos testigos de eso." ¿Cuántos dicen amén? Dice: "Pero no se quedó ahí." Le dijo Dios: "Yo soy quién, el Dios que todo lo puede." Y le da un imperativo y le dice: "Crece." "Señor, pero todo lo que he crecido, mire, no me caben los animales." Y crece. ¡Aleluya!
Pero no vas a crecer desde la trampa, no vas a crecer desde la usurpación. Vas a crecer desde lo espiritual. Vas a crecer desde principios bíblicos. Vas a crecer desde el temor y el respeto a Dios. Has crecido de la forma en que Dios lo ha querido. Dios nos quiere hacer crecer de una forma segura, correcta y genuina. No es la más fácil, pero es la más segura.
Ahora le dice: "Ahora que te he bendecido, crece, crece." Y no se crece durmiendo, se crece trabajando, se crece sirviendo, se crece creyendo, se crece poniéndole patitas a la fe, se crece dando pequeños pasos de fe. Ya no iba a crecer trabajando para él, sino iba a crecer trabajando para el Dios omnipotente. Dios le marca las pautas. Antes tú creciste trabajando para ti, ahora vas a trabajar para mí. Vas a servirme a mí. Vas a hacer lo que yo te diga. Yo seré tu amo, tu jefe, tu Dios omnipotente. Pero te voy a llevar a otro crecimiento espiritual y ministerial. Cristo vive para siempre.
No era opcional, era una orden. "Crece, crece." Está diciendo: "Trabaja." No, no, no, no es catástrofe. Avanza, lucha sobre cualquier cosa. ¡Oh, gloria! Y eso conlleva a veces caminar sobre cadáveres, pero hacia delante, hacia delante. Y el enemigo te quiere poner carga del qué dirán, de la crítica, de la murmuración, para detenerte, para estancarte, para tirarte hacia atrás. Pero usted da paso, avanza por encima de lo que dice, por encima de lo que la gente piensa, por encima de lo que piensa el, por encima de la enfermedad, de la lucha, de la escasez, de la trampa del enemigo. Sigue creciendo, sigue avanzando, no te detengas. ¡Alabado sea Cristo!
Porque si tú creces, tu familia crece. Ya la familia había visto el altar y la orden era para Jacob, pero ahí va la familia, avanzando, creciendo en el conocimiento, en el temor a Dios. Ya no estaba Débora que influenciaba al pecado, a la maldad, a la carnalidad. Ahora gobernaba el espíritu de Dios. ¡Aleluya! "Crece y multiplícate." ¡Aleluya!
Y le dice Jacob: "Una nación, yo voy a sacar de ti una nación, una nación especial, Israel, pero voy a sacar conjunto de naciones." Y a veces nuestro crecimiento, nosotros creemos que es tan grande, nuestros planes. Sí, la lloradera que yo le dije antes era porque tenía mis otros planes que ellos creían que era lo más grande de todo el mundo y Dios hizo así, lo desbarató. Alguien dijo: "¿Quieres hacer reír a Dios? Cuéntales tus planes." Dios tiene planes más grandes, más poderosos, que si a uno se lo cuentan de muchacho, uno peca por incredulidad, hermano. ¿Sí o no? Honestamente, diga amén. ¡Aleluya!
Y le dice: "Una nación y conjunto de conjunto de naciones procederán de ti." Y le dice el Señor: "Y de tus lomos yo voy a sacar reyes." ¿Qué está diciendo el Señor? Que nuestros hijos ya Dios los tiene en sus planes, en sus propósitos. Lo que él va a hacer con ellos: pastores, misioneros, hombres y mujeres de Dios, adoradores. Eso es lo que Dios nos está diciendo. Y yo no sé si usted lo puede creer. Usted dice: "Señor, pero yo estoy problemado." Ven al altar, construye el altar. En el momento en que el altar está encendido, no hay influencia que valga a la presencia de Dios. Y Dios, si están descarriados, los va a rescatar de lo más bajo y los va a poner en un sitio de honor. ¡Oh, aleluya! Cristo vive para siempre.
Dios es experto en restaurar, en levantar. Dice: "No, yo veo que se me escaparon de las manos, que no puedo hacer nada." "Yo soy el Dios omnipotente." Está diciéndole: "Yo soy el Dios que todo lo puede. Solo sírveme. Solo mantén la integridad. Guarda tu corazón. Sírvele a Dios y usted verá su familia detrás suyo, sirviendo a ese Dios omnipotente y verás la gloria y el poder de Dios." Pero hay que llevar a nuestra familia al altar. El altar tiene que estar construido en nuestra casa, tiene que estar construido en la iglesia, tiene que estar construido en nuestros corazones. Siempre fue guardando en el altar, hermano. Y no tengas temor, no tengas miedo. Otros tendrán temor de usted. Otros son los que tienen que temer. ¡Aleluya! Poder en el nombre de Cristo.
Mire, hermano, Dios cuenta con nuestros hijos para revolucionar estas naciones. Estas naciones van a ser envueltas del poder del Espíritu Santo. Dios va a usar a nuestros hijos para que le hablen a otros que están perdidos. Dios, santo. Pero nuestros hijos tienen que ver el altar como algo normal, tienen que ver el altar, el fuego del altar como algo natural, como de donde ellos han nacido, han crecido y comienzan a hacerse mayores. Tienen que ver siempre altar en la iglesia, altar en la casa, altar en el ministerio, altar en el hogar. Gloria.
Entonces, lo normal para ellos va a ser ser santos. Lo normal para ellos va a ser ser obediente. Lo normal para ellos va a ser ser cristiano. Lo normal para ellos va a ser lo espiritual. Pero hay que llevar a la familia al altar. Hay que volver al altar. Hay que volver a los tiempos de antes, hermano, donde había culto familiar, donde había palabra de Dios, donde había vigilia familiar. ¡Aleluya! Donde había sacrificio, donde no había tolerancia al pecado, a la iniquidad, donde había autoridad en el padre, en la madre, para decirle al muchacho: "Tú no eres de este mundo. Tú eres un hijo de Dios. Tú eres una hija de Dios. Tú eres escogido por el Dios del cielo y el Dios del cielo tiene un plan con tu vida." Pero hay que llevarlos al altar. ¡Aleluya!
Póngase sobre sus pies. Espíritu de Dios. Él te ha traído a Betel, a su casa. Solo construye el altar. No te puedes ir de aquí con el fuego apagado, con el altar destruido. ¡Aleluya! ¡Oh, poder de Dios! El altar le trajo unidad. Trajo unidad familiar. ¡Aleluya! ¡Oh, poderoso Dios! Adórale, adórale aquí hasta que muera Débora. Quédate en el altar hasta que muera Débora. Sea sepultada. ¡Aleluya! ¡Oh, poder en el nombre de Jesús! Poderoso Dios. ¡Alábeselu! ¡Oh, él está aquí! ¡Aleluya!
El Dios que se te apareció cuando estabas perdido, cuando estabas en un hospital. El Dios que se te apareció, te sanó, te libertó cuando estaba sin esperanza. Está aquí ese mismo Dios. ¡Oh, aleluya! Y te dice: "Crece y multiplícate." ¡Oh, no lo vamos a hacer nosotros, lo va a hacer él! Lo va a hacer Dios. Lo está haciendo Dios. Pero levanta tu altar. Levanta tu altar. Reconstruye el altar. Levanta tu altar. Levanta tu altar. Levanta tu altar, levanta tu altar. Levanta tu altar, levanta tu altar a Dios hasta que descienda el fuego de Dios. Hasta que descienda el fuego de Dios. Hasta que descienda el fuego de Dios. Levanta tu altar para que descienda el fuego de Dios. Fuego que anima, fuego que levanta, fuego que fortalece. ¡Aleluya! ¡Oh, bendito Dios! ¡Oh, bendito Dios!
No te vas a ir sin dirección. Dios te está marcando las pautas para el devenir de tu familia. ¡Oh, aleluya! No hay otro camino, no hay otra opción. Es su presencia, es su poder. Contaminará. ¡Aleluya! Se guardaré. Poderoso Dios lo haré. ¡Oh, adórale, adórale, adórale, adórale, adórale hasta que se encienda el fuego! Presenta tu cuerpo como sacrificio vivo. Santo, ¡aleluya! Está la antorcha de Dios. Aquí está la antorcha de Dios. La antorcha de la unción de Dios en mí que enciende tu altar y pondré. Enciende tu altar. El poder de Dios enciende tu altar. El poder de Dios enciende tu altar. Altar encendido. Altar encendido. Altar encendido tu hogar. Y continuamente arderá. Y continuamente arderá. Poder de Dios. Poder de Dios. Poder de Dios. Cuando no sepas qué hacer, corre al altar. ¡Aleluya! Continuamente arderá. Y continuamente arderá. Y yo haré un altar en mi casa. Espíritu de Dios en la mañana. Sopla. Espíritu de Dios de Dios y enciende estos corazones y continuamente arderá y continuamente y continuamente arderá y continuamente arderá y continuamente arderá. Viva, viva, viva, aviva, aviva el fuego, aviva el fuego en el altar. Aviva el fuego en el altar en mí. ¡Aleluya! Y pondré cada mañana y continuamente arderá y continuamente arderá. Maravilloso. Continuamente. Él está aquí. Él está aquí. Él está aquí. Él está aquí. No mires tu problema. Yo soy el Dios omnipotente, el Dios que todo lo puede, el Dios que te trajo. ¡Oh, aleluya! ¡Oh, aleluya! Mi mente arderá. Nadie podrá hacerte frente. Continuamente, nadie podrá hacerte frente y continuamente arderá. Bendito Dios, Señor, arderá en este lugar. Ninguna potestad lo detendrá. El fuego del Señor arderá en este lugar. Gloria a Dios. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos. Dígale: "Gracias, Señor, por Gracias, Señor por Gracias, Rey de gloria. Eres bueno, eres bueno, eres bueno, Señor. Santo, santo, santo, santo. Te exaltamos, Jehová. Gloria, gloria, gloria, gloria, gloria. Lejos, no estás, nos estás viendo. Nos conoces, oh Rey, nos conoces. Oh, gloria, gloria, gloria. Oh, adórele un momento al Señor. Adórale. Solo adórale en este momento. Adórale. Adórale. Adórale. Adórale. Adórale. Dios es maravilloso y está en este lugar. ¡Oh, gloria, gloria! Adóralo. Él quiere seguir llenando, quiere seguir fortaleciendo. Él quiere seguir llenando de su poder nuestra vida. Gloria, gloria, gloria, gloria. ¡Aleluya! Esas fuerzas muchas veces que se están desvaneciendo, quieres fortalecer, quieres renovar. ¡Oh, gloria, gloria, aleluya! ¡Oh, todo aquello, oh, todo aquello que ha querido tomar lugar, todo aquello que ha querido apartarnos, todo aquello que ha querido separarnos de la presencia del Señor! En esta hora cae, en esta hora muere, en esta hora, ¡aleluya!, huye, no tiene lugar. Santo eres, santo eres, santo eres, santo eres. Dile: "Señor, lléname, lléname, lléname. Tócame, tócame, tócame, tócame. Aquí está mi vida. Aquí está mi vida. Aquí estoy. Aquí estoy." Una vez más, dígale: "Haga de mi vida como bien te parezca. Haga de mi hogar. Yo haré en mi casa. Haga de mi familia conforme a tus propósitos, conforme a tu preciosa voluntad." Y continuamente dígale: "Te ruego, haga y continuamente declarémosle una vez más: haga conforme a tu voluntad." Y como hemos oído, tu voluntad es buena y en gran manera buena, en gran manera buena. Aunque mis ojos tal vez no lo pueden ver, pero yo sé, yo sé, yo sé. ¡Oh, tus propósitos son buenos para mi matrimonio! Dígale: "Bien." Y desde aquí, Milano, estamos viviendo realmente en Érica, un ambiente de regocijo, un ambiente realmente glorioso. Eh, estamos viendo vidas quebrantadas en el altar, vidas adorando a Dios, vidas recibiendo la palabra que el pastor y oficial de España, Alexander Montés, ha predicado hoy en día. Néica, dinos algo eh que te impactó sobre lo que el pastor hoy predicó."
"Bueno, en esta mañana pudimos contemplar cómo la gloria de Dios se ha manifestado y sobre todo una palabra que llegó directamente del corazón de Dios para cada familia. Estamos muy felices porque recibimos con tanto entusiasmo, con tanto amor y con tanta dedicación como el Señor tiene ese cuidado con cada uno de sus hijos, como el Señor también piensa en la familia, como ese núcleo importante, fundamental para la sociedad. Pero una palabra porque más me impactó fue el llamado como Dios nos insta, que tenemos que llevar a nuestra familia al altar, que tenemos que regresar de nuevo a lo que originalmente antes se hacían sacrificios en el altar, el culto familiar, el ayuno, el ayuno fundamental para que nuestra familia, nuestros hijos puedan recibir también del Señor."
Amén, Erika. Realmente familias unidas son familias de altar. En el altar aprendemos todo. En el altar conocemos a Dios. Por eso tú que nos estás sintonizando, tienes que hacer un altar en tu casa y vas a ver la gloria de Dios. Pero esta fiesta no solamente sigue aquí en Milano, también sigue en Roma, en otras sedes. Y ahí también eh Dios, la presencia de Dios está fluyendo, el Espíritu Santo está tocando la vida. Y vamos a escuchar ahora una noticia de los hermanos de Roma. Y adelante con la nota. Escuchemos.
"Dios les bendiga, amados hermanos. Ayer se dio inicio a nuestro primer servicio de la Confertilernidad nacional de familias en la sede de Roma. El portador de la palabra fue el reverendo Roberto desde Inglaterra bajo el lema Pilares para una familia saludable, ministrando a su pueblo, quebrantando familias, uniendo hogares, corazones alegres recibiendo la palabra del Señor, niños abrazados a sus padres, porque esta palabra del Señor cambia, transforma y da vida. Estamos viviendo momentos llenos del poder del Señor, de la gracia y la misericordia de Dios y estamos esperando que en este segundo servicio también se pueda vivir una experiencia increíble. Así que pasamos con nuestros hermanos en Milano. Dios les bendiga."
Dios les bendiga, amados hermanos. Nos encontramos ya con la familia Rivera Valencia. Ellos son de desde la iglesia, nos visitan en la iglesia Firense 1. ¿Cómo están mis amados hermanos? Yo quisiera preguntarles, ¿no? Porque creo que eh muchas familias también que tal vez no conocen a Dios están en esta expectativa de saber cómo Dios ha restaurado su matrimonio, cómo Dios ha unido nuevamente a la familia a pesar de muchas situaciones y muchos problemas.
Dios bendiga mi amada hermana. Eh, bueno, nosotros somos eh restaurados por el poder de Dios, su gracia y misericordia. Nosotros eh tenemos eh no entregado al Señor en el año 2007 y Dios pues se unió nuestro matrimonio porque como todo matrimonio fuera de la de la palabra del Señor, estábamos eh divididos, estábamos eh perdidos, estamos casi a punto de separarnos, pero Dios en su misericordia vino a nosotros, pues hizo una obra maravillosa y estamos aquí, ¿no?, sirviendo al Señor por la gracia del Señor y mi esposo y mi hijo. Gloria a Dios. Y también vendrá mi otro hijo por fe. Gloria a Dios. Amén.
E bueno, estamos aquí con la expectativa que Dios hará algo grande también seguirá siendo el Señor mayor, ¿no? Con esa con esa esperanza y con ese anhelo y deseo de poder ver la gloria de Dios. Amén.
Eh, hermano Rivera, ¿cómo eh usted ve eh la transformación que ha tenido en su familia y cómo otras familias pueden ser restauradas también a partir de su experiencia?
Dios le bendiga, hermano. En el saludo en amor de Cristo. Primeramente quisiera decirle, ¿no? Este, bueno, yo en principio digo que yo no creía en el poder de Dios. ¡Wow! Era prácticamente un un hombre que divulgaba a las hermanas, que eran hipócritas, que eran eran falsos porque no conocía la palabra de Dios. Pero cuando ya yo necesité en mis en los delitos pecaminosos, ¿no? Ya cansado de tantas situaciones, hacer la mano al cielo y dije: "Señor, si en verdad en verdad existes, haz algo por mí." Yo levanté y yo me recuerdo que empecé a llorar. Empecé a llorar ya prácticamente cansado de de toda situación pecaminosa y poco a poco, ya con el transcurso del tiempo iba a la iglesia, frecuentaba y poco a poco el Señor me fue restaurando y a mi familia y también cambié de parecer. Ahí dije: "Señor, verdaderamente existes." ¿Por qué? Porque yo veía en el templo, ¿no?, a los hermanos y las hermanas que se que se se quebrantaban eso entonces yo decía, yo quisiera también no sentir eso y era la conciencia de Dios. Eso ya dije nada, esto verdaderamente no es maravilloso. Y desde entonces comencé pues no, a congregar, a meternos más y como dice mi esposa, ¿no? Ya llevamos un buen tiempito, ¿no? En en los caminos de Dios. Prácticamente de repente no hay familias que también están cansados de tantas situaciones de discordia, enojo hacia su pareja o tal vez no se lleva, pero hay un Dios todopoderoso que cambia, que transforma. Esta palabra nos hace salir a mentir este camino de salvación, de vida eterna.
Claro que sí. Claro que sí. Y es muy importante, la verdad que así como la familia Rivera Valencia ha podido ser restaurada, fortalecida y hubo un cambio, una transformación, sé que usted amigo, usted hermano que me está viendo a través de sus pantallas también puede ser testigo de que su familia va a volver a los pies de Cristo y no va a ser en vano esa oración, como dice, de que Dios va a traer a cada uno conforme a su voluntad. Así que Dios me los bendiga grandemente. 4:30 donde vamos a seguir gozándonos de estos preciosos servicios. Desde aquí Milano le saludamos de una manera muy especial y queremos terminar con esta frase: Juntos somos más fuertes. Que Dios le bendiga. Dios le bendiga. Noque a mí se.