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Los compañeros de oficio de Harwi temieron que ese nuevo telar les dejara sin trabajo, pero él no cesó de hacer experimentos y pronto hizo otro telar que hilaba 16 kilos a la vez. Un niño haciendo girar una rueda podía hacer el trabajo que antes se realizaban más de 100 obreros.
Y ahora, toda la oposición del mundo no podía hacer variar el rumbo de la historia, porque un invento llevó a otro. En 1784, los habitantes de Goody Marwood, una pequeña aldea del interior de Inglaterra, tenían motivos para estar preocupados.
Cosas extrañas en el Rendo. Suceden muchas cosas extrañas ahí. Del El reverendo, según sus vecinos, no era un hombre bueno. Estaba dedicado a la brujería. Pero sures que era un gran paso de adelanto, porque ahora la energía no procedía de los músculos del obrero, como con la de Harri, sino de otra cosa: del agua.
La energía del agua que fluye había sido aprovechada para mover una máquina que tejería telas: un telar con energía hidráulica. La mano de obra en la fabricación de telas había terminado, como había terminado otra cosa: el viejo sistema doméstico de manufactura.
Este telar resultaba muy caro y el tejedor promedio no podía comprarlo. Además, era muy grande para tenerlo en una casa. Pero si un hombre podía comprar una docena de telares y colocarlos en un mismo edificio, así el invento de este telar aceleró el desarrollo de las fábricas y el sistema que se implantaría en ellas.
Ahora, en lugar de trabajar en su propia casa, el tejedor vivía en un sitio y trabajaba en otro. A pesar de lo natural que hoy nos parece esto, hubo amarga oposición a la tiranía de la fábrica. "Antes yo podía soltar mi lanzadera cuando quería."
Pero fue otro invento el que le dio a la Revolución Industrial su mayor impulso: James Watt.
"¿Cuántas veces te he dicho que no pierdas el tiempo? No serás nadie nunca en la vida, hijo."
"No pierdo mi tiempo ahora, mamá. Es que pienso inventar una cosa muy pronto."
"¿Inventar una cosa? ¿Qué vas a inventar, hijo?"
"Y todavía no sé, pero pienso que tal vez invente una máquina de vapor."
La leyenda del niño James y la tetera con agua hirviendo no es cierta, naturalmente. La máquina de vapor la inventó realmente Thomas Newcomen en 1705 y se usaba para sacar agua de las minas de carbón. Pero al taller de James llevaron una de estas máquinas para ser reparada.
James Watt empezó a trabajar. En 1781, había mejorado tanto la máquina de vapor que era una fuente de potente energía barata y podía usarse para mover toda clase de maquinaria. Ahora, con el invento de Watt y con mejores métodos para elaborar el hierro y el acero, la Revolución Industrial quedó establecida.
La rueca y el telar de mano quedaron silenciosos. Surgieron grandes ciudades, no de la noche al día, pero en el corto espacio de menos de 100 años. Y en lugar del maestro tejedor, mitad agricultor y mitad fabricante, fue ocupado por el dueño capitalista, poseedor de cientos de telares que empleaba a cientos de hombres.
Con la Revolución Industrial, en el siglo XIX, Inglaterra se convirtió en el taller del mundo. Había que tener imaginación y recursos en aquella época. Y juntos, los hombres de negocio y los ingenieros crearon una era en la cual Inglaterra fue reina suprema del mundo.
"Tengo grandes pedidos de embarque y debo apresurar la producción."
"Nego. Mejoro un negocio de 1100 libras esterlinas y, naturalmente, es algo que no..."
Realmente, parecía haber motivos para un gran optimismo. Inglaterra había entrado en una era de inmensa prosperidad nacional. Ser inglés a principios del siglo XIX equivalía a disfrutar de todas las comodidades y diversiones que ofrecer, si uno tenía dinero.
Pero, ¿y la enorme masa del pueblo? En gran número, se sumía más y más profundo en el desamparo y en la miseria.
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A cualquier hora del día puede verse a una mujer sacando agua de una zanja sucia y maloliente para usarla en su casa. La vida del obrero inglés promedio, y en aquella época las mujeres y los niños estaban incluidos en esa clase, era una horrible lucha por la existencia en la cual había dos enemigos: el patrón y las máquinas.
"Sí, señor. Empecé a trabajar en la fábrica cuando tenía 7 años. Trabajo desde las 5 de la mañana hasta las 8 de la noche. Y hablan de los siervos hubo en los tiempos feudales. ¿Alguien tan despreciado, tan esclavizado como el obrero de lo que llaman era del progreso?"
Mientras los hombres de las minas de carbón trabajan en ellas con sus picos y palas, las mujeres y hasta los niños tienen la tarea de sacar el carbón del extremo de la mina por los túneles. El cinturón y la cadena es peor. Cuando estamos en cinta, muchas veces ocurre que las mujeres dejan caer la carga y caen ellas también de la escalera.
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