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Un abrazo para todos. Soy Rodrigo Riaño del Castillo y permítame contarle la siguiente historia.
Se dice que había una vez un rey que tenía un problema. Era incapaz de controlar su alegría y su tristeza. Ambas emociones le llevaban a perder el control y a caer en un desequilibrio que luego lamentaba. Cuando estaba contento, lo celebraba de forma desmedida, sin atender los gastos ocasionados, fiestas lujosas, ostentosas y muy largas. Y cuando estaba triste, se hundía en una profunda depresión de la que era muy difícil salir.
El rey, consciente de su gran problema, ordenó repartir este mensaje por todo el reino. Que hace saber de parte del rey que se ofrecerá una gran recompensa de 1000 monedas de oro a quien consiga entregarle un anillo capaz de conseguir el equilibrio de sus emociones.
Inmediatamente decenas de orfebres y médicos llegaron al castillo con un prometedor anillo. Eran realmente hermosos. Algunos de oro, otros de hermosas piedras preciosas, anillos con supuestos poderes y otros tan brillantes como el sol. Pero ninguno de ellos consiguió lo que el rey tanto anhelaba, hasta que un día un viajero que llegaba de muy lejos se postró ante el rey y le dijo: "Majestad, vengo de un lejano reino donde también llegó su mensaje. Deje que le entregue un anillo que yo he usado durante mucho tiempo."
"Cada vez que me sentía triste o por el contrario eufórico, lo observaba durante unos minutos y recuperaba la calma. Solo tiene que leer el mensaje inscrito en su interior cuando lo necesite, solo cuando lo necesite."
Con esas misteriosas palabras, el monarca tomó el humilde anillo que el viajero le entregaba. Estaba hecho de bronce y un tanto oscuro, ya no parecía tener ningún valor económico. Sin embargo, decidió aceptarlo a la espera de ponerlo a prueba.
Y ese día no tardó en llegar. Casi por sorpresa, un ejército enemigo invadió el reino y el rey tuvo que huir del castillo. Cabalgó por el bosque perseguido por algunos guerreros, pero el monarca consiguió esconderse y el enemigo no lo encontró. Sin embargo, estaba solo en el bosque y comenzó a sentirse triste. Acabado y dijo: "Ya no tengo nada y estoy solo. ¿Qué me queda para seguir viviendo?"
En su profunda tristeza se acordó del anillo. Entonces se lo quitó del dedo y leyó la inscripción de la que le habló aquel misterioso viajero. Entonces sonrió y al cabo de unos minutos decidió lo siguiente: "Recuperaré mi reino." Buscó en un reino amigo guerreros que quisieran acompañarle y de esa forma consiguió recuperar lo que le habían quitado.
Eufórico como estaba, preparó una fiesta de agradecimiento, pero esa misma noche vio entre los invitados al viajero del anillo, quien le dijo: "Rey, también para este momento se utiliza el anillo." El rey, aceptando las palabras del hombre, volvió a leer las tres palabras que estaban inscritas en el anillo. Y las tres palabras eran: "Esto también pasará." Y al día siguiente todo volvió a la normalidad.
Una historia, un cuento, una parábola que nos habla de la importancia de manejar nuestras emociones. Si usted y yo queremos salud mental y salud física, entonces necesitamos controlar las emociones. Escuche lo que dice el libro de los Proverbios en el capítulo 14, verso 30. Este proverbio es poderoso. Préstele atención. Dice: "Un corazón apacible es vida para el cuerpo."
Un corazón apacible es vida para el cuerpo. Esa palabra corazón podemos traducirla también como pensamientos, sentimientos, voluntad, afectos. Todo eso puede traducir esa palabra corazón, porque de allí, del corazón, salen las emociones, que son nada más y nada menos que las respuestas que tenemos frente a lo que nos pasa en el día a día o a ciertos recuerdos que llegan a nuestra mente. Las emociones siempre van a estar allí, siempre van a estar con nosotros, no se van a ir. Pero el hecho de estar allí no significa que ellas nos tengan que dominar, nos tengan que controlar. Somos nosotros, cada uno, los encargados de controlar las emociones. Y es importante hacerlo porque de lo contrario podríamos vivir estados muy desagradables y comportamientos que no nos ayudarán para nada en nuestra convivencia. Y lo peor es que darle rienda suelta a las emociones no solo crea estados y comportamientos dañinos, sino que también puede enfermar la mente y el cuerpo.
Volvamos a Proverbios 14:30, que no lo hemos olvidado. "Un corazón apacible es vida para el cuerpo." Así dice, un corazón apacible es vida para el cuerpo. En otras palabras, cuando habla de corazón apacible, nos está hablando de alguien que controla las emociones, que controla los impulsos, que controla los pensamientos. El que trabaja allí en esa parte, en sus emociones, controlándolas, trae vida a su cuerpo, trae salud a su cuerpo. Repito, eso dice Proverbios 14:30, que está en la Biblia.
Pero escuche lo que sigue diciendo este proverbio. "El corazón apacible trae vida a su cuerpo, pero la envidia..." y hay una versión que es la Biblia de las Américas que traduce esa palabra con "pasiones". Y voy a utilizar esa palabra, "...pero las pasiones son podredumbre de los huesos." Se lo voy a leer otra vez completo: "El corazón apacible trae vida a su cuerpo, pero las pasiones son podredumbre de los huesos." Es decir, cuando nos dejamos gobernar de las emociones, nos enfermamos.
Mi amiga y mi amigo, si queremos paz para nuestro corazón y nuestros pensamientos y por allí derecho recibir sanidad frente a muchos dolores, entonces manejemos las emociones. No permitamos que ellas nos manejen. Mire cuántas relaciones se han echado a perder porque se dijo algo en un momento de rabia o se hizo algo o se dejó de hacer simplemente porque nos dejamos llevar del rencor y del odio. ¿O cuántos han dejado ir buenas oportunidades por no controlar sus emociones y después cuando reaccionan es demasiado tarde?
Ahora, no solo estamos hablando del pasado. Cuántas oportunidades se siguen perdiendo hoy en día por nuestro mal carácter o porque seguimos hundidos en la tristeza. Repito, todo porque las emociones son las que gobiernan. Si queremos que nos vaya bien en la vida, entonces controlemos las emociones.
Escuche lo que dice el libro de los Proverbios en el capítulo 5, verso 23. Dice que la falta de disciplina, es decir, la falta de orden, la falta de autocontrol, nos lleva a la muerte y la insensatez. Ahora, ¿qué es insensatez? Insensatez es la falta de prudencia. Insensatez es la falta de madurez para actuar. Dice que la insensatez acaba con la persona.
Y permítame cerrar con esto. Escuche lo que dice la carta del apóstol Pablo a los Romanos en el capítulo 8, verso 6 y verso 8. Dice que el que se deja controlar por su mentalidad humana, el que se deja controlar por sus emociones humanas, tendrá muerte. Eso dice Romanos 8:6. Pero el que deja que el espíritu controle su mente tendrá vida y paz. Y luego añade: "Los que tienen la mentalidad humana, los que se dejan controlar de sus emociones, no pueden agradar a Dios."
Le invito para que juntos hagamos una oración. Señor, te damos gracias por cada persona que se une con nosotros en este tiempo. Queremos pedirte perdón porque durante mucho tiempo hemos dejado que los sentimientos, las emociones gobiernen nuestra vida y nos hemos equivocado, hemos fallado, pero hoy queremos decirte: Perdónanos, Jesús. No queremos más controlar nuestra vida y permitirte, Espíritu Santo, que tú entres a nuestro corazón, entres a nuestra vida y tomes el control de cada área de nuestro ser. Señor, perdónanos. Trae paz a nuestra mente, trae paz a nuestra alma, nuestro espíritu y trae salud a nuestro cuerpo. En tus manos entregamos todo nuestro ser.
Bendice, Dios, a cada persona que se une con nosotros en este tiempo. Fortaléceles en ese propósito de controlar las emociones, de controlar los pensamientos. Danos dominio propio, Dios, y ayúdanos a agradarte en todas las cosas. Hoy abrimos nuestro corazón. Te pedimos, Jesús, que entres a nuestra vida, perdona nuestro pecado, escribe nuestro nombre en el libro de la vida. Gracias, Espíritu Santo, por entrar a nuestro ser. Toma el control total de nuestra vida. Y gracias, Jesús, porque en tu resurrección hay una nueva vida y una nueva esperanza.
Si necesitas oración, puedes escribirnos y dejarnos tu petición. Como equipo estaremos orando por ti, creyendo contigo y presentando tu situación delante de Dios. Si deseas hacerlo, puedes escribirnos a nuestro WhatsApp +57 313 665494. No estás solo. Sigue obrando.