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Un Curso de Milagros. La relación como espejo (11-12-24)

Mente Uno27:19

Transcription

k. [Música] [Música] [Aplausos] [Música] Bueno, eh, es imposible que el establecimiento, por tu parte, del propósito no tenga que ver con el otro. Porque el otro está para darle forma a tu pensamiento, y lo que puede ocurrir es que te des cuenta de dónde estás en realidad.

Por ejemplo, podrías decir: yo tengo un propósito real, y aparece alguien que no tiene el mismo propósito que tú. Puedes plantearte: entonces, ¿qué está pasando? ¿Han fallado las leyes de la mente? ¿Han dado forma a algo que no es real? ¿No siguen funcionando? Y, además, perfectamente, estamos hablando de esta hipótesis; no sabemos lo que vaya a ocurrir, pero en esta hipótesis, que suele ocurrir a menudo, el otro puede parecer estar en un nivel distinto de aquel en el que tú estás. Sí, ¿qué significaría eso? Tú tienes un propósito: el propósito de sanar tu mente, y la otra persona viene a darle forma exactamente al nivel que requiere ser sanado en ti. Pero, como suele haber una disociación del punto en el que nos encontramos, creemos que no hay ninguna relación. Yo, ¿qué hago con esta persona? Es una persona básica, es una persona mundana, no le interesa nada a la espiritualidad. Bien. Pero entonces, ¿por qué estamos hablando de ella como tu pareja? ¿Cómo esa persona mundana ha llegado a estar en esa relación contigo? Porque no es que tú un día te levantes, te encuentres a alguien aquí a tu lado en la cama, ¿verdad? Ha habido una comunicación, una interacción, algún tipo de atracción. Bueno, todo eso es lo que le está dando forma a tu pensamiento. Cuando luego aparece en una forma que no te gusta, es simplemente porque previamente ha sido negado lo que hay en ti: esa oscuridad o esa disfuncionalidad que hay en ti, y acaba presentándose de esa manera. Y, claro, te horroriza porque no lo habías reconocido antes.

Tratamos de evaluarnos a nosotros mismos, mismos, y claro… hasta cierto punto tiene sentido en la medida en que el otro se ajusta a cierta expectativa. Pero el hecho de que el otro no le dé forma a lo que nosotros nos contamos que debería ser, no indica nada, sobre todo si no es una relación con la que entras en conflicto. Muchas veces se depositan muchas fantasías como forma de proyección en el otro; es como una especie de idealización. A mí me encantaría que mi pareja fuera alguien espiritual. Quizá eres tú el que necesitas ser espiritual por depositar esas expectativas sobre el otro y no simplemente aceptarle como es, porque eso es lo más espiritual que puedes hacer: aceptar al otro como es. Porque si tú esperas que el otro sea especialmente espiritual, es una forma de proyectar tu propia carencia o necesidad; sabes, como si no reconocieras bien lo que sientes y necesitaras proyectarlo para darle una forma concreta.

Imagínate que un día te levantas un poco enfadada, un poco inquieta o lo que sea, empiezas a hacer una actividad, empiezas a dibujar, y él llega, te cuenta no sé qué cosa… ya tienes ahí el argumento o la justificación para darle forma a tu estado emocional, el cual previamente no has reconocido. Y a partir de ahí te cuentas que él es la causa de tu malestar. Porque si tú dijeras –y lo digo porque muchas veces se trata simplemente de eso– de cierta adicción al conflicto, a la disfuncionalidad, que nos vemos en la necesidad de justificarlo; pero como no reconocemos que hay cierta adicción al conflicto, lo que hacemos es justificarlo mediante la proyección: estoy haciendo algo, viene el otro, me distrae, ya estoy alterado, vale. Y entonces me enfado, cuando es tan simple como comunicarlo. Pero claro, ¿qué pasa si lo comunico? Si lo comunico, dejo de tener mi dosis; y como estamos hablando de una adicción, mantengo el problema ahí con una solución sencilla, pero que no la puedo aplicar porque no sé cuál es el problema. Cuando el problema de adicción al conflicto… no estamos hablando de una, o sea, una profunda adicción, puede ser simplemente cierta tendencia a ir en esa dirección, sí, a tener esa pequeña dosis diaria de conflicto.

Si tú crees que el curso te está pidiendo renunciar a lo que valoras, es evidente que no lo estás interpretando bien; porque el curso, ni la verdad –como dice la verdad– no de nada, solamente puede dar cuando tú interpretas que la verdad te está privando de cosas que valoras, es porque hay una mala interpretación del curso. Y a eso me refiero con la importancia de entenderlo correctamente. Porque si intuyes –y efectivamente así es– que en este caso esta enseñanza te puede ayudar a lidiar con esa situación, pero a la vez interpretas la enseñanza como que te está pidiendo hacer sacrificios, te estás poniendo en una situación muy difícil, pero como consecuencia de una mala interpretación. Eso significa que lo que has estudiado del curso no lo has entendido correctamente; porque la verdad, el curso, lo que venga de… de Dios, nunca te va a pedir que renuncies a nada que sea real, y tampoco te va a pedir que renuncies a lo que no es real mientras tú creas que lo es, porque eso supondría un sacrificio para ti y te llevaría a la conclusión de que se accede a la verdad a través de hacer sacrificios, lo cual es falso. Por eso sigue siendo cierto que el curso te serviría, pero entendiéndolo correctamente; ahora no lo has entendido correctamente, y por eso lo has interpretado así. Yo lo interpreté igual, no literalmente, pero sí sentía –no que el curso me fuera a quitar nada– sino que si yo entendía realmente lo que decía el curso, iba a tener que renunciar voluntariamente a muchas cosas que todavía valoraba y que no estaba dispuesto a renunciar a ellas, pero no porque el curso me las fuera a quitar, sino porque yo me iba a dar cuenta de su falta de valor, y todavía quería seguir creyendo que tenían valor por mi propio interés. Así que ahí se produce una lucha con el curso que ocurre solamente en nuestra imaginación, porque el curso no está en lucha con nosotros ni nos pide que renunciemos a nada que valoramos en ese momento. Digo, porque importante centrar, centrar la situación que estás planteando; o sea, esta es la situación: el curso te puede ayudar, es cierto, pero debes despojar al curso de esa intención que le has atribuido, de quitarte algo; y eso solamente ocurre entendiéndolo correctamente, y entenderlo correctamente lleva un tiempo. Ahora entiendo que tú quieres una solución rápida a lo que sientes: ¿cómo puedo yo dejar de sentirme así ya? Bueno, no hay una fórmula inmediata para que dejes de sentirte así, porque lo que interpretas con respecto a la situación concreta de tu pareja está asociado con muchas otras creencias, muchas de las cuales son inconscientes. Entonces ha emergido esto a tu conciencia, esta situación concreta, y tú crees que se trata de algo específico y aislado del resto de lo que crees; es como el ejemplo que ponemos algunas veces del agua estancada: yo tengo aquí un charco de agua estancada y tengo infinidad de bichitos en ese agua estancada, y pero soy consciente de uno, uno que se mueve, y digo: yo no quiero tener este aquí en este agua, ¿cómo puedo hacer para que se vaya?, pero no quiero que el resto se vaya, porque el resto me interesa tenerlos. No puedo estar sacando uno por uno, porque aparte, absurdo, sería una tarea casi imposible. Y si la solución consiste en depurar todo el agua, los bichos que me gustan, con los que me siento cómodo, también van a desaparecer; ves, entonces voy con esto a que esa cosa específica que te molesta está asociada a muchas otras cosas que te gustan y que valoras, y que si haces un cambio de mentalidad será como una especie de depuración de este agua, y todas se irán. Pero para eso debes entender que eso no es un sacrificio; es como si alguien dice: tengo un problema de escasez económica… no, tu problema mental se manifiesta en esa forma, junto a otras muchas formas; no puedes modificar esa experiencia de escasez económica sin cambiar de mentalidad, y cambiar de mentalidad va a alterar también muchas de las otras cosas que valoras. Que no puedes sanar selectivamente; sanar significa unificar la percepción, y al unificar la percepción, el resto de las cosas que sí valoras también van a ser reinterpretadas. A eso me refiero con que no hay una fórmula específica para ese problema que crees que tienes, que es que él siente apego. Ahí es donde ves el problema, pero el problema se encuentra en otro nivel, en otro lugar, y acceder a ese nivel va a suponer modificarlo. Modificar el nivel con todas las cosas asociadas a él… ¿me sigues en la explicación? No es solamente eso. A eso se refiere el curso con lo que he comentado de: nunca estoy disgustado por la razón que creo. Creo que estoy disgustada porque él tiene apego a su pareja. No, esa es la forma en la que te lo cuentas, eso es lo que ves y lo que interpretas; el enfado, la emoción está asociada con creencias más profundas, asociadas a otros aspectos que no estás viendo. La única forma de verlo es primero adquiriendo ese conocimiento, para que después lo puedas aplicar prácticamente a tu estado mental a través de hacer autoindagación. A ver: si el curso dice que yo no estoy disgustada porque él sienta apego, ¿qué es lo que está ocurriendo realmente? Yo le conocí así, él me atrajo así, y me atrae aquello que valoro. ¿Por qué valoro a una persona o estar con una persona que tiene esta circunstancia? Pues la valoro porque tal vez inconscientemente me da la garantía de que no va a haber la cercanía que yo temo. Estamos haciendo hipótesis, de acuerdo; esto es una autoindagación que debes hacer tú. Si estoy con alguien que está apegado a su anterior familia o a su familia, porque lo sigue siendo, puedo garantizar justamente eso que estás viviendo ahora: estar sola. Porque la cuestión sería: ¿cómo es posible que dos personas que se aman no estén juntas en cuanto tengan la oportunidad? ¿Cómo dejarían pasar un solo día sin el entusiasmo de compartir una vida conjuntamente? Entonces, ¿no será que realmente quieres estar sola y te aseguras de encontrar a alguien que ya tenga un compromiso por ahí al que no esté dispuesto a renunciar para tú garantizar eso? Porque en realidad te dé miedo entablar un vínculo con alguien, porque fíjate, el vínculo anterior te llevó al conflicto. Es como si dijeras: no, no puedo liberarme de esta sensación de insatisfacción a pesar del otro; que es lo que explica el curso, lo que hemos comentado antes de la necesidad: yo tengo una necesidad y creo que con tu cuerpo la puedo satisfacer. En el caso de la mujer, la cuestión emocional: yo tengo una carencia emocional que intento resolver a través de la relación de pareja, pero he vivido la relación de pareja y esta sensación no desapareció, y probé a ver si en otra relación esto ocurría, pero tampoco ocurrió; así que parece que no puedo liberarme de esta sensación de insatisfacción. Es más, intentar liberarme sustituyendo una relación por otra me ha llevado a sentir dolor y un sentimiento de culpa. Así que, como creo que eso es lo siguiente que me va a ocurrir, porque es la experiencia que arrastro del… del pasado, es mejor no involucrarme demasiado y mantener a salvo en esta sensación de soledad. Pero claro, como estamos hablando de algo que ocurre a nivel inconsciente, cuando él le da forma a tu deseo –porque eso es justamente lo que está ocurriendo– hay una proyección de tu propio abandono, de tu propia falta de vínculo. Porque ¿qué es lo que le reclamas a él? Que tiene un vínculo que no está dispuesto a soltar, un vínculo que a ti te costó mantener, un vínculo que rompiste a través del engaño. Entonces, si tú has encontrado –o mejor dicho, has buscado– la salvación a través del engaño, es muy probable que interpretes lo mismo para él: ¿qué hace tanto en la casa de su ex? ¿Por qué quiere estar tanto ahí? Si ha sido tu salvación –o así lo has interpretado– es muy probable que creas que él también cree que su salvación es hacer lo mismo que hiciste tú, y ahí te enfrentas a tu propio juicio, a tu propia interpretación de la situación: si es la salvación para mí, seguramente lo sea para él, y me engañe, y eso me genera incomodidad. Porque tú no puedes desprenderte de un día para otro de tus creencias, y tú no has transformado tu creencia, la has utilizado para llevarte hasta el punto en el que te encuentras ahora; es decir, has llegado a la relación en la que estás a través del engaño. Esa idea sigue estando en ti, y si está en ti es porque es valiosa, y lo que valoras se te concede, y ahora crees que eso es justamente lo que te está pasando, que probablemente estés siendo engañada. Porque no parece que te importe tanto el tiempo que él pasa allí, sino el hecho de que pase tiempo allí. Digo que no parece que te importe tanto porque en realidad no… no convives con él; si realmente te importara el tiempo, querrías estar el mayor tiempo posible con él. El hecho es que no quieres estar todo el tiempo con él, quieres estar cada cierto tiempo; así que que él vaya a ver a su anterior familia no debería ser un problema en ese sentido; el problema está en otro nivel. O sea, que de su actitud, de sus decisiones tú obtienes un valor, pero fíjate bien, porque –y este es el… este es el problema del que hablaba antes– el curso dice: cuando tú sustituyes una relación por otra, las has condenado a ambas, pero tienes que haberte condenado a ti mismo primero, al considerar que tus hermanos estaban tan faltos de valor como tú; es decir, cada hijo de Dios tiene el mismo valor. No estamos hablando aquí de que el cuerpo sea el hijo de Dios, no, pero sí estamos hablando de las relaciones: cada relación representa a un hijo de Dios, y cada hijo de Dios tiene el mismo valor. Cuando tú sustituyes una relación por otra, estás considerando que la relación que abandonas tiene menos valor que la nueva relación; si esa relación que abandonas es de poco valor, es inevitable –porque así funciona la mente– que tú consideres tener la misma falta de valor; porque si no, ¿cuál sería la razón por la que verte obligada a abandonar esa relación? Cuando tú dejas una relación, con todo lo que implica, significa que acabar con esa relación es tu salvación, y que por lo tanto la separación te salva. La separación te salva. Esa es la idea que prevalece detrás del abandono. Ahora fíjate bien en lo que esto significa en cuanto a cómo te valoras a ti misma y cómo valoras el resto de las relaciones. Ahora eres víctima de tu propio juicio: como hay relaciones que valen más que otras, ahora te encuentras en la misma circunstancia que alguien que crees que valora más otra relación que la que tiene contigo; porque como eso es lo que es verdad para ti, inevitablemente vas a vivir el efecto de lo que tú consideras que es verdad. Y en este caso tú sales perdiendo, pero es que en este juego de creer que te corresponde a ti valorar, es algo inevitable vivir el efecto de nuestras creencias. ¿Qué puedes hacer al respecto? Modificar esta creencia. ¿Cómo? Dándote cuenta de cuándo llevas a cabo este movimiento de valorar más unas relaciones que otras en función de lo que crees que te aportan. No sé si llevas aquí desde el primer mes que empezó este grupo o te acabas de unir recientemente, porque hablábamos las primeras clases, sobre todo, de que no es posible obtener nada de los demás; no es posible, es una creencia, pero es una creencia falsa: nadie te puede dar nada, y mientras tú creas que obtienes algo de valor de los demás –cuando alguien te… te da atención, que eso signifique, por ejemplo, valor– te vas a meter en un laberinto de conclusiones falsas en el que te vas a perder, porque eso realmente no es así: nadie te puede dar nada, y menos valor. El único que sabe tu valor es tu creador, y ha creado a todos sus hijos por igual; a partir de ahí, las diferentes valoraciones que hacemos son totalmente aleatorias y falsas, por supuesto. Así que lo único que podemos hacer –puesto que parece que es un problema de valoración– es recuperar en nuestra conciencia nuestro valor real. Pero para poder recordar lo que valemos tenemos que dar aquello que queremos tener a otros; tú no puedes dar lo que no tienes. Como tienes necesidad de reconocer tu verdadero valor, tu verdadero valor tendrás que reconocer el verdadero valor de los que te rodean; por eso las implicaciones van más allá de simplemente sentirte mejor cuando él va para allá. Esto que tú sientes es la consecuencia de tu creencia, y tu creencia se basa en eso, en que tu valor te lo da el otro. Eso no es verdad. Esa es tu creencia a la que respondes emocionalmente, por lo tanto no dependes para sentirte de forma diferente de que él cambie su comportamiento, sino de que tú cambies de mentalidad acerca de ello. Un caso podría ser –y es bastante habitual– que en la medida en que tú vas aprendiendo el curso, vaya sintiendo –como pasaba antes con… la compañera que lo comentó– que hubiera una distancia, que hubiera una mayor distancia o falta de comunicación con tu pareja, que no te entienda o que creas que tienes que abandonar esa relación por falta de comunicación. Eso es un error muy habitual en las personas que empiezan a entender el curso –mejor dicho, a estudiarlo, no a entenderlo– que empiezan a estudiar el curso, que sienten que hay una distancia… era Adriel que decía que creía que tenía que renunciar a amistades, a situaciones que todavía valoraba. Esto, especialmente en la relación de pareja, es muy delicado, porque accedes a distintos niveles de pensamiento todavía no integrados que te llevan a creer que no te puedes comunicar con la otra persona, lo cual indica que hay una necesidad de reafirmación, no tanto de entendimiento, sino de reafirmación, con… con la que hay que tener cuidado con esa tendencia. Y eso es a lo mejor lo que intuyes o temes, especialmente por tus características mentales que puedan suponer un problema, porque tal vez asocies el aprendizaje con el fanatismo o el abandono; es decir, como me cuento que estoy dispuesta a todo por aprender, y creo que al aprender se me va a pedir que renuncie a ciertas cosas, creo que una de esas cosas puede ser mi relación de pareja, y el otro me va a dejar –no que tú lo vayas a hacer directamente, porque a lo mejor hasta ahí no llegarías– pero sí puedes proyectar ese abandono sobre tu pareja y creer que es él el que te va a abandonar a ti por ya no ser la misma. Es una proyección, ¿te das cuenta? Si yo no soy la misma porque aprender significa cambiar, ¿el otro me va a seguir aceptando con mi cambio? Probablemente seas tú la que crea que puede abandonar al otro por cambiar, por cambiar tú. Cuando se proyecta el abandono sobre el otro, es precisamente para no vivir la experiencia emocional de la culpabilidad que se experimentaría si fueras tú quien abandonara a la otra persona; es decir, hay personas que preferirían ser abandonadas que abandonar por el sentimiento de culpa que les produciría hacerlo, y entonces muchas veces lo que hacen es generar situaciones para ser abandonadas, porque no podrían sobrellevar la culpa que les produciría irse.

Sí, sí, lo veo. Esto es una recreación en pequeño, por decirlo así, de la separación. Dice el curso que tanto amaba el hijo a su padre que tuvo que negarle para poder vivir la experiencia de la separación. Esto es lo mismo, si te das cuenta, es una recreación de lo mismo. ¿Y qué pasa entonces? Que ahora sentimos que Dios nos ha abandonado. ¿Quién ha abandonado realmente a quién primero? Lo que puedes hacer es ser consciente de ello para poder tenerlo ahí presente; si no lo tienes presente, lo que vas a hacer es proyectarlo y enredarte con un problema que no está ocurriendo allá afuera, un problema que no existe afuera, que no tiene que ver con el otro, porque tú has empezado hablando del otro: creo que me va a abandonar, o creo que se va a alejar, o creo que va a haber un conflicto si yo sigo aprendiendo. Pero eso no es posible; además, ¿qué significaría si aprender es bueno para ti? Eso significa que quien te ama no quiere lo mejor para ti. Hay muchas creencias ahí [Música] asociadas.